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	<title>Revista La Otra</title>
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	<description>Revista de poesía + Artes visuales + Otras letras</description>
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		<title>La escuela de escritores de la SOGEM abre sus talleres este 2010</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jan 2010 13:34:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actividades culturales]]></category>

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		<description><![CDATA[La escuela de escritores abre sus talleres este 2010:

&#160;
&#160;
Narrativa, con Oscar de la Borbolla, doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, actualmente es profesor titular en el área de Metafísica y Ontología en su alma mater, la UNAM.
&#160;
Corrección profesional de estilo, con Ana Lilia Arias, fundadora de la Asociación Mexicana de profesionales de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La escuela de escritores abre sus talleres este 2010:</p>
<p><span id="more-1496"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Narrativa,</strong> con Oscar de la Borbolla, doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, actualmente es profesor titular en el área de Metafísica y Ontología en su alma mater, la UNAM.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Corrección profesional de estilo,</strong> con Ana Lilia Arias, fundadora de la Asociación Mexicana de profesionales de la Edición y coordinadora del diplomado de Corrección Profesional de Estilo en la facultad de Ciencias Políticas, UNAM.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Escritura para revistas,</strong> impartido por Mónica Flores Lobato, colaboradora de la revista <em>Milenio Semanal</em> y ganadora del Premio Nacional de Periodismo en Salud (2005-2006).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Lingüística y retórica para escritores,</strong> impartido por el lingüista Heriberto Sierra Gómez Pedroso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El periodo de inscripciones es del 18 de enero al 8 de febrero. Los talleres inician el 8 de febrero y finalizan el 13 de mayo. Cada taller consta de 12 sesiones de tres horas cada una, las cuales tendrán lugar una vez por semana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Informes e inscripciones en la Escuela de Escritores, ubicada en Eleuterio Méndez No. 11, esquina con Héroes del 47, Col. San Mateo Churubusco, Coyoacan. Tels.: 5688 2314, 5688 0597, 5604 1738. Correo electrónico: deescritoresescuela@gmail.com</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>TALLER DE NARRATIVA (cuento y novela) </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por Óscar de la Borbolla</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Jueves, del 11 de febrero al 13 de mayo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>17 a 20 horas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dirigido a escritores que actualmente estén desarrollando una novela o un libro de cuentos. En la primera hora de la sesión se expondrán los capítulos del “ Manual de creación literaria” del mismo tallerista: verosimilitud, voces narrativas, visibilidad, esfericidad de los personajes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Óscar de la Borbolla obtuvo el doctorado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, así como los grados de licenciatura y maestría, igualmente en filosofía en la UNAM. Ha impartido clases desde 1973 y desde 1978 es profesor de carrera de tiempo completo en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán y titular del Área de Metafísica y Ontología. De 1992 a 1999 impartió el taller de lectura crítica en la SOGEM, desde el año 2000 conduce talleres de creación literaria en Casa Lamm y El Péndulo, eventualmente es jurado de concursos literarios y coordina talleres de narrativa organizados por instituciones públicas y privadas mexicanas (universidades, casas de cultura, CONACULTA, INBA, etc). Ha publicado 18 libros que van desde cuento, novela, periodismo ficción, ensayo, crónica, análisis literario. Entre sus novelas encontramos <em>Todo está permitido</em>, Planeta, 1994;<em> La vida de un muerto</em>,  Nueva Imagen, 1998;<em> La ciencia imaginaria</em>, Selector, 1996 (periodismo ficción).Premio Internacional de Cuento Plural 1987, Premio Nacional de Humor, La Sonrisa 1991 (novela).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>TALLER DE CORRECCIÓN PROFESIONAL DE ESTILO</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por Ana Lilia Arias </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Miércoles, 10 de febrero al  12 de mayo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>18 a 21 horas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dirigido a correctores de estilo, traductores, publicistas, periodistas y profesionales interesados en la corrección de textos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ana Lilia Arias es escritora y periodista; coautora con Nikito Nipongo del libro <em>Museo Nacional de Horrores </em>y del libro de texto para el Servicio Profesional Electoral del IFE <em>Expresión Escrita</em>, entre otros. Ha escrito en diversas publicaciones, fue la primera editora de la revista <em>Este país. </em>Ha sido profesora de la Escuela de Escritores de la Sogem y de El Claustro de Sor Juana. Es fundadora de la Asociación Mexicana de Profesionales de la Edición. Como especialista en el área editorial e idiomática, desde 1987 ofrece diversos cursos relacionados con su especialidad. Actualmente coordina el diplomado en Corrección profesional de estilo e imparte este curso en la Facultad de Ciencias Políticas y en la Casa Universitaria del Libro de la UNAM.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>TALLER DE ESCRITURA PARA REVISTAS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por Mónica Flores Lobato</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Martes, 9 de febrero al 11 de mayo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>18 a 21 horas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dirigido a escritores que deseen colaborar en revistas. El objetivo es articular las habilidades narrativas, las herramientas periodísticas y los criterios editoriales para generar textos atractivos, especializados y destinados a las páginas de las revistas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mónica Flores Lobato, Premio Nacional de Periodismo en Salud (2004 2006), Premio Latinoamericano de Periodismo Cardiovascular (2007) y mención honorífica en el Concurso Mundial de Periodismo Oncológico (2005). Actualmente es colaboradora frecuente de la revista, <em>Milenio Semanal</em>, así como editora independiente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>LINGÜÍSTICA Y RETÓRICA PARA ESCRITORES </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por Heriberto Sierra Gómez Pedroso</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Lunes, 8 de febrero al 10 de mayo</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>18 a 21 horas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dirigido a escritores que estén trabajando una novela o libro de cuentos. El objetivo es proporcionar las herramientas lingüísticas para analizar problemas específicos que implica la escritura de un texto literario. Cada sesión constará de tres partes: la retórica y la construcción del discurso; el artículo lexicográfico y la etimología de las palabras; y por último la parte práctica, donde se analizarán los textos de los tallerandos. Se busca desarrollar una conciencia lingüística para que el trabajo literario sea más profesional y menos intuitivo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Heriberto Sierra es licenciado e investigador en Lingüística por la UAM. Así mismo ha trabajado como investigador para el IPPLIAP (2005- 2006), en el análisis de la lengua y en el desarrollo de herramientas para su enseñanza en niños sordos; y para la Universidad de Michigan (2004), en la elisión del morfema plural en la adquisición del español. Colaboró también en la elaboración del libro de texto de español de primero de secundaria, publicado por la editorial Santillana dentro de la serie “Ateneo” y aprobado por la SEP durante la convocatoria de “Reforma Integral para la Educación de Secundaria”.</p>
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		<title>Reseñan Libro del errante</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 14:37:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actividades culturales]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[prensa]]></category>

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		<description><![CDATA[Opinión sobre: l’antologia del poeta argentino Jorge Boccanera (1952), Libro del errante (Libro dell’errante, La Cabra Ediciones, 2009)

&#160;
&#160;

&#160;
&#160;
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Opinión sobre: l’antologia del poeta argentino Jorge Boccanera (1952), Libro del errante (Libro dell’errante, La Cabra Ediciones, 2009)<br />
<span id="more-1495"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><object id="doc_942081612303635" name="doc_942081612303635" height="600" width="640" type="application/x-shockwave-flash" data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" style="outline:none;" ><param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"><param name="wmode" value="opaque"><param name="bgcolor" value="#ffffff"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowScriptAccess" value="always"><param name="FlashVars" value="document_id=25424277&#038;access_key=key-2a5gel7xwy2gnmxeygja&#038;page=1&#038;viewMode=list"></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>La poesía  de Jahziel Ponce</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 12:42:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poetas al ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poesía]]></category>
		<category><![CDATA[poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[Jahziel Ponce, es un poeta autodidacta, su experiencia poética se basa en  publicaciones de diversos blogs y  revistas virtuales, entre sus influencias literarias encontramos desde Fiódor Dostoievski, Charles  Baudelaire y César Vallejo, así como el recientemente  galardonado José Emilio Pacheco. También es notorio su gusto por autores de  la  generación beat [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/jahziel-ponce.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/jahziel-ponce-77x100.jpg" alt="Jahziel Ponce" title="Jahziel Ponce" width="77" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1491" /></a>Jahziel Ponce, es un poeta autodidacta, su experiencia poética se basa en  publicaciones de diversos <em>blogs </em>y  revistas virtuales, entre sus influencias literarias encontramos desde <em>Fiódor</em><strong> </strong><em>Dostoievski, Charles  Baudelaire y César Vallejo, así como el</em> recientemente  galardonado José Emilio Pacheco. También es notorio su gusto por autores de  la  generación <em>beat</em> como Jack Kerouac y William Burroughs.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br />
Coordinador de la sección: <a href="mailto:colaboraconlaotra@gmail.com" target="_blank">Guillermo Carballo</a></p>
<p><span id="more-1490"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><div id="attachment_1491" class="wp-caption alignleft" style="width: 232px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/jahziel-ponce.jpg" alt="Jahziel Ponce" title="Jahziel Ponce" width="222" height="285" class="size-full wp-image-1491" /><p class="wp-caption-text">Jahziel Ponce</p></div><em>La poesía de este novel poeta, conmueve  y sorprende, quizás sin proponérselo, al edificar en sus versos una  sensibilidad exacta y consigue también crear poemas con hallazgos poéticos  interesantes, crea una textura, un olor y hasta diversos sabores de la vida  cotidiana, sin esconder los miedos, dolor y en ocasiones las emociones más  genuinas y contradictorias del hombre. Seduce, reflexiona y propone con un  particular estilo las rutinas del amor y desamor que marca no sólo un  distintivo sello poético, sino que captura como una fotografía de palabras:  instantes, anécdotas e historias fragmentadas que dan margen al recuerdo de la  vida humana y los más profundos sentimientos del hombre: amar y ser amado.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>DESAPARECIENDO COMPLETAMENTE</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sólo puedo sentir la carne<br />
