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	<title>Revista La Otra &#187; muestra de poesía</title>
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	<description>Revista de poesía + Artes visuales + Otras letras</description>
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		<title>Rafael Castillo, las impresiones vivas</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Sep 2010 20:23:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[Como si la ocasión pasara despierta o una lente precisa detuviera el tiempo, como si la fotografía que nos hacemos en la ventana de nuestra circunstancia, siguiera viva después de crepitar fuera del agua. Rafael Castillo sostiene las redes del &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2010/09/rafael-castillo-las-impresiones-vivas/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/09/rafael-castillo.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/09/rafael-castillo-100x75.jpg" alt="Rafael Castillo" title="rafael-castillo" width="100" height="75" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1855" /></a>Como si la ocasión pasara despierta o una lente precisa detuviera el tiempo, como si la fotografía que nos hacemos en la ventana de nuestra circunstancia, siguiera viva después de crepitar fuera del agua. Rafael Castillo sostiene las redes del sentido en la alta añoranza de una verdad que vive pero calla.<br />
Sus imágenes siguen danzando al ritmo de la experiencia y así nos consiente sus ojos.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:luisdellamary@gmail.com" target="_blank"><em>Luis Dellamary</em></a></p>
<p><span id="more-1854"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><div id="attachment_1855" class="wp-caption alignright" style="width: 360px"><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/09/rafael-castillo.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/09/rafael-castillo.jpg" alt="Rafael Castillo" title="rafael-castillo" width="350" height="263" class="size-full wp-image-1855" /></a><p class="wp-caption-text">Rafael Castillo</p></div><br />
Para Rafael Castillo Costa, nacido en la Ciudad de México, la poesía es un estado de presencia en donde la dualidad se disuelve en la expresión poética. Sus textos han aparecido en las revistas Este País y Crítica; así como también en Realidad Literal y Baquiana. Esta última ha incluido algunos de ellos  en sus Anuarios. Dichos trabajos forman parte de tres poemarios inéditos: Adarmes de Viento y Arena, Juego de Espejos,  y  Soles de Espiga y Agua.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>OTREDAD</strong></p>
<p>Su rostro quedó en el espejo<br />
ahí lo esperó al día siguiente<br />
con idéntica expresión<br />
diferente mirada<br />
los ojos más inquisitivos<br />
las ojeras tal vez menos hurañas<br />
el ceño dividido<br />
la edad ligeramente avejentada.</p>
<p>Le reclamó no escuchar sus voces<br />
internas<br />
no regresar a su asombro de niño<br />
no redimir convicciones y palabras<br />
no leñar desahuciadas quimeras.<br />
Le dijo que acopiar conocimientos<br />
podía ser camino tormentoso<br />
interminable<br />
que la sensibilidad extrema sojuzgaba<br />
que los placeres engañaban.</p>
<p>Le dijo que había tiempo todavía<br />
para reencontrar su condición<br />
de ser otro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>BUMERÁN</strong></p>
<p>Las palabras chocaban con el viento<br />
eran emoción atrapada<br />
eran sentimiento impotente.</p>
<p>Su voz era una pausa detenida en<br />
el tiempo<br />
era sonoro pensamiento que en el<br />
ambiente flotaba<br />
era gemido suspendido en el aire<br />
era pelícano que llevaba la tarde en<br />
sus alas.</p>
<p>Su voz era clamor de cigarras atascado<br />
en el muelle<br />
era cangrejo que un eco devolvía<br />
era terral secuestrado en castillos<br />
de arena.</p>
<p>Su voz era bahía sin salida<br />
era fallido mensaje en una botella<br />
era galeón que naufragaba en un risco.</p>
<p>Tantas voces y palabras de un amor<br />
suturado en el pecho.<br />
Tantas voces y palabras de una pasión<br />
mutilada en el vientre<br />
Tantas voces y palabras sofocadas en<br />
un grito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>AMNESIA</strong></p>
<p>Magra resulta la memoria<br />
a lo mejor nuestra niñez algún día se detuvo<br />
quizás marcó nuestro destino para siempre<br />
quizás el futuro nos arrebató la infancia:<br />
aquellos soles saturados de miradas<br />
aquellas noches suspendidas entre cendales<br />
de estrellas.</p>
<p>Hoy nada es igual<br />
los veneros infantiles se agostaron en<br />
un páramo sembrado de amnesias<br />
de escuetas reminiscencias<br />
circundado por logros y reveses<br />
abismado en remolinos de ambiciones<br />
pérdidas y querellas.</p>
<p>La curiosidad se percibe fragmentada<br />
las ausencias no encuentran respuestas<br />
las esperanzas han errado por senderos<br />
desconocidos<br />
han cicatrizado el camino.</p>
<p>Las conjeturas sobresalen por absurdas<br />
la imaginación adapta condiciones<br />
circunstancias<br />
crea universos ficticios<br />
persigue mundos simulados que se aceptan<br />
y rechazan<br />
todo se vuelve una gran incógnita<br />
la transitoriedad un conspicuo aliado<br />
un amigo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>LA DIVA</strong></p>
<p>Tenía un rayo de sol en la mano<br />
el arcoíris de la luna en su frente<br />
una cola de armiño en el hombro<br />
el embrujo de un sombrero de copa.</p>
<p>Tenía un rugido oculto en su bolso<br />
la agilidad del ciervo en la mente<br />
una tristeza de noches de otoño<br />
una lechuza despierta en los ojos.</p>
<p>Tenía la paz del pez en el agua<br />
una suavidad de un ramo de rosas<br />
la libertad de una liebre del bosque<br />
una ilusión crepitante de niño.</p>
<p>Tenía el aplomo de un obelisco<br />
la jocosa alegría de la nutria<br />
una levedad de incienso absorbente<br />
la compasión infinita de un buda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NOCHE DE ESTRENO</strong></p>
<p>Los aplausos del público rozaban<br />
las piernas de las bailarinas<br />
sus más célebres divas apretaban los<br />
cuerpos<br />
abrían las manos<br />
elevaban su blancura como alcatraces<br />
en afamada galería.</p>
<p>De pie<br />
gritos de júbilo doblegaban torsos y<br />
zapatillas<br />
tímidas exhalaciones opacaban las lentes<br />
de binoculares<br />
los miedos de la noche de estreno<br />
formaban parte de la escenografía.</p>
<p>Los músicos movían con premura<br />
instrumentos y partituras<br />
de los palcos colgaban mantones de<br />
ademanes y mascadas de sonrisas.</p>
<p>Al frente del escenario<br />
los ramos de flores competían por<br />
suspiros y miradas<br />
el humo de cigarrillos hacía mutis en<br />
pasillos y corredores<br />
afuera la lluvia daba el banderazo de<br />
salida a un desfile de sombrillas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>BAILA ANTONIO BAILA</strong></p>
<p>La repetición de tonos monocordes<br />
despertaba del bochorno a las<br />
tardes de verano.<br />
El sonido del pandero evocaba<br />
impresiones imborrables.<br />
A su cabeza volvían aquéllos momentos<br />
cuando los prados solían ser mares<br />
donde surcaban magnas ilusiones y los<br />
juguetes eran inseparables camaradas<br />
cuando las catarinas detenían el vuelo en las<br />
yemas de sus dedos y las luciérnagas semejaban<br />
gotas de luz que caían de alguna estrella<br />
cuando de noche los gatos maullaban el azul<br />
de su tristeza.<br />
Rememoraba unos niños salir a tropel de casa<br />
abandonar juegos y tareas para ver al gitano<br />
y su mascota.<br />
Entreveía a un hombre de figura desaliñada<br />
y andar claudicante que portaba un sombrero de<br />
alas mancilladas con una pluma rojinegra.<br />
Lo recordaba empuñar una cadena que tiraba<br />
del cuello a un oso grisáceo cautivo de<br />
nacimiento.<br />
Contemplaba los ojos de sus amigos no perder<br />
de vista al animal erguido- cuyos movimientos<br />
al ritmo de la pandereta- revestían aún una<br />
precaria dignidad.</p>
<p>Jamás habría de olvidar tan indeleble suceso<br />
sobre todo tan reiterado sonsonete:<br />
¡ Baila Antonio Baila!<br />
guardado melódicamente en su memoria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>DIEZ DE MAYO</strong></p>
<p>Una ventisca tersa<br />
satinada de tonos índigos<br />
olfateaba los resquicios del mediodía.<br />
Los cantos de pájaros resbalaban<br />
caían lentamente al estanque.<br />
Los tulipanes sonrojaban bajo<br />
destellos de una insistente resolana<br />
las risas de niños rodaban los<br />
prados como flores de bugambilias.<br />
Era un diez de mayo y la misa<br />
estaba a punto de comenzar.</p>
<p>Las religiosas del internado<br />
habían dispuesto con esmero el<br />
memorable ritual:<br />
antes de entrar a la capilla<br />
una novicia colocaría un clavel rojo<br />
en la solapa a quienes sus madres<br />
aguardaban<br />
con la misma solemnidad<br />
pondría un clavel blanco en las pequeñas<br />
y apretadas manos de aquéllos que<br />
habían conocido la temprana orfandad.</p>
<p>Era un diez de mayo y la misa<br />
estaba a punto de comenzar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>SICOMORO</strong></p>
<p>Atrás del sembradío<br />
adonde hace sombra<br />
la arbolada<br />
un majestuoso sicomoro<br />
cicatriza sus heridas de<br />
ceniza<br />
después de la tormenta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ESCONDRIJO</strong></p>
<p>Bajo formas caprichosas<br />
que escarpan los riscos<br />
de Santo Domingo<br />
en lo abrupto de nichos<br />
y oquedades<br />
hacen su morada cantos<br />
de diminutos pájaros.</p>
<p align="right">Santo Domingo, Morelos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>UNA VIDA</strong></p>
<p>Pocos se jactaban de conocerlo<br />
se percibía solo acompañado<br />
halagaba su expresión complaciente<br />
y su caballerosidad a ultranza<br />
discutía con gesto imperativo<br />
con ágil ironía censuraba<br />
asumía sus glorias con orgullo<br />
y rumiaba congojas por semanas<br />
confiaba a ciegas en la incertidumbre<br />
en la sabiduría campirana<br />
gozaba de inteligencia sobrada<br />
y de una contagiosa suspicacia<br />
jugueteaba con rutinas, pasiones<br />
desafiaba costumbres y virtudes<br />
hacía gala de vasta cultura<br />
y hasta de facilidad de palabra<br />
de noche platicaba con su infancia<br />
lo intrigaba su errático destino<br />
se extenuaba con la mediocridad<br />
con la veda fragosa en los placeres<br />
gustaba de tersos acercamientos<br />
evitaba frías intimidades<br />
lo desconcertaban las nimiedades<br />
la carencia de trato, de elegancia<br />
apreciaba el sentido del humor<br />
el ingenio de los buenos amigos<br />
se reía del mundo y de sí mismo<br />
sabía que la muerte se heredaba<br />
y espoleaba sus caballos de Troya<br />
buscaba la infinitud del instante<br />
y la sonrisa de una bienvenida<br />
hurgaba el quehacer de la palabra<br />
el sentido profundo de la vida<br />
amaba con la intensidad de un fauno<br />
hacía del amor una patente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>AGUAMANIL</strong></p>
<p>A la distancia<br />
un áspero rumor<br />
de nubes.</p>
<p>El barullo del viento<br />
esparce sus solitarias<br />
cantinelas<br />
agiganta su presencia.</p>
