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Julia Wong. Perú

julia-wongRealizó estudios en su país, en Lengua y literatura, y realizó estudios de religiones comparadas en Freiburg, Alemania y Sinología en Tuebingen, también en Alemania. Se dedica a la gestión cultural y la escritura creativa. Leamos algo de su poesía.

 

 

Julia Wong. Nació en Chepén, Perú.  Cursó varios años  en  Derecho y Ciencias políticas en la Universidad de Lima,  en  Lengua y literatura en la Universidad Católica del Perú, cursó  además estudios de religiones comparadas en Freiburg, Alemania y Sinología en Tuebingen, también en Alemania. Se dedica a la gestión cultural y la escritura creativa.
Ha publicado los libros de poesía Historia de una gorda (1992), Los últimos Blues de Buddha (2000), Iguazú (2004), ladrón de Codornices (2005), Un salmón ciego (2006), La desmineralización de los árboles (2013); las nouvelles Bocetos para un cuadro de familia (2004) y Doble Felicidad (2010); y los libros de narrativa Margarita no quiere crecer (2007), Lectura de manos en Lisboa (2009) y Los papeles Rotos. Textos extraños (2014-2015).

 

COMO MATAR A RAINER

” Tu serás siempre el mayor espacio que nunca  será ocupado “

Estoy frente a la Heinrichgasse. Nùmero 19 . He decidido  matar a Rainer…
“Selig sind, die reinen Herzens sind; denn sie werden Gott schauen”.
Bienaventurados los  de corazón puro, porque en ellos impera Dios.
Son limpios, como las chicas que optaron por casarse en la edad adecuada.
para limpiar los puertos o hacer tábula rasa.

Aun llevo en mis entrañas el lenguaje antiguo de los mastodontes
Hay ciertas iniquidades en mi semántica extranjera
Pero tu, rey de reyes, habías hecho las cosas de tal forma que
Acabé de súbdita perfecta en tu coronación.

Rose, oh reiner Widerspruch, Lust,
Niemandes Schlaf zu sein unter soviel
Lidern.
Rosa, oh contradicción pura en el deleite
de ser el sueño de nadie bajo tantos
párpados.

Estoy parada frente a la sombra de lo que fue  ese tiempo recurrente sobre la idea  de que yo podría ser tu mujer
Somos asimétricos
Como piedras cortadas  de las paredes fieles a la esclavitud
De espaldas a los hombres que armaron este país
Como un pensamiento en medio del hielo
Una figura que sólo quien   pudiera mirar con pureza descubriría

Estoy parada además, frente a la sombra de la que escogiste como mujer. La que llevó tu hija en el vientre. Yo llevé a la mía, de otra sombra que nunca se hizo carne
El estaba hecho de sonidos  ausentes yo ensordecía mientras se me acercaba.
Selig sind die Rosen und die Engeln
Bienaventurados, los ángeles y las rosas, las muchachas enamoradas
Y las esposas que saben esperar en las ventanas
Estoy parada frente a la sombra que dejamos en el faro y la playa
parece que hubieran tomado nuestros cuerpos  vaciados de espera
Han vivido sustentando otra economía  de calles y ciudades

espacios  en caminos que  andamos en silencio sin siquiera tomarnos las manos
Seelig sind die Verzeihen koennen.
Porque perdonar, las masacres de la guerra fría y las esterilizaciones forzadas son tan importantes como el perdón en los campos de jabòn.

Bienaventurados, Rainer…los que responden a aquella mortificación de ocupar placeres y espacios ácidos por los estómagos cítricos de nuestros gobernantes.
Selig sind die keinen  Wunsch Besitzen
Los que no se dejan sobrecoger por la llama dorada de ese amor que nunca fue devuelto /atorado como los desagües sagrados de los pobres.
Por las puertas que cerramos antes de abrir
Porque  otras urgencias
Como salvar una niña del pozo
Comprar  la imitación  de un paraíso y  adquirir un mototaxi nos libera.
Los peatones solo  ganan mil quinientos soles al mes
eso lleva a construir un edificio sin ventanas,  para albañiles que sólo aspiran  ver televisión.

Porque tu eres el que caminarás sobre las trincheras ardiendo
De un país infranqueable, entre  jefes apache  que siguen jugando a la guerrita con el corazón blanco del dinero lavado.

Selig sind die wiessen, wie man Hass im Lachen verwandlen kann.
Porque te reirías del amor y las olas migratorias de niños que se ahogan en las orillas, aunque intenten  convencerte que si existe la caridad ,mas allá de la astuta conveniencia astrológica y  el autismo de castillos europeos.
Selig bist Du kleiner Rainer, que no ha medido el tamaño y la fuerza de mis piernas bronceadas, lo único peruano que me queda.