blandiendo entre mis manos<br />
mil espadas oscuras<br />
cientos de recuerdos desafinados y sin tino</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>trato de ocultarme<br />
entre negras paredes<br />
entre la tierra de rojo sangre<br />
mientras los búhos presagian mi final</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y escondiéndome es como desaparezco<br />
como el agua corriendo por mi cuerpo<br />
borrando residuos impíos<br />
de noches sin igual</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>miedo en mi cabeza<br />
temblor entre mis brazos<br />
cual débil rama me paseo<br />
entre árboles tristemente milenarios</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿qué pasa si entro a la tumba?<br />
¿qué pasa si empequeñezco ante la eternidad?<br />
no puedo sino ser feliz<br />
pensando en mi gran descanso</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>desaparezco de mí completamente<br />
intentando vivir en otro ser<br />
que peque sin pecar<br />
y viva sin vivir</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>volviéndome loco entre rayos diáfanos de sol<br />
entre lunas de antigua reminiscencia<br />
no puedo volver la vista atrás<br />
no puedo ocultarme de ti</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y sin embargo en todo lo que pienso<br />
es en mi alma que se aleja<br />
que se disuelve entre las nubes<br />
llorando como lloran los recién nacidos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>por una morada sin igual<br />
por un cuarto con fuego<br />
con amor y con odio</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>LO PERDÍ TODO&#8230;Y GANÉ</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sangre<br />
sangre que corre<br />
y que se aleja<br />
se diluye en mi cuerpo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>meto mis manos en el vientre<br />
y sólo encuentro espacio vacío<br />
sin alma y sin sustancia<br />
sin vísceras sangrantes</p>
<p>¿a donde se ha ido mi interior?<br />
¿lo perdí en la batalla?<br />
¿nací perdiendo lo que ya estaba perdido?<br />
me desespera esta aberración</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>quietamente dejo el traje<br />
sobre la cama<br />
y salgo en silencio<br />
sombras resplandecientes<br />
se pierden en la pared</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>se acercan a mí<br />
y me hablan<br />
la curiosidad por fin vence al miedo<br />
quieren saber qué me trae a sus dominios</p>
<p>&quot;me trae la sangre<br />
les digo<br />
la búsqueda de una respuesta<br />
que apacigüe mi sufrir&quot;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pero estoy predicando en el desierto<br />
sus oídos mutilados por la muerte<br />
no entienden a este ser<br />
mitad vivo, mitad muerto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me siento envilecido<br />
y con el cuerpo en llamas<br />
con cada poro de la piel<br />
deseando el fin</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces regreso a la quietud<br />
de la vida<br />
al fin y al cabo eso es lo que soy<br />
un ser viviente</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me pongo de vuelta el traje<br />
y aunque el sol resplandece<br />
yo no puedo más<br />
con esta oscuridad</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>así es como abrí la ventana<br />
y salté<br />
liberándome de mi prisión</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ENTRE LAS CENIZAS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>voy a destruir mis pies<br />
ya no caminaran por estas calles del exilio<br />
no me llevaran por caminos llenos de tierra<br />
no se cansaran más de no encontrar su meta</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>voy a destruir mis manos<br />
ya no tocaran cuerpos prohibidos<br />
no temblaran ante el agobio de la impureza<br />
sus dedos no teclearan mensajes de dolor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>voy a sacarme los ojos<br />
la oscuridad será mi mejor compañera<br />
no veré a la gente abandonarme<br />
no se empañaran con las lágrimas de la desgracia</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>voy a destruir mi boca<br />
palabras de luto y palabras de gozo<br />
no serán más escuchadas<br />
los besos que espero nunca más serán pagados</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>lo que nunca podré destruir<br />
es este sentimiento de culpabilidad<br />
por los errores del pasado<br />
por mi sencilla y frágil inutilidad</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no puedo destruir mis sentimientos<br />
esos que me hacen llorar y reír<br />
reflexionar sobre lo vivido<br />
y sobre lo que viene</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no puedo destruir mi alma<br />
la que me han dicho que me sostiene<br />
la que se pudre por dentro sintiendo la soledad<br />
la que escapara de mi cuando haya muerto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ENTRE SUEÑOS Y  PALABRAS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>veo en tu boca cierta sensualidad<br />
tu fragancia me atrapa en sus redes<br />
tu cabello es más que solo una parte de tu cuerpo<br />
es todo en lo que pienso ahora</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Cómo hay que hacer para<br />
amar a una buena mujer?<br />
¿cómo se le demuestra<br />
el calor de la mente y del cuerpo?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no solo sueño con tu cuerpo<br />
sueño con los amaneceres a tu lado<br />
el cigarro después del éxtasis<br />
los desayunos apresurados</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>las peleas de sobremesa<br />
achaques en cuerpos ajados<br />
café sobre toalla de algodón<br />
cigarrillos que nunca se acaban</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no me dejes con el tenedor en la mano<br />
la comida servida con pan caliente<br />
el olor de tu perfume solo como recuerdo<br />
en una de tus blusas olvidadas en el cuarto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿qué esperar?<br />
¿qué es lo que tenemos que decidir?<br />
¿hasta donde llegarán las fantasías,<br />
los sueños húmedos y las palabras?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>estoy equivocado<br />
no existe tal sueño<br />
no existen tales palabras<br />
sólo existen mis fantasías</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>VACÍOS Y DESVELOS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>las caricias cesan<br />
la piel se arruga<br />
los ojos se inundan<br />
de caricias inútiles<br />
y de recuerdos<br />
vívidos y coloridos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>tan solo<br />
en esta habitación<br />
con humo y con alcohol<br />
papeles y palabras<br />
cajas magnéticas<br />
corazones solitarios</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>tus palabras al oído<br />
odio puro entre mis venas<br />
mi intención al escuchar<br />
las aventuras de tus noches<br />
es juntar valor<br />
y dejar todo en el pasado</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>mis cuentos<br />
mis recuerdos<br />
mis manos sudorosas<br />
el vacío en el estómago<br />
la mente<br />
y el corazón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>vivo y deseo<br />
con ansiedad<br />
pulcritud<br />
y buena gana</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>sin suficientes argumentos<br />
con pasos lentos<br />
miradas hacia los lados<br />
dentro de mi alma<br />
y con todo mi dolor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿qué estoy haciendo?<br />
hago confesiones<br />
acepto culpas<br />
escucho explicaciones<br />
masoquistas y explícitas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>hasta tal punto<br />
llega mi curiosidad<br />
que soy capaz de mutilarme<br />
(en el alma ,en el corazón)<br />
y los días siguen pasando</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y esto que vive en mis manos<br />
se va, se ciega<br />
se muere</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>te veo hoy: &quot;hasta nunca,<br />
hasta siempre, hasta luego&quot;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>LA   NOTICIA DEL VIERNES</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entre colores pasteles<br />
y desafíos a la humanidad<br />
me muevo sin mucho compás en las piernas<br />
sorteando gotas que me duelen más que mojarme</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>en esta habitación<br />
insisto en destronar a todos los reyes<br />
en escuchar las peroratas de mis acompañantes<br />
que a estas alturas de la noche<br />
parecen filosofía existencialista</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>desafío por completo a las leyes de gravedad<br />
los vasos no caen de mis manos<br />
las botellas destilan su precioso líquido<br />
para que se convierta en el elíxir de mi olvido</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y es entonces cuando todos los recuerdos<br />
se agolpan en mi cabeza<br />
¿es esa acción lo que provoca<br />
que el mundo gire en un tornado interminable<br />
de sensaciones de odio y frustración?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>recuerdo la ansiedad al ver las páginas blancas<br />
la emoción al oler la tinta sobre el papel<br />
la desesperación que me provocan mis palabras<br />
que buscan ser un escape<br />
y sólo son una fantasía</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces los vasos cambian de pócima<br />
whisky con soda<br />
fernet con soda<br />
vodka con soda</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y sigo riendo<br />
y sigo haciendo que el mundo me pague<br />
todas las desgracias que llevo como una cruz<br />
sobre mi conciencia</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pero al mismo tiempo<br />
me doy cuenta de mi podredumbre<br />
me muerdo los labios<br />
intentando olvidar el desgano por vivir<br />
que no me ayuda para despintar mis canas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>aprieto el pecho con las manos<br />
la boca se llena de desechos tóxicos<br />
mucho más tóxicos que tu olvido<br />
y entonces me siento culpable</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>culpable al sentarme a tratar<br />
de que el mundo se acabe en una copa<br />
de que mi pocas ganas de vivir<br />
corran calientes por mis venas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces aviento las botellas por las ventanas<br />
e incluso contra las paredes<br />
el vino corre como sangre de sacrificio<br />
y en mi locura<br />
un día más se vuelve una estela de pasión</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>CAMINATA EN LA MADRUGADA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>veo la luz y huyo de ella<br />
basura en las calles<br />
putas descorazonadas<br />
en cada esquina de mi barrio</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>baños con miles de agujas<br />
que persiguen nuestra agonía<br />
los chistes machistas alimentan mi ego<br />
y tu recuerdo me cubre de lágrimas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no son lágrimas de tristeza<br />
ni siquiera de nostalgia<br />
son lágrimas que drenan las páginas del pasado<br />
atoradas en las alcantarillas de mi corazón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>allí viven las manos que deslizaste por mi piel<br />
