La escritora y traductora colombiana Ángela García nos presenta al poeta sueco Jonas Gren, que busca crear una poesía donde “los nombres de las flores pueden ser tan importantes como las flores mismas”, y cuyo estilo se caracteriza por brevedad y la fragmentación.
Construcción de un pájaro
Jonas Gren
Se trata de escribir la vida, no de vivir de lo escrito:
Desde su debut en el 2014 con el libro Lantmäteriet (La topografía), Jonas Gren aborda la poesía a la luz de un sorpresivo diálogo con todo lo que vive y crece en la vasta y anónima biodiversidad. Criaturas del campo, de la arboleda y la estepa poco remarcables, lo pequeño, casi invisible, o elementos que por resabidos se han vuelto desconocidos, aparecen en sus piezas poéticas de versos breves, monosilábicos a menudo. Brevedad y fragmentación que no esconden, o más bien ilustran, el tiempo invertido en investigar y dar con sus formulaciones.
A la par quela fascinación por ese incesante movimiento de la vida, Gren desarrolla una fascinación por los nombres propios de especies, composición y relaciones que pese a su rareza otorgan un necesario refrescamiento de la lengua y que posibilitan el diálogo buscado. “No podríamos establecer un diálogo con aquello que no sabemos nombrar” asevera replicando, en menor escala, el anhelo científico-poético de la monumental labor clasificatoria de su compatriota Linneo.
En el segundo poemario Antropocen (2016), Gren utiliza una palabra que recientemente ha cobrado más actualidad por ser el título de una película homónima que indica la destrucción del hombre por el hombre. Y en Dälden, därdeblommar (La campiña, ahí donde florecen, 2018), la palabra Däld (campiña) igual que en el español tiene un sabor marcadamente anticuado. Pero son palabras desenterradas a propósito, para recuperar su sentido.“Los nombres de las flores pueden ser tan importantes como las flores mismas” y además tienen una característica peculiar “hay algo en el nombre de las flores que se vuelve como un mantra”. Afirmaciones que me trajeron a la mente la antología de Ernesto Cardenal sobre la poesía aborigen de diferentes lugares del planeta.
Huelga decir que la poesía de Greninduce a una reflexión en torno ala naturaleza, por lo cual es a menudo convocado como portavoz de temas ecológicos en el debate sobre el cambio climático. La naturaleza es una fuente poética en todos los tiempos y culturas y Suecia cuenta con devotos cultivadores del tema, pero hoy es mucho más actual. El extraviado orden de valores de “mentes emprendedoras” junto a la desidia humana, que ya no es un pecado capital sino un delito civil, agravan el irreversible agotamiento de la tierra y hacen perentoria una ética nueva. Por eso bajo el umbral de lo ecológico se resguardan muchos poetas para conquistar un público. Sin embargo el distintivo de“eco-poeta”con que se quiere distinguir a Jonas Gren, a él lo pone en guardia, “parece más bien una marca para vender, tal como se les pone a los bananos de los que se espera que tienen que ser buenos”, lo que le importa es “escribir la vida, no vivir lo escrito”.
Yo diría que esa lealtad al trato justo con la naturaleza, ese mutuo reconocimiento, ese nombrar que hace veraz el respeto, trae consigo una reciprocidad no sólo con la generosidad silenciosa de todo lo que vive, sino con la escritura misma y se convierte en lealtad poética.
