<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Revista La Otra &#187; La otra gaceta</title>
	<atom:link href="http://www.laotrarevista.com/category/la-otra-gaceta/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.laotrarevista.com</link>
	<description>Revista de poesía + Artes visuales + Otras letras</description>
	<lastBuildDate>Thu, 02 Feb 2012 18:47:27 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator>
		<item>
		<title>Presentación de La Otra-Gaceta 58</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/presentacion-de-la-otra-gaceta-58/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/presentacion-de-la-otra-gaceta-58/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 16:52:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2655</guid>
		<description><![CDATA[Casa Silva de Poesía de Bogotá José Ángel Leyva A reserva de hacer algo semejante para La Casa del Poeta Ramón López Velarde, de México, que cumplió este 2011 veinte años de existencia, retomo esta breve nota para referirme a &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/presentacion-de-la-otra-gaceta-58/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Casa Silva de Poesía de Bogotá<br />
José Ángel Leyva</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/leyva-casa-silva-93x100.jpg" alt="leyva" title="leyva-casa-silva" width="93" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2652" />A reserva de hacer algo semejante para La Casa del Poeta Ramón López Velarde, de México, que cumplió este 2011 veinte años de existencia, retomo esta breve nota para referirme a los 25 años de permanencia de Casa Silva de Poesía y a su inspiración fundacional hacia otros países que han creado casas o centros dedicados al cultivo y el culto de la poesía y de los poetas. En Casa Silva fue mi primera lectura en Colombia, y ante ese público nutrido y atento, respetuoso y crítico, se afianzó mi amor por su gente, por su historia, por su empeño en desterrar el terror con la palabra.<br />
<span id="more-2655"></span></p>
<p><strong>Casa de Poesía Silva… y la nave va</strong><br />
José Ángel Leyva</p>
<div id="attachment_2652" class="wp-caption aligncenter" style="width: 289px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/leyva-casa-silva.jpg" alt="leyva" title="leyva-casa-silva" width="279" height="300" class="size-full wp-image-2652" /><p class="wp-caption-text">José Ángel Leyva en Casa Silva</p></div>
<p>A Colombia y a México los une la  paradoja. Pueblos sensibles a la cultura son también víctimas de la barbarie;  el optimismo y la tragedia se revuelven en su historia con semejante furia; la  palabra y su contradicción con la realidad nombran la imaginación impresa en su  literatura. Quizás por ello mismo la fundación de la primera Casa o centro  dedicado al culto y al cultivo de la poesía en América Latina haya tenido lugar  en Bogotá, con sus muchos y relevantes significados en una época en la que recaían  sobre Colombia estigmas de desesperanza. Cinco años después, el poeta y promotor  cultural Alejandro Aura  fundaría en la  Ciudad de México la Casa del Poeta Ramón López Velarde, bajo diferentes  circunstancias, pero con propósitos similares y un simbolismo muy aproximado.  Luego vendrían otras Casas en diversos países, inspiradas en el modelo  colombiano.</p>
<p><div id="attachment_2614" class="wp-caption alignleft" style="width: 158px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/casa-silva-1.jpg" alt="casa-silva" title="casa-silva-1" width="148" height="198" class="size-full wp-image-2614" /><p class="wp-caption-text">Casa Silva de Poesía</p></div>Los acervos bibliográfico y fonológico son quizá los contenidos de mayor  envergadura que posee Casa de Poesía Silva, que registra la presencia de  cientos de poetas de numerosos países del mundo. Las voces de poetas  consagrados y noveles, de conferencistas, forman parte del enorme coro de la  historia de un cuarto de siglo de este centro cultural dedicado al padre de la  poesía colombiana, que por época y poética corresponde al modernismo, pero cuya  vida encaja más en la leyenda romántica. Su naufragio, la pérdida de la obra en  tal percance, y la decisión de consagrar la belleza de su juventud a la muerte  por decisión propia son hechos que reafirman tal vocación.</p>