y los labios que posaste en mi boca<br />
cabello enredado en mi cuello<br />
palabras enterradas sin ninguna razón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me sacude la realidad<br />
y despierto del letargo<br />
la bruma de la noche desapareció<br />
llevándose consigo mis recuerdos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>la gata me adora<br />
lo percibo en sus maullidos<br />
y en como restriega su costado contra mi pierna<br />
acaricio su cuerpo y le doy cariño<br />
ella me mira con ojos infinitos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no hay café en la cama<br />
pero tengo sol en automático<br />
no hay condones a la mano<br />
pero no tengo a nadie dormido al lado</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no hay gemidos indelebles<br />
pero sigo teniendo vino<br />
no hay esperanza por el día de mañana<br />
pero me levanto y sigo vivo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>MIS CÍRCULOS SIN CUADRATURA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no encuentro los fantasmas<br />
que solía tener alrededor<br />
no disfruto la adrenalina del terror<br />
fluir a través de mi cuerpo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>lo que sí tengo en demasía<br />
es el recuerdo de tu cabello ondulándose<br />
a merced del viento inhóspito de la madrugada<br />
y tus manos cubriéndose la cara<br />
que suplicaba piedad a la naturaleza</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>los líquidos de mi cuerpo<br />
no encuentran vías libres para circular<br />
se estancan en cualquier lado<br />
atrasando mi proceso evolutivo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>así pues<br />
me encuentro a mí mismo<br />
tirado en la arena<br />
con juguetes de cuerda<br />
y paletas de caramelo en la boca<br />
no quise crecer<br />
el niño que habita en mí nunca maduró</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me veo perdido en un laberinto<br />
de casas que se derrumban a mi paso<br />
los perros huelen mi presencia y me ladran<br />
y el horizonte rojo<br />
escupe sangre cósmica que convierte mi éxtasis<br />
en lenta agonía de muerte</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y mi cuerpo que no descansa<br />
yace perdido en una plancha de piedra<br />
como muerto en vida<br />
perdido en la morgue infernal de la infinita pesadilla</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>es el mismo cuerpo que vaga por calles oscuras<br />
y suelos terregosos<br />
huyendo de la oscuridad y en pos de una ilusión efímera<br />
de vestido blanco y alas de guerra</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>el que encuentra en la quietud de la noche<br />
una de sus mejores aliadas<br />
y al mismo tiempo<br />
un enigma que se responde a sí mismo<br />
cayendo del abismo y agitando aguas interiores</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>se regocija en su dolor<br />
sin más ataduras que su tierna mirada<br />
que busca una dominatriz en cada cuerpo femenino<br />
y que muerto de miedo<br />
suplica una y otra vez<br />
que los golpes se terminen<br />
aún antes de empezar</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no me sirven las máscaras<br />
ni los labios que se pinta artificialmente<br />
para regocijo de mis sentidos<br />
busco la impagable mirada<br />
que me siga a través del camino<br />
y que sorprendiéndose por mis lágrimas<br />
me consuele con abrazos eternos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>MARCHA DE GUERRA, PROCESIÓN FÚNEBRE</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>desde lo alto de la sierra<br />
se ve el humo que se disipa a lo lejos<br />
caballos que galopan como andando entre sueños<br />
jinetes que derrotan a la muerte<br />
y sufren por no encontrar tierra que los reciba</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>el tirano no suelta su trono de oro<br />
y nosotros nos cansamos cada día más<br />
de nuestra pobreza<br />
y de el olvido al que nos tienen condenados</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces dejamos nuestra choza de madera<br />
y marchamos en lenta procesión<br />
hacia lo que para nosotros es desconocido<br />
mucho más allá de nuestro pueblo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>y mis pies se rompen a través del camino<br />
las sandalias no soportan el peso de este cuerpo<br />
que anda por días y días perdido en tierra desconocida<br />
hasta que por fin encuentra respuestas que descansan<br />
en una carabina colgada de un caballo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>las mujeres se quedan quietas en una nostálgica despedida<br />
rebozos negros, grises y de colores<br />
que cargan con amores perdidos y muertes por venir<br />
mientras el tren se adentra<br />
en una tierra que me es por completo desconocida</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>entonces la bola me lleva consigo<br />
entramos a robar a los pueblos<br />
matamos hacendados que abusando de su poder<br />
esclavizan al jornalero<br />
violamos a sus mujeres<br />
nos apropiamos de sus bienes</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>prendemos fogatas<br />
y al calor de nuestro desvelo<br />
evocamos el rancho<br />
el pueblo<br />
la siembra<br />
a nuestras queridas adelitas<br />
que toman la carrillera para amarrársela en el pecho<br />
y seguir a su Juan</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>el polvo se anida en nuestra boca<br />
los caballos huyen en una loca carrera<br />
de la metralla de los oficialistas<br />
puercos esclavos<br />
que defienden a tipos sin escrúpulos<br />
que sólo saben robar</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&quot;el mero jefe&quot; nos enseña a no creer<br />
nos cuenta la historia en la lengua de sus padres<br />
de nuestros ancestros<br />
junto a un gran señor entra triunfante<br />
en la ciudad de los palacios</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pero el regreso a nuestra tierra no es fácil<br />
la sierra sigue tal y como la dejamos<br />
nuestra hambre no ha desaparecido<br />
y después de tantos años<br />
la lucha en los que algunos perdimos brazos<br />
manos<br />
piernas<br />
no me deja sino<br />
grandes recuerdos de batallas que perdimos<br />
y que también ganamos<br />
sobre todo me deja<br />
la ilusión de creer<br />
en un pueblo mejor<br />
en un futuro igual<br />
m&#8217;anque me maten en Morelos<br />
en Celaya o en algún lugar del norte</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>IMAGEN Y COLOR, PALABRAS VERDADERAS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no nos soltamos de las manos<br />
las entrelazamos muy fuerte<br />
nos arrancamos un poco de piel<br />
y enseguida nos lamemos las heridas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>un papel<br />
una imagen<br />
risas oscuras<br />
que delatan hipocresía</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>sin embargo el sol<br />
quema nuestros recuerdos<br />
y las botellas de whisky<br />
nos hacen sus prisioneros</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>en las calles solitarias<br />
y en las ciudades sobrepobladas<br />
gritamos maldiciones<br />
y profanamos tumbas en busca de perdón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿qué son estos sueños de grandeza?<br />
¿qué son estas pesadillas en donde nuestra sombra se esconde<br />
formando inútiles figuras<br />
donde no es posible imaginarse una vida?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>la flor que se muestra<br />
orgullosa y llena de color<br />
nos inspira en los días y en las noches<br />
en que nuestro corazones no paran de imaginar nubes infinitas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>la piel que nos roza<br />
nos provoca placenteros orgasmos<br />
nuestro corazón no siente amor<br />
nuestro cuerpo busca emociones fuertes</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>las rocas en el acantilado no son suficientes para terminar con nosotros<br />
las huellas de violencia en nuestro cuerpo nos hieren pero no nos matan<br />
los besos que regalamos pero que no recordamos solo son pasajeros<br />
las acuarelas y el papel siguen ahí en la mesa</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pintamos guerras de amor y de odio<br />
escribimos poemas de suciedad y de miseria<br />
dejamos nuestra alma tatuada en cada esquina<br />
donde nuestros pies suelen dejar nuestras huellas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿en donde encontrar orejas perdidas?<br />
¿en donde emborracharnos de amor sin caer en la tentación?<br />
¿en donde rezar por la existencia sin caer en la desolación?<br />
¿en donde se puede vivir sin morir a cada minuto?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>al final del día<br />
tus labios pronuncian la tristeza<br />
y mis ojos miran lo que no se puede tener<br />
caminamos sobre la hojas caídas en la lucha<br />
y nos damos vuelta sobre ciertos senderos de oscuridad</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿puedes ver mis manos?<br />
ahora yo veo tus colores<br />
abrazas mis palabras como a viejos amigos<br />
mientras en tu cabeza truenan rayos de magia y de historia largamente perdida</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>no sé como detenerte en tu loca carrera<br />
y tus palabras se han acabado como alguna vez se acabo mi esperanza<br />
sigamos pintando, sigamos escribiendo<br />
sigamos imaginando que vivimos fuera de nuestra burbuja</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>EL CÍRCULO QUE NUNCA ACABA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>colgué los zapatos<br />
clamando por descanso<br />
suspirando<br />
deseando un final diferente</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>el filo de la navaja<br />
magnetiza poco a poco mi mente<br />
me atrae su dulce oferta<br />
me aleja su obstinado final</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>es una mañana muy bonita<br />
sin placer pero con una idea fija<br />
en el camino que vamos a andar<br />
no probé nada que me contaminara<br />
ni siquiera esperé a la chica de la esquina</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>pero me he quedado sin sillas<br />
sin flores en la ventana<br />
sin amigos a la puerta<br />
con los puños cerrados en desesperada furia</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>tal vez solo soñé<br />
no me atreví a abrir los ojos ni un momento<br />
deseando una larga exclamación de asombro<br />
una gran pléyade de dulces viñedos<br />
una atenta mirada cargada de noches<br />
y de semanas<br />
y de meses sin sombras</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>los zapatos volvieron al suelo<br />
a su pesado andar<br />
a la tierra bendita<br />
que maldice mi labor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>como un espía que atisba por las ventanas<br />
no dudé en encerrarme en mi dolor<br />
gritando por mi pérdida<br />
olvidando que un día viví</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>es un pesado velo<br />
que ahora cubre mi mirada<br />
tanta sal que se desperdicia<br />
y la pasión que se encierra</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>me esperan largos días<br />
con sus noches fatigantes<br />
me quedan mil pastillas de colores<br />
para desfallecer en éxtasis</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>hoy más que nunca<br />
apruebo tu derrota<br />
y te espero como siempre<br />
para que mueras deseoso<br />
de haber tenido otro final. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Presentación</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2010/01/presentacion-gaceta-34/</link>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 02:27:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta34]]></category>

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		<description><![CDATA[José Ángel Leyva
2010 ¿qué celebramos?
