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El Ojo de la ballena. Jean-Pierre Lemaire

jean-pierre-lemaireDe este poeta francés, cuyos poemas traduce al español Laura González Durán, presentamos una muestra de su obra. Participante en Poetas del Mundo Latino 2018, su lectura es sugerencia de Jean Portante.

 

 

 

Jean-Pierre Lemaire
Traducción del francés: Laura González Durán

 

 

La bague

La douleur t’a passé une bague au doigt
il y a des années. Elle brille à peine
tu y penses moins qu’à ta montre ou tes lunettes.
Mais si tu l’oublies le matin sur un meuble
tu disparais pour toute la journée
dans les limbes du temps, et quand tu la portes
ce sont les autres qui deviennent visibles.

El anillo

El dolor te puso un anillo en el dedo
hace años. Brilla apenas
piensas  en él  menos que en tu reloj o en tus anteojos.
Pero si lo olvidas una mañana en un mueble
desapareces todo el día
en los limbos del tiempo, y cuando lo tienes puesto
los otros son los que se vuelven visibles.

 

La ménagère

Quand elle a fini de cirer les meubles,
d’essuyer les vases, le dos des vieux livres,
elle s’assied, la tête vide.
Les grains de lumière ont partout remplacé
les grains de poussière
mais qui verra la différence?
Le soleil seul
la félicite.

El ama de casa

Cuando acaba de sacarle brillo a los muebles,
sacudir los floreros, el lomo de los libros viejos,
se sienta con la cabeza vacía.
El polvo de luz reemplazó por todas partes
al polvo
¿pero quién verá la diferencia?
El sol solo
la felicita

 

Le soleil éclate en milliers de graines
qui pétillent sur les toits,
dans les plis de la mer,
les cheveux fins des poivriers,
les rêves des gens qui partent au travail.
Pendant la journée, il semble inépuisable.
Le soir, il est vide.
Les gens rentrent chez eux,
regardent la ville en fermant leurs volets:
dans quelques jardins
poussent des arbres d’or.

 

El sol explota en miles de semillas
que  brillan en los techos,
en los pliegues del mar,
los finos cabellos del pirul
los sueños de los que se van al trabajo.
Durante el día, parece incansable.
Por la noche, está vacío.
Los que regresan a casa    
miran la ciudad al cerrar las persianas:
en algunos jardines
crecen árboles de oro.

 

Milliers de coups frappés
à la porte de derrière

par la mer au crépuscule
en voisine ou en maître

par les yeux dans la rue
rayonnants, misérables

les lettres noirs sur blanc
choc silencieux à la maison

porte entrouverte dans l’enfance
fermée pendant la vie

béante à l’heure de la mort
transparente pour le poème.

*

Miles de golpes
dados en la puerta de atrás

por el mar en el crepúsculo
como vecino o como dueño

por los ojos en la calle
radiantes, miserables

las letras negras sobre blanco
impacto silencioso en la casa

puerta entreabierta en la infancia
cerrada durante la vida

boquiabierta a la hora de la muerte
transparente para el poema.

 

Quand il t’est donné de voir cette vie
non plus seulement sous le ciel
mais comme à travers lui
(tu devines alors l’existence
d’un second ciel en transparence
et même parfois d’un troisième)
tu peux supporter le cri du peuplier
les yeux des offensés et ta propre histoire
comme si la mémoire à cette profondeur
prenait la couleur de la miséricorde
de même que l’air devient bleu…

Les marges du jour, La Dogana, 1981.

 

Cuando se te es dado ver esta vida
no solamente bajo el cielo
sino como a través de él
(adivinas entonces la existencia
de un segundo cielo en transparencia
y aun a veces un tercero)
puedes soportar el grito del álamo
los ojos de los ofendidos y tu propia historia
como si la memoria a esta profundidad
tomara el color de la misericordia
como el aire que se vuelve azul…

Los márgenes del día, La Dogana, 1981.

 

Repliant la lettre du laboratoire
l’homme qui a lu sa condamnation
s’enfonce dans les rues, porteur d’un sang lourd
incommunicable. Il tourne le dos
au soleil qu’il aimait depuis son enfance
et de rue en rue, le soleil le suit
comme un chien fidèle ou un dieu désolé
qui ne comprend pas mais demande pardon.

*

Mientras dobla los resultados del laboratorio
el hombre que leyó su condena
se interna en las calles, portador de una sangre pesada
incomunicable. Le da la espalda
al sol que amaba desde la infancia
y  de calle en calle, lo sigue el sol
como perro fiel o como dios desolado
que no comprende pero pide perdón.

 

 

Traducciones: Laura González Durán

 

Jean-Pierre Lemaire

Nació en  1948, en Sallanches, en Alta Saboya, región de su familia materna a la que regresará frecuentemente de vacaciones así como a Menton, ciudad de sus abuelos paternos. Pasó su infancia en el norte de Francia junto a un taller de reparación de trenes y realizó estudios de literatura en París. Hasta 2014 fue profesor en el liceo Henri IV y en  Sainte-Marie de Neuilly. Realizó su servicio militar en la marina y a los veintisiete años se casó con Fanchon, una bordelesa. Se trasladan a la región parisina en la que crecerán sus tres hijas. Ahora, ya jubilado, vive en Seine-et-Marne, junto al bosque de Fontainebleau.
Hacia los años ochenta empiezó a publicar poesía con el apoyo de Jean Grosjean y de Philippe Jaccottet. La lectura de poetas extranjeros (en traducciones), como Boris Pasternak, Umberto Saba, Vladimir Holan fue determinante en su formación. Pudo conjugar la mirada de la vida cotidiana con el cuestionamento espiritual. En 1999 recibió el Gran Premio de Poesía de la Academia Francesa.
Su último libro publicado es  Le pays derrière les larmes (El país detrás delas lágrimas), Gallimard, 2016

 

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Jean Portante