<p>Intempestivo y escabroso<br />
silencia gradualmente<br />
los trinos de la tarde<br />
amilana el rojo naranja<br />
del crepúsculo<br />
acorta caminos y veredas.</p>
<p>Su ronca insistencia<br />
aviva la parsimonia<br />
de los fresnos<br />
eriza la piel del labriego<br />
despierta una intuición<br />
de suyo desconfiada<br />
remueve el aguamanil<br />
de los recuerdos<br />
abre de par en par<br />
su introspección campirana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>AÑORANZA</strong></p>
<p>La metrópoli se devora a sí misma<br />
cual insaciable deidad mitológica.<br />
En aras del progreso los automóviles<br />
transitan por sus ríos<br />
las palmeras y fachadas se han ido<br />
un aire caliginoso la enturbia<br />
una estólida metamorfosis aniquila<br />
el pasado<br />
dictamina el futuro.</p>
<p>El barullo mugiente de la urbe incauta<br />
gestos infantiles<br />
las estrellas son ahora erguidas luminarias.<br />
Las distancias entumecen los afectos<br />
las tradiciones se empalman con otras<br />
costumbres<br />
el lenguaje se entrecorta y degrada<br />
las arengas de los gobernantes<br />
se repiten, engañan.</p>
<p>En el piélago de la memoria se agrietan<br />
los recuerdos<br />
se desunen pespuntes y amarras que<br />
los sujetaban.<br />
En un acíbar de impotencia y mendaz<br />
anarquía<br />
la mutación del entorno lastima<br />
la quilla que lo balanceaba se ha roto.</p>
<p align="right">Ciudad de México 2010</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>OSCURIDAD DE LA MEMORIA</strong></p>
<p>Apresuraba el atardecer<br />
con incesante parpadeo<br />
sus ademanes<br />
daban forma al viento<br />
pretendían acomodar<br />
épocas distantes<br />
transparentar<br />
episodios familiares<br />
velados y encubiertos.</p>
<p>Con un largo suspiro<br />
abarcaba las sombras<br />
de los árboles<br />
daba fe de tan ingrávida<br />
existencia<br />
fijaba la atención<br />
en tornadizos movimientos<br />
buscaba en la vaguedad<br />
algún vislumbre<br />
alguna señal<br />
las congojas comenzaban<br />
a empañar el horizonte<br />
los años asediaban su figura<br />
adelgazaban sus pretensiones<br />
y ensueños.</p>
<p>Imprescindible resultaba<br />
confrontar el ayer<br />
dar luz a la oscuridad<br />
de la memoria<br />
desmoronar la tristeza<br />
con los dedos pulgares<br />
acoplar décadas abandonadas<br />
en la noche de los tiempos<br />
asumir disfunciones familiares<br />
atestiguar inmutables desenlaces.</p>
<p>Imperioso encontrar un resquicio<br />
una hendidura generosa<br />
una llave maestra<br />
en un bosque de sándalos<br />
y estrellas. </p>
<p>&nbsp;</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Salomón Amkie, el verso en la espiral</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2010/08/salomon-ankie-el-verso-en-la-espiral/</link>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 17:18:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[Salomón Amkie dobla el silencio, multiplica las señales y regresa a casa con el oficio del verso ejercido en todos los ángulos del tiempo. La realidad es fragmento, cabo siempre suelto de una madeja que la palabra hace y rehace, &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2010/08/salomon-ankie-el-verso-en-la-espiral/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/08/salomon-amkie.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/08/salomon-amkie-100x84.jpg" alt="salomon-amkie" title="salomon-amkie" width="100" height="84" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1821" /></a>Salomón Amkie dobla el silencio, multiplica las señales y regresa a casa con el oficio del verso ejercido en todos los ángulos del tiempo. La realidad es fragmento, cabo siempre suelto de una madeja que la palabra hace y rehace, aparentemente  deshilando. En esta selección de ‘Mundo y variaciones’, el poeta se presenta ante el filo de la estética de todos sus espacios y lo sujeta con la mano.<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:luisdellamary@gmail.com" target="_blank"><em>Luis Dellamary</em></a></p>
<p><span id="more-1820"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nací  en la Ciudad de México el 12 de abril de 1979. Soy poeta por vocación, pero he  tenido diversas profesiones, ocupaciones y distracciones, algunas necesarias y  otras inevitables. Los poemas que anexo pertenecen al poemario inédito  &quot;Mundo y variaciones&quot;. </p>
<div id="attachment_1821" class="wp-caption aligncenter" style="width: 360px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/08/salomon-amkie.jpg" alt="salomon-amkie" title="salomon-amkie" width="350" height="296" class="size-full wp-image-1821" /><p class="wp-caption-text">Salomón Amkie</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Del mundo… (Del poemario <em>Mundo y variaciones</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es silencio,<br />
silencio no de callarse,<br />
silencio no de no ruido,<br />
es silencio de silencio,<br />
silencio de sangre moviéndose,<br />
de savia <br />
ciega<br />
como  sangre,<br />
como  savia,<br />
es silencio de sol <br />
y nada,<br />
no nada de ausencia,<br />
nada de nada,<br />
de nada,<br />
espacio ciego,<br />
ciego mundo<br />
en silencio, silencio, mundo,<br />
ciega luz fijando en mundo<br />
a toda arista, <br />
a todo mundo,<br />
en un solo, <br />
ciego,<br />
silencio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Todo esto que desde dentro<br />
me expulsa,<br />
este parto o partir<br />
desde lo que sé<br />
o debo saber<br />
hasta lo que más allá es<br />
-jardín sin voces, pared o máscaras-<br />
con el mismo peso que desde la carne<br />
me devuelve a sí, me adentra<br />
en piel o tierra<br />
o silencio o voz:&nbsp; <br />
voz que<br />
se vuelve sutilmente<br />
el hueco o eco<br />
del ausente:<br />
hueco que se llena de huecos<br />
o piedra, cuerpo o hueco<br />
alimentando cuerpos,<br />
o huecos,<br />
o piedras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Rómpete, piel,<br />
para que entre el afuera,<br />
rómpeme adentro, afuera, <br />
la piel, para vaciarme de afuera,<br />
para tragármelo todo<br />
con el cuerpo todo.<br />
Roto lo demás, los demás, <br />
no habría otro ni piedras de ningún color,<br />
ningún, ya, dedo,<br />
una uña continua,<br />
una moneda de un solo lado,<br />
abajo sin arriba, soledad completa<br />
de una sola y maldita vez.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Manoseado, digo,<br />
magullado casi por esto que es estos<br />
y que no por eso me cabe en nombre. </p>
<p>Esto que es estos   y de todos lados vienen<br />
pero es de aquí de donde al final vienen,<br />
de aquí esto que es con lo que me hago presente<br />
aunque más quisiera hacerme hormigas<br />
para perderme en abajos muy abajos.</p>
<p>Porque no cabe uno en sí<br />
cuando lo que derramaría de ser vaso sería negro,  <br />
pegajoso como miles de agujeros<br />
por los que me colaría al mismo tiempo.</p>
<p>Traigo calzado el hueco,<br />
el posible vaciarme dentro,<br />
la hasta curiosidad por olerme cómo huelo <br />
una vez dentro.<br />
Pues si la espina es todo yo,<br />
¿cómo es que me la saco?</p>
<p>Mientras, a otra hora,<br />
alguien le pone nombre a su caerse<br />
y lo deja chorreando de fronteras, <br />
desdifuso desde aquí hasta acá,<br />
prensado entre puntos y comas,<br />
quemable, eventualmente propio<br />
o apropiado,<br />
y el vacío se sacude las alas<br />
y se deja volar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Telurismo</em><br />
Hoy tierra yo,<br />
tierra tragando tierra,<br />
náufrago de barro<br />
devorándose dedo a dedo para <br />
sobrevivir hasta mañana:<br />
nunca es mañana.<br />
Yo hambre ciega hoy,<br />
y estúpida,<br />
tierra hambrienta, ciega y estúpida,<br />
tierra lúbrica,<br />
deseando<br />
tierra la tierra,<br />
sin menguar tragándose,<br />
tierra perpetua<br />
yo hoy,<br />
perpetua y estúpida,<br />
tierra en tierra<br />
tragando tierra, <br />
tierra triste<br />
yo hoy.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Pleamar</em><br />
El grito húmedo desde mi estando <br />
eres tú, <br />
desde mi me miras. </p>
<p>Continuidad de gotas, <br />
la derramante timidez que me vigila,<br />
tu lúcida superficie dispersa <br />
lavando mi lecho <br />
de arena viva. </p>
<p>Soy nosotros, tendido, <br />
soy temblando. <br />
Se enfría con la tarde tu estar,<br />
la visible presencia de tus mareas <br />
de vida húmeda<br />
sobre mis menguantes lunas de piel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>O por qué no de pie,<br />
de puntitas por qué,<br />
para ser quizá <br />
más alto que yo,<br />
más que siempre,<br />
para tal vez leerme por sobre el hombro<br />
una angustia<br />
que es puro tallo,<br />
un ramo de huecos<br />
por los que caer suciamente<br />
y sin gritar,<br />
en la sola soledad<br />
de la locura,<br />
cayéndose ya en sí,<br />
pero los pies, los pies<br />
siempre tan pesados,<br />
con ese riesgo <br />
que son para andar<br />
sobre agua<br />
o sobre nubes,<br />
los pies.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin haberte alejado te alejas,<br />
tan aquí que para tocarme te entro y salgo,<br />
desde dentro y fuera y desde allá<br />
pero acá,<br />
acá es donde,<br />
acá donde eres manos<br />
que se entretejen<br />
con las manos de mis manos,<br />
con los dedos de mi frente<br />
que ya no saben qué, <br />
habiendo encontrado<br />
aquí todos mis ritos de agua satisfechos<br />
y todos mis vientos explicados,<br />
siendo tallos de roca<br />
atravesando la tierra,<br />
siendo a veces la tierra misma<br />
que nos captura,<br />
siendo siempre demasiado pesados<br />
como para dejar de parir plumas,<br />
manzanas o miel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Déjame que me vaya,&nbsp;<br />
que me vaya yendo,&nbsp;<br />
que me vaya cayendo déjame.&nbsp;<br />
&nbsp;&nbsp;<br />
Que me ahogue aquí en seco déjame,&nbsp;<br />
inhalándome hasta quedar con la piel hacia dentro, &nbsp;<br />
frío y acobijado,&nbsp;<br />
ablandado por las horas, &nbsp;<br />
ensalsado y servido, &nbsp;<br />
envejecido de dejadez déjame,&nbsp;<br />
ido, venido y yéndome, sin remedio ni remedo,&nbsp;<br />
arrojado y apachurrado y arrugado y arrastrado,&nbsp;<br />
atado y ajado y roto, &nbsp;<br />
sobre todo roto,&nbsp;<br />
déjame que me vaya codeando con la ambivalencia,&nbsp;<br />
que me le abra entero para dejarla &nbsp;<br />
entrarme hasta al borde y dejarme luego,&nbsp;<br />
miope andrajoso,&nbsp;<br />
que me tropiece los lunes y los miércoles&nbsp;<br />
con todo esto ajeno que ya no soy capaz de mirar. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De este vaciarse <br />
de todo en todo,<br />
de este vertirse <br />
de todo en mí<br />
voy llenándome ojos <br />
y boca,<br />
tomo prestadas las agujas y <br />
los hilos,<br />
tomo el rugido<br />
de lo que se tensa<br />
y se sabe tenso<br />
y me abro<br />
sin romperme del todo,<br />
lúcida muerte sin muerte,<br />
derrota posible de la piel<br />
que no es <br />
sin dejar de ser.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Nadieco, poesía que rescata del espejo</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2010/08/nadieco-poesia-que-rescata-del-espejo/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Aug 2010 11:22:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
