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	<title>Revista La Otra &#187; La otra gaceta</title>
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	<description>Revista de poesía + Artes visuales + Otras letras</description>
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		<title>Rafael del Castillo, la Ulrika colombiana</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 12:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El Festival de Poesía de Bogotá cumple 20 años José Ángel Leyva Cuando un poeta decide que la poesía de los otros es más importante que su obra, corre el riesgo de encontrarse en el ego de los demás a &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/rafael-del-castillo-la-ulrika-colombiana/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/03/leyva-83x100.jpg" alt="" title="leyva" width="83" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2759" /><strong>El Festival de Poesía de Bogotá cumple 20 años</strong><br />
<strong>José Ángel Leyva</strong><br />
Cuando un poeta decide que la  poesía de los otros es más importante que su obra, corre el riesgo de  encontrarse en el ego de los demás a expensas del descuido de su propia obra.  Es, por una parte, un acto de generosidad y de lucha por llevar como Sísifo la  piedra colectiva a la cima de los deseos propios y ajenos.<br />
<span id="more-2847"></span></p>
<p>Puede también ser en  principio un acto de resistencia y de inconformidad ante la inmovilidad  cultural o el dominio del desastre; luego convertirse en una especie de  penitencia que se paga por culpas infundadas. Puede también sospecharse de un  activismo amoroso, un sacrificio ciudadano o simplemente una forma de vida.  Pero lo más difícil de creer es la versión de que los poetas organizadores de  Festivales, de encuentros de pequeñas editoriales dedicadas a la difusión de la  poesía, no de la propia, sino de la ajena, tengan en las manos un gran negocio.</p>
<div id="attachment_52" class="wp-caption alignleft" style="width: 190px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2008/12/rafael_del_castillo.jpg" alt="" title="Rafael del Castillo" width="180" height="245" class="size-full wp-image-52" /><p class="wp-caption-text">Rafael del Castillo</p></div>
<p>Cuando escribo estas líneas pienso en algunos nombres que se me vienen a  la cabeza por su entrega y dedicación a hacer notar la gloria de los autores  queridos, y muchas veces ignorados. En México veo las figuras de Sergio  Mondragón y Margaret Randall en su <em>Corno  emplumado</em>, Thelma Nava y Efraín Huerta con su <em>Pájaro Cascabel</em>, José de Jesús Sampedro y su <em>Dos Filos</em>, Eduardo Mosches y su <em>Blanco  Móvil</em>, Marco Antonio Campos y su “Poetas del Mundo Latino”, y en Colombia a  Rafael del Castillo con su Festival Internacional de Poesía de Bogotá y su <em>Ulrika</em>, a Fernando Rendón y su equipo  con el Festival de Poesía de Medellín, a Uberto Stabile con su Festival Edita  en España. Son numerosos los casos, pero me remito a algunos cercanos a mi  propia geografía y mi territorio afectivo.</p>
<p>Rafael del Castillo es un caso especial. Casi nadie conoce su poesía  pero todos saben de su labor como gestor cultural y al frente de este Festival  de Poesía de Bogotá, que ahora mismo celebra sus 20 años de existencia, de  resistencia. En México publicamos una antología personal suya en Alforja  Ediciones: <em>Aires Viciados</em> (Antología  personal 1981-2006). La publicamos no porque sea el director de un festival o  de una revista, sino porque es un poeta que merece ser leído, difundido,  reconocido. Su obra es breve, cierto, pero responde a la respiración, al  aliento de un poeta de instinto, de un hacedor de palabras que inventa que ha  escuchado en algún sitio del delirio su propia voz, noticias de lecturas, de  referencias a su obra y a su vida que le parecen tan pobres y tan grises.  “¿Quién me podría haber dicho que alguien iba a llorar por mí / recorriendo las  calles de Berlín Oriental? / Por mí / que a duras penas mascullo el idioma de  los viejos y acaso solo sea / este puñado de versos / esta conversación en  español con los últimos pasajeros del café…” Esa es la voz de Rafael del  Castillo. Esa voz que se esconde en cada edición del Festival para dejar que la  de otros crezca y se imponga, esa voz que se embriaga con todo para mantenerse  a la sombra y padecer él solo los efectos duros de esa ingrata labor de tocar  puertas y hacer largas antesalas para solicitar apoyos, para tragarse la  vergüenza propia y la arrogancia del burócrata. El poeta que celebra a 20  poetas en dos decenios, que nos dice, miren, escuchen a estos que son los de  primera fila en la lírica colombiana. Y quizás no sean todos los que deben  estar, pero sí muchos de los que merecen estar.</p>
<div id="attachment_2848" class="wp-caption aligncenter" style="width: 438px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/castillo-leyva.jpg" alt="" title="castillo-leyva" width="428" height="300" class="size-full wp-image-2848" /><p class="wp-caption-text">Nicolás Suescún, Jotamario Arbeláez, JA Leyva y Rafael del Castillo</p></div>
<p>Y en esta antología que reúne a sus 20 poetas homenajeados, Rafael del  Castillo, sin abstraer el nombre propio en el de una corporación Ulrika o en el  del Festival Internacional de Poesía de Bogotá, le hace justicia a otra poeta  que, como él, pero no como él, se mantuvo al margen de los homenajes al  sentirse juez y parte, cómplice y crítica del festival desde su posición como  directora de Casa de Poesía Silva. María Mercedes Carranza, por justicia a su  pudor y su ética, pero sobre todo por su valor como poeta,  ha sido incluida en esta veintena de autores reunidos  en la antología que publica el Instituto Caro y Cuervo. Una antología que no  pretende serlo y lo es, aunque su decantación sea pausada y lenta, coyuntural y  en perspectiva. Una muestra de la andadura de un festival, de sus distintas  etapas, de su crecimiento y desarrollo al compás de sus elecciones afectivas y  efectivas, de sus vínculos y rupturas con poetas de distinta factura y  personalidad, con diversas filias y fobias, con sus inevitables mutaciones o  lealtades. Una antología que responde a un festival y sus conveniencias y no  tanto a un espíritu crítico o académico, pero al fin y al cabo una selección de  la lírica nacional que nos ofrece una posibilidad más de aproximación y  discernimiento de la realidad.</p>
<p>Por Rafael del Castillo fui a Colombia y conocí a María Mercedes  Carranza. Fui testigo de su defensa de la poesía como instrumento de paz y de  cordura, cuando, oh paradoja, la poesía demanda un ejercicio de locura y  desenfreno para abrir puertas que dan hacia ningún lado.  La vi y escuché resuelta a liberar los  demonios de la pasión en defensa de los Alzados en Almas, de los lectores y  poetas de Casa de Poesía Silva, un emblema de la tenacidad colombiana por  imponerse a la violencia y la vorágine destructiva.  La timidez de Rafael contrastaba con aquel  torbellino que luego dulcificaba la voz para darle a uno la sonrisa anfitriona:  “Bienvenido, poeta, esta es su casa”.   Tiempos difíciles cuando se inicia un proyecto comunitario y el  escepticismo, la indiferencia y los malos deseos pavimentan los primeros metros  del camino, pero más difíciles aún cuando el horror y el sufrimiento de la  guerra interna nos condenan. Esos eran los años cuando Colombia era un país  estigmatizado, cuando ser colombiano era sinónimo de muerte y de peligro. Nada  fácil hacer cultura en un territorio minado por el miedo, nada promisorio  emprender proyectos de poesía en donde las palabras estallan en mentiras, en  consignas que huelen a pólvora y a desesperanza. Por Rafael conocí un país que  poco a poco asoma la cabeza y se levanta con dignidad de su pasado. Por él hice  amigos que me enseñan la utilidad de amar la poesía más allá de uno mismo, más  allá del reflejo de la imagen propia, la poesía a secas, la poesía de los  poetas.</p>
<p>Veinte años de perseverar en la construcción de una aparato ciudadano,  no institucional, de erigir una galería de presencias y de ausencias para  abonar la cultura de su país…, tiene sentido. Rafael del Castillo no es uno de  sus poetas homenajeados, es simplemente el dispensador, el obrero y el  arquitecto al que le va la vida en ello. Rafael me enseña y nos enseña, como  María Mercedes Carranza, que la poesía con toda su apariencia de gratuidad y de  inutilidad, puede ser el conjuro que le dé un vuelco a las sombras y haga  aparecer la sensatez y el nombre, la imaginación y la verdad, la compasión y el  tiempo. Espero, con el mismo fervor que ellos, los colombianos, que en este  México secuestrado por el crimen y la demencia, la palabra pueda también dar  paso a la conciencia y a la dignidad ciudadana, a un tiempo de paz, donde la  cultura valga más que el gozo efímero del tener sin ser.</p>
<p>Felicidades, Rafael, felicidades poetas celebrados a lo largo de estos  20 años de encuentros en la poesía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Nicanor Parra. Jaime Quezada</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 12:09:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/11/parra-79x100.jpg" alt="parra" title="parra" width="79" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-1408" />Nicanor Parra, ya no tiene tiempo para leer a Cervantes, ni para viajar a España a recibir el Premio, sólo piensa en el “ser o no ser” de Shakespeare y en que toda solemnidad es tonta. Jaime Quezada sintetiza la ceremonia en una hoja de Parra.<br />
<span id="more-2846"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/quezada.jpg" alt="quezada" title="quezada" width="321" height="300" class="aligncenter size-full wp-image-2812" /></p>
<p align="center"><strong>Jaime Quezada</strong><br />
NICANOR  PARRA Y EL “DISCURSO” DEL PREMIO CERVANTES</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El  mundo literario iberoamericano esperaba con expectación, y  no oculta curiosidad, la presencia de Nicanor  Parra en la ceremonia oficial y real de la entrega del Premio Cervantes 2012 el  pasado lunes 23 de abril. Y, por sobre todo, el discurso de agradecimiento que  el antipoeta chileno diría en tan solemne y ritual ocasión. Y nada menos que en  presencia del Rey de España y en el mismísimo paraninfo de la Universidad de Alcalá  de Henares de tanta tradicional relevancia cervantina. </p>
<p><div id="attachment_1408" class="wp-caption alignleft" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/11/parra.jpg" alt="parra" title="parra" width="250" height="316" class="size-full wp-image-1408" /><p class="wp-caption-text">Nicanor Parra</p></div>Sin  embargo, y en definitiva, ni Parra fue, ni fue el Rey, aunque reyes ambos. La  negativa de uno a los viajes aéreos –“un viejo de noventa y más años no debe y  ni puede subirse a un avión”, dijo Nicanor. Y las circunstancias y aventuras  elefantinas, en el otro, su Alteza Real: “fue un error, no volverá a ocurrir”,  dijo, reconociendo públicamente su cacería africana.  Al fin y al cabo, acciones de arte y de vida,  por cierto, propias y muy propias del ser y del hacer del uno y del otro. </p>
<p>Así,  entonces, la antipoesía ya estaba dando sus propias universales lecciones. “Se  acabó el engolamiento”, había dicho Parra. “Hay que modernizar esta ceremonia”.  Y así fue. Nuestro criollo y chillanejo Nicanor Parra pasó, en gloria y  majestad, a ser el Rey en su pompa y circunstancia. Después de todo era el  homenajeado y, a su vez, protagonista de tan  solemne y seria ceremonia. “Toda seriedad es cómica”, reafirmaría el antipoeta.</p>
<p>Y,  a su vez, y de otra manera ¿cómo se entiende una vieja máquina de escribir –una  Underwood o la máquina del tiempo, como la llamó Parra-, comprada, acaso, a  última hora a un anticuario en  El Rastro  madrileño, y puesta allí en un sitio especial, entre pendones académicos y muy  vigilada y protegida por elegantes guardias reales? Cosas de Nicanor, sin duda.  Alterar el territorio de la escena y desde la escena misma, porque ese es uno  de los fines de la antipoesía: mantener en vilo al auditorio. Entonces,  queriéndolo o no, Parra estaba ahí, cuerpo y alma en un objeto, aun estando  tranquilamente a esa hora mirando el mar en su lugar de Las Cruces de Chile.</p>