<p>Casa Silva, a diferencia de la López Velarde, aglutinó desde sus inicios  a poetas de distintos perfiles estéticos e ideológicos en torno a la figura de  la poeta María Mercedes Carranza. Vínculos que se han roto y unido de manera  intermitente. Pero las causas de tales veleidades no atienden a otras razones  que a las propias del ser humano y en este caso de la dinámica de las  vanidades, de las disputas propias del gremio versificador que no está exento  de las tentaciones del poder, los privilegios, el olor de la fama o por lo  menos de la notoriedad.</p>
<p><div id="attachment_2653" class="wp-caption alignleft" style="width: 307px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/mercedes-carranza.jpg" alt="" title="mercedes-carranza" width="297" height="198" class="size-full wp-image-2653" /><p class="wp-caption-text">Mercedes Carranza</p></div>La Casa de Poesía Silva, tras la muerte,  también por voluntad propia o movida por el desaliento, de María Mercedes  Carranza, en el contexto social aún desgarrado de su país, vino a recaer en  Pedro Alejo Gómez, diplomático y abogado, hijo de una de las luminarias de la  narrativa colombiana, Pedro Gómez Valderrama, y él mismo poeta. Es posible que,  en el nuevo entramado político de Colombia, Casa Silva ya no posea el mismo  relieve simbólico que tuvo durante sus primeros lustros, pero aún significa, junto  con el Festival de Poesía de Medellín, expresión genuina de la sociedad  colombiana para mantener vigente el espíritu de los Alzados en Almas contra el  horror y la muerte.</p>
<p>Complicada gestión de recursos financieros para mantener a flote esta  nave cultural, no sólo ante las instancias gubernamentales, sino en la  elaboración de programas que produzcan autogenerados para sostener el rumbo y  la movilidad, la asistencia de públicos fieles a los recitales, las  conferencias, los conversatorios, los performances de carácter poético, la  revista anual <em>Casa Silva</em>, que funge  como memoria y referente imaginativo de las actividades que se realizan y  presentarán en sus instalaciones. Pedro Alejo Gómez, me consta, ha empeñado su  voluntad en desplegar todo tipo de posibilidades que atraigan recursos y den  nuevos vientos a esta casa insignia de la poesía iberoamericana, universal,  diría yo. Una visibilidad más nítida, quizás, para quienes no somos  colombianos, pero profesamos un profundo amor por este país y sus virtudes  expuestas o inhibidas.</p>
<p><div id="attachment_2654" class="wp-caption alignright" style="width: 235px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/pedro-alejo-gomez.jpg" alt="" title="pedro-alejo-gomez" width="225" height="300" class="size-full wp-image-2654" /><p class="wp-caption-text">Pedro Alejo Gómez</p></div>Contrababel es uno de esos inventos de Pedro Alejo Gómez que nos  permiten asomarnos no sólo al compromiso de la búsqueda, de la sobrevivencia,  sino a la exploración de posibilidades de crecimiento y diversificación de la  poesía con otras disciplinas, otros discursos, otros lenguajes, distintos modos  de nombrar la vida, el hábitat natural de esa criatura expulsada  del paraíso, que anhela construir un ámbito  que lo ponga a salvo de la intemperie, de la inseguridad y el miedo, es decir,  no sólo nombrar sino poner los cimientos, las bases, la perspectiva inagotable  de la Casa de la Poesía.</p>