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		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Nacido en 1980, en su &#8216;ciudad ceniza&#8217;, estudió en SOGEM en donde concluyó sus estudios en el año 2002. De entonces acumula dos libros de poesía, Hiedra en 2007  y Analemma en 2010. Atraviesa su poesía un canto primigenio, que &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2010/08/nadieco-poesia-que-rescata-del-espejo/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nacido en 1980, en su &#8216;ciudad ceniza&#8217;, estudió en SOGEM en donde concluyó sus estudios en el año 2002. De entonces acumula dos libros de poesía, <em>Hiedra</em> en 2007  y <em>Analemma</em> en 2010. Atraviesa su poesía un canto primigenio, que volvió para ya no ser el mismo.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:luisdellamary@gmail.com" target="_blank"><em>Luis Dellamary</em></a></p>
<p><span id="more-1787"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong> Verde prolífico</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Recién regreso de la inoculación de un verde prolífico y multitonal: vello de volcán, pubis de selva, mujer-montaña bostezando murciélagos con aves de colores en las axilas y ríos azules entre las piernas; su espíritu el brillo en los ojos de un venado&#8230;</p>
<p>La musgocorteza interceptaba diminutos diamantes. ¿Has escuchado cómo se siembran los truenos? Un constante crujir se propaga en la niebla como un tenor grave que intercede en el canto invisible del bosque. De noche nos bañamos en una cálida arteria, un helecho persiana repartía las voces de la luna; la realidad era una danza de siluetas arbóreas al son subacuático del río. Qué arcanos secretos conocen sólo los reptiles, por eso sus pupilas son tatuajes del cosmos.</p>
<p>Una tortuga que se adentra, cabeza primero al mar, la selva&#8230; Si fuéramos nube sabríamos que tiene la forma de una cola de ballena, pero no; es ella la tortuga a la que acuden el humus, los hongos, las húmedas cortezas, los ramajes aterciopelados y los bejucos serpientes como oscuros relámpagos que se hunden en la tierra. He aquí el reino de las raíces, anchas, gordas, tentáculos que penetran profundamente hasta bombear vida desde la muerte, pequeñitas raíces que beben toneladas de luz.</p>
<p>Descubrí el significado de la frescura, si alguna vez te encuentras en los brazos de tu amada bajo una lluvia tropical, congela el instante de la gota en su contacto con el mar, entonces besa su boca dulce y su piel salada, serás la nota de un ritmo ingrávido, el ir y venir de la Creación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Conservar el eco</strong></p>
<p align="right">A Fernando G. Sánchez Mohar</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la esférica dimensión humana</p>
<p>la tragedia del viento y la ceniza&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ayer decidieron que no regresarías,</p>
<p>alguien sembró una bala en tu pecho,</p>
<p>alguien decidió borrarte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin significado el por qué palidece,</p>
<p>tu ausencia abarca los gélidos espacios infinitos.</p>
<p>¿Eres libre?</p>
<p>¿Pudiste a lo incognoscible abandonarte?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aquí nadie entiende, los rostros se confunden con tu sombra.</p>
<p>Duele quien te reclama;</p>
<p>y te libera quien acepta</p>
<p>el viaje involuntario en la posibilidad de su destino,</p>
<p>quien adopta la intensidad de tu relámpago.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tu rastro dibuja un signo frágil,</p>
<p>una tarde gris, un cristal cifrado por la lluvia.</p>
<p>Te confieso que preferí seguir, huí de tu muerte.</p>
<p>Comprobaste que somos un fantasma en la memoria de quien queda,</p>
<p>la inexactitud del futuro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Conservo el eco de tu risa durante la noche del desierto.</p>
<p>Fuiste pieza angular del rompecabezas,</p>
<p>protagonista clave en la película.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hermano aquí cuidamos tu herencia,</p>
<p>aquí te relevamos, seguimos tus huellas,</p>
<p>alumbramos el túnel con tu antorcha.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Despertar” fue el mensaje de tu partida,</p>
<p>soltar el equipaje, irse ligero,</p>
<p>desnudarse hasta la luz.</p>
<p>Memorias de arena</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al girar, en cada segmento, el horizonte.</p>
<p>Polvo de diamante, viento que atraviesa mis átomos;</p>
<p>soy una estrella de serpientes.</p>
<p>Un movimiento de hierba que se arranca,</p>
<p>temblor de rama; el cielo, la sierra que me cerca;</p>
<p>mido cada uno de mis pasos.</p>
<p>Sólo la nada permanece.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya pesan las palabras:</p>
<p>es día de viento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Soles como flechas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mientras la superficie púrpura aborregada de la soledad en conjunción</p>
<p>respiro la tonelada helada de estar vivo.</p>
<p>Desde las moléculas oriundas (quizá antes)</p>
<p>acumulando el conocimiento en sus cadenas,</p>
<p>después del enraíce ingrávido que nos sostiene,</p>
<p>—arquitectura de ceniza luminosa—</p>
<p>belleza de tegumentos vibratorios inasibles como el tacto,</p>
<p>en fin,</p>
<p>soles como flechas</p>
<p>por amar la tierra sexual de la serpiente,</p>
<p>la seda de escama entre las piernas del mar,</p>
<p>la pluma activada por el nervio del viento</p>
<p>o simplemente la combustión con la llama inmersa</p>
<p>que nos llama a gritos desde siempre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Alabemos la putrefacción</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mar de luz entre las hojas canta</p>
<p>aunque la eternidad es tu presente se nace para morir.</p>
<p>Guarda los secretos del sacro vuelo del águila.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Su mirada dejará las partes para tocarlo todo.</p>
<p>Perforará carne, hueso, romperá en astillas las ideas,</p>
<p>fluctuará en el remanso,</p>
<p>frágil a su propio vórtice;</p>
<p>como el aire en un pecho,</p>
<p>más vacío entre más profundo.</p>
<p>Nos lleva en la dirección que teje la araña…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si el vapor surge del suelo como de un pubis fértil</p>
<p>el muerto subirá al cielo y se disolverá en el espacio.</p>
<p>Alabemos la putrefacción</p>
<p>ese milagro con antifaz.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Nataly Montiel</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2010/06/nataly-montiel/</link>
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		<pubDate>Wed, 30 Jun 2010 01:22:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[Ha ofrecido lecturas de su poesía en diversos foros del país así como en Encuentros nacionales e internacionales de poetas y escritores. Ha publicado en diversas Revistas de Creación Literaria tanto impresas como electrónicas, como, la revistas La Pluma del &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2010/06/nataly-montiel/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/06/nataly-montiel-thumb.jpg" alt="nataly montiel" title="nataly-montiel" width="81" height="100" class="alignleft size-full wp-image-1731" />Ha ofrecido lecturas de su poesía en diversos  foros del país así como en Encuentros nacionales e internacionales de poetas y  escritores. <br />
Ha publicado en diversas Revistas de  Creación Literaria tanto impresas como electrónicas, como, la revistas <em>La Pluma  del Ganso</em> y <em>Opción</em> Revista del alumnado del ITAM, en la revista <em>Pleyade</em> y en la  Sección Cultural La Furia del Pez del periódico <em>el Financiero</em>.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:luisdellamary@gmail.com" target="_blank"><em>Luis Dellamary</em></a></p>
<p><span id="more-1730"></span><br />
Es Miembro del Taller de Cartago y  pertenece también, al <em>Club Revista la Pluma del Ganso</em>. <br />
Obtuvo el segundo lugar en el 5°  concurso de poesía de la Revista <em>La Pluma del Ganso</em> (2005) y mención en el 6°  Concurso de poesía de la <em>Revista la Pluma del Ganso</em> (2007).<br />
Es autora del poemario <em>Andanada de  viento</em> (Ed. Urdimbre, México, 2004). <br />
Autora del libro<em> Sospechas de Sueño</em> incluido en la antología<em> Senderos de Dido</em> (UNAM, 2007).<br />
Participa en “<em>40 Barcos de Guerra </em>(Antología de  Poesía y sus Editoriales)”, por Edición Independiente. México. 2009. <br />
Fue incluida en la antología <em>Hasta  agotar la existencia II</em> (Ed. Resistencia, México, 2004).<br />
Participa en la <em>Antología Memoria del  9° Encuentro de Zamora Michoacán </em>(2005), <br />
Forma parte de la antología <em>Memorias  del Encuentro Internacional de Escritores 2008</em> en Salvatierra, Gto.<br />
Fue Jurado del 11° Concurso Universitario de Poesía:  Décima Muerte. UNAM. (2008).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a title="View Nataly-Montiel-Poemas on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/33722388/Nataly-Montiel-Poemas" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;">Nataly-Montiel-Poemas</a> <object id="doc_75025" name="doc_75025" height="640" width="640" type="application/x-shockwave-flash" data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" style="outline:none;" ><param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"><param name="wmode" value="opaque"><param name="bgcolor" value="#ffffff"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowScriptAccess" value="always"><param name="FlashVars" value="document_id=33722388&#038;access_key=key-22wr380fh0xah8qbu14u&#038;page=1&#038;viewMode=list"><embed id="doc_75025" name="doc_75025" src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=33722388&#038;access_key=key-22wr380fh0xah8qbu14u&#038;page=1&#038;viewMode=list" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" height="640" width="640" wmode="opaque" bgcolor="#ffffff"></embed></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>POESÍA EN VOZ ALTA Y NOTAS MÚSICALES “UN CANTO A LA VIDA”</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2010/06/poesia-en-voz-alta-notas-musicales/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2010/06/poesia-en-voz-alta-notas-musicales/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 Jun 2010 11:56:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actividades culturales]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[lecturas]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[La Biblioteca Vasconcelos les hace la más cordial invitación al evento de Poesía en Voz Alta y Notas Musicales “Un canto a la Vida” Dando a si mismo espacio a la música con la palabra a la limón en voz &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2010/06/poesia-en-voz-alta-notas-musicales/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La <strong>Biblioteca Vasconcelos</strong> les hace la más cordial invitación al evento de <strong>Poesía en Voz Alta y Notas Musicales “Un canto a la Vida”</strong> Dando a si mismo espacio a la música con la palabra  a la limón en voz de los poetas que ya han publicado en la Editorial ÉPICA Eunice Solís Hernández y Salvador Ávila acompañándonos Aída Luna quién es escritora, poeta y conductora de programas de radio en las estaciones de radio Universidad y  Abc radio y es interprete de las obras musicales del maestro Raúl Nerí compositor de gran renombre así mismo el  acordeonista llamado Delphino quién  también interpreta composiciones del maestro Nerí.<br />
