Presentación La Otra-Gaceta 30

José Ángel LeyvaLiteratura en el Bravo: Entre el miedo y la esperanza
José Ángel Leyva

 

Es la primera vez que cruzo la frontera con Estados Unidos, la primera que visito territorio gringo. Desde joven cultivé mi desinterés por el coloso del norte a donde van a vivir los que nada tienen qué perder porque se los han arrebatado todo en su patria, los que no saben leer, los que han perdido la esperanza o los que teniendo un bienestar sufren los embates de la violencia y la inseguridad y no sienten ya confianza para caminar sin sobresaltos en sus calles, o los que llenan sus arcas con la rapacidad y el saqueo para luego refugiarse en la certidumbre que ofrece la sociedad estadounidense. Es la primera vez que más allá de mis prejuicios surgen preguntas que me duelen.

 

 

 

Cartel del festival
Cartel del festival
Vayamos por partes. El Instituto Chihuahuense de Cultura organizó el  5to. Festival Internacional Chihuahua de Cultura y en el marco de esa fiesta el encuentro de escritores: Literatura en el Bravo. Fueron homenajeados dos escritores, uno local, de proyección internacional, Carlos Montemayor, otro internacional de corazón local, Juan Gelman. Poetas y narradores de más de 12 países y de diversas regiones de México visitaron tierras chihuahuenses. Un festival que ha venido en escenso.  A la inauguración del Encuentro asistieron las autoridades locales, el gobernador del estado y el presidente Municipal de Ciudad Juárez, el rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Todos hablaron sobre la obra de Montemayor, el hijo pródigo de su tierra, pero también el crítico. Lo mismo sucedió con Gelman a quien se le rindió un cariñoso y profundo reconocimiento por parte de sus colegas para destacar las cualidades de su obra, razón esencial por la que es una de las plumas mayores de lengua española.

 

Un festival cultural y un encuentro de escritores en el marco de una serie de acontecimientos que nos estremecen aunque no nos sorprenden. Lo que significa que no hemos llegado aún al punto de reconocer que nos hemos acostumbrado o insensibilizado ante la muerte, la mentira, la tragedia, la burla y la estupidez. Recortes presupuestales a la educación y a la cultura del tamaño, como diría un funcionario, directamente proporcional al despilfarro de quienes nos representan, los gastos de campaña de partidos políticos sin escrúpulos y sin principios, pero con familias amplias, de la corrupción de quienes gobiernan y administran en permanente campaña. Iniciativas de impuestos para todos, terrorismo fiscal contra la clase media, terrorismo áereo anunciado un día antes a manos de un pastor boliviano, tormentas en la Ciudad de México que paralizan no sólo el aeropuerto internacional sino la vida de sus habitantes, tormentas que dejan en claro que esta es una urbe que ya no puede más, que ha rebasado sus límites desde hace tiempo, pero sigue creciendo. Violencia, muerte, catástrofes, desorden, caos nos congelan la sonrisa fácil.

 

Cartel
Cartel
Llueve también en el desierto. Una lluvia leve que encharca las calles de Ciudad Juárez porque es una ciudad acostumbrada a la sequía y no prevee que del cielo le caiga el agua. Hace un año, cuenta una chica del equipo organizador, una niña cayó en un socavón al descender de un autobús; el drenaje estaba podrido y se la llevó la corriente. Encontraron su cuerpo varios kilómetros adelante. Pero la lluvia, pienso para borrar esa imagen terrible, hará florecer el desierto.

 