<p>¿Y  el discurso? Bueno, quedó pendiente: “Mi abuelo me ha encargado que pida  prórroga de mínimo un año. Del 23 de abril del año 2012 al 23 de abril de 2013,  para sí poder pergeñar un discurso medianamente plausible”, dijo el joven nieto  de Nicanor, con la gallardía de un príncipe y en presencia real de otro Príncipe,  el de Asturias. Parra entraba entonces como quien dice pidiendo excusas para  sorpresa y acaso incomodidades de un tan circunspecto y docto público asistente  a la ceremonia. “Yo demoro seis meses en armar un discurso que se lee en 45  minutos y que parece que estuviera improvisado”, agregaba Nicanor en su mensaje,  “toda vez que Don Quijote no cabe en un fin de semana”. </p>
<p>Y  aquí queda de manifiesto un Nicanor Parra en lo mejor de sus dialécticas y sus  contradicciones. A decir verdad, Parra tuvo por lo menos cinco meses, desde que  se anunció el Premio Cervantes en noviembre de 2011, para pensar y preparar y  escribir su discurso.  Claro, pero la  máquina del tiempo le falló, o lo “pilló” rodeado de cuántas ediciones de Don  Quijote tuvo a la vista y a su lectura. Agréguese aquel fin de semana con un Rey  viviendo su aventura cazadora en un continente africano más el malogrado asunto  –para España- de las expropiaciones petroleras argentinas en este otro continente.  Circunstancias que hicieron, sin duda,  alterar  el presunto “discurso” que Parra bien preparaba y, al final, desistir definitivamente  de él. Y, acaso con nostalgia en la retirada,  dejar de lado una letra de tango –madre hay una sola- con la cual pensaba, de seguro,   latinoamericanizar a la   Madre patria y nada menos que en compañía gardeliana con el  Ingenioso Hidalgo.</p>
<p>Así  las cosas, Parra dejó de lado el proyecto “discurso”, y como don Quijote no  cabe en un fin de semana, salió brillante y audazmente del paso preparando una  propia antología-discurso. Y esto es aquí revelador, para sorpresa y admiración  no solo de aquel docto público de Alcalá de Henares, sino también para los  lectores todos de Parra, pues queda de manifiesto que Soliloquio del individuo, por ejemplo, o Autorretrato o el Hombre imaginario parecieran ser, al menos en esta ocasión, sus poemas y antipoemas preferidos  y para siempre permanentes en su obra.</p>
<p>El  antipoeta, puesto en el trance de ser “el fulano de tal que tiene la palabra”,  preparó así un texto antológico y lectural de doce páginas con casi todos sus  registros  imaginables: poemas, antipoemas,  artefactos, avisos, frases, en fin, su propio y mismísimo arte de birlibirloque.  Se diría que con el Discurso del Premio Cervantes 2012 –el discurso que está  por escribirse-, o Discurso de Alcalá de Henares, mejor, Nicanor Parra  inaugura, y a sus 97 años, una sorprendente nueva forma de relacionarse con su  prójimo, con su otro, con su interlocutor en la lengua de Cervantes. Don  Quijote lo habría aplaudido, y lo aplaudió.<br />
Alcalá de Henares,  abril, y 2012.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La crueldad. Juan Pablo Brand</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 02:30:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Brand nos confronta con la realidad que vivimos en el mundo, pero sobre todo en México: no basta matar, es necesario infligir dolor, destruir lo humano. Obediencia e indiferencia empujan a negar al otro. &#160; &#160; La red de la &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/la-crueldad-juan-pablo-brand/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/04/brand-juan-pablo-73x100.jpg" alt="brand-juan-pablo" title="brand-juan-pablo" width="73" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2769" />Brand nos confronta con la realidad que vivimos en el mundo, pero sobre todo en México: no basta matar, es necesario infligir dolor, destruir lo humano. Obediencia e indiferencia empujan a negar al otro.</p>
<p><span id="more-2844"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>La red de la crueldad se teje entre la  obediencia y la indiferencia</strong></p>
<p align="right"><em>Serás  amado el día en que podrás mostrar </em><br />
<em>tu  debilidad sin que el otro se sirva de esto</em><br />
<em> para afirmar su fuerza. </em><br />
Cesare Pavese</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Estos  muertos están desinteresados del todo en los vivos: en quienes les han quitado  la vida; en los testigos y en nosotros. ¿Por qué habrían de buscar nuestra  mirada? ¿Qué podrían decirnos? “Nosotros” –y este “nosotros” es todo aquel que  nunca ha vivido nada semejante a lo padecido por ellos– no entendemos. No nos  cabe pensarlo. En verdad no podemos imaginar como fue aquello </em>(Sontag,  2004, p. 144)<em>.</em></p>
<p><div id="attachment_2769" class="wp-caption alignleft" style="width: 156px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/04/brand-juan-pablo.jpg" alt="brand-juan-pablo" title="brand-juan-pablo" width="146" height="198" class="size-full wp-image-2769" /><p class="wp-caption-text">Juan Pablo Brand</p></div>Escribo  acompañado de las notas de <em>Spiegel im  Spiegel (Espejo en el Espejo)</em> de Arvo Pärt, su <em>tempo </em>me obsequia la serenidad necesaria para redactar estas líneas  tras el banquete atroz de letras e imágenes deglutido para preparar este  artículo. La referencia a un festín no es fortuita, tiene la clara intención de  remitir a la raíz etimológica de la palabra crueldad, la cual emana del  concepto crudo, adjetivo de lo que sangra, de lo que se recrea en la sangre.  Emerjo con manifestaciones de hematofobia, indigesto de la incomprensión  suscitada por la exposición al sufrimiento extremo descrita por Susan Sontag  (2004) en la cita que da apertura al texto y que es un fragmento de su  inquietante libro <em>Ante el dolor de los  demás. </em>Para esta autora, solamente tienen derecho a ver imágenes  representando el dolor de otros quienes puedan aliviar el malestar o pueden  aprender algo de dichas representaciones, agrega “los demás somos <em>voyeurs</em>, tengamos o no la intención de  serlo”. Por tanto, mi esperanza es que al concluir la lectura del presente, la  lectora o el lector, encuentren una expresión de alivio o aprendizaje en mi  escritura, de otra manera, seré un <em>voyeur</em> más, un espectador que ante imágenes de la crueldad experimenta placer, ya sea  por la  fascinación por lo que sangra o  por la tranquilidad nacida del pensamiento “que bueno que no soy yo”.</p>
<p>Una  de las imágenes mas estremecedoras resguardadas en mi memoria, es la fotografía  capturada por Huynh Cong Ut, mejor conocido por Nick Ut, el 8 de junio de 1972  en una carretera de Vietnam, donde aparecen dos niñas y tres niños escoltados  por soldados, en primer plano encontramos a un niño llorando con una profunda  expresión de dolor pero donde parece predominar el miedo,  atrás de él camina desnuda y con los brazos  extendidos una niña llorando lanzando un escalofriante grito de dolor. Hoy  sabemos que esa niña es Kim Phuc, quien a sus nueve años habitaba en la  población de Trang Bang, ocupada por los norvietnamitas y sobre la cual los  survietnamitas lanzaron una bomba de napalm, químico que cubrió el cuerpo de la  niña. El napalm es una gasolina gelatinosa altamente inflamable y arde  lentamente, lo que Kim gritaba al momento en que fue fotografiada era <em>Nóng quá, nóng quá</em>, que significa <em>Muy caliente, muy caliente.</em> Su piel en  carne viva por los efectos de la combustión del napalm le provocaba los dolores  más intensos, un dolor que solamente quienes han sufrido quemaduras graves  pueden dimensionar. Tras registrar la escena, Nick Ut la llevó a un hospital  donde permaneció catorce meses y le fueron realizadas diecisiete cirugías de  injerto de piel.</p>
<p>La  guerra de Vietnam marcó un hito en la historia del periodismo, en adelante, las  fotografías han sido el principal estímulo en diarios y revistas y las  filmaciones en la televisión. Internet ha dinamizado los fenómenos virales de  las noticias, el hipertexto permite la combinación de recursos para atraer a  diferentes públicos: predominantemente   gráficos, predominantemente lectores, predominantemente auditivos, en  fin, para todos los estilos cognitivos. Este <em>imaginem maremagnum</em>, impregna nuestra cotidianidad a tal grado que  perdemos consciencia de los estímulos recibidos, en medio de este aluvión  visual resulta excepcional la noche en que podamos afirmar que durante el día  no fuimos testigos de una imagen de crueldad, particularmente en el caso de  México, donde la crueldad se ha extendido como hiedra por todas las regiones y  comunidades, el cuerpo humano ha perdido su dignidad para convertirse en  carnada para atraer la atención de los adversarios, los reporteros, los  gobiernos y los ciudadanos. Susan Sontag considera que el atractivo de las  imágenes de crueldad puede tener su origen en el miedo, es como una vacuna, ver  representados nuestros temores más angustiantes para inmunizarnos, para liberar  a las imágenes de crueldad de cualquier envoltorio afectivo, para dejarlas  estáticas en su origen con el cosuelo de que corresponden a otro lugar y a  otras personas. La autora plantea que en la actualidad la memoria toma un lugar  preponderante sobre la reflexión, de ahí que en las conversaciones la  protagonista es la descripción, dependiente de la memoria, dejando en papel  secundario a la pregunta y  la crítica,  emanadas de la reflexión. Relatamos sin plantear cuestionamientos sobre los  responsables, la inevitabilidad o no de los hechos, la pertinencia de hacer  algo al respecto, es decir, salir de la fascinación que nos distancia de lo  representando en las imágenes, para reflexionar sobre las manifestaciones de la  condición humana que se han expresado en los actos registrados en fotografías o  filmaciones, las cuales pueden repetirse en cualquier país, comunidad o  familia.</p>
<p>Cabezas  cercenadas, mutilaciones, cuerpos desmembrados, acribillados o diluidos en  ácido; excesos de violencia que trascienden el simple asesinato, no basta con  quitar la vida, hay que transgredir para exhibir la deshumanización, mostrar la  sequía moral y por tanto los alcances de los verdugos, aquellos que, como dice  Lévinas, han borrado su rostro y borran el de sus víctimas, liberándose de todo  mandato de amor para apelar exclusivamente a la violencia. Para Ana Berezin  (2003) lo que la crueldad destruye es lo humano del otro, el otro es objeto de la  crueldad no por su diferencia sino por su semejanza, el cruel, al no tolerar la  propia humanidad, la cual conlleva vulnerabilidad, indefensión y desamparo;  niega su humanidad al colocarse como amo del cuerpo del otro, jugando con él  para marcar su distinción, su categoría de ser superior. La diferencia no crea  la crueldad, sino la crueldad crea una diferencia radical.</p>
<p>Todos  estamos en posibilidad de ser arrastrados por la negación de la condición  humana y por tanto a la crueldad, de ahí que Sontag proponga que se puede  aprender de las imágenes del dolor ajeno, sólo podemos evitar la crueldad  cuando reconocemos nuestro propio potencial destructivo.  El filósofo checo Jan Patocka (citado en Anne  Dufourmantelle, 2000), en su libro <em>Ensayos  heréticos</em> encontró en el “totalitarismo del saber diurno”, la crisis del  mundo moderno y la decadencia de Europa. ¿A qué se refería con esto?, Anne  Dufourmantelle lo explica con claridad:</p>
<blockquote><p>
<em>Razonar  a partir de los valores del día es estar animado por la voluntad de definir y subyugar  lo real a los solos fines de un saber cuantificable subordinado a los valores  de la técnica. Separando lo oscuro de la claridad, sufriremos sus estragos,  predecía Patocka, mientras que por el contrario, habría que dirigir nuestra  mirada hasta el umbral de esa oscuridad. Descifrar la claridad en su común  pertenencia a la noche</em> (p. 42 &#8211; 44).
