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	<title>Revista La Otra</title>
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	<description>Revista de poesía + Artes visuales + Otras letras</description>
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		<title>La Otra 19 en línea</title>
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		<pubDate>Mon, 20 May 2013 17:22:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Otra en línea]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Haga click en la presentación para ver a pantalla completa &#160; &#160;]]></description>
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<p>Haga click en la presentación para ver a pantalla completa</p>
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</center></p>
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		<title>Entrevista con Arturo Rivera</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 22:45:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta74]]></category>

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		<description><![CDATA[José Ángel Leyva El pintor mexicano Arturo Rivera extrae de las sombras, de su propia luz existencial, imágenes que se estremecen de sí mismas al reflejarse en los lienzos de una belleza sin concesiones, del paso del tiempo y de la caducidad. Un poema y una entrevista con el artista. &#160; &#160; LA BUENA MUERTE [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/12/leyva-2012.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/12/leyva-2012-87x100.jpg" alt="Leyva" width="87" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3178" /></a><strong>José Ángel Leyva</strong><br />
El pintor mexicano Arturo Rivera extrae de las sombras, de su propia luz existencial, imágenes que se estremecen de sí mismas al reflejarse en los lienzos de una belleza sin concesiones, del paso del tiempo y de la caducidad. Un poema y una entrevista con el artista.<br />
<span id="more-3436"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>LA  BUENA MUERTE<br />
  Cuando  emerge tu padre en el retrato<br />
  adviertes  tu cuerpo en la plancha del quirófano<br />
  indiferente  a las lámparas y al frío<br />
  Tu  dignidad de personaje estacionario<br />
  empata  bien la sobriedad con el nautilo disecado<br />
  Una  pata de pollo un ave rapaz en la pintura<br />
  bichos  que vuelan y se arrastran sin moverse<br />
  El  bello instrumental no tiene utilidad alguna<br />
  Arturo  —te dices mientras pones en huelga el pincel<br />
  y  el lápiz no le compite al carboncillo su carácter—<br />
  Las  marcas del insomnio están en paz<br />
  Las  ojeras son blanco de los ojos<br />
  La  palidez —insistes— lo dice todo<br />
  el  espejo de metal inoxidable no se empaña<br />
  Te  mueres más joven que el destino<br />
  Aún  te crece la barba y el cabello<br />
  después  de ajustarte la mortaja<br />
  Los  santos óleos te llevan al final del túnel<br />
  El  corazón se pinta solo<br />
  y  vuelves a empezar fuera de cuadro</p>
<p><em>Para Arturo Rivera y sus &ldquo;Ejercicios de  la buena muerte&rdquo;</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Entrevista con Arturo Rivera</strong><br />
  <strong>El cuerpo profundo</strong><br />
  José Ángel Leyva</p>
<p><div id="attachment_3401" class="wp-caption alignleft" style="width: 211px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/arturo-rivera.jpg" alt="Arturo Rivera" width="201" height="188" class="size-full wp-image-3401" /><p class="wp-caption-text">Arturo Rivera</p></div>Sobre la mesa,  instalada bajo un emparrado de maderas viejas y bastas,Arturo Rivera muestra su más reciente libro publicado por CONACULTA sin  ocultar su disgusto o una ira contenida, quizás por cierto principio de  cortesía ante la visita. Manifiesta su contrariedad por el diseño y la  impresión de la obra editorial que no sólo no honra su obra pictórica sino la  disminuye, según sus propias palabras. Poco a poco pasamos del descontento a la  comida, pues hemos llegado justo a la hora de los sagrados alimentos. Pascual  Borzelli, su fotógrafo de cabecera, no permite descanso alguno a su cámara y  dispara una y otra vez sobre nuestro entrevistado y su interlocutor.</p>
<p>Arturo Rivera  (Ciudad de México, 1945) es, a todas luces,  uno de los artistas plásticos vivos con mayor reconocimiento dentro y fuera de  su país. Con una extensa obra de elevada factura ha impuesto su marca en el  panorama de la pintura internacional. Muchas de las series que ha expuesto son  motivo de elogios y estudios por parte de la crítica especializada que ha  intentado encasillarlo como artista de la &ldquo;belleza de lo terrible&rdquo;. Algunos  títulos de sus exposiciones individuales, y sus contenidos parece dar la razón  a tales juicios: &ldquo;Bodas del cielo y el infierno&rdquo;, &ldquo;Historia del ojo&rdquo;,  &ldquo;Ejercicios de la buena muerte&rdquo;, &ldquo;La belleza de lo terrible&rdquo;, &ldquo;El rostro de lo  vivos&rdquo;, &ldquo;Hiperteleorbitismo o el arte de mover las órbitas&rdquo;, &ldquo;Expiación&rdquo;, entre  otras. Para Rivera, su obra no puede limitarse a dicha definición, pues  responde a la necesidad muy personal, íntima de articular su mundo interior,  subjetivo, con la realidad objetiva, exterior, mediante el manejo estricto de  la forma, para impedir que esa fuerza creativa, estética, se desborde. Él mismo  lo sentencia cuando define su objetivo: &ldquo;conmover y perdurar&rdquo;. Con certeza,  ambos propósitos los ha logrado a base de disciplina y entrega apasionada. El  arte es consustancial a su existencia, a su discurso, que ya forma parte de la  herencia cultural de su tiempo.</p>
<p>El motivo principal de esta conversación  es el cuerpo y su presencia en la obra del artista. A lo largo de su  trayectoria, la figura humana ocupa un lugar esencial en su pintura. Por ello  se le ubica con los europeos de la <em>NouvelleFiguration</em>, cuya resistencia al abandono de  lo figurativo pasa también por el rigor plástico, por la formalidad académica,  ante la informalidad y el dominio de lo abstracto. Lo humano en Arturo Rivera  se revela en planos de conflicto donde los significados chocan y generan  escenas que buscan perturbar, sacudir al espectador. Comenzamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/presentancion-arturo.jpg" alt="presentancion-arturo" width="150" height="188" class="aligncenter size-full wp-image-3421" /></p>
<p><em>¿Qué  significa el cuerpo para ti?</em></p>
<p>Lo es todo, es lo  nuclear. Raras veces, o casi nunca, he realizado naturalezas muertas. Me  interesan muchos los cuerpos, los rostros, pero sobre todo los huesos de la  cara, que definen la estructura y el carácter de un personaje. Los pómulos, las  quijadas; las clavículas también me llaman mucho la atención. Podría pensarse  por ello que busco siempre la delgadez, pero no, tengo además interés por la  obesidad y, claro, por las mujeres de figuras esbeltas, normales. Quiero pintar,  con el mismo interés,  gordas y  anoréxicas. El desnudo es, para mí, la dignificación de la belleza corporal.  Hallo una diferencia básica entre decir un desnudo femenino y una encuerada. La  primera responde a una idea estética, la segunda a una situación vergonzante o  de plano a una escena en la PGR.</p>
<p><em>Supongo  que en plano de tu búsqueda estética el cuerpo no necesariamente responde a una  belleza convencional. Lo que para unos es bello para ti puede ser plano,  aburrido. ¿Qué buscas en un cuerpo  o un  rostro a la hora de pintarlo?</em></p>
<p>Hace tiempo, un matrimonio me encargó un  retrato de la señora. Lo hice y quedé muy satisfecho con los resultados. Para  mí, es un retratazo, pero el marido y los hijos escondieron el cuadro porque  les parecía muy duro, muy fuerte para colgarlo en una pared. Entonces me  pidieron un retrato blanco de la señora. No entendí lo que me pedían y entonces  me dijeron &ldquo;ya pintaste la parte oscura de ella, ahora haz la parte luminosa&rdquo;.  Por supuesto, me negué. Yo hice un retrato de una mujer de acuerdo a mi propia  estética, de mi perspectiva artística. Eso es lo que vi y eso lo que retraté.<br />
  La belleza que me gusta, que busco, reside  en la expresión, en la personalidad. Hay por supuesto la belleza convencional,  la hermosura que responde a ciertos cánones mercantiles y sociales, pero a un  artista plástico lo que le atrae es cierta interioridad del cuerpo, de un  rostro. Esa correspondencia entre lo externo y la vida íntima de una persona,  su profundidad.</p>
<p><em>Persona  es máscara. ¿Cómo funciona en ti el juego entre realidad y apariencia?</em></p>
