La investigadora y artista plástica mexicana, Sol Álvarez, nos conduce hasta los dominios imaginativos y creativos del director y clown mexicano. «Ética: principio rector en la construcción de un personaje.» nos alerta para diferenciar el humor y el sarcasmo, el humor y la tontería, la alegría y la banalidad, la cultura y el pasatiempo, el arte y el engaño.

Aziz Gual. Clown

La ética como principio rector en la construcción de un personaje

Sol Álvarez Sánchez

Nota al lector

El artículo que aquí se presenta, sobre la labor escénica del clown Aziz Gual, posee sus bases, en primera instancia, en una fuente creada ex profeso para su realización. Se trata de la entrevista que le realicé en el mes junio, de 2018. El texto versa su estructura nodal en la aplicación filosófica del estudio de los conceptos que el actor ha construido, a lo largo de su vida, con objeto de comprender los procesos de los que ha formado parte, así como la función de sus perímetros y extensiones que propone en los diversos espectáculos que ha montado.

Semblanza curricular de Aziz Gual

Aziz Adolfo Espinoza Gual, director y clown mexicano. Nació el 5 de septiembre de 1969, en la Ciudad de México. Graduado en Ringling Bros and Barnum & Bailey Clown College. Ha complementado su carrera con la Técnica Lecoq, en clases Magistrales con Marcel Marceau, en L’Ecole du Cirque Space Catastrope, en Bruselas, Bélgica. Es discípulo del artista laureado del Circo Ruso, Anatoli Locachtchouk, así como de Tatiana y Yuri Velov.

Ha participado en el espectáculo más grande del mundo Ringling Bros and Barnum & Bailey Circus, en México, Estados Unidos y Canadá. Fue colaborador en la creación del Proyecto Circo del Mundo, del Cirque du Soleil, en México. Es fundador y director de la compañía Cumbre Clown, con la que ha creado una decena de espectáculos. En 2014, fundó el centro Refugio Cultural “Casa del Tonto”, espacio de residencias, creación y formación de clowns, en Cuernavaca, México. Es docente en Eslipa Escola Livre de Palhaços, de Río de Janeiro, Brasil, Ha realizado giras internacionales, por distintos países, impartiendo talleres y presentando sus espectáculos:

 Huraclown y De risa en risa, en Estados Unidos, Turquía, Italia, Francia, Croacia, Polonia, Argentina, Costa Rica, República Dominicana, Brasil y en innumerables festivales a lo largo de los 32 estados de la República Mexicana. En 2006 recibió el premio Wolf Rubinskis, de la crítica especializada, como mejor actor J. Becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). Creadores escénicos, con trayectoria de 2009 a 2011. Además, ha creado y dirigido, de su propia autoría: Yo sin ti, en 2006; La bola risa, en 2008; Humor en cubos, en 2011; Otto, en 2013; Travesías, en 2017. En 2018, el estreno de El bestiario del gesto, en el Festival Internacional Cervantino.

Raíces. Consciencia y recepción de conocimiento

En los años setenta, cuando Aziz Gual era niño, a sus tres años, se instaló cerca de su casa familiar, en Coyoacán, el Circo Crony. Sus hermanos lo llevaban y se metían por debajo de la carpa, de manera tan frecuente como les fuera posible. Los integrantes del circo ya los conocían y les era permitido indagar. Recuerda, de aquel tiempo, el olor del aserrín y los elefantes. Esa fue su primera influencia circense y le brindó una clara referencia versada sobre el sentido de llevar a cabo una actividad emparejada a la satisfacción de una necesidad afectiva, lo cual, le abrió las puertas. El arte crea relaciones humanas y afectos perdurables.

Otro de los recuerdos de infancia, de Aziz, es el de un cuadro en su casa de infancia, que pintó Elisa Arias, la madre de Gustavo Arias Murueta,1 un retrato del payaso de Emet Kelly,2 estilo impresionista. Estaba colgado en la sala de baño y cada vez que él visitaba el lugar, lo observaba con detenimiento. El resultado fue la constitución, en su inconsciente, de una relación empática con la figura de la imagen. Así, desde niño tuvo claro que quería ser payaso. Piensa, el actor, que cada quien encuentra su vocación de manera particular, algunos la heredan, otros, aunque pocos y casos especiales, con sólo fluir la encuentran, como en su caso.

Gual comenzó a jugar con la intensión. En aquél entonces, México carecía de escuelas para clowns. Vino Marcel Marceau,3 en el inicio de la década de los años ochenta, invitado por Sociocultura, instancia del gobierno y Aziz tomó el curso, que éste impartió, a los 13 años. Comenta que la técnica de mimo francés, era un diálogo que no conectaba con el público. Se trataba de un discurso retórico.

Más adelante, tomó el Taller de Mariela Flores, esposa de Alejandro Galindo.4 Ésta le dio un papel en la Pastorela El Jácaras, esta fue la primera vez que se contactó con el público y se dio cuenta de que entraría por un camino directo. Con Marceau no se dio eso porque él se dedicaba a formar imaginarios.

Uno de los procesos notables en el trayecto de formación de Gual fue aquel que experimentó con su maestro soviético Anatoli Locachuc, laureado por la Escuela del Circo de Moscú. Llevaron a cabo, como maestro y discípulo, un Laboratorio, en el que participó, asimismo, Jager Wargner, quien se encontró sumergido ante todo, en la idea de generar un discurso, el cual difundía a partir de su trabajo, desde la perspectiva de la técnica de Jaques Le Quoque, quien se distingue por enfocar la orientación del entrenamiento de los estudiantes hacia la propia investigación de formas de actuación, en las que se sintiesen más completos y libres. Además, su labor se centró en la exploración escénica en torno a la máscara, es especial sobre que se muestra neutra, a partir de la cual se logra otorgar relevancia a la expresión gestual del cuerpo, es decir, a aquella no verbal. Anatoli le hizo ver, con claridad determinante, a Aziz, que su vocación innata era la de clown.