Dicho evento tendrá lugar en el auditorio principal de la Biblioteca Vasconcelos el día <strong>19 de junio del presente año a las 12:00</strong> entrada libre.<br />
Dirección<br />
Eje 1 Norte esq. Aldama s/n. colonia Buenavista, delegación Cuauhtémoc, México D.F., código postal 06350.</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Ruvalcaba: el cronista urbano y poético</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2010/02/ruvalcaba-cronista-urbano-poetico/</link>
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		<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 13:54:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[El trabajo poético de Alonso Ruvalcaba, inspira ir más allá de uno o dos o mil  versos, busca sobre todo rebasar la frontera lector / espectador y llegar hacia una verdad poética y entregarnos una anécdota cotidiana, urbana; siempre con &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2010/02/ruvalcaba-cronista-urbano-poetico/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/02/alfonso-ruvalcaba.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/02/alfonso-ruvalcaba-100x66.jpg" alt="" title="alfonso-ruvalcaba" width="100" height="66" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1536" /></a><em>El trabajo poético de Alonso Ruvalcaba, inspira ir más allá de uno o dos o mil  versos, busca sobre todo rebasar la frontera lector / espectador y llegar hacia una verdad poética y entregarnos una anécdota cotidiana, urbana; siempre con una dosis de realismo. </em></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:colaboraconlaotra@gmail.com" target="_blank">Guillermo Carballo</a></p>
<p><span id="more-1535"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>La capacidad de observación (y asombro)  del poeta, da como resultado una singular crónica diaria, directa, esa poesía que va al punto sin maquillaje, sin adornos estilísticos que distraigan nuestra atención y así poder escuchar y entender la voz del poeta. Un poeta desnudo, un poeta directo.  Ruvalcaba, consigue vivir sus poemas y extenderlos a su antojo, hasta hacerlos suyos. Entre sus líneas se edifican hallazgos poéticos cotidianos y esa es su verdadera fuerza: una virtud envuelta en la honestidad y autenticidad hacen que su poesía sea contundente.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1536" class="wp-caption alignnone" style="width: 236px"><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/02/alfonso-ruvalcaba.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/02/alfonso-ruvalcaba.jpg" alt="" title="alonso-ruvalcaba" width="226" height="150" class="size-full wp-image-1536" /></a><p class="wp-caption-text">Alonso Ruvalcaba</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Alonso Ruvalcaba es poeta, traductor, ensayista y crítico de comida. Fue editor de la revista <em>Catadores </em>2001-2009 y <em>Gula </em>2006-2009; columnista del diario <em>La Jornada </em>entre el año 2003 y 2008. Tradujo varios volúmenes para el grupo editorial Patria –entre ellos, <em>Grandes ensayos científicos </em>de Martin Gardner Ha publicado traducción de poesía en <em>Molino de Letras,</em> <em>El Financiero</em> y <em>La Jornada</em>. Ha tenido columnas de gastronomía, de cine y de poesía en <em>Tiempo Libre, Playboy, Código, Cinemanía,</em> <em>Complot, El Financiero, El Foco, Citaris</em>, y<em> La Jornada.</em> Actualmente escribe sobre gastronomía y viajes en las revistas <em>Deep, Life&amp;Style, Travel + Leisure</em> y <em>Vuelo.</em> En 2004 apareció su primer poemario, <em>Jardín y mausoleo</em>, premiado y editado por el gobierno de Aguascalientes. También recibió el premio de poesía Aspa 1999 [México] por la serie <em>Seis poemas de 1997</em>. En 2008 publicó el volumen <em>Ciudad de restaurantes</em> en Grijalbo/Mondadori.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a title="View Alonso Ruvalcaba on Scribd" href="http://www.scribd.com/doc/27356931/alonso-ruvalcaba" style="margin: 12px auto 6px auto; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 14px; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal; -x-system-font: none; display: block; text-decoration: underline;">Alonso Ruvalcaba</a> <object id="doc_48546" name="doc_48546" height="600" width="680" type="application/x-shockwave-flash" data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" style="outline:none;" ><param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"><param name="wmode" value="opaque"><param name="bgcolor" value="#ffffff"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowScriptAccess" value="always"><param name="FlashVars" value="document_id=27356931&#038;access_key=key-du5hjuo3jqpih9rw17x&#038;page=1&#038;viewMode=list"><embed id="doc_48546" name="doc_48546" src="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=27356931&#038;access_key=key-du5hjuo3jqpih9rw17x&#038;page=1&#038;viewMode=list" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" height="600" width="680" wmode="opaque" bgcolor="#ffffff"></embed></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>La poesía  de Jahziel Ponce</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2010/01/la-poesia-de-jahziel-ponce/</link>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 12:42:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=1490</guid>
		<description><![CDATA[Jahziel Ponce, es un poeta autodidacta, su experiencia poética se basa en publicaciones de diversos blogs y revistas virtuales, entre sus influencias literarias encontramos desde Fiódor Dostoievski, Charles Baudelaire y César Vallejo, así como el recientemente galardonado José Emilio Pacheco. También &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2010/01/la-poesia-de-jahziel-ponce/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/jahziel-ponce.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/jahziel-ponce-77x100.jpg" alt="Jahziel Ponce" title="Jahziel Ponce" width="77" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1491" /></a>Jahziel Ponce, es un poeta autodidacta, su experiencia poética se basa en  publicaciones de diversos <em>blogs </em>y  revistas virtuales, entre sus influencias literarias encontramos desde <em>Fiódor</em><strong> </strong><em>Dostoievski, Charles  Baudelaire y César Vallejo, así como el</em> recientemente  galardonado José Emilio Pacheco. También es notorio su gusto por autores de  la  generación <em>beat</em> como Jack Kerouac y William Burroughs.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:colaboraconlaotra@gmail.com" target="_blank">Guillermo Carballo</a></p>
<p><span id="more-1490"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><div id="attachment_1491" class="wp-caption alignleft" style="width: 232px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/jahziel-ponce.jpg" alt="Jahziel Ponce" title="Jahziel Ponce" width="222" height="285" class="size-full wp-image-1491" /><p class="wp-caption-text">Jahziel Ponce</p></div><em>La poesía de este novel poeta, conmueve  y sorprende, quizás sin proponérselo, al edificar en sus versos una  sensibilidad exacta y consigue también crear poemas con hallazgos poéticos  interesantes, crea una textura, un olor y hasta diversos sabores de la vida  cotidiana, sin esconder los miedos, dolor y en ocasiones las emociones más  genuinas y contradictorias del hombre. Seduce, reflexiona y propone con un  particular estilo las rutinas del amor y desamor que marca no sólo un  distintivo sello poético, sino que captura como una fotografía de palabras:  instantes, anécdotas e historias fragmentadas que dan margen al recuerdo de la  vida humana y los más profundos sentimientos del hombre: amar y ser amado.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>DESAPARECIENDO COMPLETAMENTE</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sólo puedo sentir la carne<br />
blandiendo entre mis manos<br />
mil espadas oscuras<br />
cientos de recuerdos desafinados y sin tino</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>trato de ocultarme<br />
entre negras paredes<br />
entre la tierra de rojo sangre<br />
mientras los búhos presagian mi final</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y escondiéndome es como desaparezco<br />
como el agua corriendo por mi cuerpo<br />
borrando residuos impíos<br />
de noches sin igual</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>miedo en mi cabeza<br />
temblor entre mis brazos<br />
cual débil rama me paseo<br />
entre árboles tristemente milenarios</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿qué pasa si entro a la tumba?<br />
¿qué pasa si empequeñezco ante la eternidad?<br />
no puedo sino ser feliz<br />
pensando en mi gran descanso</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>desaparezco de mí completamente<br />
intentando vivir en otro ser<br />
que peque sin pecar<br />
y viva sin vivir</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>volviéndome loco entre rayos diáfanos de sol<br />
entre lunas de antigua reminiscencia<br />
no puedo volver la vista atrás<br />
no puedo ocultarme de ti</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y sin embargo en todo lo que pienso<br />
es en mi alma que se aleja<br />
que se disuelve entre las nubes<br />
llorando como lloran los recién nacidos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>por una morada sin igual<br />
por un cuarto con fuego<br />
con amor y con odio</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>LO PERDÍ TODO&#8230;Y GANÉ</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sangre<br />
sangre que corre<br />
y que se aleja<br />
se diluye en mi cuerpo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>meto mis manos en el vientre<br />
y sólo encuentro espacio vacío<br />
sin alma y sin sustancia<br />
sin vísceras sangrantes</p>
<p>¿a donde se ha ido mi interior?<br />
¿lo perdí en la batalla?<br />
¿nací perdiendo lo que ya estaba perdido?<br />
me desespera esta aberración</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>quietamente dejo el traje<br />
sobre la cama<br />
y salgo en silencio<br />
sombras resplandecientes<br />
se pierden en la pared</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>se acercan a mí<br />
y me hablan<br />
la curiosidad por fin vence al miedo<br />
quieren saber qué me trae a sus dominios</p>
<p>&quot;me trae la sangre<br />
les digo<br />
la búsqueda de una respuesta<br />
que apacigüe mi sufrir&quot;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pero estoy predicando en el desierto<br />
sus oídos mutilados por la muerte<br />
no entienden a este ser<br />
mitad vivo, mitad muerto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me siento envilecido<br />
y con el cuerpo en llamas<br />
con cada poro de la piel<br />
deseando el fin</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces regreso a la quietud<br />
de la vida<br />
al fin y al cabo eso es lo que soy<br />
un ser viviente</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me pongo de vuelta el traje<br />
