Poemas:
Assala Lamaa

Qué importa

Qué importa
esta noche
ya que mis ojos están cerrados

Qué importa
este frío
ya que no siento nada
desde que la tristeza me vistió
como una segunda piel

Qué importa
esta soledad
ya que mis manos están en mis bolsillos
y que el camino es un círculo
que no lleva a ninguna parte

Qué importa
esta lluvia
ya que el desierto está en mi corazón
y que la sed no es nada
comparada con el vacío del silencio

Qué importa
este silencio
ya que en mis oídos
las horas se han convertido
en granos de arena

Ya nada tiene importancia
menos una última canción
que nace y muere
como una canción de cuna

En los pliegues de la ausencia

 

Cuando viene la noche

Cuando viene la noche
manifiestamente
por su silencio y su oscuridad
y que el cansancio del día recae en la cama
siento la necesidad de limpiarme

Con el vestido color vino
suspendo todos los coqueteos de mal gusto
con el anillo de oro
me quito toda la hipocresía que queda en mis dedos
por haber estrechado la mano
de un hombre que no amo

Cuando me quito los aretes
vacío mis oídos
de las palabras de amor
lamentables
de tanto repetirse
y de las palabras insolentes dichas por los demás
en una conversación que se supone
sin futuro

Frente al espejo
borro mi falsa sonrisa
como un payaso se quitaría su nariz roja
al final del espectáculo
y toco la piel de mi rostro
como para descubrir su verdad
oculta
detrás de sus expresiones de circunstancia

Con prudencia
me quito las lentillas
y deseo hacer lo mismo
con esa mirada inquietante
que se cruzó con la mía
y permanece en mi rostro
como un soplo frío

Me paso los dedos por el pelo
me presiono la cabeza
como para vaciarla del peso de un pensamiento
obsesivo
y tosiendo largamente sin motivo
espero expulsar todas las palabras calladas
por vergüenza
por falta de ingenio
o de complacencia
y que se quedaron en los labios
como espinas

Cuando viene la noche
vuelvo a mi soledad

Huyo de la luz
que nos hace menos límpidos
de las extrañas relaciones
que nos gobiernan
de la crueldad de nuestras ideas sobre los demás
y de las ideas de los demás sobre nosotros
de la enorme diferencia entre nosotros

Huyo de las pseudoamistades
de las pseudoenemistades
y de todos los sentimientos
que no pueden culminar
ni desaparecer
huyo de todo lo que hay que hacer
y de lo que no hay que hacer

Huyo de la mediocridad
de la futilidad que nos ahoga
en sus aguas poco profundas
del odio
a veces incluso del amor
y de todos aquellos que nos miran
pero no nos ven

Cuando viene la noche
vuelvo a mi soledad
me abandono al silencio a la oscuridad
ligera como en este momento
y busco un sueño
desprovisto de sueños

 

Ligereza

No soy lo suficientemente valiente
para reclamar el olvido
sólo quisiera
quitarme la memoria
de vez en cuando
como uno se quita un sombrero
para saborear la ligereza de un momento
vivido
sin dejar huellas
ni recuerdos

 

Olor

Como el olor que se pega en los dedos
cuando pelamos una naranja
pelo mis recuerdos antes de dormir
y me despierto
con en los dedos
un olor a ausencia

Incendio

El tronco que ahora arde en la chimenea
hace poco estaba en paz
en la elegante cesta de paja
Nosotros tampoco
sabemos nada de las infinitas eventualidades
de ese último momento
de tranquilidad
antes
del incendio

Máscara

No me gusta
cuando no me parezco a mí misma
es como ser el único invitado
a un baile de máscara

 

Extravío

Yo que me mantengo al margen de las cosas
entre lo que sucedió
lo que imagino que sucedió
y lo que la memoria omite
voluntariamente
deseo una presencia
que nunca existió
lamento una palabra
que nunca pronuncié
y persigo un sueño
que no es mío
Polvo
viajo al antojo del viento
y el extravío es
mi
única
brújula

 

Lo que queda

No siento nada
quizás ahora yo sea sólo
mi reflejo en el cristal
un recuerdo
en la mente de otro
una ficción que
en uno de mis poemas
un día se coló
y nada más

del libro Mélodies sourdes (Al Manar, 2024)

Traducción Stéphane Chaumet

 

Assala Lamaa es una poeta libanesa nacida en 1989. Doctora en oncología, vive en Francia desde hace más de doce años, donde ejerce en el ámbito de la investigación farmacéutica. Escribe en árabe, su lengua materna, que considera un lugar donde refugiarse, un hilo tendido entre el pasado y el presente. Su poesía, densa y delicada a la vez, explora los territorios del exilio, la soledad, la vulnerabilidad, la vida y la muerte. Entre los silencios del cuerpo y los destellos de la memoria, su lenguaje se convierte en palabra interior, fragmentaria y luminosa.