Poco después de que viniese a México el Circo Ringle Bros ganó una beca, para estudiar, en el Clown College. Al término de lo cual, fue contratado, como clown, en el Circo. Participó en la comedia, sobre la historia de los Estados Unidos de David Shiner, quien inventó los pasos de Michel Jakson. Resulta, verdaderamente plausible, la lucidez con la que Gual refiere la importancia de la emisión de conocimiento, siendo su persona, en este punto del relato, un receptor a punto de entrar en un proceso de acción creativa. Comenta que en el ámbito de su labor, los tutores encienden la mecha, dada ésta por un principio que el clown, en su formación, desarrolla. Así, le brindaron referencias, ya que la continuidad depende de éstas. Al final aprendió recetas y maneras variadas. De lo que se trata es de formar una identidad. Anatoli le ayudó a tener brock.

Todo lo aprendido se convierte en una referencia minimalista. Gual, en su juventud aprendió malabares, acrobacia, instrumentos musicales, pantomima y un repertorio clásico de  sketches antiguos y clásicos. Se trata de estructuras muy fuertes, las cuales relatan  anécdotas de vida y lo hacen a partir de un conflicto muy claro entre principio y final. Se ilustró en la regla de tres: doble fracaso, éxito o doble éxito, fracaso. Asimiló ejercicios sobre conceptos como la repetición y el espejo, ya frente a público. Explica Aziz, que la mímesis del espejo se puede dar, debido a que el ser humano se encuentra conectado neuronalmente y no parte de una vivencia consciente individual, sino de una colectiva. Así, “[…] en el lenguaje no verbal la gente no se da cuenta de cómo renovamos las neuronas y de cómo las conductas se mimetizan.”5

En la vida, la educación nos va llenando de límites y Aziz, en su trabajo, regresa a lo insipiente, a lo lúdico, ya que presenta una respuesta positiva intuitiva. Él plantea que cuando se comienza a madurar, lo aprendido se tira a la basura. Ejemplifica, a partir de un paralelismo con el proceso del creador que deja de proyectar de manera figurativa y se desplaza al ejercicio de pintar con el cuerpo. Ocurre algo similar con la búsqueda de identidad del clown, el cual utiliza el humor como una herramienta cargada de poder, ya que la gente sigue lo que éste plantea. Él desarrolló un sketch, en el que su personaje se golpea a sí mismo.

Ética: el principio rector en la construcción de un personaje

En un inicio, en México, Gual se acercó a los circos. El ambiente solía ser hermético, sobre todo con aquellos a quienes la profesión no les venía de familia. Así que, en varias ocasiones le cerraron la puerta en la nariz, por ser muy joven y ser de fuera. Observó, con extrema consciencia y cautela, la decadencia que rondaba por las pistas, “[…] todos hacían lo mismo y se veían cansados”.6 Cuando veía payasos que funcionaban correctamente era notoria la influencia, en ellos, de escuelas y tradiciones extranjeras. Hay que tomar en cuenta que el acceso a la información, en el tiempo que ahora se denomina la edad oscura, era precario, sin las facilidades que otorga, en la actualidad, Internet. Optó por elegir una formación “[…] no mexicana.”7 Salió del país.

Regresó a México con la firme convicción de reivindicar la imagen del payaso. Sin embargo, se dio cuenta de que aquí sucedía lo mismo que el los circos chinos y rusos: su profesión era remunerada precariamente. Su derrotero lo condujo a generar un camino que regenerara al clown e hizo su propia pista de circo móvil con una lona circular, que adquirió y entre sus funciones prácticas, también se encontraba la de referenciar al personaje de su creación a partir de las bases y principios de una figura de vanguardia, renovada, emancipadora de propuestas fantásticas y flamantes.

La propuesta de Aziz Gual presenta sus más hondos principios filosóficos, a partir de un doloroso incidente, el cual tuvo lugar en el inicio de su juventud. Cuando tenía once años sus padres lo llevaron al Circo Hermanos Vázquez. Como sucede en los espectáculos de esta naturaleza, los payasos solicitaban un niño para que pasara a la pista y fungiera como participante del sketch que se ofrecía al público familiar. Eligieron a Aziz, sin que él levantara la mano, en señal de apuntarse a colaborar. Lo subieron al caballo que trotaba en el redondel, sujetado a una cuerda. En un momento dado, lo jalaron hacia arriba y en vilo, se quedó dando vueltas. Le bajaron los pantalones, pero él no traía trusa y al tratarse de subir los pantalones los adultos, del público, lo alababan. La infame y desagradable experiencia le condujo a trauma.

Resulta necesario aclarar, en este punto del texto, que el hecho de que existió, por parte de los payasos del Circo Hermanos Vázquez y su acto, en el que Aziz fue prácticamente forzado a participar, una forma, por demás grotesca, en un espectáculo dantesco. Me explico. Existe, filosóficamente hablando una diferencia abismal entre dos conceptos que, en ocasiones se prestan a confusión y que presentan una estrecha relación con el sentido humano de ética.  Ambas se vinculan con la óptica del sentido del humor. Una, el sarcasmo resulta una forma de burla agresiva, la cual se aplica a personas que se encuentran en situaciones de inferioridad o fracaso, donde su capacidad de defensa se torna prácticamente nula, circunstancias que inspiran conmiseración y piedad, pero, sobre todo lástima; así, su ejercicio depende, en todos los casos, como norma, del contexto; además de constituir, definitivamente, un abuso en el plano social, su práctica proviene de individuos con precarios conceptos éticos y estropeados emocionalmente; es necesario recordar que la risa que provoca se percibe como insana y se encuentra en los límites del humor, como en el caso del escarnio.8 La otra, la ironía es una expresión asociada con la diversión y el juego, lo relevante es que se emite desde un profundo sentido de humanidad y consciencia, se trata de un importante elemento preciso en cuanto a su mensaje ético, mismo que trasmite empatía y comprensión, por parte de quien lo emite hacia aquel que va dirigido. De la ironía se desprende una crítica constructiva que es capaz de orientar, mediante el sentido del humor, a quien se encuentra perdido en el abismo de un claro conflicto emocional, físico o mental, ofrece, en una determinada situación, experimentar el punto de vista opuesto. Así, Nicola Abbagano, en su Diccionario de filosofía plantea su principal definición con las siguientes palabras: “En general, la actitud que consiste en atribuir una importancia mucho menor que la justa (o la que se considera justa) a sí mismo o a la propia situación o condición, a cosas o personas que tienen estrecha relación con uno mismo”.9