 

EL OJO VERDE

Un ojo  se cierra  y se abre entre la grama y el mar
En su pupila maldita sabe que esto es lo màs parecido al infierno.
Es un ojo inflado ,se vaciarà. Como un vaso lleno que no soporta una gota màs.

Una novia corre con el vestido ensangrentado en medio del ùltimo bombardeo

Mientras Siria cae, cae, sigue cayendo. La novia corre  levantando un poco el vestido para no tropezar, la sangre del vestido  ha sido salpicada por algùn moribundo con el que se topò en la  huida, se ven sus piernas fràgiles mientras corre.  Por suerte se decidiò por los zapatos  de tacòn bajo,  tal si hubiera sabido que el dìa  de su boda iba a correr entre  escombros.
La metaanfetamina es un bocado màs en la mesa diaria . Un bocado digo, un nutriente en la dieta  matutina. Pero no en Siria, no, allì el olor a pòlvora  que los pulmones digeren cual  aire cotidiano. Ese espacio de la vida casi al fin, gritando que el lìmite es lo ùnico que nos procura. (Asi supongo es el efecto de la metanfetamina) .
El ojo se aplasta como si una grua hubiera caido sobre el. Como si el peso del origen  del pensamiento  que ha sostenido las ideas por los  siglos  de los siglos sobre el techo del mundo, cayera.
El ojo sangra. Esa sangre es verde. Tiene poco que ver con alguna propuesta ecològica o la salvaciòn del planeta. Tiene que ver con un color. Nada màs un color que alimenta ciertas fantasìas de supervivencia, a pesar del ruido de  una metralleta , una bazuca, unas granadas secas o los pasos de soldados cruzando las calles.
una oraciòn  masiva desde el ojo espectador . El ojo mira a un musulmàn con turbante en el supermercado. sabe que  hora ha llegado. El ojo de un jinete azul.
Un ojo que es muchos ojos. Que es todos los ojos llorones  del mundo.

la hora del sol al caer

El ojo verde ilumina las costas del planeta y trata de acarrear un rebaño que ha perdido el rumbo y se tira desquiciado a las orillas  de  los abismos
sin esperar nada.

El salto del ojo que verde termina en el mar

Y el mar es como la inmensa vasija que  contiene el llanto del mundo por esta boda inconclusa, la novia, su vestido  sucio , sus pasos que lenta la elevan, en un diametro exacto penetra al ojo y lo consuela.
Acurrucada en el costado acuoso que reventarà al caer en la superficie marina

La novia  llorarà

 

PASTO QUEMADO

En la madrugada  se arde de una manera distinta
Casi siempre el ganado se retira  lento.
Cruje, como si la sequedad del suelo se interpusiera
En la noche  ,se hincha.

La luna no tiene precio aquí.dice.
La mirada se extiende confesa sobre esa quietud caliente
Aqui hubo fuego
Es violenta la luna :dice.
Cada paso es  un lamento

El desierto toma extensiones incalculables, el calor aumenta
El sol aunque no alumbra se ha apoderado de los pies
El estòmago rumia su pesadez alcalina
No queda ni una palabra para las malas lenguas.Sólo arde.

Cruje buscando humedad en una ballena blanca que aparece en la noche
Pero también es una ciudad marina que nunca tuvo patas, ni cementerio.
Y ves a lo lejos toda la gente quemándose
Incendiando su propia flor de odio
Y el oràculo aún caliente, como un rescoldo làrico
Lleno de fe materna
Huele a  noche tibia y mentiras
Que mañana todo el firmamento estará dispuesto para una nueva vida.

 

PROFANACIÓN

Cuando fuimos niños
Pudimos subir hasta la waca y mirar el fondo sin asustarnos
El sinsabor del aire seco sabìa ser compañero y traídor.Siempre van juntos. No lo olvides.
Sabìamos que no podíamos permanecer en ese estado de contemplación del vacío.

Subimos las peñas
Y  matamos algunas lagartijas

Callamos mientras escuchàbamos un llanto casi  inaudible
Callamos mientras pelamos fruta
Escupimos  un poco de manzana vieja

No pensamos que habìa más allá de las paredes de adobe
Escribimos con saliva en  el suelo  de tierra.

Nuestro cuerpos en edad de nutriciòn, eran flexibles
Y  pretendìan empinarse.
Êramos prtensiosos frente a la Acequia de Pacanga y al algarrobo.

Ronald era un chico alto y muy , muy indio
El màs indio de la clase. Cuando sonreìa parecìa que las garzas venìan a su carpeta
y volaban  desde  su boca.
La chacra te hace puente y amigo de todos. En mi colegio habìa algo de eso, de hacernos a todos garzas.