</p></blockquote>
<p>            Sobre  las raíces de la crueldad sólo se puede hablar desde la noche del ser, es un  tema que se escapa en cuanto sale a la luz de la razón diurna, es misteriosa  evidencia, es el acompañante permanente de la humanidad que se disuelve en  cuanto se le pretende comprender. Pero en última instancia, la crueldad se  expresa en actos y su acción es la prueba misma de que es una manifestación de  la voluntad. Por tanto, resulta riesgoso justificar los actos crueles como  impulsos emanados de la subjetividad profunda del ejecutante, si algo hay en  las acciones crueles es conciencia, se puede matar a alguien de manera  accidental, pero la crueldad requiere un proceso, implica detenerse para ir más  allá de la defensa y el ataque. Al ser un acto conciente, la indiferencia  ante su ejecución nos convierte en  encubridores del o los crueles. Como dice Antonio Gramsci (2011, p. 19), la  indiferencia:  </p>
<blockquote>
<ul type="disc">
<li>“Es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida”.</li>
<li>“Es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo       para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los       entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la       defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus       guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, los       diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier       empresa heroica” .</li>
<li>“Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede       contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor       elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la       estrangula”.</li>
</ul>
</blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>La  indiferencia es colocarse en la posición de la “no vida”, es vacío devorando la  inteligencia, en el caso de la crueldad, conlleva complicidad, es negarse a  tomar posición, pero esta negación es por sí misma una posición. <br />
            En  el capítulo XVII de su libro <em>El príncipe</em>,  titulado <em>De crudelitate et pietate; et an  sit melius amari quam timeri, vel e contra </em>[De la crueldad y la clemencia,  y si es mejor ser amado que temido o viceversa], Nicolás Maquiavelo (1513/1998)  plantea lo siguiente:</p>
<blockquote><p>
<em>Un  príncipe no se debe preocupar por la mala fama de cruel, a fin de mantener a  sus súbditos unidos y leales. Porque con algunos castigos ejemplares, será más  clemente que aquéllos guiados por excesiva clemencia y que permiten la  continuidad de los desórdenes, de los que nacen muertes y rapiñas; además,  estas últimas suelen ofender a toda la sociedad, mientras las ejecuciones  ordenadas por el príncipe sólo ofenden a un particular</em> (p.119).
</p></blockquote>
<p>            Continúa  su argumentación, enfatizando que el príncipe debe evitar que sus acciones de  crueldad deriven en el odio de sus vasallos. Para Maquiavelo, ser amado y  temido al mismo tiempo sería lo deseable, pero aceptando la dificultad de que  esto se logre, considera que es mejor ser temido, porque “los hombres aman  según su voluntad y temen según la voluntad del príncipe, un príncipe prudente  debe apoyarse en lo que es suyo y no en lo que es de otros” (p. 121).</p>
<p>Estos  planteamientos de Maquiavelo han inspirado a infinidad de gobernantes desde  hace cinco siglos y probablemente su contundencia haga cabecear afirmativamente  a muchos. El riesgo de estos argumentos es la legitimación de la crueldad como  medio para favorecer “la unidad y la lealtad”, sostener el bienestar común en  el dolor de algunos. Con la crueldad no puede existir el “más o menos”, si no  la combatimos, la denunciamos o la rechazamos estamos en peligro de coludirnos  con ella.</p>
<p>En  1963 Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad de Yale, publicó el artículo <em>Behavioral Study of Obedience </em>[Estudio  conductal de la obediencia]. Su investigación se inspiró en el juicio a Adolf  Eichmann, el miembro del partido nazi a quien se le atribuye la orquestación de  la <em>solución final</em>  y que fue juzgado y sentenciado a muerte en  1961. Milgram partió de la pregunta <em>¿Podría  ser que Eichmann y su millón de cómplices en el Holocausto sólo estuvieran  siguiendo órdenes?</em> Recurriendo a un experimento con evidentes fallas  metódicas y éticamente cuestionable, Milgram comprobó que al menos el 65% de  los participantes en su proyecto quebrantaron sus principios morales bajo los  imperativos de la autoridad, accedieron a causar profundo dolor a otro ser  humano impulsados por la obediencia. El restante 35% no se negó a causar un  malestar medio. Es decir, la totalidad de los participantes colocó los mandatos  de la  autoridad por encima de sus bases  morales. Al analizar la investigación de Milgram en su libro <em>Modernidad y Holocausto</em>, Zygmunt Bauman  (2006) afirma: “La noticia más aterradora que produjo el Holocausto, y lo que  sabemos de los que lo llevaron a cabo, no fue la probabilidad de que nos  pudieran hacer ‘esto’, sino la idea de que también nosotros podíamos hacerlo”  (p. 181). Páginas adelante agrega: “En resumidas cuentas, Milgram sugirió y  demostró que la inhumani­dad tiene que ver con las relaciones sociales. Como  estas últimas están racio­nalizadas y técnicamente perfeccionadas, también lo  está la capacidad y efi­ciencia de la producción social de inhumanidad” (p.  184).</p>
<p>La historia de la humanidad nos ha  mostrado recurrentemente, como los actos de crueldad más estremecedores se han  dado bajo el amparo de autoridades legitimas. El imperativo de resguardar la  “unidad y lealtad” ha sido obedecido por millones de seres humanos que han  cometido incontables actos de crueldad siguiendo los lineamientos de lo que se  considera políticamente correcto. El agravio sentido por muchos, ante los  resultados obtenidos por Stanley Milgram, quizá no sea por lo cuestionable de  su investigación (en realidad “las víctimas” eran colaboradores de Milgram y en  ningún momento sintieron dolor, todo era simulado), sino porque dio sustento a  una premisa que ha probado su veracidad al paso de los siglos: actuar  éticamente implica, en muchas ocasiones, actuar con desobediencia. Esta verdad  escandaliza a los paladines del orden, de la “unidad y la lealtad”, pero es  quizá el principio básico para conservar nuestra humanidad, no ser indiferentes  y evitar  la crueldad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias</strong><br />
Bauman,  Z. (2006). <em>Modernidad y Holocausto. </em>Madrid:  Sequitur.</p>
<p>Berezin,  A. (2003). <em>Clínica psicoanalítica ante  las catástrofes sociales. La experiencia argentina. </em>Buenos Aires: Paidós.</p>
<p>Gramsci,  A. (2011). <em>Odio a los indiferentes. </em>Madrid:  Ariel</p>
<p>Lèvinas,  E. (1993). <em>Entre nosotros. Ensayos para  pensar al otro. </em>Valencia:      Pre-Textos:  Valencia</p>
<p>Maquiavelo,  N. (1513/1998). <em>El príncipe</em>. México:  Gandhi Ediciones.</p>
<p align="left">Pärt, A. (Compositor) (1978). <em>Spiegel  im Spiegel </em>[Pieza musical]. Disponible en:  http://www.youtube.com/watch?v=RYypmgIYOVQ&amp;feature=fvst</p>
<p>Sontag,  S. (2004). <em>Ante el dolor de los demás. </em>Madrid:  Punto de lectura.</p>
<p>Ut,  N. (1972). Fotografía sin título. Disponible en: http://digitaljournalist.org/issue0008/ng7.htm</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Poetas jóvenes de Ecuador</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 01:58:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Jorge Valbuena, Colombia, 1985, nos ofrece una muestra de 20 poetas jóvenes del paralelo cero, nacidos entre 1970 y 1982. Algo nuevo se perfila en Ecuador, afirma Valbuena. &#160; &#160; &#160; Click para ver a pantalla completa &#160; &#160; &#160; &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/poetas-jovenes-de-ecuador/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/jorge-valbuena-70x100.jpg" alt="jorge-valbuena" title="jorge-valbuena" width="70" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2827" />Jorge Valbuena, Colombia, 1985, nos ofrece una muestra de 20 poetas jóvenes del paralelo cero, nacidos entre 1970 y 1982. Algo nuevo se perfila en Ecuador, afirma Valbuena.</p>
<p><span id="more-2842"></span></p>
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<p><strong>Click para ver a pantalla completa</strong></p>
<p><object style="width:420px;height:272px" ><param name="movie" value="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120513161651-d34a6516b36741f783e789a7f78648be" /><param name="allowfullscreen" value="true"/><param name="menu" value="false"/><param name="wmode" value="transparent"/><embed src="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" menu="false" wmode="transparent" style="width:420px;height:272px" flashvars="mode=mini&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120513161651-d34a6516b36741f783e789a7f78648be" /></object></p>
<p>&nbsp;</p>
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<div id="attachment_2671" class="wp-caption aligncenter" style="width: 197px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/02/jorge-valbuena.jpg" alt="jorge-valbuena" title="jorge-valbuena" width="187" height="211" class="size-full wp-image-2671" /><p class="wp-caption-text">Jorge Valbuena</p></div>
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		<title>Tomas Tranströmer. Roberto Mascaró</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 01:53:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta62]]></category>

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		<description><![CDATA[Sobre la traducción, y en particular la traducción del Nobel sueco, el poeta Roberto Mascaró nos habla y nos confiesa ese “vicio” de trasvasar a su idioma materno lo que otros han escrito en sus lenguas. &#160; &#160; Traducir Tranströmer, &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/tomas-transtromer-roberto-mascaro/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2011/10/transtroemer-01-94x100.jpg" alt="Tomas Tranströmer" title="transtroemer-01" width="94" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2524" />Sobre la traducción, y en particular la traducción del Nobel sueco, el poeta Roberto Mascaró nos habla y nos confiesa ese “vicio” de trasvasar a su idioma materno lo que otros han escrito en sus lenguas.<br />
<span id="more-2841"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Traducir Tranströmer, un largo viaje </strong></p>
<p><em>(Conferencia dictada en el Homenaje a Tomas Tranströmer por iniciativa de  la Cátedra Vargas Llosa, </em><br />
<em>Instituto Cervantes, Madrid, el 17 de abril, y Fundación Caballero  Bonald, Jerez de la Frontera, 20 de abril de 2012)</em></p>
<p><strong><em>Roberto Mascaró</em></strong></p>
<div id="attachment_2739" class="wp-caption aligncenter" style="width: 237px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/03/roberto-mascaro.jpg" alt="roberto-mascaro" title="roberto-mascaro" width="227" height="198" class="size-full wp-image-2739" /><p class="wp-caption-text">Roberto Mascaró</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desde joven,  mi empeño y mi trabajo se dirigieron todo el tiempo hacia la poesía, ese género  tan prestigioso y al mismo tiempo tan combatido por los déspotas. Me tocó  formarme en aquel país del silencio, de la censura sistemática, de la  prolongada y cruel dictadura que fue Uruguay en los años setenta y ochenta. En  aquella oscuridad no se podía escribir, y tampoco se podían <em>pronunciar</em> ciertas palabras. Leíamos, casi a escondidas, <em>La ciudad y los perros</em>, que  reflejaba de algún modo aquella realidad despótica, y que para mí sigue siendo la  mejor novela de Mario Vargas Llosa, cuyo nombre lleva esta Cátedra. Experiencia  singular para el escritor inédito que era yo en ese tiempo. Tuve que esperar a  cumplir los treinta años para publicar mi primer libro. </p>
