José Ángel Leyva
Entre la hiperactividad que exige esto de la difusión y las ingratitudes de un gremio que confiesa cualquier pecado, menos uno, la envidia, pienso en la necesaria reivindicación del ocio y de la holganza. Por eso, de una manera activa pienso en la urgencia de organizarnos para exigir que regresen las aceras a los peatones, que nos devuelvan la ciudadanía. ¿Qué reconocimiento puede haber a los de a pie si los autos ocupan sus lugares? A mí también me preocupa el silencio de los intelectuales ante la corrupción y ante la guerra. Quizás nos falta dejar de hacer para ocuparnos…


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