La poeta colombiana, Lucía Estrada, nos hace llegar este muestrario de poetas reunidos en la colección ecuatoriana-venezolana Alfabeto del Mundo, en la cual se encuentra incluida ella misma y el poeta antioqueño Samuel Vásquez.

                 «Alfabeto del mundo»

Ediciones de la Línea Imaginaria (Ecuador) y el

Centro Editorial La Castalia (Venezuela),

sellos editoriales de reconocida trayectoria, se unen para crear la colección de poesía «Alfabeto del mundo»,

título que le rinde homenaje al libro homónimo del poeta y ensayista venezolano Eugenio Montejo (1938-2008).

Atravesamos tiempos oscuros, inéditos, difíciles que nos han puesto en vilo. Sabemos que el mundo de las redes y de los diálogos digitales nos encuentran más allá de nuestros países y lenguas. En esta primera fase del trabajo editorial haremos el lanzamiento de una colección de poesía. Es la poesía el camino y el lugar esencial de muchos de nuestros encuentros. Hemos curado un catálogo de títulos y autores de diversos países. Cada libro llevará en la portada y contraportada fotografías como muestra del trabajo profesional de nuestros amigos fotógrafos invitados que irán tejiendo un verdadero vínculo estético en la presentación de nuestras portadas. Nuestro objetivo no es otro que el de incentivar a la lectura y al encuentro en grandes dosis de buena poesía, narrativa, ensayo y fotografía.

Los Editores

Recientemente se publicaron los primeros títulos de este catálogo virtual y libre que busca ser «una significativa ventana de aire fresco fortalecida maravillosamente de poesía iberoamericana». Hasta ahora son 16 voces, dieciséis mundos: Aleyda Quevedo Rojas, Ana Lafferranderie, Ernesto Román Orozco, Jesús David Curbelo, Lucía Estrada, Mario Pera, Rafael Courtoisie, Rocío Cerón, Ana Becciú (Argentina), Claudia Berrueto (México), Juan Carlos Astudillo (Ecuador), Juan Domingo Aguilar (España), María Montero (Costa Rica), Mayra Santos Febres (Puerto Rico), Rafael Cadenas (Venezuela) y Samuel Vásquez (Colombia). Participan además en el proyecto los fotógrafos Mercedes Araújo, Fernando Espinosa Chauvin, Juan Carlos Astudillo Sarmiento, Gianna Benalcázar (Ecuador), Ernesto Granado (Cuba), y Jorge Vinueza (Ecuador).

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Hemos curado un catálogo de títulos y autores de diversos países de Hispanoamérica. Cada libro llevará en la portada y contraportada una imagen de un fotógrafo, tejiendo un diálogo entre palabra y fotografía. Evocamos el «Alfabeto del Mundo», nombre extraído de un estupendo libro de Eugenio Montejo, para reafirmar nuestro compromiso con la poesía, con la mejor literatura escrita en castellano, porque el arte de la poesía es el refugio que nos cobija en tiempos de incertidumbre y pandemia.

José Gregorio Vásquez

Ámbar

~ Aleyda Quevedo Rojas ~

Enjambre de agua, eterna en su no huella. Duda líquida y abierta al fluir. Profunda inmersión del goce. Arriba o abajo, el lugar de los dos, aunque nada de eso importe ahora que tomamos el baño perfumándonos con esta resina. Entrar en tu cuerpo y encontrar el ámbar, un ejercicio de buceo sin el equipo adecuado. Da igual si estás arriba y yo abajo, o los dos suspendidos en el agua tibia y azulada de la tina pulida. Lisura de mi piel. Relieves en tu cuerpo. Flemas transparentes de un árbol sin nombre. Espuma que torna sinuosos dos cuerpos que no saben de dónde vinieron para encontrarse. Romero y pétalos perfumando el agua ya casi fría del vidrio molido que lo torna todo de un verde que erecta. Norte en tus pulmones y el sur queda debajo de mis axilas. Porcelana y fibra de vidrio, líquenes blancos y algo de aire alcalino que llega desde otra profundidad. Dos cuerpos secan al sol incalculables gotas. Los dos se miran sabiendo del fulgor del ámbar. Teoría y práctica furiosa de un hallazgo sobre la piel que saca humores gélidos del corazón.

* * *

Pequeño triunfo

~ Ana Lafferranderie ~

Pasé de un nudo a una liviana red
avivé por un rato mi partícula ardiente.
Me detuve a escuchar la sola voz
como en una caja
de resonancia. Las palabras
desatándome.
No fue necesario que llegara el verano,
despertar con la ventana abierta.
Ni el sol con su reflejo detenido.
Ni las señas de otros.

