Sol Álvarez vuelve a explorar los terrenos del arte y ahora nos conduce a la obra de esta artista plástica mexicana, quien ha estudiado en diversos países y escuelas que han influido en una obra multifácética y vasta.

Vanessa García Lembo. Análisis de la imagen, formal y simbólico

Variantes iconográficas en torno a una constante estética: el paisaje

Sol Álvarez Sánchez

Nota al lector

La obra plástica de Vanessa García Lembo es vasta y polifacética. A partir de la entrevista que le realicé en su espacio de labor artística, y de la cual es producto el texto que presento, comprendí, mediante un recorrido cronológico por sus diversas manifestaciones estéticas, que existe un fundamento que subyace detrás de cada proceso creativo y de cada producto terminado. Se trata de la idea de paisaje. En ciertos casos, dicha noción emana de un punto de vista trascendente,1 en su acepción filosófica, ya que se despliega desde ángulos sobre la percepción de la efigie, que la artista consolida con el uso de planos ópticos abiertos sobre representaciones específicas del espacio que retrata. En otros, el concepto de paisaje se manifiesta inmanente,2 en su acepción filosófica, y adquiere forma en el momento en que el espectador toma consciencia y reconoce las sensaciones que la obra le provoca; así, entra al ámbito de percepción sensorial. Considerando que, todo argumento posee su antítesis en su seno mismo, el tema central de la pieza deja de ser el paisaje y se convierte en esas voces, esos ámbitos,3 de su horizonte propio interno. Es por ello, que decidí anclar mi perspectiva sobre las magníficas series de las que hablo a continuación, desde dos enfoques infalibles, los cuales, en conjunto ofrecen una visión completa de los senderos plásticos que la obra de Vanessa ofrece. A saber, uno es el análisis formal y otro, la visión simbólica sobre los perfiles temáticos de sus imágenes. Las partes del artículo portan los nombres de las siguientes partes del barco: proa, la parte delantera del barco en forma de cuña que corta las aguas en macha avante; popa, la parte trasera del barco; babor, el nombre que recibe el flanco izquierdo del barco; estribor, el nombre que recibe el flanco derecho del barco. Agradezco al lector, su lectura.

Semblanza curricular

Vanessa García Lembo nació en la Ciudad de México, en 1969. Estudió la licenciatura en Artes Plásticas y Visuales en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, en México, entre 1995 y 2000. Radicó en Hamburgo, Alemania, entre 1989 y 1991, donde estudió en el Atelier Röhrig y en el Atelier Pulley-Beuys. Obtuvo la Beca de Residencia Informal Architecture, en Banff, Canadá, en 2004. Asimismo, la Beca de Residencia en la Isla de Gölyazi, en Turquía, en 2006. Ganó el Premio de Adquisición III, en la Bienal Alfredo Zalce, en Morelia, Michoacán y la Mención Honorífica Especial, en la IV Bienal de Monterrey. También la Beca de Jóvenes Creadores, en el área de pintura, 1998; y en el área de fotografía, en 2000. Obtuvo la Beca PADID, así como la de Secretaría de Cultura del Distrito Federal. Ha sido beneficiaria del Sistema Nacional de Creadores, en sus emisiones de 2007, 2011 y 2016. Ha realizado obra in situ, en Tijuana, México, en la Isla de Gölyazy, en Turquía y en Banff, Canadá. Impartió la cátedra de dibujo, en La Esmeralda, entre los años de 2000 y 2003. Le han realizado programas para televisión, En el fondo somos así, por el Canal 22/FONCA, en TV UNAM/FONCA. Asimismo, el programa en TV UNAM, Naturaleza Quieta.

Proa

Panorama cronológico, formal y simbólico

El primer acercamiento de Vanessa García Lembo al agua se remonta al día en que conoció el mar. Eso sucedió porque un tío suyo se casó con una veracruzana, así que ella comenzó a ir seguido a Veracruz con sus padres y se la pasaban en la playa. De alguna manera, la asimilación vital en torno a aquello que representó el mar, al inicio de su vida, tuvo tal influencia en sus años venideros, que se sumergió en una corriente bidimensional, poli semántica y tan vasta, que brinda al espectador un abanico de posibilidades de lectura tanto formal como simbólica, al grado que resultaría difícil, a los receptores culturales, no encontrarse reflejados en la expresión de sus fascinantes paisajes portuarios.

A sus 18 años Vanessa se fue a vivir a Alemania, donde tuvo contacto con  Carl W. Röhrig, pintor. Recuerda, ante la experiencia de entrar a su estudio, haber sentido una súbita motivación. El artista, además de llevar a cabo su labor pictórica, solía trabajar con pincel de aire las portadas que realizaba para Der Spiegel,4 recordemos que se trata de uno de los medios impresos de mayor alcance en Europa. Él le enseñó a dibujar paisajes, en Hamburgo, donde hay un gran puerto y unos canales maravillosos. Además, Röhrig le enseñó a diseñar y ella se formó haciendo ilustraciones editoriales. Su maestro la colocó en un camino, a partir del cual, ella comenzó a hacer publicidad, por lo que decidió ingresar a la Escuela de Pintura y Dibujo Pulley–Veuys,5 donde estudiaba por las tardes. La gran proyección de su estancia en el extranjero fueron las imágenes del puerto.

A su regreso al México, García Lembo ingresó a La Escuela Nacional de Pintura Escultura y Grabado La Esmeralda. Al poco tiempo realizó un viaje y pasó por Marruecos, Portugal y Francia, en el que, una de sus actividades más importantes fue la de visitar puertos, con objeto de realizar secuencias fotográficas de sus paisajes. Una vez de vuelta al país, imprimió las fotografías que tomó en su recorrido y las intervino con óleo. La primera serie que realizó, a finales de la década de los años noventa, fue partícipe en una exhibición en La Esmeralda, misma que tuvo alcance hasta la Galería Ramón Alba de la Canal, en la ciudad de Jalapa. El nombre de dicha secuencia es Agua salada y con ésta ganó la beca de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Durante su paso por La Esmeralda, la creadora llevó a cabo sus Collages intervenidos, producción a la que regresaría en diversas ocasiones más adelante. Asimismo produjo obra desligada del tema del agua, adentrándose en aquel de las minas de mármol.

Volviendo al tópico del agua, la pintora comienza, mediante una amplia producción, su abordaje sobre la trama de escenas industriales junto al mar. Así, en sus paisajes portuarios evoca contenidos que mezclan, exitosamente, una retórica que se pondera como elemento unificador de símbolos conceptuales antagónicos, ya que toca las esencias, tanto del factor antiguo, representado por el agua, como del mundo del hombre contemporáneo, caracterizado por las estructuras del puerto.

Ahora bien, desde el punto de vista del análisis formal de la imagen, existe, por parte de Vanessa, una aguda reflexión acerca del aspecto espacial en la bidimensión. Las piezas Puente I y Puente II6 denotan, cada una, por su composición, tal claridad mental, inclusive a nivel de frialdad quirúrgica por parte de la artista, el inicio de un estilo propio, el cual se consolida, diría yo, en aquel tiempo. Tomemos en cuenta que las obras datan del año 1995.  En la primera de ambas piezas resalta el juego entre espacio negativo y primer plano, de manera que los elementos formales, geométricos de la pieza crean un espacio ilusorio, por la forma principal que se vislumbra lisa y carece de grosor aparente; así, en un primer coups d’oeil, la figura parece ser vista frontalmente, cuando en realidad, se superpone a todos los demás elementos del cuadro en un plano oblicuo, creando, ante los ojos del espectador, un trompe l’oeil que deriva en la súbita apariencia de movimiento. En palabras coloquiales, parece como si la silueta negra que se superpone en primer plano a la estructura del fondo y cuya referencia semántica al lenguaje es el puente, caminara.7  La segunda pintura, a partir de la multiplicidad de planos de perspectiva, me parece un muy consciente homenaje, a una de las mayores características de la pintura del siglo XX, la cual se cristaliza en el Desnudo bajando la escalera, de Marcel Duchamp,8  y que es la interesante tensión óptica debido a los variantes puntos de fuga. Además, el resultado de la manera en que la creadora arrastra ciertas capas pictóricas, muy probablemente al calor de la encáustica, que se encuentran en la parte superior de la imagen, hacia la parte inferior, manejando un efecto óptico que, desde mi punto de vista alude a aquel de Francis Bacon en El Papa Inocencio X, pieza de 1962, basada en la pintura de Diego de Velázquez, de1650, sobre dicho personaje.9 Este efecto óptico producido por el arrastre de la pintura, en términos retóricos alusivos al tema, se traduce como el reflejo de las estructuras portuarias en el agua.

