Manuel Illanes, escritor chileno radicado en México, colaborador de La Otra, nos hace llegar una generosa muestra poética de la escritora mexicana Cecilia Juárez.
Cómo hablar con tu perrx
Cecilia Juárez
Cómo hablar con tu perrx
Ya sabe
la semiótica del lenguaje
la semántica que separa:
eres un perro eres una perra
ya sabe
el licuado amargo del género
que desayunamos por eternidades
Virginia Wolf no podía entrar en 1928 a una biblioteca
sin la autorización explícita de un hombre
ya sabe
las morras salen a la calle con los ojos al tiro
con el bóxer listo
con el teléfono en la mano
con el espray pimienta
con la lección de autodefensa
sus madres siguen buscando
ya sabe
ahí paren las perras
solas en el frío
amamantan a sus cachorros con el hambre
serán de la calle
amenaza para la sanidad pública
ya sabe
esa parte de la biblia donde
el personaje principal
de nombre Dios
dice que creó
a los animales del cielo,
de las aguas de la tierra
para que el hombre se sirviera
en sus platos
en sus yuntas
en sus camas y en las partes traseras de sus autos
en sus sesiones de cacería
en sus laboratorios
en sus cuellos con frío
porque a imagen y semejanza significa
que el hombre aspira a la omnipotencia
de ver morir
todo lo otro
bajo el filo
ante la bala
por la lentitud del hambre
por el estallamiento de la carne
por las brutales embestidas de una manada entera
contra una sola
allá va la perra meciendo sus mamas en busca de alimento
es la programación evolutiva
la que le ha enseñado
a esquivar los autos y los golpes
hasta que ya no
hasta que ya no
Cosas que mis perras nunca me dirán
qué has hecho de tu vida
cómo te atreves a verte de tal forma
eres despiadada con este intento de control
por qué odias a la policía
deja de decir que no te gustan las películas de acción
métete en tu molde
no te salgas
deja de escupir al cielo
dios existe
el gobierno te protege
el patriarcado ha llevado al mundo por buen camino
deja de comerte las uñas
ya no engordes
necesitas un marido
eso no te importa tú qué vas a saber
nunca escaparás de acá
te vamos a dar fuerte
ya por lo menos ten un hijo
deja de ser tan garrapata
ten una buena camada de criaturas
se un ama buena
haz la cama
no eructes en voz alta
rómpete la espalda en la cocina
busca la aceptación del otro masculino
busca la atención del otro masculino compite por ella
desvívete
cállate hocicona
deja el vicio
sigue la línea
obedece
obedece
obedece
Este poema es de los 23 perros atropellados que vi en la carretera hacia Querétaro
este poema también es de Jo lanzando un petardo a un banco
este poema es del perro que colgaron de un árbol los milicos para darle como piñata
este poema es de los mandriles de oscuro cuero y su despedida del universo
este poema es de quienes mueren sin que nadie lo espere
este poema es de las quaggas
este poema es de una trucha que besa y besa hasta que besa un anzuelo
este poema es de los animales que mueren en silencio como los hongos nacen
este poema
esde nuestra intromisión en la cadena alimenticia
de los cerdos que ofrendaron su carne en las carabelas
de los témpanos que olvidaremos de a poco
este poema es para los cardúmenes y el canto que se extingue con las ballenas
este poema ni siquiera es un poema
es mi forma amarillista
de aclarar que una porquería
de especie
y un encanto
de especie
con sus artes y sus armas y su ciencia
y sus radicalismos religiosos y su música límpida
una especie
que llegó al cosmos muerta y viva
vino acá para sobarse la ficción
vino acá para sobarse la realidad
Elephantidae, matriarca
Tengo memoria de quienes hace 331 años derribaron hombres en la Batalla de Arbella. Tengo memoria de quienes engendraron a quienes me engendraron. Sé dónde sus huesos hallaron hueco y vuelvo a ellos para volver al agua para volver a mí. Desconozco el olvido. Vuelvo a los huesos como al agua vuelvo: en busca de la memoria de la vida en la tierra, con la sed subida en el lomo. Me miran desde fuera como enorme. Pero sólo soy yo y todo esto es lo que soy y las mariposas saben que se posan sobre mí, pero yo lo ignoro.