Uberto Stabile. La memoria en la  sangre
&#160;

La Otra-Gaceta asiste al  encuentro de sus lectores este año en el que las palabras Independencia y  Revolución atienden a un pasado centenario y bicentenario para los países  iberoamericanos. Cayeron los paradigmas de la liberación y nos queda la pobreza  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>José Ángel Leyva<br />
<strong>2010 ¿qué celebramos?</strong><br />
<strong>Uberto Stabile. La memoria en la  sangre</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2008/12/leyva.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2008/12/leyva-120x120.jpg" alt="José Ángel Leyva" title="José Ángel Leyva" width="100" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-4" /></a>
<p>La Otra-Gaceta asiste al  encuentro de sus lectores este año en el que las palabras Independencia y  Revolución atienden a un pasado centenario y bicentenario para los países  iberoamericanos. Cayeron los paradigmas de la liberación y nos queda la pobreza  y el rezago, pero sobre todo la miseria moral y el embate a las culturas, a la  cultura. Por lo pronto, rescatemos de los escombros la palabra solidaridad con  todos sus sentidos y ayudemos a la población Haitiana, porque la desgracia se  ceba en los más pobres. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span id="more-1489"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>    Habrá que reflexionar a fondo sobre el  significado de las independencias decimonónicas de América Latina, en contraste  con la del Coloso del Norte, y las emancipaciones revolucionarias del siglo XX  ¿Qué cambió en realidad en nuestras sociedades? ¿Cuál es la vigencia de los  postulados de aquella gran Revolución Francesa: Libertad,  Igualdad, Fraternidad, en naciones donde salud, vivienda, alimentación y  educación continúan siendo una utopía? Comencemos a pensar en ello desde el  plano de la cultura, el sustrato que siempre queda al margen de la política y  de las ideologías porque las consignas no resisten las preguntas ni las dudas.  Dylan Thomas, el poeta galés, dice que las revoluciones duran los 15 días de la  euforia del triunfo. ¿Qué viene después? Tenemos un desafío por discutir en La  Otra. </p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1336" class="wp-caption alignleft" style="width: 190px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/11/uberto-stabile.jpg" alt="" title="uberto-stabile" width="180" height="240" class="size-full wp-image-1336" /><p class="wp-caption-text">Uberto Stabile</p></div>
<p>    Ahora hablaré sobre Uberto Stabile y su más  reciente libro publicado en México: <em>Tatuaje</em>, editado por Atemporia, de  Saltillo, Coahuila. Una antología que es a su vez una síntesis de <em>Habitación  desnuda</em> (1977-2007), Ediciones baile de Sol, Tenerife, Islas Canarias,  2008. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>    Viene a cuento hablar de Uberto en ese  contexto de los Bicentenarios porque es uno de esos personajes un tanto  descolocados de su propia realidad, la española. De esa España que se volcó  hacia Europa y experimentó una vertiginosa transformación cultural que implica  un ejercicio del olvido no sólo de los traumas, sino de la historia y sus  hermanos. Uberto es, pues, en contrasentido, un agente cultural que se descubre  a sí mismo no en el pasado, sino en el presente de Iberoamérica. Un promotor y  constructor de puentes entre las dos orillas que hablan un mismo y diferente  idioma. Sí, es un escritor, un poeta que insiste en poner en circulación los  nombres y las obras de otros de aquí y de allá, sobre todo de los que no tienen  un espacio oficial o un nicho de ventas específico. Preocupado o motivado por  esa idea, Stabile suele abandonar su propia obra literaria, pero no tanto. Este  libro es una muestra de ello. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/11/anuncio-stabile.jpg" alt="" title="anuncio-stabile" width="550" height="963" class="aligncenter size-full wp-image-1337" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Uberto Stabile:  Las bellas palabras prohibidas<br />
Hijo adoptivo de Huelva, nacido  en Valencia, de ascendencia italohispana Uberto es un viajero irredento y un  migrante de espíritu, pero no de principios. De eso habla <em>Tatuaje</em> y <em>Habitación  desnuda</em> de principio a fin. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>     Uberto escribe en <em>Distrito Marítimo</em>,  1977-1981, es decir, un adolescente, con ese tono beat nick que no sólo no ha  abandonado, sino que pule y perfecciona a base de un oficio que es una forma de  vida en la carretera, los aviones, los viajes, la inconformidad, la  incertidumbre. Uberto nos relata, en ese primer tramo de <em>Tatuaje</em>, la  emoción de una época marcada por el final de la dictadura franquista y la  presencia de la sexta flota norteamericana en tierras ibéricas, de apertura y  despertar en un país atribulado por la represión y el deseo contenido de amar  en libertad, de moverse y realizarse en una democracia, de transformarse como  sociedad adulta en un horizonte de posibilidades culturales. No hay un país,  que yo conozca, con una transformación tan rápida como la de España. No sólo  por su elevado bienestar que deja atrás los recuerdos de la migración hispana  hacia países europeos en busca de empleos mal pagados, sino por su composición  cosmopolita, determinada ahora por la migración de naciones pobres de Africa,  Asia, Europa del Este y América Latina, además de una transición cultural que  ha hecho de ese país un universo de posibilidades creativas, incluso deportivas.  Desde esa época viene la poesía de Uberto, identificándose con un mundo  alternativo a su propio hábitat, es decir, un mundo íntimo, que está en  movimiento, en constante cambio, porque está en   él, es una comunidad que va con él todas partes. Recoge los residuos de  los años sesenta, de la revuelta del prohibido prohibir, hasta la posmodernidad  que enarbola la suma de todo y de todas con su evidente exclusión de esos todos  y todas que están del otro lado de las fronteras y los muros, del miedo de  quienes siguen, como dijera Coetzee con el título de su novela “Esperando a los  bárbaros”. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>    La poesía de Uberto no está, desde mi punto  de vista, forjada en la insumisión o la rebeldía, sino en la defensa del amor,  en la busca de posibilidades para evitar que Caín siga matando a Abel, o éste  amenace con matar a Caín. Esa búsqueda no es un canto rosa, es, por el  contrario, un discurso ácido, con chispazos de humor, mordaz, elástico y  contundente en su objetivo. Tiene, sí, algo de la poesía de la experiencia tan cultivada  en su país, pero se deslinda con su capacidad de llevar la anécdota a  territorio del lenguaje. Allí donde la palabra halla nuevos significados porque  se desmarca de lo predecible y sensiblero. No pretende impresionar con la  historia sino con la fuerza de las palabras, con su disposición y los efectos  de voces que chillan o cantan, dialogan o gritan, escupen o bendicen. Son por  lo general poemas redondos en su factura, estructurados a base de emoción y  juegos verbales, oximorónicos, burlones, semánticos: como el título y el cuerpo  del poema “Dice Gillepie” en lugar de Dizzy Gillespie, ese trompetista,  comparsa del saxofón de Charly Parker: &quot;Dice Gillespie que la muerte no es  lo peor, / que no es el dolor la mejor escuela / ni el hambre nos convierte en  héroes.&quot; </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>   En la poesía de Stabile se advierte un  relato, no de la historia de un país, de una comunidad, sino de su propio  imaginario. En poemas como “Hermosas escenas de la noche”,  los acontecimientos urbanos se suceden con  una sintaxis frenética, de cláxones y marquesinas, de anuncios y trasiegos que  sugieren películas gringas, más que ciudades españolas de los años ochenta,  donde el olor de la morcilla y el chorizo entran por los ojos y los poros.  Ciudades habitadas por Uberto antes o después de la escritura, ciudades  biográficas y colectivas; urbes nocturnas con atmósferas estridentes. El  contraste es notable si uno conoce a Uberto, de apariencia diurna y  transparente. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>    En esas ciudades deambulan Kerouak,  Ginsberg, Leonard Cohen, Lou Reed, Bob Dylan, Jean Seberg, y más de una vez se  atraviesan con aluciones al paisaje y la historia de México. De este país tan  lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos. Son ciudades de la noche,  reinos de la oscuridad iluminados con luz eléctrica.<br />
    “Duermes, me gustaría ser el sol,  que nace/ ensortijado en serpientes mexicanas  alrededor del mundo / y verte, y sigo subiendo por esa interminable avenida.” o  &quot;Tócame obscenamente / como si fuera un muchacho de paja / encerrado en  una botella.&quot;<br />
    Más adelante, insiste en esta iconografía  cultural: “Escucho al viejo Ginsberg, al viejísimo Whitman/ aullar por las  praderas de México/ como lobos solitarios.” ( “Visiones de Dean Moriarty”) para  concluir como un muchacho sabio, como viejo lobo de mar que le suelta a la  amada un pesado fardo en la cabeza: </p>
<p>      “Y únicamente existirá ese saber ser en  dónde está/ la conciencia de que ya nada seremos.” </p>
