El traductor Enán Burgos nos ofrece un introito y un extracto del libro del poeta francés en versión bilingüe: francés-español. Una contribución, nos advierte, desde una obra de grandes dimensiones.

Para una tumba de Anatole. Lúcida consolación

Enán Burgos

INTROITO

Dos años después de la publicación numérica en la plataforma www.issuu.com de mi traducción al español del muy célebre poema de Mallarmé: “Un coup de dés jamais n’abolira le hasard” (Un golpe de dados jamás abolirá el azar), 4000 internautas lo han leído. Lo que corrobora el éxito de la intención primera de http://pleamareditorial.free.fr: democratizar y dar a conocer, en castellano o en francés, textos poéticos (mayores) olvidados, poco leídos o   difundidos, debido al alto costo como también a la escasa reedición. Lo que explica el hecho de que la mayoría de las casas editoriales actuales hayan caído en las garras de grupos financieros que desdeñan todo espíritu, atenazados por un voraz apetito financiero.  
Fiel a la obra poética de Mallarmé –poco conocida por las nuevas generaciones de lectores y amantes de la poesía en Latinoamérica y España–, hemos decidido dar a conocer algunos extractos o fragmentos de otro de sus grandes textos inacabados, el cual solo fue publicado después de su muerte bajo el título de: “Pour un tombeau d’Anatole” (Para una tumba de Anatole), pues se trata de un homenaje fúnebre. Dicho texto se supone que fue escrito por el poeta en las semanas que siguieron a la muerte de Anatole, su pequeño hijo de ocho años. Mallarmé se culpabiliza o se siente responsable del mal que fulminó a su hijo y que él piensa haberle transmitido. Cuando digo que dicho texto es inacabado, no quiero decir con esto que se trate de un bosquejo, son más bien las notas preparatorias que el poeta reagrupara en un folleto de 202 hojas, todas de la misma dimensión: 13 cm por 7,5 cm, escrito con lápiz y cuyo grafismo en algunos pasajes se ha  borrado. Fueron reunidos en un solo fajo metido en un sobre de cartón rojo de la misma talla, sin ninguna indicación de título. Las páginas del manuscrito no fueron enumeradas. Las hojas que contienen los fragmentos se siguen sin ningún plan exacto ni orden lógico o temático. Lo que no excluye que algunos fragmentos, contrario a muchos otros, se encuentren ligados por la misma idea; para señalar esto, Mallarmé reunió las páginas metiéndolas en carpetas. El signo + no pertenece al texto original ni tiene nada que ver con rito religioso o funerario alguno, señala, simplemente, que falta una palabra por ser ésta ilegible; los ganchos oblicuos <> indican que la palabra o la frase se encuentra rayada (su uso es poco frecuente). Hablemos ahora de la configuración del texto. Siguiendo la pista dejada por el poeta, la estructura del manuscrito la podríamos dividir en tres actos (es muy probable que se trate de un poema lírico–dramático): 

  1. El más corto de los tres, habla de la vida substancial del niño hasta el momento en que aparece la enfermedad.
  2. Se trata aquí del choque emocional del poeta ante el espectro suscitado por la enfermedad de Anatole, de la descripción día tras día del estado del enfermo niño postrado en su lecho. A sabiendas de que Mallarmé, como buen vidente, presintió desde un principio el funesto desenlace. Se trata, en resumidas cuentas, de un drama, como lo señala Jean-Pierre Richard* en su majestuosa introducción: “Con esta primera ofensiva de la enfermedad, atravesamos en efecto un umbral; pasamos precipitadamente del universo de la vida a ese de la muerte”.
  3. Con el grito adolorido de la madre se sella el segundo acto: “Il est mort”, “Murió”, y comienza así el tercero y último, en el cual Mallarmé nos habla de la verdadera desaparición, describiendo al mismo tiempo el lecho fúnebre.

