Supervivencia
Sobrevivir al frío:
sobrellevarlo, entibiar rincones
entumecidos con el recuerdo de tarde
al fin entregada al sol, cuando
alguien trae una infancia de la mano
que regresa
cuando todos se han ido.
Regresa el frío –y las arterias
no detienen este temblor.
La madrugada gélida no resiste este tiempo
que también llegará. Hay ríos a los que nadie accede
-ríos que aman su delta y no temen el monte, los espinos
y esa vegetación árida de invierno. Llegará
un tiempo río en el que las cortezas se incendien
y el agua multiplique deltas más allá
–anegando los arbustos crecidos en la ribera,
allí donde las defensas nada defienden.
De Umbrales del naufragio (2010)
Certezas
Es cierto que
grisea
por no decir: oscurece. Hay gris
en vez de azul y es cierto
que tampoco se perece
por grisáceo.
Es cierto que hay máquinas
plateadas de insignificancia ni qué decir
de los matices que decoloran
hasta las sienes.
¿Y qué de los grises monocordes y los grises
ni siquiera tristes que repiten
el tedio?
No es que no haya
gris mío gris tuyo.
De nada ayuda minimizar las declinaciones
los declives
las concesiones del gris a gris
y es cierto
que tampoco ayuda a trazar blanco sobre blanco.
Pero
sucede que esta noche me esperás
en la azotea de un gris cualquiera y
repentinamente
el gris nuestro se desvanece en una caricia
y hasta la negritud clarea y saluda los grisecitos
que miran -más perplejos que tímidos-
esta procesión de temblores
mientras cerramos los ojos
y los otros grises
no nos ven a kilómetros del cielo
en plena noche soñando
nuevos verbos para verdecer.
De Umbrales del naufragio (2010)
En cualquier parte
No podían no saberlo.
La lluvia furiosa se escucha también en el tejado.
Y para no escuchar/ se taparon las culpas. Seguía la lluvia/ los gritos seguían más lejos y/
como aún seguían sabiendo/ apagaron las lámparas
para no ver
para no ver
para no ver.
De Figuras de la asfixia. El libro de los otros (2012)
Sin resguardo
Ya no puedo correr a ningún resguardo
ya no hay más que presidios
que no ocultan el miedo
que me fractura la espalda/ de frente
a este sitio donde la sed
duele en todos los rincones del hombre
en cada región donde las manos esconden el oro
de la noche/ el abrazo ciego al lamento
aullido que repta en los cráneos
como un eco que tiembla
de rodillas
ante el disparo.
Me encarcela lo atroz:
ningún amparo preserva esa inocencia todavía tibia
que cubre el rostro de los moribundos.
(Se los lleva el río púrpura hasta su borde erosionado
corriendo aún/ antes de esta captura
repetida en los hornos
tan próximos
a este baldío llamado
Tierra).
De Figuras de la asfixia. El libro de los otros (2012)
***
Desde lejos la noche
viene cayendo. Cubre
horas sonámbulas.
Uno no sabe
más que vivir a tientas: en esa
región donde nada
es firme
salvo esta procesión
de espectros
/ la savia del árbol
hachado.
De Para trazar lo (im)posible (2013)
¿Adónde aloja la tempestad? ¿La deriva
que llama lo que no tiene
nombre?
¿Qué mapas vulnerados, qué rutas
nos arrojarán a otras costas, qué patria
intransitada
si este silencio fractura
todas las geografías?
No archipiélagos de dicha
en pleno derrumbe. Ni siquiera dulzura
arrebatada a la frontera:
continentes otros
que confundan las orillas
y nos reencuentren.