<p>Para un pintor realista es lo más  importante. Entendiendo como realista  a alguien  que trabaja con la realidad objetiva. Para mi es realismo y no hiperrealismo,  como actualmente se pretende manejar el concepto. Hablo no de un realismo a la  manera del siglo XIX sino de un realismo contemporáneo.</p>
<p><em>Pero  la realidad no la trasladas así de manera directa, tu obra emite otros  significados, códigos que nos hablan de un discurso personal y complejo.</em></p>
<p>Claro, yo altero la realidad o hay otros  elementos que la distorsionan, que modifican su presencia en mi propio  mundo.  Simplemente la proximidad de un  objeto con otro, que nada tienen que ver entre sí, generan una atmósfera  perturbadora, una metáfora. Un elemento objetal con una persona, o, por  ejemplo, una mujer con un nautilus &#8212;un elemento perfecto&#8211;, que es algo que  he hecho, te dan una idea de la proporción y de las líneas que los distancian y  al mismo tiempo que los aproximan. Eso para mí es una metáfora.</p>
<p><em>¿Tu mirada de artista ha cambiado con el  tiempo?</em></p>
<p>La mirada cambia con uno, pero al final de  cuentas uno hace siempre el mismo cuadro, porque lo que uno pinta es lo que uno  es.  Pueden ser otros modelos, otros  personajes, pero ellos representan, expresan lo que yo soy, lo que he dejado de  ser para confirmarme en lo mismo.<br />
  La decrepitud, la vejez, conserva la  belleza de la infancia y de la juventud. En esta etapa se definen con mayor  energía los rasgos que uno acusa ya de niño o de adolescente. Con la edad se  marcan las líneas de la cara, del carácter.   Por ejemplo, yo tengo rayas en la cara que manifiestan mi temperamento,  mi personalidad. Aunque esté contento, estas dos arrugas en mi entrecejo se  hacen presentes, no desaparecen, evidencian una manera de ser, la angustia, el  asombro, el miedo.</p>
<p><em>¿Qué piensas de las intervenciones  quirúrgicas para transformar los cuerpos con fines estéticos o con propósitos de  performance? En tu obra hay una presencia muy fuerte de instrumental quirúrgico  y de cuerpos yacentes, como en aquella expo &ldquo;Ejercicios de la buena muerte&rdquo;,  donde tú eres un personaje central.</em></p>
<p>La intervención quirúrgica generalmente está  mal hecha porque hay una alteración de una forma natural y eso se nota. Por eso  mis modelos no son profesionales sino amigas que me buscan o invito a posar  para mí. Tengo una modelo que aparece en casi toda mi obra porque me gusta  mucho su imagen y responde bien a mis necesidades expresivas. Tengo más de diez  años haciéndola aparecer en mis pinturas.   Por cierto, me han propuesto hacer un libro sólo con ella, como  personaje de mis pinturas.</p>
<p><em>De  tu obra se habla como representante de la belleza de lo terrible, emparentada  con Goya, Lucien Freud, Bacon¿Qué piensas de tales opiniones, te identificas  con esa etiqueta?</em></p>
<p>Es un calificativo que han repetido algunos  críticos para referirse a mi trabajo. No sé si comulgo con ese juicio, pero he  aprendido a verlo desde esa perspectiva conceptual por lo que dicen, no por lo  que veo o descubro en mi obra. No pretendo responder a un determinado juicio.  Claro, siempre me he sentido atraído por artistas comoLucien Freud, Francis  Bacon, Rembrandt, Van Gogh, Diego Velázquez. Van Gogh en mi juventud, Velázquez  siempre.</p>
<p><em>Quizás por ello el doctor Fernando Ortiz  Monasterio, uno de los grandes médicos de la cirugía reconstructiva y plástica de  México pensó en ti para aquella serie sobre deformaciones físicas.</em></p>
<p>Él tenía el proyecto de un libro que nunca  se hizo y que se llamaba &ldquo;El arte de mover las órbitas&rdquo;, refiriéndose al hiperteleorbitismo.  El tenía una técnica para juntar los ojos. Hice 10 cuadros, pero sólo tres o  cuatro refieren el hiperteleorbitismo. Por cierto, el único compás áureo que  tengo me lo obsequió él, que lo usa para medir las cabezas. Yo era amigo de sus  hijos y luego me hice muy amigo del doctor, fue entonces cuando me propuso  hacer una serie de pinturas sobre deformaciones físicas que él operaba y  corregía.</p>
<p><em>¿En  qué etapa de tu pintura adviertes que hay una mayor identificación con el  cuerpo o con cierto tipo de cuerpos? ¿Hay alguna fase de tu obra que te  satisfaga más?</em></p>
<p>No hay una específica. Cuando reviso mi  obra en los libros que se publican me sorprenden ciertos momentos, ciertas  imágenes y autorretratos, pero no volvería a hacer lo mismo, optaría por la  búsqueda actual, por la presencia de estos cuerpos que ahora pinto y que me  dicen otras cosas, pero que en verdad forman parte de mí mismo, del de ayer y  del de ahora. La obra se sintetiza, cambia con uno. Eros y Tanatos están allí  presentes, con ritmos alternos pero constantes. He tenido una vida amorosa muy  intensa quizás por ello mismo aparece con semejante fuerza la muerte. Ya no le  tengo tanto miedo al vacío, a los silencios, mi obra como mi vida se depuran,  se hacen más sencillas, pero con un significado más profundo. Los jóvenes  quieren llenarlo todo, cubrir todos los espacios. Con la edad, al mirarme en el  espejo o en las fotos miro cada vez más a mi padre. Lo descubro a él en cada uno  de mis gestos. El paso del tiempo te aproxima a la imagen de la muerte. Ello significa  que mi pintura refleja mi origen; la originalidad no está en lo que nadie ha  hecho, sino en el descubrimiento de ese origen, de dónde partes. El arte para  mí es un camino de introspección, un proceso para sacar el origen. No puedo  negar que cada uno de esos cuerpos que pinto soy yo, salen de mí mismo, son mi  cuerpo, mi ser más profundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<div id="attachment_2983" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/08/leyva.jpg" alt="José Ángel Leyva" width="450" height="300" class="size-full wp-image-2983" /><p class="wp-caption-text">José Ángel Leyva</p></div>
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		<title>Huapango para José Guadalupe Posada y Ambrose Bierce</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 22:38:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El poeta colombiano Juan Manuel Roca rinde tributo a dos de sus admirados personajes y creadores, Posada y Bierce, que coinciden en tiempo y espacio, y aunque tal vez no se hayan conocido forman parte del mismo humor con que Roca forja este discurso, a cien años de sus muertes. &#160; &#160; HUAPANGO DE AMBROSE [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/posadas.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/posadas-100x66.jpg" alt="posadas" width="100" height="66" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3420" /></a>El poeta colombiano Juan Manuel Roca rinde tributo a dos de sus admirados personajes y creadores, Posada y Bierce, que coinciden en tiempo y espacio, y aunque tal vez no se hayan conocido forman parte del mismo humor con que Roca forja este discurso, a cien años de sus muertes.<br />
<span id="more-3435"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>HUAPANGO DE AMBROSE BIERCE<br />
Y JOSÉ GUADALUPE POSADA</strong></p>
<p>Juan Manuel Roca</p>
<div id="attachment_3206" class="wp-caption alignnone" style="width: 394px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/01/roca.jpg" alt="roca" width="384" height="288" class="size-full wp-image-3206" /><p class="wp-caption-text">Juan Manuel Roca</p></div>
<p>Cuenta una vieja leyenda que el amargo Bierce y el  risueño Posada estuvieron a punto de entrar triunfantes bajo el sombrero  floreado de la Catrina a la ciudad de los Palacios. Un cortejo de centauros con  cananas gritaba &ldquo;Viva Villa&rdquo;, &ldquo;Viva Zapata&rdquo; y al paso de sus fusiles quedaba el  aire agujereado como un cedazo.</p>
<div id="attachment_3400" class="wp-caption aligncenter" style="width: 223px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/ambrose-bierce.jpg" alt="ambrose-bierce" width="213" height="288" class="size-full wp-image-3400" /><p class="wp-caption-text">Ambrose Bierce</p></div>
<p>Cuentan, también, que un gallero les dijo que se  rumoraba que la Catrina los buscaba para menesteres más serios que un baile triunfal,  que los dos viajeros fingieron no oir el augurio pero espolearon sus caballos  hacia otros breñales. La mañosa Catrina, dice la misma leyenda, quería  invitarlos a un velorio simultáneo en la plazuela de Nadie.</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/posadas.jpg" alt="posadas" width="284" height="188" class="aligncenter size-full wp-image-3420" /></p>
<p>En una cantina sin fondo, una banda de esqueletos  entonaba corridos y huapangos del tiempo de los   cristeros. La luz se filtraba en las rendijas como un puñal y un  borracho en su trono se sumaba al coro como a un canto desgreñado:</p>
<blockquote><p>
&ldquo;Bierce le dijo a  Posada<br />
  espoleando el caballo,<br />
  no oigas a la  embozada<br />
  al tercer canto  del gallo&rdquo;.
