Curiosa amalgama de oficios, Sauceverde es músico, doctor en economía, matemático y poeta. Aquí nos ofrece una muestra de su creación en los dominios del Haiku.

27 SENRYŪS PARA BAILAR CON ARMADURA Y OTROS POEMAS

Manuel Sauceverde

Senryū: el haiku de lo humano

No sigo el camino de los antiguos:

busco lo que ellos buscaron.

Matsuo Bashō

El haiku o haikú (俳句) es una composición poética de origen japonés sin título, ni ritmo ni rima, formada por tres versos de cinco, siete y cinco hakus, respectivamente.

El haku o mora es una unidad fónica que mide el peso silábico o la duración de los segmentos de una sílaba en los poemas japoneses. En algunas lenguas como el japonés, una sílaba (el sonido articulado que constituye un sólo núcleo fónico en una palabra) puede descomponerse en unidades más pequeñas (moras). Por lo general, en la lengua española no existe distinción entre mora y sílaba; sin embargo, para contar el número de sílabas que tiene cada uno de los versos en un poema se utilizan las siguientes reglas: 1) si el verso acaba en una palabra aguda, se cuenta una sílaba más; y 2) si el verso acaba en una palabra esdrújula, se cuenta una menos. La razón de estos ajustes es estrictamente fonética: una vocal tónica en la sílaba final de una palabra aparenta ser más larga; por otro lado, en una palabra esdrújula la sílaba intertónica parece ser más breve. Además de lo anterior, deben tomarse en cuenta otros recursos como la sinalefa, la sinéresis, el hiato y la diéresis.

La poética tradicional del haiku se basa en el asombro instantáneo que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza. Por ejemplo, Matsuo Bashō escribe:

静かさや

岩にしみ入る

蝉の聲

(Shizukasa ya

iwa ni shimiiru

semi no koe)

Cuánto silencio—

El canto de la cigarra

taladra la roca

Uno de los recursos líricos esenciales del haijin o escritor de haiku es el kigo, una palabra clave que ubica espacial y temporalmente al poema; por lo general, en una estación del año o festividad trascendente. Por ejemplo, las palabras sakura (flor del cerezo) y fuego son kigo de la primavera y del verano, respectivamente. El objetivo es cristalizar la naturaleza en diecisiete sonidos, no de explicarla; por tanto, la economía del lenguaje resulta vital.

Al igual que el haiku clásico, el contemporáneo también busca la conmoción profunda ante el mundo o aware, pero suele carecer de kigo1 aunque no de haimi (esencia o sabor) y, generalmente, de kireji o palabra de corte. El kireji es otro recurso poético fundamental (parecido a la cesura) que divide el flujo de ideas o induce una pausa rítmica y gramatical; aunque este elemento es específico del haiku japonés, en otras lenguas como el español se puede utilizar el guión largo, la coma, el punto y coma o los puntos suspensivos para relacionar dos (máximo tres) imágenes contrastantes. Por ejemplo, la palabra ya (や) en el haiku de Bashō enfatiza aún más la oración shizukasa (“¡silencio!”); además, corta el poema en dos imágenes yuxtapuestas.

Ante algo que considera extraordinario, el haijin elige escribir aquellos elementos finitos y concretos responsables de su aware infinito y abstracto.

Para Matsuo Bashō (1664-1694), el haiku es un camino al Zen: “es lo que sucede en un lugar y momento dados”; Yosa Buson (1715-1783) lo consideraba un arte cuyo fin es la belleza; Kobayashi Issa (1763-1828) afirmó que estos poemas eran la expresión de su amor por las personas, los animales, las cosas; finalmente, Masaoka Shiki (1867-1902) sugiere que los haikus no son proposiciones lógicas que surgen de la reflexión, son percepción pura. El haiku es la voz de un niño que exclama: ¡miren!