Resulta necesario aclarar la diferencia entre el payaso y el clown. El vestuario y maquillaje de uno y otro son distintos. Existe una diferencia técnica esencial que crea la gran diferencia. El payaso trabaja sobre arquetipos del ridículo universal, por ejemplo el tropezón. El clown compone la escena a partir de sus propios sueños, temores y obsesiones.10 Existe un abismo que separa las propuestas del payaso y el clown, es que el payaso toma una posición sarcástica ante la condición humana y el clown una posición irónica ante la condición humana. Además de la enorme diferencia filosófica entre el sarcasmo y la ironía, el clown es más creativo, ya que inventa sus propios personajes.

El entrenamiento que se le da al clown le permite superar el miedo al ridículo y a la exposición, además de que se recupera la capacidad de jugar. Así, tolerar el miedo al vacío, así como aprender a encontrar en lo inesperado y en el accidente el mejor material de trabajo. El clown deja de imponer lo que el actor quiere que le ocurra en la escena y acepta lo que le pasa.11 Esto presenta una relación con la idea de vivir el presente a partir de una óptica de conciencia.

De manera definitiva, el dolor funciona como la piedra angular del crecimiento. El episodio en la vida de Gual ha resultado sorprendentemente positivo. Su reacción derivó en el asombroso despunte hacia la construcción de su propio clown, como los virtuosos lo hacen. La consciencia en el plano filosófico, a partir de la antagónica diferencia entre sarcasmo e ironía, aprendida y metabolizada, digerida y desechada, a través de un filtro fenomenológico ha dado, como resultado, la brillante configuración de su personaje. La experiencia en carne propia supera, de manera definitiva, cualquier lección al interior de aulas. Brinda, ésta, de manera muy similar a la condición que impone la realidad, violenta, en un momento dado, la imposición a experimentar un proceso de caída moral devastador. Por ende, y con proceder agraciado, la oportunidad de sacar provecho de la crisis. La decisión de fluir, utilizando todos sentidos humanos permeó, con transparencia, a partir de la aceptación y superación del parte aguas, derivó en la edificación magisterial del brock en el clown, de Aziz. Resulta fantástico poseer una carta de aval, que garantiza la calidad de los proyectos, tan poderosa y con un sello tan personal, como lo es la capacidad vital de crecimiento, de cuidado y esmero al ejercer su profesión.

Fue, en el paso de su estancia por el Crown College, que Gual establecería las referencias de su clown, el cual, hablaría para siempre con un lenguaje propio y profundo, certero y asertivo, congruente y empático con la condición humana, con sólidos principios universales: los éticos. Su base, aquella de las filias para contrarrestar las fobias.

Después de haber estado, durante dos años, con el Circo Ringlin Bros se fue a Bélgica, con objeto de asistir a la Escuela Space Catastrophe, donde conoció a Helen Stuart, de Ola Ama, de Nueva York. Poco más adelante, ella lo alojó en Spoleto, Italia, y a partir de donde él se lanzaría a participar en distintos festivales, entre otros, el de Turquía y el de Croacia. Se dio cuenta de su certeza al presentarse con empatía y afecto en diversos países. Ya una vez en México, Gual, con más consciencia y crecimiento, se dedicó a llevar a cabo espectáculos, cuyo mayor propósito fue la reivindicación del payaso.  Plantea, a partir de su experiencia en Europa, que allá el circo ya no funge como el lugar del clown. En la actualidad, es este mismo, de manera independiente, quien conduce su propio espectáculo circense y la audiencia se ha reconciliado con esa figura y sus planteamientos. Cabe recalcar que Aziz nunca perteneció a ningún gremio, él sólo realiza su labor de la mejor manera posible. Expresa que existe una receta para crear humor, no obstante, dice, que si uno se desvía, las formas para lograrlo aparecen por sí mismas. Ese espectáculo se volvió una referencia en México y se ganó un lugar que no está reconocido en el circo. Encontró una dimensión del clown más poética, llena de metáforas y emociones diversas. Su creación es la de un personaje contemporáneo. Resulta plausible, a estas alturas, aplicar a la labor de Gual la idea de Héctor Bianciotti, expresada un su obra Como la huella de un pájaro en el aire acerca de que cuando uno intenta ser fiel a sus principios, a una búsqueda, a sus caminos: “Nadie ignora que los deseos que entretejen el carácter de un hombre son la materia de que está hecho su destino”.12

Espectaculares espectáculos escénicos

Una vez habiendo decidido la afectiva naturaleza, como principio fundamental del brock de su clown, Aziz Gual ha llevado a cabo una serie de espectáculos, desde 2006 a la fecha. Uno en el que se deja ver su personaje, ya logrado en la manera en la que él lo proyectó, se intitula De risa en risa. La parte final es crucial, comenta Aziz, ya que el clown se desenmascara, dejando al hombre, es decir, a él, al descubierto, quien se va caminando con el público.

