Lêdo Ivo en italiano

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Marta Spagnuolo, en un juego de espejos traduce un ensayo de Vera Lúcia de Oliveira, quien nos habla a su vez de la traducción al italiano del libro Réquiem de Lêdo Ivo. Libro publicado en México por Alforja ediciones, ahora La Cabra, que se hizo acreedor del premio Casa de las Américas a la literatura en lengua portuguesa.

 

 

La traducción poética
VERA LÚCIA DE OLIVEIRA: LÊDO IVO EN ITALIANO
Traducción del portugués al español: Marta Spagnuolo
RequiemRéquiem, el último libro de poemas de Lêdo Ivo (2008), ya fue publicado en tres idiomas: el original  portugués (Rio de Janeiro, Contra Capa); el italiano y el español (y en ambas ediciones, bilingüe). A la primera versión castellana, editada en México en la Colección Alforja (La Cabra/ Instituto de Cultura de Morelos. Traducción de Jorge Lobillo. Prólogo de Eduardo Langagne), le seguirá otra este año, en edición cubana, correspondiente al premio Casa de las Américas, que el poemario ganó a fines del pasado. En cuanto a la edición italiana (BESA/ Università del Salento), estuvo al total cuidado de Vera Lúcia de Oliveira, poeta y profesora de la Universidad de Perugia, quien ya había vertido antes a esa lengua una antología poética del mismo autor. Amante fervorosa de la poesía de Lêdo Ivo, en su versión italiana de Réquiem –libro compuesto también por algunos otros poemas de los más recientes del poeta alagoano– , incluye un artículo sobre la traducción, que sin duda interesará a poetas y a traductores. Por tratarse, como dijimos, de una edición bilingüe, la autora citó a los escritores brasileños en portugués y luego tradujo las citas al italiano (salvo el epígrafe). Aquí nos tomamos la libertad de traducir todo directamente al castellano.

Marta Spagnuolo

 

Traducir a Lêdo Ivo

Por Vera Lúcia de Oliveira

Traduzir uma parte
na outra parte
–que é uma questão
de vida ou morte—
será arte?

Ferreira Gullar

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Como es notorio, en las últimas décadas la traducción ha sido y es una de las disciplinas que más ha interesado a los estudiosos de varios sectores. A esa valorización han contribuido investigaciones tendientes a pensar el fenómeno de la traducción como actividad científica, pasible de esquematización y formalización. Se han construido calculadores y programas que habrían de conseguir la traducción automática, búsqueda que ha defraudado a quienes creían  haber resuelto de una vez por todas el problema.
Más que considerarla como una ciencia, hoy se habla de la traducción o del estudio de la traducción para designar aquel cuerpo de conocimiento que cae bajo la denominación de Translation Studies y que, abarcando numerosas disciplinas y poniendo en juego factores no sólo lingüísticos y textuales sino también históricos, sociales, ideológicos y culturales, ha aportado relevante contribución al tema.

Muchos estudiosos afirman que la teoría y los estudios de la traducción no son otra cosa que una reflexión que la traducción se hace sobre sí misma, partiendo del presupuesto de que es una experiencia práctica.
Sin entrar en la valoración de las diversas formulaciones teóricas que se desarrollaron en el tiempo sobre la traducción, me detendré en el aspecto pragmático de este trabajo. Más precisamente, haré algunas consideraciones sobre los criterios que me han guiado en la aventura, fascinante y riesgosa a la vez, de traducir parte de la obra de Lêdo Ivo, reunida en la antología poética organizada por mí, Illuminazioni (Salerno, Multimedia Edizioni, 2001, 128 pp.), y en este Réquiem aún inédito en Brasil y publicado como primicia en Italia, seguido de algunas poesías de los últimos dos libros, Rumor da noite y Plenilúnio, elegidos por estar en sintonía con la atmósfera y la temática de Réquiem.
Edoardo Bizarri, uno de los más notables traductores de la compleja obra de Guimarães Rosa, indica en una carta al gran escritor brasileño el criterio que ha adoptado al verter al italiano la novela Corpo de Baile. A propósito de cómo traducir los nombres de personas, cosas y lugares, muy importantes en la obra de Rosa y nunca elegidos al azar, le pregunta al escritor:

Me gustaría tener su opinión y consejo con respecto a los nombres de localidades, personas y de los apellidos. Estoy dejando algunos nombres en la lengua original, y traduciendo otros o usando el correspondiente italiano, con criterio exclusivamente personal, arbitrario y fónico. (J. Guimaraes: 19)