El método propio de Vanessa García Lembo, que refiere a la composición parte, explicado por ella misma,10 desde el análisis de las características de sus plataformas, en varios casos, de madera. Estructura sus obras en el camino, mientras las construye, como es el caso de aquel proceso en el que despuntó con la ejecución de varias tomas fotográficas, durante el trayecto de sus viajes y que una vez reveladas en su laboratorio, las pegó a la madera y luego las invirtió. Así, realizó su serie Puertos, de 1997, en formato de 122 x 244 centímetros. Se trata de fotografías intervenidas con óleo y encáustica sobre madera. La artista formalizó su técnica, la cual se concretó en fotomontajes que fungieron cual continente, cabe acotar que es ésta la nomenclatura para designar a la plataforma estructural de contenidos, en este caso simbólicos retóricos, con la patente de paisajes portuarios fascinantes que no existen, sino en sus pinturas. Además del evidente motivo de su valor estético, la serie resalta debido a su aporte documental, desde mi particular lectura, fue armado con la intensión de recrear un particular ambiente en su obra, ése que ella, al momento de haber estado parada frente a las imágenes de los puertos, que captó en plata sobre gelatina, percibió, en su calidad de receptora. La pintora asimiló, metabolizó y sintetizó su experiencia in situ a lo largo de su proceso creativo, el cual arrojó, ahora en su calidad de emisora, como un regalo de la fenomenología, hacia los sentidos del espectador, quien tiene la posibilidad de concretar la función del ciclo artístico, al apreciar esta fuente de contraste y armonía. Éste es el  resultado estético de la energía creadora de Vanessa García Lembo y lo podemos apreciar en los varios ángulos de la representación de sus estructuras y grúas, de sus vistas aéreas de muelles y atracaderos, de los paisajes portuarios atravesados con motivos fitomorfos que aparentan enredaderas. La obra que conforma dicha serie fue expuesta en la Sala Ollín Yoliztli hacia el final de la década de los años noventa y el destino de varias de las piezas fue el de formar parte de otras, que más adelante, en el futuro de su trayecto artístico, transigieran en la serie Fragmentos.11

Una de las fuentes literarias que han influido en la obra de Vanessa es T. S. Elliot,12 sobre el que se inspiró en su obra poética, particularmente en la La tierra baldía13 y Los hombres huecos,14 ya que hablan de paisajes solitarios y situaciones fuertes que se encuentran entrelazadas con varios de sus paisajes industriales portuarios y es por ello que su poesía le es muy importante, sus obras subyacen en ella. Fue a partir de que comenzó a integrar las referencias de la pluma, que ejecutó una maqueta, la cual representó un barco formado a base de palitos de cartulina batería, un trabajo efímero al cual colgó, con objeto de que quedase suspendido en vilo y que se moviese, como si navegara sobre sobre el agua. Dicha obra presenta profundos lazos con otra de sus influencias de la literatura y se trata de James Joyce,15 quien habla acerca de una Torre, en Irlanda, en su Ulises.16 De éste tomó referencias que metabolizaría en su proceso creativo bidimensional.  En 2004, García Lembo obtuvo la beca de residencia, en el Banff Center, en Canadá, donde llevó a cabo una producción de libros de cera, basada en textos de T. S. Elliot. Resulta que, en el momento en que las autoridades en estética del Banff Center vieron sus maquetas, de inmediato la canalizaron al área  de Informal Architecture, a la que frecuentan artistas de diversas disciplinas. Comenta la pintora, que se trató de una estancia importante, debido al contacto que ofrecía con artífices que producían piezas a partir de la literatura y la pintura. Para la exhibición de resultados de la beca construyó la pieza The Poetry du depart,17 que son fotos con cera y textos y se trata, además, de sus propias efigies. Asimismo llevó a cabo una pared de pura cera e imágenes de maquetas y paisajes con la pintura arrastrada.

Hacia 2007, la creadora realizó paisajes en polípticos y fotografías de grúas. Fue invitada a una residencia a Tijuana, en la que intervino locales y estructuras de electricidad en la calle. También ejecutó una serie de cuadros cubiertos con un medio acrílico y carbonato de calcio, material que sella muy bien la fotografía y la torna mate. Sus temas continuaron siendo los barcos, así que realizó obra sobre el puerto de Acapulco. En 2012, llevó a cabo un proyecto en el que cortó cuadros suyos y los volvió a ensamblar en un orden distinto al original, mezclando las tiras de unos con las de otros. Al principio fueron 12 las piezas de la serie Fragmentos, en la que se reconocen pedazos de la obra anterior.

Más adelante, llevó a cabo un proyecto con Vicente Rojo Cama, su pareja, en General León 51. El proyecto, comenta la artista, es una utopía, la cual radica en que su amigo proyectó llevarse toda una casa de la década de los años cincuenta a China y, con base en dicha idea es que propuesta de Vanessa y Vicente llevó por nombre el de China utopía. Ella realizó collages con fotografías de la casa, elaboró aviones en maquetas que, colgados desde el techo simulaban llevarse un cuadro; mientras que él realizó, mediante su registro y composición concreta de sonidos, aquel de los aviones. En un cuadro del baño y el lavabo, él hizo el sonido del agua que corre, así como de la que baja con la cadena. La creadora también llevó a cabo un proyecto en formato pequeño, de 30 x 30 centímetros, a base de postales y texto, se trata de una obra muy fresca, en la que mezclo postales con objetos. Una de las características de esta serie es que obra posee, en la estructura de su presentación, bastante espacio a su alrededor y este espacio visual le conmina un asentamiento estético libre y ligero.

Otro proyecto, que Vanessa realizó con Vicente Rojo Cama, llevó por título aquél del lugar  en el que se desarrolló: Calakmul.18 Estudios arqueológicos recientes sitúan a este sitio como la ciudad de mayor importancia del Reino de la Serpiente o Reino Kaal, de la cultura mesoamericana maya. En el proceso de reconstrucción de la historiografía política de la cultura maya del periodo clásico se han detectado importantes datos, sumamente reveladores y prácticamente inequívocos, ya que provienen de fuentes de primera mano, se trata de importantes registros que documentan severos conflictos entre centros urbanos con relevancia y poder, entre los que, sin lugar a dudas se encontraba el de Calakmul. En términos políticos, esta metrópoli se confrontó de manera constante con aquella de Tikal, contra la cual presentó guerras con encono y saña. La enemistad comenzó cuando los Ajaws, reyes sagrados de Bonampak, Lakaumtuun y Calakmul fueron capturados y sometidos bajo el control de Yaxilán. En respuesta, los habitantes de Calkmul se rebelaron y conquistaron Yaxilán, acto que colocó a dicha ciudad en rivalidad, por territorio estratégico, contra Tikal. Calakmul terminó perdiendo sus territorios del Norte y caducó. Las urbes a su alrededor y varias más experimentaron un absoluto abandono por parte de sus pobladores, al cual se le conoce como el Colapso Maya y los factores de contribuyeron con esta circunstancia de grandes dimensiones, bien pudieron haber sido la misma guerra y la serie de daños colaterales que ésta porta, como los son desabasto hambruna y epidemias fatales.19 

El resultado plástico del proceso creativo de Vanessa García Lembo sobre el contenido  conceptual del sitio de Calakmul es una muy completa serie bidimensional, que realizó a partir de fotografías tomadas por ella misma, intervenidas con acrílico y montadas sobre madera; se trata de un políptico y todas las piezas que lo componen y que son 30, miden 30 x 30 centímetros unos, y 60 x 60 centímetros, otros; la fecha de realización es 2014. Para pintar su obra ella utilizó pintura del lugar prehispánico, algunas de las piezas contienen arena y pequeñas piedras del sitio mismo. Vicente Rojo Cama grabó todos los sonidos que pudo, de la selva. Se trata de una cartografía pintada por arriba de una pirámide o un mapa de Calkmul.  

