Bajo el Asedio de los signos, Ciudad Obregón, Sonora

manz-juanEl encuentro de escritores que dirige Juan Manz y Mara Romero es reseñado en esta crónica por la también escritora y periodista Sylvia Manríquez.

 

 

 

Bajo el asedio de los signos
Sylvia Teresa Manríquez

En las manos que escriben va la suerte
del grafito con su punta desgastada

José Ángel Leyva

 

            Grafito, bolígrafos, teclas, herramientas asediadas, seducidas por los signos de las letras que nuevamente nos condujeron a la cita anual con los amigos, colegas y maestros. Es la novena edición del Encuentro Internacional de Escritores, en Cd. Obregón, en el estado de Sonora, que sin dejar su cotidianidad, se convirtió del 26 al 28 de octubre en la capital cultural del noroeste de México.
            En una ciudad que vive el conflicto por el uso del agua en tierra de yaquis, la palabra de poetas y narradores se convirtió en lazo de concordia. Frank Meza, Vilma Pérez, Mario Alonso López, Diana Espinal, Federico Corral Vallejo, Fabiola Amaro, Mario Alonso López, Jorge Luis Herrera, Ignacio Mondaca y Juan Diego Gonzalez, elevaron sus voces en el primer día de actividades en la biblioteca pública “Jesús Corral Ruiz”.

            Y yo que me soñaba nube, agua, aire sobre la hoja, fuego de mil cambiantes llamaradas… Rosario Castellanos, su figura, trayectoria, obra fecunda, vida y la deuda que aún tenemos con esta destacada escritora y periodista, en la conferencia de Mariza Trejo Sirvent: Yo creo que si hay algo que puede de veras cambiar el mundo es el arte y la cultura, que le están haciendo mucha falta a nuestro país… dijo la escritora chiapaneca.
            Volveremos a vernos en un mundo
            en que el sol resplandece todo el día
            sin que llegue a quemar, porque las olas
            nos envuelven dejando en nuestro cuerpo
            una frescura dulce y perfumada…

Emilio Coco, crítico, traductor y poeta, nos enseñó el arte de hablar amorosamente del dolor ante la partida de un ser amado en el libro “El don de la noche” que fue presentado por su editor José Ángel Leyva, un volumen que en la segunda parte se aleja del dolor y se acerca al sarcasmo, ironía y picaresca de los apegos y desapegos con la mujer. Emilio Coco: Mi poesía está en la línea de la poesía latinoamericana, porque los poetas italianos son muy oscuros, escriben para sí mismos. Yo estoy agradecido a la poesía mexicana en particular porque me ha dado la posibilidad de escribir una poesía para que el público la lea y no sentirme aislado.

            Mientras, el amanecer del segundo día latió con la impotencia de letras rojas en los diarios que daban cuenta del actuar del crimen organizado, en un cuerpo sin vida expuesto en una plaza.
            Y las letras como esperanza, en el camino del encuentro nos llevaron al Museo de los Yaquis en Cócorit, vestido además de historia, misticismo y la esperanza de las voces de creadores que encuentran en los signos de las letras el conjuro de la impotencia.

            ..En este centro del mundo confluyen todos los caminos, el escriba medita si los viajes curan los males del espíritu… Juan Carlos de Sancho.
            Queríamos crecer como la hierba y estuvimos huyendo muchos años sin tierra, sin raíces… Mariza Trejo.
            Hay cosas de mi tierra que no puedo contar, cosas que me alimentan mientras navego en el desierto… Bruno Ríos.
            …Tiemblan las hojas sorprendidas, decae el sol de tus hermosas manos y una parvada de árboles de pronto se sujeta en el aire. Mira como se primavera el mar cuando mojas los pies en sus orillas. José Luis Amparo González.
            Yo no soy chismosa, para nada, que les pasa, pero les voy a contar lo que pasó el otro día, una amiga salió conmigo al cine, le gustó un muchacho que estaba allí, bien guapo… Esteban Domínguez Ibarra.
…Y si no te basta ahora lo que en vida o muerte soy, déjame aquí definitivamente sin beso alguno o revérdeceme entonces y armame hasta florecer en los patios y valles, porque como una estocada hiciste nacer tú en mí la poesía bramante, lo demás, lo sabemos los dos, es escritura pura…Jorge Ochoa.