Lêdo Ivo (de Brasil), Silvestre Clancier ( de Francia), Ada Castells (de Cataluña) y yo, asistimos a un programa de radio. Llegamos un poco tarde y nos antecedió una entrevista con una mujer de nombre Lucinda que dijo representar a una organización llamada: Pacto en acción. Anunciaba una conferencia a cargo de Sergio Fajardo Valderrama, ex alcalde de Medellín, Colombia, a quien conocí en su último año de gestión política porque dio un discurso breve y hasta literario en la inauguración del Festival de Poesía de Medellín, en el 2007. Un hombre joven que comenzó a cambiarle el rostro a una ciudad asolada por la violencia, una ciudad que ahora ofrece como recorrido turístico un paseo por sus bibliotecas. La conferencia se ofrecía en lo que Lucinda calificaba como una situación de extrema violencia en Chihuahua… y parece que en todo el país. El título de la conferencia: “Del miedo a la esperanza”. Porque la entrevistada confesaba, somos presa ya del terror, nos tiene paralizados el miedo y necesitamos romper esta inercia que nos arrebata el espacio público, que nos obliga a encerrarnos en las casas, que nos despoja de la confianza en nosotros mismos, que nos borra como ciudadanos. Necesitamos, decía, actuar, participar, exigir. Sobre todo esto último, exigir que nos devuelvan el país, las instituciones, la confianza y la dignidad ciudadana, el orgullo de ser. Creció la pobreza y se desvaneció la esperanza, creció la corrupción y desapareció la tranquilidad. No podemos dejarnos arrastrar por la resignación y el miedo, no podemos huir, debemos atajar el miedo, insistía Lucinda al locutor con aplomo y elocuencia.

 

Jordi Virallonga y Ada Castells cruzando la frontera
Jordi Virallonga y Ada Castells cruzando la frontera
Crucé la frontera para leer en una High School y en una Universidad de El Paso, con Jordi Virallonga y Ada Castells, ambos catalanes. Efraín Bartolomé vendría más tarde. Nuestro anfitrión fue el agregado cultural de El Paso, el poeta Enrique Cortazar. No me impresionó la imagen dispersa de la ciudad y su evidente bienestar, su alejamiento de la pobreza. Me llamó la atención algo que estuvo presente en cada desplazamiento y en cada lectura: la limpieza, el orden, la civilidad y una inmensa mayoría latina. Es decir, antiguos juarences o chihuahuenses, mexicanos, latinoamericanos, que han plantado sus vidas en este lado del planeta. Me sorprende lo que preguntó Ada Castells, narradora y periodista a una de nuestras anfitrionas: “Por qué si sois la misma gente, acá sois distintos, os comportáis de otro modo”. Y es absolutamente cierto, nadie tira basura en las calles, nadie se pasa los semáforos en rojo, se detienen para dejar pasar al peatón, y numerosas conductas que la misma gente desecha al llegar a Ciudad Juárez. Una frontera nos hace diferentes siendo los mismos. ¿No es absurdo? Pero los habitantes de El Paso ya no quieren volver a Ciudad Juárez, han escuchado demasiadas historias sobre inseguridad y violencia, secuestros, asesinatos de mujeres inocentes, ejecuciones, asaltos, extorsiones, el ejército patrullando la ciudad como si estuviésemos en Bagdad o Kabul. Por eso a los texanos hispanos, antes chihuahuenses, antes mexicanos, les intriga que escritores de todo el mundo viajen a una ciudad mexicana que gana fama en el espanto. ¿Cómo se puede mezclar la literatura, la cultura con las armas?
¿Cuál ganará esta batalla?

 

Irene y Martha, chicanas, nos invitaron a comer a casa de la madre de la primera. Comentaron mientras nos llevaban a un mirador. A ellas les gusta pasar a Ciudad Juárez porque se baila, se canta, se divierten, pero reconocen que es una aventura riesgosa porque desde que pasas la policía no aplica la ley, sino el desorden. “Allá he tenido que pagarle a las autoridades por haber cometido o no una infracción, me han detenido para pedirme mordida”, dice entre risas Irene. “Acá la policía no es lo mismo, si intentas sobornarla te llevan a la cárcel, si cometes una infracción pagas multas muy elevadas; aquí la ley es la ley”, remata Irene con su español fronterizo.