En la puesta en escena de Huraclown, Aziz Gual plantea una dramaturgia en forma de caleidoscopio. Interpreta pequeñas historias emotivas, a diferencia del espectáculo De risa en risa, que se caracterizó por ser más lúdico. En éste, representa reacciones hacia el pánico, la ira y el miedo. El actor se fue de gira y extendió su periodo con Huraclown. Desplegó, con éste, un sentido pedagógico, el cual lo condujo a presentaciones en escuelas de Bellas Artes alrededor de la República mexicana. El hecho de que no hablase en todo el show se volvió escuela. El espectáculo se ha modificado, con el  paso del tiempo en las diversas puestas en escena, lo cual se debe a que es profundamente orgánico. Por ello, se trata de un espectáculo en proceso constante de transformación.

Más adelante, con base en un periodo de intensa labor escénica, Gual formó el Circo Cumbre Clown, así como la puesta en escena intitulada bajo el mismo nombre. Así, dirigió la compañía que él mismo formó, con músicos y 15 actores. Llevaba a cabo espectáculos en movimiento en distintas áreas del Parque Taráctico. Con esta compañía prendió mecha a todo su capital de experiencia. Volvió al teatro, el cual, argumenta, se encuentra lleno de artificios, por lo cual es un espectáculo directo. El actor comenta que, en el teatro la gente está sentada y aplaude, hay efectos de luz y sonido, los cuales engrandecen el espectáculo, ya que lo dimensionan y proyectan hacia una labor muy particular, que es el arte escénico. Aziz pone como ejemplo el caso del iluminador, quien despliega un discurso de luz. Con base en los elementos del arte escénico el humor se presenta con gran calidad.

Excéntrico musical: Aziz Gual llevó a cabo el espectáculo Excéntrico musical con tres personas más, se trata de Jesús Díaz otros. Participó la Orquesta Lavaderos.

Yo sin ti es un espectáculo con participación de la Orquesta Lavaderos. El tema de esta puesta en escena de dramaturgia es el del apego y el desapego. Trata de dos siameses que se encuentran pegados y sueñan que se despegan y que disfrutan de su vida al máximo. Sin embargo, se dan cuenta de que, lo que más desean es estar pegados. Este espectáculo se presentó en la Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Gual continuó llevando a cabo espectáculos en teatro, con objeto de abordar sus inquietudes creativas. En el show de su creación, llamado La bola risa, bolas de todos los tamaños hacen historias. Este espectáculo se llevó a cabo en el Teatro Julio Castillo. 

A partir del espectáculo Humor en cubos es que ganó la beca de Artes escénicas, del Fondo Nacional para la cultura y las Artes (FONCA). Se trató de un proyecto plástico en el que armó cubos de 1 x 1 x 1 metros cúbicos y jugó con éstos en el escenario mientras los músicos tocaban. Cabe recalcar que todos los materiales que se usaron para esta puesta en escena fueron hechos en casa y por él mismo.

Otra de sus puestas en escena se llamó Epitafios cómicos, se trata de un espectáculo cuyo tema gira en torno a la muerte. Se presentó en el Centro Nacional de las Artes de la Ciudad de México, en Xcaret y Zacatecas.

Más adelante, Aziz Gual dirigió varios espectáculos con la compañía La bomba teatro. En  Otto, ya es notorio el sello de presentación del actor. La dirección fue de una mujer clown, de Brasil, Lili Curso. Con esta misma compañía montó el espectáculo Travesías, el cual tuvo mucho éxito, ya que presentó un punto de vista contemporáneo sobre el tema sobre el tema de la travesía. Cabe recalcar que Gual ha trabajado en varias ocasiones en Brasil.

Bestiario del gesto es el espectáculo más reciente del actor, en el cual plantea que el elemento de lo artístico se encuentra en la vida misma. En esta puesta en escena, el actor utiliza máscaras sobre tela elástica pintadas por diversos creadores plásticos. El elemento filosófico nodal que exhibe es el de la impermanencia. Será presentado al público del Festival Cervantino en su emisión de 2018.

Aziz Gual: Clown

Dice el autor Osvaldo Pelletieri, en su obra Huellas escénicas que el clown toma la particularidad de lo popular y en ocasiones, de la embriaguez, que éste habla y se comunica en la mejor manera en que lo puede lograr, ya sea por señas, golpes, sonidos y silbidos. Explica que el idioma materno que recibimos naturalmente, a partir de que nacemos resulta intervenido por la escuela, la cual intentará perfeccionarlo al indicarnos cómo el mundo, a nuestro alrededor se encuentra construido. Así, aprendemos a escribir durante la infancia y a lo largo de la vida enriquecemos nuestra visión con lecturas apropiadas, hasta el punto en el que llegamos a expresarnos mediante el lenguaje oficial. Plantea el autor que, el niño debe aprender así. En el momento en que el hombre entra a la piel del clown, éste desaprende y desarrolla otro lenguaje personal, que no es oficial y que sirve para comunicarse con todos. Es el idioma del origen de la palabra, el idioma que todos hablamos, cuando, por vez primera, reaccionamos ante el estímulo más intenso.13

El clown es el arte del placer por la tontería, la cual deriva, en una experiencia teatral apasionante. Es, justamente, en el espacio escénico que se recupera el placer de jugar y la capacidad de expresión espontánea, libre de tabúes y prejuicios.  En efecto, Aziz Gual, el clown hace reír al expresar su mirada acerca del mundo y sus intentos de colocarse por encima de sus fracasos. Su técnica es profunda, alocada e inesperada.14 Ahora bien, todo aquello que implica vivir el tiempo presente con consciencia conlleva una labor de aceptación real por parte de la persona que interpreta al clown, es decir, el actor. Así, es durante el eterno recorrido del tiempo presente donde se aprende a tolerar las propias faltas y se logra aprender a jugar con ellas. El ejercicio que realiza el actor al representar, con brock, a su personaje, es un proceso, cuya energía bien se puede asociar con los principios de la meditación en movimiento, ya que se resuelve mediante la conciencia de ser en el tiempo presente y lo logra mediante los sólidos principios de la ironía. De esta manera, el personaje de Gual se percibe empático por el público, ya que se dirige a éste en forma directa. Su mensaje porta una referencia sobre la condición humana y logra que éste llegue al espectador al utilizar  los principios más esenciales del lenguaje humano corporal y gestual.

