Les presentamos una muestra de la obra de la poeta mexicana Maricela Guerrero. Los presentes poemas pertenecen a sus poemarios El sueño de toda célula (Premio Clemencia Isaura de Poesía 2018), Tercer domingo de junio y a la antología 9 poetas que le temen a los payasos.
¿Cómo llegar a Campo Militar Número Uno?
Maricela Guerrero
Sonoridades
Hay ronroneos, bufidos que claman:
Llueve más de lo que esperábamos y la tierra ruge:
un acto de restauración:
soñamos devenir y clorofila:
recuperación:
aliento:
lluvia
sobre las plantas y los árboles en el baldío de al lado:
sonoridades
que resuenan al día
en que nos conocimos
y a devenir amantes
redes
y miradas de reconciliación.
Una loba acecha desde lo alto del bosque.
Partidas
Parto de que a mi padre carpintero a veces le duelen los pulmones
parto de que un día amanecimos con miles de mariposas por todas partes y cadáveres de pájaros en las calles
que restringieron el uso de los autos
que nos asustamos
y de todas formas
no inventamos una mejor forma de hablarles
de comunicarnos.
Cuál es la variante dialectal en que traducir esto:
moléculas de agua fósforo nitrógeno sales minerales y cobijo
¿De qué manera una madera madre atiende el crecimiento y el ritmo de sus hojas sus retoños: plántulas a la vera?
¿De qué manera una madera madre
puede enviar mensajes punzantes y turbios
en moléculas dolorosas?
Azar y entretejidos: espacios que se restauran y florecen.
A veces detenerse es otra forma de fluir y amar.
Decir
no es suficiente:
es preciso respirar:
mensajes de humus y nitrógeno y aminoácidos y alegría
de qué manera: azar:
aquí se dice de árboles y bosques a kilómetros de distancia donde se sueltan lobos y se respira.
se dice de lobos y de ciervos
y también se busca
una lengua
en la que hablarte
y cobijarte sea vibrante y tierno, anémona.
A ocho años de distancia del día en que nos alivió una sábila, vi un video el video de los lobos, que me mostraste:
Reintrodujeron lobos en un bosque.
Catorce, los echaron a correr por la reserva.
Todo comenzó con los lobos cazando ciervos, dice el documental.
Redujeron la población de ciervos y las plantas crecieron de nuevo.
Llegaron insectos y florecieron nuevamente plantas y brotes de árboles.
Regresaron aves y castores que construyeron diques para que las especies de los ríos prosperaran, y los reptiles y conejos.
Y hubo charcas y el cauce de los ríos fue de nuevo caudaloso:
Guadalupe.
A unos metros de distancia las células de la Maestra Olmedo reconocen la información que dieron en exploraciones a bosques artificiales y a bosques orgánicos en sopas en suéteres en ropitas tejidas y que podrían decir serenamente: basta.
Soñé con lobos.
Nos perseguían.
Entramos todos:
optar por el azar.
A veces detenerse es otra forma de fluir.
Una manada a nuestro lado duerme bosque arriba.
Datos
La lengua del imperio de nuestros días está cifrada en estadísticas, en ríos de datos fluyendo por redes de energía y siliconas, sales: que acumulan reglas y multas y cárcel a los que van en contra del imperio y a nuestra forma establecemos formas de resistirnos a esa lengua: a veces nos sale, a veces no.
El imperio habla en monedas y talentos que absorben y cercan ríos que destrozan territorios y extraen minerales y ríos y personas: que disuelven, trozan y acumulan. Intervienen procesos metabólicos: sustraen.
Acumular es una lengua imperiosa.
Competir es una tarea imperial.
Imponer es la masmédula de esto que hasta ahora vislumbro como lengua imperial inserta y dolorosa: aguda, punzante: imponer es una forma de dolor que se introyecta y envenena.
Hace pensar en sustracciones.
Hay algo que requerimos conocer. Hay algo que es preciso comprender y amar. Hay algo ajeno que debe ser soltado.
Soltemos lobos.
Soltemos la idea de que estamos solos.
Esta noche a dieciséis kilómetros de distancia en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía las células de la maestra Olmedo se debaten entre el sueño de devenir células o dormir profundamente; no podemos acompañarlas.