De Para trazar lo (im)posible (2013)
***
Te fumigan, te desahucian, te enjaulan; culpable de tu miseria, te estiran los brazos, te arrojan al suburbio, te invitan a marcharte, te dicen «pan» y te dan hambre, dicen «derecho» y te fustigan, dicen «abrigo» y la escarcha te sorprende a medianoche, te parten los dientes, te saquean, dicen «dios» y crean tu infierno, muelen tus huesos y dicen «futuro», te prestan una pajarera, aprietan tus esperanzas, levantan tumbas para los suicidas, abren escuelas para las sirvientitas desorientadas, te enseñan el credo de la rendición, disciplinan tus añoranzas, ultrajan tus sueños, confinan tus movimientos, informan por la radio de tu muerte mientras te niegas a firmar tu certificado de defunción, te declaran ruina, te condenan a ser «nadie», a reconocerte «ninguno», a respirar bajo el asfalto o dejar que tu sacrificio sea su salvación.
Planifican el desastre –y vos respirando, a pesar de todo, buscando una hendija.
De todo tanto (2016)
***
Arriesgar lo no vivido: repetir/ aquel gesto cuando te asomabas/ al borde de una ventana para mirar sobre las nubes.
Y entregarse así, con ojos de asombro, a la cifra de lo mínimo.
Aquel gesto fuera del desencanto/ inapelable/ abrazando
lo entrevisto.
De todo tanto (2016)
[Sabiduría 1]
yo no sé quién sabe qué
qué yo/ quién
decime vos que vas preguntando
sin voz
vos con tu no saber
qué podrías decir
tu no yo
nadiando
sin nadie
en la pregunta
tanto vos/ tanto yo
para urdir una respuesta
rompiéndose
en cada silencio
sin saber
cómo
tanto no
y no sabemos
y yo no sé
y vos no sabés
quién sabe
VIVIR
De Desde lejos (2020)
[Sabiduría 2]¿Y quién sabe morir?
Abrazás las lágrimas
que corren sobre tu vida
como un río que arrastra a la desaparición.
Ni siquiera
la protesta contra el tiempo
rescatará tus huesos
sin más signo
que un deseo que se fue apagando
cerca del corazón
detenido una tarde
cuando me abrazabas
sin que pudiera aprender
a despedirme.
De Desde lejos (2020)
Arturo Borra (Santa Fe, Argentina, 1972) es licenciado en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos (Argentina) y doctor en Estudios Interdisciplinarios de la Comunicación en la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación de la Universidad de Valencia (España). Ha participado en investigación y docencia universitaria durante más de una década y ha colaborado en diferentes instituciones educativas. Ha publicado los libros de prosa poética Anotaciones en el margen (MLRS, Valencia, 2008; Ediciones 4 de Agosto, Logroño, 2014) y El azar de la historia (Espacio Hudson, 2020), las plaquetas Cielo partido (Zahorí, Alzira, 2009), La vigilia del deseo (Editorial Loto, Rosario, 2013), Esplendor saqueado (Ejemplar Único, Alzira, 2015) y Donde nunca (Las hojas del baobab, 2022), el libro de cuentos Casa heredada (Libros del Baal, Valencia, 2022), los poemarios Umbrales del naufragio (Baile del Sol, Tenerife, 2010), Figuras de la asfixia. El libro de los otros (Germanía, Alzira, 2012; Tigres de Papel, Madrid, 2014), Para trazar lo (im)posible (Amargord, Madrid, 2013), todo tanto (Tigres de Papel, Madrid, 2016) y Desde Lejos (Eolas, León, 2020) y el libro de ensayos Poesía como exilio. En los límites de la comunicación (Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2017).
También ha participado en diversas publicaciones colectivas, como Cuadernos Caudales de Poesía (2007), Por donde pasa la poesía (2011), Voces del extremo (2013), En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis (2014), Disidentes (2015), Tribu versus Trilce (2017), Árbol de Alejandra (2019), Los que se van (2020), In nomine Auschwitz (2022) o Palabra ya horizonte (2024), entre otras. Desde hace dos décadas, reside en Valencia (España) y colabora en diferentes revistas hispanoamericanas.
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