<p>     Ese joven poeta ya nos habla con  trascendencia montado en la moto de la caducidad, en una edad en que se piensa en  la muerte, pero no se teme. Escribe como al desgaire, dejando poemas para  cantar, para resistir la aleación de la música. Como lo hace Leonard Cohen o  Lou Reed, Dylan o Boris Bian&#8230; Serrat, quizás. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>    <em>Empire Eleison </em>(1984-2000) no es un  divorcio de su primera etapa juvenil, sino un periplo a través de experiencias  literarias o biográficas más cercanas a la melancolía y la desesperanza, es  decir, pegadas al hueso. El lirismo de su escritura se entrevera con un ímpetu  contestatario, muy lejos de la protesta y el panfleto, pero con una afán de  comunicar y expresar estados de ánimo, situaciones personales a través de las  cuales se lee la condición de su entorno, del mundo, de una España que anuncia  cambios y progreso, que poco a poco olvida su pobreza y su tragedia, su pasado  inmediato. Desde esa perspectiva, la poesía de Uberto no es una poesía de  búsqueda, sino un discurso de la búsqueda, que nos comunica la experiencia del  tránsito y esa estación que nunca llega, pero se vive en cada parada. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>    “Cuando muera en septiembre en tu jardín /  &#8211;como se muere siempre que se ama&#8211; / no te ruborices y piensa / el tiempo que  tardamos en vivir / sin llegar a comprender la muerte.”<br />
     En esa demanda amorosa hay una utopía que  se ciñe a su tendencia natural de negar lo que se afirma, dudar de la misma  certidumbre: “Bésame en estos labios/ secos del verso, / poética de la carne/  donde no caben metáforas,/ donde pronunciar la noche/ exige tanta paciencia/  como fe requiere nuestra existencia”. (“Bésame”). No obstante que se posee y se  es poseído hay en los versos una fuerte carga de escepticismo, de pesimismo  indispensable para creer o para afirmar que se debe creer en la sobrevivencia.  A diferencia de Cioran que se declara más allá del escepticismo y de la  insatisfacción para negarle espacio a la esperanza, a la inconformidad, Uberto  se reafirma en la rebeldía al orden, en la insumisión, para enfrentar sus  propios demonios y descubrir caminos   diferentes a los que dicta el <em>Statu quo</em>, para aliarse a las  huestes oscuras y asumir el mal como una fuerza del bien y de la esperanza.  (&quot;Vidas rebeldes&quot;). </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>   Tatuajes pues que deja el desenfreno y el  exceso, el desaliento, ya no en los muertos, sino en los sobrevivientes, en  quienes dar, ofrendar, no es pincharse el horror y la fantasía en todo el ego.  Marcas en la escritura y en la memoria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><object width="500" height="400"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/FTJNuiW11aQ&#038;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/FTJNuiW11aQ&#038;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" width="500" height="400" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Novedades editoriales Enero 2010</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2010/01/novedades-editoriales-enero-2010/</link>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 02:19:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta34]]></category>

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		<description><![CDATA[Estas son las novedades editoriales de La Cabra Ediciones:
Click en las imágenes para ver más información

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			<content:encoded><![CDATA[<p>Estas son las novedades editoriales de La Cabra Ediciones:</p>
<p align="center"><strong>Click en las imágenes para ver más información</strong></p>
<p align="center">
<a href="http://www.lacabraediciones.com/2009/11/retrospectiva-de-obra-grafica-1988-2009/" target="_blank"><img src="http://lh3.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7FfuiaAI/AAAAAAAAAP0/oygr-VrHQgk/s144/arte-calzada.jpg"   alt="retrospectiva-de-obra-grafica" width="104" height="130" padding="5px" / rel="lightbox[roadtrip]" rel="lightbox[roadtrip]"></a>&nbsp;<a href="http://www.lacabraediciones.com/2009/11/destinario/" target="_blank"><img src="http://lh3.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7FcJKC5I/AAAAAAAAAP4/NJhNhWxsrJs/s144/arte-destinario.jpg"   alt="Destinario" width="107" height="130" padding="5px" / rel="lightbox[roadtrip]" rel="lightbox[roadtrip]"></a><br />
&nbsp;<a href="http://www.lacabraediciones.com/2009/11/argumentos-del-dia/" target="_blank"><img src="http://lh5.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7FQaMpoI/AAAAAAAAAP8/JaRTiE6Ykfk/s144/azor-lara.jpg"   padding="5px" alt="Argumentos del día" / rel="lightbox[roadtrip]" rel="lightbox[roadtrip]"></a>&nbsp;<a href="http://www.lacabraediciones.com/2009/11/baja-traicion/" target="_blank"><img src="http://lh5.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7FTPQImI/AAAAAAAAAQA/7Kfky5sbfG0/s144/azor-lizalde.jpg"   padding="5px" alt="baja-traicion" / rel="lightbox[roadtrip]" rel="lightbox[roadtrip]"></a>&nbsp;<a href="http://www.lacabraediciones.com/2009/11/parabola-del-moribundo/" target="_blank"><img src="http://lh4.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7br-i4uI/AAAAAAAAAQc/EJjbYLhIcPM/s144/narrativa-munoz.jpg"   padding="5px" alt="parabola-del-moribundo" / rel="lightbox[roadtrip]" rel="lightbox[roadtrip]"></a>&nbsp;<a href="http://www.lacabraediciones.com/2009/11/antologia-1966-2007/" target="_blank"><img src="http://lh3.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7Fs8VJ_I/AAAAAAAAAQE/4ClbfapoGUA/s144/azor-lizalde-antologia.jpg"   padding="5px" alt="antologia-1966-2007" / rel="lightbox[roadtrip]" rel="lightbox[roadtrip]"></a></p>
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		<title>Luis García Montero</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 02:15:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El poeta argentino, Jorge Boccanera, conversa con el español García Montero y el espacio público se vuelve íntimo. Presentamos también un poema inédito en video.
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Entrevista al poeta español Luis  García Montero
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Construir un poema como un espacio  público
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Jorge Boccanera
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En la poesía del español  Luis García Montero hablan los recovecos marchitos de la ciudad: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/luis-garcia-montero.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/luis-garcia-montero-100x75.jpg" alt="Luis García Montero" title="Luis García Montero" width="100" height="75" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1465" /></a>El poeta argentino, Jorge Boccanera, conversa con el español García Montero y el espacio público se vuelve íntimo. Presentamos también un poema inédito en video.</p>
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<p>Entrevista al poeta español Luis  García Montero</p>
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<p>Construir un poema como un espacio  público</p>
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<p><strong><em>Jorge Boccanera</em></strong></p>
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<div id="attachment_1176" class="wp-caption alignnone" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/08/boccanera.jpg" alt="Jorge Boccanera" title="Jorge Boccanera" width="250" height="333" class="size-full wp-image-1176" /><p class="wp-caption-text">Jorge Boccanera</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la poesía del español  Luis García Montero hablan los recovecos marchitos de la ciudad: una trama  urdida con fraseo coloquial susurrado donde reverberan imágenes contundentes  del desamparo. Nacido en Granada en 1958; Montero dice trabajar una línea poética  en permanente dialogo con la tradición en su sentido más abierto, desde lo clásicos  hasta los vanguardistas y voces recientes. Y se explaya sobre su coterráneo  García Lorca: “Me eduqué a su sombra, fue mi primer referente, pero Lorca es  muy lorqueano y uno debe buscar su voz personal”.</p>
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<p><div id="attachment_1465" class="wp-caption alignleft" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/luis-garcia-montero.jpg" alt="Luis García Montero" title="Luis García Montero" width="250" height="188" class="size-full wp-image-1465" /><p class="wp-caption-text">Luis García Montero</p></div>“Mi  voz –explica- va de Garcilaso de la Vega y San Juan de la Cruz a poetas más  recientes como el español Ángel González, el mexicano José E. Pacheco o el  argentino Juan Gelman, y con una especial inclinación a una tradición de poesía  moral”<br />
En esta tradición  identifica poetas en los que coexisten decisiones morales con una opción de  lenguaje: “Machado, Vallejo, Cernuda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Autor entre otros  libros de “El jardín extranjero” (1983), “Diario cómplice” (1987), “Habitaciones  separadas” (1994) y el recién salido del horno “Vista cansada”, García Montero,  recibió el Premio Nacional de Literatura y el Premio Nacional de la Crítica.<br />
Su lirismo, urdido con  el sentimiento de seres y objetos del entorno familiar, dibuja un telón de  fondo: esa aldea de luces titilantes que flota en un aire espesado de bruma. La  voz del poeta interroga los recovecos de la cotidianidad en voz baja, pero  piensa en voz alta en versos que con aires de aforismo se recortan del texto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sobre el predominio de  un tono de epístola, confesiones y charla íntima, señala: “En España lo  coloquial fue un intento de hacer una poesía urbana en una poesía marcada por  tradiciones campesinas, y en ese sentido mi poesía intenta elaborar de la  manera más rigurosa posible el lenguaje de todos”. <br />
Agrega que: “Esto parte  de una decisión política. Soy buen lector de vanguardia, pero cuando empecé a  fabricar mi mundo tomé algunas decisiones. Vivimos en un tiempo que liquida los  espacios públicos, por ello intento construir un poema como un espacio público  donde la conciencia individual trate el lenguaje que es de todos”.<br />
Considera a la poesía:  “Como un ejercicio de conocimiento moral de las relaciones del individuo con la  realidad; y el tono de música meditativa, de tono de pensamiento, se adapta al  tono de las palabras que se dicen dos cuando toman la última copa y se  sinceran; en esa medida me ha interesado el lenguaje coloquial”. <br />
