¿Cuánto pesa un pájaro muerto? ¿Qué es morir? ¿Qué enfrenta el traductor al lanzarse un clavado desde la altura de otro lenguaje? — José Luis Gómez, ensayista y traductor mexicano, reflexiona sobre el libro O peso do pássaro morto de Aline Bei, joven escritora brasileña, galardonada con el Premio SãoPaulo de Literatura 2018.

Сaída espiral del pájaro muerto: un dilema de traductor

José Luis Gómez

Ante el título del texto, el traductor enfrenta un temor muy grande. Lo comparo con el vértigo de quien va a lanzarse un clavado por primera vez: hace todo el camino de ascenso hacia la plataforma y se detiene en su borde. El agua como la totalidad del texto; cierta seguridad de sobrevivir, de salir a flote y nadar hasta la orilla, salvarse. Lo inquietante está en la línea breve debajo de los pies, la que separa del agua. Hay que tomar impulso, lanzarse.

¿El peso DEL pájaro muerto o El peso de UN pájaro muerto? Pienso (en español): ¿de cuál pájaro? y trato de hacerlo embonar con un significado integral del libro. Sí, en su interior hay pájaros que mueren, pero no se habla de ninguno en particular…Momento, hay que mirar la dedicatoria: “al canario que/ Asustado de caber en mi palma / se me murió en la mano.”1 ¿Dará un paratexto como la dedicatoria suficiente impulso para lanzarse? Pasa mucho por la cabeza antes de dar el salto. Así como podemos preguntarnos en qué momento decidimos subir hasta la plataforma, pensamos en la irrelevancia de que el pájaro no esté determinado o que, de estarlo, aparezca en el rincón, casi siempre marginal, de la dedicatoria. Porque el pájaro vuela con ligereza en nuestra memoria, es la imagen de la liviandad. Poner el acento sobre su peso nos conecta con la terrible realidad de que el vuelo termina.

En las grandes ciudades, como México o São Paulo, es una experiencia rara cargar el cuerpo de un pájaro muerto. Incluso vivos, los pájaros son ya una experiencia extraña en la ciudad, apenas visibles para los viejos que los alimentan en los parques. Los vuelos que terminan, en cambio, nos resultan familiares: la violencia con que las vidas se interrumpen y se cortan las alas. O peso do pássaro morto, el libro de Aline Bei, joven escritora brasileña, galardonada con el Premio São Paulo de Literatura 2018, pone el acento en este fenómeno de las urbes. El pájaro muerto no necesita estar determinado: constituye un símbolo.

¿Cuánto pesa un pájaro muerto? La aparente insignificancia de una cifra enfatiza la pesadez existencial de los seres frágiles, no necesariamente emplumados, que podemos captar en sus intentos por dominar el aire, o en pleno vuelo. Pronto atestiguaremos la injusticia de su caída. La carga del cuerpo, que alas y vida habían vencido, vuelve a manifestarse de golpe, a fuerza de dolor y desilusión; se infiltra en la cotidianidad y desvía la dirección del vuelo habitual entre una rama y otra.

Con todo y paradoja existencial, la universalidad de este libro no eleva el vuelo del pájaro a las profundidades densas de la filosofía. La ligereza de su lenguaje, su brincoteo de avecilla entre el verso y la prosa, hacen de él un fenómeno peculiar. Las categorías textuales se tambalean frente a una obra enriquecida por la explosión del ritmo y la visualidad, que no proviene solamente de la disposición tipográfica, sino de las imágenes nacidas de una voz femenina que narra su vida con sencillez. Nuevamente la liviandad de lo anecdótico frente a la pesadez de su significado. La violencia no es nunca metafísica: está en el perro entrenado para matar y en el macho humano que ha aprendido muy temprano a destruir vidas ajenas: el que viola adolescentes y el que mata pájaros a pedradas hacen de la muerte un juego. Perro y hombre comparten la bestialidad, pero incluso la del perro puede redimirse en forma de lealtad y compañía. La violencia del hombre irrumpe de pronto en la existencia y corta todos los vuelos. Su presencia ultrajadora y asesina ya es bastante temible, pero el verdadero terror está en su semilla: se apropia de los cuerpos que ha poseído y los vuelve vehículos de su continuidad. Cualquier resistencia a esta ley se paga con la exclusión de la vida. Delante de la muerte, cuando el pájaro ha sucumbido a su propio peso, dos hombres reconocen la línea sin interrupciones que los une. Un saludo que es un pacto de silencio: no se es “hijo de puta”, se es hijo del ultraje. Que esa maldición no exista es también un pacto colectivo de silencio.

El peso del pájaro se sostiene por su condición de muerto. La cura no existe para esta enfermedad que aplasta como una lápida. Preguntar a los ocho años qué es la muerte y no encontrar respuestas adultas. Inventarlas:

—¿qué es morir?

ella estaba friendo un filete para la comida.

—el filete

es morir, porque morir es ya no poder elegir qué

harán con tu carne.

cuando estamos vivos, muchas veces tampoco elegimos.

pero lo intentamos.2

La memoria confunde la voz infantil con la adulta. Al enfrentar por vez primera el peso de la pregunta, la imagen en la memoria sugiere la respuesta. El lenguaje no es consciente de su adultez, el morir no tiene edad.