 

Inseguro de la propia elección, expone al autor sus dudas y le pregunta también cómo han resuelto esos problemas sus otros traductores. A lo que Guimarães Rosa responde:

Exacto. Así también pensaba yo: Dejar unos como están, y traducir otros. O, incluso, “inventar”. Mientras use su “criterio exclusivamente personal, arbitrario y fónico”, quedo alegre y tranquilo. En él es que yo, sinceramente, confío. (El traductor francés, de acuerdo conmigo, está procediendo así. Los norteamericanos dejaron todo en la forma original, lo que me pareció malo). Habrá casos, también, en que usted ya vio que lo bueno, lo de más vivo efecto, es la solución mixta – conservar una parte y traducir el resto. (21)

Como criterio fundamental de conducta, y dado naturalmente por descontado el indispensable conocimiento lingüístico y el dominio de la técnica de la escritura y de la traducción, Bizarri adopta su intuición, su sensibilidad, el profundo conocimiento de la obra de Rosa y de la realidad descrita en ella, la empatía establecida desde el comienzo con el autor y con sus personajes. Rosa se fía de esta elección, porque también él se deja guiar por el mismo criterio cuando escribe, también él se siente –afirma– un traductor de otro lenguaje misterioso:

Yo, cuando escribo un libro, hago como si lo estuviera “traduciendo”, de algún original, existente en otra parte, en el mundo astral o en el “plano de las ideas”, de los arquetipos, por ejemplo. Nunca sé si estoy acertando o fallando en esta “traducción”. Así, cuando me “re” traducen a otro idioma, nunca sé, tampoco, en casos de divergencia, si no fue el Traductor quien, de hecho, acertó, restableciendo la verdad del “original ideal”, que yo había desvirtuado… (63-64)

Sobre todo, Guimarães Rosa insiste en el hecho de que el traductor no quede “demasiado estrechamente ligado al original”, que piense también en el lector italiano, que adapte cuando es necesario. (64). Rosa, en efecto, adhiere a un principio fundamental, siempre más seguido hoy, según el cual la traducción es una obra original en sí, una actividad análoga a la creación. Octavio Paz llega a afirmar que “traducción y creación son operaciones gemelas”. (“Traduzione”: 294)  Y Croce, ya en 1902, había escrito: “La traducción, la que se dice buena, es una aproximación que tiene valor original de obra de arte y puede bastarse a sí misma. (“Indivisibilità”: 213) 
Walter Benjamin convierte este proceso de aproximación al original en una bella y sugestiva metáfora: “Como los fragmentos de un vaso, para dejarse recomponer, deben presentar continuidad en el mínimo detalle, pero no por ello ser idénticos, así, en vez de hacerse similar al sentido del original, la traducción debe amorosamente, y hasta en los detalles, esforzarse por obtener en la propia lengua el modo de entender a aquel”. (“Il compito”: 232)

Cierto es que, para el filósofo alemán, ambos, tanto el original como la traducción, deberían conducir, a través de esa amorosa reconstrucción del vaso a partir de sus fragmentos-palabras, a una “lengua más grande”, una “pura lengua” perdida con la ruina de Babel. De todos modos, ningún acercamiento o reconstrucción del original –se  lo entienda o no a la manera benjaminiana– puede realizarse sin el atento análisis e interpretación crítica de cada nivel de la obra.
Para Umberto Eco, traducir es recuperar “la intención del texto”, o sea “aquello que el texto dice o sugiere en relación con la lengua en la cual es expresado y con el contexto cultural en el cual nació”. (“Riflessioni”: 123) En consecuencia, agrega, hay diversos tipos de fidelidad posible –a la estructura lingüística, a la cultura, a la época de aparición de la obra, al estilo del autor, etc.– y el traductor debe elegir aquella más pertinente al texto y al autor que ha decidido traducir.