Este poeta español con  llegada al lector –su libro “Completamente viernes” lleva 8 ediciones- añade: “No  podemos pretender que el lector se interese por la poesía si la poesía no se  interesa por el lector. Hemos caído muchas veces los poetas en la tentación de  escribir para poetas, con un lenguaje poético muy encerrado en sí mismo que  huele a una casa cuando tiene las ventanas cerradas”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Crítico de la ciudad  como espacio de alienación, el poeta, heredero de García Lorca y lector de “Un  poeta en Nueva York”, desde muy joven percibió aspectos “negativos” de la  ciudad moderna: “Aprendí a ver aquello que decía Baudelaire, de que una  multitud es un conjunto de soledades”. <br />
“Las  multitudes -agrega-no tienen un dialogo colectivo, una ilusión colectiva, son  una aglomeración de soledades individuales; ésa manera de desarrollismo  amparado en la soledad mas calvinista, me aterra”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sobre las recurrencias  de su poesía -la “sombra” y la “luz”- se explaya: “Lo que distingue a la poesía  es la capacidad de matizar porque pide tiempo para pensar. Vivimos un tiempo de  prisa, todos con la lengua afuera sin tiempo para pensar lo que se dice. Por  eso la mirada del poeta se pone al otro lado”.<br />
En ello basa el interés  por la sombra y toda la simbología que de ella se desprende: lo que queda al  otro lado, ese reverso que sale a dar la cara y que García Montero vincula a la  capacidad de matizar inherente a la poesía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por su parte la luz,  expresa, tiene que ver con la lucidez: “Tal vez la tarea del poeta ahora sea la  reivindicación de la conciencia individual y el lenguaje como espacio público,  en una época que liquida las conciencias”, dice antes de entrar de lleno al  tema político. <br />
“La  manera más efectiva de romper los espacios públicos -y a eso se dedica el  neoliberalismo- no es solo romper las plazas, sino liquidar la conciencia  privada, porque en la medida en que se liquidan las conciencias individuales no  es posible un dialogo publico”. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un verso del español: “vivir  es ir doblando las banderas”, dispara una serie de reflexiones: “Tuve una  militancia política antifranquista, me movía en la cultura del partido  comunista, pero con las contradicciones del socialismo real comprendí que la  lucha que estaba haciendo no tenía nada que ver con la situación de los países  stalinistas”. <br />
Otro momento de crisis  fue 1986, cuando un referéndum sobre la OTAN decidió la salida de España de la  Alianza Atlántica; reivindicación votada por el 75 por ciento que el del  Partido Socialista cambió una vez arribado al poder: “Ví cómo con el control de  los medios y con una campaña feroz de los medios de comunicación pública, en 15  días se le cambio la opinión al país”.<br />
Y concluye: “Rechacé  el dogmatismo comunista defendiendo ideas de izquierda y, sobretodo, la  necesidad de una democracia que creía podía solucionarlo todo. Pero descubrí  que los enemigos de la libertad de pensamiento no eran solo los viejos  totalitarismos, sino que iban a estar dentro de una democracia degradada”. <br />
“Pensé  en echar los sueños de mi casa, renunciar a la política, pero me aterré: los  que renuncian a los sueños acaban convirtiéndose en cínicos. Así, tuve que  llegar a un pacto con mis sueños. Cuando me pongo cínico mis sueños me vigilan,  y cuando mis sueños se convierten en ingenuos los vigilo yo a ellos”</p>
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<p><object width="500" height="400"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1w7_FuLnPh8&#038;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/1w7_FuLnPh8&#038;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" width="500" height="400" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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		<title>Eduardo Lizalde</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 02:10:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Oscar Wong escribe sobre este gran escritor mexicano, sin duda una de las voces mayores de habla hispana.
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<div id="attachment_1460" class="wp-caption aligncenter" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/eduardo-lizalde.jpg" alt="Eduardo Lizalde" title="Eduardo Lizalde" width="250" height="333" class="size-full wp-image-1460" /><p class="wp-caption-text">Eduardo Lizalde</p></div>
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<p><center><div class="wp-caption alignleft" style="width: 104px"><a href="http://lh5.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7FTPQImI/AAAAAAAAAQA/7Kfky5sbfG0/s800/azor-lizalde.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img alt="Eduardo Lizalde" src="http://lh5.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7FTPQImI/AAAAAAAAAQA/7Kfky5sbfG0/s144/azor-lizalde.jpg" title="Baja traición. Crestomatía de poemas traducidos" width="94" height="144" /></a><p class="wp-caption-text">Baja traición</p></div>&nbsp;<div class="wp-caption alignright" style="width: 104px"><a href="http://lh3.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7Fs8VJ_I/AAAAAAAAAQE/4ClbfapoGUA/s800/azor-lizalde-antologia.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img alt="Eduardo Lizalde" src="http://lh3.ggpht.com/_4aPRO7h6S3o/Svs7Fs8VJ_I/AAAAAAAAAQE/4ClbfapoGUA/s144/azor-lizalde-antologia.jpg" title="Antología 1966-2007" width="94" height="144" /></a><p class="wp-caption-text">Antología 1966-2007</p></div></p>
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<p><strong>VENTAS</strong></p>
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<p><object id="doc_750508789063885" name="doc_750508789063885" height="600" width="600" type="application/x-shockwave-flash" data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" style="outline:none;" ><param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"><param name="wmode" value="opaque"><param name="bgcolor" value="#ffffff"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowScriptAccess" value="always"><param name="FlashVars" value="document_id=25288232&#038;access_key=key-hwdhlb8qvy9epr9s1io&#038;page=1&#038;viewMode=list"></object></p>
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		<title>Paco Prieto</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 01:48:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El periodista Imanol Caneyada entrevista a Prieto, autor de la novela “Crímenes en el crepúsculo”, quien afirma de entrada: “Las palabras en México no tienen consecuencias. Cuando se dicen unas cosas y se hacen las contrarias, el cuerpo social acaba envenenado.” 
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Entrevista  con el autor de “Crímenes en el crepúsculo”
Una sociedad sin palabra, una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/paco-prieto.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/paco-prieto-73x100.jpg" alt="Paco Prieto" title="Paco Prieto" width="73" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1467" /></a>El periodista Imanol Caneyada entrevista a Prieto, autor de la novela “Crímenes en el crepúsculo”, quien afirma de entrada: <em>“Las palabras en México no tienen consecuencias. Cuando se dicen unas cosas y se hacen las contrarias, el cuerpo social acaba envenenado.” </em></p>
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<p><strong>Entrevista  con el autor de “Crímenes en el crepúsculo”</strong></p>
<p>Una sociedad sin palabra, una sociedad canalla</p>
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<p><em>Las  palabras en México no tienen consecuencias. Cuando se dicen unas cosas y se  hacen las contrarias, el cuerpo social acaba envenenado: </em>Francisco Prieto<strong></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por Imanol Caneyada</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1426" class="wp-caption alignnone" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/12/imanol-caneyada.jpg" alt="" title="imanol--caneyada" width="250" height="329" class="size-full wp-image-1426" /><p class="wp-caption-text">Imanol Caneyada</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si fuera un personaje de novela decimonónica,  lo describirían como rubicundo. Tiene alma de jainista aunque se declara un  escritor católico que brega con las paradojas y contradicciones de la fe desde  su literatura y desde el mundo. Francisco Prieto es uno de esos extraños  novelistas a los que les importa más la congruencia estética y ética que el  reconocimiento, el aplauso y la fama. Nunca le rehuye a una buena charla que  acostumbra a enriquecer con un caudal de conocimientos abrumador. Camina como  un pastor por el Pirineo, como si siembre hubiera una oveja descarriada a la  que perseguir. Todavía, después de más de tres décadas, acude a su cátedra en la Universidad   Iberoamericana y viene de presentar su más reciente novela,  “Crímenes en el crepúsculo (Editorial JUS, 2009), en la FIL de Guadalajara, en donde  se dan cita todos los que tienen un nombre en este mundo de letras y vanidades.  Pero alguien como Paco, que tiene dejes ibéricos en su acento por ilustre  ascendencia, puede pasar la prueba de las adoraciones con su alma de asceta y  salir indemne, consciente de que su literatura no vende diez millones de  ejemplares, que su literatura es, más que todo, la posibilidad de una ingrata  búsqueda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><div id="attachment_1467" class="wp-caption alignleft" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/paco-prieto.jpg" alt="Paco Prieto" title="Paco Prieto" width="250" height="340" class="size-full wp-image-1467" /><p class="wp-caption-text">Paco Prieto</p></div><strong>Acaba  de presentar su más reciente novela &quot;Crímenes en el crepúsculo&quot;  (editorial JUS, 2009) en la FIL  de Guadalajara. Los honores los hizo Vicente Leñero quien, al igual que usted,  se identifica como un escritor católico. ¿Qué significa en el México del siglo  XXI ser un novelista católico en la tradición de Graham Greene o François  Mauriac?<br />