No importa en qué punto del vuelo se haya emitido la respuesta. La verdad proveniente de las imágenes es constatada por la experiencia: no elegimos. La verdad tampoco está sujeta al tiempo pero nuestro conocimiento proviene de él. Si a los 8 años el pájaro no ha desarrollado las plumas (pero sí la consternación ante las caídas), a los 17 da los primeros saltos fuera del nido, su cuerpo empieza a pesar y a confundirse con el de un adulto… la caída llega. Intentamos elegir, estando vivos, pero esa elección no siempre tiene lugar:

Cuando abrí la puerta

Pedro

tenía1 Cuchillo

con que oprimió

mi cuello.

mi grito

se murió en mi estómago

con la patada que me dio […]

… el contacto

amenazante

del Cuchillo

me quemaba la piel y

ardía mientras Pedro

masticaba mis pechos […]

entre oración y sobresalto decidí

ponerme dura

y extrañamente lista

para morir.3

Ponerse duro es la única elección, resistir el martirio no elegido. Sin necesidad del panfleto, la narración le da apellido a la violencia más apremiante y sistemática de las ciudades latinoamericanas: machista. El pájaro muere en sus primeras salidas del nido, al abrir la puerta de su propia casa. De acuerdo con las cifras, muchas veces no es necesario salir de ella: novios, amigos, maridos, padrastros, tíos… Una fundamental y también latinoamericana fe en la familia hace difícil reconocer que también padres y hermanos se cuentan entre los victimarios.

El filete, el Cuchillo puesto en mayúsculas como alegoría de la fuerza bruta que rasga la carne. Ya no es más elección de quien la habita, sino de quien se apropia de ella. Cortar, masticar, desgarrar, matar. Verbos de carnicería. El cuerpo femenino como filete, el cuerpo humano como filete. No es el lector/traductor que soslaya la denuncia, es el texto que la rebasa.

El peso del pájaro, ya muerto, acelera el cuerpo en una espiral descendente de abandono. Su función polinizadora cambió de signo, porque al violentarlo le han inoculado la semilla misma de la violencia. Utilización del cuerpo como carne, utilizada también su función regeneradora para la persistencia del mal. El ave es aislada como si llevara la peste en sus entrañas: ¿es tan temible que nadie se atreve a extirparla, o es el mal necesario de la maternidad forzada, el miedo tribal a la extinción a costa del dolor ajeno? Espiral descendente de abandono: el parir está en la naturaleza de esa carne, no en su albedrío.

Antes que la consciencia del filete humano, antes que el asesino de pájaros, los niños son promesas, gracia. Para quien está abandonado, luce en el horizonte una idea confusa de compañía, de amor, de vuelo que remonta:

cuando un bebé nace

una Flor brota

en el pecho y sale

por la leche de mamá.

es así

que los bebés crecen

alimentados de esa

flor invisible

algunas personas

la han llamado

amor.4

En su caída espiral, el peso muerto del pájaro toca algunas flores. El hábito del canto da a la tragedia una sonoridad de trino. Que un canario expulse su último aliento en una mano amorosa es mucha fortuna, más si va a escribirse sobre él. Hay aves humanas que nadie recoge del abandono: los hijos crecen con la ingratitud, los perros cruzan las calzadas fatales. Queda la piedra que tapa los olores y dicta sentencias: “La cura no existe”.

El clavadista no cae en espiral, todavía puede decidir cómo hacer entrar su carne al agua. Los giros que da al cuerpo del lenguaje lo posicionan para hacerlo sin dolor. Los símbolos tienen dos caras sin dejar de ser unívocos. El peso del pájaro muerto funde en una imagen las dos caras de la existencia: la ligereza lírica de la vida que levanta el vuelo y el peso prosaico de la finitud, que violenta las caídas. No es el peso de un pájaro cualquiera, ni del que se nos murió en la mano. Es la fragilidad misma.

El traductor se ha decidido, rebasa la línea; ha dado vueltas de más, pero se dispone a entrar al agua. Acúsenlo de literalidad. He aquí su defensa a vuelo de pájaro.  

…

Este texto forma parte del catálogo de proyectos de traducción editorial del Círculo de Traductores a través de su Incubadora de Traductores.

José Luis Gómez es maestro en Letras Modernas por la UNAM. Actualmente estudia el Doctorado en Letras. Ha impartido clases de Literatura a nivel bachillerato. Desde 2015 imparte clases de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha sido beneficiario del programa Banff Internacional Literary Translation Centre (BILTC) en Canadá, con lo que ha iniciado su carrera como traductor literario. Escritor aficionado en su tiempo libre, principalmente de ensayos.

  1.  ao canário que, / Assustado em caber na palma, / morreu na minha mão. ↩
  2. o que é morrer? / ela estava fritando bife pro almoço. / o bife é morrer, porque morrer é não poder mais escolher o que / farão com a sua carne. / quando estamos vivos, muitas vezes também não escolhemos. / mas tentamos. Conservo las cursivas del texto en portugués. ↩
  3. quando abri a porta / o Pedro / tinha 1 Faca / que colocou no meu / pescoço. / meu grito / morreu no estômago / junto com o chute que ele me deu. […] o contato / rente / da Faca / queimava / a pele e / ardia enquanto o Pedro / mastigava meus peitos […] entre a reza e o pulo escolhi / ficar dura / e estranhamente pronta / para morrer. ↩
  4.  Quando um bebê nasce / uma Flor brota / no peito e sai / pelo leite da mãe. / é assim / que os bebês crescem / se alimentando dessa / flor invisível / algumas pessoas / chamam ela de / amor. ↩