  </p></blockquote>
<p>Una niña, subida en un carrusel, bailaba al son de un  organillo una tonada burlesca que habla de un bicho errático que no puede  caminar. La niña imitaba con gracia el balanceo de un cojo pero el amargo  Bierce y el risueño Posada siguieron de largo: ¡no iban a perseguir el  horizonte en caballos de feria!</p>
<blockquote><p>
  &ldquo;Posada le dijo al  amargo<br />
  bajo el techo de un  establo,<br />
  si te truenas no te  cargo,<br />
  que te lleve a lomo  el diablo.
 </p></blockquote>
<p>  El amargo Bierce y el risueño Posada se escondieron de  sí mismos en el ruidoso año de 1913, tras una cortina de pólvora y olvido. La  leyenda dice que en el mes de noviembre, cuando cabalgan las noches y las  mujeres espigan setos de flores amarillas, un coro de fantasmas les dedica un  huapango.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right">Bogotá,  abril 7 de 2013, a cien años de la muerte<br />
  de Ambrose Bierce y José Guadalupe Posada</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Boris Pasternak: Raíz Cósmica. Víctor Toledo</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2013/05/boris-pasternak-raiz-cosmica-victor-toledo/</link>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 22:32:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<category><![CDATA[gaceta74]]></category>

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		<description><![CDATA[El poeta y traductor mexicano, catedrático de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, nos ofrece de su libro La mariposa en la estrella, este fragmento sobre uno de los grandes poetas rusos; un acercamiento a su vida y a sus poemas. &#160; &#160; &#160; Click en la presentación para ver a pantalla completa &#160; &#160;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/boris-pasternak.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/boris-pasternak-62x100.jpg" alt="boris-pasternak" width="62" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3402" /></a>El poeta y traductor mexicano, catedrático de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, nos ofrece de su libro La mariposa en la estrella, este fragmento sobre uno de los grandes poetas rusos; un acercamiento a su vida y a sus poemas.<br />
<span id="more-3434"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3402" class="wp-caption aligncenter" style="width: 191px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/boris-pasternak.jpg" alt="boris-pasternak" width="181" height="288" class="size-full wp-image-3402" /><p class="wp-caption-text">Boris Pasternak</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Click en la presentación para ver a pantalla completa</strong></p>
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<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3325" class="wp-caption aligncenter" style="width: 292px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/03/toledo-victor.jpg" alt="toledo-victor" width="282" height="288" class="size-full wp-image-3325" /><p class="wp-caption-text">Víctor Toledo</p></div>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La poesía de William Osuna, Venezuela, 1948</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2013/05/la-poesia-de-william-osuna/</link>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 22:27:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<category><![CDATA[gaceta74]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=3433</guid>
		<description><![CDATA[El puertorriqueño David Cortés Cabán viene realizando una serie de ensayos sobre la poesía latinoamericana. Da cuenta de manera puntual y exhaustiva de la obra de los poetas que entran en su órbita de interés. &#160; &#160; &#160; Click en la presentación para ver a pantalla completa &#160; &#160;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/william-osuna.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/william-osuna-100x66.jpg" alt="william-osuna" width="100" height="66" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3398" /></a>El puertorriqueño David Cortés Cabán viene realizando una serie de ensayos sobre la poesía latinoamericana. Da cuenta de manera puntual y exhaustiva de la obra de los poetas que entran en su órbita de interés.<br />
<span id="more-3433"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3398" class="wp-caption aligncenter" style="width: 442px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/william-osuna.jpg" alt="william-osuna" width="432" height="288" class="size-full wp-image-3398" /><p class="wp-caption-text">William Osuna y familia-Ramón Palomares- Caracas. Foto: David Cortés</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Click en la presentación para ver a pantalla completa</strong></p>
<div data-configid="1999251/2441676" style="width: 525px; height: 340px;" class="issuuembed"></div>
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<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3403" class="wp-caption aligncenter" style="width: 226px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/cortes-caban.jpg" alt="cortes-caban" width="216" height="288" class="size-full wp-image-3403" /><p class="wp-caption-text">David Cortés Cabán</p></div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Niels Hav. Dinamarca 1949</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 22:20:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta74]]></category>

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		<description><![CDATA[El poeta nórdico nos hace llegar este material, publicado en parte en la revista colombiana La nausea, para aproximarnos a su propuesta lírica relacionada íntimamente con el viaje. &#160; &#160; Niels Hav es un poeta con dedicación. Su más reciente colección de poemas We Are Here ha sido publicada por la editorial Book Thug, de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/niels.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/niels-77x100.jpg" alt="niels" width="77" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3417" /></a>El poeta nórdico nos hace llegar este material, publicado en parte en la revista colombiana La nausea, para aproximarnos a su propuesta lírica relacionada íntimamente con el viaje.<br />
<span id="more-3432"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Niels Hav es  un poeta con dedicación. Su más reciente colección de poemas <em>We Are Here</em> ha sido publicada por la  editorial Book Thug, de Toronto. Su poesía y sus relatos de ficción, han sido  publicados en varias revistas y antologías; habiendo sido traducido al Inglés,  Arabe, Español, Italiano, Turco, Alemán y Chino. Viajero en plenitud y amplitud,  ha recorrido Europa, Asia y Norte y Sur de America.</p>
<p>   <strong>La mala  conciencia del poeta</strong> <br />
  (Entrevista a  Niels Hav) </p>
<p><strong>LC Bermeo Gamboa</strong> y<strong>&nbsp;JA Hernández Cajamarca</strong></p>
<div id="attachment_3417" class="wp-caption aligncenter" style="width: 234px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/niels.jpg" alt="niels" width="224" height="288" class="size-full wp-image-3417" /><p class="wp-caption-text">Niels Hav</p></div>
<p>Hablemos de prejuicios: todos pueden criticar, y  hasta burlarse,&nbsp;de  su propia madre, pero no se lo permiten a otros, aunque hayan entendido el  chiste. De ahí surge una de las falacias más socorridas por los resentidos para  descalificar las posiciones críticas de cualquier persona,&nbsp;todo se  reduce a este enunciado: &ldquo;Usted no tiene nada de qué quejarse&rdquo;. Este tipo de  argumentación&nbsp;<em>ad hominen</em>, consiste en negar a otro la posibilidad  de opinar sobre una realidad, que suponemos, él no ha sufrido ni padecido como  nosotros. No importa con cuánto sentido común aprecie nuestra situación, todo  viene de alguien que no comparte las mismas condiciones de miseria o fortuna  que nosotros. El prejuicio está en la vida cotidiana, se hable de política o de  poesía, y siempre se manifiesta con soberbia. </p>
<p>Hablemos de poesía: Niels Hav es un poeta danés,  hombre feliz y acomodado, viajero empedernido cuya esposa es una destacada  concertista de piano, a pesar de todo ello es un pesimista que con su sonrisa  amarga va de una parte del mundo a otra dejando su modesto mensaje: &ldquo;La poesía  es una plaga peor que la gonorrea, una abominación terrible&rdquo;. </p>
<p>Ante esto, no faltará quien venga a decirle: &ldquo;Usted  no tiene nada de qué quejarse&rdquo;. Es la buena conciencia que vuelve a reducir  toda discusión a los límites de su tragedia particular,&nbsp;ella  reclama que semejantes afirmaciones sólo pueden esperarse de cualquier poeta  americano, que en Colombia por lo menos hay motivos de sobra para quejarse.  Pero le parece inaceptable que un tipo a quien nunca le han negado la visa, que  vive en una nación pacífica y desarrollada, venga a dárselas de sufrido en la  vida; si no ha vivido tan mal como nosotros, no tiene derecho a ser pesimista.&nbsp;Esta buena  conciencia espera que un poeta escandinavo, cómo no, hable de Odín, de  guerreros vikingos y sus épicas batallas en la nieve, de los fiordos por donde  navegaban drakkars y snekars, además si es danés debe alabar como propio el  legado de Hans Christian Andersen y recordarnos lo bello de sus cuentos. </p>