</strong>Te busqué porque ya te había encontrado, escribió  Pascal. Cuando era un joven en Francia luché contra la presencia de la fe.  Quería deshacerme de ella, luchar contra lo que hicieron conmigo el círculo de  familia, los sacerdotes, etc. Un día, muchos años más tarde experimenté el  vacío pero no quise reencontrarme con Dios como lo haría un derrotado. Así  hasta que descubrí que Cristo era un derrotado en su naturaleza humana que  increpaba al Padre y en el Padre reconocía su pequeñez y su grandeza y que por  ello mismo en ese diálogo su existencia tenía sentido. Cristo, en la Cruz, se dio cuenta de que  había sido feliz. Me fui dando cuenta que mi fe no dañaba a nadie, que no podía  ni se debía tratar de imponerla a nadie, sino vivirla y hacer mi ruta desde  ella. Creo que mi agonía –en el sentido unamuniano– es chiquita si la  comparamos con la de la inmensa mayoría de los más humildes de este país. Murieron  más de depresión que en los combates en el lejano siglo XVI: habían perdido sus  señas de identidad. La independencia quiso quitarles su lengua y casi lo logró,  la Revolución,  en su nombre, los redujo de la manera más cínica: las palabras por un lado, los  hechos por otro. Creo que asumirse católico es estar vinculado con ellos:  compartir, desde la presencia inexorable y cotidiana de la muerte, la  esperanza; vivir comprendiendo el camino de la Cruz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En la  nación guadalupana, en uno de los países más creyentes del mundo, curiosamente,  el canon de escritores católicos es escaso o, por lo menos, poco difundido.  Como si la tradición literaria mexicana los excluyera. ¿A qué se debe?<br />
</strong>De hecho, los católicos escritores de México, que no  son pocos a diferencia del resto de Iberoamérica, como me hacía notar un buen  amigo, Kart Kohut, estudioso de las literaturas de por acá, escriben, en  general, como si no lo fueran, como si vivieran en Europa en la    Edad Media y buena parte del Renacimiento,  cuando todos los eran. Yo no entiendo cómo se puede vivir desde la fe y  escribir una literatura que no esté en guerra con el mundo en el que nos  encontramos, que no enfrente el mal o se realice como si el mal no existiera o  fuera cosa de poca monta. Hay, sin embargo, escritores en México de mi tribu:  Rafael Bernal, del que no se hablaba en vida, Vicente Leñero, Jorge Portilla,  que murió hace dos años en el silencio de los medios a pesar de haber publicado  en Joaquín Mortiz en los buenos tiempos de don Joaquín Díez-Canedo; Ignacio  Solares y Javier Sicilia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Volviendo  un poco a la FIL  y al oficio del novelista; cada vez es más frecuente escuchar y leer  señalamientos que apuntan a que la   Feria se ha convertido en una insoportable pasarela de  vanidades de las vacas sagradas de las letras. Usted, un escritor de  extraordinaria modestia y sentido humanos, ¿qué percepción tiene al respecto?  ¿Cuá ha sido su experiencia? ¿Se ha convertido el novelista en una vedette  mediática?<br />
</strong>Fui a la   FIL  porque busco a  aquellos, no importa que sean pocos, que pueden hallar motivos de encuentro en  mis libros, de aliviar su soledad, de entrar en guerra conmigo. En esta ocasión  lo más hermoso fue hallar personas que en Guadalajara y en pueblitos cercanos a  Guadalajara escuchan por radio mi programa “Huellas de la Historia” y que llenaron  el salón. Una de esas personas, de Tlaquepaque, pintó un cuadro que me regaló y  es una bella pintura. Esas personas no me habían leído y compraron dos o tres  de mis libros. Del medio literario estuvo Alberto Ruy Sánchez. En cuanto a los  presentadores, Vicente Leñero no pudo presentar el libro por causas de fuerza  mayor pero lo hizo Felipe Garrido, que no es creyente y que entendió mi novela  con no pocos matices y hallazgos que fueron una revelación para mí ya que soy  de esa raza de escritores febril, instintiva… No puedo negar que soy un lector  de Pío Baroja, que fue mi gran compañero en la adolescencia y que lo sigue  siendo y que, por cierto, no era creyente. Di entrevistas, pocas, a medios de  Guadalajara. La FIL  le hace sentir a uno, en esa inmensidad de libros, que uno es como la Tierra en la vía láctea, un  puntito, y que vale más escribir porque es para uno una necesidad, porque no se  sabría vivir de otro modo, porque hacer novelas es un modo de poder vivir a  sabor la cotidianidad   so pena de perder las alegrías de vivir  procurando ser una “star”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Sigamos  con las paradojas. En uno de los países con menor índice de lectura se organiza  una de las ferias literarias más importantes del mundo hispanohablante. ¿Cómo,  entonces, beneficia un evento de esta magnitud a la gente? ¿Es ingenuo pensar que  la lectura es promovible, contagiable?<br />
</strong>En México impera la paradoja. Si La Rochefoucauld dijo  que hay personas que no se habrían enamorado si nadie les hubiese hablado del  amor, no tiene por qué extrañarnos que se vaya a la FIL sin ser lector, que se compren  libros para adornar paredes, etc. México ha sido una nación firmadora de  grandes y benéficos protocolos –de paz y antinucleares, en pro de las personas  con discapacidad, etc.-, que luego no se cumplen o se cumplen a medias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Su más  reciente producción literaria, &quot;Crimenes en el crepúsculo&quot; es una  novela a tres voces que aborda un delito que en México está a la alza: el  secuestro. Una novela trepidante que nos ubica en el centro de una práctica  execrable, humillante, atroz. ¿En qué clase de sociedad nos hemos convertido?</strong><br />
Una sociedad que no es fiel a la palabra  empeñada da lugar a las mayores canalladas. Dijo una vez Unamuno que si no nos  peleáramos por las palabras, ¿por qué nos íbamos a pelear? Pero las palabras en  México no tienen consecuencias. Cuando se dicen unas cosas y se hacen las  contrarias, el cuerpo social acaba envenenado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Uno de  los personajes es un policía. La complicidad, la corrupción y la impunidad con  la que actúan en la vida real se ha convertido en el problema principal del  crimen organizado: ¿Cuál es la perspectiva de la novela al respecto?<br />
</strong>La tercera voz de la novela es la de un ex jesuita,  desengañado de casi todo, que se ha vuelto un espectador del mundo y un  reportero de policía que observa la descomposición del mundo, un hombre un poco  al modo de Cioran o de Montaigne, pero que no ha perdido la capacidad de  impregnarse de los otros, la voluntad de comprender, que nunca “pecará” contra  el espíritu. Alguna vez escribió Baroja a través de uno de sus personales, creo  que de la trilogía “Agonías de nuestro tiempo”, que el jesuita, en el fondo, no  tiene el propósito siempre de cambiar el mundo, pero siempre de hacerlo menos  hediondo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La  literatura, en principio, no tiene por qué darnos lecciones de moral ni  proponer soluciones ni salvar el mundo. ¿Cómo hace un narrador para no caer en  esto cuando aborda un tema como el de &quot;Crímenes en el crepúsculo&quot;?<br />
</strong>No soy ni he sido un novelista de tesis. En todo caso  un moralista al modo en que lo entienden los franceses, en cuyo caso Gide o  Mauriac son moralistas. Lo decisivo son los temas que se tratan, ir a fondo en  lo que se trata, entender a los seres humanos que viven en la novela y a través  de los cuales vive el autor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Alguna  vez leí, no recuerdo quién lo señalaba, que la buena literatura está publicándose  en editoriales independientes como JUS o Almadía. Usted ha publicado con una  trasnacional como Planeta y ahora con una casa modesta en cuanto a sus alcances  comerciales. ¿Platíquenos de su experiencia en ese sentido?<br />
</strong>He publicado, en efecto, en Planeta a través de  Joaquín Mortiz. La editorial Joaquín Mortiz, antes de ser comprada por Planeta,  cuando su fundador vivía, publicó mi primera novela – y luego otras- cuando no  le publicaba a muchos que ahora publican en Planeta, Alfaguara, Grijalbo-Mondadori…  La literatura que hago, que es la que sé hacer, no interesa a esas  transnacionales, lo que yo hago no es lo que buscan pero si haces lo que tienes  que hacer y no les gusta, sigue haciendo lo que tienes que hacer. Hay que pagar  un precio y  vale la pena porque la vida  está en otra parte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por  último, ¿qué sigue? ¿Qué proyectos, qué retos, qué búsquedas?</strong><br />
Ahora mismo pienso en el reencuentro de  personas que a causa de movimientos sociales, habiéndose querido, ven venir la  muerte cortados de aquellas con las que hubiera podido contar otra historia. Es  un punto de partida en este momento y nada más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Joaquím Feio</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 01:42:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Poeta portugués, nacido en Lisboa, dedica este poema largo a Juan Rulfo.
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JOAQUIM FEIO
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&#160;
-Transcripción de un llanto-
&#160;
Homenaje a Juan Rulfo
&#160;
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   &#8230; “Anoche
                         &#8230;.nada sobró de las  últimas cosechas&#8230;
&#160;
Nos hace falta todo  y la nostalgia de los días venturosos.