Entre sí, las piezas de la serie Calakmul presentan un amplio espectro de variantes formales establecidas por la pintura situada sobre las imágenes de plata sobre gelatina. Si bien, una de las obras luce círculos concéntricos sobre la imagen tomada desde un ángulo determinado del sitio, la cual refleja árboles de la selva, lo cierto es que las órbitas denotan explícitamente la repetición de la figura geométrica colocadas indistintamente, como ocurre en el rizoma que es y, por ende, carece del eje rector o tronco del cual pudiesen derivar, es decir, sin un Árbol de Porfirio.20 Resulta que varias piezas poseen la característica de rizoma, lo cual le otorga, ritmo a la sucesión de imágenes que conforman la serie, así como también existe un ritmo interno, específico en cada obra.

Una de las piezas presenta una fotografía que denota barras sombreadas, una sobre otra, en una sucesión que se extiende horizontal, y que se conforman como unidad visual, imagen que, en términos de simbolismo retórico representa una fracción de la escalera de una pirámide del sitio arqueológico, contiene su plasma pictórica correspondiente en acrílico, la reproducción, en tono azul cobalto, de una importante fuente documental de primera mano, que es una estela maya labrada. Esta pieza, en particular, me parece relevante, ya que el texto del monolito habla sobre la guerra entre los emporios mercantiles de Calakmul y Tikal. Uno de los principales recuadros textuales en lengua escrita maya muestra el número 13, representado en ese lenguaje por dos barras, cada una con valor numérico de cinco, y tres bolas, cuyo valor numérico es de tres. Este número representa, además de parte de la data de inicio de la guerra entre Calkmul y Tikal, una cuarta parte del ciclo calendárico mesoamericano, ya que cuatro veces 13 es 52, es decir el número de años de su ciclo.

El importante mensaje que envía Vanessa García Lembo es el de voltear la mirada, mediante su obra plástica, hacia el pasado histórico mesoamericano, en este particular caso, al de la cultura maya. Lo que me parece, francamente, una plausible llamada de atención ante un tipo muy específico de atentado contra el derecho de conocimiento de la historia en los ámbitos de la educación infantil en México. Me refiero a lo siguiente, pocos años más adelante de que Vanessa realizara la serie que aquí nos ocupa, autoridades de la Secretaría de Educación Pública, optaron por eliminar de los libros de primaria, los contenidos sobre el pasado indígena nacional, información que se ubica a partir de la enseñanza de fuentes de la Conquista. Pues bien, el hecho de que Vanessa exprese bidimensionalmente una referencia historiográfica sobre el pasado maya, implica postularse en favor de dicho conocimiento.21 Así, aunque se trate de hechos aislados en apariencia, me parece que en una lectura de los panoramas culturales de inicio de milenio, uno oficial, el de la Secretaría en cuestión, a cargo en aquel tiempo, de la maestra Elba Esther Gordillo, y el otro privado, alusión de la pintora a la súper importante cultura Maya, sobre la que desarrolla su serie, es de hacerse notar que existen polos de opinión opuestos y que quede como un dato historiográfico, por mi parte, asentado en esta fuente de primera mano, que es La otra. 

Ahora bien, resulta importante, desde el punto de vista del análisis formal de la imagen visual, que el común denominador que subyace como una constante estética, en la serie Calakmul, de Vanessa García Lembo, es el ritmo. En efecto, la repetición de motivos, como en el caso del cuadro que contiene los círculos concéntricos en rizoma o como una pieza con elementos rectangulares apaisados, con las puntas redondeadas y en azul medio, esparcidos por distintas áreas de la superficie bidimensional, resulta esencial en la unificación de patrones, los cuales contribuyen con la definición formal de diseño y textura. Me parece que, los ritmos visuales, en esta serie de la pintora, incorporan ciertos cambios en la calidad y cantidad de su componentes, contienen incrementos secuenciales que, ya sea en el caso visual de cada ángulo, en particular, de las diversas pinturas, tienden a intensificarse o suavizarse, además de la dirección que caracterice a cada ritmo, por separado, al presentar, los elementos geométricos a base de los cuales se componen las secuencia rítmicas visuales en ascenso o en descenso, de subida y de bajada.

Deseo acotar, en esta sección del análisis formal de la imagen que realizo sobre la obra de Vanessa que, mi detección de factores como lo es el ritmo, denotan en la estética particular de la pintora la clara formación de un estilo y una iconografía propios. Además, consideremos que, el ritmo, en sus manifestaciones visuales en realidad, satisface la necesidad humana de confirmación y reconfirmación de la naturaleza cíclica que sujeta la vida. A partir de este postulado, de orden retórico, es que me atrevo a aseverar, que la relación entre la visión formal de la imagen de la serie de la creadora y el abordaje simbólico, logran ofrecer al espectador la posibilidad de voltear la mirada hacia los puntos nodales que patentan la cosmovisión de la cultura maya, a saber, la confirmación de la confianza humana en cuanto a la seguridad del regreso de las estaciones, el nacimiento diario del Sol, así como caída al surgir la noche, la certidumbre de seguridad ante los resultados de manipulación generacional del crecimiento de las semillas plantadas, la llegada de los tiempos necesarios de descanso, sin los cuales resultaría imposible volver al trabajo cotidiano. En otras palabras, el factor rítmico en la obra de Vanessa García Lembo posee la facultad de acercar al espectador a la confirmación de la confianza sobre todos aquellos factores que rigieron el orden cultural de la civilización Maya y que son exactamente los mismos que rigen sobre el hombre de la actualidad. De esta manera, la pintura de Vanessa concibe la posibilidad de un importante acercamiento conceptual entre la cosmovisión que se manifestó en tiempos pasados con la que vivimos el día de hoy. El concepto de cercanía histórica que logra la serie de García Lembo es importante, ya que plantea una actitud de empatía con la alteridad, representada ésta, por la cultura mesoamericana, de la cual desciende buena pare de la historia de este país. Por lo tanto, la obra de Vanessa es una obra inclusiva, a diferencia de las posturas reaccionarias e ignorantes que denigran a las sociedades del pasado indígena.

Termino la presente sección del texto deseando que el lector comprenda que, lejos de establecer un punto de comparación entre las dos posturas que menciono, mi intención se dirige al esclarecimiento de los diversos tipos de circunstancias que se dieron en un momento determinado, el cual el día de hoy, a partir de mi visión primaria, la de historiadora, me parece crucial para la comprensión de un panorama de las ideas culturales en México, en el inicio de este nuevo milenio. Resulta importante determinar los principios que mueven los hilos de uno y otro punto de vista sobre el pasado nacional, ya que se erigen como contrarios. Uno forma parte de una ideología denigrante y racista hacia el mundo indígena, cosa que resulta una paradoja, debido a que ésta proviene de las más altas capas gubernamentales, que en lugar de salir en defensa del patrimonio nacional tangible e intangible que es, más bien defiende los intereses más ruines de la economía neo liberal. En dirección contraria ser erige una bandera de vanguardia artística, tan verdaderamente noble, tan apuestamente ética, tan fresca y presente que patenta las ideas universales más elevadas en torno a la construcción de un proceso civilizatorio y que se sitúa, ante nuestros ojos, como una revolución permanente, en favor de la evolución de la consciencia colectiva, tan necesaria para el resguardo de vestigios trascendentales, como lo es Calakmul. Ésta última posición es el estandarte al que Vanessa, sin duda alguna pertenece y su presencia se hace notar porque su obra tiene voz, y la tiene debido a que da vida y hace notar, con su obra, al pasado mesoamericano en éste, nuestro increíble mundo actual.

El proyecto Fragmentos, de Vanessa García Lembo, está consolidado a base de cuatro series, cuyo común denominador es que se trata de obra que se formó a partir de piezas anteriores. La primera fase presenta cuadros en formato de 200 x 200 centímetros, la técnica es fotografía, acrílico, óleo e incausto sobre madera ensamblada y el año, 2012.  La manera en la que estas piezas se despliegan ante la mirada del espectador, desde el punto de vista de un análisis formal de la imagen, es a partir de su estructura. El de líneas verticales inter calados, las tiras de una obra cortada en tiras inter seccionadas con las tiras de otra obra cortada en tiras. Más adelante, en 2017 se da la segunda parte de la serie, con formatos de 120 x 120 centímetros, bajo el mismo procedimiento de cuadros con base de madera cortados. En algunas de las piezas de esta serie la artista inserta, además de las tiras, ciertas partes de los bastidores que sostenían la pieza original, antes de ser fragmentada y encima de todo, unifica la imagen con fragmentos de mapas de carreteras. Una tercera parte de la serie Fragmentos, es de 2017 a 2018, el tema es aquel de las zonas industriales portuarias, en las que destaca el manejo de tonos neutros en diversos matices. Cabe recalcar que la serie presenta el concepto de ruptura, el cual otorga, estructuralmente la posibilidad de un reciclaje de su propia obra, con los que presenta discurso nuevo, diferente. La cuarta serie que está en proceso es sobre paisaje.

