Sobre la poesía y la política, Mohsen Emadi

 

Mohsen, poeta iraní, quien decidió trasladar su residencia a Tbilisi, escribe en español este breve ensayo sobre la relación de la poesía y la política, por un lado la conciencia y la sensibilidad poética y por otro la responsabilidad política. El viejo mito platónico de vetar a los poetas en su Republica.

 

La irresistible voluntad del cielo:

Sobre la poesía y la política

1

 
Matsuo Basho, el gran poeta japonés, en su diario de viaje, El camino estrecho al norte profundo, habla de un niño abandonado. El niño apenas tenía tres años y Basho se pregunta ¿si su padre o su madre lo abandonaron porque habían pensado que nunca podría cabalgar en las aguas tormentosas de la vida y su destino era vivir tan corto como el rocío de la mañana? Basho, no salva al niño. No lo lleva consigo. Le da la poca comida que tenía y le escribe un breve poema:
el poeta de antigüedad
que se compadeció de los monos por sus gritos,
que diría si viera
este niño llorando en el viento de otoño?

El poeta piensa que la miseria de este niño ha sido causada por algo mucho más grande y masivo que ser abandonado por sus padres. Es la irresistible voluntad del cielo lo que la provoca y el niño debe alzar su voz al cielo y el poeta debe pasar, dejándolo atrás.

Pensar en tal escena me entrega una sensación de crueldad: ¿Cómo es posible que el poeta sólo le dé pan al niño abandonado y se lleve un poema de esa situación? ¿Por qué el poeta no interfiere y no lo llevó consigo? ¿Para qué sirven un pan y un poema en una situación de abandono y desamparo?

Recuerdo a María Zambrano cuando dijo “El poeta ha sabido desde siempre lo que el filósofo ha ignorado, esto es, que no es posible poseerse a sí mismo, en sí mismo.” Me pregunto ¿si la imposibilidad de poseerse a sí mismo (en sí mismo) es la causa de la crueldad percibida en la escena de Matsuo Basho?

Sin embargo, sabemos de miles de niños abandonados por las guerras, los exilios o la pobreza; y esperamos que el Estado se encargue de tal situación; pagamos nuestros impuestos o les damos ´visibilidad´ en las redes sociales. Con tal introducción me gustaría abrir una discusión sobre la poesía y la política actual. Y sigo con Basho cuando más adelante abre un diálogo consigo mismo, en pocas páginas, sobre la ‘mortalidad’. Llega a su pueblo natal y no encuentra ni un sólo rastro de las hierbas que su madre solía cultivar frente a su habitación. Nada era igual en su pueblo. Los rostros de sus hermanos, con canas y arrugas. Su hermano mayor abre un pequeño amuleto y le muestra el cabello helado de la madre. El poeta escribe:

si los tomo en mi mano,
ellos desaparecerán
en el calor de mis lágrimas;
cadenas heladas de escarcha.

Pero también ve un enorme pino de mil años. Siente asombro y respeto por ese objeto frío e insensato que podría sobrevivir al golpe de las hachas:

cuantos sacerdotes
cuantas glorias de la mañana
han perecido bajo el pino
eternas como la ley?

Pienso que ´la ley eterna´, ´la irresistible voluntad del cielo´ y ´la imposibilidad de poseerse a sí mismo´ pueden ser los conceptos claves para esta discusión.

2

Me pregunto si es posible leer a Basho en la luz de Zambrano. Pienso en ´la voz´ por cercana y carnal y en ‘el cielo’ por inaccesible, y recuerdo a ella: La poesía (…) desde el primer instante, se sintió arrastrada a expresar lo inefable en dos sentidos: inefable por cercano, por carnal: inefable también, por inaccesible, por ser el sentido más allá de todo sentido, la razón última por encima de toda razón. Rumi, el gran poeta persa, tiene otra expresión sobre alzar la voz: ¡No levantes tu voz, alza la palabra! La palabra en el sentido de Rumi, se sienta entre el cuerpo y el cielo (es decir, la razón ultima). Esta palabra es potente y también actúa. Es la palabra viviente y no se queda en el Estado de diccionario.