 

Leyva - Virallonga - Campos
Leyva - Virallonga - Campos

 

Mi lectura en Ysleta High School me dejó un buen sabor de boca. Los alumnos decoraron el salón con versos de mis poemas, con líneas de mi biografía, con fotos, con frases de bienvenida. Todos latinos angloparlantes. “¿Son bilingües?” pregunté al encargado de mi traslado, un chicano de ascendencia chihuahuense: “bilingües no, algunos hablan un español entrecortado y corrompido porque en sus casas aún hablan restos de español, pero ésta es una nación que exige el inglés como lengua única, nos quiere hacer monolingües, nosotros nos resistimos, por eso es muy importante que los escritores en español vengan a platicar con los niños y los jóvenes, vengan a leerles sus obras en esa lengua que medio hablan sus padres.” La experiencia es conmovedora. Adolescentes de 14, 15, máximo 16 años de edad, piden poemas de amor, de amistad, de la naturaleza. Se notan contentos, agradecidos. Dos lecturas más en una universidad y en una biblioteca. Los públicos atentos, ávidos de preguntar e incluso de adquirir los libros de los escritores invitados. Por la noche el retorno a Ciudad Juárez.

 

Cruzamos la frontera y me dejó estupefacto una escena que contrastaba con la de la mañana cuando, como a esa misma hora, las 23 hs, aún permanecía una larguísima fila de coches que abandonaban México para internarse en Estados Unidos. Nadie nos pidió pasaporte, ni siquiera identificación para internanos de nuevo en Ciudad Juárez. Cualquiera puede entrar a México, nuestra frontera está abierta a todo lo que venga de allá, sin requisitos, sin registro; estamos abiertos y expuestos a lo que entre del otro lado, donde, como dice Irene: “La ley es la ley”. Pueden entrar armas, delincuentes, toda la basura humana y ni siquiera acusamo recibo. ¿Cómo entender un país que cierra su frontera a los países del sur con la misma o mayor exigencia (virulencia) que la que impone su vecino del norte a los ciudadanos mexicanos?

 

Aún me quedó otra inquietud sembrada por la curiosidad de Ada Castells por la mañana: “México sorprende por su cultura, por una clase intelectual muy culta ¿cómo os dejais secuestrar por la ignorancia?” No obstante, hoy es 15 de septiembre, y el pueblo dará el grito de independencia con un espíritu patriotero que hará olvidar por unos instantes la vergüenza, el miedo, la zozobra.

 

 

Publicado por

Mexking

Freelance webdesigner-webmaster

10 comentarios sobre “Presentación La Otra-Gaceta 30”

  1. Maestro Leyva,

    Me complace sobremanera haber sido testigo de tu primer viaje a territorio yanki y, de igual forma, de tu primera lectura en esas tierras.

    Igual que tú, me resistí muchos años a visitar ese imperio, pero en esta dinámica fronteriza créeme que es difícil. Ahora, como sabes, mi vida transcurre entre una y otra ciudad, entre una y otra cultura que, aunque similares, aún mantienen marcadas diferencias.

    Un abrazo, maestro, hasta muy pronto.

  2. Hola maestro José Angel Leyva; me gustó tu artículo sobre la fr0ntera; hay que sensibilizar conciencias,
    sobre todo en el Norte…Y ya basta de Montemayor…
    no es el único.

  3. Hola Jose Angel: he recibido varios numeros de la revista y me gusta mucho.
    Mas bien no se si te acuerdas de mi, (soy amiga de oscar palacios de chiapas,e hicimos un evento de poesia en el 2008) y me gustaria colaborar en tu revista o algo que tenga que ver con redaccion ya que yo hiba al taller de narrativa de oscar y me gustaria seguir con este trabajo hora que estoy en el df .
    Me gustaria ponerme en contacto contigo
    mi correo es luna_de_sol_9@hotmail.com

  4. Gracias por tu artículo, la revista me acaba de llegar al correo y no paro de leer.
    Aquí en Colombia hemos sufrido todas las formas de violencia, también acá se recibe al extranjero sin escatimar nada, nos atraen como si fueran flores exóticas, y colombianos honrados han padecido penurias en el exterior por ser colombianos. Espero poder en un futuro hacer parte de los promotores de la cultura en MX, tengo mucho por aprender y por hacer. La voz de la cultura debe ser esa lámpara encendida que se pone en lo alto, debemos hacer parte de los que siembran valores, de los que hacen familia, de los que oyen a quienes no son oídos, de hacer eco de sus voces.

