Poemas:
Teresa Shaw

Teresa Shaw: Todo es verdad y todo es mentira
(selección de Mate Jou)

 

Epílogo

Como cuando no era,
nado en este mítico mar Mediterráneo,
nado y parece que nada se quiebra
al golpear las olas, al nacer la espuma
y me crecen escamas bajo la infancia.
Lejos de la noche y el sueño amniótico,
caigo en brazos de las olas
y el océano es más ancho
como cuando no era
entre los átomos del agua
que mucho antes de hincar caparazones,
en rocas
rozaron mi espalda,
anidaron en fosas húmedas
de altísimas sombras,
como cuando no era.
Y aunque febrero no ha llegado
siento la sal en mis labios no probada
y la luz cómo se filtra
por los poros de mi piel
limpia de todo deseo,
limpia de los últimos años.
Entonces, como cuando no era,
libre de finitud,
me tiendo
sobre la arena de la playa
y bajo el viejo sol
respiro
mirando hacia un cielo antiguo
y escucho sin temor
cómo descienden al galope,
hacia la luz y el agua,
los caballos.

del poemario Cabañas del desierto

 

 

Visita al Dolmen

A Eduardo Gil Bera

Íbamos a contemplar la eternidad.
Alcanzamos los ollares del viento
en la cima más alta.
El sendero se despojó de retamas.
Encerrado en la torre
de preñada geometría,
el misterio de los siglos.
Tanteamos los pilares,
su extensión constelada
de punzantes anillos.
El desorden sembrado en nuestras manos
era el viento danzando entre las ruinas.
Al rozar la superficie, la piedra,
igual que nosotros, enmudecía.

Afirmación

Aquí,
en los márgenes de una hoja,
giran los planetas.
El cristal y el río desplazan,
desde lugares opuestos,
los tiempos iguales de las esferas.
Nosotros, a millones de años luz,
junto al agua y el aire
y la espiga centelleante.
Su apretado esplendor
bajo el sol,
el frío de esta espina
entre mis dedos.
Mas de la corola vacía,
el cúmulo pequeñísimo,
quiero.

Ahora que he muerto

Ahora que he muerto,
tejeré una corona
de ramos y colgaré
una guirnalda
en cada puerta de la casa.
Más tarde lavaré mi cuerpo,
el frágil lazo de la lluvia
hilándose en el cuello.
Y como el tiempo es nada,
correré del brazo de los días,
el pelo suelto,
libre de dulzuras, desasida ancla.
Así, llegaré a todas partes.
Ahora que he muerto,
rueda bajo la mesa,
negro como una uva, mi corazón.

del poemario Destiempo

Cuando me embarga la tristeza. regreso al
camino del bosque. para respirar en el vacío
de cada cosa. allí encuentro lo que me basta.
todo se hace presente en el canto del mirlo.
en el silencio de la tierra. donde escucho otra
melodía sin nostalgia y asintiendo a mi igno-
rancia. me reconozco en el sueño profundo de
las cosas.

***

SEI SHÔNAGON se aburre en la corte. la lluvia
y los días oscuros le pesan. añora el canto del
hototogisu. en busca de su música parte. en
carruaje con tres amigas hacia los bosques
de kamo. en la casa de Akinobu las reciben. se
les sirve comida que rechazan. ¿cómo se iban
a sentar entre un montón de criadas? así que
tras escuchar el estridente canto del hototo-
gisu regresaron. el hototogisu cantó. pero Sei
Shônagon no escribió su poema, se mantuvo
callada y los truenos y la lluvia continuaron. 

***

Escribir allí donde puedo no. esta piel del
lenguaje. sus arrugas. su estrechez. su latido
en los labios. en la letra menuda. en la mano
que traza. en el surco de la página. aquí. aquí.
levantando la ola del tiempo este de hoy. para
decir la tierra. la muerte. el sueño. busco las
palabras allí donde. nada.