Además de esto, Basho no pretende saber cómo se siente el niño. Nunca dice, entiendo su dolor. Habla del sentimiento de poeta y no del dolor de niño. Es decir, Basho no puede visibilizar ni alzar la voz al cielo por el niño. El dolor no es rentable ni prestado. El dolor del niño es inefable; en este caso tanto para el niño como para el poeta. Tal vez, en esa edad, el niño todavía no habla ningún idioma. Entonces, ¿cuál sería la palabra en este caso? esa palabra inefable? El poeta también es consciente de la historia de las palabras. Habla del poeta antiguo y del grito de los monos. Se adentra en la cuna del lenguaje y con el poeta de la antigüedad convoca el grito de los monos. En este pasaje del poema, Basho, no dice que sabe lo que diría el viejo poeta, pero convoca sus palabras inefables, inauditas.

De nuevo, el poeta también es consciente de la inutilidad de sus palabras en tal condición. No finge que salvó al niño o cambió su vida. No domina ni controla la situación. Le dio un pedazo de pan y no pudo hacer nada más. No muestra el sentimiento abrahámico de un salvador. A veces parece extraño ¿por qué el poeta no intenta interferir? Podemos interpretar una tristeza dentro de los poemas, pero también recibimos la aceptación: el poeta acepta las cosas en el estado en que están. Aunque sean tan desgarradores como la muerte de la madre. Pero aquí, me pregunto ¿si esta es una forma pasiva de mirar la condición humana o no? Supongo que tengo que abrir algunas otras preguntas para poder profundizar en las que mencioné aquí. Sin embargo, aparte de la dualidad pasivo/activo, hay una cosa evidente: la humildad del poeta. Zambrano explica esta humildad que acabo de mencionar. Dice: “Así como el filósofo si alcanzara la unidad del ser, sería una unidad absoluta, sin mezcla de multiplicidad alguna, la unidad lograda del poeta en el poema es siempre incompleta; y el poeta lo sabe y ahí está su humildad: en conformarse con su frágil unidad lograda.” La unidad lograda de Basho en el poema también es incompleta y frágil y el poeta lo sabe perfectamente. De igual manera son los restos de los cabellos blancos de su madre, una imagen frágil e incompleta. El poema no logra unirse con la madre, sólo alcanza a la imposibilidad de tocar sus cabellos. Me pregunto: si ante la miseria humana, ante la muerte de un ser querido o ante la muerte en general, el poema, es tan inútil y el poeta lo sabe, ¿porque lo escribe? ¿Para mostrar su derrota, tal vez? Paavo Haavikko, el gran poeta finlandés, en un poema habla de la política como el arte de la posibilidad. Es una frase prestada por Otto von Bismarck que además los pragmáticos como Biden la utilizan con frecuencia. Haavikko, el poeta, dice que la política finalmente logró crear lo imposible. Es decir, si alguna vez hubo una posibilidad pragmática, ya no hay. Por eso, otra vez vamos a preguntar de Basho o tal vez de Rumi sobre la imposibilidad poética y su diferencia con la posibilidad política.

3

Lo que parece pasividad en Basho, es en realidad una de las principales características de un buen gobernante o político según Lau Tze. El gobernante ideal de Lau Tze dice: “A través de mi no-acción, los hombres se transforman espontáneamente. A través de mi quietud, los hombres se vuelven espontáneamente tranquilos. A través de mi no-interferencia, los hombres aumentan espontáneamente su riqueza.” Hay una gran diferencia entre la llamada visión oriental y occidental de la política. Si para Aristóteles la política se hace vía la injerencia o la agencia de los gobernantes, para Lau Tze la virtud se logra mediante otras conductas. Rumi, explica que la agencia de los gobernantes está relacionada con dos pronombres: Yo y Nosotros. Dice: “La escalera del pueblo reside en lo ‘mío’ y lo ‘nuestro’. La escalera finalmente caerá. Él que se sienta más alto, más duramente se romperán sus huesos.” Rumi explica en detalles lo que piensa sobre el pronombre “yo”.