<p>Este poeta, sin embargo, no nos dice nada de esa  mitología heroica, y si la buena conciencia se enfrenta con sus poemas podría  salir herida. La poesía de Niels Hav habla del fracaso cotidiano donde todas  las ideologías fracasan,suyas son las pequeñas tragedias que, desde luego,  tienen esos héroes simplones, comunes y corrientes, como los que reconoce en  uno de sus poemas: </p>
<p>La mayoría de la gente hace un  esfuerzo <br />
  por vivir,&nbsp;<br />
  y el que todas las mañanas decide <br />
  levantarse, merece respeto. </p>
<p>No importa estar en la cima o en el culo del mundo  contemporáneo, que vivas en una sociedad próspera o pobre; para los poetas como  Niels Hav es esencial la negación de una realidad impuesta por otros,&nbsp;no creen  en la felicidad aparente que le venden, hay algo en ellos que les hace  reprochar toda la ostentosidad del progreso, la vida aparatosa no es vida para  ellos, los poetas asumen, como dice Gottfried Benn, que: &ldquo;El pesimismo es el  elemento de su creatividad&rdquo;, esa es la voz que les dice que el sistema ha  fallado, que de nada sirve que las estadísticas nos comprueben lo exitosos que  somos, si en nuestra casa frente al televisor sentimos&nbsp;<em>Eso</em>: </p>
<p>Sucede que me da eso <br />
  cuando vemos las noticias, y  hay niños en la sala (…) <br />
  La verdad del estado del mundo  se filtra <br />
  por las paredes; los niños lo  saben, <br />
  por supuesto, es su mundo – <br />
  el único que tengo para ellos. <br />
  Lo puedes ver en sus ojos; <br />
  no nos absolverán ¡Nunca! <br />
  Nuestras bromas son  ineficaces, <br />
  el cinismo nos resta puntos. <br />
  Cada día se acumula más <br />
  de eso. </p>
<p>Así sucede diariamente, mientras nuestros líderes  manejan el mundo y la buena conciencia los hace sonreír para ocultar su  desesperación,&nbsp;mientras  su optimismo quiebra,&nbsp;a esta hora en Copenhague, un poeta está  preparando el desayuno a su esposa. </p>
<p align="center">***</p>
<p>  <strong><em>¿Cómo hace para ver la poesía en lo cotidiano?</em></strong></p>
<p>No seamos pretenciosos, vivir es un circo brutal,  frecuentemente nos rodean desastres –grandes o pequeños-. No necesitamos  decorar eso con poesía y metáforas. Todos nos enfrentamos a la insensatez que  insiste en invadir nuestras vidas e inundar el universo. Mientras la felicidad  camine de la mano con aflicción y miseria, y monstruos carcoman la dispensa, y  niños bailen a lo largo de la calle con inquietas expectativas, mientras eso  suceda habrán elementos y condiciones normales para la poesía. Es lo que somos,  es el terreno donde la poesía crece. </p>
<p><strong><em>¿Cuál cree que debería ser la posición del poeta  frente a las problemáticas sociales?</em></strong></p>
<p>Servir es contrario a la naturaleza de la poesía.  No es una obligación, pero el poeta puede por supuesto involucrarse en los  problemas actuales, por más que él gestione –será como otro ciudadano-. Si el  escritor también busca involucrar su poesía depende del enfoque, talento y  oportunidades. La literatura nunca puede ser agitación, en su interior la  poesía rechaza todo tipo de dominio. Ante todo la poesía debe ser arte, es un  asunto de vida o muerte. Pero entonces: en algún tópico de la buena poesía  podemos encontrar lo humanístico y lo ético -de forma explícita o implícita-  puede ser una denuncia contra la explotación social, la violencia o cualquier  tipo de crueldad política, destrucción de la naturaleza y el planeta. </p>
<p><strong><em>¿Qué piensa del culto actual por la salud y el  cuerpo, que sataniza&nbsp;&nbsp;a las personas con hábitos y preferencias  mundanas como cigarrillos y alcohol?</em></strong></p>
<p>La muerte es un tabú. La salud física parece ser la  religión oficial y el cuerpo el templo para su celebración. La esperanza de un  nirvana terrenal y la felicidad eterna son una ilusión secular, algo frágil, y  por eso los predicadores deben ser fanáticos. Dejémonos llevar con ellos y  confiemos que el ascetismo y las renuncias garantizan una vida eterna.  Infortunadamente, temo que estamos en una misión suicida. </p>
<p><strong>En defensa de los poetas<em>, es un poema donde hace  una fuerte declaración, allí afirma que</em>: &ldquo;La poesía es una horrible  enfermedad&rdquo;.&nbsp;<em>¿Cómo podemos detectar que alguien padece de poesía?  ¿Cuáles son los síntomas que la caracterizan?</em></strong></p>
<p>Algunos de mis amigos se disgustaron con esa  formulación, no todos los poetas están dotados con sentido del humor. Pero el  hecho es que nuestra pasión por la poesía es una abominación terrible, perdemos  nuestro tiempo cazando palabras. A menudo olvido hacer cosas útiles tratando de  entender el misterio, con la esperanza de apresar un pensamiento, de  articularlo adecuadamente. Lo síntomas son muchos: somos antisociales, variamos  de una mirada ausente a una actividad frenética. Se necesita un poco de ironía  con uno mismo para admitirlo.&nbsp;&nbsp; </p>
<p><strong><em>¿Cree que la poesía actual debería fijarse más en  la cotidianidad, abandonar la abstracción de las grandes ideas?</em></strong></p>
<p>Cada poeta debe encontrar su propia ruta a la  cascada, y es él quien escribe lo que le pasa naturalmente en el caótico curso  diario de la vida, ese es un buen camino. La tarea de la poesía es la vida  cotidiana, pero no creo que la poesía deba abandonar nada, y obviamente las  grandes ideas son necesarias para guiarnos en la confusión elemental. Lo que no  me gusta es cuando la poesía se sumerge en una sentimentalidad abstracta y  convencional que no tiene contacto con la realidad&nbsp;&nbsp;de la gente  común, de sus luchas diarias. El lirismo privado, la emocionalidad desenfrenada  pueden ahogar la poesía. </p>
<p><strong><em>¿Cuál piensa qué es el papel de las Instituciones  estatales en el desarrollo de la cultura, cuál es el rol del estado frente al  escritor, y del escritor frente al estado?</em></strong></p>
<p>Puede ser saludable para la poesía –posiblemente no  para el autor- oponerse a las instituciones políticas y a quienes tienen el  poder. Algunos regímenes no comprenden la situación, ofrecen alojamiento y  comida gratis a poetas encarcelándolos – son muy generosos, pero completamente idiotas  -&quot;. Es deber del poeta ser un crítico del Estado, y es deber del Estado  apoyar y proteger la cultura, financieramente y en cualquier forma posible. Una  sociedad sana necesita del dialogo crítico. Líderes y políticos sabios  entienden esto. Cuando se publicaron&nbsp;<em>Las flores del mal,</em>Baudelaire  fue llevado a la corte y acusado de inmoralidad y blasfemia. ¿Quién era el  emperador o el presidente de Francia en esa época? A nadie le importa, los  políticos una vez más quedan en la región de la sombra, mientras el libro de  Baudelaire continúa como una pieza maestra. </p>
<p><strong><em>¿De qué forma cree que el fomento a la cultura  contribuye al desarrollo de un Estado?</em></strong></p>
<p>El arte no debe apoyarse sólo a nivel nacional;  también ciudades, regiones y municipalidades se benefician con el apoyo al arte  y la cultura. Buenas bibliotecas públicas, salas de conciertos, teatros,  galerías de arte, y todo tipo de institución cultural, contribuye al bienestar  de los ciudadanos. Esto fortalece una comunidad, la hace sana y procura un  clima atractivo para los negocios, así estas ciudades, regiones y naciones  podrán florecer. La cultura es una buena inversión; Gabriel García Márquez  contribuye más al PIB, a la felicidad y el bienestar de Colombia que cualquier  señor de la droga. </p>
<p><strong><em>¿Cuáles son los autores que lo han influido?</em></strong></p>
<p>Uno de los primeros poetas que me interesó fue  Pablo Neruda. Cuando era adolescente vi un programa de TV en el que aparecía  él, entonces fui impactado por un sueño salvaje: quería ser un poeta. Nuestra  conversación me recuerda la importancia de Neruda, en mi confuso cerebro él es  un viejo amigo familiar. Por la misma época conocí a Dostoievski en un libro  escolar. Hay docenas de otros que me han influido, aprecio a Tomas Tranströmer,  Czesław Miłosz y Elizabeth Bishop. Si puedo mencionar algunos autores daneses  podrían ser Per Højholt y Peter Seeberg. </p>
<p><strong><em>¿Ha leído algún autor colombiano, o qué autores de  lengua hispana valora?</em></strong></p>