Son tantas las reflexiones a las cuales nos incita este magno poema, que siguiendo la senda abierta por Jean-Pierre Richard en su introducción y notas, se podría escribir todo un tratado poético… Pero consciente de la dificultad, me contentaré con un solo dominio: aquél de lo íntimo.
Nada fácil hablar de un dolor tan íntimo y profundo sin caer en patetismos y exhibiciones mórbidas o narcisistas… la poesía actual, que, sea escrita en castellano, en francés o en chino, pulula de esas liviandades. Por ejemplo, la experiencia, concepto falsamente interpretado –como lo insinúa James Valender* en otro célebre prólogo– y que es utilizado hoy en día como la enumeración de eventos ocurridos durante las diversas facetas de la vida del poeta, que ya sean de orden íntimo o público, ontológico o real, el resultado es desastroso. Se trata entonces más bien, como lo sugiriera Mallarmé, de “hacer más puras las palabras de la tribu”. Principio que Jaime Gil de Biedma, uno de los primeros defensores de la Poesía de la Experiencia, retomara cual faro para llevar a buen puerto su obra: “ir creando nuevas vinculaciones al término vulgar, descontextualizarlo para darle un nuevo contexto poético”. Pero la poesía de hoy día, sea cual sea su forma o su propósito, festivalera y parlanchina, se halla demasiado alejada de este precepto poético fundamental, en consonancia, intrínsecamente, con el espíritu mediocre de la época. Es muy raro que Mallarmé evoque en sus poemas vivencias y eventos de su vida privada. Aunque la enfermedad y la muerte de Anatole sirvan en apariencia de zócalo a las notas escritas, aunque las desgarraduras producidas por el funesto hecho vengan a alimentar dichas notas, el poeta coloca entre él y la página una barrera invisible que lo distancia y le permite transmutar  las llamas en palabras, escapando justamente del infierno silencioso que lo consume. En este sentido, podría afirmar, equivocándome tal vez, que “Pour un tombeau d’Antole”  es una lúcida “consolación”.       

*Stéphane Mallarmé « Pour un tombeau d’Anatole ». Introduction et notes de Jean-Pierre Richard, Editions du seuil, Points Poésie, Paris, 1961.
*Jaime Gil de Biedma,  « Las personas del verbo », prologo de James Valender. Galaxia Gutenberg, Círculo de lectores, México, 2005.

INTROITE  « Pour un tombeau d’Anatole »

Sthéphane Mallarmé, Paris 18 / 03 / 1842 – Valvin 9 / 10 / 1898.

Deux ans après la publication numérique sur la plate-formehttp://issuu.com/mylibraryde ma traduction en Espagnol du très célèbre poème de Mallarmé : «Un coup de dés jamais n’abolira le hasard» 4000 internautes l’ont lu. Ce qui fortifie le succès de la première intention d’http://pleamareditorial.free.fr/: démocratiser en permettant à un large public de découvrir en Castillan ou en Français des textes poétiques majeurs oubliés, la faute aux prix d’achat trop élevés mais aussi à aucune  réédition. C’est la raison pour laquelle la plupart des maisons d’éditions actuellement sont tombées dans les griffes de groupes qui dédaignent tout esprit, tenaillés par un appétit financier vorace. Fidèles à l’œuvre poétique de Mallarmé, peu connue des nouvelles générations de lecteurs et amateurs de poésie en Amérique latine et en Espagne, nous avons décidé de publier de façon non lucrative quelques extraits ou fragments de l’un de ses grands textes inachevés, publié après sa mort sous le titre de : «Pour un tombeau d’Anatole». Il s’agit d’un hommage funèbre. On suppose que ce texte a été écrit par le poète dans les semaines qui ont suivi à la mort d’Anatole, son fils de huit ans. Mallarmé culpabilise et se sent responsable du mal qui a foudroyé cet enfant et qu’il pense lui avoir transmis. Quand je dis que le texte est inachevé, je ne veux pas dire par là, qu’il s’agisse d’une ébauche. Ce sont plutôt les notes préparatoires que le poète regroupera dans une brochure de 202 feuillets, tous de la même dimension : 13cm par 7,5cm, écrites au crayon et dont le graphisme dans quelques passages s’est effacé. Ils ont été réunis dans une seule liasse mise à l’intérieur d’une enveloppe en carton rouge de la même taille, sans aucune indication de titre. Les pages du manuscrit n’ont pas été numérotées. Les feuilles contenant les fragments se suivent sans aucun plan exact ou ordre logique  thématique. Ce qui n’exclut pas que quelques fragments, contrairement à la plupart, se trouvent liés par la même idée. Pour souligner cela, Mallarmé a réuni les pages en les mettant dans des chemises en papiers. Le signe + n’appartient pas au texte original ni à aucun rite religieux ou funéraire, il indique tout  simplement qu’il manque un mot, en se trouvant à demi-effacé ou peu visible; les crochets obliques <> indiquent que le mot ou la phrase se trouvent barrés. Ils sont, en général, très peu nombreux.
Parlons maintenant de la configuration du texte. En suivant la piste laissée par le poète, nous pourrions diviser la structure du manuscrit en trois actes (il est probable qu’il s’agisse d’un poème lyrico-dramatique) :