Un lingüista viaja con un marinero en el mar. El lingüista pregunta alegóricamente al marinero: “¿Usted sabe algo de la gramática?” Y el marinero responde: “No. ¿Por qué?” y dice el lingüista: “La mitad de tu vida está por perderse en esta ignorancia”. El barco avanza en el mar y se aproxima a una tromba marina. Y aquí le pregunta el marinero al lingüista: “¿Y usted sabe nadar?” responde el lingüista: “No. ¿Por qué?” y dice el marinero: “Toda tu vida está por perderse en esta tromba”. Rumi, contándonos esta alegoría, esquematiza una terminología fantástica: la gramática de la desaparición. Rumi, pone sobre la mesa el conflicto antiguo entre el lenguaje y la naturaleza. Una subjetividad que en una lengua está separada del mar, contra otra subjetividad en que no se puede separar el sujeto del objeto y uno desaparece en el otro: la gramática de la desaparición. Para definirla dice: “Un muerto fluye sobre el agua, pero el que lucha contra el mar, finalmente se cansa y muere”. Aquel cuyo “ego” está muerto se reúne con el mar, ya fluye sobre el agua. Esta forma de la desaparición y nadar, no se construye sobre la dualidad del hombre y el mar. Prefiero sacar esta alegoría de su contexto neoplatónico en el misticismo islámico y leerlo en el contexto de la sabiduría japonesa. En el contexto de pensamiento japonés, esta alegoría propone un modelo de pensar que se aleja del pensamiento griego en cinco ejes [desarrollo la idea de mi maestro Askari Pashai]:

  • En el modelo occidental, el motor del hombre y el de la naturaleza están separados. En el modelo de esta alegoría, en la gramática de la desaparición, el motor de hombre y naturaleza es el mismo y está en la naturaleza.
  • En el modelo occidental, la relación entre el hombre y el absoluto está fuera de la naturaleza y en otra existencia que se llama “lo divino” (podemos decir la razón última de Zambrano, o los cielos de Basho). En la alegoría de Rumi, la naturaleza misma, el mar, contiene este absoluto en su cuerpo. Lo absoluto es esta apariencia y su énfasis está en los hechos tangibles, concretos, sensibles e intuitivos, no en los abstractos generales.
  • El modelo occidental construye un patrón triangular en que el hombre, la naturaleza y lo divino tienen varias formas de interacción. En este modelo, una serie de dualismos activos se construye: el hombre y lo divino, el hombre y la naturaleza, el sujeto y el objeto, lo natural y lo sobrenatural, el individuo y la sociedad, la vida y la muerte, etcétera. Pero la alegoría de Rumi trabaja con un modelo binario del hombre y la naturaleza. El tercer vértice del modelo occidental ―lo divino― se disuelve en la naturaleza. Para poder vivir en el mar, la dualidad sujeto-objeto debe desaparecer.
  • En el modelo occidental, la naturaleza está separada de lo divino, y por eso es algo pasivo y material. Por eso está contra la espiritualidad e incluso puede ser origen del diablo. Pero Rumi no se queja del mar e incluso ofrece una manera de convivir con él.
  • El modelo occidental impulsa al hombre que ve la naturaleza como su colonia legal y su dominio de explotación. En cambio, Rumi invita al hombre a buscar una armonía con la naturaleza. La gramática de la desaparición no coloniza la naturaleza.

El modo en el que se presenta tal interferencia –-en la llamada visión occidental de la naturaleza– se parece mucho a lo que Heidegger explica como la esencia de la tecnología. Donde la tecnología revela la verdad del mundo y en este proceso no sólo afecta a las cosas que también a las personas. “Ataca todo lo que es: la naturaleza y la historia, los humanos y las divinidades”. Aunque aquí podemos abrir una discusión filosófica sobre tecnología, prefiero reducirla a una discusión más literaria para evitar complejidades filosóficas. Por lo tanto, solo opté por restringir el mundo a uno textual (todo lo que se puede nombrar), y en ese contexto asignar el término ‘tecnología’ a la ‘poética’ y viceversa.