El mensaje de Gual posee una enorme firmeza ideológica en su seno. La filosofía que lo contiene y respalda, como toda postura filosófica, la capacidad de transformar el pensamiento y las emociones de quien lo percibe. El público de Aziz recibe un mensaje acerca de la condición humana y sus posibilidades. Me parece que, si su misión pudiese traducirse al lenguaje oral y escrito la lectura diría que el hombre es un ser en búsqueda de sí mismo, que posee los medios para conocerse y crear en todos los sentidos posibles. Además, que puede darse cuenta de que el proceso vital, a pesar de mostrarse tortuoso, difícil y lleno de dificultades, resulta fascinante. Al respecto, no está de más recordar que ya Carlos Castaneda, en su obra Las enseñanzas de don Juan15 plantea uno de los primeros legados de conocimiento que el brujo le transmite al antropólogo, el cual versa sobre la idea de que nada en el mundo es un regalo y que todo lo que se haya de aprender debe aprenderse por el camino difícil.16 Existe, me parece, una segunda parte del mensaje, que el clown de Aziz envía al espectador. Éste se centra en la importancia de disfrutar los distintos procesos en los que el ser humano se involucra, cuestión que mucho depende de su aceptación al cambio y al movimiento, así como la manera en que se perciben las situaciones y en que se pone atención a las formas que se adquieren al fluir o al estancarse, ya que se trata de la manifestación de energías opuestas y existe la posibilidad de elegir.

En su función escénica, el Aziz Gual, clown, ofrece al espectador mirarse y encontrarse en su personaje, como un reflejo de su persona, así como darse cuenta de cómo aprende, asimila e incorpora para luego desprenderse de la vivencia dejándola en su pasado y sigue adelante, percibiendo bajo la óptica del presente. De esta manera, su clown resulta empático con la condición humana. Sin duda, parte del mensaje que envía radica en compartir la fórmula para desligarse de los tormentos que forman parte del pasado, y ésta es, una vez más, la oportunidad centrarse en el presente, detenerse en la observación de sí mismo, así como del mundo alrededor. De hecho, va más allá, ya que da la pauta para llevar a cabo un proceso de sanación, a partir de las actitudes que emite y la manera en que se sobrepone a los obstáculos que se le presentan en los accidentes en el escenario. Es por ello que su función resulta prácticamente terapéutica, tanto para el actor, como para el espectador.

Una de las influencias más destacadas, en tanto, posición ideológica, en el trabajo de Gual, es la de un bufón contemporáneo, que es un humanista y se llama Leo Bassi.17 En sus entrevistas lleva a cabo actos transgresores, los cuales causan miedo a cierto tipo de gente. Sus actos son trasgresores del sistema. Fue a Congreso de los Estados Unidos y, ahí mismo, comió mierda. En Madrid, le pusieron bombas, como respuesta a su espectáculo anti religión; en la misma ciudad realizó su función El toribes, en el que llevaba al público a favelas donde realizaba un acto de tripodismo, con objeto de hacer ver que la vida miserable que ahí se desarrolla, también es parte de  Madrid. Este actor es gran amigo de Aziz y se conecta con él a partir de su punto de vista acerca del humor en relación con el poder. El objetivo de Bassi es concientizar mediante una actitud agresiva. En su puesta en escena Religión le pregunta a la gente si cree en Dios y, vestido de Papa intenta convencerlos de que Dios nos existe. Hizo una iglesia en el centro de Madrid, la Iglesia Patólica, la cual ostenta cómicos en lugar de santos y en lugar de un Dios hay un pato. Su principal función radica en difundir es educación con generosidad y sencillez.

La manera en que Aziz Gual establece un diálogo conceptual a distancia con su amigo Leo Bassi es mediante la idea que presenta, en sus variados espectáculos, acerca de la representación y reflejo de la condición humana, en el fondo, habla acerca de la importancia de mirar hacia adentro y lograr ser la mejor versión de uno mismo. Así, entre los más destacados objetivos de su brock se encuentran disfrutar del placer del juego y convertirlo en material escénico. Ya esto implica un proceso creativo muy completo. Explicar los pasos del proceso creativo, el cual implica asimilación de la realidad, postura ética en relación con la percepción del mundo que rodea al individuo y respuesta que, transformando la energía en relación con el desacuerdo con lo que el día de hoy se vive en México y en el mundo, es decir, una franca posición a los horrores actuales de la política económica neo liberal. Esa energía de indignación se transforma en una energía creadora de personajes que rescatan el sentido humanista del ser y lo transforman en un espectáculo escénico dirigido al hombre y muestra empatía con la condición humana, en particular con la que enfrentan muchas personas en situación de desventaja en México.