  1. Le plus court des trois parle de la vie substantielle de l’enfant jusqu’au moment où la maladie apparaît.
  2. Il s’agit ici du choc émotionnel du poète devant le spectre suscité par la maladie d’Anatole, de la description jour après jour de l’état de l’enfant malade abattu dans son lit. Mallarmé a pressenti depuis le début de la maladie  le dénouement funeste. En fait, comme le remarque *Jean-Pierre Richard dans son introduction majestueuse, il s’agit d’un drame : « Avec cette première atteinte du mal, nous franchissons en effet un seuil ; nous passons brusquement du monde de la vie dans celui de la mort. »
  3. Avec le cri effroyable de la mère, on scelle le deuxième acte : «Il est mort». Commence alors le troisième et dernier dans lequel Mallarmé nous parle de la vraie disparition, en décrivant parallèlement le lit funèbre.

Tant nombreuses sont les réflexions que suscite ce majestueux  poème, que, prolongeant le sentier ouvert par Jean-Pierre Richard dans son introduction et ses notes, nous serions tentés d’écrire tout un traité poétique… Mais, conscient de la difficulté, je me contenterai d’un seul domaine : celui de l’intime. Rien de facile à parler d’une douleur si intime et profonde sans sombrer dans le pathétique ou dans des exhibitionnismes morbides ou narcissiques… L’actuelle poésie, qu’elle soit écrite en Castillan, en Français ou un Chinois, fourmille de cette légèreté. L’expérience, par exemple, concept faussement interprété, comme l’insinua James Valender* dans un autre célèbre prologue, est utilisée de nos jours comme l’énumération d’événements advenus durant les diverses facettes de la vie du poète; qu’ils soient d’un ordre intime ou public, ontologique ou réel, le résultat est désastreux. Il s’agirait alors plutôt, comme le suggérait Mallarmé, de « donner un sens plus pur aux mots de la tribu ». Un principe que Jaime Gil de Biedma, l’un des premiers défenseurs de la Poésie de l’Expérience, reprendra tel un phare pour amener à bon port son œuvre : «créer des nouveaux ports d’attache au terme vulgaire, le soustraire de son contexte pour lui donner une nouvelle  fonction poétique». Mais la poésie de nos jours, peu importe, par ailleurs sa forme ou son propos, démonstrative et bavarde, elle se trouve trop éloignée de ce précepte poétique fondamental, ce qui correspond intrinsèquement à l’esprit médiocre de l’époque.
Il est très rare que Mallarmé évoque dans ses poèmes les expériences ou événements de sa vie privée. Bien que la maladie et la mort d’Anatole servent en apparence de socle aux notes écrites, bien que les déchirures produites par ce sort funeste viennent alimenter les dites notes, le poète place entre lui et la page une barrière invisible qui le distancie et lui permet alors de transmuter les flammes en mots, échappant justement à l’enfer silencieux qui le consume. Dans ce sens, je pourrais affirmer, en me trompant peut-être, que «Pour un tombeau d’Anatole» est, après tout, une «consolation» lucide.

*Stéphane Mallarmé « Pour un tombeau d’Anatole ». Introduction et notes de Jean-Pierre Richard, Éditions du seuil, Points Poésie, Paris, 1961.
*Jaime Gil de Biedma,  « Las personas del verbo », prologo de James Valender. Galaxia Gutnberg, Círculo de lectores, México, 2005.