… Soy ave que ama la vida después de la intensa lluvia, bordo lágrimas en la playa y sonrisas en los árboles… siembro luz para cosechar alegría, caballos de luz en la poesía busco…  Alejandro Campos Oliver.
Teñirse de mar las venas, los huesos, el alma, volver al tragaluz de la memoria, monocromático arcoiris en desteñida esencia… Federico Corral vallejo.

José Vargas Rodríguez, poeta, entregó a Juan Manz la antología de 70 mujeres poetas de Argentina y Perú, entre otros libros, así como la edición trilingüe de “Padre Viejo” presentado por Alejandro Campos en cuyo prologo asienta: el maestro Miguel León Portilla apunta que la mejor prueba que las palabras pueden refugiarse en el corazón de los seres humanos es la literatura misma. En este libro Manz nos ofrece una filigrana de la palabra que cuida la imagen como aspiración sincrónica conjugada con el ritmo avasallante de su conquistado tono épico espiritual. El autor nos acerca desde la etnopoesía al rico legado artístico de los yaquis. Por su parte Alan Saint Martin señaló a Manz como un poeta que se ha forjado un lugar en la historia de la literatura sonorense. Este yoeta es un maestro del ritmo que conoce bien el poder de los silencios, y nos trae en 15 poemas un atisbo del cosmos atávico del yaqui. “Padre viejo” es un poemario triplemente deleitante por sus traducciones al inglés y al francés.

Comunilero, hermano mayor, hermano grande que nunca tuve, arrodillate conmigo, emerge del mismo surco que me vio nacer en el último día de agosto del sesentaynueve, cuando te perdí como padre y te gané maestro… Juan Manz.
Así, la tarde nos llevó a la plaza del pueblo, dónde el tendedero de poemas convocó a la curiosidad de la gente del lugar que se acercó, leyó los poemas expuestos y los tomó para sí, para guardar un poquito de los signos de las letras. Voz, música, pintura, arte, “Sola sin tu sombra” Elia Casillas en performance: …aire cerúleo, relámpago inverso, noche electrocutada en jarrón del invierno donde tus huellas respiran, Frida… Frida…

El aire se llenó de poesía en un maratón de voces:
Caminando a tientas, carne viva, gemido sordo, dolor en vuelo, recovecos de mi cuerpo y pedacitos de cristal en llanto… Mara Abdala.
… Soy una llama intentando expandirse, encontrar en los bosques de su huída rabia y libertad, soy y no soy, cabalgo con rumbo asesino, me engaño y trato de aniquilarme…  Elisa Monsalvo.
Mujer… Urdimbre de sabores, marea anhelante de lluvia, alevosía del crepúsculo, odisea de libertad cual mariposa enamorada, gitana vestida de amaranto, triunfo de la esperanza… Sylvia Teresa Manríquez.
Gloria Barragán nos trajo las letras de su madre, Ma. Mercedes Rosas… Cuando llegué a ti me parecía que jamás a tu suelo me acostumbraría, y pasaron los años y hoy no quiero alejarme de ti sin ver tu cielo…

Te quiero dijiste tomando mis manos entre tus manitas de blanco marfil… estrofas de María Grever en voz de Elmer Tabanico.  
Mara Romero llenó la noche de imágenes con el performance de presentación de su libro “Óxido 2245” poseía visual, dirigido por Durmar Villarreal y Federico Corral Vallejo: tú te prendes de mí, como hoguera de alucinaciones donde danzan mis pecados…

De vuelta en el museo: Fue en la ceñida curva de un relámpago donde quedaron a merced del trueno los perseguidos pájaros, los límites del mundo rompieron y el cielo fue prolongación del cielo, como por obra y gracia de un milagro… “Oda a México” de Agustín Millares, brindó el preámbulo para que José Ángel Leyva iniciara la presentación de la antología “20 poetas del 20” y pasara la voz al artífice de dicho proyecto, Juan Carlos de Sancho, un canario trinando en México, él nos presentó algunas voces de la edición mencionada, poetas heterodoxos y pocas conexiones entre si, pero con cierto perfume de la densidad o pensamiento filosófico. Del cielo cae una lluvia redonda de puñaladas. Cien heridas en el lomo de la tierra verde y blanda. Clavel rojo como sangre sobre la sien dilatada… Josefina de la Torre (20 del 20).