Al rato, no hay más  imperios. Quizá los juicios de Dios y sus fuerzas —terribles— devoraron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/joaquim-feio.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/joaquim-feio-99x100.jpg" alt="Joaquim Feio" title="Joaquim Feio" width="99" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1461" /></a>Poeta portugués, nacido en Lisboa, dedica este poema largo a Juan Rulfo.</p>
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<p><span id="more-1484"></span></p>
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<p>JOAQUIM FEIO</p>
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<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2010/01/joaquim-feio.jpg" alt="Joaquim Feio" title="Joaquim Feio" width="250" height="252" class="alignnone size-full wp-image-1461" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">-<em>Transcripción de un llanto</em>-</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right"><em>Homenaje a Juan Rulfo</em></p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>   &#8230; “Anoche<br />
                         &#8230;.nada sobró de las  últimas cosechas&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos hace falta todo  y la nostalgia de los días venturosos.<br />
Al rato, no hay más  imperios. Quizá los juicios de Dios y sus fuerzas —terribles— devoraron todo.  No nos quedó nada. Sólo aguas.</p>
<p><em>Malditas aguas.</em></p>
<p>Ya lo decían los  zahoríes: “<em>por mil aguas llegará la  perdición</em>”.</p>
<p>Y el agua ciega que  caía siempre sobre nosotros. Y toda la noche:</p>
<p>Anoche nada sobró  de las últimas cosechas.</p>
<p>Ya no se puede  creer que vamos a hacer algo más que ésto:<br />
llorar los muertos  y ensimismarnos por el hambre<br />
que nos anuncía la  muerte. Es el destino de los hijos de los hijos<br />
de los hijos de los  hijos de todo el hombre y de toda la mujer.</p>
<p><em>Malditas aguas.</em></p>
<p>Nos hace falta todo  y la nostalgia de los días venturosos.</p>
<p>Todavía, no es el  infierno: Aquí, Dios está presente en Sus castigos<br />
y Él alumbra lo que  ahora son nuestras escombreras.</p>
<p>Tenemos que volver  a pecar. ¡Quién tendrá que actuar —todavía—, que lo haga!</p>
<p>Muchos saldrán por  las fosas comunes a buscar los suyos.<br />
Ahora nadie busca  el pan. —<em>No hay pan</em> —. ¡Ya se verá  qué hacer!              <br />
 <br />
El gran viento  llegará barriendo, entonces, los últimos hilos <br />
que prenden las almas a los cuerpos en ésta sazón de miedos. DIOS: DIOS: <br />
el DIOS de nuestros  padres y de los padres de nuestros padres y de los padres de los abuelos de  nuestros abuelos —Tú, <em>desde Tus moradas </em>—  muéstranos los veneros de la esperanza.</p>
<p>—Sí la hay—. O <em>Tus</em> <em>alturas  y misterios</em>. —Sí los hay—.</p>
<p><em>¡Ten piedad!</em></p>
<p>Sólo el silencio <em>Te</em> provoca piedad. Pero ya está aquí:<br />
Es un silencio  expiatorio e inmenso.</p>
<p>Al diantre también  le gusta el silencio: por éso nada es fácil.<br />
Hay quien crea que  el diantre es una sombra <em>Tuya</em>. Una  sombra.<br />
Una sombra de <em>DIOS</em>   o la puerta falsa de la creación.</p>
<p>Sí: hay criaturas,  hay <em>Un Creador</em>: El de los antiguos  profetas;<br />
el de las criaturas  que no tienen nada que decir; el de las aves,<br />
el de los paganos,  el de los soldados, el de las princesas, <br />
el de los  príncipes, </p>
<p>el de los mortales</p>
<p>y de otros juglares  de calidades mórbidas o —si por azar<br />
lo supiéramos  mejor—, estoicas o dudosas de una cualquier gloria.</p>
<p><em>Malditas aguas.</em></p>
<p>Malditas aguas que  nos quitaron todo <br />
o nos dieran la  medida de las cosas.</p>
<p>Hijos del hombre, <em>deuteragonistas</em> de <em>Un Creador</em> que todo lo quiere<br />
y que todo lo hace  y está: <br />
Sólo. <br />
O está esperando  por un reto<br />
mayor que todas las  eternidades donde quizá (también) </p>
<p>se desespera como  nosotros: <br />
los mortales.<br />
 <br />
<em>Malditas aguas: Malditas aguas: Malditas aguas</em>.</p>
<p>Pero anoche, anoche  el palomar se quedó sin palomas <br />
y las albercas fueron domeñadas por trasnochadas aguas. </p>
<p>Anoche: Anoche:  Anoche nada sobró de las últimas cosechas.</p>
<p>Desposeídos de los  frutos de la tierra y del trabajo, nos quejamos,<br />
nos rebelamos como  los otros: los <em>alicaídos</em> ángeles.</p>
<p>Pero <em>no somos ángeles. No somos ángeles&#8230; </em><em>No somos nada.</em></p>
<p>Somos esta u otra  voz empalagada: buhoneros desplomados<br />
en la palabra y en  la necedad de los días. Buhoneros desolados por <em>Dios</em>:  </p>
<p>Anoche una tea  apestaba en su humo las casas donde, recoletos, inmóviles, Lo llamábamos.</p>
<p><em>Y Su silencio nos desplomaba.</em><br />
<em>Y Su silencio nos hacía temer lo peor.</em><br />
<em>Y Su silencio nos fascinaba.</em></p>
<p>Anoche las madres  no arrullaron sus hijos.</p>
<p>Y esta u otra de  las interminables parábolas (con que <em>Él</em> nos enseña)<br />
balbucea un  indefinido y miliar regazo: <em>Él</em> es una  madre, también,<br />
amén de Padre. </p>
<p>Ahora los hermanos  quieren ayudar a los hermanos y a los hijos de sus hermanos que buscan también  las mujeres y los hijos de sus hermanos para decírles: No hay nada: Hay que  acotar la NADA<strong>. </strong></p>
<p>Hay que decirle a  Caín que en Abel no había envidia. </p>
<p>Y la envidia es el  cántico sin voz de una música terrible <br />
de azabache y de  horror. Y la envidia acaricia el mal. <br />
Y el Mal es lo que  nos sofoca:</p>
<p>PARA SIEMPRE. Y ”<em>para siempre</em>” no es la eternidad —es un  veneno,<br />
un disfraz de lo  que sin palabras decide si hay que escuchar los truchimanes o diezmar los pocos  alientos donde queda la intensidad de los mitos—. Y<em>la envidia que acaricia el mal</em>.<br />
Y <em>la cortedad de tantos nos mata. </em>No  estamos muertos. Pero, hambrientos y carecidos de un halago, sí. <br />
 <br />
Y&#8230; evitemos las  tramoyas de unos pajarracos que hablan <br />
siempre y siempre  usando&#8230; aquellas lenguas ya muertas&#8230;”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Joaquim Feio</strong>, nació en Lisboa, en 1952. Colaboró en su juventud en suplementos  literarios juveniles de sendos periódicos de la capital portuguesa. Tras  terminar sus estudios en Economia, se trasladó a Coimbra, donde es profesor de  Economía y Relaciones Internacionales en la Universidad de Coimbra. En  distintos períodos ha vivido en el exterior; más detenidamente en Italia. En  2003 publicó una primera entrega poetica –<em>Two  Poetical Tracts</em> <em>&amp; a Post-Scriptum</em>-  y, en 2008, una segunda entrega –<em>Sundry  Poems Collected as Poetical Tacts 3 &amp; 4</em>- y <em>Volare – Prosas Breves</em> (“cuatro monólogos, cinco cuentos, dos  textos de un autor inédito, todavía un gran lector”). Colaboraciones suyas serán  editadas proximamente en publicaciones culturales portuguesas, así como una  tercera entrega poetica y una nueva obra de ficción en 2010.
</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Poesía de Salvador Puig</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 01:37:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Alfredo Fressia lo presenta así: “El 3 de marzo de 2009 falleció en Montevideo uno de los grandes poetas uruguayos. Relativamente poco conocido fuera de las fronteras de su país, Salvador Puig es sin embargo de los poetas del Continente que no pasarán inadvertidos.” 
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/12/fressia-alfredo-manos.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/12/fressia-alfredo-manos-75x100.jpg" alt="Alfredo Fressia" title="Alfredo Fressia" width="75" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1425" /></a>Alfredo Fressia lo presenta así: <em>“El 3 de marzo de 2009 falleció en Montevideo uno de los grandes poetas uruguayos. Relativamente poco conocido fuera de las fronteras de su país, Salvador Puig es sin embargo de los poetas del Continente que no pasarán inadvertidos.” </em></p>
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<p><span id="more-1483"></span></p>
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<div id="attachment_227" class="wp-caption aligncenter" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/01/fressia-alfredo-22d3a.jpg" alt="" title="Alfredo Fressia" width="250" height="333" class="size-full wp-image-227" /><p class="wp-caption-text">Alfredo Fressia</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><object id="doc_269978921799876" name="doc_269978921799876" height="600" width="600" type="application/x-shockwave-flash" data="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf" style="outline:none;" ><param name="movie" value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf"><param name="wmode" value="opaque"><param name="bgcolor" value="#ffffff"><param name="allowFullScreen" value="true"><param name="allowScriptAccess" value="always"><param name="FlashVars" value="document_id=25287901&#038;access_key=key-110fyu6cj8p9zgc8b5vj&#038;page=1&#038;viewMode=list"></object></p>
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