Para una tumba de Anatole

Stéphane Mallarmé

(extracto)

niño surgido 
de nosotros dos – nos
muestra nuestro 
ideal, el camino 
– ¡a nosotros! padre 
y madre que  
        en triste existencia 
sobrevivimos como
los dos extremos 
mal asociados en él 
y que se separaron 
– por eso su muerte – anu-
lando ese pequeño <<sí>> de niño

el fin supremo 
no hubo sido 
que irse puro 
de la vida 
     lo cumpliste
de antemano  
sufriendo
demasiado — dulce 
niño para que 
Aquello te sea computado 
para tu vida perdida – los tuyos 
    ganaron el resto con el 
         sufrimiento de no tenerte más

                                   1)
                            Pref.

Querido 
— gran corazón 
<bi> buen hijo de (que)
                                     padre cuyo
corazón 
latió para proyectos 
demasiado colosales 
— y venidos allí 
para encallar  
había que — 
heredando de esta 
maravillosa inteli-
gencia filial,

                            (2
haciéndola revivir 
— construir 
con su <neta> 
lucidez — esta 
obra —  demasiado 
vasta para mí

y así, 
(privándome de la 
vida, sacri-
ficándola, si ésta

                   (3 
no es para la o* 
— al ser grande él, 
<privado> de — y 
hacer aquello 
sin temor a jugar 
con su muerte — 
puesto que le 
sacrificaba mi
vida — puesto 
que aceptaba en cuanto a  
 mi esta muerte 
      (enclaustramiento)

ejemplo 
     supimos 
gracias a ti lo “mejor 
de nosotros mismos” 
que a menudo se nos 
escapa —  y estará 
en nosotros — en nuestros 
actos, ahora
——
niño, semilla 
      idealización

padre y madre   
   prometiéndose 
   no tener otro 
   niño

— fosa cavada por él

vida cesa allí                                      
                                                              

*la obra

niño nuestro 
inmortalidad 
  en efecto hecho
de esperanzas humanas 
sepultadas — hijos — 
confiados a la mujer 
por el hombre que deses-
pera pasada la juventud 
de encontrar el misterio 
y que se casa

                             (1
enfermo 
desde el día en que la muerte 
se instala — marcado por 
enfermedad —
ya no es más él, pero 
si ese que a través 
de la muerte más tarde 
quisiéramos volver a ver — 
resumiendo muerte y 
corrupción — aparecido 
tal cual, con su mal 
          y su palidez    

                                  (2
enfermo —  desnudado  
cual niño —  

y apareciendo 
— aprovechamos de esas 
horas, donde muerto 
                        golpeado 
vive
          aún, y 
aún nos pertenece

título poesía de 
        la enfermedad.

                           1)
puedes, con tus 
pequeñas manos, halarme 
hacia tu tumba — tienes 
el derecho — 
— hasta yo que te sigo, me
abandono  — 
— pero si lo 
deseas, los 
dos, hagamos..

¡Oh! déjenos 
          cementerio 
padre 
— y conversemos 
de aquello que 
nosotros dos 
       sabemos

               misterio

y tú su hermana, 
tú que un día 
— (ese orificio abierto 
desde su muerte y 
que nos perseguirá 
hasta la nuestra — 
cuando habremos 
descendido 
tu madre y yo) 
debes un día     
                            
                                  (2
reunirnos los 
tres en tu pensamiento,
tu memoria — — —  
 —     igual que en 
 una sola tumba 
   tú que, según
el orden, vendrás 
sobre esta tumba, no 
hecha para ti —

                   Notas
                 ———
aunque poema 
basado en hechos 
siempre — debe 
sólo elegir 
hechos generales — 
resulta aquí 
que dado en con-
junto concuerda

muchas veces con los 
instantes <destino> últimos del 
ameno niño — 
así padre — 
        viendo que 
        debe haber muerto

—
        madre, ilusión 
        suprema, etc.