El diálogo conceptual que mi lectura propone, entre los mensajes, que se envían en escena, en los espectáculos de Leo Bassi y de Aziz Gual, se da, dentro del ámbito de la creación de un flanco imaginario, compuesto por dos tipos de misión y ambos apuntan hacia la misma dirección. La idea se logra visualizar si se sale del bosque, para dejar de estar perdido entre los árboles; si se vislumbra desde una colina, el fenómeno cobra sentido. Las dos posturas, la de Bassi y la de Gual brindan al espectador las herramientas necesarias, mostradas cómicamente en el campo escénico, mismas que, si el espectador pone atención puede llegar a ser una mejor persona. Entre mayor sea el número de individuos que se encuentren bajo el manto de la perspectiva de actuar juntos, en conjunto hacia el objetivo de transformar a una sociedad que renace como la mejor versión de sí misma, más potente será el resultado. Así, mientras Bassi cubre la ofensiva del flanco postulándose contra la ultra derecha, la cual sólo busca su bienestar, a toda costa, manipulando las leyes en su favor, en nombre de una economía política neo liberal, en la que la pobreza, enorme, resulta el común denominador en el orden del día global, Gual se encarga de enviar un legado metodológico para construir un futuro más amable para las nuevas generaciones, lo cual, solamente se logra reinventándonos en el tiempo presente a partir de un muy concreto ejercicio de consciencia, de transformación aprovechando las leyes de la impermanencia que nos rige y, por supuesto, de ética en cada paso, sólidamente fincado a partir de la estupenda convicción de ser mejores personas y mejores sociedades.

Ahora bien, entre los objetivos específicos en la labor de Aziz, clown se encuentra el de desarrollar una tolerancia al vació y a la no organización previa de la escena. El espectador, en este punto, puede ver ahí, en este concepto, un reflejo acerca de cómo la existencia se lleva mucho mejor poniendo atención a nuestra intuición y conciencia de que se va un paso a la vez. La labor filosófica, filantrópica de su clown no queda sólo a nivel del mensaje que éste envía en su espectáculo escénico, sino que método al desarrollar la labor escénica en el tiempo presente y aprovechando los sucesos y accidentes no contemplados previamente, sólo se puede llevar a cabo con éxito a partir de la intención bien definida. Así como el método que emplea se muestra a la vista del espectador, así mismo es un recordatorio de la importancia de tener una intención definida en la vida humana. El clown recuerda la importancia de la intención.

Cabe recalcar que Aziz presta atención en encontrar en el cuerpo y no en el intelecto su material de trabajo. Dicha cuestión presenta una relación directa con la idea de soltar el pasado, ya que el intelecto, es decir, la mente contiene una larga secuela de historial que conforma el pasado y el producto de ello es lo que somos en el presente. Es muy sano aprender a soltar el pasado y atreverse a vivir el presente. Eso se logra poniéndole atención al cuerpo y no a la mente. El pasado se encuentra en la mente; el presente, en el cuerpo. El presente se vive con consciencia por la vía sensorial, poniéndole atención a los sentidos. Ser conscientes de nuestros sentidos y de cómo percibimos es la manera de aprender a conocer nuestras emociones, a través o mediante el conocimiento del cuerpo es que sabemos cómo se siente la felicidad o la rabia, la dicha o la tristeza, el amor o el miedo. Es necesario conocer lo que nos quiere decir nuestro cuerpo, ya que así es como encontramos nuestro lugar en el mundo.

Hasta aquí llega la responsabilidad de Aziz Gual, clown, en relación con el mensaje que éste envía al espectador. Ahora bien, el arte implica un proceso de relaciones sociales, de hecho, esa es una de sus principales funciones: el arte crea relaciones sociales. Así, el mensaje que envía es recibido por el espectador y a partir de aquí comienza la responsabilidad del éste, misma que radica, en primera instancia en asumir su disposición para divertirse, pero sobre todo a asimilar el mensaje y llevarlo concretamente a su realidad cotidiana mediante la aceptación de sí mismo. Si el espectador entiende el mensaje de Gual, que, recalco es de índole filosófico, ético específicamente, asumirá entonces la propuesta de comenzar ser la mejor versión de sí mismo y dado que se trata de un legado social, para todos y en cualquier tiempo, adquiere, entonces, la categoría de legado universal.

La impermanencia como postura filosófica de transición en Aziz Gual

Bien dice don Renato Leduc, en su artículo “Chaplin o del heroísmo”, que una de las paradojas más curiosas de la filosofía consiste en afirmar que no existe conocimiento tan difícil como aquel que se aplica a las cosas cercanas. En otros términos, plantea que la naturaleza íntima de las abstracciones, así como la de los fenómenos remotos, es de fácil determinación, en tanto que la esencia de las entidades concretas y de los hechos próximos y familiares nos resulta, en absoluto inasequible.18

Me parece que el elocuente comentario de Leduc aterriza a la perfección en el caso de Gual. Desde hace ciertos años hasta la fecha, el éste transita por un estado de crisis filosófica y personal, en el que ya no le interesa ser o no ser un clown. Ahora él se deja llevar por una danza con la impermanencia. Plantea que, hasta los 30 años, el ser humano se vive a sí mismo en egocentrismo, después de los 50 la vida del hombre da un giro para fijarse en la otredad. Es por ello que, ahora, el sentido de su vida presenta tiene que ver más con el hecho de dar, con la tolerancia y con evitar juzgar a los demás.

El punto filosófico nodal que toca el clown acerca del concepto de impermanencia resulta de suma importancia. Éste se encuentra presente en prácticamente todas las culturas a lo largo de la historia de la humanidad. Son varias las expresiones artísticas que lo representan. Ya Carlos Monsiváis, irónicamente dijo: “O yo no entiendo lo que está pasando, o ya pasó lo que estaba entendiendo”, y explica, al respecto que, el cambio es la impermanencia y que lo único constante en el Universo es el cambio. Así, el cambio significa que todo es impermanente, que nada dura para siempre, que todo se acaba, que todo es perecedero y que todo, en un momento dado, llega a su fin.19 Una de las inquietudes más comunes en relación con dicha idea es aquella acerca de si la impermanencia duele. La respuesta es, por supuesto. Sin embargo, si el espectador recibe con atención el mensaje que envía Aziz en sus representaciones, apunta a que gracias al cambio es que la manifestación de los sucesos se torna posible, es decir, se vuelve real y concreta. Así, la impermanencia, manejada en favor de quien la experimenta se vuelve un poderoso aliado.