<p>Casa Silva es ya patrimonio cultural de Colombia y de América Latina,  parte de la memoria y de los significados de una sociedad que no se resigna a  ser identificada por la violencia que la asola, sino por la fuerza de su  imaginación y sus afanes de paz, de justicia, de belleza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/presentacion-de-la-otra-gaceta-58/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Pedro Lastra. Poesía y Exilio</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/pedro-lastra-poesia-y-exilio/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/pedro-lastra-poesia-y-exilio/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 16:11:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2651</guid>
		<description><![CDATA[Fredy Yezzed (Colombia, 1979) nos hace llegar esta reflexión del poeta chileno Pedro Lastra sobre un tema que cala de manera particular a los opositores al régimen de Pinochet. Publicamos además una muestra de poemas sobre el tema. &#160; &#160; &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/pedro-lastra-poesia-y-exilio/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/pedro-lastra-65x100.jpg" alt="pedro-lastra" title="pedro-lastra" width="65" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2627" />Fredy Yezzed (Colombia, 1979) nos hace llegar esta reflexión del poeta chileno Pedro Lastra sobre un tema que cala de manera particular a los opositores al régimen de Pinochet. Publicamos además una muestra de poemas sobre el tema.<br />
<span id="more-2651"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/pedro-lastra.jpg" alt="pedro-lastra" title="pedro-lastra" width="129" height="198" class="aligncenter size-full wp-image-2627" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Click para ver a pantalla completa</strong></p>
<p><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" style="width:420px;height:297px" id="487261eb-8af2-21c0-a5e5-ce2c33038c73" ><param name="movie" value="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;shareMenuEnabled=false&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120116150658-12508180f19a4a4b9a13a944d93578bd" /><param name="allowfullscreen" value="true"/><param name="menu" value="false"/><param name="wmode" value="transparent"/><embed src="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" menu="false" wmode="transparent" style="width:420px;height:297px" flashvars="mode=mini&amp;shareMenuEnabled=false&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120116150658-12508180f19a4a4b9a13a944d93578bd" /></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/pedro-lastra-poesia-y-exilio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Coral Bracho vista por Óscar Wong</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/coral-bracho-vista-por-oscar-wong/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/coral-bracho-vista-por-oscar-wong/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 16:06:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2650</guid>
		<description><![CDATA[El poeta mexicano Wong hace un análisis del libro Si ríe el emperador (Edic. Era, Méx., 2010, 79 pp.), de su compatriota, una de las poetas más relevantes de México. &#160; &#160; VIOLENCIA Y DESAMPARO, ORFANDAD Y MELANCOLÍA CORAL BRACHO, &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/coral-bracho-vista-por-oscar-wong/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/coral-bracho-1-75x100.jpg" alt="coral-bracho" title="coral-bracho-1" width="75" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2616" />El poeta mexicano Wong hace un análisis del libro Si ríe el emperador (Edic. Era, Méx., 2010, 79 pp.), de su compatriota, una de las poetas más relevantes de México.<br />
<span id="more-2650"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>VIOLENCIA Y DESAMPARO, ORFANDAD Y MELANCOLÍA</strong><br />
CORAL BRACHO, <em>SI RÍE EL EMPERADOR</em></p>
<p>Óscar Wong</p>