<p>La literatura sur americana llegó tarde a  Dinamarca. Estoy leyendo la última novela de Roberto Bolaño&nbsp;<em>2666</em>&nbsp;con  gran placer. He visto unos pocos poemas de él y también me han gustado. Estoy  limitado pues no puedo leer en español, es muy poco lo que pueda saber de los  últimos autores. De los clásicos aprecio a César Vallejo -por supuesto a  Borges, escribí un poema sobre él y Joyce que se titula: Sobre su ceguera-. </p>
<p>Ya he mencionado a Márquez. También está Octavio  Paz, Alberti, Aleixandre y muchos otros. No olvidemos a Cortázar sobre quién  Neruda dijo: &ldquo;Quien no ha leído a Cortázar está condenado. No leerlo es padecer  una silenciosa enfermedad de terribles consecuencias. Algo parecido a un hombre  que nunca ha saboreado melocotones. Se hará cada vez más triste… Y  probablemente, poco a poco, podrá perder el cabello&rdquo;. Infortunadamente muy poco  de Cortázar se ha traducido al danés, corremos el riesgo de quedarnos calvos. </p>
<p><strong><em>¿Cuál es la palabra en danés que prefiere?</em></strong></p>
<p>Estoy entre ømhed and sødme. Permítanme elegir  sødme. No sólo es dulzura, es también alguien o algo que es entrañable y  conmovedor, por su comportamiento o apariencia, por su personalidad. También se  refiere a algo dulce en olor o sabor. Aprecio cuando las personas tienen esta  cualidad. </p>
<p><strong><em>Existe el prejuicio de considerar a los nórdicos  como frívolos en el trato interpersonal ¿Qué nos puede decir al respecto?</em></strong></p>
<p>Como todos los prejuicios este probablemente  contenga una terrible verdad que estamos tratando de desplazar, porque en el  interior todos los escandinavos arden. –Detrás de una fría fachada- una  crepitante llama arde. Entonces uno debe ser cuidadoso de no quemarse la boca,  ok. </p>
<p><strong><em>¿Qué opina acerca de que uno de los personajes  principales de Shakespeare y de la literatura entera haya sido un príncipe  danés llamado Hamlet?</em></strong></p>
<p>Una pregunta interesante. Shakespeare tenía una  asombrosa habilidad encontrando el material para escribir tragedias que  expresaran en un lenguaje sencillo pero profundo las emociones humanas.  Posiblemente conoció daneses en Londres que le hablaron del mítico príncipe,  sobre la locura de Hamlet y la melancolía de Ofelia –sin embargo- aunque esto  representa rasgos esencialmente daneses, personas de cualquier lugar del mundo  encuentran características de sí mismos en estos personajes. Todos lidiamos con  encrucijadas invisibles: ¡Ser, o no ser, es la cuestión! </p>
<p><strong><em>En una sociedad como la suya en la que existe un  equilibrio casi perfecto entre Estado y población, donde el nivel de cultura es  uno de los más altos del planeta, una nación&nbsp;&nbsp;cívica&nbsp;&nbsp;y  pacífica; en esas condiciones, usted que es poeta ¿Qué criticaría de su  sistema?</em></strong></p>
<p>Shakespeare lo sabía, algo está podrido en el  Estado de Dinamarca. Continúa así todavía, no todo está bien. Junto a la Unión  Europea nosotros estamos en medio de una crisis financiera. Nuestra  administración actual tiende a dejar los impuestos y las cuentas de cobro a los  pobres y transferir las ganancias a los ricos, un Robin Hood invertido.  Actualmente hay un intento repugnante por evitar las migraciones procedentes de  las partes menos privilegiadas del mundo. </p>
<p><strong><em>En países suramericanos, demos por caso Colombia  donde tenemos un índice de lectura de 1.6 libros por año -una cifra mínima  comparada a la de los países nórdicos dónde el promedio es de once libros por  año- y a pesar de estos indicadores hay lectores y hay&nbsp;&nbsp;poetas. ¿A  qué atribuiría usted que a pesar de esto hayan lectores y poetas en estas  sociedades pobres?</em></strong></p>
<p>Sé que la realidad colombiana es complicada, y  claro ustedes tienen lectores entusiastas y poetas fuertes que trabajan  intensamente para reinventar la poesía y redefinir la identidad cultural  colombiana. ¡Mi respeto! Confío que su gobierno encuentre formas para apoyar  estas intenciones. Especialmente en países con una rica diversidad poética ese  podría ser un fenómeno unificador. Confío en el futuro poder aprender más de  poesía colombiana. El continente está en una creciente importancia en la  economía global, y la literatura sur americana tendrá mucho por ofrecer en los  próximos años. </p>
<p><strong><em>En países como el suyo que subsidian&nbsp;&nbsp;las  personas que se dedican a la literatura y existen pensiones para escritores, la  literatura puede ser una alternativa, en Colombia no existe nada parecido y las  personas que se dedican a la literatura sobre todo los que hacen poesía tienen  que ejercerlo de forma marginal porque si se dedican a esto no podrían  sobrevivir. Es común en nuestro país el caso de poetas que han muerto en la  pobreza y luego son valorados y enaltecidos como símbolos patrios ¿Cómo analiza  esta situación?&nbsp;&nbsp;¿Y de qué forma animaría a los  jóvenes&nbsp;&nbsp;que en estos países pretenden dedicarse a la literatura?</em></strong></p>
<p>De pronto el mejor consejo para dar en esas  circunstancias a un autor joven sería que se suicidara. Muchos de nosotros a lo  mejor hemos contemplado la posibilidad, pero desistimos. Este es mi consejo:  espera un poco. Ve a dar una caminata, a jugar con niños, a visitar amigos, a besar  cuando haya oportunidad. Añadan a esto escribir, escribir, escribir lo mejor  que se pueda. Puede que milagrosamente nos demos cuenta que no ha sido  completamente en vano, de todas formas es lo único que podemos hacer. Déjenme  responder con un poema:</p>
<p><strong>Ánimo</strong></p>
<p>¿No es un pensamiento alentador <br />
  que en pocas décadas nosotros, <br />
  toda esta confusa época <br />
  con sus cínicos presidentes <br />
  de argumentos degastados, <br />
  de empalagosas presentadoras, periodistas  superficiales <br />
  que completan el jubiloso coro del capitalismo <br />
  desaparecerán?&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;¡Para  siempre! <br />
  Nosotros podremos desaparecer. <br />
  Ellos desaparecerán. <br />
  Yo desapareceré. <br />
  Tú lo harás. <br />
  Todo desaparecerá. <br />
  ¡Urra! </p>
<p align="center">*** </p>
<p>Hablemos con ironía:&nbsp;a los poetas, se ha dicho, los dioses dan pesares para que tengan algo  qué cantar, llevando al extremo esta idea muchos de ellos tienen un pesimismo  calculado y sin sentido del humor, una tristeza imitada bastante fácil de  reconocer, ya que también quieren ser aceptados por la buena conciencia, su  rebeldía es mero resentimiento pasajero. Muy lejos de estos afectados están los  auténticos intérpretes del ánimo de su época, poetas como Niels Hav que han  escuchado la otra voz que se escapa por las grietas de los discursos de poder,  esa voz que delata el absurdo de la buena conciencia. Estos poetas lograron  cumplir la única función que exigía Saitn-John Perse en su discurso de 1960:  finalmente el poeta se ha convertido en la mala conciencia de su tiempo.&nbsp;Ya  pueden entender por qué nunca serán respetados. </p>
<p><strong><em>Nota: </em></strong><em>esta entrevista fue realizada originalmente en  inglés y traducida al español por Julián Alejandro Hernández Cajamarca, quien  también tradujo algunos de los poemas de la selección que se publican por  primera vez en español</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>16 poemas de Niels Hav</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Click en la presentación para ver a pantalla completa</strong></p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>ABD AL-RAHMAN IBN JALDUN(1332-1406). Juan José Tamayo</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 22:13:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta74]]></category>

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		<description><![CDATA[A propósito del Foro Social Mundial de Túnez, marzo de 2013, Tamayo nos habla de este personaje nacido en dicho país y sus contribuciones en los campos de la economía, la sociología, la historia y la filosofía de la historia. &#160; &#160; ABD AL-RAHMAN IBN JALDUN(1332-1406): economía, sociología e historia A propósito del Foro Social [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/ibn-jaldun.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/ibn-jaldun-82x100.jpg" alt="ibn-jaldun" width="82" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3406" /></a>A propósito del Foro Social Mundial de Túnez, marzo de 2013, Tamayo nos habla de este personaje nacido en dicho país y sus contribuciones en los campos de la economía, la sociología, la historia y la filosofía de la historia.<br />
<span id="more-3431"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>ABD  AL-RAHMAN IBN JALDUN</strong><strong>(<em>1332-1406</em>):  economía, sociología e historia</strong><br />
  <strong>A  propósito del Foro Social Mundial de Túnez 26-30 de marzo de 2013</strong></p>
<p align="center"><strong>JUAN JOSÉ TAMAYO</strong></p>