Una interpretación sumamente valiosa acerca del concepto de impermanencia,  mismo que posee una relación categórica y que muy bien se puede aplicar al trabajo escénico de Gual, es la que Carlos Castaneda plantea en su obra Las enseñanzas de don Juan.20 El propósito radica en que el hecho de la impermanencia de la vida no solamente debiera ser reconocida, sino también el que fungiese cual contraste correctivo de falsas percepciones y valores mal ordenados. Recordemos que, en cierto momento de la obra, Don Juan urge al antropólogo a que centre su atención en el vínculo que existe entre su propia vida y la muerte. Asimismo, a que use a la muerte, que es la impermanencia, como consejera para establecer cada momento de la vida.

Ahora, una vez asimilado el concepto de impermanencia, así como su importancia en los procesos creativos y de vida de cada individuo en el curso de su existencia humana, es que se puede, con toda confianza, regresar al punto en el que Aziz Gual, párrafos atrás nos planteaba su impresión fenomenológica, mediante su experiencia, sobre tan relevante término. Dice, entonces, el clown que, a los 50 años, el hombre entra al campo de lo filosófico. Bajo el concepto de impermanencia, se ve con claridad que no somos para siempre. Se trata de entender, con honestidad, quién es uno, lo cual conecta con la idea de la búsqueda de identidad. Como clown, expreasa, estos temas le son muy afines, tienen mucho que ver con él.

Uno de los espectáculos recientes de Gual, que presenta una estrecha relación con el concepto de impermanencia lleva por nombre Bestiario de gestos. Se trata de un espectáculo en el que Aziz, clown, aparece con muchas máscaras de tela elástica, que muestran la representación de diversos rostros que reflejan la condición humana. Cabe recalcar que las máscaras han sido pintadas por artistas plásticos, como Gabriel Macotela y  Héctor Quiñones, entre otros. Gual, al son de una magnífica composición musical, se quita una máscara y, en honor al concepto de impermanencia, aparece otra que está debajo de que se despojó, y así sucesivamente, se quita una y aparece otra debajo de la anterior. La lectura que presenta el análisis que aquí se desarrolla es que el hombre posee formas diversas durante su proceso vital, con éstas se caracteriza, al igual que el clown en el escenario, por su ego, el cual es muy importante, ya que éste lo distingue socialmente a partir de su labor: el doctor, el abogado, el maestro, el astronauta. Sin embargo, cuando el clown se quita todas sus máscaras lo que queda es el ser puro y su vivencia en el tiempo presente. Así, ir sin máscara implica ser un hombre en búsqueda de sí mismo, expresando en diversas formas de su experiencia humana su tendencia a crecer. Eso unifica la condición humana, nos vuelve, en esencia iguales, nos vuelve pares y por ende, empáticos y así podemos aceptar la vida como un proceso creativo.

Cabe recalcar que “el asunto de las máscaras”21 tiene relación con lo que le ocurrió al amigo de Gual, Guillermo Murray, quien desarrolló Alzimer, enfermedad que se presenta como un tipo de esquizofrenia y ya en un estado avanzado, se dejan de reconocer las extremidades del cuerpo de uno mismo, es decir, el paciente afectado, no reconoce partes de su cuerpo. Acerca de la reflexión sobre la identidad y la impermanencia es que Aziz, en homenaje a su amigo Guillermo, por el impacto de su enfermedad, creó un personaje. El personaje no sabe quién es y se busca en los espacios y en la gente. El personaje, en un momento dado, presenta un momento de lucidez y se da cuenta de que pulsa su corazón y le late y entonces, se da cuenta de que decide olvidar, ya que no pudo con la horrenda realidad y decide quedarse en el olvido. Aziz Gual, en este personaje que se menciona presenta una empatía con el proceso. Esto es irónico y no sarcástico. Él lleva a cabo un espectáculo acerca del proceso de identidad por medio de la risa y es debido a ésta que supera su situación.

El autor Peter Berger, en su obra La risa redentora,22 plantea uno de los principios más importantes que, de manera plausible, se aplican a la labor escénica de Aziz Gual. Éste trata acerca de cómo la risa supera todas las pretensiones, incluso las de lo sagrado. La fascinante reflexión de la naturaleza de lo cómico en tanto elemento crucial de la experiencia humana. El sentido del humor es humano, todas las civilizaciones contienen dicha característica. La diferencia, entre una y otra versa sobre aquello que parece cómico en cada una. De manera definitiva el ámbito del humor se desarrolla en una concepción muy distinta a la de las limitaciones humanas y es, sin lugar a dudas, de índole universal, por lo tanto la labor de Aziz Gual, también lo es.

Conclusiones

El clown en la acepción de Aziz Gual

Aziz Gual piensa que el clown tiene amor a la humanidad, así como ideales. Posee la idea de esperanza y piensa que lo que sobrevive a las guerras es el humor. Éste ironiza y se encuentra ligado al pensamiento y a ganarle la batalla al poder. Así, concibe al humor como la herramienta de supervivencia. Cuando no hay humor hay crisis. Él propone una revaloración y reconciliación con la sociedad y piensa que si todos se reúnen se derriban las fronteras, podrá surgir el vínculo que nos situará en un ámbito más allá de la razón. La risa, en la labor escénica de Gual  posee un contenido sobre el que se basa su discurso, sin éste, la risa se vuelve trivial. El actor envía un mensaje mediante su trabajo de clown, que presenta la posibilidad de emitir mensajes que pueden presentar diversos sentidos polifacéticos y diversas lecturas. Se trata de un mensaje con varios sentidos y eso da la posibilidad de presentar diversas lecturas y le otorga la característica de universal.

Fuentes

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Salem, Diana B., Variaciones sobre la nostalgia. Una lectura de Héctor Biancotti, Editorial Biblos. Serie Teoría y crítica literaria, Buenos Aires, 2007.