* * *

Naturaleza del tiempo

~ Ernesto Román Orozco ~

Tenue y nube,
masticas el tibio jengibre
de un relámpago.
Puedes hacer sangrar al viento
y trastabillar dentro
de tu pequeña casa,
mientras caminas
sobre carbones de hielo,
en dirección contraria al día.

* * *

Idilio
(A la manera de
César Vallejo)

~ Jesús David Curbelo ~

Qué estará haciendo en esta hora mi andina y dulce niña
de junco y capulí;
ahora que la reinvento, antes de que el vértigo me ciña
y me pierda en uno de los muchos laberintos que hay en mí.

Dónde estará la fiebre, dónde el dulzor de su amargura andina
porque supone que no soy quien fui;
ahora, cuando mi cuerpo se ilumina
con tanta ausencia y no la encuentro y sí.

Qué será de sus lágrimas de angustia y gozo, qué será de sus
desvaríos en las múltiples ciudades a que la hice llegar,
en las que me esperaba el sabor y el aroma de su sexo en pleamar.

Ha de estarse en su vida, puliendo el andamiaje
de presente y futuro, y pensará, temblando: «Te deseo, Jesús.
No demores mis ansias de tocarte y volar».

Yo la busco en el signo trasgresor de la cruz:
tuerzo los clavos, quemo el maderaje,
y en mis venas relincha un caballo salvaje.

* * *

Mary Shelley

~ Lucía Estrada ~

Vivir en la cercanía de todo,
en el temblor de las hojas,
en la herida viviente del destino.
Y acercarme,
y compartir el horror de sentirse
una materia blanda,
sin lenguaje,
un cuerpo desfigurado
por la excesiva prudencia de Dios.
El viento arrastra el vacío de los ojos,
la boca condenada,
el peso de la eternidad,
el pliegue de la vida vuelta en sentido contrario,
la resistencia de las rosas,
la estrella negra del nacimiento.

¿Por qué no gritas?
¿por qué no destruyes
los castillos de la culpa?
¿por qué no arremetes
contra mi espanto?

¿Por qué no eclipsas la visión?
Hay un lugar reservado para tu abandono.
No aguardes la venida
de lo inevitable.

* * *

Estampa virreinal

~ Mario Pera ~

Mientras el cepo roe mis tobillos
y apolilla mis muñecas,
junto a la antigua torre contemplo
cómo en el patio de la hacienda
al caer la noche sobre los hombres,
es la carroza vacía de mi amo
la que afligida
hala de los caballos.

(Stuttgart)

* * *

A la orilla del río

~ Rafael Courtoisie ~

Cada día que pasa vuelvo a mí
vengo de mí, de los seres
que pueblan el mundo: los árboles,
las piedras, el agua de los ríos,
las nubes predicen el futuro
y cuentan lo que fui, mi abuelo
y mi abuela regresan en la niebla
mi madre muerta acaricia
mis dedos en el barro del jardín
entre los crisantemos, mi padre
cabalga la brisa,
esa yegua transparente, el universo
nace cada día en mí.

Morihei Ueshiba
(Tanabe, Japón, 1921)

* * *

1

~ Rocío Cerón ~

1.
(objeto transformable para posicionamiento en reposo)

Ciudad talismánica habitada por mujer que desdobla la piel. Aire entre fresnosbaobabsecuoyasahuehuetes –Entonces arrojar piedritas al agua era picar papel arroz para anudarse los ojos. –Entonces andar a ciegas por la niebla rompía en sonidos agudos. (Ocurría que hordas de patos se arrojaban al acantilado). Vasija de tres asas con motivos antropomórficos. Al otro lado del barro los motivos se repiten: casa habitada pájaros huyendo triángulos rojos en vuelo por bloque celeste: de este cuerpo a tu cuerpo cómo construir el progreso el futuro. Culto solar. Cada mañana (siglos/entonaciones/señal clavada a pecho) una luz gramatical cuida los restos. Al paso. Esta práctica ritual dejarla sólo a los muertos.

sobre ellos

~ Claudia Berrueto ~

sobre algunos seres no pasa el tiempo
no pasó sobre los briosos animales que maté
mientras revelaban su condición de familiares
[del amor
todavía aúllan detrás de mí
por calles desiertas
me miran desde su oscuridad
llegan a mi cocina
me dejan oler su sangre

* * *

Flotando casa paso

~ Juan Carlos Astudillo ~

si enciendes la montaña
flotando
cada
paso
te ofrezco
las gotas que irrigan su tacto
al
desnudarlas