Desde el punto de vista del análisis formal de la imagen, se trata de imágenes en plano movido, ya que al deslizar los fragmentos de la imagen a lo largo uno de los lados del cuadrilátero que delimita la superficie de un plano fraccionado, se obtiene una reubicación del espacio que rodea a una parte de la forma original (es decir, la del cuadro original que fue cortado en tiras), junto con la forma en sí. Ópticamente resulta súper interesante, ya que quien observa la obra, mira el tema desde distintas posiciones a la vez. Es de hacer notar que el acoplamiento de las porciones movidas de un plano puede enfatizarse o minimizarse, de modo que el espacio total queda subdividido con regularidad geométrica. En el caso de la serie Fragmentos el equilibrio de las piezas detona debido a que las fracciones miden lo mismo, por lo tanto imparten un ritmo hegemónico continuo, el cual se vislumbra mediante un continuo movimiento engloba la totalidad de los planos.

La última serie de Vanessa García Lembo, que este texto presenta, se enfoca a la naturaleza y lleva por nombre Animales híbridos. Trata sobre la mezcla temática visual de las apariencias de algunos animales mezcladas con las formas de otros. Ciertas formas, que indican extensiones cilíndricas, se deslizan usando como medio tonalidades neutras, formando especiales paisajes, cuyo contenido semiótico deriva en aquel del concepto de crasis, término que en gramática se refiere a un fenómeno de contracción, muy común en griego, el cual consiste en hacer una sola palabra de dos.22 Varios conceptos inventados por la filosofía alemana son producto de crasis. En la representación simbólica de la imagen, una sirena es un concepto mítico que deriva de la crasis entre una mujer y un pez. Planteo que las crasis, en la serie de Vanessa, son crasis gestálticas y es debido a lo siguiente. Cuando pensamos en una sirena nos queda claro que no buscamos la otra parte de la mujer o del pez; es decir, el término implica la omisión de un fragmento del concepto, ya sea en lenguaje escrito o en lenguaje visual. Por lo tanto aceptamos el concepto de sirena como unitario y completo, además de que concebimos, con coherencia, en dónde se encuentra la frontera y a la vez de la unión de los elementos que conforman la crasis. Ahora bien, en las creaciones de García Lembo, surge la interesante duda acerca de en dónde termina uno de los animales que representa y en dónde comienza el otro. Se trata de un trompez l’eoil, el cual resulta fantástico, ya que al no encontrar el ojo la frontera, o sea, el fin y el inicio, el observador se ve obligado a guiarse mediante un inconsciente análisis formal de la imagen, entonces el ojo comienza a captar los tonos y matices, las texturas y las líneas, las formas que componen la obra, en la misma forma en que buscamos la otra parte tigre en la selva del Aduanero Rousseau, donde se asume que ahí está el animal, a partir de que se ven partes de éste, pero nunca se ve completo. Por lo tanto asumimos que hay un tigre a partir de que vemos sus partes. Sucede de manera similar en los Animales híbridos de la artista visual, como si la frontera se fundiese en las formas mismas. Además se puede, a partir de estas obras, establecer un sistema de análisis especial donde se funden, de manera natural los puntos de vista formal y simbólico. Me parece que es relevante crear conceptos de análisis particulares, enfocados al entendimiento, mediante el cual se aprecian mejor las piezas, de los conceptos que propone la artista.

Actualmente Vanessa García Lembo recicla collages con fotografías, mapas, ya sin pintura, las imágenes se caracterizan por presentarse al centro amplio espacio en blanco, lo cual crea una sensación de espacio. Los temas que presenta son variantes de grúas industriales portuarias. Estas obras forman parte de la serie que lleva a cabo, en la actualidad para el Sistema Nacional de Creadores. Una importante vertiente del concepto estético de paisaje en la obra de la artista se encuentra en su serie de Collages, misma que posee continuidad a lo largo de décadas enteras. Una vez establecida la relación simbólica, mediante la traslación de elementos representativos en su obra, hacia su sentido interno, es decir, el del estado del ser, es que el presente análisis propone, en el desarrollo de su teoría, que los collages de la artista visual, se presentan como la representación en imagen bidimensional, como diversas fases de sus paisajes internos. En una mirada deconstructiva ofrecen, tanto por separado como conjuntamente, elementos de carácter dominante y elementos de carácter accesorio. En otras palabras, cada pieza es un conjunto formado a base del carácter general de la obra y del carácter de sus elementos, por separado. Entre más equilibrada sea la composición del collage, mayor resulta la posibilidad de interpretación.

Popa

Paisajes portuarios

I

Las cualidades visuales de un paisaje  derivan en que se trata de un espacio conformado por elementos naturales y sociales con diferentes cualidades, como formas, tamaños, colores, texturas, luces sombras, clima, flora, fauna, agua, suelo y gente. Así, el campo, las ciudades, las fábricas son algunos ejemplos. Un paisaje natural y cultural es aquel en el cual ha intervenido el hombre, modificando el paisaje natural construyendo viviendas, edificios, caminos, cultivando la tierra, talando los árboles y otros. Los elementos que identifican al paisaje son: población, vivienda, producción comunicación.

Los paisajes portuarios de Vanessa García Lembo funcionan a manera de espacios de la memoria del lugar, en este caso en particular, de la del puerto de Hamburgo. Sus representaciones pictóricas se identifican con la naturaleza de la transformación del espacio en paisaje. Si bien, partiendo de un punto de vista deductivo todo paisaje es concebido como la “modificación” de un  complejo dinámico, inespacial en su origen, resulta que, a partir de la mirada humana, a distancia que, mediante la cristalización de la imagen a través del proceso de creación pictórica comienza un vasto trayecto fundacional del territorio arquetípico de la cultura de la cual es reflejo. En este sentido, García Lembo es partícipe de la construcción de símbolos, mitologemas e imágenes de identidad de aquellos que se representa, en este caso, del puerto de Hamburgo, el cual se inserta en un sistema de lugares, así como en un campo semántico de sugerentes significaciones e intensa proyección iconográfica en torno a la idea de lo que es un puerto contemporáneo. En otras palabras, las imágenes de puertos de Hamburgo en la pintura de Vanessa poseen la característica extensiva que alcanza la construcción de la idea de paisaje portuario, extensiva a cualquier puerto, y no sólo al que la pintora aborda, de manera específica, en sus series De los puertos.

Existe un interés filosófico sobre las relaciones entre la existencia y el mundo que se desenvuelve a su alrededor, defiendo a éste como un espacio cultural. A partir del pensamiento que va desde el idealismo científico de Berkeley hasta la crítica del mismo, por parte de Husserl,23con sus nociones filosófico científicas, del término, es que se ha conformado el concepto de espacio cultural moderno, el cual se configura a partir de la idea de una experiencia que abarca los planos interior y exterior del individuo que lo crea. De esta manera, la pintura portuaria de Vanessa García Lembo concibe imágenes que se filtran y se consolidan en el lienzo, a través de los resultados de sus procesos creativos, que transforma la percepción del exterior en experiencia psíquica, la cual deriva en un espacio experimental interno. Esto se debe a que el espacio contemporáneo del lenguaje y del pensamiento estético atañe al arte y contiene sus fundamentos en una conquista interior sobre la percepción del objeto de estudio y su representación, en este caso, del puerto.