  5. José Angel:

    Maravilloso texto. Todavía no te creo que esta haya sido la primara vez que brincas el line border. Entiendo, lo hiciste como no queriendo.

    A mi también me llama la atención que los mismos que ensucian la calle, se pasan los altos, cruzan por enmedio de la cuadra, al cruzar la frontera, como por arte de magia, se vuelven civilizados, limpios, decentes.

    Te mando un abrazo.

  6. Muchas gracias por este texto. Es una estampa muy fiel de la realidad en El Paso. Cuando yo fui, en 1997, había un El Paso blanco y un El Paso Latino… y mucha pobreza del lado mexicano. Uno de los entrevistados de entonces me contó que en la primaria les pegaban por hablar español. Ahora es un militante muy activo en defensa de los derechos de los mexicano americanos. Un saludo.

  7. Hola Angel:
    Hermano la descripción de tu viaje al Paso, TX, me deja una sensación de tristeza, quizas porque comparto tu opinión en relación a que los paisanos que se encuentran allá es porque van en búsqueda de cosas que su propia tierra no les puede dar, pero a la vez me da alegría por saber que el recibimiento que te dieron los jóvenes, haya sido de tal forma y que valoren lo bueno que eres, he leido diferentes artículos tuyos, pero en realidad este me parecio muy emotivo, no cabe duda que eres excelente y que sabes transmitir todos tus sentimientos y emociones a través de las palabras. Recibe un abrazo, con cariño y admiración

  8. Estimado José Ángel:
    Leí conmovido tu reseña de la lectura en El Paso, pues toca una añeja línea temática en un momento de crisis grave para el país. ¿Por qué las cosas funcionan de un lado y del otro no, si se trata de la misma gente? ¿Realmente esta crisis dará lugar a un momento de reflexión que hará cambiar las cosas de manera definitiva y profunda, especialmente en el caso de nuestra clase política, de nuestra cultura civil, amordazada por la corrupción general del sistema de justicia? Me ha tocado vivir esta crisis a la distancia, desde Brasil, un país que ha podido responder a la crisis financiera mundial de una mejor forma, y los contrastes de ese cotidiano surgen de nuevo. ¿Por qué, cuando en México un policía se te acerca, te invade una sensación de posible peligro y no de seguridad? Aquí en São Paulo recuerdo esa sensación por contraste: la proximidad de un policía no me produce esa misma desconfianza. ¿Será que no los conozco bien y es una simple impresión? En fin, ojalá y estos tiempos difíciles nos digan algo sustancioso y esas impresiones, por vagas que sean, se transformen.
    Un abrazo
    Rodolfo

  9. La narración de su experiencia me hace sentir tristeza y coraje al mismo tiempo, por qué no ser educados, limpios, honestos en nuestra tierra?, dónde están las autoridades correspondientes que no vigilan nuestras fronteras?; entonces no es cierto la vigilancia para cuidar la seguridad. Las leyees y el buen comportamiento es cuestión de educación, debemos observarlas siempre.

    Desgraciadamente la mayor parte de las familias marginadas de nuestro País, no les enseñan a sus hijos con el ejemplo las buenas costumbres, pero esto no es pretexto para que no se observen.

    Deseo decirle que su prosa es muy buena y felicitarlo por haber asistido al Festival Internacional de Cultura de Chihuahua y a todos los diferentes festivales y encuentros que es invitado, todos éstos son una gran experiencia y una agradable convivencia.
    Saludos.

  10. Relato que da para pensar y re pensar la realidad. No soy de Méjico(Uruguay) pero es cierto que los cambios de conducta de los hispanoamericanos en el hemisferio norte me chocan. Parece que se están mirando en el espejo ajeno y copian la imagen de los otros.
    Sin embargo en el otro platillo de la balanza pongo escenas vistas y vividas en Barajas, en las que familias enteras de indígenas de América del Sur parten el corazón,con la desorientación reflejada en sus rostros, con la pobreza atada en una manta a un hombro, y un niño atado a la espalda. Ésos no sé en qué espejo se mirarán después; ¿serán los que vuelven sin que SU frontera le requiera nada?

Los comentarios están cerrados.