4

Recuerdo una tarde en la que el gran Juan Gelman me hablaba de algunos de sus poemas recién escritos. No le gustaba guardarlos. Dijo: “Tienen el mismo dinamismo que mi libro anterior. Es decir, no son nada nuevo. Están escritos por este dinamismo y no por mí.” El mismo enfoque que Gelman tiene de la poesía me recuerda a Vladimir Holan cuando dice que sólo la poética destruye la poesía. De esto se puede entender que según Holan o Gelman, no es la poética quien revela la verdad del poema. O mejor decir cada poema inventa una nueva poética y como pensaba Shamlou, el gran poeta persa, re-configura la verdad. Pero esta manera de re-configuración es posible también en la política? ¿Imaginar mundos alternos, y paralelos? Tal vez si. La invención de la utopía en el discurso político tenía una finalidad similar de llegar a una nueva verdad a través de una nueva poética (mejor decir la tecnología de ejercer el poder o la voluntad del ´yo´).

La dualidad del sujeto-objeto que explique en el fragmento anterior es causa de otra dualidad que es la dualidad del cuerpo y la idea; una dualidad que probablemente está detrás de varios catástrofes de nuestro mundo actual. La cultura digital nos dio la capacidad de presentar una representación arbitraria del cuerpo e incluso hacer desaparecer la vaga conexión entre el cuerpo y su idea y dejar que la idea se presenta como un conjunto de cuerpos anónimos o artificiales. Esta separación hizo muy fácil para la derecha mundial actuar con la poética de la izquierda. Es decir tomar la palabra libertad y toda la poética de la resistencia y usarlas para una esclavitud global. Las palabras ya no significan nada en un terreno político: la democracia es una dictadura sonriente en casa y en el exterior, guerras. Los derechos humanos no son más que una herramienta para presionar al partido opuesto. Aquí, en tal discurso político, todo es alquilable, todo puede ser prestado: El dolor de un niño, las lágrimas de una nación, los cadáveres y hasta la poesía. Robert McNamara cuando inventaba su poética/tecnología de victoria en la guerra con Vietnam, vivía según esta misma dualidad: ofreció la medida del «recuento de cadáveres» para determinar qué tan bien les estaba yendo a los estadounidenses en la guerra y eso llevó a la muerte de civiles inocentes para inflar sus «recuentos de cadáveres» diarios. Y ahora se puede preguntar ¿qué camino nos llevó de la imposibilidad de poseerse a sí mismo a la posibilidad de poseer al mundo entero? Sin duda no fue la irresistible voluntad del cielo.

5

Decía Juan Gelman : “La poesía sólo por existir es resistencia.” Aquí no hablaba de la poesía como un género literario o una herramienta política. Este sentido de la poesía resistente no es producto de un mecanismo del mercado literario. Y probablemente es la única existencia que nos quedó para estar fuera de la poética de la política, donde no hay la posibilidad de crear o re-configurar la verdad. También probablemente para eso hay que poder llegar a la misma humildad que Basho. En la poesía de Basho el árbol sigue en pie aunque los sacerdotes, las glorias y las leyes eternas se marchitaron.

Escribe:

en la oscuridad total
de una noche sin luna,
un viento poderoso abraza
a los cedros milenarios.

Y sigue:”No llevo una sola pieza de metal en mi cinturón, ni llevo nada más que un saco en mi hombro. Mi cabeza está bien afeitada y tengo un collar en la mano. De hecho, estoy vestido como un sacerdote, pero no lo soy, porque el polvo del mundo todavía se me pega.”

Y yo en la mitad de los gritos de las calles de Irán también sigo pensando en ese niño abandonado y no sé ¿si encontró su palabra? Es decir no sé ¿si su voz llegó ya al cielo? Y el viento abraza a los árboles milenarios en mi alrededor.