<p><div id="attachment_3406" class="wp-caption alignleft" style="width: 166px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/ibn-jaldun.jpg" alt="ibn-jaldun" width="156" height="188" class="size-full wp-image-3406" /><p class="wp-caption-text">ABD AL-RAHMAN IBN JALDUN</p></div>            Ibn Jaldun ha sido durante mucho  tiempo un gran desconocido en Occidente. Su redescubrimiento se ha producido  preferentemente en el contexto del desarrollo de las ciencias sociales e  históricas. Bueno es recordar su figura y sus aportaciones en los campos de la  economía, la sociología, la historia y la filosofía de la historia,  coincidiendo con la celebración del Foro Social Mundial (FSM) del 26 al 30 en  Túnez, país donde nació. Durante mi participación en dicho Foro he echado en  falta un mayor protagonismo de tan relevante figura y una rigurosa exposición  de su pensamiento, que hubieran contribuido a un mejor análisis, comprensión e  interpretación de nuestra realidad.  Intentaré  hacerlo en las siguientes reflexiones. <br />
  Uno de los primeros intelectuales  que en nuestro país descubrió la talla intelectual de Ibn Jaldun y su  importancia en la comprensión de la historia fue Ortega y Gasset, tras la  lectura del libro de Ghautier <em>Les siècles  obscurs du Magreb</em>. Éste es su testimonio, que data de 1928: &ldquo;Hay una  excepción; es Abenjaldún, el filósofo de la historia africana. Los <em>Prolegómenos históricos</em> de Abenjaldún  son un libro clásico que desde hace un siglo ha entrado en el haber común…  Abenjaldún, no contento con narrar los hechos del pasado africano –él escribe  hacia 1373- quiere comprenderlos&rdquo;. <strong>(1)</strong><br />
  La vida de Ibn Jaldun se desarrolló  entre el Magreb, Al-Andalus y Egipto.   Nacido en Túnez, era descendiente de una familia andalusí que se vio  obligada a abandonar Sevilla debido al avance de los reinos cristianos. Vivió  diez años en Fez, donde tomó contacto con la corte al tiempo que seguía su  formación. Con veintiocho años fue a Granada. Allí el monarca musulmán le envió  ante el rey cristiano Pedro I de Castilla para firmar un tratado de paz. El rey  castellano le pidió que se quedara en su corte a cambio de devolverle las  posesiones de su familia. Ibn Jaldun rechazó la oferta. Por causa de las  intrigas palaciegas, volvió al Magreb, donde empezó a escribir <em> Muqaddimah (Prolegómenos)</em>, obra de  filosofía de la historia de referencia mundial.<strong> (2)</strong><br />
      Viajó a El Cairo, donde vivió dedicado a la  investigación y al estudio de los hechos sociales, económicos e históricos, y a  la docencia como profesor de derecho de la escuela malikita en la prestigiosa  universidad de al-Azhar. Dado su prestigio intelectual, durante los últimos  años de su vida tuvo que asumir una última y arriesgada misión política, que no  dio resultado. El sultán mameluco de Egipto le pidió que le acompañara para  encontrarse con Tamerlán, que había invadido Siria. Ibn Jaldun se entrevistó  con Tamerlán para solicitarle que no saqueara Damasco, pero fracasó en la mediación.  Ibn Jaldun volvió a El Cairo, donde murió el año 1406. <br />
  Ibn Jaldun es considerado el precursor de la concepción  moderna de la economía, la sociología y la historiografía. En el campo de la  economía destacó por el descubrimiento del funcionamiento de los mercados y por  el análisis de los conceptos de población, precio, beneficio, formación del  capital, y de la relación entre ellos. En el terreno sociológico, desarrolló la  idea de conflicto entre la ciudad y el desierto,  es decir, entre la vida urbana y la nómada.  En el campo de la historiografía, destacó por su comprensión de la historia  como análisis interno y externo de las civilizaciones, y de las interrelaciones  de los acontecimientos históricos, con sus consecuencias en el presente y en  las tendencias de futuro. Jaldun elabora una historia social de los pueblos,  cuyo protagonista es la colectividad, no el ser humano como individuo, en  afinidad con autores contemporáneos como Fernand Braudel, Lucien Febvre y  Marcel Bloch. Resulta emblemática a este respecto su definición de historia:  &ldquo;En su verdad, la historia nos informa sobre la sociedad humana, es decir, la  civilización (&lsquo;<em>umran</em>&rsquo;) y todos los  estados que le afectan: la vida en grupos aislados y la vida en comunidad, las  formas de solidaridad (&lsquo;<em>asabiyya</em>),  los tipos de dominación de unos hombres sobe otros, el poder y los Estados  engendrados por esta dominación, las categorías de estos Estados, los modos de  adquisición y los medios de existencia, las ciencias y las artes a las cuales  consagran los hombres sus trabajos y esfuerzos&rdquo;. <strong>(3)</strong><br />
  Dos obras destacan dentro de su  extensa producción bibliográfica: <em>Kitab  al-Ibar </em>(<em>Libro de las experiencias,  registro y eventos de los días de los árabes, persas y beréveres</em>), que hace  un extenso recorrido por la historia de la humanidad hasta la época en que el  vive, y por la historia de los beréveres y del Magreb, y la citada <em>Muqaddimah</em> (<em>Prolegómenos</em>). En la primera demuestra ser un excelente historiador  que maneja una amplía bibliográfica histórica y da a conocer fenómenos y  elementos desconocidos u oscuros hasta entonces de la vida norteafricana. Pero  su conocimiento se extendía a otras áreas geoculturales como Egipto y la Península Ibérica. <em>Kitab al-Ibar</em> es un intento –en buena  medida logrado, para su tiempo- de elaborar una historia universal. <br />
  <em>Muqaddimah</em> es el prólogo, ¡extenso prólogo!, a la obra anterior. Tiene entidad  propia y se la considera independiente. Se trata de un verdadero tratado de  filosofía de la historia. En ella expone la teoría cíclica de las interacciones  entre las culturas nómadas y las urbanas. Ibn Jaldun se muestra profundamente  pesimista con respecto a las civilizaciones urbanas. Si Averroes había afirmado  dos siglos atrás que Al-Andalus había civilizado a beréveres y árabes  haciéndoles mejores personas, él defiende la tesis contraria: que les había  privado de la cohesión social (<em>asabiya</em>).  Miguel Cruz Hernández cree que este planteamiento &ldquo;está lleno de resentimiento&rdquo;  y que &ldquo;es una actitud previa y no una deducción sociológica&rdquo;. <strong>(4)</strong> Yo disiento del punto de vista de Cruz Hernández, a quien se le escapa las  categorías centrales de la filosofía de la historia de Jaldun: la solidaridad y  la cohesión social. <br />
  Ibn Jaldun cuestiona la concepción de aristocracia y de  nobleza que tenían los musulmanes andalusíes y el propio Averroes. La  aristocracia, en el mundo árabe, se asociaba con una clase superior que gozaba  de privilegios. El filósofo cordobés vinculaba la nobleza de una familia con su  establecimiento durante mucho tiempo en una ciudad. Ibn Jaldun, por el  contrario, defiende que una familia no es noble por residir largo tiempo en un  lugar, sino por la fuerza de la <em>cohesión  social</em>; es esta la que asegura el respeto y la obediencia. La nobleza y la  ilustración, afirma, son un accidente de la vida humana que termina pasadas  cuatro generaciones. La solidaridad grupal es, para él, el principio de  coherencia y cohesión de un Estado o de un Imperio. Cuando ese principio se  quiebra, el Estado inicia su decadencia y termina por destruirse dando paso a  otro que consigue un mayor grado de cohesión. La causa de la caída del Imperio  árabe en la   Península Ibérica fue precisamente la pérdida de la cohesión  social entre los musulmanes andalusíes.         <br />
  Ibn Jaldun cree que entre los nómadas se vive de manera más  auténtica la solidaridad grupal a través del compañerismo y de la ayuda mutua.  Esa cohesión era la que los llevaba a derrotar fácilmente a ejércitos enemigos  más numerosos y mejor equipados. <br />
  El testimonio de Arnold Toynbee no deja lugar a dudas sobre  la singular aportación de Ibn Jaldun a la filosofía de la historia: &ldquo;Ibn Jaldun  concibió y formuló una filosofía de la historia que es sin duda el trabajo más  grande que jamás haya sido creado por una inteligencia en ningún tiempo y en  ningún país&rdquo;.   <br />
  Tras esta breve reflexión, no sorprenderá que  Historiadores, economistas y filósofos de la historia consideran a Ibn Jaldun  su precursor y maestro. A fe que lo fue. </p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3283" class="wp-caption aligncenter" style="width: 257px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/02/tamayo.jpg" alt="tamayo" width="247" height="188" class="size-full wp-image-3283" /><p class="wp-caption-text">Juan José Tamayo</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>1. Cf. José Ortega y Gasset, &ldquo;Abenjaldún nos  revela el secreto. (Pensamientos sobre África Menor)&rdquo;, en <em>El Espectador</em> VIII, Madrid, 1916-1934, pp. 9-53.Tomo la cita de Miguel Cruz Hernández, <em>Historia del pensamiento en el mundo  islámico</em> 3. <em>El pensamiento islámico  desde ibn Jaldun hasta nuestros días</em>, Alianza, Madrid, 2002, p. 665;  cf.  I. Saade, <em>El pensamiento religioso de Ibn Jaldun</em>, prólogo de Miguel Cruz  Hernández, Madrid, 1973. </p>