<div id="attachment_788" class="wp-caption aligncenter" style="width: 128px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/04/wong.jpg" alt="" title="Oscar Wong" width="118" height="153" class="size-full wp-image-788" /><p class="wp-caption-text">Oscar Wong</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>A</strong>prehender al mundo de manera sensitiva a  través de esa dinámica sonora que surge de la emoción, de la conmoción ante esa  voluntad de mirar el interior de las cosas, mediante la observación profunda,  aguda del entorno, forma parte de la seducción poética. De manera que en la  mirada sensible se genera una intimidad, un vínculo significativo entre la  imagen fundamental que se contempla, con un principio de movilidad, y el  espacio interior que se condensa en múltiples significados, con una dimensión  demiúrgica y una tonalidad, una armonía plena de la estrofa. Es cierto que, de  acuerdo con Gorostiza, en la poesía se advierte un desarrollo plástico,  limitado y finito, y un desarrollo dinámico, de progreso continuo, que  convergen en una superficie y en un fondo animado por su propia dicción.<br />
<div id="attachment_2616" class="wp-caption alignleft" style="width: 235px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/coral-bracho-1.jpg" alt="coral-bracho" title="coral-bracho-1" width="225" height="300" class="size-full wp-image-2616" /><p class="wp-caption-text">Coral Bracho</p></div>La poesía puede concebirse, además, como un acto de  comunicación, si se parte de que para entender es indispensable el hecho de  descifrar, ya que atender al significado significa <em>traducir</em>, como indica  George Steiner, aunque también representa maniobrar la codificación rítmica,  estructural y considerar la emisión y recepción del significado, partiendo de  la “indagación intuitiva”. Es válido, entonces, cuestionar la substanciabilidad  de la palabra, a partir del sonido y de su repercusión significante. Pero si se  busca abordar el espacio escritural, sin llegar a lo que Octavio Paz determina  como “artefactos líricos”, también la relación humana se marca, no de manera  categórica, estética, sino desde la perspectiva sonora-conceptual (1),  donde ética y estética buscan conciliarse en el textual espacio del poema.<br />
Lo discursivo prevalece sobre la exaltación lírica  –entendida como emotividad cuasi desbordada y, por tanto, centrada en el  sujeto–, que genera reflexiones lingüísticas, puesto que la analogía fónica  genera (Escalante <em>dixit</em>), una analogía de sentido. Como elemento  constructivo del verso, el ritmo asume también el matiz léxico y la cualidad de  los sonidos que provoca la variedad acústica o articulativa. Las reflexiones  anteriores son indispensables para abordar las característica líricas de Coral  Bracho –la suave respiración, apoyada en el silencio como factor central, el  ámbito metonímico que provoca una dinámica descriptiva y enumerativa; las  aclaraciones y precisiones dentro del esquema estrófico, induciendo una  sintaxis peculiar– que prevalecen en el poemario <strong><em>Si ríe el emperador</em></strong> (Edic. Era, Méx., 2010, 79 pp.), donde el silencio, como cualidad fónica  esencial, representa, instaura, funda una imagen sonora con un valor  determinante.<br />
La inmovilidad cadenciosa, visual, representa ese silencio  resonante, ese pensamiento dinámico, perturbador. El mutismo habla en poesía, y  ésta, según Heidegger, implanta la <div id="attachment_2617" class="wp-caption alignright" style="width: 274px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/coral-bracho-2.jpg" alt="" title="coral-bracho-2" width="264" height="198" class="size-full wp-image-2617" /><p class="wp-caption-text">Coral Bracho</p></div>contemplación. Por eso Coral Bracho  transmuta la substancia y la forma lingüística en el tiempo del poema: el  silencio que atiende atrás de las imágenes, de los objetos. En el presente  poemario se fijan 7 estancias, 7 capitulares donde la voz se concentra y se  expande a través del silencio, de la memoria viva, de la voz que activa al  mundo. La expresión poética de la autora simula esa “<em>levedad de