<p>Luego vino  el exilio, y con éste el conocimiento de una nueva cultura, la escandinava, con  sus lenguas tan emparentadas entre sí.</p>
<p>La  traducción llegó como un ejercicio placentero y solidario con textos suecos,  noruegos y daneses que yo sentía que estaban del otro lado de la cerca, fuera  de alcance, injustamente. Mi urgencia por leerlos me llevó a traducirlos.</p>
<p>El poeta que  traduce poesía, tiene el privilegio de elegir los textos a los que pretende dar  vida en otra lengua. Es decir, tiene que oficiar también de crítico y decidirse  por un autor. Aquí hay riesgo pero también una inmensa libertad.</p>
<p>Hace más de  cuarenta años que escribo poesía, y hace más de treinta que practico esta  manera de leer <em>tratando de comprender profundamente</em> &#8211;que en eso consiste  para mí el Arte de la Traducción, que se parece mucho a un vicio, a una  obsesión. La obsesión de poder reescribir en mi lengua lo que alguien ha  escrito en otra.</p>
<p>Un vicio y  un oficio en el que se acierta a veces, y se fracasa mil veces también. </p>
<p>Con la  poesía de Tomas Tranströmer, me inicié en el arte de traducir. Lo conocí y  recibí su aprobación sin pretenderlo apenas. Su generosidad y sencillez me  asombraron, sobre todo cuando, a principio de los 80, él era un poeta ya  traducido a 30 lenguas. Después, cultivamos una amistad a la distancia que dura  hasta hoy&#8230;</p>
<p>Para mí, la  obra literaria que se convierte en actual e imprescindible, es la que expresa  de la mejor manera el momento y el lugar desde el cual se percibe la Historia.  Por esta claridad frente a la Historia es que elegí la obra de Tranströmer. La  historia de la segunda mitad del siglo XX ha sido asumida por Tranströmer de la  manera más lúcida, con la potencia del humanismo más amplio e internacional. Comprometida  con el mundo actual es esta obra, que llega a su consagración mundial con el  Premio Nóbel de Literatura  2011. Los  poetas no son héroes por ser poetas, pero sí son testigos de su época. La  poesía emite mensajes concentrados sobre el mundo. Y todo esto lo hace  Tranströmer en un verso absolutamente libre.</p>
<p><em>Panteísmo, animismo, monólogo interior,  misticismo</em> sin un dios visible; estas  son para mí las claves de la poesía de Tranströmer, que juega todo el tiempo  con dos aspectos de la realidad: la naturaleza, con sus transformaciones, tan dramáticas  en el clima del Norte, y la cultura, que nos deja sus testimonios, sus  monumentos mudos por todas partes. (Hay que recordar aquí que Tomas ha sido  siempre, y lo sigue siendo, un apasionado viajero).</p>
<div id="attachment_2525" class="wp-caption aligncenter" style="width: 544px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2011/10/transtroemer-02.jpg" alt="Tomas Tranströmer" title="transtroemer-02" width="534" height="300" class="size-full wp-image-2525" /><p class="wp-caption-text">Tomas Tranströmer</p></div>
<p>En sus  imágenes encontraremos a menudo la cita entre las fuerzas naturales del planeta  con las corrientes de la cultura, en asombrosas y a menudo cómicas  combinaciones. El verdor, el mar, la poesía y la música son sus favoritos.</p>
<p>Como nos  dice en el poema “EPÍLOGO” de su primer libro:</p>
<blockquote><p>
<em>Y el viento rasga todo el tiempo su  carpa</em><br />
<em>de nuevo. Un día de verano el viento  toma</em><br />
<em>la jarcia de la barca y arroja la  Tierra hacia adelante.</em><br />
<em>Rema el nenúfar con su pata de rana  oculta</em><br />
<em>en el vientre oscuro de la laguna que  huye.</em>
</p></blockquote>
<p>Siempre me  impresionó mucho su modo de la solidaridad, que nunca se expresa en el panfleto  o el manifiesto, sino en el uso de la metáfora y del misterio. Sus imágenes,  herederas de la gran poesía europea del siglo XX, se despliegan en un mundo que  se ha vuelto comprensible en muchas lenguas. Su acción es la acción poética,  lejos de toda ceremonia. Y además, mantiene el humor y la ironía, como  resguardo contra la solemnidad. La brevedad de su obra es asombrosa. En un  volumen de 500 páginas caben todos sus títulos. </p>
<p>Hay que  saber leer entre líneas para recibir este humanismo y esta defensa de la naturaleza  que nos llega sin manifiestos y sin ideologías. Hay que saber también leer allí  su más grande rechazo a todo despotismo.</p>
<blockquote><p>
<em>Lo divino  roza a una persona y enciende una llama</em><br />
<em>pero luego se  retira.</em><br />
<em>¿Por qué?</em><br />
<em>La llama  atrae las sombras, éstas vuelan crepitando y se funden</em><br />
<em>          con la llama </em><br />
<em>que sube y se  ennegrece. Y el humo se extiende negro y</em><br />
<em>          estrangulador. </em><br />
<em>Al final, tan  solo el humo negro; al final, tan solo el devoto</em><br />
<em>          verdugo.</em></p>
<p><em>El devoto  verdugo se inclina hacia adelante</em><br />
<em>sobre la  plaza y la multitud, que forman un espejo rugoso</em><br />
<em>donde puede  mirarse.</em></p>
<p><em>El mayor  fanático es el mayor escéptico. Él no lo sabe.</em><br />
<em>Él es un  pacto entre dos</em><br />
<em>según el cual  el uno tiene que ser visible al cien por ciento y el</em><br />
<em>          otro invisible. </em><br />
<em>¡Cómo odio la  expresión &quot;cien por ciento&quot;!</em>
</p></blockquote>
<p>En el caso  de un contemporáneo como Tranströmer, y de su traducción al castellano, el  traductor podrá a primera vista creer, por la cercanía histórica, que tendrá  una tarea fácil, deslizando su malla de sentidos y equivalencias sobre el texto  del poeta. Un mundo contemporáneo debería ser más comprensible que un mundo  antiguo y remoto. Pero no es así, sin embargo. Se trata de un viaje en lo  contemporáneo, pero un largo viaje al fin. En mi caso, el viaje de un  latinoamericano hispanohablante inmerso en una cultura totalmente diferente,  como la escandinava.</p>
<p>El caso de  Tomas Tranströmer es el de un poeta proveniente de un pequeño país de herencia  monárquica pero al mismo tiempo abanderado, durante el Siglo XX, con las  consignas de la igualdad y la solidaridad. Un país que ha evitado durante  siglos la guerra a toda costa. </p>
<p>El poeta  advierte, anuncia, intuye:</p>
<blockquote><p>
<em>Una escultura expuesta en el espacio:</em><br />
<em>solo, en medio de la estancia, un  caballo.</em><br />
<em>Mas al principio no lo percibimos</em><br />
<em>atrapados por todo aquel vacío.</em></p>
<p><em>Más tenues que el susurro de un molusco</em><br />
<em>en la ciudad se oían ruidos y voces,</em><br />
<em>iban girando en la sala desierta,</em><br />
<em>murmurando, en busca de un poder.</em>
</p></blockquote>
<p>Esto fue  escrito en el legendario país de los vikingos, y también el país de la  vanguardia literaria encabezada por el gran Augusto (que ya tiene nombre  español) Strindberg. Al menos eso parecía ser Suecia, a partir de la mitad del  siglo pasado, a los ojos de un recién llegado. La Suecia <em>neutral</em>. Un  socialismo con rostro humano, un capitalismo humanista&#8230; Un mundo de herencias  y valores muy diferentes a los de un refugiado político de una dictadura  sudamericana en un país monoproductivo, elitista y auroritario como Uruguay,  que llega a esta zona del Norte de una manera súbita y compulsiva.</p>
<p>Tranströmer,  a partir de los años 80, reacciona contra la deshumanización de la sociedad  sueca, y contra el imperio del capitalismo, que derriba monumentos históricos y  destruye la naturaleza sin otra motivación que la acumulación de capital. Y así  sigue siendo hasta el presente. Sería interesante que Tomas pudiese escribir  hoy y opinar sobre la evolución de Suecia; de país neutral y abanderado del “socialismo”  hasta transformarse en país participante en ocupaciones y bombardeos de la  OTAN, con la que colabora sin siquiera ser miembro. De ser el país ejempo de  paz pasó a ser uno de los mayores de exportadores de armas a dictaduras como  Arabia Saudita&#8230;</p>
<p>Pero, ¿cómo  lograría traducir y publicar Tranströmer este joven poeta sudamericano? Aquí  citaré una anécdota que publiqué a fines del año pasado en el suplemento El  País Cultural de Montevideo:</p>
<blockquote><p>
<em>A principios de los años 80, recién  llegado a Suecia, hablando con mi compañera sueca de entonces, le dije:</em></p>
<p><em>-Hay un poeta sueco que me gusta  mucho: se llama Tomas Tranströmer.</em><br />
<em>Ella, que era muy joven y no era  gran lectora de poesía, me dijo:</em><br />
<em>-Ah, Tranströmer. Es un poeta muy  conocido. Fijate que hasta lo han citado en los noticiarios de televisión&#8230; A  cada rato se gana un premio. Para mí es un poco denso. </em></p>
<p><em>Ella prefería a los poetas  trovadores (Dan Andersson, Mikael Wiehe, Cornelis Wreeswijk), a los que había  conocido bien cuando era okupa en Estocolmo.</em><br />
<em>-¿Sabés? Hay un poema de Trasntrömer  que quisiera traducir. Podríamos publicarlo en </em>Saltomortal<em> (que  era una revista bilingüe que editábamos por ese tiempo)&#8230; Pero creo que sería  más serio pedirle autorización. No sé cómo funciona el asunto de los derechos  en Suecia.</em><br />
<em>-¿Cómo funciona? Llamalo por  teléfono y preguntale&#8230;</em>
</p></blockquote>
<p>Y así, en un contacto directo, fue que recibí la  cálida respuesta junto a la visita de Tranströmer que me autorizaba a traducir  sus poemas. Y el poeta me dijo: “Siempre he deseado conocer Montevideo, ese  “otro monte” donde nació el Conde de Lautréamont”.</p>
<p>Y así  comenzó este largo viaje que no ha sido solamente entre lenguas lejanas entre  sí, sino también a través de los años y de las culturas.</p>
<p>Dejando de  lado los poemas que publiqué en revistas y periódicos, primero fue un volumen  en Montevideo, Ediciones de Uno, que prologó Louise von Bergen, y que titulé <em>El  bosque en otoño</em>, en 1989. Luego se publicó un volumen que se llamó <em>Para  vivos y muertos</em>, en Madrid. En 1998 le hicimos un homenaje en la ciudad de  Malmö, en el que leímos el poema Abril y silencio en 7 idiomas&#8230; y publicamos  un cuaderno bilingüe, en español en en persa, en versión del poeta Mohammed  Hezareh Nia. Luego, publicamos un librito bilingüe con jaicús (aún inéditos en  sueco) en Montevideo, en Ediciones Imaginarias. Para culminar en 2010 y 2011  con la obra completa, totalmente corregida y que es la única versión <em>autorizada</em>:  se trata de los volúmenes <em>El cielo a medio hacer</em> y <em>Deshielo a  mediodía</em>, de Nórdica Libros.</p>
<p>En la obra  de Tranströmer, la diferencia cultural y geográfica resulta un abismo a  transitar; exige un desplazamiento por los contextos culturales, las geografías  y los climas: un viaje tan complicado como los viajes en el tiempo.</p>
<p>Alguna vez,  un colega me advirtió sobre el supuesto riesgo de traducir, que consistiría en  la posibilidad de dejar de lado u opacar la producción propia. Pero ¿hay mejor  traductor de poesía que un poeta? Si no lo hacemos nosotros, ¿en manos de quién  quedaría esta delicada tarea? La traducción ha sido para mí un largo  viaje enriquecedor, un viaje de aprendizaje,  un diálogo con otros poetas.</p>