Por otro lado, el senryū (川柳), que toma su nombre en honor al poeta Hachiemon “Senryū” Karai (1718-1790), tiene la misma métrica que el haiku, incluso los mismos recursos poéticos (kigo, kireji, etc.), pero no tiene sabor a haiku. A diferencia de éste, en el senryū todos los temas se permiten: eróticos, cínicos, humorísticos, sarcásticos, obscenos u abstractos; su haimi: la naturaleza humana. Por ejemplo, Senryū Karai escribe:

泥棒を

捕えてみれば

我が子なり

(Dorobo o

toraete mireba

wagako nari)

El ladrón

que he capturado:

mi propio hijo

Para comprender la diferencia entre ambos poemas con estructuras similares, Alan Pizzarelli (1950-) explica: “Si es el hombre dentro del mundo, es haiku. Si es el mundo dentro del hombre, es senryū”. En otras palabras, el senryū es el haiku de lo humano.

Entre los poetas latinoamericanos que han cultivado la estricta arquitectura y temática del haiku o la flexible lírica del senryū (aún sin saberlo) destacan: José Juan Tablada2 (México), Octavio Paz (México), Jorge Luis Borges (Argentina), Mario Benedetti (Uruguay), Fany Luisa Dupré (Brasil), Julián Malatesta (Colombia), Eugenio Florit (Cuba), Jorge Teilleir (Chile), Jorge Carrera Andrade (Ecuador), Héctor Rodas Andrade (Guatemala), Javier Sologuren (Perú), Jean Aristigûieta (Venezuela), etcétera.

MS

Tríptico de sauces

Para Mariángeles, María Luisa y Margaret

1

Dieciséis notas,

es una sinfonía

cada poema

2

Se hace música

con dieciséis sonidos—

Poesía, dicen

3

Dieciséis sílabas:

en tres versos fractales

el infinito

Tríptico de ángeles con alas atrofiadas

Para Jánea, José y Alejandra

1

Las sombras huyen—

Te pareces al fuego:

tu nombre arde

2

Es primavera—

Ángel con alas rotas.

No vuelas: cantas

3

Nos abrazamos

ayer de madrugada:

sólo un sueño

Tríptico de verde amor

Para Dante

1

Quédate, dije.

Pero tú despertaste:

ambos soñábamos

2

Me ofreces pan—

Dispuesto el tablero:

te ofrezco vino

3

Siembra un árbol

si pisas una flor:

vuélvete bosque

Tríptico cosmos

Para Julieta

1

No sólo el cosmos

sino también la danza:

espacio y tiempo

2

Sin detenerse—

Se gira como el cosmos

o no se danza

3

La luz oscila:

como nosotros danza—

Fluye al cosmos

Tríptico de aguanieve

(…) hay besos por prohibidos, verdaderos.

Gabriela Mistral

1

Mi propia nieve

en ti quiero beberla—

Beso tus labios

2

Cierro los ojos—

Debajo de tu lengua

soy aguanieve

3

Besa mis labios:

en mí arde tu escarcha—

Bebe conmigo

Tríptico eclipse

Es hielo abrasador, es fuego helado.

Francisco de Quevedo

1

Es luz oscura

la umbra del amor—

Todo lo ciega

2

Ni luz ni muerte:

el amor es penumbra—

Perpetua duda

3

En la antumbra

al desamar se ama.

Y viceversa

Algebrista de versos

1

Rectas oblicuas:

tus piernas en mi hombro—

Yo, bisectriz

2

Tus piernas rectas

en ángulo obtuso:

beso su vértice

3

Entre tus labios

un vértice de fiebre:

Arde mi lengua

4

Hacia tu vértice

vuelven todas mis líneas.

Semilla ígnea

5

Alguien gritó:

algebrista de versos—

Fue un poeta

27 senryūs para bailar con armadura

Lamentable, tener que aprender a bailar con armadura.

Juan Manuel Roca

Para Julieta

1

Ladro tu nombre:

le temo a tu ausencia—

Lamo tu sombra

2

Entre mis dientes

la palabra amor:

muerde tu lengua

3

No las palabras:

desángrame los besos—

Que chillen, perros

4

No queda nada—

Descárnate mis besos:

del amor sálvate.