nieve</em>”  cuando desciende el ave entre las rocas. Por supuesto que la poesía no es un  acto de reflexión –aquí no intervienen los factores del pensar; tampoco, desde  la perspectiva señalada, <em>se piensa sobre lo pensado</em>, como se concibe al  acto de reflexionar–. Paronomasias y combinaciones rítmicas aliterantes,  designación articulada, sin eludir el campo de la representación., marcado  ejemplo de discurso lingüístico, donde la cadencia silábica, el enunciado  sonoro, también es requerido para su realización, incluso teleológica, sin  descuidar el marco humano, real. Y aunque Bracho jamás pretende desacralizar a la  poesía, sí busca ahondar en la dimensión lingüística, buscar las posibilidades  del lenguaje, partiendo de la correspondencia:  expresión-contenido-intención-resolución. (2) <br />
La visión  sensible, estética, de la autora busca, justamente, percibir la realidad desde  la perspectiva ética y estética, por eso el país se observa como velo de arena  y donde la historia, el manto que se hunde, se precipita en la arcilla (p. 27).  La visión de un vehículo público incendiado por manifestantes, sinécdoque de un  país agónico, convulso, sirve a la autora para determinar el ámbito social (3). El manejo  del paralelismo –similar a la utilizada por la expresión judaica– también es un  pretexto para expresar los procesos políticos (Cf. “Modos distintos”: 30), o  bien el manejo de la rabia de un perro, atacando a una mujer con un niño en  brazos, simbolizando la furia del mundo. Aquí también la muerte acecha, la  violencia como oquedad entre palabras, como luz fugaz, como un espejo vacío:</p>
<blockquote><p>“<em>El instante en que el perro adiestrado</em><br />
<em>ataca</em><br />
<em>a la frágil, azorada mujer</em><br />
<em>con el niño en brazos</em><br />
<em>es el instante en el que todo cambia.</em><br />
<em>Desde los ojos</em><br />
<em>inyectados del perro</em><br />
<em>el mundo mira</em>”.<br />
                                               (p.  31)</p></blockquote>
<p>Haz y envés,  la inmensidad frente a la mosca que golpea el frasco -lo dual siempre en  oposición-, en la suavidad, entre los muelles o en los bordes de los  crisantemos. Quietud y devastación desbordándose, conciliándose. El movimiento  es básico para enfrentar lo evanescente, lo inefable; por algo el campo  semántico se concentra en vocablos-llaves, en palabras conceptos: <em>trazos,  luz; ligerezas, levedad; huella, llama,</em> etc., forman un campo semántico  constante en el libro, en el discurso lírico de la autora, quien  metafóricamente hurga en las actitudes del emperador, dueño del país, un aciago  mandarín que va diluyéndose, desdibujándose en cada acto que escenifica.<br />
Violencia y  orfandad, desamparo y melancolía, penumbra y transparencia continúan  enfrentándose para equilibrar esa voz, esa perspectiva de un país que, al igual  que en el poema de Quevedo., se va desbaratando: <em>“Miré los muros de la  patria mía&#8230;” </em><strong><em>Si ríe el emperador </em></strong>concilia lo sublime con lo cotidiano, lo trágico y  terrible con el ámbito resplandeciente de las pequeñas cosas con una visión  fecunda, lúcida, viva. Lo tenue y lo frágil se amalgaman con la voracidad del  mundo, con la brutalidad del gobernante en turno. La inmovilidad  cadenciosa, visual, representa ese silencio resonante, ese pensamiento  dinámico, perturbador.</p>
<p align="right"><a href="http://poesiadewong.blogspot.com/" target="_blank"><em>http://poesiadewong.blogspot.com</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Notas:</p>