<p>Si cuando  empecé a traducir tenía alguna experiencia que pudiese ayudarme en la tarea,  era el oficio de poeta. Mi trabajo como traductor ha sido siempre autodidacta,  sin textos teóricos de por medio ni educación universitaria en el campo de la traducción;  esto si dejo de lado mis estudios de lingüística en el Instituto de Profesores  Artigas de Montevideo y los cursos de Literaturas Nórdicas en la Universidad de  Estocolmo. Esos estudios me ayudaron a tener conciencia del carácter técnico de  la traducción y de la importancia que ella tiene en la tarea de transmisión y  conocimiento entre diferentes contextos culturales.</p>
<p>Entré a la  selva de la traducción casi por casualidad y casi por terapia de un exilio  prolongado en Suecia, una tierra que sentía al comienzo fría y remota. Traducir  fue una manera de descifrar sus claves, sus tradiciones y sus costumbres. Para  un poeta, traducir en los ratos libres, es un excelente ejercicio. Siempre que  de esta tarea no se ponga uno a hacer literatura propia, porque entonces lo  estropea todo. Hay que tener la capacidad de prestar el propio intelecto y la  propia creatividad al texto original y ponerse a disposición de un texto ajeno,  que al final también se hace propio. Como escribiese Ingmar Bergman sobre el  trabajo artístico: <em>Hay que aprender a matar los amores. </em>La traducción se  constituye así en género literario.</p>
<p>Fue mi  propia curiosidad de poeta la que me llevó a asomarme a este mundo de la  traducción, que es un mundo de escritura de <em>otros</em>. De no estar  elaborando una obra poética propia, no me hubierse interesado traducir.  Traducir es como leer, pero con cuatro ojos.</p>
<p>Y si el  poeta intenta buscar la manera de decir algo sobre lo que sucede en el mundo, de  dar un <em>sentido</em> a sus percepciones, también el traductor de poesía (que  también es un escritor, aunque escritor paralelo al fin) intentará, de la misma  manera apasionada, producir esa versión, esa <em>transcreación</em> (como la  llamase el poeta y semiótico brasileño Haroldo de Campos) que esté centrada en  una esencial fidelidad al texto, una fidelidad lograda a fuerza de paralelismo  del sentido y de la forma. El traductor trabajará en crear un nuevo modelo que  pueda ser puente entre el autor de la lengua original y el lector de la lengua  de llegada.</p>
<p>Quiero  recordar que Tranströmer también es traductor y publicó un volumen con sus  traducciones en 1999. </p>
<p>En ese  callejón que corre entre los dos textos –entre lengua original y lengua de  llegada-, en esa zona confusa donde el decir algo puede convertirse fácilmente  en el <em>no decir nada</em> o en decir lo que <em>no</em> <em>dice </em>el texto  original, allí se ubica el traductor. <br />
Aquí me  gustaría recordar el tema del <em>desplazamiento hermenéutico</em>, formulado por  George Steiner, según el cual existen las siguientes etapas: la <em>confianza  preliminar</em>, es decir la lectura desprevenida del texto que se va a  traducir; la <em>agresión</em>, que es  incursiva y extractiva, el lector deja de ser desprevenido y se vuelve  selectivo; la <em>incorporativa</em> en la que  se realizan importaciones de significado y forma, el lector se va transformando  en traductor; y la <em>restitutiva</em>, que  implica la creatividad y juicio del traductor inmerso ya en la aventura de la <em>transferencia</em>.&nbsp; De esta manera,  Steiner nos propone una manera de abordar la reflexión sobre la traducción que  es diferente de las&nbsp; repetitivas oposiciones traducción literal /  traducción libre. </p>
<p>Pienso que así,  paso a paso, se llega a la traducción, que es un <em>sustituto</em> del texto  original, y por eso se constiuye en un dominio similar al del género literario.  La traducción literaria es un modo de creación, un territorio independiente. El  traductor es un escritor que trabaja <em>en base a la transferencia cultural.</em> Es decir, ejerce una manera más de la escritura creativa, fictiva, literaria. Las  traducciones son una especie de <em>escritura fantasma</em>, una escritura en  negativo que, inevitablemente, conservarán la manera, las marcas de estilo, las  opciones del traductor, que de este modo se convierte en un escritor peculiar.</p>
<p>He aprendido que no hay traducciones de poesía  satisfactorias, pero tampoco privilegiadas: si somos honestos, habrá tantas  traducciones posibles de un poema, como lectores atentos del original pueda  haber. </p>
<p>Si el texto poético es equivoco por naturaleza, la  traducción debe mantener la equivocidad también. Las variantes de un texto a  las que llegamos con participantes de mis talleres, todas son dignas y  fidedignas, aunque todas podrían discutirse, por alguna razón. Porque toda  traducción es una máscara, una versión que nos <em>acerca al original</em>, nos pasea por las cercanías, pero tan solo  esto. </p>
<p>Así me sonó  a mí la introspección de la esperanza de Tranströmer en mi castellano  rioplatense:</p>
<blockquote><p>
<em>HEREDÉ </em><em>un bosque oscuro  al cual rara vez voy. Pero llegará el día en que muertos y vivos cambien de  sitio. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. Aún nos queda esperanza. A  pesar del trabajo de numerosos policías, el crimen más grave queda sin  resolver. Del mismo modo, hay en algún lugar de nuestras vidas un gran amor sin  resolver. Heredé un bosque oscuro, pero hoy camino por otro bosque, el claro.  ¡Todo lo viviente que canta serpea se sacude y repta! Es primavera y el aire es  muy intenso. Me he graduado en la universidad del olvido y tengo las manos tan  vacías como la camisa que cuelga en la cuerda.</em>
</p></blockquote>
<p>También he aprendido que no hay mejor lectura que la  que se enfrenta al verdadero original, hábito corriente en el lector sueco, que  normalmente lee en inglés, y cada vez más en español, que ya es la tercera  lengua de Suecia. Lamentablemente, esta lectura directa de otras lenguas es muy  poco frecuente en América Latina, porque los recursos para educación son  siempre insuficientes. Los pocos privilegiados que allí pueden estudiar en una  escuela bilingüe, ellos tienen la chance de lectura directa de inglés, francés,  alemán&#8230; Por todo esto, la enseñanza de lenguas y la formación de traductores en  América Latina debería ocupar un lugar muy importante en todos los niveles de  la educación. Desgraciadamente no es así, por razones de desigualdad mundial.</p>
<p>Agregaré con todo respeto que en España, después de aquella  famosa traducción de Cortázar que llevaba la leyenda: “traducción al  argentino”, las puertas han estado bastante cerradas para los traductores  latinoamericanos. Los procesos de producción del libro en castellano han  llevado a una situación de total dependencia de las traducciones peninsulares. </p>
<p>Las multinacionales del libro españolas han adquirido,  en las últimas décadas, muchas casas editoriales de América Latina. Los libros  se imprimen y distribuyen en América, pero las decisiones editoriales sobre <em>qué libros han de publicarse o traducirse</em>,  se toman en Madrid o Barcelona. Situación injusta, por no decir anómala, para  no hablar directamente de colonialismo cultural&#8230;</p>
<p>Los traductores latinoamericanos, con todo el derecho  de traducir a las variantes del castellano que han heredado, están a la espera  de que España sea más receptiva a su trabajo, así como los Centros de Cultura  de España del continente realizan la excelente labor de aceptar y estimular estas  variantes de una lengua madre común.</p>
<p>Por esto ha sido un honor y un privilegio, pero ante  todo un placer, dar a conocer mis versiones de Tomas Tranströmer en Ediciones  Nórdicas de Madrid 1), en esta editorial dirigida por su audaz director, Diego  Moreno. Aunque yo no le perdone que me haya obligado a escribir los puntos  cardinales con mayúscula, como es costumbre en España, y que no me haya  permitido escribir la palabra <em>jaicú</em> como suena en español, con <em>jota</em> y con <em>ce</em>&#8230;</p>
<p>Y así pudimos  leer, en todo el gran ámbito de la lengua castellana, la declaración de amor de  Tranströmer:</p>
<blockquote><p>
<em>EL lución, lagartija sin patas, fluye a ras de la  escalera del zaguán</em><br />
<em>calmo y  mejestuoso como una anaconda; la diferencia es </em><br />
<em>          solamente el tamaño. </em><br />
<em>El cielo está  cubierto pero el sol irrumpe. Así es el día.</em></p>
<p><em>Esta mañana,  mi amada ahuyentó a los malos espíritus. </em><br />
<em>Como cuando  uno abre la puerta de un oscuro cobertizo del Sur </em><br />
<em>y la luz lo  invade </em><br />
<em>y las  cucarachas salen como flechas rápido rápido hacia los</em><br />
<em>          rincones y suben por las paredes </em><br />
<em>y ya no están  —uno las vio y a la vez no las vio— :</em><br />
<em>así la  desnudez de mi amada hizo huir a los demonios.</em>
</p></blockquote>
<p>Agradezco a la Cátedra Vargas Llosa, al Instituto  Cervantes y a la Fundación Caballero Bonald, la invitación a participar en este  Homenaje a Tomas Tranströmer, Premio Nóbel de Literatura 2011, el poeta y el  amigo entrañable. También tengo que presentar aquí mi agradecimiento, un tanto  tardío, a Louise von Bergen, profesora de Literaturas Nórdicas en la ciudad de Montevideo  y a Francisco Uriz, pionero de la traducción al castellano de las letras  escandinavas. </p>
<p>Gracias a todos por alentarme en mi trabajo.</p>
<p><em>                                                                                                 Malmö, abril de 2012</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>1)El cielo a medio hacer, Nórdica Libros, Madrid,  2010;</em><br />
<em>Deshielo a mediodía, Nórdica Libros, Madrid, 2011</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>John M. Bennett. Estados Unidos</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 01:42:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ha publicado más de 400 libros y plaquetas de poesía, poesía visual y sonora, y otras materias en inglés y español. Fundó y dirige The Avant Writing Collection en la Biblioteca del Estado de Ohio, en Columbus, Ohio, EE.UU. “Título &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/john-m-bennett-estados-unidos/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/john-bennett-100x75.jpg" alt="john-bennett" title="john-bennett" width="100" height="75" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2826" />Ha publicado más de 400 libros y plaquetas de poesía, poesía visual y sonora, y otras materias en inglés y español. Fundó y dirige The Avant Writing Collection en la Biblioteca del Estado de Ohio, en Columbus, Ohio, EE.UU. “Título invisible” es el poemario, escrito en México, que nos comparte.<br />
<span id="more-2840"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>© John M. Bennett 2011</p>
<div id="attachment_2826" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/john-bennett.jpg" alt="john-bennett" title="john-bennett" width="400" height="300" class="size-full wp-image-2826" /><p class="wp-caption-text">John M. Bennett</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">John M. Bennett ha  publicado más de 400 libros y plaquetas de poesía, poesía visual y sonora, y  otras materias en inglés y español; recientemente <em>El Humo Letrado</em>, White Sky Books, 2011; <em>Las Cabezas Mayas</em>, Luna Bisonte Prods, 2010; <em>Cuitlacochtli: Typographic Stick Figures</em>, Xexoxial Editions, 2012;  y <em>The Gnat&#8217;s Window</em>, Luna Bisonte  Prods, 2012.  Fundó y dirige The Avant  Writing Collection en la Biblioteca del Estado de Ohio, en Columbus, Ohio,  EE.UU.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Click para ver a pantalla completa</strong></p>