***

VIVIR. aquí en una tierra que nos fue dada.
sin pedirlo. con su árbol y su río. sucedién-
donos unos a otros. esta vida breve. compar-
tida con mi vecino. con quien tengo al lado.
con el amigo la amiga. el asombro de respirar
cada día. esta vida concreta y cotidiana. no
siendo nada. y sabiéndolo aún esperar. y te-
mer el hoy y el mañana. escucho el mar. sus
olas susurrando. cantan los pájaros siempre
los mismos imperturbables. teje la araña si-
lenciosa. y yo me inclino ante este instante.
y para comprender sin comprender. escribo
palabras.

del poemario Todo es deriva

 

 

¿Qué pájaro canta
cuyo canto no reconozco?
Escucho su trinar en las hojas
del ciprés como antaño
y construyo este poema
que intenta ser memoria
de un ayer donde busco
junto al rumor de las olas
sobre la arena
lo que se ha perdido
un cuento contado a mí misma
para ahuyentar esta melancolía
que sabe que todo es verdad
y todo es mentira.

***

Doce caballos cabalgando
eran doce los caballos
en el campo soñando.
Y eran doce jinetes
que soñaban atravesando el campo
y era el campo soñando
con los jinetes y los caballos
atravesando el campo.

***

HE AQUÍ el cuerpo
despertar cada mañana en el cuerpo
aquí los brazos
aquí las piernas la cabeza
la sangre fluyendo
los músculos
las palabras que lo nombran
sus arrugas.
Esta es la tumba de la torre
el hueco la raíz que muda
el prodigio la fuente
el centro
del universo

***

EL BOSQUE se vuelve tierra.
Donde anidaban animales que ya no están.
Hemos destruido la naturaleza
el campo de mi infancia.
Este sosiego que añoro junto a los caballos.
Y nosotros estamos aún aquí
en el umbral de la casa en el jardín
junto a las rosas y las flores.

Mirar es primavera y el viento arrecia
escuchas el latido de su rumor.

Olvida las sombras de esta noche.
Sueña con el mar
piensa que aún existes
esta es la eternidad.

***

SENTADA aquí junto a la ventana
soy yo
aquello que veo
soy yo
aquello que siento
quisiera escribir el poema
que imagino dentro de mí
el poema como un dios ausente
como un pájaro y su sombra
el poema donde olvido
este sueño que he sido.

***

CONCÉDENOS el silencio que nos llama
en medio de tantas palabras
las huellas que deja este murmullo constante
no podemos evitarlo.
Escucha libéranos del lenguaje
que seamos como los pájaros reposando en
   las ramas
cantando sin palabras
que seamos como el río fluyendo dichosos y
   despreocupados
como las estrellas brillando en la noche
como el viento en las ramas
por qué nos concediste el habla
a todo queremos nombrar y a todo bautizamos
olvidamos que no es verdad aquello que nom-
    bramos
que una flor no es esa flor
que las palabras son sombras y nos engañan
convierte en humo nuestras voces tras la mon-
     taña
que nuestro canto no sea tan solo palabras.

***

ABANDONARÉ las mañanas de este verano
el cielo estrellado y fulgurante
las tardes en el campo a caballo
el follaje de los árboles
abandonaré el canto de los pájaros
me iré con el cuerpo y con el alma
para preservar la transparencia de este ins-
     tante
en la ausencia y la distancia
y todo será tan solo palabras.

del poemario Todo será tan solo palabras

Teresa Shaw nació en Uruguay, estudió literatura en la U. de la República y pintura en el taller de Torres García. En Barcelona desde 1976, se licenció en Filología Hispánica por la UB y ejerció de profesora. Ha publicado seis poemarios: Evocación de la luz (Bauma, 1994), Destiempo (March Editor, 2003), El lugar que contemplas (March Editor, 2009), Cabañas en el desierto (Animal Sospechoso, 2019), Todo es deriva (Animal Sospechoso, 2022) y Todo serán tan solo palabras (Animal Sospechoso, 2024). Ha traducido Wooroloo de la poeta y artista Frieda Hughes (Plaza y Janés, 2002), hija de Silvia Plath. En el IV Festival de Poesía Animal Sospechoso con el lema Todo será tan solo palabras (Barcelona del 19 al 22 de septiembre del 2024) recibió el homenaje de poetas argentinos, chilenos, colombianos, cubanos, españoles, peruanos y uruguayos.