<p>1.- Algunos autores buscan descomponer las palabras, puesto que  desde sus inicios, el lenguaje forma parte de la gran distribución de  similitudes y signaturas, como precisa Michel Foucault.. Hay analogías  obligadas, “propiedades” intrínsecas de las letras, de las sílabas, de las  palabras; conoce, y asume, el aspecto sintáctico, su contenido representativo,  etc. El lenguaje, además, se ancla en la realidad, en los procesos sociales, en  la hostilidad del mundo. También se observan incursiones en lo inarticulado,  buscando reconstruir los fragmentos significativos de una realidad,  determinante en las diversas expresiones poéticas, caracterizadas por la  riqueza técnica; el ámbito conceptual se concilia con el sustrato fónico y  acaso la estructura versicular pretende deslizarse en la página, asumiendo  formas plásticas, visuales e incorporando en ocasiones signos y diversos  elementos iconográficos.</p>
<p>2.- Al  respecto, preciso que Fernando Alegría recordaba en <strong><em>Literatura y  revolución</em></strong> (1971), la clara orfebrería de índole ornamental en  Huidobro, “de raíz parnasiana y tonalidad romántica”, y el lenguaje cotidiano  mezclado de fórmulas pedagógicas y sentencias de pillería popular, que unía  obscuridades y claridades en Nicanor Parra. Frente a lo universal, el concepto  de lo particular. El entorno refigurado a través de ritmos, imágenes y la  simultaneidad de planos de significados, con un sentido analéptico y  proléptico, de acuerdo al esquema planteado por Robert Graves (Cf. <em>La diosa  blanca</em>). Esta manera de enfrentar al mundo partía  de dos vertientes: 1) el mundo como caos y el hombre víctima de la razón y, 2.  la actitud revolucionaria, la realidad mostrándose en su complejidad y hondura,<br />
por lo que ante el desmoronamiento de la racionalidad establecida, el poeta  persigue redescubrir la cadencia implícita en el lenguaje y apoyarse en las  asociaciones de sentido que la escritura postula.</p>
<p>3.- Por  algo el redactor de la cuarta de forros determina el entorno que modula Coral  Bracho como “la flor de una escalofriante lucidez verbal” y que alguna manera  “explicita, de una manera frontal e inquietante, la retórica del caos”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/coral-bracho-vista-por-oscar-wong/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Poemas ganadores de Casa Silva de Poesía</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/poemas-ganadores-casa-silva-de-poesia/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/poemas-ganadores-casa-silva-de-poesia/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 15:59:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2649</guid>
		<description><![CDATA[Textos de los ganadores y merecedores de menciones honoríficas del concurso “La Poesía como una casa”, convocada por la Casa Silva de Poesía de Bogotá, este pasado 2011. &#160; &#160; ACTA Concurso Nacional LA POESÍA COMO UNA CASA Reunido en &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/poemas-ganadores-casa-silva-de-poesia/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/casa-silva-1-74x100.jpg" alt="casa-silva" title="casa-silva-1" width="74" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2614" />Textos de los ganadores y merecedores de menciones honoríficas del concurso “La Poesía como una casa”, convocada por la Casa Silva de Poesía de Bogotá, este pasado 2011.<br />
<span id="more-2649"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center">ACTA<br />
Concurso Nacional<br />
<strong>LA POESÍA COMO UNA CASA</strong></p>
<p>Reunido en la fecha, el Jurado del Premio, “La  Poesía como una Casa”, convocado por la Casa de Poesía Silva de Bogotá, decidió  otorgar los siguientes premios y menciones:</p>
<p><strong>Premios </strong> <br />
<strong>Por unanimidad </strong> <br />
• <em>Hipótesis  tardías</em>,  seudónimo Martín Vicuña, identificado con el número 0540 <br />
• <em>Morada de  niebla</em>,  seudónimo Luto, identificado con el número 0008</p>
<p><strong>Por mayoría </strong> <br />
• <em>Refugio </em>,  seudónimo Leonard T. Blue, con el número 0595 <br />
• <em>Donde  está la vida, </em>seudónimo el Inquilino <em>, </em>con el número 0028 <br />
• <em>El falso  llanto del granizo </em>, seudónimo Ray Stromo, número 0208</p>