La noche en Cócorit cerró con la conferencia de Alfonso Freire sobre los derechos humanos en América Latina y presentación del libro “Confesiones para un genocidio”. …cuando te digan que no estoy preso no les creas tendrán que reconocerlo algún día. Cuando te digan que me soltaron no les creas tendrán que reconocer que es mentira, algún día. Cuando te digan que traicioné al partido no les creas, cuando te digan que estoy en Francia no les creas…cuando te digan que estoy muerto, no les creas… no les creas… no les creas… (Ariel Dorman).

El día siguiente sorprende a la cabecera del municipio de Cajeme con la protesta de campesinos ejidatarios que exigen la intervención de las autoridades para solucionar un viejo conflicto con la tenencia de su tierra, mientras ven como pueden perder el ciclo para la siembra de la papa y con ello las esperanzas de sobrevivir el invierno.  Es la misma ciudad que observa a su gente retomar la vida diaria, el mismo Obregón que por tercer día consecutivo va al encuentro de las letras y las voces de quienes las seducen: Alfonso Freire, José Guillermo Llama, José Angel Leyva, Inés Martinez de Castro, Ismael Serna, Eduardo Antonio Parra y Fidelia Caballero.

… Qué hermoso pelo el suyo –dice Villa a Maud Wright- Con todo respeto ¿Puedo tentarlo?. Maud no contesta si ni no. La mano del general, grande y dedos musculosos, le acarician el pelo con sorprendente delicadeza, Que hermoso pelo repite Villa-. Todo ocurre sin que ella se dé cuenta. La mano pasa del cabello a la espalda, aquel rostro sonriente se acerca al suyo, el cálido aliento le acaricia el cuello. Cada vez más débil, la flamita de la lámpara culebrea todavía un rato hasta que se apaga por completo… Es parte de la novela “Las lágrimas del Centauro” de Armando Alanís, que se presentó en el Museo de la Revolución de Cd. Obregón, una novela en la que el autor nos presenta su visión de uno de los personajes más controvertidos de la historia de México, que sigue interesando a las nuevas generaciones.
Gerardo del Real: Para enfrentar la vida había que sentirse varias veces prisionero, en el cuerpo, en el mundo, en la cárcel, en el internado, y acada encierro siguieron días de libertad y de extasis…

Con esta voz y las letras de Gerardo, Clara Luz Montoya, Alan Saint Martin, Sandra Mortis, José Vargas y Cristina Murrieta, cerró el programa principal del Encuentro Internacional de Escritores “Bajo el Asedio de los Signos”.
Destaca el acercamiento a la comunidad, logrado, sin lugar a dudas con las actividades realizadas en 29 sedes: conferencias, presentaciones de libros, audiovisuales, charlas y talleres, que nos dejaron momentos emotivos e inolvidables, comola experiencia vivida en el taller de escritura impartido por Carlos Sánchez a jóvenes del ITAMA, en el que la camaradería, solidaridad y empatía fueron la constante para dejar en los jóvenes internos el mensaje de esperanza contenido en sus letras.

Vaya el reconocimiento al esfuerzo de los organizadores, encabezados por el Maestro Juan Manz y la poeta Mara Romero, que con menos presupuesto pero muchísima más voluntad, sostienen este encuentro, demostrando que ante la adversidad y la violencia, apostarle a las manifestaciones culturales es apostar inteligentemente por una sociedad que transita hacia el progreso en armonía.

 

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Sylvia Teresa Manríquez

 

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