y aunque el sol resplandece<br />
yo no puedo más<br />
con esta oscuridad</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>así es como abrí la ventana<br />
y salté<br />
liberándome de mi prisión</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ENTRE LAS CENIZAS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>voy a destruir mis pies<br />
ya no caminaran por estas calles del exilio<br />
no me llevaran por caminos llenos de tierra<br />
no se cansaran más de no encontrar su meta</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>voy a destruir mis manos<br />
ya no tocaran cuerpos prohibidos<br />
no temblaran ante el agobio de la impureza<br />
sus dedos no teclearan mensajes de dolor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>voy a sacarme los ojos<br />
la oscuridad será mi mejor compañera<br />
no veré a la gente abandonarme<br />
no se empañaran con las lágrimas de la desgracia</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>voy a destruir mi boca<br />
palabras de luto y palabras de gozo<br />
no serán más escuchadas<br />
los besos que espero nunca más serán pagados</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>lo que nunca podré destruir<br />
es este sentimiento de culpabilidad<br />
por los errores del pasado<br />
por mi sencilla y frágil inutilidad</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no puedo destruir mis sentimientos<br />
esos que me hacen llorar y reír<br />
reflexionar sobre lo vivido<br />
y sobre lo que viene</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no puedo destruir mi alma<br />
la que me han dicho que me sostiene<br />
la que se pudre por dentro sintiendo la soledad<br />
la que escapara de mi cuando haya muerto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ENTRE SUEÑOS Y  PALABRAS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>veo en tu boca cierta sensualidad<br />
tu fragancia me atrapa en sus redes<br />
tu cabello es más que solo una parte de tu cuerpo<br />
es todo en lo que pienso ahora</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Cómo hay que hacer para<br />
amar a una buena mujer?<br />
¿cómo se le demuestra<br />
el calor de la mente y del cuerpo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no solo sueño con tu cuerpo<br />
sueño con los amaneceres a tu lado<br />
el cigarro después del éxtasis<br />
los desayunos apresurados</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>las peleas de sobremesa<br />
achaques en cuerpos ajados<br />
café sobre toalla de algodón<br />
cigarrillos que nunca se acaban</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no me dejes con el tenedor en la mano<br />
la comida servida con pan caliente<br />
el olor de tu perfume solo como recuerdo<br />
en una de tus blusas olvidadas en el cuarto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿qué esperar?<br />
¿qué es lo que tenemos que decidir?<br />
¿hasta donde llegarán las fantasías,<br />
los sueños húmedos y las palabras?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>estoy equivocado<br />
no existe tal sueño<br />
no existen tales palabras<br />
sólo existen mis fantasías</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>VACÍOS Y DESVELOS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>las caricias cesan<br />
la piel se arruga<br />
los ojos se inundan<br />
de caricias inútiles<br />
y de recuerdos<br />
vívidos y coloridos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>tan solo<br />
en esta habitación<br />
con humo y con alcohol<br />
papeles y palabras<br />
cajas magnéticas<br />
corazones solitarios</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>tus palabras al oído<br />
odio puro entre mis venas<br />
mi intención al escuchar<br />
las aventuras de tus noches<br />
es juntar valor<br />
y dejar todo en el pasado</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>mis cuentos<br />
mis recuerdos<br />
mis manos sudorosas<br />
el vacío en el estómago<br />
la mente<br />
y el corazón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>vivo y deseo<br />
con ansiedad<br />
pulcritud<br />
y buena gana</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>sin suficientes argumentos<br />
con pasos lentos<br />
miradas hacia los lados<br />
dentro de mi alma<br />
y con todo mi dolor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿qué estoy haciendo?<br />
hago confesiones<br />
acepto culpas<br />
escucho explicaciones<br />
masoquistas y explícitas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>hasta tal punto<br />
llega mi curiosidad<br />
que soy capaz de mutilarme<br />
(en el alma ,en el corazón)<br />
y los días siguen pasando</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y esto que vive en mis manos<br />
se va, se ciega<br />
se muere</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>te veo hoy: &quot;hasta nunca,<br />
hasta siempre, hasta luego&quot;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>LA   NOTICIA DEL VIERNES</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entre colores pasteles<br />
y desafíos a la humanidad<br />
me muevo sin mucho compás en las piernas<br />
sorteando gotas que me duelen más que mojarme</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>en esta habitación<br />
insisto en destronar a todos los reyes<br />
en escuchar las peroratas de mis acompañantes<br />
que a estas alturas de la noche<br />
parecen filosofía existencialista</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>desafío por completo a las leyes de gravedad<br />
los vasos no caen de mis manos<br />
las botellas destilan su precioso líquido<br />
para que se convierta en el elíxir de mi olvido</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y es entonces cuando todos los recuerdos<br />
se agolpan en mi cabeza<br />
¿es esa acción lo que provoca<br />
que el mundo gire en un tornado interminable<br />
de sensaciones de odio y frustración?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>recuerdo la ansiedad al ver las páginas blancas<br />
la emoción al oler la tinta sobre el papel<br />
la desesperación que me provocan mis palabras<br />
que buscan ser un escape<br />
y sólo son una fantasía</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces los vasos cambian de pócima<br />
whisky con soda<br />
fernet con soda<br />
vodka con soda</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y sigo riendo<br />
y sigo haciendo que el mundo me pague<br />
todas las desgracias que llevo como una cruz<br />
sobre mi conciencia</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pero al mismo tiempo<br />
me doy cuenta de mi podredumbre<br />
me muerdo los labios<br />
intentando olvidar el desgano por vivir<br />
que no me ayuda para despintar mis canas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>aprieto el pecho con las manos<br />
la boca se llena de desechos tóxicos<br />
mucho más tóxicos que tu olvido<br />
y entonces me siento culpable</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>culpable al sentarme a tratar<br />
de que el mundo se acabe en una copa<br />
de que mi pocas ganas de vivir<br />
corran calientes por mis venas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces aviento las botellas por las ventanas<br />
e incluso contra las paredes<br />
el vino corre como sangre de sacrificio<br />
y en mi locura<br />
un día más se vuelve una estela de pasión</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>CAMINATA EN LA MADRUGADA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>veo la luz y huyo de ella<br />
basura en las calles<br />
putas descorazonadas<br />
en cada esquina de mi barrio</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>baños con miles de agujas<br />
que persiguen nuestra agonía<br />
los chistes machistas alimentan mi ego<br />
y tu recuerdo me cubre de lágrimas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no son lágrimas de tristeza<br />
ni siquiera de nostalgia<br />
son lágrimas que drenan las páginas del pasado<br />
atoradas en las alcantarillas de mi corazón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>allí viven las manos que deslizaste por mi piel<br />
y los labios que posaste en mi boca<br />
cabello enredado en mi cuello<br />
palabras enterradas sin ninguna razón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me sacude la realidad<br />
y despierto del letargo<br />
la bruma de la noche desapareció<br />
llevándose consigo mis recuerdos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>la gata me adora<br />
lo percibo en sus maullidos<br />
y en como restriega su costado contra mi pierna<br />
acaricio su cuerpo y le doy cariño<br />
ella me mira con ojos infinitos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no hay café en la cama<br />
pero tengo sol en automático<br />
no hay condones a la mano<br />
pero no tengo a nadie dormido al lado</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no hay gemidos indelebles<br />
pero sigo teniendo vino<br />
no hay esperanza por el día de mañana<br />
pero me levanto y sigo vivo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>MIS CÍRCULOS SIN CUADRATURA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no encuentro los fantasmas<br />
que solía tener alrededor<br />
no disfruto la adrenalina del terror<br />
fluir a través de mi cuerpo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>lo que sí tengo en demasía<br />
es el recuerdo de tu cabello ondulándose<br />
a merced del viento inhóspito de la madrugada<br />
y tus manos cubriéndose la cara<br />
que suplicaba piedad a la naturaleza</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>los líquidos de mi cuerpo<br />
no encuentran vías libres para circular<br />
se estancan en cualquier lado<br />
atrasando mi proceso evolutivo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>así pues<br />
me encuentro a mí mismo<br />
tirado en la arena<br />
con juguetes de cuerda<br />
y paletas de caramelo en la boca<br />
no quise crecer<br />
el niño que habita en mí nunca maduró</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me veo perdido en un laberinto<br />
de casas que se derrumban a mi paso<br />
los perros huelen mi presencia y me ladran<br />
y el horizonte rojo<br />
escupe sangre cósmica que convierte mi éxtasis<br />
en lenta agonía de muerte</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y mi cuerpo que no descansa<br />
yace perdido en una plancha de piedra<br />
como muerto en vida<br />
perdido en la morgue infernal de la infinita pesadilla</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>es el mismo cuerpo que vaga por calles oscuras<br />
y suelos terregosos<br />
huyendo de la oscuridad y en pos de una ilusión efímera<br />
de vestido blanco y alas de guerra</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>el que encuentra en la quietud de la noche<br />
una de sus mejores aliadas<br />
y al mismo tiempo<br />
un enigma que se responde a sí mismo<br />
cayendo del abismo y agitando aguas interiores</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>se regocija en su dolor<br />
sin más ataduras que su tierna mirada<br />
que busca una dominatriz en cada cuerpo femenino<br />
y que muerto de miedo<br />
suplica una y otra vez<br />
que los golpes se terminen<br />