<p><strong>Menciones </strong> <br />
• <em>Al final  de la jornada </em>, seudónimo Alejandro Montejo, con el número 0296 <br />
• <em>Cuando el  poema </em>,  seudónimo Lao, con el número 0116 <br />
• <em>A Lino  Hernández </em>, seudónimo  Roch, con el número 0871 <br />
• <em>Círculo </em>,  seudónimo Celeste, con el número 0088 <br />
• <em>Nietzsche  era un mariachi en chapinero </em>, seudónimo Raúl, con el número 0154</p>
<p>Los miembros del jurado consideramos que la  convocatoria rebasó las expectativas, no sólo por la cantidad de participantes,  sino por el elevado rango estético de premiados y mencionados. </p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/firmas-jurado.jpg" alt="" title="firmas-jurado" width="600" height="410" class="aligncenter size-full wp-image-2619" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>POEMAS GANADORES </strong> <br />
<strong>PREMIOS </strong></p>
<p># 0540<br />
<strong>HIPÓTESIS TARDÍAS</strong></p>
<p>Si mi  casa estuviera hecha con palabras no me calcinaría el silencio,<br />
la humedad y las grietas no serían más que metáforas del frío<br />
que se alimenta con mis huesos. <br />
Si mi  morada fuera un poema tendría una fuente en la mitad del patio<br />
y las monedas oxidadas por la memoria de tantos deseos perdidos<br />
no hablarían en los bolsillos del hambre. <br />
Si la  argamasa de los muros estuviera hecha de aliento incontenible,<br />
si las vocales llenaran las horas con ese humo que no asfixia,<br />
sería difícil desprenderse del fuego,<br />
alejarse cuando el crepitar se hace canto y la luz sube por la garganta:<br />
no mediarían en la atmósfera los vocablos de la muerte,<br />
no podría, como ahora, olvidar la manera de respirar.</p>
<p>Sandra Uribe.<br />
Seudónimo Martín Vicuña</p>
<p></p>
<p align="center">*****</p>
<p># 008<br />
<strong>MORADA DE NIEBLA</strong></p>
<p></p>
<p>Paciente  espera detrás de la puerta <br />
viendo el  paisaje de un largo corredor, <br />
o atisba  parapetada en el silencio <br />
de unas  habitaciones que rezuman <br />
cantos y  rondas infantiles de otras épocas, <br />
o se  acerca insegura como la hoja <br />
que  callada cae desde el almendro, <br />
o surge  de una caótica algarabía <br />
de  pequeños duendes que en la sala retozan, <br />
o la  acompaña un mar en calma que alberga <br />
como en  la tina que no había, <br />
barcos de  papel que al mojarse naufragan. <br />
Su fuerza  viene de aquí o de allá, <br />
del  gastado carbón que brasea en el anafe, <br />
del aire  o de los cielos que hacen <br />
de la  ventana una pintura inquieta. <br />
Se hace  añicos parece que partiera <br />
como  cuando se ausentan los hermanos <br />
y ya los  padres abandonan la partida. <br />
O como un  Big Bang del alma estalla, <br />
se aturde  ante el azar de las palabras, <br />
los  cimientos se quiebran <br />
bajo el  andamiaje de los versos. <br />
Así la  casa, así la poesía, <br />
nos  observan de lejos como <br />
a  extraños huéspedes “tocados” <br />
que  tiemblan en la espera <br />
a que la  poesía, como la casa, <br />
reticente  y posible, <br />
espabile  los ojos de un niño extraviado.</p>
<p>Rafael Escobar de Andreis<br />
Seudónimo: Luto</p>
<p align="center">*****</p>
<p># 0595 <br />
<strong>REFUGIO</strong></p>
<p><strong>I</strong><br />
Por mis  fantasmas acechado, llego hasta el libro, acechado por mis fantasmas. <br />
Abro  nervioso una página, buscando una palabra, una clave, un talismán, <br />
una  migaja dejada caer por un poeta en el bosque de la noche, <br />
al fondo  de la noche, para iluminar la noche, <br />
para  indicar senderos que sólo indican senderos <br />
hacia  allá, donde perdiéndonos, nos encontramos: <br />
La  lectura. <br />
(Una  fragata para tierras lejanas, una cabaña con leña seca, la máscara que talla,  lentamente, nuestro rostro) <br />
Los  acentos me descubren y me ocultan, <br />