Respirar
Había una vez un mundo en el que el sueño de las células sólo era devenir células y fluía en lenguas vernáculas:
después comenzamos una carrera por buscar la combustión para producir magnitudes en la lengua del imperio, que la idea del imperio impuso.
y a veces parece
que perdimos
que rompimos
aceptamos jaulas, jardines botánicos y zoológicos:
oficinas
vehículos de locomoción
altius fortius raudos:
aunque en el baldío de al lado:
la vida bulle
y me vuelvo cursi
y simple:
imagino que si hago
crecer un árbol podremos hablar
y escucharnos
así:
respiraciones
comunes,
puntos de vista paralelos:
un lobo y un cangrejo:
anémonas malvas:
valentía
y abrazo en
un álbum de la forma de las hojas en las manos
diques y represas a la lengua del imperio:
con sus magnitudes y medidas:
aunque ahora te encuentres
en la misma ciudad
a nueve kilómetros y un metro de distancia
a veinte minutos sin tráfico
estás más lejos que la
secuoya que la mujer
no pudo salvar
que los bosques que se están talando justo ahora
o el manantial que resguardaron esta
tarde los municipales:
sembraré un árbol.
Estoy aquí hablando en lo que tengo porque
respirar contigo es una transformación que produce aliento.
Alentar es una forma redonda y cálida de resistir.
Devenir célula que sueña devenir célula.
¿Cómo en una lengua precisa, anémona?
Soñaríamos fonemas que devienen precisos e impermanentes márgenes de holgura y placidez, extensiones inmensas de un presente bullendo en la hermosa combustión de inspirar oxígeno y expirar dióxido de carbono y otros gases: reburbujeo de calidez y luz, aromas, balbuceos, quejidos, babas, mocos, fluidos estruendosos, amorosos gemidos que quedan balbuciendo una inhalación tras otra y dan paso a nuevas y redondas maneras de compartir espacio, ocupar tus honduras y las mías como el agua que fluye en las montañas: claro río.
Amarnos en presencia y alegría como la gota que derrama el vaso, amarnos ahora anémonas imantadas y espléndidas en inhalación y exhalación profunda bosque arriba ajenas al dolor y a las imperiales formas. Ajenas al tú o al yo trágico, cómico y Leucipo.
Amarnos ajenas anémonas precisas y bullentes formas de la tarde, presencias espumosas transformadas en calidez y bonituras deleitables sin orillas, trancas: hojas sueltas.
Amarnos malvas volcadas en caricia en alegría en prístinas piedras al fondo del claro río, manantial, tumbadas en paz y en reverberaciones libres:
Amarnos
Y a veces detenerse es otra forma de fluir.
Todavía hay mucho presente para nosotros, ¿no?1
25 años después volví a viajar con mi padre.
Daniel Reyes padre participó en los eventos que se desarrollaron en el movimiento estudiantil de 1968. Daniel Reyes padre afirma que: “Cuando no me quede de otra, tendré que dialogar con la delincuencia desorganizada socialmente”, una vez que logre llegar a la presidencia.
La distancia entre Daniel Reyes padre y Daniel Reyes hijo se mide en kilómetros, memoria y en una serie de situaciones que, como en el caso de Daniel Reyes padre, desencadenaron que personas fueran desaparecidas o torturadas hasta imaginar realidades alternativas; como ésta, en la que Daniel Reyes padre puede postularse a la presidencia y quizá, propiciar un ejercicio de restauración.
Daniel Reyes hijo se propuso ir a encontrar a su padre en su realidad alternativa; Daniel Reyes hijo fue a buscar a ese padre que se ausentó por circunstancias que atravesaron todo un país.
Dice Daniel Reyes padre:
1968 fue una revolución con lluvia, fue una lluvia de ideas con revolución política, económica y social.
¿Cómo llegar a Campo Militar Número Uno?2
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Mi abuela en patines
Mi abuela en patines, siempre pensé en mi abuela en patines:
hubiera sido fácil,
de no ser porque sí pudo haberlo hecho, pero no lo hizo: el problema es que dejó de bailar
demasiado pronto,
y cuando se dio cuenta, ya no había patines de su número
ni pistas,
ni ganas, porque
a veces hacen falta
más que los patines
las ganas,
y una voz que te jale a la pista;
en patines o en zapatillas, una voz apuesta y generosa, o no,
quizá sólo una voz:
por eso luego parece que una siempre habla sola, pero las ganas
decía mi abuela
y escuchábamos gorriones en el patio, que bailaban.