<p>2. Cf. Ibn Jaldun, <em>Introducción a la   Historia universal (Muqaddimah)</em>, traducción de J. Feres,  FCE, México, 1977. Cf. también, la selección de textos Aben Jaldun, <em>Teoría de la sociedad y de la historia</em>,  selección, prólogo e introducción de Ch. Issawi, traducción  castellana de José Gómez-Pablos, Universidad  Central de la   Venezuela-Instituto de Estudios Políticos, Caracas, 1963;  Mohamed Ábed Yabri, <em>El legado filosófico  árabe</em>, Trotta, Madrid, 2006, 2ª ed.</p>
<p>3. Tomo la cita de Andrés  Martínez Lorca, <em>Maestros de Occidente</em>,  o. c., p. 219. </p>
<p>4. Miguel Cruz Hernández, o. c. p. 669.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>María Meleck, Argentina (1931-2010). Jorge Boccanera</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 22:08:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nuestro amigo y colaborador rescata la voz de su compatriota, ya desparecida, la poeta María Meleck para hacer notar la importancia de su obra en el contexto argentino y latinoamericano. Una invitación a su lectura. &#160; &#160; María Meleck Vivanco, poeta de la videncia. Jorge Boccanera &#160; La poeta argentina María Meleck Vivanco, que participó [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/meleck.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/meleck-100x85.jpg" alt="meleck" width="100" height="85" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3415" /></a>Nuestro amigo y colaborador rescata la voz de su compatriota, ya desparecida, la poeta María Meleck para hacer notar la importancia de su obra en el contexto argentino y latinoamericano. Una invitación a su lectura.<br />
<span id="more-3430"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>María Meleck Vivanco, poeta de la  videncia.</p>
<p align="center"><strong><em>Jorge Boccanera</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><div id="attachment_3415" class="wp-caption alignleft" style="width: 230px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/meleck.jpg" alt="meleck" width="220" height="188" class="size-full wp-image-3415" /><p class="wp-caption-text">María Meleck</p></div>La poeta argentina María  Meleck Vivanco, que participó en el Congreso Internacional del surrealismo  realizado en Roma y recibió en Nueva York el Premio UNICEF, es rescatada con la  publicación de su libro <em>Mar de Mármara/  canciones para Ruanda</em>. <strong></strong><br />
  El volumen editado por  Ediciones la Mariposa y la Iguana, recoge dos momentos de la autora: el inédito <em>Mar de Mármara</em> y <em>Canciones para Ruanda</em>, éste último con una edición exigua en 1999. <strong></strong><br />
  Nacida en Córdoba Vivanco  (1931-2010) vivió la mayor parte de su vida en Buenos Aires donde publicó entre  otros libros: <em>Rostros que nadie toca</em>, <em>Los infiernos solares</em> y <em>Balanza de ceremonias</em>, más una antología  de su obra editada en por el Fondo Nacional de las Artes.</p>
<p>A partir de su llegada a  Buenos Aires en 1945 quedó enrolada en el surrealismo vernáculo; esa &ldquo;tribu  maravillosa&rdquo; que se reunía -según narró en una entrevista- &ldquo;todas las noches a  cenar en un modesto restaurante como el Robino de Corrientes y Ángel Gallardo o  piringundines cercanos al puerto&rdquo;.<br />
  En esos lugares, agrega:  &ldquo;Recitábamos nuestros textos, se hablaba de los famosos manifiestos de Bretón,  como si se tratara de la Biblia. El grupo más representativo lo formaban: Aldo  Pellegrini, Francisco Madariaga, Juan José Ceselli, Oliverio Girondo, Carlos  Latorre, Enrique Molina y Juan Antonio Vasco&rdquo;.</p>
<p>Esta bohemia que sitúa  entre 1945 y 1955 se enmarca en un momento de auge del surrealismo argentino  con el surgimiento de sus revistas más importantes –<em>Ciclo</em>, <em>A partir de Cero</em>&rdquo;, <em>Letra y línea</em>- y los libros iniciales  de Madariaga, Vasco, Pellegrini, Ceselli y Latorre, mientras Molina da pasos  firmes con su libro <em>Pasiones terrestres</em>. <br />
  La filiación surrealista de Vivanco se revela  en una escritura vuelta presagio y desvarío: &ldquo;Escribía como en trance&rdquo;, acota  su hija Juana, también escritora, y sigue: &ldquo;como hilvanada por una coherencia  intuitiva&rdquo;; algo que la misma Vivanco definió en una línea: &ldquo;Cierra sus ojos,  que encadenan de llama en llama, lo invisible&rdquo;.<br />
  En las páginas de <em>Mar de Mármara</em> resplandecen paisajes  exuberantes y devastados donde el amor y la muerte –dos ejes cruciales en la  poesía de esta autora- abrevan en la misma poza.</p>
<p>Con  hilachas del bosque y fulgores que duran un  parpadeo, la poeta arma una y otra vez la historia de una niña que posa sus  enormes ojos en las &ldquo;huellas carnívoras&rdquo; de la noche. Podría decirse que cada  verso suyo la representa por entero; dos ejemplos: &ldquo;todo respira incendio&rdquo; y  &ldquo;ella se pudre en sueños&rdquo;, en una poesía que  <br />
  La vigencia de su poesía  reside en un imaginario propio, esquivo a premisas lógicas y razonamientos  lineales; ese imaginario que incorpora paisajes<strong> </strong>astillados, naufragios, cacerías, pesadillas, pero también la  vehemencia del erotismo, la exaltación de lo vital y un amor que es vocación y  esmero. <br />
  Aparte de los poetas  franceses, entre las influencias de Vivanco se percibe la obra del poeta de  Martinica, Aimé Cesaire, sobre quien ya se había expresado en su momento el  poeta Aldo Pellegrini, difusor del surrealismo y director en 1929 de la revista <em>Qué</em>, pionera de esa escuela en el  ámbito latinoamericano: &ldquo;Cesaire nos ofrece el espectáculo de una naturaleza en  ebullición, donde las cosas se metamorfosean bajo la ley de lo imprevisible,  animándose, adquiriendo vida&rdquo;.</p>
<p>Esa caracterización le  calza como anillo al dedo a Vivanco, quien comparte con Cesaire un tejido  verbal en el que adquieren relieve las escenas<strong> </strong>de destrucción, lujuria, ferocidad y desenfreno. Ambos poetas  trabajan el verso eslabonado en una respiración desbocada y continua; una  acción en cadena animada por enumeraciones caóticas.<br />
  En un diálogo apócrifo  Vivanco dice: &ldquo;Color de noche su piel, seda que hoy flota luminosa, como  abanico sangrando en la faena de los toros&rdquo;; le responde el autor de <em>Cuaderno de un retorno al país natal</em>:  &ldquo;…abrirás tus párpados que son un abanico muy bello hecho de plumas enrojecidas  de tanto mirar como late mi sangre&rdquo;.<br />
  Otros pasajes de <em>Canciones para Ruanda</em>, en contigüidad  con el poeta de Martina, presentan imágenes contundentes: &ldquo;Busco el secreto  manuscrito de Ruanda Su memoria discriminada al cielo polvoriento&rdquo;, &ldquo;En la  costa quemada El suave balanceo de palmeras<strong> </strong>Y el contorno invisible de un animal violento&rdquo;, &ldquo;Piratas como dioses sellan  la última puerta&rdquo;.</p>
<p>Curiosamente, un poeta de  la negritud que reconoce una patria de origen, África,  y una poeta americana que escribe sobre la  lejana Ruanda, se reúnen en un lenguaje de paisajes alucinados, pero también  con una mirada crítica hacia la prepotencia de las políticas coloniales. <br />
  Lo político nunca le fue  ajeno a Vivanco quien, según cuenta su hija Juana, estuvo entre las fundadoras  del Partido Comunista de Córdoba y se casó con el socialista Luis Guaraglia:  &ldquo;De la línea de Alfredo Palacios&rdquo;; y aunque ya en Buenos Aires el matrimonio  estuvo lejos de una militancia orgánica, &ldquo;siempre apoyaron las revoluciones de  América&rdquo;.</p>
<p>No resulta entonces para  nada extraño que a Vivanco la haya estremecido el genocidio de Ruanda de 1994  contra la población tutsi,  con un saldo  de casi un millón de personas asesinadas.</p>
<p>Concluye Juana señalando  que su madre –incluida en la antología <em>Un  Nuevo Continente</em>, que recoge la poesía surrealista de América- dejó  inéditos los libros <em>Plaza prohibida</em>, <strong> </strong><em>La moneda animal</em> y <em>Los regalos de la locura</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El viaje</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>     Lozano y perverso, el desatino del amor  acaricia los abedules  Con pequeñas manos  de ambrosía, zambulle el aire su tufo cotidiano de sombras<br />
  Me hallo cubierta en los atardeceres  remotos que destilan su cólera de almizcle   Dulcemente por encima de los escombros del monte<br />
  No habrá deslumbramiento final para los  héroes  Ni discursos del olvido que  reconozcan su propia iniquidad  Ni  espadas entre cubas de agua ardiente que enderecen rumbo a la sordidez  Ni palpitaciones y pestañas vibrátiles en los  exiliados del infierno<br />