<p><object style="width:420px;height:272px" ><param name="movie" value="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120513162443-6019ef1b0d524214b8fbe073258820f2" /><param name="allowfullscreen" value="true"/><param name="menu" value="false"/><param name="wmode" value="transparent"/><embed src="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" menu="false" wmode="transparent" style="width:420px;height:272px" flashvars="mode=mini&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120513162443-6019ef1b0d524214b8fbe073258820f2" /></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Feria del Libro de Buenos Aires. Rafael Ruiz Moscatelli</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 01:39:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Narrador y periodista Chileno, Rafael es un curioso cronista de sus propios pasos e intereses. Aquí nos hace un recuento de su experiencia en la feria porteña, una de las más importantes de habla hispana. &#160; &#160; La Feria del &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/la-feria-del-libro-de-buenos-aires-rafael-ruiz-moscatelli/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/ruiz-rafa-75x100.jpg" alt="" title="ruiz-rafa" width="75" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2813" />Narrador y periodista Chileno, Rafael es un curioso cronista de sus propios pasos e intereses. Aquí nos hace un recuento de su experiencia en la feria porteña, una de las más importantes de habla hispana.</p>
<p><span id="more-2839"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La Feria del libro de Buenos Aires</strong></p>
<p>Rafael  Ruiz Moscatelli.</p>
<div id="attachment_2813" class="wp-caption aligncenter" style="width: 159px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/ruiz-rafa.jpg" alt="" title="ruiz-rafa" width="149" height="198" class="size-full wp-image-2813" /><p class="wp-caption-text">Rafael Ruiz Moscatelli</p></div>
<p>La Feria del libro de Buenos Aires  es una de las más grandes de America, con muchísimos&nbsp; metros cuadrados de  estantes con libros y revistas de editoras y distribuidoras de libros  argentinas. Las “distru-editoras” son una realidad en Argentina, es una  industria antigua que ha sobrevivido a crisis de todo tipo. Da gusto ver  editoriales antiguas y emprendimientos de libreros independientes.</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/feria-libro.jpg" alt="" title="feria-libro" width="264" height="198" class="aligncenter size-full wp-image-2822" /></p>
<p>Como en todas las ferias  internacionales en Buenos Aires están presentes las editoriales globales más conocidas  en los países de habla española, en sus instalaciones hay marketing de sus  autores más celebres y&nbsp; de los nuevos considerados más comerciales.  Fue impresionante ver torres de libros y de  fotos de una autora cuyo nombre no recuerdo para no engrosar un descomunal  esfuerzo propagandístico, aclaro, no es chilena. Vi un par de stand de libros  electrónicos con fines  promocionales y  poco interés en la difusión de autores literarios o científicos. Los emprendedores  Tic vinculados al mundo editorial, tienen dificultades para promover contenidos  y autores, como si el futuro de los libros electrónicos tuviera relación con  las virtudes de las plataformas tecnológicas y menos con las virtudes  literarias o científicas de las obras que circulan en la red.  Tales emprendedores coinciden con los críticos  y libreros recelosos de lo emergente. Curiosamente en tiempos de variedad y  cruce de géneros en la narrativa contemporánea  de los cuales unos de su precursores fue Bolaño, la clasificación en géneros sirve  para ordenar las estanterías de las tiendas de libros con los criterios del  marketing, encajonando y limitando gustos y preferencias de los lectores.</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/feria-libro-1.jpg" alt="" title="feria-libro-1" width="298" height="198" class="aligncenter size-full wp-image-2823" /></p>
<p>Los tradicionalistas, usen el papel  o plataformas digitales para distribuir libros   tienden a transformar  en clásicos  a los best seller. El desafío de los escritores actuales, sean narradores,  cronistas, ensayistas, científicos, o poetas, para crear un espacio de  escritura contemporánea en Internet es que deben estar a la altura de los  clásicos. Los primeros en circular en la red y en ser digitalizados son ellos,  son patrimonio del conocimiento de la humanidad, vale decir los editores y  distribuidores digitales no pagaron derechos por hacerlos circular en la red y  en las bibliotecas digitales.  Para hacer  espacio a  obras más recientes sin negar el  valor de Herodoto, Cicerón o Kant,  debemos reconocer  lo   siguiente: esos autores son más conocidos que leídos.  Algo similar sucede con Tolstoi, Joyce, Proust,  y otros.  Y lo mismo ocurrirá con  Cortazar y Hemingway.</p>
<p>La diversidad de escritores y textos  que circulan en el planeta augura que los nuevos escritores armaran su espacio  y aunque pueden llegar a ser más leídos que un clásico, eso no evita que muchos  de ellos pasen al olvido. Harry Potter dará una medida. Esa masividad no garantiza  su permanencia. Son pocos los que recuerdan a Irwin Wallace  gran escritor de best sellers en los setenta y  finales de los ochenta y nadie duda de la importancia de Faulkner o Jhon Dos  Pasos aunque no los hayan leído. Las conversaciones sobre escritores y libros  son mas frecuentes que su lectura. Lo mismo ocurre con el futbol. Internet es  una gran conversación donde también se conversará mucho de libros.</p>
<p>En la Feria hubo  debates, encuentros, un festival de poesía y diálogos&nbsp; de escritores  latinoamericanos. La feria funciona mas de 15 días y podría funcionar un mes  entero es un hervidero de jóvenes y viejos. Compré libros&nbsp; a buen precio  en las distribuidoras y editoriales argentinas, ofertas y libros recién  editados. Encontré un conversación muy aleccionadora sobre los noventa hasta el  presente, entre Norman Mailer y su hijo Búfalo Mailer, compré a los autores  argentinos Cesar Aira, Roberto Piglia, Rodolfo Arlt, son unos acorazados los leí  en una cervecería de la Plazuela Julio Cortazar en Palermo.</p>
<p>El festival de  poesía tiene luz propia, es muy buena idea hacerlo coincidir con la Feria. La  vitalidad de los poetas, su entusiasmo, su falta de vanidad estúpida, les  permite leer su obra con igual fuerza si hay cuarenta personas o cuatrocientas.  Asistí a lecturas que promediaban entre 150 a 300 personas, escuché a poetas de los  cuales una buena parte&nbsp; de la audiencia no habíamos oído hablar, y los  presentes escuchamos con atención versos del alma, la pasión y las visiones.  Una muchacha sentada una fila mas adelante&nbsp; parecía estar en un recital de  música pop. Su conexión con una poetisa irlandesa era muy especial,  comentó los versos y los énfasis y giros de la  poetisa, con exclamaciones iguales a las expresiones de los jóvenes en los  festivales de música. Y era perfecto.</p>
<p>No percibí el  mismo entusiasmo en los diálogos  sobre  literatura latinoamericana, de los escritores, narradores de novelas y cuentos.  Donde,  salvo excepciones, sus intervenciones  daban cuenta de dramas comerciales más que de sus obras, de las dificultades de  la industria más que de sus proyecciones.  Hablaban como sociólogos de la literatura  ahondando en temas tan específicos y desangelados  que uno empieza a entender porque el premio  Pulitzer quedo vacío por segunda vez. Incluso un autor no habló y otros fueron  cicateros con sus expresiones ante un público deseoso de escuchar&nbsp;lo que  piensan los autores latinoamericanos. Por lo menos al panel que yo asistí dieron  la impresión de que no tenían mucho&nbsp; que decir. Espero que en otros  paneles hayan sido más vitales.</p>
<p>Y una curiosidad  final, todos o casi todos los panelistas chilenos están vinculados a la Universidad  Diego Portales. Escuché al rector exponiendo en uno de los paneles. ¿Corresponde  que seamos representados por los escritores que trabajan o están vinculados a  una institución privada de educación?.   No cabe duda que como método es eficiente y rentable. Y no es  responsabilidad de ellos copar un espacio que a otros no les interesó o no pudieron,  o no supieron. Pero igual hay algo que no   calza. O es solamente un asunto económico.  Hay que darle una vuelta.  El rector habló de un convenio con la Feria de  Buenos Aires, entonces esto puede ser una tradición y a lo mejor  una severa limitación para los creadores que  no están vinculados a esa universidad o a la academia en general. Hay que darle  una vuelta. No es tan simple. O, como siempre, en Chile es un problema económico,  el que tiene va y los demás se las arreglan. No sé bien como debe ser, me tinca  que más mezcladito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El cristianismo indignado. Juan José Tamayo</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 01:33:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El reconocido teólogo español argumenta por qué el cristianismo es, en esencia, una fuerza inconforme contra el capital: la codicia es incompatible con Dios. &#160; &#160; INDIGNADO CON EL PODER ECONÓMICO Juan José Tamayo Director de la Cátedra de Teología &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/el-cristianismo-indignado-juan-jose-tamayo/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/02/juanjose-tamayo-thumb.jpg" alt="" title="juanjose-tamayo-thumb" width="75" height="100" class="alignleft size-full wp-image-552" />El reconocido teólogo español argumenta por qué el cristianismo es, en esencia, una fuerza inconforme contra el capital: la codicia es incompatible con Dios.</p>
<p><span id="more-2838"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>INDIGNADO CON EL PODER ECONÓMICO</strong><br />
<strong>Juan José Tamayo</strong><br />
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las  Religiones<br />
Universidad Carlos III de Madrid</p>
<div id="attachment_1272" class="wp-caption aligncenter" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/09/juan-jose-tamayo.jpg" alt="Juan José Tamayo" title="juan-jose-tamayo" width="250" height="333" class="size-full wp-image-1272" /><p class="wp-caption-text">Juan José Tamayo</p></div>
<p>            El movimiento de los  Indignados no es ajeno al cristianismo, sino que se encuentra en su misma  entraña y constituye uno de los rasgos más importantes de la figura de su  fundador, Jesús de Nazaret. En el artículo anterior hablé de la indignación de  Jesús con el poder político. Hoy me centraré en el poder económico, ya que es  en ese terreno en el que el conflicto del Nazareno se torna más radical y sin  concesiones, al considerar que la riqueza genera la pobreza, que es el  verdadero rival de Dios, y que los ricos, con su estilo de vida arrogante, demuestran  una gran insensibilidad hacia los pobres. Por eso Jesús establece la total  incompatibilidad entre Dios y la acumulación de bienes. Veamos cómo manifiesta  su resistencia e indignación a los poderes económicos.<br />
            Jesús vive un estilo de  vida pobre, desprendida, itinerante, no atada a las riquezas. Las tradiciones  evangélicas lo presentan como una persona desinstalada: a) No tiene residencia  fija, carece de hogar estable y a sus más cercanos seguidores les pide abandonen  casas y haciendas para seguirle y compartir su estilo de vida. b) No está  apegado a la familia. Lleva a cabo un cambio en la concepción del parentesco: este  no se basa en los lazos de la sangre, sino en la escucha y la práctica de la  palabra de Dios y en la opción por los excluidos. c) Vive sin posesiones; no  lleva dinero en el bolsillo; por eso puede desafiar al poder económico y  echarle en cara su proceder injusto. d) Renuncia a la seguridad personal. Vive  sin protección y se siente indefenso ante las permanentes agresiones de que es objeto.  La falta de protección desemboca en detención, condena y ejecución. <br />