Ángela García
Construcción de un pájaro
Jonas Gren
con las flores
a donde van
en flor
donde vamos
en las flores
vamos
en flor
*
aquí estoy
hasta los tobillos
cuanto consuela
lo que florece
cuando llueve
carne y ceniza
cuando los vivos borran
a los vivos
*
los tallos
se doblan por el viento
hasta que su viento mengua
y regresan, florecen
o el viento arrecía
y ellos se doblan
en un ángulo tal
que el tallo se resquebraja
y ahí tendidos
secos, duros
contra la tierra fría
que respira calor
al día
y se vuelven tierra
*
Desde el muro de abetos
se precipitan
los jabalíes ebrios
cuan vivos
gravitan en los terrenos
penetran
los cuartos pluviales
del humus
picotean, levantan, se deslizan
y cantan
cantan
al brillante mantel
de la noche de junio
una fina película de plástico
sobre el valle
papel chicle del cielo
levantado
por el verdor
*
y a través de la noche de junio
las perdices macho
y encima, los satélites
circulando alrededor
de los verbascos del planeta-hogar
y los campos de amapolas
donde brillan, reflejados
contra los ojos que pueblan esta piedra
y que jamás entenderán
quien ha levantado su soledad
sin cesar y a todos los lados, a la vez
más y más rápido
atraído
por una fuerza desconocida
expandido
universo
*
es difícil ver
los que han florecido
los que florecieron
una vez
que todo aquí tenga historia
de flores
que han florecido una vez
y mucho antes del florecer de las flores
el aire fue como lo sentimos
es difícil de ver
el tiempo
corriendo por el macizo montañoso
orogeniacaledonia
tiempognéico y de hierro
*
aquí se irguió la montaña en millas
difícil de ver
el tiempo
que esmerila tierra
y desplaza mar
que conduce la gente
por los bosques
es más fácil ver el tiempo
que conduce el fuego
por la madera
y en el que la risa
de alguien
se engancha
y quiero escucharla
en el valle, otra vez
y en todos
los tiempos
venideros
*
me paré en el valle giratorio
donde la vida se yergue y habrá de meter
un día su hocico en el mantillo
anillo de bruja para la inercia del vigor
suena tan bello en mi cabeza
tamborileo en las ramas de los pinos
los gruesos dan sonido de bajo
los delgados de soprano
con palitos del bosque
nos tamborileamos
*
mientras el campo crece
y los techos
se cubren de moho
la sociedad está desamparada en mí
habito una parte del aire
la dejo caminar por mi
habito una parte del abedul
dejo a la savia subir en mi
habito una parte de la muchedumbre
dejo al tiempo serpentear dentro de mi
*
solitarias
hojas del año pasado
en
el abedul
y
la casa adosada
mi
mirada
diferenciando
el abedul
de año
en año
produciendo
durante dos siglos quizás
domicilio
para millones
casa adosada ya fija
como ciudad dormitorio
para dos
la madera
limpia el hormigón
el artefacto
*
la construcción de un pájaro
que he intentado componer
plumas intestinos huesos y alas
nada en movimiento
atestigua un pájaro
he intentado organizar cascadas
lograr que las hojas cuelguen todo el invierno
largos trayectos
por el brezo
no entiendo
si es un mapa
que va en mí
o soy yo
yendo en el mapa
una docena
de cosas
caen del cielo
aquí arquea una
lluvia nocturna
de chispas
su figura sobre la carpa
se arrastra debajo de mi
la pesadilla de avispas
¿por qué no se suelta la inquietud?
aquí en la
en plena noche
abandonado
al escrutinio
del viento
*
mi nostalgia
de
foca
olas glaciales
enjuagando
la periferia
la respiración
existencia
deambulante
particular
en
lo mutuo
solo permitir
a las focas existir
no sería
tan difícil
*
camino en
los bosques
espero
al turón
o
el croar rítmico
de una gramática
injertada
mensajes
de secreta especie
como dedos
de olmo extendidos con
frutos
de cardamomo
fabácea
forrajera
no poder mucho
sobre esto
que nos hace enternecer
por poco y
ver
la abundancia sin pretensiones
que es algo
para lo cual vivir
construir
su cómo
tal como
pezuñas
en el blando
correr
ser
hacer
pequeño
ruido
*
hay modos
de capturar animales salvajes
medirlos
sin
estar
ahí
sentir
con el hocico
aprovechar
la redada
tratar con ellos
descuartizarlos o
soltarlos
recoger
la cámara del árbol
atestiguar nuestro
óptico
ardid
*
qué soledad es esta
de la que hablan?
nunca solos
con el verbasco
las visiones en la noche
el viento sombrío
en los manzanos
*
el estruendo de la autopista
qué ocurre
si digo
que es
de la cascada?
*
el cilicio
ondeaba al viento
yo no era diferente
a una mariposa limonera
*
en la mañana
junto al agua
mi cuerpo de mariposa
reflejado en el agua
el cielo en el fondo
de azul tan profundo
y los pinos rojos ahí
en la hondura
son
el propio
mapa
de los bosques
*
aunque
hace mucho tiempo
el hombre abatió
árboles y animales
después de cada caza exitosa
una escena de despedida
la disonancia entre
violencia
y santidad
cuando luego
la disonancia
se desvaneció
y después de que
la matanza consiguió
forma de
un aparato
fuimos al depósito
y al campo talado
y medimos
con
sibilante
claro sentido
el potencial
Versión de Ángela García
Jonas Gren (1981) nació en Estocolmo y vive en el vecino Uppsala. Colaborador ocasional en revistas y periódicos suecos. También en colaboración con el Teatro Nacional realizó la obra National parken (Parque nacional) una de cuyas escenas principales es el funeral y duelo de Tjikko, un árbol centenario.