  No habrá furia ni arrebato cabalgando su  espacio de ceguera  Ni signo privado  contra las imprevistas apetencias del alma   Ni porfiadas veletas adversarias del viento  Ni amantes recostados sobre mares encendidos<br />
  Vagabundos, si</p>
<p>     Payasos de carne enamorada  Y respiración de puro fuego blanco</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Quemados por la luna</strong></p>
<p>     Amor de ojos vendados  Tiembla en el desván de la cordura  De infinitas orillas su rumor contra el cielo  Caída en los cristales anémicos y  tristes  Su rosa del nacer, con los  núcleos amargos en una sola vuelta entretejidos<br />
  Las catedrales madre de vientre abovedado,  sangran gota por gota sus placentas   Cotidianas lisonjas que bordean la sed   Y siglos retorcidos en la guerra  <br />
  Miro aquí al niño solo  Al infante de piel envejecida, perdido en la  ciudad de su aliada la sombra  Los  metales muy blancos quemados por la luna   Y el vellocino de heno que prefiere el silencio<br />
  Susto a susto el iridio anda por los  rincones  De a poquito nos tocan sus  pestañas de pluma  Sus faisanes de garras  bordadas en el hueso  <br />
  El ocaso se duerme sobre mi pecho  Masticando la   nada</p>
<p>  Teje y desteje la araña, su red de seda  fúnebre  Para el suplicio de la mariposa</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por el vértigo</strong></p>
<p>     La urdimbre  Los avisos, que son los mismos nombres que  reflejan conjuros  Las pruebas insensatas  de placer  Las flores, como arterias  dormidas en el aire  Donde hay que  estarse quietos, esclavos del respirar profundo<br />
  De nuevo las urdimbres, con galgos de  lavanda y cerros distraídos  La boca de  locura, intencional ardida  Los ojos del  viajero mojados en las nubes<br />
  Frágil algarabía con sus plumas  doradas  Monigote de sal arrojada a las  piedras  Y el topacio del diablo en tan  hermosa axila  Los mares transparentes en  el otro espejismo que la alabanza amaba<br />
  Licores dolorosos que fermenta la noche</p>
<p>     Noche de rey  Amantes   Jinetes infinitos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Papeles  amarillos húmedos de oscuridad   </strong><br />
  <strong>Destiñen de a  poco las galas del reino</strong></p>
<p>En remolino de menguados ojos  Entro en el laberinto de la guerra   <br />
  El delirio flamea junto a una nube  extraña  Con una agorería  de<br />
  gallo bataraz  De ave gloriosa incursionando en causes de  zozobra  <br />
  Bajo un aura salvaje donada por las flores  más lujosas  Atraigo  mi deriva <br />
  de ser en el  lago Kivú   En los fértiles sueños jubilosos   Rodeados de azahares que junio resucita<br />
  La dimensión del luto es hálito  inocente  Como un padrillo en celo<br />
  descarrila sus ángeles  En cavidad de piedra desollada   <br />
  Nadie le salva el corazón a nadie  Nadie le salva el beso la herencia la memoria  el trino  Que de olvido y de brasa son  los pueblos que entregan sus ovejas Y corolas en duelo desesperan a los ríos  ocultos  Madres rituales que desgranan  fábulas  En un recodo de aquietada guerra<br />
  Lagrima mía  Efigie de medalla oxidada reconocidamente  muerta  Desgajada en la rama</p>
<p>Ya nadie cuida el oro fuera de la tierra<br />
  Ya nadie nombra el llanto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Siempre la  muerte abstraída y vibrante  En torno a  un molino </strong><br />
  <strong>que asedian los  pájaros</strong></p>
<p>Ya no más las señales  Los uniformados de otra latitud sortean las  fuentes de Ruanda  Como enmohecidos  retratos que convierten en polvo sus lamentaciones<br />
  Creo aún en la anatomía fugitiva de los  besos seráficos  De los besos que arrasan  espejismos y arenas del insomnio<br />
  Y descubren el calendario nefasto  Y son consecuentes con los objetos del  candor  Ellos hipnotizaron mis juguetes  de virgen  Y también la negligencia de  los cometas errabundos<br />
  Declinaría yo a desaparecer  Cuando mi lengua se ahogue en los remansos de  otras lenguas  Y pueda arrojar mi corazón  desde el acantilado de otra desaforada geografía<br />
  Cuidado   Las baratijas de Lucifer ruedan sonando por mis ingles  Y hacen sollozar los tulipanes que oscurecen  el sol  Y los escalofríos tan cotidianos  de mis fantasmas terrestres</p>
<p>Como cuando era niña  Caminaré dormida por las cornisas del cielo</p>
<div id="attachment_3211" class="wp-caption aligncenter" style="width: 226px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/01/boccanera.jpg" alt="boccanera" width="216" height="288" class="size-full wp-image-3211" /><p class="wp-caption-text">Jorge Boccanera</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Poema de Marisa Trejo. México, 1956</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 22:03:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La muerta. Poema de Marisa Trejo Sirvent. &#160; &#160; &#160; LA MUERTA. Poema de Marisa Trejo Sirvent &#160; &#160; LA MUERTA &#8220;El día en que te mueras te encontraré desnuda, como cuando naciste de nuevo entre piernas…&#8221;. Roque Dalton &#160; &#160; Heme aquí, desnuda, sóloluz y olvido, espasmos que se vienen, como ondas de frío. [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/marisa-trejo.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/marisa-trejo-62x100.jpg" alt="marisa-trejo" width="62" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3414" /></a>La muerta. Poema de Marisa Trejo Sirvent.<br />
<span id="more-3429"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>LA MUERTA. Poema de Marisa Trejo Sirvent</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>LA  MUERTA</strong></p>
<p align="right">&ldquo;El día en que te mueras<br />
  te encontraré desnuda,<br />
  como cuando naciste <br />
  de nuevo entre piernas…&rdquo;.</p>
<p align="center"><strong>Roque Dalton</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/la-muerta.jpg" alt="" width="513" height="288"></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">Heme  aquí,<br />
  desnuda, <br />
  sóloluz <br />
  y  olvido,<br />
  espasmos<br />
  que se vienen,<br />
  como  ondas de frío.<br />
  Heme  aquí desnuda,<br />
  sobre  la misma cama <br />
  de tu  encuentro, <br />
  noche  tras <br />
  noche,<br />
  en el  mismo<br />
  ataúd en que mecolocaste.<br />
  Mi  cuerpo es un puñado <br />
  de  hojas secas que beben<br />
  del  recuerdodormido <br />
  de tus  manos<br />
  sobre  los límites <br />
  de mi  desnudez<br />
  en la  promesa eterna<br />
  de  renacer de nuevo <br />
  entre  tus piernas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">MARISA  TREJO SIRVENT</p>
<div id="attachment_3414" class="wp-caption aligncenter" style="width: 189px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/marisa-trejo.jpg" alt="marisa-trejo" width="179" height="288" class="size-full wp-image-3414" /><p class="wp-caption-text">Marisa Trejo</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>María Baranda, México, 1962</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 21:59:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<category><![CDATA[gaceta74]]></category>

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		<description><![CDATA[El poeta y fotógrafo venezolano, Enrique Hernández D’Jesús, aporta su lectura de la obra de María Baranda y nos ofrece una muestra fotográfica de la autora, además de algunos de sus poemas. &#160; &#160; &#160; &#160; Click en la presentación para ver a pantalla completa &#160; &#160;]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/maria-baranda.jpg"  rel="lightbox[roadtrip]"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/maria-baranda-100x92.jpg" alt="maria-baranda" width="100" height="92" class="alignleft size-thumbnail wp-image-3412" /></a>El poeta y fotógrafo venezolano, Enrique Hernández D’Jesús, aporta su lectura de la obra de María Baranda y nos ofrece una muestra fotográfica de la autora, además de algunos de sus poemas.<br />
<span id="more-3428"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/maria-baranda.jpg" alt="maria-baranda" width="311" height="288" class="aligncenter size-full wp-image-3412" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Click en la presentación para ver a pantalla completa</strong></p>
<div data-configid="0/2449088" style="width: 525px; height: 340px;" class="issuuembed"></div>
<p><script type="text/javascript" src="//e.issuu.com/embed.js" async="true"></script></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_3404" class="wp-caption aligncenter" style="width: 151px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2013/05/enrique-hernandez.jpg" alt="Enrique Hernández D’Jesús" width="141" height="188" class="size-full wp-image-3404" /><p class="wp-caption-text">Enrique Hernández D’Jesús</p></div>
<p>&nbsp;</p>
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