            En dos de sus estudios más  rigurosos y originales: <em>Jesús.  Vida de un campesino judío</em> (Crítica, Barcelona, 1994) y <em>Jesús: biografía revolucionaria</em> (Grijalbo  Mondadori, Barcelona, 1996), el  investigador norteamericano John Dominic Crossan presenta a Jesús como un <em>campesino judío</em>, que vive al estilo de  los filósofos cínicos griegos y que anuncia un programa económicamente revolucionario  fundado en tres principios: el igualitarismo religioso y económico  antijerárquico, la comensalía como banquete de los pobres y la sanación  gratuita. John P. Meier, otro de los más prestigiosos especialistas en el Jesús  histórico, lo define, creo que certeramente, como “un judío marginal”,  aludiendo a su ubicación en los márgenes de la sociedad, lo que implica un desafío  permanente al modelo económico dominante (<em>Un  judío marginal</em>, 5 volúmenes, EVD, Estella, 1998 ss.) <br />
            Jesús muestra su  resistencia al poder económico denunciando la riqueza. Ésta dificulta de forma  extrema a los ricos la entrada en el reino de los cielos, es decir, la  salvación: &quot;Os aseguro que con dificultad entrará un rico en el reino de  Dios. Lo repito: más fácil es que entre un camello por el ojo de una aguja que  no entre un rico en el reino de Dios &quot; (Mt 19, 23; Mc 10, 23; Lc 18, 24). Las  personas “ricas”, recuerdan los exegetas neotestamentarios Malina y Rohrbaugh  comentando este texto, eran consideradas ladrones o herederos de ladrones. <br />
¿Por la indignación de Jesús ante el  poder económico? En primer lugar, porque los ricos sustituyen a Dios por la acumulación  de bienes. Y donde hay apego a la riqueza y confianza en los bienes materiales,  no cabe la afirmación de Dios, ni la confianza en él. El dinero es incompatible  con el espíritu evangélico de pobreza. La codicia es incompatible con Dios:  &quot;Nadie puede servir a dos señores; porque odiará a uno y querrá al otro, o  será fiel a uno y al otro no le hará caso. No podéis servir a Dios y al  dinero&quot; (Lc 16, 13; Mt 6, 24). Dios personifica los valores del reino:  paz, vida, alegría, servicio, etc. El Dinero personifica los contravalores del  reino: egoísmo, muerte, insolidaridad, etc. La codicia, que lleva a acumular  riquezas, no garantiza la vida. La idolatría en el judaísmo consistía en adorar  al becerro de oro; <em>en el cristianismo, en  adorar el oro del becerro</em>. <br />
            En segundo lugar, porque  la riqueza, toda riqueza, <em>es injusta</em> (Lucas habla de &quot;dinero injusto&quot;, 16,9.11), es un medio de dominación  y opresión que genera pobreza. El apego a la riqueza es tan fuerte, engancha  tanto, que los ricos no atienden a razones ni divinas ni humanas, como pone de  manifiesto la parábola del pobre Lázaro y el rico epulón (Lc 16, 19-31).  <br />
            Jesús asume el  empobrecimiento no por ascesis, ni por espíritu de sacrificio, ni porque sienta  desprecio hacia los bienes materiales, sino en solidaridad con los pobres y  como condición necesaria para su defensa eficaz. Y lo asume consciente, libre y  activamente. Jesús no es un puritano que adopte la pobreza por sí misma y la  canonice como si se tratara de una virtud a practicar. Tampoco es un romántico  que ame la pobreza y el desprendimiento. No adopta una actitud conformista ante  la existencia de la pobreza y de los pobres, cual si se tratara de un fenómeno  natura, de un hecho fatal o de algo querido por Dios, sino que protesta contra  ella y la denuncia por ser injusta. <br />
            La opción por los pobres  no es un simple entretenimiento o una corazonada de Jesús, sino su <em>práctica fundamental</em>. Él se encuentra  siempre cerca de las personas y de los grupos maginados social y religiosamente,  y se pone de su lado: publicanos, pecadores, prostitutas, pobres, enfermos,  posesos, paganos, samaritanos, mendigos, etc. Pues bien, al ponerse de su lado  no se limita a declararlos hijos de Dios, sino que está cuestionando de raíz  las causas materiales y religiosas que daban lugar a la marginación y lucha por  su erradicación.  <br />
(Revista ESCUELA, 26 de abril de 2012).  </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Odette Alonso, Santiago de Cuba, 1964</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 01:30:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Radica en México desde 1992 y es a todas luces una voz madura, con un discurso muy propio y una motivación de género. &#160; &#160; &#160; &#160; &#160; Odette Alonso (Santiago de Cuba, 1964). Poeta y narradora. Su cuaderno Insomnios &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/odette-alonso-santiago-de-cuba-1964/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/odette-alonso-61x100.jpg" alt="odette-alonso" title="odette-alonso" width="61" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2829" />Radica en México desde 1992 y es a todas luces una voz madura, con un discurso muy propio y una motivación de género.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span id="more-2837"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/odette-alonso.jpg" alt="odette-alonso" title="odette-alonso" width="122" height="198" class="alignleft size-full wp-image-2829" /><strong>Odette Alonso</strong> (Santiago de Cuba, 1964). Poeta y narradora. Su cuaderno <em>Insomnios en la noche del espejo</em> (Chetumal, 2000) obtuvo el Premio Internacional de Poesía “Nicolás Guillén” 1999. Ha publicado una  decena de poemarios, el más reciente <em>Víspera  del fuego</em> (Monterrey, Intempestivas, 2011). El año pasado salieron a la luz  dos compilaciones de su obra poética: <em>Manuscrito  hallado en alta mar</em> (Xalapa, Universidad Veracruzana) y <em>Bajo esa luna extraña</em> (Madrid, Efory  Atocha). Odisea Editorial publicó su libro de relatos <em>Con la boca  abierta</em> <em>(Madrid, </em>2006<em>) y Quimera Ediciones su primera novela: </em><em>Espejo de tres cuerpos</em><em> (México, 2009). </em>Compiladora  de la <em>Antología</em> <em>de la poesía cubana del exilio</em> (Valencia, Aduana Vieja, 2011). Ha sido incluida en antologías de poesía y narrativa.  Autora de los blogs <em>Parque del Ajedrez</em> y <em>Sáficas</em>. Radica en México desde  1992.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>AIRES DE  BIZANCIO</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ella mezcla los astros encima  de la mesa<br />
como en un dominó.<br />
Con la boca entreabierta<br />
liba el aire azulado sobre las  dos orillas.<br />
El ámbar traza el rumbo del  ojo que la mira.<br />
Tarde o temprano entregará su  cuello <br />
la piel de terciopelo que el  fuego curtirá.<br />
Tarde o temprano morderá la  cicatriz <br />
y a cuentagotas<br />
chupará la sangre eterna de su  sed.<br />
Un puñado de títeres volcarán  en su oreja <br />
hierbas amargas y un redondel  de holanes<br />
que apagarán en su cuerpo el  resplandor.<br />
Después<br />
sólo el zumbido de una mosca <br />
en el silencio sordo de las  tres.<br />
Una vez más la noria sobre su  punto muerto<br />
y ella mezcla los astros como  en un dominó<br />
mientras la luz se ensaña sobre  el ámbar de sus ojos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>AEROPUERTOS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Compro  baratijas para ti<br />
en  los aeropuertos<br />
muñequitas  de folclor<br />
tazas  de letras<br />
cántaros  pequeños y vacíos<br />
que  llenaré de luz <br />
para  echarla en tus manos<br />
y que  así me acaricies<br />
luminosa<br />
espléndida  invención de tus dedos<br />
mi  cuerpo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ELLA ESCRIBE CARTAS  DE AMOR</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sentada  frente al mar<br />
al  cobijo del viento que amansa el mediodía<br />
garabatea  letras <br />
que  nadie <br />
en  ningún tiempo <br />
leerá.<br />
Escribe  para ella<br />
para  el viento que vuelve como un viajero antiguo<br />
para  el mar<br />
esa  burla de espuma y de salitre.<br />
Lentamente<br />
como  si lo soñara<br />
dibuja  un nombre<br />
una  ilusión<br />
un  cuento donde el príncipe es princesa<br />
es  amazona<br />
es  labio tierno donde libar la sed.<br />
Ella  mira al transeúnte y se lamenta<br />
cuánto  soñar para que en un segundo<br />
el  sueño se despeñe.<br />
Y era  tan simple<br />
era  decir amor<br />
aroma  de conífera<br />
sutil  columna de humo donde el nombre se eleva <br />
penetra  por el cuerpo al pulso de la sangre<br />
se  vuelve idioma interno<br />
dolor  que simboliza una presencia.<br />
Era  tan simple escribir con letra pequeñita<br />
decirlo  en un susurro al sol del mediodía<br />
con  la tinta indeleble con que se inventa un beso<br />
con  que se escriben cartas que el correo inspecciona<br />
y no  deja llegar a su destinatario.<br />
Era  tan simple un gesto<br />
la  vista al horizonte<br />
la  mirada topando con lo desconocido<br />
halo  de luz en el paisaje de la tarde. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>EN LA PLAYA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><em>Viendo un cuadro de Picasso</em></p>
<p>Como  si en ello les fuera la esperanza<br />
las  dos mujeres corren<br />
tomadas  de la mano<br />
sobre  la arena gris.<br />
Suelta  la cabellera<br />
al  sol los senos pálidos<br />
estalla  su alegría contra el cielo de nubes.<br />
Una  mirando al infinito azul<br />
y la  otra al horizonte<br />
que  acaso son lo mismo.<br />
¿Qué  harán después<br />
cuando  caiga la tarde<br />
y el  tiempo eche sobre sus cuerpos<br />
la  penumbra robusta de la noche?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>OSCURA CASA DE LA POSGUERRA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un llanto  de mujer marca la hora<br />
en  que mis ojos vuelven a la espera.<br />
El  calambre inmoviliza el gesto<br />
la  luz absurda<br />
el  tono inaugural.<br />
Una  visión traspasa la pupila<br />
hay  un lugar enfrente a la ventana<br />
un  tocadiscos de aguja<br />
un  sillón de piel café.<br />
Se ha  deshojado el árbol<br />
en  cuyas ramas colgamos el secreto.<br />
La  música recuerda a la posguerra<br />
pareciera  que llueve<br />
suena  como disparos al fondo de la noche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>FANTASMA</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Soy  un fantasma.<br />
Los  que hablan de mí<br />
no me  conocen<br />
los  que extienden su mirada hacia mi orilla<br />
saben<br />
de  antemano<br />
que  no me encontrarán.<br />
Yo  viví en una isla<br />
respiré  el salobre viento de las tardes<br />
puse  mis manos sobre sus ojos al dormir<br />
besé  su boca.<br />
Yo  viví en una isla que se hundió para siempre.<br />
Desde  entonces <br />
en  tierra firme<br />
soy  un fantasma.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ÚLTIMA  NOCHE EN LA CIUDAD</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No te desdigas<br />
no ruegues que te crea el sueño de galeones<br />
o aquel abrazo tibio del álamo gigante.<br />
No alces tu propio cuerpo cual ofrenda<br />
ni lo entregues así al advenedizo<br />
al que siempre huirá.<br />
He venido a matarte de una sola estocada<br />
he venido a clavar mis sombras en tu cuerpo<br />
no quieras detener el curso de la noche <br />