Así, el espacio físico que refleja Vanessa García Lembo en sus paisajes portuarios fue, en primera instancia, un espacio mental e intuitivo, donde se produjo la comunicación con el espacio exterior, delimitando y dando forma al paisaje portuario. Así, su pintura contiene signos de una atención multidisciplinaria, los cuales se reflejan y son un factor determinante de su condición artística. Ya Alexander von Humboldt, en su obra Cosmos24 habla acerca del reflejo del mundo en la imaginación del hombre.25 Asimismo Ernst Cassirer26 habla de las dimensiones del espacio, que pueden ser míticas o simbólicas, tal como lo enuncia en su Filosofía de las formas simbólicas.27 Si comprendemos que existe una dimensión en el pensamiento contemporáneo sobre la noción de espacialismo, podemos entender la pintura portuaria de Vanessa García Lembo como un espacio de la memoria colectiva en el referente de una idea estética que se deriva de uno de los centros que determinan la cultura de comercio más importantes del mundo contemporáneo: el puerto. Entonces podremos concebir en sus piezas el concepto de temporalidad, como gráficamente lo anuncia Ricardo Gullón,28 al referirse a espacios que proyectan una secuencia de acontecimientos. Se trata de zonas históricas por antonomasia, como lo es el puerto de Hamburgo, que suponen las representaciones de lo visible, es decir, aquello que atañe tanto a la memoria individual como a la colectiva.29

Con objeto de darnos una idea de lo que Vanessa García Lembo registra en su pintura sobre el puerto de Hamburgo, tomemos en cuenta que estamos hablando del segundo puerto de entrada más importante de Europa, que registra al año la entrada de unos 10 000 barcos, que posee 43 kilómetros de muelles, con 300 atracaderos; a la semana entran y salen 100 000 trenes de carga; hay 50 puntos de transbordo entre barco y tren. Hamburgo es uno de los llamados puertos universales, ya que sus rutas marítimas conectan con 900 puertos en 170 países y se trasportan 80 millones de toneladas de mercancías por año.30 En el puerto de Hamburgo trabajan, en la actualidad, más de 80 000 personas. La intercontinentalidad es una de sus características principales, ya que desde sus inicios, a este importante reservorio no sólo llegaba mercancía, sino también gente de todas las nacionalidades. Es por eso que la pintura de Vanessa sobre el puerto posee, asimismo, la idea de aquello en él se contiene: un mundo cosmopolita, la pluralidad que en éste se significa como lectura entre líneas, como lectura adyacente, como contenido simbólico, ya que retrata la infraestructura, en el paisaje portuario, que sostiene la pluralidad que ofrece el comercio marítimo.

Históricamente, la concepción de aduanas y privilegios mercantiles, en el año 1189, marca el comienzo de Hamburgo como centro comercial mundial. La ciudad fue miembro fundador de la Liga Comercial Ansiática y es así como comenzó su actividad mercantil en todo el Mar del Norte. Además, es uno de los 16 estados de la República de Alemania y siempre ha mantenido, debido al puerto, su condición de como República soberana. Es el puerto de Europa más grande, en cuando a superficie se refiere y sostiene uno de los depósitos más grandes, el cual lleva por nombre, Speicherstadt, mismo que se traduce como “La ciudad de los depósitos”. Esta ciudad contiene antiguos almacenes que se han ido reciclando con el paso del tiempo y que el día de hoy brindan un paisaje excepcional y uno de los atractivos que ofrece es pasear por sus canales, además del Museo de Aduanas. Todos los almacenes están construidos con ladrillo, éste es un material típico de Hamburgo, ya que en la zona no hay montañas y, por lo tanto, no es posible encontrar piedras para la construcción y para la arquitectura. El ladrillo es el material más noble que ha perdurado en el tiempo, en el área geográfica y no necesita ser pintado, así, se convirtió una marca registrada de la ciudad. Las bodegas se construyeron a cada lado de los canales, con objeto de permitir a los barcos cargar y descargar mercancía. Antiguamente se usaba para productos refinados, como tabaco, alcohol y café; hoy en día encontramos, ahí mismo, el depósito más grande de alfombras. La actividad es tan intensa y grandiosa que ya se planea un puerto contemporáneo, cuya construcción se llevará a cabo a lo largo de los siguientes 20 años.

La pintura de Vanessa García Lembo despliega imaginarios muy variados. Con objeto de acercar al lector a los ámbitos que derivan de sus paisajes portuarios, el presente análisis propone entrar a la siguiente escena, mediante la cual podemos darnos una idea del lenguaje colectivo que describe lo que ahí sucede. Veamos, a continuación.

El supervisor portuario y el jefe de estibadores31 intercambian opiniones sobre un muelle del puerto de Hamburgo. Ambos son responsables de la estiva, hay que cargarla al buque, pero los cuarteles destinados a tapar las escotillas bloquean el camino, es necesario retirarlos, pero, a dónde. La carga ya está preparada, un generador con destino a Equis lugar, hay que trasladarlo desde la barcaza que se ocupó de llevarlo hasta ese punto al buque de transportes para cargas pesadas. Desde el agua, la operación es más complicada que desde tierra firme. Se emplean sólo cuatro estrobos de acero, pero se necesita fuerza para ajustarlos. Comienza la maniobra de estiva. Casi 400 toneladas levantadas centímetro a centímetro. No importa cuánto se demore, lo principal es la seguridad y que el generador no se balancee. El jefe de estibadores se encarga de que sus hombres descarguen y aseguren el generador en el buque. El buque no es tan ancho, así que hay que controlar que la carga no quede ni muy a babor ni muy a estribor, ya que lo desequilibraría. El muelle de carga es el lugar de trabajo del supervisor portuario. Sólo la utilería de carga pesa ya varios quintales. Hay naves llenas sólo con utilería. El supervisor portuario debe saber qué necesita cada carga para saber qué nave de utilería sirve para cada traslado de mercancía. Se tiene que probar la resistencia de los estibadores, para que nada se rompa.32

La ciudad portuaria ha funcionado, a lo largo de la historia de la humanidad como una de las más tajantes zonas de frontera, y no me refiero únicamente al aspecto geográfico, sino también a aquél de índole mental. Así, en las composiciones de los paisajes portuarios de García Lembo podemos apreciar, en los trazos de la serie puertos, del final de la década de los años noventa y de inicios de la de los dos mil, que plasma con óleo y encáustica sobre fotografías sobre madera, como las formas verticales y horizontales y diagonales, al conjugarse, despliegan, formalmente hablando, elementos de tensión cuyo valor jerárquico en la composición depende de qué tan cerca, hacia el espectador se encuentre cada objeto, así como también de su posición en la obra en relación con los demás objetos. Resulta una constante en la serie De los puertos la repetición33 de líneas que conforman estructuras que, fuera de su aspecto formal en el plano geométrico, representan torres, grúas, barcos, muelles, bodegas. Algunas de estas estructuras contienen como fondo matices variados en una amplia gama de grises, que asemejan, ya cielos, ya agua. De esta manera, en estas obras en su conjunto, como la serie que conforman, los elementos aire y agua funcionan como dos polos antagónicos, y por ello conforman una unidad conceptual orgánica, la cual otorga un ambiente determinado a las líneas que representan el complejo de maquinaria humana que es parte del puerto.

La obra sobre paisaje portuario de Vanessa García Lembo posee contenidos poli semánticos. Al funcionar como zona de frontera posee la versatilidad de englobar, en su concepto, cualquier tipo de frontera, ya se trate de ésta la más evidente, es decir, la que percibimos mediante el tema de la tierra y el agua, o de la frontera entre la realidad que se percibe sensorialmente y que es palpable a aquella de la imaginación, inclusive de la imaginación plasmada en la literatura. No olvidemos que ya desde La Ilíada y La Odisea34 homéricas poseemos, en la primera un documento histórico sobre la secuencia de una guerra, es decir, la de Troya, misma que modificó la estructura de la economía y el flujo de mercancías y de tributo, lo cual entra en el ámbito de la escala humana de la obra, y además, tenemos una segunda sección, que es la que corresponde a la imaginación y al mito, que es La Odisea, en la cual, es a partir de la idea de un largo viaje marítimo, donde Odiseo y su tripulación pasan 20 años a la deriva, por el desafío a los dioses por parte del personaje, una vez histórico y terrenal y ahora mítico (o mitológico), embarcado, literalmente, en una aventura marina, al final del día se enfrenta con seres fantásticos, referentes de un imaginario colectivo cristalizado en la literatura homérica.