          Alejandro Galindo fue director de cine mexicano de la época de oro. Véase “Alejandro Galindo”, en Directores del cine mexicano, en http://cinemexicano.mty.itesm.mx/directores/alejandro_galindo.html. Consultado el 27 de junio de 2018.

         Sol Álvarez Sánchez, Entrevista a Aziz Gual, junio de 2018.

         Idem.

         Nicola Abbagano, Diccionario de filosofía, Fondo de Cultura Económica, Traducción de Alfredo N. Galetti, México-Buenos Aires, Tercera edición, 1966, p. 703.

         Idem. 

         Idem. 

         La idea parte del tiempo, en los años sesenta, en París en el que el escritor Héctor Biancotti, de origen argentino llegó a trabajar a la editorial Gallimard, en un lugar de prestigio a instancias de Maurice Nadeau. A partir de ahí, el escritor realizaría una larga serie de artículos para Le Nouvelle Observateur y más adelante para el diario Le Monde. Dicha idea resume el espíritu de su libro Como la huella de un pájaro en el aire. Véase Diana B. Salem, Variaciones sobre la nostalgia. Una lectura de Héctor Biancotti, Editorial Biblos. Serie Teoría y crítica literaria, Buenos Aires, 2007.

         “El Clown”, en Dinámica teatral. Escuela de Teatro, en <wwww.denamicateatral.com>. Consultado el 11 de junio de 2018.

         Carlos Castaneda, Las enseñanzas de son Juan, Prólogos de Octavio Paz y Walter Goldsmith, Fondo de Cultura Económica, Colección Popular, México, 2013.

         El episodio al que refiere la cita del texto ocurre prácticamente al inicio de Las enseñanzas de don Juan y  se da en el contexto de la primera tarea que don Juan le deja a Carlos Castaneda: buscar su lugar en el zaguán. De alguna manera uno busca su lugar en la situaciones por la que atraviesa en el proceso vital. Véase Ibid., p. 76.

         Leo Bassi es un actor y cómico de origen italiano. Nació en 1952. Su obra escénica se caracteriza por mostrar su estilo provocado, en oposición abierta, políticamente hablando, a la ultra derecha y a la religión. Véase Carlos Frías, “La iglesia de Leo Bassi dedicada a un pato de goma”, en El mundo, Sección Madrid, en http://www.elmundo.es/madrid/2017/10/15/59e26047268e3e4e318b4610.html. Consultado el 29 de julio de 2018.

         “Nos alcanzó el cambio”, en La carpeta púrpura, Año XXVI, Número 619, en http://www.carpetapurpura.com/index.php?method=display_articulo&idarticulo=1238&idpublicacion=1&idnumero=284. Consultado el 18 de julio de 2018.

         Carlos Castaneda, Las enseñanzas de don Juan, Prólogo de Octavio Paz, Fondo de cultura Económica, Colección Popular, México 2013.

         Peter Berger, La risa redentora. La dimensión cómica de la experiencia humana, Kairós, Barcelona, 2009. Véase http://editorialkairos.com/catalogo/risa-redentora. Consultado el 29 de julio de 2018.

  1.          Gustavo Arias Murueta, artista plástico mexicano, nacido en 1923, dedicado a la pintura al óleo, la gráfica y el dibujo. Véase “Gustavo Arias Murueta”, en Museo Fernando García Ponce, “Una trayectoria de 50 años”, en www.macay.org/exposicion/71/arias-murueta-una-trayectoria-de-50-anos. Consultado el 27 de junio de 2018. ↩
  2.         2 “Emmett Kelly (1898−1979), en la foto, representó al melancólico payaso vagabundo Weary Willie en el circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey durante más de una década. Su acto era diferente de aquel del típico payaso jovial, lo que hizo de Weary Willie uno de los números más memorables del espectáculo del Ringling Brothers. Los hermanos Ringling hicieron que iniciaron en Baraboo, Wisconsin, se convirtiera en el mayor y más famoso circo estadounidense.” Véase Emmett Kelly, payaso del circo Ringling, en Sarasota, Florida, en Biblioteca digital mundial, en https://www.wdl.org/es/item/14201. Consultado el 27 de junio de 2018. ↩
  3.          Marcel Marceau, mimo y actor francés quien comenzó su carrera en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, dando espectáculos para las tropas francesas en territorio Nazi. Véase “Biografía de Marcel Marcceau”, en Busca Biografías, en https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/6858/Marcel%20Marceau. Consultado el 27 de junio de 2018. ↩
  4.          ↩
  5.          ↩
  6.          Idem. ↩
  7.          ↩
  8.          Aramís Quintero y Pepe Pelayo, “Definición de sarcasmo y escarnio”, en Humor sapiens. Crear, pensar y vivir con humor, en http://humorsapiens.com/definicion-de-sarcasmo-y-escarnio. Consultado el 12 de julio de 2018. ↩
  9.          ↩
  10.          ↩
  11.          ↩
  12.          ↩
  13.          Osvaldo Pellettieri, Huellas escénicas, Galerna, Primera edición, Buenos Aires, 2007, pp. 41-42. ↩
  14.          ↩
  15.          ↩
  16.          ↩
  17.          ↩
  18.          Renato Leduc, “Chaplin o del heroísmo”, en Renato Leduc. Obra literaria, Prólogo de Carlos Monsiváis, Compilación e introducción de Edith Negrín, Fondo de Cultura Económica, Serie Letras Mexicanas, Primera edición, México D.F., 2000, p. 407. ↩
  19.          ↩
  20.          ↩
  21.          “El asunto de las máscaras” es la manera en la que se refiere Aziz a su espectáculo Bestiario de gestos. Véase Sol Álvarez Sánchez, Entrevista a Aziz Gual, Op. cit., Manuscrito, p. 14. ↩
  22.          ↩