Podemos afirmar que, en lo que atañe a Guimarães Rosa, Bizarri eligió la más apropiada, la fidelidad al mundo rosiano que lo ha llevado a conseguir el aplauso entusiasta del autor el cual, para la traducción de Corpo de Baile, pidió explícitamente al editor italiano que la hiciera el mismo Bizarri. La gran libertad y confianza que Rosa otorga incondicionalmente a Bizarri deriva del hecho que entre los dos se instaura, de entrada, una identidad de sensibilidad y de espíritu. Se lo puede comprobar leyendo la interesante correspondencia entre el traductor italiano y el escritor, publicada y reeditada varias veces en el Brasil, con el título J. Guimarães Rosa: correspondência com seu tradutor italiano.
No casualmente he citado aquí la compenetración entre Rosa y su traductor italiano. Siempre me ha intrigado y atraído aquel proceso empático establecido entre los dos, el mismo que me ha servido para comprender, pese a la diversidad del contexto y seguramente la complejidad de la aventura “traductora” de los dos casos, cómo proceder en mi trabajo de traducción poética.
Puedo sin más afirmar que el mismo tipo de confianza, la misma compenetración afectiva y empática se estableció entre la poesía de Lèdo Ivo y yo, por lo cual podría casi suscribir la palabra de Bizarri. Muchas veces me he dirigido al poeta, indecisa sobre alguna solución posible para la mejor realización en italiano de la palabra o metáfora ligada a su mundo alagoano, poblado de figuras, paisajes y animales característicos de una cultura y de una identidad específica, pero Lêdo Ivo, conociendo bien el idioma de Dante, lector voraz de literatura italiana, me reafirmaba cada vez su convicción de que encontraría, en cada situación, el modo mejor de trasladar su universo poético de una lengua a otra. Por mi parte, desde el principio, he seguido la lección de Peter Newmark, (Approache: 74) según la cual el traductor debe “sumergirse en la mente de sus autores y recrear el proceso mental”, en cuanto le sea posible.

Maniel Bandeira (1886-1968), el gran poeta brasileño que amaba a su vez traducir poesía y que, pese a la aparente simplicidad de su obra, es asimismo difícil de traducir,  ha escrito a propósito de su experiencia con la traducción: “Sólo traduzco bien los poemas que me gustaría haber hecho, esto es, los que expresan cosas que ya estaban en mí, pero no formuladas. Mis ‘hallazgos’, tanto en traducciones como en originales, resultan siempre de intuiciones.” (Itinerário: 293)
Como Bandeira y tantos otros traductores, me he dejado guiar por la sensibilidad y, sobre todo, por el conocimiento profundo, por la frecuentación de varios años y por el amor a la poesía de Lêdo Ivo, que me llevaba siempre a buscar reproducir en el lector italiano el mismo efecto que el texto había producido en mí misma e, imagino, en los lectores del original. Sin embargo, consciente de que la equivalencia absoluta entre dos lenguas es inalcanzable porque cada una tiene su estructura y sus normas, sé también que el traductor debe elegir, debe asumir la responsabilidad de la invención de nuevas imágenes que, en el equilibrio entre contigüidad y diversidad, conduzcan al lector al universo poético que se está probando recrear en la lengua de llegada. Es eso lo que he buscado hacer constantemente. Esperando haber logrado ese intento, entrego al lector italiano este libro que tanto me ha enriquecido. Hemos visto que Octavio Paz considera la traducción poética “una operación análoga a la creación poética”. De esto estoy convencida. Porque al traducir a Lêdo Ivo he experimentado la misma alegría que experimento cuando escribo, cuando creo mi poesía.

REFERENCIAS

BANDEIRA, Manuel. Itinerário de Pasárgada. Rio de Janeiro: Nova Fronteira / Instituto Nacional do Livro, 1984, 3ª ed.
BENJAMIN, Walter. “Il compito del traduttore”. In NERGAARD, Siri. La teoria della traduzione nella storia. Milano: Bompiani, 2002, 2ª ed. 221-236.

BIZARRI, Edoardo. J. Guimarães Rosa; correspondência com seu traductor italiano / Edoardo Bizarri. San Paulo: T.A. Queiroz e Instituto Cultural Ítalo-Brasileiro, 1981.
CROCE, Benedetto. “Indivisibilità dell’espressione in modi o gradi e critica de la retorica”, in NERGAARD, Siri. Op. cit. 207-213.
ECO, Umberto. “Riflessioni teorico-pratiche sulla traduzzione”. In NERGAARD, Siri. Teorie Contemporanee della traduzione. Milano: Bompiani, 1955. 121-146.
NEWMARK, Peter. Approaches to Translation. Trad. it. di Flavia Frangini, La traduzione: problema e metodi. Milano: Garzanti, 1988.
PAZ, Octavio. “Traduzione: Letteratura e Letteralità”, in NEERGAARD, Siri. Op. Cit.

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