De esta manera, los paisajes portuarios de Vanessa García Lembo representan, en uno de los sentidos de esta lectura poli semántica, ese punto de encuentro y disyuntiva, a la vez, entre lo conocido, por la escala humana y lo desconocido, por la escala marítima. La lectura poli semántica posee, en el presente análisis un grado aún mayor de profundidad. Explico a continuación. A partir de la excelente selección de la paleta de su serie De los puertos, con una amplia escala de grises, de medios tonos y algunos ocres de vez en cuando, es que resulta plausible asociar la obra que el filósofo Juan Eduardo Cirlot propone en el análisis que le dedica al concepto de paisaje en su Diccionario de símbolos,35donde propone que un paisaje visto y después soñado, imaginado y pintado, agregaría yo, en su forma exactamente igual a lo que acontece en su morfología, se despliega la magnitud de su fuerza e intensidad. Así, un paisaje, al ser elegido mediante el encuadre de los ángulos de aquellos elementos, a base de los cuales se compone, contiene una interpretación automática e inconsciente que nos hace detenernos en él y buscarlo repetidamente, así como Vanessa indaga en las fotografías, que son parte de una fase de inicio en su proceso creativo. Así, continúa Cirlot su teoría, en la que plantea que la asimilación plástica, en el caso de Vanessa, del paisaje elegido, más que una creación mental, que corresponde a la composición de cada una de sus obras de la serie a la que me refiero, resulta una analogía de las cualidades que posee el paisaje por sí mismo, que son las mismas que posee el sujeto, o sea, la pintora misma, por lo tanto se trata de un paisaje interno.

Resulta plausible recordar que el arte chino ha dado, desde siempre, más importancia al paisaje que al hombre como figura, y propone, en la cosmovisión de su cultura una superposición del macro cosmos sobre el micro cosmos. Así resulta que los diferentes mundos o lugares que refleja un determinado paisaje, no son, sino en realidad, estados diferentes de ser. De ahí que, la imagen y coyuntura de éstos resulta de aquello que en ellos se desenvuelve. Asimismo, Mircea Eliade,36 experto estudioso de la historia comparada de las religiones propone que un hombre no elige nunca el lugar, sino que más bien se limita a descubrirlo.

En los paisajes portuarios de Vanessa García Lembo resalta con claridad la idea de frontera entre la impronta humana, simbolizada por una iconografía propia, establecida a partir de las diversas estructuras en el plano formal geométrico y su asociación con las formas representativas de los objetos que reflejan, como barcos, como los que aparecen en su obra Sin título, conformada como tríptico, cuya técnica es la de fotografía sobre madera, con medidas de 60 x 180 centímetros, realizada en 2009, sobre la que, el presente análisis plantea la traslación o proyección de la imagen de cada barco, a la simbología como hombre y la imagen del agua por la que transita cada buque se traslada o proyecta al estado interno por el que ese hombre transita.

II

El puerto de la ciudad marítima resulta un lugar de sumo interés conceptual desde el punto de vista filosófico, ya que se trata de un punto donde se produce una confrontación significativa de espacios que implican escalas diferentes. Por una parte se encuentra la escala territorial del puerto, misma que se hace presente por su condición de nodo del sistema de comunicaciones terrestres, como lo son las carreteras y las vías férreas, que constituyen el sistema de acción de inter-land portuario. En la frontera de la escala terrestre, en el puerto aparece la escala marítima, cuya medida resulta imposible, como los son los caminos que la surcan, en los que sólo se hace visible su principio y su final: el puerto. Así, la pintura de Vanessa García Lembo sobre paisajes portuarios contiene toda la aportación cultural de la carga de significados que contiene el concepto de puerto, en sí, y que es este  caso en específico se trata de la historia de la ciudad portuaria de Hamburgo. El puerto impone un límite a la naturaleza mediante la imposición humana de otorgarle un nuevo orden a la ribera. Se trata de una puerta que comunica un orden interior y conocido con uno exterior y desconocido.

Ha sucedido a menudo que, en el devenir histórico de los puertos, la continuidad de espacios y la morfología estructural que conforma el puerto, en un momento dado se fracturó. Los puertos de las ciudades europeas que surgieron con fuerza hacia la mitad del siglo XIX comenzaron a separarse de las ciudades, erigiéndose en paisajes autónomos que fueron construidos por arquitectos especialistas, desde el punto de vista de una lógica funcional. Así, los puertos fueron sometidos a los avatares de las transformaciones que, paso a paso, fueron exigiendo las innovaciones técnicas que intervinieron en su propia construcción, así como las propias del transporte marítimo. Los cambios que fueron acaeciendo paulatinamente en el ámbito de los puertos europeos, como los que pinta Vanessa García Lembo se fueron moldeando a partir de las especificidades y cambios de apariencia regidos por las características culturales que dirige el imaginario de cada uno de los sitios donde se alojan. Así, el puerto va acumulando en su vida propia todas las experiencias de sus habitantes y aquellos quienes lo trabajan haciendo relucir la belleza de sus paisajes, en quienes contemplan, y más, en quienes lo representan, como es el caso de la pintora.

Los puertos europeos han experimentado intervenciones de cambio y uso sobre antiguos espacios portuarios y estas nuevas estructuras recogen un caudal de memoria e imaginarios en torno al mar, incorporándolo a la forma y al significado de los nuevos espacios y arquitecturas portuarias, en un diálogo entre lo intemporal del mar y la memoria de los hombres. Tomemos en cuenta lo que sostiene Gaston Bachelard37 acerca de que la imaginación no es la facultad de formarse imágenes de la realidad, ya que esto constituye al mundo de lo que se percibe; en cambio, para él la imaginación constituye imágenes de lo invisible. De esta manera, el imaginario perceptivo se modifica al estar influido por los cambios y las transformaciones culturales, mientras que ese otro imaginario, al que Bachelard llama creativo, pertenece al interior del alma humana y hunde sus raíces en los orígenes remotos de nuestra cultura. En este sentido, el filósofo francés propone una interpretación del paisaje muy diferente a aquella que se fundamenta en la representación, como lo escribe en su obra El agua y los sueños:38 “La atracción del paisaje es un amor que está fundado en otra parte”. Tomando en cuenta este punto de vista, el tema del agua, y por ende, su relación con el puerto, en la obra creativa de García Lembo, desencadena, desde mi punto de vista, un amplio imaginario, el cual presenta su origen en un fondo humano y es por ello que su estética habla de una condición interior de su ser.

Babor

El barco de Teseo y su paradoja como principio de la serie Fragmentos

La paradoja de Teseo,39 es un mito griego, recogido por Plutarco, contenedor de un postulado filosófico que aborda el tema del reemplazo. Éste posa la cuestión acerca del caso en que, si un objeto determinado experimenta la sustitución de todos los elementos que lo componen, sigue o no siendo el mismo. Trata acerca del barco en cual volvieron desde Creta Teseo junto con los Jóvenes de Atenas, el cual tenía 30 remos. Los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen. Un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras que el otro aseguraba que no lo era.

El postulado de la Paradoja de Teseo bien puede traducirse de la siguiente manera. ¿Estaríamos en presencia del mismo barco si se hubieran reemplazado cada una de las partes del barco, una a una? Además, si las partes reemplazadas se almacenasen y luego se usasen para construir el barco, ¿Cuál de ellos, si lo es alguno, sería el barco original de Teseo? Es curioso que la leyenda del Barco de Teseo tiene que ver con el fluir o el flujo de las cosas en su transcurrir por el tiempo y por el espacio, y que aunque se habla de un barco, no se habla de manera explícita de su relación con el agua. En mi interpretación personal, es como si se diese por sentado que el barco representa a la persona y el agua a la vida, por la cual la persona transita mediante su paso por el tiempo y por el espacio. Ciertamente, la vida se mueve como el agua del mar que fluye con las corrientes marítimas, por lo que el agua que toca en un momento dado al barco, no será la misma que el agua al momento siguiente que lo toque. Aquellas moléculas de H2O, que lo tocaron, en una coordenada, a la siguiente coordenada, ya no estarán, pero estarán otras, que componen también a esa agua, que ahora está en contacto con el barco. Lo cierto es que lo que tocó al barco en la coordenada anterior, y en la presente, es agua salada de mar y ésta se toma como unidad.