aún antes de empezar</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no me sirven las máscaras<br />
ni los labios que se pinta artificialmente<br />
para regocijo de mis sentidos<br />
busco la impagable mirada<br />
que me siga a través del camino<br />
y que sorprendiéndose por mis lágrimas<br />
me consuele con abrazos eternos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>MARCHA DE GUERRA, PROCESIÓN FÚNEBRE</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>desde lo alto de la sierra<br />
se ve el humo que se disipa a lo lejos<br />
caballos que galopan como andando entre sueños<br />
jinetes que derrotan a la muerte<br />
y sufren por no encontrar tierra que los reciba</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>el tirano no suelta su trono de oro<br />
y nosotros nos cansamos cada día más<br />
de nuestra pobreza<br />
y de el olvido al que nos tienen condenados</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces dejamos nuestra choza de madera<br />
y marchamos en lenta procesión<br />
hacia lo que para nosotros es desconocido<br />
mucho más allá de nuestro pueblo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y mis pies se rompen a través del camino<br />
las sandalias no soportan el peso de este cuerpo<br />
que anda por días y días perdido en tierra desconocida<br />
hasta que por fin encuentra respuestas que descansan<br />
en una carabina colgada de un caballo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>las mujeres se quedan quietas en una nostálgica despedida<br />
rebozos negros, grises y de colores<br />
que cargan con amores perdidos y muertes por venir<br />
mientras el tren se adentra<br />
en una tierra que me es por completo desconocida</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces la bola me lleva consigo<br />
entramos a robar a los pueblos<br />
matamos hacendados que abusando de su poder<br />
esclavizan al jornalero<br />
violamos a sus mujeres<br />
nos apropiamos de sus bienes</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>prendemos fogatas<br />
y al calor de nuestro desvelo<br />
evocamos el rancho<br />
el pueblo<br />
la siembra<br />
a nuestras queridas adelitas<br />
que toman la carrillera para amarrársela en el pecho<br />
y seguir a su Juan</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>el polvo se anida en nuestra boca<br />
los caballos huyen en una loca carrera<br />
de la metralla de los oficialistas<br />
puercos esclavos<br />
que defienden a tipos sin escrúpulos<br />
que sólo saben robar</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&quot;el mero jefe&quot; nos enseña a no creer<br />
nos cuenta la historia en la lengua de sus padres<br />
de nuestros ancestros<br />
junto a un gran señor entra triunfante<br />
en la ciudad de los palacios</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pero el regreso a nuestra tierra no es fácil<br />
la sierra sigue tal y como la dejamos<br />
nuestra hambre no ha desaparecido<br />
y después de tantos años<br />
la lucha en los que algunos perdimos brazos<br />
manos<br />
piernas<br />
no me deja sino<br />
grandes recuerdos de batallas que perdimos<br />
y que también ganamos<br />
sobre todo me deja<br />
la ilusión de creer<br />
en un pueblo mejor<br />
en un futuro igual<br />
m&#8217;anque me maten en Morelos<br />
en Celaya o en algún lugar del norte</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>IMAGEN Y COLOR, PALABRAS VERDADERAS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no nos soltamos de las manos<br />
las entrelazamos muy fuerte<br />
nos arrancamos un poco de piel<br />
y enseguida nos lamemos las heridas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>un papel<br />
una imagen<br />
risas oscuras<br />
que delatan hipocresía</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>sin embargo el sol<br />
quema nuestros recuerdos<br />
y las botellas de whisky<br />
nos hacen sus prisioneros</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>en las calles solitarias<br />
y en las ciudades sobrepobladas<br />
gritamos maldiciones<br />
y profanamos tumbas en busca de perdón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿qué son estos sueños de grandeza?<br />
¿qué son estas pesadillas en donde nuestra sombra se esconde<br />
formando inútiles figuras<br />
donde no es posible imaginarse una vida?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>la flor que se muestra<br />
orgullosa y llena de color<br />
nos inspira en los días y en las noches<br />
en que nuestro corazones no paran de imaginar nubes infinitas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>la piel que nos roza<br />
nos provoca placenteros orgasmos<br />
nuestro corazón no siente amor<br />
nuestro cuerpo busca emociones fuertes</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>las rocas en el acantilado no son suficientes para terminar con nosotros<br />
las huellas de violencia en nuestro cuerpo nos hieren pero no nos matan<br />
los besos que regalamos pero que no recordamos solo son pasajeros<br />
las acuarelas y el papel siguen ahí en la mesa</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pintamos guerras de amor y de odio<br />
escribimos poemas de suciedad y de miseria<br />
dejamos nuestra alma tatuada en cada esquina<br />
donde nuestros pies suelen dejar nuestras huellas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿en donde encontrar orejas perdidas?<br />
¿en donde emborracharnos de amor sin caer en la tentación?<br />
¿en donde rezar por la existencia sin caer en la desolación?<br />
¿en donde se puede vivir sin morir a cada minuto?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>al final del día<br />
tus labios pronuncian la tristeza<br />
y mis ojos miran lo que no se puede tener<br />
caminamos sobre la hojas caídas en la lucha<br />
y nos damos vuelta sobre ciertos senderos de oscuridad</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿puedes ver mis manos?<br />
ahora yo veo tus colores<br />
abrazas mis palabras como a viejos amigos<br />
mientras en tu cabeza truenan rayos de magia y de historia largamente perdida</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no sé como detenerte en tu loca carrera<br />
y tus palabras se han acabado como alguna vez se acabo mi esperanza<br />
sigamos pintando, sigamos escribiendo<br />
sigamos imaginando que vivimos fuera de nuestra burbuja</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>EL CÍRCULO QUE NUNCA ACABA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>colgué los zapatos<br />
clamando por descanso<br />
suspirando<br />
deseando un final diferente</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>el filo de la navaja<br />
magnetiza poco a poco mi mente<br />
me atrae su dulce oferta<br />
me aleja su obstinado final</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>es una mañana muy bonita<br />
sin placer pero con una idea fija<br />
en el camino que vamos a andar<br />
no probé nada que me contaminara<br />
ni siquiera esperé a la chica de la esquina</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pero me he quedado sin sillas<br />
sin flores en la ventana<br />
sin amigos a la puerta<br />
con los puños cerrados en desesperada furia</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>tal vez solo soñé<br />
no me atreví a abrir los ojos ni un momento<br />
deseando una larga exclamación de asombro<br />
una gran pléyade de dulces viñedos<br />
una atenta mirada cargada de noches<br />
y de semanas<br />
y de meses sin sombras</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>los zapatos volvieron al suelo<br />
a su pesado andar<br />
a la tierra bendita<br />
que maldice mi labor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>como un espía que atisba por las ventanas<br />
no dudé en encerrarme en mi dolor<br />
gritando por mi pérdida<br />
olvidando que un día viví</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>es un pesado velo<br />
que ahora cubre mi mirada<br />
tanta sal que se desperdicia<br />
y la pasión que se encierra</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me esperan largos días<br />
con sus noches fatigantes<br />
me quedan mil pastillas de colores<br />
para desfallecer en éxtasis</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>hoy más que nunca<br />
apruebo tu derrota<br />
y te espero como siempre<br />
para que mueras deseoso<br />
de haber tenido otro final. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Los Universos poéticos de Daniela Camacho</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2009 16:43:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[La poesía de Daniela Camacho cautiva desde la primera lectura. Consigue envolver al lector en un mundo imaginario tan poderoso como universal. Debajo de cada verso, está escondida una anécdota poética luminosa, capaz de provocar sabores, olores y hasta texturas &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2009/10/los-universos-poeticos-de-daniela-camacho/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/10/daniela-camacho-96x100.jpg" alt="daniela-camacho" title="daniela-camacho" width="96" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1333" />La  poesía de Daniela Camacho cautiva desde la primera lectura. Consigue envolver  al lector en un mundo imaginario tan poderoso como universal. Debajo de cada  verso, está escondida una anécdota poética luminosa, capaz de provocar sabores,  olores y hasta texturas en cada sentimiento esculpido virtuosamente por la  poeta.<br />
<span id="more-1332"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El trabajo de esta novel poeta  sinaloense, va en ascenso por su versatilidad y madurez poética, plasmada en  cada uno de sus versos.  A través de su  peculiar sensibilidad literaria, construye seductoras imágenes con el fin de  mostrar la intensidad de la vida y la importancia de las emociones humanas  concentradas en un instante. El resultado de su obra, se traduce en un  auténtico placer por disfrutar una poesía sincera y actual con altas dosis de  creatividad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Daniela Camacho</strong> (Culiacán, Sinaloa, México, 1980) se graduó de  ingeniería industrial y de sistemas por el itesm  y de lengua y literaturas hispánicas por la unam.  Publicó los poemarios <em>En la punta de la  lengua </em>(Tintanueva, 2007) y <em>Plegarias  para insomnes</em> (Editorial Praxis, 2008); y el libro de palíndromos <em>Aire sería </em>(Editorial Praxis, 2008).  Forma parte de la antología bilingüe, español-portugués, <em>Tránsito de fuego</em> (Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, 2009), <em>La mujer rota </em>(Literalia editores,  2008) y <em>Los siete pecados capitales. La  lujuria</em> (Alforja, 2008). Es fundadora y miembro del consejo editorial y de  redacción de la revista <em>El Puro Cuento</em>.  Sus poemas y ensayos han sido publicados en revistas y periódicos de México,  Argentina, República Dominicana, Venezuela, Colombia y Perú; países a los que  ha sido invitada a diferentes actividades literarias. En la actualidad, radica  en Tokio, Japón. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/10/daniela-camacho.jpg" alt="daniela-camacho" title="daniela-camacho" width="336" height="347" class="aligncenter size-full wp-image-1333" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(Poemas del libro <em>Plegarias para insomnes</em>, Editorial  Praxis, 2008.)</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Morir. Morir insomne y desierta. Cuan­do todo huela a caléndulas y  a mar. Amar. Cuando el mundo se convierta en el último murmullo de Dios, cuando  no haya más si­lencio que el batir de alas de un pájaro ciego. Llover. Lluviar  toda la fe que se me pudre en las heridas, hablar en monosílabos, morder la  pulpa del dolor. Morir. Morir atenta, con el estómago vacío y los ojos muy  abiertos. Mirar. Mirarlo todo, el cuerpo violentado de la niña, la sangre  coagulada de los perros, el genocidio de poetas. Entender. Saber que en estas  horas todo es mentira, el olvido, la guerra, la resu­rrección y el tiempo.  Dormir. Dormir es im­posible. Por eso digo que es mejor morir. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>XII</strong></p>