Aunque varios pares trajo de fayuca, alcanzó a conseguirme unos
que estrené en un pista de debut y despedida
lo que ya no sé, si de patines o de zapatillas;
donde
eso del desliz se me negó un poco:
pero no mucho; porque las ganas
decía en patines,
mi abuela, sus breves zapatillas
y un vocerío de aves en el patio.
Pájaras de Prusia: sus deslices
Escuchábamos gorriones en el patio que bailaban;
mientras mi madre y sus hermanas sacaban sus motines
de la fayuca
como piratas
como espías
como mataharis
en pantunflas,
se descalzaban:
unas porque se les inflamaban los pieses –sic—con el viaje:
ir y venir de la frontera:
otras porque sus breves pies osaban de la suavidad:
hacerse las viajeras con los pieses;
con sus miedos que bailaban
en pantunflas, a veces,
y en un alambre resbalaban;
mis tías y mi madre gorjeando:
pájaras redondas y azuladas
resbalando del alambre ama de casa
resbalando del alambre magisterio de la sumisión
resbalando como civilización perdida:
lo de resbalar es un poco la mejor herencia de la casa y palabras:
¡que tengan su dinerito!
mi abuela les decía
y me tatuaba con tintas de pulpo
de pirata,
me tatuaba
con agujas de erizo
mi abuela tan marina en contrabando
y resbalaba:
nos dejábamos ir
sutiles y encantadas:
en sacos llenos de joyerías de fantasías de chácharas de dulces de licores de lencería pura bisutería de china de Asia de la Nao de la fábrica de resbaladillas de caídas con gracia de desliz de emperatriz de Prusia de bebidas importadas con frases francesas francachelas de fino bacará puro desliz modernista ochenta años después desde la esquina de la sorpresa hasta la esquina del jockey club no había española yanqui o francesa más que mi abuela y los gorjeos de mis tías mi madre y sus cristalinas prisas de reír de respirar de saltarse las fronteras de traer bisuterías cacharros perfumería y largas horas de comentar sus hallazgos sus deslices sus alegrías su gorjeo de bailar mientras abajo ladraba el perro Bob al loro al gorrión a las aves que mi madre y sus hermanas eran de que eran aves de encantar y parlotear y corsarias pero no pero con una solo greencard y los papeles muy ellas en desliz
de loros en el hombro
de bailes de velos
mi madre sus hermanas y mi abuela
el resbalar es un arte que se aprende como la o por lo redondo
y el desliz.
Desliz, coda con rola
Si yo tuviera el corazón,
el mismo que…; uno que no se sentará hasta el sentón del coxis:
me abrazaría a tu ilusión
o algo
deslizarme sobre o entre o arriba y abajo del tuyo: como veladura como
ya sabes esencia de jazmín entre los dedos:
como espuma
que inerte,
aunque de todas maneras resbalaría, pienso:
ah, del desliz.
Maricela Guerrero, (Ciudad de México, 1977), compone poemas y otros materiales mientras intenta hacer crecer suculentas en los intersticios oficiniles. Kilimanjaro, traducción de Stalina Villarreal, Cardbord House Press, Pheanix, USA, 2018; Se llaman nebulosas, Conaculta, México, 2010; Fricciones, Centro de Cultura Digital, 2016, http://editorial.centroculturadigital.mx/libro/fricciones, entre otros; y el más reciente El sueño de toda célula, Premio Clemencia Isaura de Poesía 2018, Antílope Editorial, Ciudad de México, 2018. @papelcontante pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.
También se utilizó el formato de la aplicación Moovit, que ofrece información sobre transporte en las ciudades.
- Recuperación de Daniel Reyes para presidente, por Daniel Reyes, documental para Apaga las voces y Creación en Movimiento, Jóvenes Creadores, 2008-2009, México, 2009. ↩
- Realizado con información del documento: “Memoria de las desapariciones durante la guerra sucia en México” de Jorge Mendoza García, Athenea Digital-15-(3), :85-108 pp. https://www.raco.cat/index.php/Athenea/article/viewFile/303258/392887. ↩