Así como se planteó en la mitología griega de la Antigüedad, la pregunta acerca de los cambios en la composición de las cosas que crecen, mediante La paradoja de Teseo, el tema subyace hasta la filosofía de esta misma civilización, en la idea que porta El río de Heráclito40, tomemos en cuenta que el hecho de que la idea, cuestión, polémica se hace en la mitología y en la filosofía, lo cual, en sí, ya resuelve el punto del desarrollo de las cosas crecientes, porque el tema se ha convertido en un concepto creciente, el cual se ubica ya en dos puntos de vista de solución a la paradoja que representa. El río de Heráclito ofrece, por parte del filósofo griego, una visión opuesta a la de la identidad metafísica, afirmando que “Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos”.

La serie Fragmentos, de Vanessa García Lembo, presenta una estrecha relación con la Paradoja de Teseo, debido a que la artista toma partes de obras realizadas anteriormente, por ella misma, las utiliza como partes que conforman una nueva unidad, es decir, una nueva obra plástica, al reciclarlas. Aristóteles planteó un punto de vista muy enriquecedor a los postulados que plantea La paradoja de Teseo. Su solución versa en la existencia de cuatros causas o razones que describen la naturaleza de una cosa.41 Se encuentra, en el análisis aristotélico, en primer lugar, la causa formal, misma que se refiere al diseño y forma de una cosa. La causa material, que se refiere a la materia de la que la cosa está hecha. Tomemos en cuenta que, el barco de Teseo, en un sentido limitado, bien podría ser descrito como el mismo barco, si se toma en cuenta su causa formal o de diseño, y no cambia, aún si el material con el que fue construido pudiese variar con el tiempo. Dicha idea se puede explicar de otra manera, con el ejemplo de un río que tiene la misma causa formal en su recorrido, aunque la causa material, que no es otra sino el agua contenida en él, cambie con el tiempo. Otra de las causas o razones que plantea Aristóteles es el fin o la causa final, que versa en el propósito de una cosa. El barco de Teseo podría tener el mismo fin, esto es, transportar a Teseo, incluso pese a que su causa material pudiera cambiar con el tiempo. La cuarta causa que plantea Aristóteles es la causa eficiente, que es cómo y por qué está hecha una cosa. Un ejemplo versa sobre cómo los artesanos fabricaron y montaron alguna cosa, que en el caso del barco de Teseo, los trabajadores que construyeron el barco, en primer lugar, podrían haber usado las mismas herramientas y técnicas para reemplazar los tablones del barco.

Pues bien, la presente sección del texto ofrece, a manera de regalo para el lector, la posibilidad de formular y establecer su propia relación entre La paradoja de Teseo con la serie Fragmentos, de Vanessa García Lembo, tal como lo hicieron los filósofos de la antigüedad griega en torno al postulado de la transformación de los objetos crecientes e incluso tomando en cuenta las propuestas de Aristóteles sobre la taxonomía de las cosas mediante sus cuatro interesantes causas.

Estribor

Conclusiones

La obra creativa de Vanessa García Lembo presenta una idea constante, la de paisaje. La pintora aborda el tema mediante diversas ramas, entre las que se ubican las vistas portuarias, en su serie De los puertos; los acercamientos a la naturaleza animal, en su serie Animales híbridos; los juegos ópticos, en su serie Fragmentos; y los ámbitos internos del ser, en su serie Collages. El común denominador entre las series que componen su extensa obra, es que todas contribuyen a la construcción de un mega paisaje interno de la artista, el cual se encuentra en estado de acción constante y al cual, la noción de puerto se ancla a un método propio de construcción de su persona y que es una plataforma que recibe y emite mensajes de manera constante con el mundo que la rodea. Visto de esta manera, el conjunto plástico, que ha sido analizado en el texto que aquí finaliza, funciona como una interfaz lógica y conceptual, donde existe una memoria de acceso aleatorio que se encarga de transferir datos, mediante cada una de sus piezas, a otros puertos trascedentes a su persona y que no son otros, que aquellos que reposan en la mirada del espectador.

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         La acepción filosófica del concepto escolástico de inmanencia, al que me refiero, es aquel que se refiere a la presencia del fin de la acción en la acción misma o al resultado de una operación cualquiera en y durante la operación misma. Los escolásticos hablaban de una acción inmanente como aquella que “permanece en el agente”, como lo son el entender, el sentir, el querer, en cuanto a actos que se diferencian de la acción transitiva, que es la que pasa a una materia externa, como el segar, el calentar. En otras palabras, cuando miramos una de las obras de Vanessa García Lembo realizamos una acción transitiva. Si cerramos los ojos y nos imaginamos la obra que vimos primero, estamos llevando a cabo una acción inmanente. Véase Ibid., p. 678.

         Recurro a un huego de palabras con la obra de Truman Capote, Otras voces, otros ámbitos. Véase Truman Capote, Otras voces, otros ámbitos (1948), Penguin Random House Frupo Editorial, Estados Unidos, 1997.

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         Francis Bacon, El Papa Inocencio X, de 1962 y Diego de Velázquez, Retrato de Inocencio X, de 1650.

         Sol Álvarez, Entrevista a Vanessa García Lembo, Tlalpan, septiembre, 2018.

         Más adelante, en este texto se revisa la serie Fragmentos, de Vanessa García Lembo, la cual se compone a base de diversas obras visuales que la pintora obtuvo al cortar piezas realizadas por ella misma y ensambladas, de manera en la que quedaron intercaladas formando nuevas obras con una lectura completamente distinta. Véase la sección de  El barco de Teseo.

         T. S. Elliot fue un poeta, dramaturgo y crítico literario de origen británico y estadounidense. Resalta su largo poema La tierra baldía. Véase “T. S. Elliot”, en Biografías y vidas. Enciclopedia biográfica en línea, en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/eliot.htm. Consultado el 22 de octubre de 2018.

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         T. S. Elliot, Los hombres huecos, Versión y nota de Jaime Augusto Schelley, en http://www.uam.mx/difusion/revista/oct2001/eliot.pdf. Consultado el 14 de noviembre de 2018.

         James Joyce, escritor irlandés de lengua inglesa cuya obra versa en la construcción de técnicas narrativas adecuadas al mundo moderno, con lo cual, al inicio del siglo XX superaría a la superación del realismo decimonónico. Se destaca principalmente por su conocida obra literaria Ulises. Véase, “James Joyce”, en Biografías y vidas. Enciclopedia biográfica en línea, en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/joyce.htm . Consultado el 22 de octubre de 2018.

         Calakmul es un sitio arqueológico que presenta vestigios de la cultura maya del periodo clásico. Véase Calakmul. Guerra contra Tikal, video, en https://www.youtube.com/watch?v=WSpb7xGOtUk. Consultado el 5 de noviembre de 2018.

         El filósofo neoclásico Porfirio clasificó su Árbol de Porfirio mediante su nominalismo, al principio de las sustancias de lo general a lo particular, a partir de un tronco común, se trata del antecedente de la clasificación taxonómica contemporánea. El rizoma propone un crecimiento indefinido de las sustancias, por lo que la posición de su fuente es horizontal y el valor de sus elementos se define en relación consigo mismo, no a partir de su posición de un eje rector. Véase Daniel Escandell Montiel, “El rizoma que mató a Porfirio”, en Caracteres. Estudios culturales y críticos de la esfera digital, en http://revistacaracteres.net/blogs/pantallas/2012/03/el-rizoma-que-mato-a-porfirio/. Consultado el 14 de noviembre de 2018.

         Idem.

         Ernst Cassirer fue un filósofo de origen prusiano quien alinea sus ideas gnoseológicas y epistemológicas con la escuela del idealismo neokantiano de la Universidad de Marburgo, durante la primera mitad del siglo XX. Véase María G. Amilburu, “Ernst Cassirer”, en  http://www.philosophica.info/voces/cassirer/Cassirer.html. Consultado el 14 de noviembre de 2018.

         Ernst Cassirer, Filosofía de las formas simbólicas. Véase Idem.

         Ricardo Gullón, Espacio y novela, Antoni Bosch Editor, Barcelona, 1980.

         Homero, La Iliada y la Odisea, Sextil Online, 2012.

         Gaston Bachelard, filósofo francés interesado en aspectos relacionados con la ciencia moderna y la imaginación literaria. Véase “Gaston Bachelard”, en Biografías y vidas. Enciclopedia biográfica en línea, en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bachelard.htm. Consultado el 14 de noviembre de 2018.