<p align="right">&nbsp;<em>Yo no sé de la  infancia </em> <br />
<em>más que un  miedo luminoso </em> <br />
<em>y una mano que  me arrastra </em> <br />
<em>a mi otra  orilla.</em></p>
<p align="right"><strong>Alejandra Pizarnik</strong></p>
<p>Sentada está la niña en  el recuerdo de la in­somne. Sentada y sola, mudísima: sin boca, sin palabras,  con la cicatriz de los silentes en la cerviz. Violenta la memoria de mujer. No  pue­de nombrarse desde dentro, no sabe morirse ni olvidar. Dientes  fragmentados, lunas en el vientre, y esa voz de agua que no sangra, que murmura  los suicidios de los pájaros, que re­vienta el luto de las alas en los dedos.  ¡Tempes­tuosa náusea la del viaje hacia el ayer! ¡Oscuros los naufragios en el  alma de la niña! Ya sus ojos van lumbrando las espinas, va tejiendo con la  vulva hilos de pus y vacuidad, va buscando los espejos y la muerte. Pero está  sentada, sentada y sola, mudísima: criatura seducida por el llan­to de la  noche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>XVI</strong></p>
<p>Dicen que el suicida es un cobarde. No. El suicida es el orfebre de  la noche, un insom­ne antiguo, delirante, el más bello antropófa­go del mundo.  Sí, sólo aquel que repta con el alma hinchada de hipotermia sabe que se eva­poraron  las promesas, que en sus fauces ya no hay nada, ni siquiera un resto de saliva  para decir adiós. Aquí, sólo arcángeles famélicos atestiguan el silencio,  llevan una cuerda atada al cuello, y sus ojos son dos úlceras que san­gran.  Todos están solos, desiertos, pestilentes: los hombres, los ángeles, los niños  y hasta los muertos. Todos locos y alienados por el frío, por el hambre, por la  más letal desgana de existir.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>En el laudario</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llora el laúd. Se cansó  de musitar y musicar sus todas partristuras. Melógrafa mujer, escu­cha. Hay un  crujir de huesos y de cuerdas en el alma, es el sistolar y diastolar de noches  solas y desnudas. Y si finges la sordera de los otros, cierra bien tus ojos,  niña dios, tal vez sientas la humedad entre los muslos, el temblor de un cuerpo  carcomido por xilófagos insectos, el olor de sangre antigua que suplica por tus  manos tañedoras. Pero mejor escucha, escucha sus laudías y sálvalo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Desde otro cielo</strong></p>
<p>Es levísimo murmullo el  grito. En el cuenco de mi boca, un beso lírico se arrastra y me hu­medece el  canto. ¿Cómo hablarte desde aquí si mutilaron cada miembro de mi voz? ¿Cómo  recordarte que en las manos llevo un mapa y una brújula para ver si me extravío  de esta mi locura de sin ti? ¿Cómo, si tu cuerpo está tan lejos de mi abismo,  allí donde lo veo y no lo toco? ¿Cómo, si en tu cielo hay niños pecado­res y  pájaros sin lluvia y en el mío mariposas que olvidaron que volaban, migas de  libélu­las y nubes lloradoras? Tal vez si me lleno la mirada de silencios, si  me arranco las antiguas cicatrices y ornamento tu tristeza con el hilo de mis  venas, tal vez si me anudo los retazos de la lengua al arco de esa viola que  olvidaste, sólo así sepultaré todos los barcos. Sólo así renace­rán las  jacarandas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Luz de azul ensueño</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;I<br />
Un  bramar de clavicordios ensordece el valle de los muertos. Yo lo escucho con mi  sed de noche en un vaso sin estrellas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;II<br />
Estoy  azuleciendo de sin palabras. El silencio es algo muy hermoso y muy terrible.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;III<br />
La  niña que olvidó sus ojos marrones junto a la noche soy yo. La ciegamente sola,  amadora del silencio, de la luz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;IV<br />
Atardecí  como la ahogada en un río de pája­ros. La noche me resucitó las alas, pero  alguien dijo que las muertas no saben volar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;V<br />
Una  horda de azafranes y su lluvia de semi­llas herrumbraron mi lenguar. Ahora  espero, con los ojos muy abiertos, que un caballito del diablo venga y me lama  la nuca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;VI<br />
La  más sanguínea hembra tiene hoy venas vacías. Y es otramente ella, tan cantando  como siempre en su apátrida lengua.</p>
<p>(Poema del libro <em>En la punta de la lengua</em>, Tintanueva,  2007.)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Nada</strong><br />
te digo que vivir<br />
es una mala noticia<br />
nos abandonan en el mundo<br />
con el cuerpo impregnado de otras soledades<br />
y no tenemos nada</p>
<p>una casa enorme y vacía<br />
nada<br />
niños de ojos nublados<br />
manos que envejecen<br />
sin escribir una sola palabra<br />
nada</p>
<p>despertamos sin saber qué día moriremos<br />
ni de qué manera<br />
caminamos con las piernas rotas<br />
porque no sabemos nada<br />
y  te lo digo<br />
no tenemos nada<br />
sólo hambre<br />
y fe<br />
y miedo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>(Poemas inéditos)</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Conversaciones con Remedios Varo<br />
<strong>[III, La tejedora  roja, 1956]</strong><br />
Eres  la creadora de los muros de piedra, de la rueda, tejedora febril del corazón  del gato y mujeres pájaro. Sólo tú conoces la perfecta geometría de tus manos.  Amurallada por la negritud de tu silencio, hilas, tejes, reconstruyes a la otra  en la urdidera de la noche. Ella nacerá de ti, morirá de ti, saldrá por la  ventana derribando cada puerta de tu cuerpo, hecha de ti, de los hilos de tu  vientre y de tu valva, rojísima en lo más negro de ti. Y una música hilvanada  por tus dedos será aire, agua, luz que reverbere en las inanimadas sombras del  delirio, sangre que apacigüe tus tormentos, nube, mácula innombrable en el  telar del universo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>LA VOZ EN RUINAS<br />
<strong>I</strong><br />
Juntos  mordíamos la carne de las uvas. La canicular mañana nos mostraba los espejos y  el dolor multiplicaba los escombros. Debajo del amurallado corazón crecían  larvas y palomas. Con el cuerpo lívido de tanto opio atravesábamos la puerta  del amor y poco a poco nuestras manos se incendiaban como hulla. Nadie nunca  supo descifrar la líquida caligrafía de nuestras sienes. Solos y desnudos  abrazábamos la muerte. Yo, bañada por el fuego de tus aguas, con la carne  amoratada y fresca, asistía al nacimiento de pequeñas flores en mi boca, flores  que serían escama, cicatriz, libélula. Tú, herido por el láudano y la sal,  hablabas de cruzar el puente, de sanar al fin todas sus grietas. <strong></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>IV</strong><br />
La noche te pronuncia con un gesto de  nieve sobre árboles enfermos. Hembras animales hacen del silencio un río, un  gemido oscuro que inaugura la pavana de los muertos. Debajo de los párpados  construyo un puente hacia el sudario de tu rostro y dejo entre tus labios un  pétalo de carne, un rastro de niebla. No vuelvas la mirada ahora que la lluvia  me resulta indescifrable. Déjame apagar tu luz sobre los astros, ser isla al  centro de tus aguas. Cuida que el silencio de las aves no delate nuestra  música, que la arena de tus ojos no revele la agonía en el corazón de los  amantes. Canta con tu fracturada voz de arcángel y sea la negra luna de tu  lengua una espada que me hiera en los jardines del ensueño.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Ileana Garma: Una poeta decidida a escribir</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Oct 2009 13:13:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poemario]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[La poesía de Ileana Garma es inconfundible, la joven poeta yucateca, consigue imprimir un sello poético con espíritu en cada uno de sus versos; acepta la riesgosa aventura poética de hacerle el amor a las palabras, abrazar la tristeza y &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2009/10/ileana-garma-una-poeta-decidida-a-escribir/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/10/ileana-garma1-83x100.jpg" alt="ileana-garma1" title="ileana-garma1" width="83" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1281" />La poesía de Ileana Garma es inconfundible, la joven poeta yucateca, consigue imprimir un sello poético con espíritu en cada uno de sus versos; acepta la riesgosa aventura poética de hacerle el amor a las palabras, abrazar la tristeza y sentir la existencia como una lección cotidiana.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:colaboraconlaotra@gmail.com" target="_blank">Guillermo Carballo</a></p>
<p><span id="more-1279"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El trabajo de Garma nos invita a reflexionar quienes somos, por qué hemos olvidado sentir la vida, la existencia del mundo y sus emociones, nos recuerda experimentar una lágrima genuina por el recuerdo a ser niños como devorar nuestro destino a pedazos, es por eso que la obra de Ileana Garma, nos deja en claro una cosa: la poeta se atreve a escribir poesía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1282" class="wp-caption aligncenter" style="width: 459px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/10/ileana-garma.jpg" alt="Ileana Garma" title="ileana-garma" width="449" height="325" class="size-full wp-image-1282" /><p class="wp-caption-text">Ileana Garma</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ileana Garma</strong>. Mérida, Yuc. 1985. Diplomada en Literatura, Protocolo y Periodismo por la editorial Santillana a través del Instituto de Cultura de Yucatán y dirigido por Elena Poniatowska y Jorge Lara. Egresada de la escuela de Creación Literaria de la Sociedad General de Escritores Mexicanos. Premio Estatal de Poesía <em>Jorge Lara 2005</em>.  Becaria en el 2005 del Programa de Fomento a la Creación y Desarrollo Artístico en la categoría <em>Creadores</em> para la disciplina de Literatura. Premio Estatal de Poesía <em>José Díaz Bolio</em> 2005 del Patronato Pro Historia Peninsular (PROHISPEN). Premio Nacional de Poesía Charles Bukowski 2008. Premio Nacional de Poesía Francisco Javier Estrada 2008. Integrante del Centro Yucateco de Escritores. Integrante de la Catarsis Literaria: El Drenaje. <strong>Obra publicada: </strong>Ileana Garma (2006) <em>“Itinerario del agonizante”</em>, <em>Cultural Veracruz: </em>Antología de poetas. <em>Otredad: </em>Antología de escritores yucatecos.<em> Novísimos Escritores Yucatecos. </em>Antología de creadores jóvenes de Yucatán.  Actualmente escribe sobre la historia de la literatura Infantil Mexicana para la Revista Alas para la Equidad del Consejo Nacional de Fomento Educativo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">
