Una muestra poética de este periodista, defensor de los derechos de los pueblos indígenas, ensayista, guionista de cine, alguna vez médico, poeta, nacido en la Ciudad de México.

PLUMAS Y CUCHILLOS

Hermann Bellinghausen

LA PALABRA QUE ME HECHIZA

no vive de misericordia

estremecida por los olvidados

del jardín de los nidos

Me consiente con las manos,

me percibe en la desnudez

del infinito entre mil dedos

que dibujan el horizonte

Abandonados al recuerdo de haber sido

pegan y pegan mis puños

en busca de la palabra

que hechiza la noche cuando me tocas

Sueño en ti, te sueño y sé

que si no me soñaras

desaparecería

en los jirones del habla

Qué inútil entonces todo

a espaldas del sol y despojado

de tu sed y tu palabra,

mía y nítida en cuanto tuya

Me circunnavegas la frente y la nuca

sin yo saber ni tú creer

sin que los ríos nos alcancen

desnudos y desamparados

**

En el blanco del ojo

un tamiz rubí ligero

de sangrar teñido

y hecho

Duramadre estirada

a dolor finito

y palpitar latente

en agria pobreza

Reventados los labios

Una ocasión de lujo

en la ronda final

de la sangre desperdiciada

¿Por qué mejor no callarse?

Todos hablan, nadie escucha

¿Para qué tomarme la molestia

de callar?

**

AGUA DE PIEDRA

Estás sola

Nadie te mira

Los espejos

se olvidaron de ti

Las dalias viven

y mueren solas

igual que las rosas

que ni tan maravillosas

altivas cuando bellas

rotas cuando estorban

Comes sin hambre

del plato de las horas

ebria y sobria

Bebes

Piensas

Lloras

No dejes de escaparte

Espina la soledad

excluida del rosal

hunde la carne

en las placas del mar

Eres el agua escondida

en los huesos de un volcán

Ni líquida

ni gas

ni yelo

agua de piedra en la piedra

eres fuego

**

BLUES DEL ESPÍA

Seguir a alguien, ¿te acuerdas?

por las calles.

Subir y bajar los puentes,

en las esquinas guardar distancia,

fingir que no miras

o caminas en dirección opuesta

nunca demasiado cerca, ni lejos.

Verla aparecer y desaparecer

bajo la sombra

de los edificios y las arboledas,

en las hondonadas del Metro,

dejarla ir de repente

sin que se entere

de que te muerden el seso

el olor de sus huellas,

la estela de su paso,

la maldición de Tántalo

y la magia en el encuentro,

hilacha sin ilusión ni pudor

y al primer tiempo perderla

en una curva del Circuito Interior.

**

QUE NO SE NOMBRA

Si supieras la de fragancias,

mi vida, que te esperan

en los racimos rojos

que aquí te guardo.

A la sombra torcida

de un árbol de pan

te alcanzo a ver palmera

agua y dura materia craneal.

Que se mueran el hambre

y la sed, que se vayan

al diablo, rotas de un lado,

desfondadas por tu simiente.

Llegada la hora

de recorrerte mi palma

me guardo tu nombre

para mi solamente

sin aquietar la multitud

de mis dedos lentos y suaves

que hunden las puntas

en tu cabellera que llueve

**

PLUMAS Y CUCHILLOS

No estoy solo en el centro,

también en la periferia.

Participo en las partículas de agua

y me encarcelo en la sequía.

Soy el silencio que habla,

la canción que narra

y la que desbarra.

Con las uñas persigo fronteras,

las cruzo con los dedos de una mano.

Disparo flores y versos

a los que tiren a matar

y así me tranquilizo.

Estar aquí y no estar,

ser visto

o invisible a voluntad.

Haciendo todo para que me olviden

consigo que me extrañen

al disparar mil flechas emplumadas

y dos mil pájaros en llamas,

arrullos junto a la cuna adorada,

insultos en las barbas del tirano,

balas de agua y en éter,

balas pecho adentro,

plumas y cuchillos

en las alas de las alondras

hijas y nietas de la necesidad

de sobrevolar estas tierras

con cara de nube en la mañana

y un corazón subterráneo y mineral.

**

AVES DEL PANTANO

Irrefrenable, pálido de ver senos, deambulo entre lirios de sangre. El agua no me alcanza las rodillas. El fondo es fango, por tramos pedregoso. A la orilla del humedal me prometieron lotos para morder, hongos que se deglutan sin agua ni miel, cactos que masticar de noche y de día.

Dicen que no hay mar. Persisto como si lo hubiera, el engaño me ayuda a no detenerme ni claudicar.

Las anchas hojas plácidas de los sangrantes lirios flotan planas, balandros para la rana verdeamarilla que croa a mis espaldas.

Me convierto en algún ave. Hay quien se pone libélula, serpiente que nada o es reflejo de un relámpago sobre el agua.

Me agrada sentir la sombra del halconcillo sobre mi cabeza, pero quiero estar arriba del aire, mirando la extensión húmeda de los lodos, los lotos y los locos anhelos que mis palabras no alcanzan y su cumplimiento las ahoga. Hecho de sol y de sombra, de nubes que nacen y mueren, y pedazos de cielo tan azul que muerde el único cartílago blando que me resta.

Escucho su tonada con atención, la balbuceo entre las salpicaduras de mis pasos en el humedal de marras.

Ave no te me vayas vuelve, atrae la polícroma agudeza metálica de las alas y el tronco de la libélula. O si te vas, ve y dile a mi amada que la busco, la persigo, la envuelvo en tu plumaje encantado de águila y torcaza, de chipe largo, de alondra. Y tráeme pronta su respuesta, una pieza que diga que me espera, que me quiere, que vaya a ella, que ya viene a rescatarme del agua de lirios y ranas y sangre que me tiñe y no me toca.

Dime todo eso aunque mientas con descaro, búrlate de mí, dame la imagen del cuerpo erguido de mi amada, blanca y madurada como fruta que dura, siémbrala en mi mente, deja que la sueñe y su aroma me envuelva entre sábanas blancas e indiscretas, desnúdala para mí, abrázamela al pecho y déjame con mi delirio a solas.

Despertaré a la sombra. Despertar me asombra. Si no mi amada, vendrá la aurora.

Hermann Bellinghausen, Ciudad de México, 1953. Ha publicado cinco libros de poesía (La hora y el resto, De una vez, Ver de memoria, Trópico de la libertad, En canto) y tres plaquettes (Ojos de Omán, Memorial del astronauta, Estos ojos y su danza). En narrativa, El telar de los gallos, Aire libre, Encuentros con mujeres demasiado guapas y La entrega. Reportero y cronista, fue enviado de La Jornada en Chiapas durante 20 años, cubriendo el movimiento rebelde zapatista. Es director de Ojarasca, suplemento de La Jornada dedicado a los pueblos originarios, sus luchas y su expresión escrita. Articulista, ensayista y guionista de cine. En lo que va del siglo XXI recorrió por tierra toda la República Mexicana y pasa parte del tiempo en San Francisco, California.