Poemas:
Corina C. Munteanu

LA VACÍA PLENITUD

¿Qué es el placer sin la tragedia?
El amor sin la muerte, el polvo y el olvido,
una línea recta sin salida.
un tedioso camino a recorrer.
Qué es el camino sin emoción,
éxtasis caprichoso de los sentimientos,
Aversión a la rutina gris del despertar sin corazón,
sin sentir nada más allá de los latidos.
Qué triste la vida sin tristeza,
sin dolor,
sin tragedia,
ironía de la felicidad
Vivir la vida no es ser feliz.

Ser feliz es conocer la tristeza
y vivir la vida,
   es sentirlo todo,
           a su tiempo
              o si tienes suerte,

                                                   a la vez.

 

LA REALIDAD

La realidad
Se confunde en un reflejo ondeante
cuando no es bebida del presente
Y desaparece en la memoria de la piel.
Se esfuma entre el caos del pensamiento,
Que sin razón,
Degolla el momento
Y lo convierte en humo…
Mientras un cuerpo
Toca sin sentir
Y ve sin mirar
Perdiendo el tiempo valioso
que ya no está a su alcance.

Se desprende de la raíz,
De lo que es:
Del ser siendo,
Para caer en el ser que está
Y simplemente está sin ser.
       Se deja mecer violentamente por el futuro
Y encadenar en silencio por el pasado.

Y el presente,
Sin ser bebido, lleno de vida,
La verdad
al alcance de la vitalidad del ser siendo
dejando de ser
Por un ser que no fue y un ser que no será
ante la sequía:
Del debería haber sido
Y del ansío ser un ser que nunca será
Si no me permito ser ahora.

UNA HABITACIÓN CON VENTANAS

Sola entre estas nuevas cuatro paredes,
pero oliendo a polvo,
a viejo,
a recuerdo,
arrastrando conmigo lo que no se va
y lo que tengo que domar y asentar
a mi forma de ser.
Lo que acepto tal como es,
y tal como soy.

Me acomodo en mi nuevo refugio,
pero esta vez,
con las puertas abiertas,
dejando pasar y dejando ir
aprendiendo a aprender
sin dejarme mella
más bien huellas
que me permita poblar este jardín y
piedra a piedra,
construir el camino.

Esto…
Esto ya no es un bunquer,
ni mi lado oscuro,
ni la rendición del campo de batalla,
ya no huyo, ni me escondo
ni me entierro en mis sábanas,
ni uso mis letras como alimento.

Es un nuevo trozo de mí,
un hogar,
al que volver para contar historias
y abrazarme por mis progresos,
es una habitación propia
como soñó Virginia Woolf
y como sueña cualquier mujer
que corre con los lobos
es mi sitio seguro en el que crecer,
que me permite sentirme segura
para crecer,
También,

                   Hacia el exterior.

Corina C. Munteanu (España, 2001). Es psicóloga de profesión graduada de la Universidad de Valencia, poeta, aficionada de la fotografía y al dibujo. Es autora del poemario “Poeticida” construido en verso libre. La poeta se expresa a través del arte en múltiples formas y la poesía y eso le permite abrazar las distintas vibraciones que resuenan adentro de su ser. A través de la expresión y la curiosidad, se interesó por el pensamiento, las emociones, la conducta humana, desde hace un tiempo ha venido recitado en locales de micro abierto y compartiendo sus poemas en privado y redes sociales acompañándolos de dibujos e ilustraciones. Poeticida es su primer libro publicado, una recopilación de poemas escritos a lo largo de los años y las experiencias de vida y del caos que la atraviesa.

La poesía de Corina se centra en la existencia, las emociones internas, en esos latidos que surgen desde lo cotidiano, el tiempo en la sucesión de los días, es una poesía intimista un sentir y anhelos desde lo femenino, es decir, el deseo incesante de ocupar un lugar en el mundo y/o una habitación propia, como en su momento lo hiciera la escritora inglesa “Virginia Woolf” a quien Corina menciona en el poema “Una Habitación con ventana”.

En palabras de la autora: “Desperté un día. Me enfundé en mi traje de ser humano, el disfraz que simboliza la existencia de otro pez más que forma parte de la corriente, otra insignificante pieza de este puzle tan heterogéneo. Me miré en el espejo intentando reconocerme como todas las mañanas, abrazar a mi desconocido oscuro. Y al final he aprendido a hacerlo a través de la poesía. He escrito sobre el odio, el amor, la apatía, la muerte, mis fantasmas pasados, la vida… y todo aquello que no entiendo y me consuela saber que nadie entiende con certeza. Estos versos no tienen nombre, ni receptor, ni musa, simplemente son la ensoñación de emociones martirizantes, transformaciones o puntos de inflexión esbozados en palabras. ‘Poeticida’ es el nombre con el que bautizo el caos de mi mente y se libera a través de la poesía”.