Silvia Favaretto

ETERNITÁ

«Cosa fai qui tutta sola?»

“Non sono sola, sto con gli alberi”

Albero vecchio, albero grande,

più vivo della pietra,

più duro della carne,

tu che conosci il sole

per il fatto di aspettarlo tra l’abbraccio dei tuoi rami

da tanto tempo

dimmi se ha nome

il propietario barbuto

della terra su cui tu ed io camminiamo.

Albero vecchio, albero grande,

più vivo della pietra,

più duro della carne,

tu che hai visto dall’aiuola del mio giardino

la fanciullezza di mia nonna, la giovinezza di mia madre

e vedrai, forse, la vedovanza della mia vecchiaia

dimmi se gli occhi dei miei nipoti

avranno un giorno il colore di mandorla

della tua corteccia.

Albero vecchio, albero grande,

più vivo della pietra,

più duro della carne,

nella nostra disperata necessità di eternità

la tua immutabilità mi domina,

e, sotto le tue fronde

canto,

e quando il mio canto diviene ombra,

taccio.

Albero vecchio, albero grande,

più vivo della pietra,

più duro della carne,

Non mi importa che paralleli al tuo tronco

abbiano fluttuato i cadaveri di Regina e dei traditori

nè m’importa che i tuoi rami abbiano alimentato i roghi

dove uccisero le mie sorelle

nè che della tua stessa polpa fosse fatta la croce,

sottile vendetta del demonio.

Non mi importa.

Albero vecchio, albero grande,

più vivo della pietra,

più duro della carne,

tu sei il ponte di legno

tra Dio e le creature mortali

ed io mi appresto

ad attraversare con l’anima

i secoli di fragore

scritti nelle venature della tua pelle.

 

 

ETERNIDAD

“¿Qué haces acá solita?”

“No estoy sola, ¡estoy con los árboles!”

Árbol viejo, árbol grande,

más vivo que la piedra,

más duro que la carne,

tú que conoces el sol

por esperarlo entre el abrazo de tus ramas

desde hace tiempo

dime si tiene nombre

el dueño barbudo

de la tierra que tú y yo pisamos.

Árbol viejo, árbol grande,

más vivo que la piedra,

más duro que la carne,

tú que has visto desde el cantero de mi jardín

la niñez de mi abuela, la juventud de mi madre

y verás, talvez, la viudez de mi vejez

dime si los ojos de mis nietos

tendrán algún día el color almendrado

de tu corteza.

Árbol viejo, árbol grande,

más vivo que la piedra,

más duro que la carne,

en nuestra desesperada necesidad de eternidad

tu inmutabilidad me domina,

y, bajo tus frondas

canto,

y cuando mi cantar se hace sombra,

callo.

Árbol viejo, árbol grande,

más vivo que la piedra,

más duro que la carne,

no me importa que paralelos a tu tronco

se hayan balanceado los cadáveres de Regina y  los traidores

ni me importa que tus ramas hayan alimentado las hogueras

donde quemaron a mis hermanas

ni que de tu propia pulpa esté hecha la cruz,

sutil venganza del demonio.

No me importa.

Árbol viejo, árbol grande,

más vivo que la piedra,

más duro que la carne,

tú eres el puente de madera

entre Dios y criatura mortal

y yo me apresto

a cruzar con el alma

los siglos de fragor

escritos en las vetas de tu piel.

 

 

PELLE

A Lauren Mendinueta

Se questa specie di pelle

che mi divide dal mondo

non fosse così sottile,

potrei anche sopportare

il peso della tua vicinanza,

il freddo dell’inverno e

il mio muto destino di poeta.

 

 

PIEL

Para Lauren Mendinueta

Si esta especie de piel

que me divide del mundo

no fuera tan sutil,

podría aun soportar

el peso de tu cercanía,

el frío del invierno y

mi mudo destino de poeta.