ni vaciar el elíxir que adelante el final.<br />
Un solo grito entonces<br />
una plegaria anudada en la garganta<br />
y el manto gris cayendo como una maldición.<br />
Aquí termina el mito<br />
lloraré sobre el puente dos lágrimas ajenas<br />
me tragaré el camino como una fruta arisca<br />
no miraré hacia atrás. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>INTACTOS</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="right"><em>Al final del viaje</em><br />
<em>estamos tú y yo </em><br />
<em>intactos.</em><br />
Silvio Rodríguez</p>
<p>Alguien canta <br />
a mi lado<br />
esa tonada cáustica<br />
cava la melodía <br />
un laberinto de humo.<br />
Lo que un día cuidamos <br />
ya no existe<br />
otro color tiene la tarde en la ventana<br />
otro aire de tibieza parecida.<br />
Hay cuatro piedras debajo de la lengua <br />
la palabra se agota<br />
no dice lo que dice.<br />
Al final de este viaje <br />
las tablas no se salvan del naufragio<br />
ni estamos tú y yo<br />
intactos.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cartas de Alejo Carpentier a su madre</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/05/cartas-de-alejo-carpentier-a-su-madre/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 01:24:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ricardo Clark escribe sobre este acontecimiento inesperado, la publicación de las cartas de Carpentier a Toutouche. Lectorum, editorial mexicana, logró romper el cerco protector del estado cubano. &#160; &#160; Carta de Alejo Carpentier a Toutouche (su mamá) ¿Carpentier? Claro que lo &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/05/cartas-de-alejo-carpentier-a-su-madre/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/alejo-carpentier-70x100.jpg" alt="alejo-carpentier" title="alejo-carpentier" width="70" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2814" />Ricardo Clark escribe sobre este acontecimiento inesperado, la publicación de las cartas de Carpentier a Toutouche. Lectorum, editorial mexicana, logró romper el cerco protector del estado cubano.<br />
<span id="more-2836"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Carta de Alejo Carpentier a Toutouche (su mamá)</p>
<p align="center"><em>¿Carpentier?  Claro que lo conozco&#8230;es el típico parisién…</em></p>
<p align="right">Ricardo Clark</p>
<p>Es, no cabe duda, la sorpresa editorial del año pasado. Un documento impensable de conseguir en los años setenta, y un  milagro que a alguien no se le haya ocurrido quemar esas cartas. Y mas aun que  se hayan publicado en Cuba donde se guardan celosamente los documentos de  Carpentier, cuidando su imagen, aunque ya sin la vigilancia de Lilia Esteban  Hierro (1898-1993), tercera esposa de uno de los grandes de la literatura latinoamericana,  Alejo Carpentier (1904-1980).</p>
<p>Las cartas hicieron derramar un poco de bilis por ejemplo a Jaime Labastida (Siglo XXI) quien publicó, en vida de  Carpentier buena parte de su obra. El ganador fue en este caso la editorial Lectorum,  quien consiguió los derechos de la publicación en México de <em>Cartas a Toutouche</em>, como por arte de  magia y me dice el  poeta y editor Justo  Molachino, que fue con un gran toque de paciencia con la Fundación  Alejo Carpentier en La Habana. Estas cartas  (1926-1937) las envía Alejo cuando sale de Cuba (22 años). Y nadie sabia de su  existencia hasta fecha reciente. Roberto González Echevarría  uno de sus máximos analistas y quien llevo a  Carpentier a Yale en plena guerra fría afirma, que las cartas carecen de  importancia, pero entre líneas nos parece observar una gran molestia de su  parte, por la ignorancia de la existencia de este botín literario.</p>
<p>Carpentier ya había estado en un  congreso de prensa en México (1922) donde  conoce a Diego Rivera y a su esposa, la ex  modelo,  Lupe Marín de la cual tuvo que  rechazar sus insinuaciones, según confiesa a su madre en estas cartas. (Pese a  ello mantuvo un largo romance  con la  mexicana Machila Armida,  en los sesentas  al tiempo que la compartía con Fernando Benítez (Damas de Corazón Fabienne  Bradu,  FCE 1994). Machila, ni incluyente  ni excluyente también se escapa en sus ratos libres para  dar la vuelta al mundo con un músico polaco.</p>
<p>Toda la vida fue amigo de Diego Rivera y mejor así porque llego a casarse con una hija ilegitima de este, Eve Frejeville,  francesa, muy culta, modelo y con fecha de caducidad  en lo referente a la fidelidad con los  hombres. Una superbelleza por lo que se puede ver. (Casada con Carpentier en  Madrid lo engaño con Pablo Neruda, quien tiene un poema y una desesperación por  ella que no pudo ocultar) y ya en La Habana lo deja por un pintor.</p>
<div id="attachment_2814" class="wp-caption aligncenter" style="width: 220px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/05/alejo-carpentier.jpg" alt="alejo-carpentier" title="alejo-carpentier" width="210" height="300" class="size-full wp-image-2814" /><p class="wp-caption-text">Alejo Carpentier</p></div>
<p>Es también la historia de un muchacho asmático que se involucra con un grupo  contestarío al gobierno cubano (grupo de salón) .Firma un desplegado y resulta  así encarcelado por un mes y unos días (Lectorum lo encarcela siete meses en su  contraportada lo mismo que Wikipedia)   donde escribe una  primera versión  (el libro dio mil vueltas y quien sabe cuantas correcciones) de ¡Ecue-Yamba-O!), hasta que se  publica con fondos del autor en Madrid en 1932. </p>
<p>El caso es que sale bajo fianza y un amigo francés, que lo seria de toda la vida, el poeta Robert Desnoes (1900-1945) le presta su pasaporte para salir del país <br />
Estas cartas se leen como una novela, donde  el chico surte de seguridades y fantasías a su mama, y así el viaje es  maravilloso, todo es fácil, la vida en el barco un desfile de socialites, todo  es tranquilidad… para una persona a la cual  busca la policía en su país y tiene que llegar  ante la migra francesa con un pasaporte que no es de él. Logra entrar, y  comienza una larga vida de integración en Francia…pero eso si hay que contar  con su madre que entregaba a varias publicaciones cubanas sus notas sobre  personajes de fama mundial (o que la tendrían)  y cobraba las entrevistas de Carpentier  seguramente con feroz dedicación para enviar de inmediato el dinero, casi el  único con que contaba Alejo en un Paris, que suele ser despiadado con los que  llegan con una mano detrás y otra adelante .Su madre fue toda la vida su  secretaria privada.</p>
<p>El padre de Alejo, un arquitecto francés originario de Borgoña los había abandonado pero en Francia, en Borgoña  estaba toda la familia paterna  a la cual  se acerca Alejo con precaución mostrando que es “un triunfador”, una persona  tan bien vestida que llamaba la atención inclusive a los escritores de su  generación. Paris le explico lo que es la buena vida y tal es así que en 1971  cuando le pregunte a Monsieur  Pouverelle, director de la Revue Francaise si conocía  a este escritor cubano,  me dijo. <em>¿Carpentier? Claro que lo conozco&#8230; es el típico parisién…</em><br />
Es eso si, perseguido por siempre por el asma, que en cartas a su madre a través  de toda la correspondencia presenta como algo superado…</p>
<p>Carpentier fue toda la vida lo que ahora se conoce como un <em>hipergrafico,</em> es decir alguien con la  compulsión de escribir. Escribió  más de  cuatro mil artículos. Ni aun en sus mejores épocas dejo de enviar notas a  revistas y periódicos, llegando inclusive a escribir de moda desde Paris con el  seudónimo de Jacqueline (algo que se soslaya en algunas de sus biografías).</p>
<p>Las cartas muestran lo que no muestran, Alejo tenia problema de papeles, razón por la cual tenia que ir a Bélgica cada tanto tiempo para estar legal en Francia, su madre, una rusa en Cuba también  estaba en las mismas. Pero a través de todos estos años él le pide que no se  deprima y que “si hace falta tome algo de lo que debe mandarle”, esto  mezclado  con la construcción de una  imagen del gran triunfador. Durante esta época se encarga de redactar la  revista IMAN cuya publicación de un número pago una argentina con dinero,  Elvira de Alvear, musa posteriormente de Borges y candidata a la casa de la  risa. Es posible que haya habido alguna relación especial con Alejo, pero lo  que cuenta a su madre lo pinta como la mano derecha de esta mujer, los dos  trabajan incesantemente en Paris por ejemplo buscando  oficinas para la publicación (Elvira no  quedaba conforme con ninguna) y como si eso fuera poco, algo que  por momentos suena a delirio: quieren  además que el lugar tenga sala de  conferencias. Según Alejo, es sin embargo muy bien pagado por la señora. La revista con tres tipos de papel tarda en salir muchísimo tiempo y ya el segundo numero queda en galeras. Años después  la chica se va no sin que antes le embarguen los muebles y tener un lio  fenomenal de dinero donde Alejo -le cuenta a su mama-  tuvo que   defenderla y salvarla.</p>
<p>Y la madre abandonada en Cuba, espera la llamada para viajar del hijo a Francia. Alejo entra a trabajar en la radio, es productor de conciertos, y escribe al tiempo que viaja a Borgoña, porque la  figura del padre desaparecido vuela sobre estas cartas en tono angustiante. Le  cuenta a su madre de algunas mujeres, inclusive de una con la vive muy  formalmente, “sin compromisos, sin casarse” lo cual allá en la lejana Cuba  aumenta el ritmo cardiaco de la madre. Eso si, Alejo siempre busca el gran  negocio que lo rescatara del agujero económico en el que viven la mayoría de  los escritores , porque un salario no hace rico a nadie y así los proyectos van  y vienen incluyendo una oficina de derechos de autor. Durante toda su vida la  idea de grandes negocios, trasfondo de carencias; estuvo presente, así  cuando llego a Cuba en 1958 organizo   una  feria del libro que tuvo éxito, en sociedad con el escritor peruano Manuel Escorza  (1928-1983), lastima que el Che Guevara no les dejo sacar un dólar.</p>
<p>Después de su experiencia política en Cuba y sus pocos días de cárcel, Alejo no se mete más en política como activista. Hay invitaciones  a Rusia para  que vean las maravillas del comunismo en los treinta, y le cuenta a su madre  que lo invitan, lo cierto es que él no era André Guide (1869-1951) y no viaja a  la URSS o quien sabe si lo invitaron. Siempre, eso si, son proyectos, por  ejemplo que el esposo de Berta Singerman (1903-1999)  le pague un viaje a Hollywood para trabajar allí,  que ya esta lista una expedición arropada por un museo francés y “pagada por el  gobierno mexicano”  que recorrerá toda  América Latina para analizar  los daños  que la construcción de la ruta panamericana  pueden ocasionar a los pueblos indígenas. Que…una  compañía naviera para la cual colaboraba escribiendo un boletín le iba a dar un  pasaje para Cuba totalmente gratis…Que…</p>
<p>Finalmente (el texto tiene como falla el no ofrecer una cronología de los movimientos de Carpentier aunque identifica a pie de pagina a los personajes  que se mencionan en las cartas) y así parece que la madre logra llegar a  Francia y hasta ahí, son nueve años de los once que Alejo estuvo en Paris sin  contar una breve estadía en Cuba en 1936…Es un importante documento del autor  (entre otras obras) de Los Pasos Perdidos , otorgado por  la Fundación Alejo Carpentier en La Habana,  que bajo la dirección de Graziella Pogolotti, dirige este deshielo de los  archivos de Alejo Carpentier .<em><br />
www.ricardo_clark111@yahoo.com.mx</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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