<object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,28,0" width="670" height="650"><param name="movie" value="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/10/poemas-ileana-garma.swf" /><param name="quality" value="high" /><embed src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/10/poemas-ileana-garma.swf" quality="high" pluginspage="http://www.adobe.com/shockwave/download/download.cgi?P1_Prod_Version=ShockwaveFlash" type="application/x-shockwave-flash" width="670" height="650"></embed></object>
</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Fernanda Cabildo Conde</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2009/08/fernanda-cabildo-conde/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2009/08/fernanda-cabildo-conde/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 21 Aug 2009 21:06:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[El trabajo poético de Fernanda Cabildo, nos remite a la poesía tradicional: armonía y limpieza, sobre todo sencillez, un lenguaje absolutamente espontáneo pero también universal.  Esta joven poeta logra crear imágenes poderosas, cargadas con la armonía de la verdad poética &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2009/08/fernanda-cabildo-conde/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/08/fernanda-cabildo-85x100.jpg" alt="fernanda-cabildo" title="fernanda-cabildo" width="85" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1212" />El trabajo  poético de Fernanda Cabildo, nos remite a la poesía tradicional: armonía y  limpieza, sobre todo sencillez, un lenguaje absolutamente espontáneo pero  también universal.  Esta joven poeta  logra crear imágenes poderosas, cargadas con la armonía de la verdad poética y  del erotismo. Su poesía nos remite al sueño de ser querido, de ser amado, de  ser leído, de ser hacer poesía amorosa, erótica y auténtica.  </p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:colaboraconlaotra@gmail.com" target="_blank">Guillermo Carballo</a></p>
<p><span id="more-1211"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Rosa Fernanda Cabildo Conde, México D.F,  1989. Nezayorkina Estudiante de  Lengua y  literatura hispánicas en la Facultad de filosofía y letras en la UNAM. Ha  publicado en revistas colectivas.   Últimamente en la antología de poesía erótica: &quot;Potrancas y  Garañones: la otra orilla del deseo&quot;. Es fanática de las tardes de lluvia,  como buena y decente mexicana, de los tacos y las chelas. </em></p>
<div id="attachment_1212" class="wp-caption aligncenter" style="width: 214px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/08/fernanda-cabildo.jpg" alt="Fernanda Cabildo" title="fernanda-cabildo" width="204" height="240" class="size-full wp-image-1212" /><p class="wp-caption-text">Fernanda Cabildo</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Quiero</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desdeñemos multitudes,<br />
Cierra la puerta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Quiero escucharte:<br />
Agitado, presuroso, exigente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Rumbo a mí<br />
Buscas tiniebla,<br />
Te sostienes de mis senos<br />
Que te adoptan impacientes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tu pecho,<br />
Fragua de mi paz<br />
Se humedece, vocifera, conmina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tu torso<br />
Ambicioso se extiende sobre mi  espalda.<br />
Feroz tu pelvis, <br />
Besa mi cintura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ronda<br />
 encontramos posición.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Octubre</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fuera y dentro es otoño.<br />
Mi vagina, corteza que derrama miel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La luna favorece mis sentidos,<br />
Y busco en el deceso<br />
El fulgor de la ilusión que mantiene nuestros  sueños</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Octubre también es tuyo,<br />
Como el viento, las hojas <br />
Y el olor a nuestro sexo<br />
Que tú ya no percibes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Sirena o sol</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tengo un cuerpo <br />
Joven,   fértil.<br />
Un cuerpo guerrero,<br />
Digno, virgen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Puedo ser sirena<br />
O sol.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi cuerpo siente,<br />
Se humedece, baila,<br />
 conoce  su esplendor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Canta,<br />
Cuando entiende deseo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un cuerpo<br />
Terso, sedoso</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Que se tiñe de azul<br />
Con la aurora,<br />
Que   cimbra<br />
 Con la  luna.<br />
Que espera<br />
El fulgor del apetito<br />
Para teñirse de rojo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>En ti</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Eres  licor<br />
en mis labios.<br />
Pierdo en ti la  cordura<br />
Y en tu cuerpo el  estupor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Son  de papel mis manos<br />
Sobre la humedad<br />
De tu tallo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es  en ti<br />
Mi arrebato.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Son  tus palmas <br />
 mi razón,<br />
 su recorrido<br />
el sabor de los  manjares.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aparece  al alba<br />
La paz,<br />
También anhelante<br />
De ti, <br />
De la próxima<br />
Gesta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Memorias</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Acuosas  memorias<br />
Consuelan, me abrazan.<br />
Esporádica,   regresas<br />
Sólo para mí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Virtuosa presencia,<br />
Combativa entereza,<br />
Atávico orgullo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Luz,<br />
Mi consuelo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tu descenso<br />
 Mi rencor,<br />
 que  malsano y lascivo, navega<br />
esperando que mi fin<br />
 dirija  nuestro esperado encuentro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Luna</strong></p>
<p align="right"><em>A la luna…</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es que nadie sabe<br />
Que todo es verdad,<br />
Que son ciertas las promesas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No lo creen,<br />
Y no faltan los juicios<br />
Nos empapan desafíos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dime cielo,<br />
A qué prueba hemos faltado.<br />
Dime, que lograremos<br />
Callar las voces<br />
Que nos juzgan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Háblame de amor,<br />
Que yo he de explicarte;<br />
O tú destino de distancia, <br />
Que hemos de acortarla para ti.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llenen de mentiras nuestro lecho,<br />
Corrompan nuestra paz,<br />
Manchen de rojo nuestra noche</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Impídanme ver la luna,<br />
Llenen de espinas el concreto <br />
Cubran los ocasos con un manto</p>
<p>Logren que no brillen  las estrellas<br />
Que nuestros cantos no se escuchen,<br />
Que no timbren los llamados</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Corten las luces a distancia,<br />
Eviten que me guíe hasta su asiento,<br />
Donde me estará esperando.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Encuentren fuego y cansancio,<br />
Lagunas y hastío<br />
Ahóguennos <br />
que inmunes somos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Amenacen nuestro  mundo<br />
Que infinito es.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Provóquennos  que su amargura<br />
Es nuestra gracia,</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pruébennos, <br />
Que deleite es de mostrarles<br />
Que lo que hemos construido<br />
Es indomable</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muéstrennos marchitas<br />
Que nuestro gusto será florecer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llora adversidad,<br />
Que hemos llegado hasta ahora</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y que nuestra es la  eternidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Ven</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Llega urgente,<br />
Aspira ansiosamente  mis anhelos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Anticipa  nuestra marcha<br />
Y goza,<br />
Que mi cuerpo prodiga  placer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Habla  que me incitas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ven,<br />
Exigua nuestra espera<br />
Cercena el espacio<br />
Que nos mantiene hambrientos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desviste urgente<br />
La primicia de<br />
mi cuerpo. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Confesión</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Que el ansia<br />
Que me consume,<br />
 satisfaga</p>
<p>Que lleve a tu oído<br />
 el  grito de la confesión</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Que tu figura,<br />
perciba el arribo <br />
de mi apremio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entiende mis anhelos,<br />
 Creen  en agradarte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Derrumba sobre mí<br />
Tu fulgurante aliento</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bebe de mí,<br />
Hasta saciar la sed de tus años,</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Toma este soma,<br />
 Tomarte: <br />
es mi plegaria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>¡Canta!</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Muéstrame las sombras,<br />
 que el cielo resuene<br />
En nuestro lecho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Degusta la gloria,<br />
Pulsa oportuno<br />
El cálido sitio del placer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Retoza en mi pecho,<br />
 Prolonga nuestra dicha.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Canta,<br />
 retumba en mi oído tu encomio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lustra con tus labios<br />
Nuestra piel,</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Arrulla nuestro  fruto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Medita  el recorrido<br />
Al próximo<br />
Desvelo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Madrugada</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p> He recorrido tu cuerpo,<br />
No hay espinas<br />
No hay relojes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Te busco,<br />
Entre la seda que cobija<br />
Tus caricias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Gozas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entre el desaliento,  mi placer:<br />
Saberte dichoso.</p>
<p>**</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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