familia perfecta 
equilibrio 
       padre hijo 
       madre hija

roto — 
tres, un vacío 
entre nosotros, 
     inquiriendo…

tanto mejor 
que no lo sepa 
     — 
recogemos toda 
lágrima 
      — llora, madre 
     etc. 
     — transición de un 
estado al otro 
    así no muere
muerte — ridícula enemiga 
      — ¡que no puede al niño 
infligir la noción que eres!

tanto mejor 
que no lo sepa 
     — 
recogemos toda 
lágrima 
      — llora, madre 
     etc. 
     — transición de un 
estado al otro 
     así no muere
muerte — ridícula enemiga 
       — ¡que no puede al niño 
infligir la noción que eres!

no más vida para 
      —
mí 
     y me siento 
acostado en la tumba 
a tu lado. 

                         o: Poema
                         ordinario                              
             Cierto es 
           me golpeaste 
y escogiste bien 
tu herida —
             — etc. 
             – pero 
               ——
              y venganza 
              lucha entre un genio y  
                                             la muerte

El sacrificio — 
      sobre la tumba 
porque +, amor 
      madre 
   es preciso  
      — ¡para que aún 
sea! (transfusión) 
      madre quiere sola 
tenerlo, ella es tierra
           —

¡cómo! la muerte 
   enorme — la 
      terrible muerte 
— 
      golpear a un si 
     pequeño ser 
— 
 le digo a la muerte     cobarde 
por desgracia ella está en nosotros  
 no al exterior

¡Oh! que los ojos de los muertos 
etc. 
         tienen más fuerza 
que esos, los más bellos 
de los vivos  
           —
        que ellos te atraerían 
                               — — —

tumba — <va> fatalidad 
        — padre — «debía 
                morir – « 
               madre no quiere 
              que se hable así 
           de su fruto — 
          — y padre torna
          a destino cum-
          plido como       niño

Padre silencioso 
                inicio del pensar 
         —
        ¡Oh! el secreto horrible 
del que soy poseedor 
                                         (qué hacer de él 
         — 
            acabará siendo  
               la sombra de su 
                            tumba 
         no sabido —  
             —
                                     que debe 
                                             morir

 tiernamente:  ya no 
                                    llores más
no lloremos más 
hete aquí 
                      hombre 
— puedo decirte 
     lo que no sabes 
que fuiste traicionado — 
         mentiras, etc. —
 —————————————
viejo + 
  dios de su raza 
                         — como poeta 
— aquel que                          no 
                         — como hombre
remueve 
          de nosotros cada gesto  
                                                  etc. 
                                                  — ¡el oro!

madre identidad 
                         de vida muerte
                                    padre renueva 
ritmo captado aquí 
en el arrullo de 
 madre 
        suspenso — vida 
                 muerte  —
poesía — pensamiento

no muerte — no lo 
engañarás — 
— aprovecho del
hecho que lo engañas
— para su oportuna  
        ignorancia  
— pero de todos modos  
te lo retomo 
      para la tumba ideal

que jamás
ojos futuros, 
                        llenos de tierra 
no se 
        velen de tiempo 
             ——

 ¡muerte! 
¡Oh! crees que 
me lo quitaras 
así — a esta 
madre 
      — a mí 
              padre

——
reconozco que mucho 
                            puedes

 ———
visión 
sin cesar depurada 
por mis lágrimas
          ———

no, yo no 
puedo echar tierra 
del olvido 
     — — — 
[tierra madre 
         recíbelo 
en tu sombra 
— 
como también su 
         espíritu en mí]

madre sangró y lloró 
padre sacrifica – y diviniza

¡yo qué lo sé 
para él      llevo un 
               secreto 
               terrible! 
      padre — 
     él, demasiado 
     niño para 
     tales cosas 
—— 
lo sé, es  
en eso que su ser es 
perpetuado —

      pequeño marinero — 
vestido de marino 
           ¡qué! 
— para gran 
                 travesía 
una ola te llevará 
                 asceta 
      mar.

                      <+ +>

  no – yo no 
dejaré 
  la nada 
     —— 
      padre — — — yo
siento la nada 
      invadirme

Traducción : Enán Burgos