Despuès vinieron otras palabras. Esa honda verguenza por vivir  en la calle Lima, o   ser hija de chinos.
(O comprarse una blusa en  la tienda Maruy).Pero siempre sentì que Ronald y yo hablàbamos con las garzas.
Despuès que entramos a la waca y rompimos las vasijas viejas supimos que ya nada serìa  lo mismo.Cuando el misterio se rompe, sangra el corazòn.
El ritual de sentarnos al sol y meter a las chaquiras en pomitos  viejos llenos de aceite, despues hariamos collarcitos.
Compartimos una piedra, compartimos  la luz  marròn del desierto
Ese cuento de los extraterrestres posàndose glorioso en la falda del cerro

Hablamos muchas cosas sin sentido, sólo querìamos saber que podìamos hilbanar las palabras una tras otra, una tras otra como un  arbolito de chaquiras
También nos preguntamos si nos podìamos hilbanar los tres . Tan diferentes de todos los demàs chicos, tan indios, tan chinos, tan negros, pero tan poco creyentes.
Ese misterio de poder estar alli, los tres en silencio y luego escuchar decir cosas que nunca recordarìamos
Es lo ùnico que nos conmueve aún año a año /  nos pide mirar los pomitos con aceite, las chaquiras raquiticas sobreviviendo al tiempo.
Cuando rompimos la vasija ,nos agarramos de la mano
Uno de nosotros dijo,
Dios no existe

Yo te dije que morirìamos de algo terrible,
Que acabamos de decir algo que estaba prohibido en la montaña.

Y Daniel dijo, que tendríamos que cantar toda la vida, para sobrevivir los tres juntos
Y Lito dijo que el se dedicarìa a hacer dinero limpio para protegernos.

Esa fue la última vez que nos vieron .
Luego Ronald se elevò como las garzas y  yo me quedè mirando la carpeta vacìa.

 

ANA Y LA FELICIDAD

El agua no te moja Ana y eres feliz con tu pelo largo en la casa vieja que ampara a los inquilinos extranjeros,
ajenos al almíbar y la médula desparramada de su restaurador.
No sabes que te espío Ana, desde el techo y los tragaluces cubiertos de alquitrán y vejez.
Quisiera robarte el color del pelo y la felicidad de tus compras. Esas bolsas que posan en la mesa, con queso gorgonzola y chocolates que parecen monedas de otro tiempo.
Ana: una musa. La burra, la muñeca boliviana, la tienda donde venden ricota, la pizzería del callejón, la nube que nunca tocaré ,la hija del rey invisible,
Ana, la única que es feliz y envidio como a esa boca besada de la bailarina de tango que puede cambiar de pareja todas las semanas y no siente ni remordimientos, ni compasión, ni se enferma, ni se amilana, Así no más. Como esa boca feliz. Como ese cuerpo que ha sido tocado por la música de la madrugada ardiendo, como ese manto de colorete viejo sobre un mercado de pulgas donde se venden discos muy antiguos y pelucas.
Donde venden zapatos morados con flores amarillas.
Ana el nombre de la hortensia, de la secretaria, de la vieja que pasa en bicicleta
De la santa castrada, de la duna que desaparece cuando fumas un cigarro cuarteado.
Ana y mi pierna corta y mi pierna larga.
Ana y el mundo. Ana como la novia, la boda , el color de los glaciares, el huracán que no destruye ninguna religión, Ana nombre de la musulmana que vive en el hostal de la calle Junín, Ana como la reina, como la mujer del escritor encerrado en la madriguera para comadrejas, Ana como la profesora de portugués, como la vendedora de plantas raras, como la rusa que se tira al tren, como la araña que cae sobre mi cabeza y explota destrozando mis sesos ,que por más que hayan suplicado por entender la felicidad de Ana y sus relojes de diferentes tamaños, todos colocados en fila india en el baño.
Nada imita a la felicidad de Ana, ¿qué podría comprarse a la felicidad de Ana?.
Ana es feliz como la pimienta, como el ruido de la lluvia cuando llega el tren, como un barco que se va lejos y se pierde para siempre de la mirada miserable y sediciosa, de los habitantes del muelle.
Ana es feliz como el meridiano que nunca alcanza la medianoche y sólo espera el momento perfecto para marcharse.
Ana y el rey
Ana y los sabuesos
Y la felicidad de Ana podría casi parecerse a la de un cabello que ha regresado dela muerte
Para galopar sobre mi cara
Y Ana es nombre de un bar donde sirven café con leche y pisco y medialunas rellenas de mermelada de guayaba con ajonjolí tostado en perol de barro nicaragüense
Y Ana está linda la mar o el río o la cama o el columpio o el brebaje de absintio que te pone
Aún más feliz y Ana tiene fémures de princesa jovial
Pero odia con la fuerza de una casa antigua que se derrumba a la hora exacta en que espío a Ana y le pregunto
Dime Ana, ¿eres feliz?, a pesar de todo.

 

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