5

Tenemos frío—

No nos debemos nada:

ardamos besos

6

Desamorar:

en plural se conjuga—

Maldito verbo

7

Fuimos un bosque:

cien pájaros por árbol—

Cuánto silencio

8

Nunca me busques.

Me despojo de ti—

Te desamoro

9

Llegó tu hora:

te mataré, tristeza—

Sangro tu nombre.

10

Para nombrarte

cuántas palabras/cuáles—

Y no quebrarme

11

Bajo tu sombra

escóndeme del miedo—

Los perros ladran

12

Me fui cariando

como una corteza—

Aún florezco

13

Un árbol soy.

Crujen mis huesos/ramas—

Mi tronco arde

14

Me desnudaste

en sentido contrario—

Al cielo caigo

15

Fuego de ti—

Al hervir te derramas.

Ardes mi lengua

16

En mí un cirio:

soy fuego vertebrado—

Cera de nieve

17

En ti derramo

mi fuego primigenio—

Nieve quemada

18

En mí derramas

tu manantial de lumbre:

hierves mi boca

19

Deshojo flores—

Si tienen corazón

yo no lo sé

20

El desamor:

un punto antisolar—

Imaginario

21

¿Qué jaula somos?

En ti vive un tigre.

En mí, un mirlo

22

En pleno día

el odio nos persigue:

perro de Tíndalos

23

A quién ladrarle.

Perros de nadie somos—

Noche cerrada

24

Ecos de guerra:

se matan entre sí

los ruiseñores

25

¿Qué somos pájaros?

¿Qué jaula es el poema?

¿De quién el canto?

26

¿Por qué enjaulas

tu canto en un poema?

Vuela, poeta

27

Baila el poeta

con armadura puesta—

Incluso vuela

Manuel Sauceverde es Doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Por un lado, ha publicado diversos artículos científicos en revistas especializadas nacionales e internacionales. En el 2017 obtuvo el Premio Internacional de Investigación Emilio Fontela, otorgado por la Sociedad Hispanoamericana de Análisis Input-Output y la Universidad de Oviedo; y en el 2016, el primer lugar en el Premio Internacional de Documentos de Trabajo, otorgado por el Banco Central de Bolivia y la Asociación de Pensamiento Económico Latinoamericano.

Por otro lado, ha obtenido varios premios de narrativa, poesía y música, entre los que destaca el primer lugar en el Premio de Cuento de Ciencia Ficción “Año Internacional de la Física” (UNAM, 2005). Su obra literaria aparece en las siguientes antologías: Ariadna Revista Cultural (España, 2018), Narrativas (España, 2018), La Gualdra (México, 2018), Periódico de Poesía, (UNAM, 2018), Narrativas (España, 2017), La Sirena Varada (Editorial Dreamers, 2017), Le Miau Noir (España, 2017), Nuevas Narrativas Mexicanas (Cuadernos de Foro Universitario, 2009), Diles que no me maten (UNAM, 2005), Te llamamos Muerte (UNAM, 2004), La graciosa estampa de la Muerte (UNAM, 2003), 900 años de Universidad 1553-2003- 2453 (UNAM, 2003), Susurro de Muerte (UNAM, 2002) y El espacio vive entre los muertos (UNAM, 2001).

En la actualidad es miembro del ensamble de música tradicional iraní Didar, el cual se ha presentado en diversos recintos mexicanos: Plaza Miguel Auza (Festival del Folclor Internacional, 2017), Auditorio Blas Galindo (Centro Nacional de las Artes, 2017), Plaza Juárez (Festival Internacional Quimera, 2016), Sala Manuel M. Ponce (Palacio de Bellas, 2015), Teatro Fantasio (Festival Internacional de la Cultura Maya, 2015), Museo Nacional de las Culturas (2014), Teatro de la Ciudadela (2014), y el Antiguo Palacio del Arzobispado (2013).

  1.          Llamados mukigo haiku. ↩
  2.          Considerado como el precursor del haikú en la lírica española y latinoamericana. ↩