 

 

MORTE DELLA MIA PRIMA DIMORA

Nacqui viva e furiosa

mordendo il latte avvelenato

di seni che non volli

mai

lasciare

Nacqui feroce e macchiata

scacciata

ferendo tempie con occhi di bimbo

che ancora non si sanno

chiudere

E Tu

mi hai mandato a nascere morta

e senza riparo.

Ed era febbraio,

era febbraio.

 

 

MUERTE DE MI PRIMERA MORADA

Nací viva y furiosa

mordiendo la leche envenenada

de pezones que no quise

nunca

soltar

Nací feroz y manchada

desalojada

hiriendo sienes con ojitos de bebé

que todavía no se saben

cerrar

Y Vos

me mandaste a nacer muerta

y sin cobijo.

Y era febrero,

era febrero.

 

 

SERBARE (IN MEMORIAM)

Vivo la vita

ricordata dalla mia bisnonna.

Lei in me amò e deluse,

appese le viscere al vento,

spazzò il pavimento con i capelli.

I suoi piaceri tolsero la polvere dalla cassapanca,

si mise a letto con la mia stirpe.

Io, invece,

viaggerò con valige cariche dei suoi sogni,

sussurrerò all’orecchio

dei suoi amanti,

farò il bagno nell’acqua calda

che lei tanto desiderò,

mi laverò la sua faccia con mani

inschiumate di sapone prezioso,

mi metterò la crema sulle sue gambe

per idratarle dopo questi

cent’anni d’oltretomba,

mi dipingerò le sue unghie di

smalto scarlatto

e andrò a letto con i suoi progenitori.

Verrà il passato e

mi troverà morta

con i capelli sparsi nella polvere

e le dita dei piedi

smaltate di rosso.

E contenta, Dio mio,

contenta.

 

 

GUARDAR (IN MEMORIAM)

Vivo la vida

recordada por mi bisabuela.

Ella en mí quiso y defraudó,

sacó las entrañas a colgar al viento,

barrió el piso con su pelo.

Sus placeres quitaron el polvo de la cómoda,

ella se acostó con mi estirpe.

Yo, en cambio,

viajaré con la maleta cargada de sus sueños,

soplaré en el oído de

sus amantes,

me bañaré en el agua caliente

que tanto añoró,

me limpiaré su cara con manos

espumosas de jabón fino,

me pondré crema en sus piernas

para hidratarlas después de estos

cien años de ultratumba,

me pintaré sus uñas con

esmalte escarlata

y me encamaré con sus progenitores.

Vendrá el pasado y

me encontrará muerta

con el pelo enmarañado en el polvo

y los dedos de los pies

esmaltados de rojo.

Y contenta, por Dios,

contenta.

 

 

NIENT’ALTRO CHE FUOCO

Di sì che voglio scrivere

ma mi escono braci

e mi sanguina il naso.

Sì voglio scrivere e ci provo

intingendo le parole in inchiostro di limone

ma bruciano gli occhi e inaridiscono le mani.

Di sì , sì ti ho detto,

voglio scrivere ma la penna brucia

e le scintille appiccano fuoco al foglio

e il legno dello scrittoio si annerisce

e cade a terra la cenere

con la mia ispirazione

e mi esce fumo dalle dita

e la mia poesia è fuoco,

nient’altro che fuoco.

 

 

FUEGO, NADA MÁS

Que yo sí quiero escribir

pero me salen brasas

y me sangra la nariz.

Sí quiero escribir e intento hacerlo

mojando las palabras en tinta de limón

pero queman los ojos y secan las manos.

Que yo sí, sí te dije

quiero escribir pero el bolígrafo arde

y las chispitas prenden fuego a la hoja

y la madera del escritorio se ennegrece

y cae al piso la ceniza

con mi inspiración

y sale humo de mis dedos

y mi poema es fuego,

fuego, nada más.

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Un comentario sobre “Silvia Favaretto”

  1. a Silvia la encuentro llena de pasiòn que grita en el silencio de habitaciones oscuras, iluminadas quizas por velas que juegan a proyectar sommbras que se transforman en imagenes vivas con alas de plumaje florido y de incandescente vuelo.

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