Camino los caminos que muestro a mi manada.
A veces corremos y el espectáculo es entero: un césped crispado en la evolución, una danza primitiva que rompe sueloen polvos. Nos bañamos por afecto.
Mi tamaño es la fuerza que me sostiene sobre el mundo y mis orejas que se elevan entre los árboles gozan de salud. De mi reino se ha hablado y se ha reído. Yo levanto los troncos para buscar bajo la llama. Elevé los orbes sórdidos de los faraones y en mi receso ubicuo encontraron el cansancio otras especies. No me arrancó Pirro, ni me arrancó Aníbal de mi espíritu. Entre la falange, sobre mi lomo, arriba de la torre, los reyes percibieron suya la eternidad. Mas el contagio de mi piel eterna, mas el contagio de la sustancia gomosa que me hizo como hizo el tiempo era lo que supusieron a ellos inmanente. Ellos languidecieron igual que hormigas en mitad de un charco donde la luna se refleja. Yo pervivo aunque mi cabeza esté sobre sus muros con los ojos de vidrio de las marionetas. Yo pervivo aunque sobre el marfil se talle mi funestafiesta.
Por encima del agua cuyo mapa llevo manto está mi belleza sórdida, absoluta, brillando sobre la tierra. Y mis muertos. Y mis huesos.
Y el sonido grave de todo lo que tiembla ante mi paso.
Matamos lo que amamos
Y lo demás no ha estado vivo nunca
excepto:
lagerminalia del latín germen
del latín origen
de la misma raíz que génesis.
Tenemos gel sanitizante
contra el origen de la vida.
Phytonidae
Encontraron en Australia a una pitón
que cargaba en su cuerpo más de 500 garrapatas
enferma
como pudo
llegó hasta una piscina de la Costa Dorada.
Era más un edificio de departamentos la pitón.
Quiso el azar que fuese encontradapor la gente de un país del primer mundo.
Las pitones suelen tener parásitos, pero no tantos, comentan
quienes se especializaron en pitones durante largas sesiones en universidades que desplazaron a la fauna local.
Cómo una serpiente poderosa
un reptil temible que ha hecho correra héroes en las sagas
cómo es
queaquella antagonista de películas a bordo de aviones
la integrante de animalia
que fue capaz de arrancar a la humanidad del paraíso
cómo
ese monstruo poderoso
se consume
ante enemigos
tan
pequeños.
La gallina de Stalin
Cuando nos dimos cuenta comíamos de sus manos
éramos la gallina de Stalin
desnuda y lastimada
buscando el rastro
entre el frío nuevo el rastro
donde reposaba la bondad del verdugo
el grano en el suelo y nuestras cabezas
pendiendo
entre los mortales inciensos de la revolución
van a matarnos
pero nos harán daño en primer término
nuestro amable abrigo cambiará entre la sangre de sus manos
lejos de nuestros centros incendiaremos
a lo bonzo
nuestros cuerpos que les pertenecieron.
Van a lastimarnos en primer orden
en primer orden y en segundo
nuestra piel se enfrentará con la tensión del hielo
odiaremos lo que somos
caeremos rendidas
vamos a llorar detrás de la puerta del baño
daremos bandazos como planetas desorbitados.
Vamos a morir
decía
a quemarnos a lo bonzo para reivindicarnos
liberadas
seremos búfalas blancas
las praderas de la nieve sabrán nuestro nombre
en las flores recias de la primavera
se bordarán con luz nuestros perfumes lánguidos
atrás en los recuerdos quedará
la sórdida
gallina
corriendo desplumada
adolorida.
Cecilia Juárez nació en Toluca en 1980. Ha incursionado en la docencia, trabajo editorial y difusión cultural. Poemas han sido publicados en diversos medios como La Jornada Aguascalientes, Revista Vice, La Colmena, Picnic, entre otros. Ha publicado un libro colectivo y varios poemarios entre los que se encuentran: “Fábulas serie B” (Diablura ediciones, 2017) y “Lobos en un corral de lobos” (Mantra, 2016). Su más reciente libro se llama “Cómo hablar con tu perrx” y fue publicado por Ediciones El Humo (2019). Es locutora, guionista y productora de radio.