         Gaston Bachelard, El agua y los sueños (1941). Véase Idem. 

         Carlo Fabretti, “¿Cuál sería la identidad de un ser construido con trozos de varias personas?”, en El País, Sección El Juego de la ciencia, Edición de América, 15 de noviembre de 2017, en https://elpais.com/elpais/2017/09/28/ciencia/1506595513_683955.html. Consultado el 14 de noviembre de 2018.

         María Teresa Pérez Arenzana, “La naturaleza según Aristóteles”, en Cátedra Carlos Llano. UP – IPADE, 6 de abril de 2017, en https://www.carlosllanocatedra.org/academia/la-naturaleza-segun-aristoteles. Consultado el 14 de noviembre de 2018.

  1.          La acepción filosófica del concepto escolástico de trascendencia, al que me refiero, es aquella que se refiere a lo que se encuentra más allá de un determinado límite, el cual es considerado como medida o punto de referencia, en este caso aplico el término a todo lo que se encuentra fuera del ser, fuera de su epidermis. En otras palabras, el objeto de estudio de Vanessa García Lembo se encuentra fuera de ella, sus paisajes portuarios se presentan como trascendentes a su persona. Véase “Trascendente”, en Nicola Abagnano, Diccionario de filosofía, Traducción de Alfredo N. Galletti, Fondo de Cultura Económica México – Buenos Aires, 1966, p. 1155. ↩
  2. ↩
  3. ↩
  4.          Der Spigel es la mayor revista de difusión semanal en Alemania, desde 1947 y se publica en la ciudad de Hamburgo. Véase Der Spigel, en http://www.spiegel.de/international/. Consultado el 14 de noviembre de 2018, y https://www.google.com.mx/search?q=spiegel&oq=spiegel&aqs=chrome..69i57j0l5.1937j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8. Consultado el 20 de octubre de 2018. ↩
  5. ↩
  6. ↩
  7.          El cuadro Puente I, de Vanessa García Lembo, en una versión simbólica propia, me impacta porque veo yo, en lugar de la silueta de un puente, desde la perspectiva de abajo hacia arriba, la sombra de un insecto gigante que se desplaza de derecha a izquierda. ↩
  8. ↩
  9. ↩
  10. ↩
  11. ↩
  12. ↩
  13. ↩
  14. ↩
  15. ↩
  16.           James Joyce, Ulises, Edición de Francisco García Tortosa, Cátedra, Madrid, 2006. ↩
  17.          La manera en la que se escribe el título de esta obra, de Vanessa García Lembo, es, en inglés y francés y la relación del uso de letras mayúsculas y minúsculas se atiene al idioma en el que esté plasmada cada palabra. ↩
  18. ↩
  19.          Simon Martin, “La guerra de estrellas de Tikal contra Naranjo”, en Instituto de arqueología, University College, Londres, en http://www.mesoweb.com/pari/publications/RT10/Estrellas.pdf. Consultado el 4 de noviembre de 2018. ↩
  20. ↩
  21.          Karina Avilés, “Quita la SEP estudio de América Precolombina en libros de 5º grado de Primaria y estudios de la Conquista y la Colonia. Por no responder a necesidades formativas, los maestros pedirán ediciones privadas”, en La Jornada,  http://www.jornada.com.mx/2009/08/24/sociedad/036n1soc#. Consultado el 14 de noviembre de 2018. ↩
  22.          Véase “Crasis”, en The Free Dictionary, en https://es.thefreedictionary.com/crasis. Consultado el 11 de noviembre de 2018. ↩
  23.          Me refiero a la concepción idealista del término en la filosofía de Berkeley, y su crítica por Husserl. Véase David Sobrevilla, “El idealismo de Berkeley”, Universidad de Lima, en http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/arete/article/viewFile/5175/5167. Consultado el 14 de noviembre de 2018. ↩
  24.          Véase Sandra Robok, “Cosmos. Ensayo de una descripción física del mundo. Alexander von Humboldt”, en Publicaciones. Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política. Pontificia Universidad Católica de Chile, en http://historia.uc.cl/Publicaciones-2011/cosmos-ensayo-de-una-descripcion-fisica-del-mundo-alexander-von-humboldt.html. Consultado el 14 de noviembre de 2018. ↩
  25. ↩
  26. ↩
  27. ↩
  28. ↩
  29.          Véase Fernando Aínsa, Espacios en la memoria. Lugares y paisajes en la cultura uruguaya, Ediciones Trilce, Montevideo, 2008. ↩
  30.          Olga Borobio, Información en imágenes Puerto de Hamburgo, en Corresponsales Alemania, Notimex, en https://www.youtube.com/watch?V=CgbA1sPvH1g. Consultado el 13 de octubre de 2018. ↩
  31.          El significado de estivar es aquél que alude a la distribución de la mercancía que se carga y descarga en el ámbito portuario. Véase “Estivar”, en Diccionario Google, en https://www.google.com.mx/search?q=estibar+significado&oq=estivar&aqs=chrome.2.69i57j0l5.9453j0j4&sourceid=chrome&ie=UTF-8. Consultado el 14 de noviembre de 2018. ↩
  32.          Especialistas del puerto de Hamburgo. Video. Véase https://www.youtube.com/watch?V=he_ecbpEKYW. Consultado el 13 de octubre de 2018. ↩
  33.          La repetición de motivos es una característica del arte moderno y contemporáneo. ↩
  34. ↩
  35.          Juan Eduardo Cirlot, Diccionario de símbolos, Editorial, Labor, Barcelona, 1992. ↩
  36.          Ramón Sanchis Ferrándiz, “Mircea Eliade, el hombre que convirtió el espacio y el tiempo en algo sagrado”, en Esfinge. Apuntes para un pensamiento diferente, en https://www.revistaesfinge.com/culturas/mitologia/item/1374-mircea-eliade-el-hombre-que-convirtio-el-espacio-y-el-tiempo-en-algo-sagrado. Consultado el 14 de noviembre de 2018. ↩
  37. ↩
  38. ↩
  39. ↩
  40.          Eduardo Gil Bera, “El Río de Heráclito”, en Boomerang. Blog literario en español, en http://www.elboomeran.com/blog-post/661/17167/eduardo-gil-bera/el-rio-de-heraclito/. Consultado el 14 de noviembre de 2018. ↩
  41. ↩

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Lista de obra. Vanessa García Lembo

  1. Puente 1, 1995.

Acrílico, óleo y encaústica sobre tela.

80 x 120 cm.

  1. Puente 2, 1995.

Acrílico, óleo y encaústica sobre tela.

80 x 120 cm.

  1. De la serie puertos 1, 1997.

Fotografía, óleo y encaústica sobre madera.

122 x 244 cm.

  1. De la serie puertos 12, 1997.

Fotografía, óleo y encaústica sobre madera.

200 x 122 cm.

  1. Centro periferia 6, 2003.

Maqueta. Fotografías, textos acrílico, óleo, cartulina batería y encaústica sobre madera.

100 x 600 cm.

  1. The poetry du depart, 2004.

Maquetas, fotografías, textos y acrílico sobre pared.

Medidas variables.

  1. Fábrica de granito, 2009.

Fotografías y acrílico sobre madera.

200 x 200 cm.

  1. Plataforma de humo, 2009.

Fotografías y acrílico sobre madera.

200 x 200 cm.

  1. Sin título 1, de la serie fragmentos, 2012-2016.

Fotografías, acrílico, óleo y encaústica sobre madera ensamblada.

200 x 200 cm.

  1. Sin título 5, de la serie fragmentos, 2012-2016.

Fotografías, acrílico, óleo y encaústica sobre madera ensamblada.

200 x 200 cm.

  1. Sin título 15, de la serie fragmentos, 2016-2017.

Fotografías, acrílico, óleo y encaústica sobre madera ensamblada.

120 x 120 cm.

  1. Sin título 17, de la serie fragmentos, 2016-2017.

Fotografías, acrílico y collage sobre madera ensamblada.

120 x 120 cm.

  1. Sin título 23, de la serie fragmentos, 2017.

Fotografías, acrílico, óleo y encaústica sobre madera ensamblada.

120 x 120 cm.

  1. Sin título 30, de la serie fragmentos, 2018.

Fotografías, acrílico, óleo y encaústica sobre madera ensamblada.

120 x 120 cm.

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