* * *

Cuchillas

~ Juan Domingo Aguilar ~

la poesía como una canción punk
abre una navaja cariño
pincha aquí en el centro
revienta una litrona
contra este escaparate
el Estado como una jeringuilla oxidada
déjame sentir el dolor del mundo
la sangre aunque no sea a mí
a quien disparen
cada día en el telediario
la sangre
los cuchillos
la poesía
déjame sentir
algo esta noche cariño
a través de tus venas

* * *

Como si fuera poesía

~ María Montero~

Ella sale a la calle
pensando en lo hermosa que es
no elige
la huida de los años
el gesto agrietado en la intemperie.

Ella está segura:
su ropa transparente no mide errores
pero su cuerpo mudo
es otro ante los ojos del público.
Son otros los escenarios
otra la mirada compasiva y prudente.

Ella cree que no le importa
—se lo han dicho—
y sale a la calle pensando
en lo hermosa que es.

* * *

Bolero # 1

~ Mayra Santos Febres ~

Sentarme en este montoncito de amapolas,
estampillas holandesas,
hojas de mejorana y pedacitos
de animal desesperado.
verme aquí sentada, sin moverme,
cantándome a las uñas
boleros reculeantes y cascadas.
sentarme y verme aquí,
donde te provoco escozor,
intensa piquiña en la sangre delirante.
debe ser que es cierto;
soy la pausa y no puedes verme sin celaje.
y que hasta a tus insomnios
llega la extensión de mi maranta
en erizo despeñado, incuestionable.
sentarme a habitar el asfalto de tu piel,
pisarla,
masticarla con las suelas,
expelerla luego en un escupitajo de ternura.
sentarme y verte evaporar
en cierta genuflexión innecesaria.
y verme aquí,
y verme,
sentada en un montoncito de tu ansia,
tan tranquila.

* * *

25

~ Rafael Cadenas ~

Se hunde uno,
se atasca,
se desoye
y vuelve a unirse. Un pantano.
No es broma.
Hay encallamientos
peores que la ilusión.

Se ahoga uno
en su magno deseo
y alguien lo levanta,
exhausto, confundido, disperso
y sin haber aprendido.

Se queda uno
a mitad de camino, reptando
bajo el resplandor.

* * *

El amor

~ Ana Becciú ~

El amor se produce cuando se acaricia una textura, cuando con las manos, o con la boca, se relata. La boca acaricia con relatos, provoca texturas aquí y allá. Y en las texturas se puede leer. Pero casi nadie sabe leer.

Quien siente las pasiones que suscita el amor, comienza a relatar. Los terceros escuchan para tergiversar después con sus olvidos eso que oyeron. Los terceros son fatalmente importantes para el escenario donde se hace el amor. Lejos de hacer un tejido con las palabras, que luego sería un traje de heridas y perturbaciones, las vuelven andrajos que nadie podría lucir. Una lástima. Esta época está recamada de andrajos. Y los cree joyas. Pero las niñas no perdonarán. Las niñas ven, y no podrían perdonar esto que ven. No habrá anillo de ámbar color de azafrán para sus dedos, el domingo.

Los terceros son los adictos a la habladuría. De hablares está todo tiñoso. Hay tanto ruido. Y no puedo oírte.

Las pasiones que suscita el amor, las cree sólo quien las siente.

* * *

Biografía no autorizada

~ Samuel Vásquez ~

Soy este enigma que tiembla entre mis manos. Soy silencio que escucha el reclamo del agua. Soy herida de luz que no sangra ni se estanca. Soy ese que se niega a dormir fuera de su sueño. Soy el que llega tropezando de la ceguera de su palabra. Soy ese que sabe que mañana es un ardid. Soy el que huye para encontrar un sendero. Soy el que no posee hacienda ni mandato, y no acepta patrones ni obediencia. Soy el que se niega a habitar la palabra que se instala. Soy aquel que sabe que la poesía es lo inesperado, que nada a la esperanza adeuda y ninguna esperanza engendra. Soy el que aprecia la valentía del grito y el valor del silencio. Soy el que hace de la ausencia un activismo. Soy ese que comprende que el hombre es un pedazo, una pequeña muestra. Soy aquel que amanece mordido por los sueños. Soy el equívoco que incendia lo que sabe y canta temperado lo que ignora. Soy el que se aleja para quedarse en ti.

Soy ese que sabe que la caída es necesaria para que nazca el grito.

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En este enlace se pueden descargar los PDF de los 16 títulos:

https://lacastalia.com.ve