Son  capaces de rasgar mi carne y rozar el borde de mis labios. <br />
Quedo  impregnado de sintaxis, <br />
Menos  solo, al fin, <br />
Como  quien construye una caricia. <br />
Como  quien siente que las lágrimas han hecho su labor redentora, <br />
como  quien cree, quiere creer que cree, que ha encontrado el adjetivo perfecto. <br />
<strong>II</strong><br />
Las  palabras no son mías, pero ahora -por un instante- también <br />
me  pertenecen. <br />
El ritmo  me hala la camisa <br />
Y me  lleva, bordando las esquinas con hilo de recuerdos. <br />
No sé si  salté por la ventana, o escalé por las líneas de una frase aventurera. <br />
Ya no  estoy solo, <br />
es  cierto. <br />
Los gatos  son versos con cola y bigotes, susurrando sinuosos al oído de la noche: <br />
Una casa  de palabras es un manantial que fluye desde el corazón. <br />
<strong>III </strong><br />
Tenemos  una serie de surcos en nuestra piel de vinilo, para que pase la aguja de las  canciones que nos hacen llorar. <br />
Pero  además, tenemos una serie de puertas y ventanas, <br />
Un  recoveco de afectos impresos por ambas caras, <br />
Un salón  donde entra la luz de las tinieblas y el abismo, <br />
Unos  brazos abiertos para guardar en su memoria los poemas que nos definen, <br />
Siempre  cambiantes, <br />
Siempre  de paso, <br />
Siempre  mariposas, <br />
Siempre  murciélagos. <br />
<strong>IV</strong><br />
Una  sílaba me cobija en un frío rincón <br />
El papel  me acoge entre sus pliegues <br />
Ruedo por  una de las vocales de tu nombre. <br />
Capturas  el instante con un juego de espejos: <br />
Al otro  lado del tiempo, mis ojos se cierran y mi espíritu se eleva ante el aroma <br />
De tu  piel. <br />
Te leo, <br />
Me  habitas, <br />
Te  habito.</p>
<p>Enrique Trujillo<br />
Seudónimo Leonard T. Blue</p>
<p align="center">*****</p>
<p># 0028<br />
<strong>DONDE ESTÁ LA VIDA</strong></p>
<p>En esta  casa <br />
donde  cambian de sitio las memorias <br />
cada  palabra es aleteo del insomnio <br />
un canto  una meditación un quejido <br />
que  vienen del silencio. <br />
El color  de la luz es cada hora diferente <br />
y si el  viento se asoma a las ventanas <br />
es otra  la sombra de todos los mortales <br />
otro es  el gato que sube a los tejados <br />
o el  perro que ladra ante la puerta. <br />
Alguien  golpea <br />
como  buscando lugar a su tristeza <br />
un sitio  a la alegría <br />
una  página en blanco <br />
la  pantalla de algún ordenador <br />
luz que  se enciende con el tacto <br />
música  grave <br />
que de lo  profundo llega <br />
Se abre  la puerta <br />
y uno por  uno entran los vocablos <br />
se  instalan en una habitación <br />
como  poniendo en su lugar los muebles <br />
y se  encuentran las luces y las sombras <br />
como puertos  celestes. <br />
Entran <br />
sonidos  que ascienden o descienden <br />
por el  pentragrama <br />
se posan  en la página <br />
letras  que salen del lápiz o el teclado <br />
y caminan  mirándose a los ojos <br />
acomodan  sus voces y sus tonos <br />
auscultan  los rincones <br />
se ubican  en el patio o en la sala <br />
y saben  que ahí está su casa <br />
donde  cada palabra y cada gesto <br />
a todos  nos reúne <br />
como en  última cena. <br />
Con todos  los vocablos <br />
- <em>dóciles  ecos de la luz </em>-1 <br />
oímos el  canto de los pájaros <br />
que  rasgan el aire como un chelo <br />
o gritan  como un violín que rompe el arco. <br />
Se oyen  de una pared a otra <br />
caminan  del corredor a la cocina <br />
habitan  esta casa <br />
donde la  vida pasa breve <br />
tomada de  la mano con la muerte. <br />
_____<br />
1 Armando Rojas Guardia</p>
<p>Luz Mary Giraldo<br />
Seudónimo El inquilino</p>
<p align="center">*****</p>
<p># 0208 <br />
<strong>EL FALSO LLANTO DEL GRANIZO</strong></p>
<p><strong>I</strong><br />
Me  enamoré alguna vez de una mujer con los pechos recién ungidos <br />
Era el  tiempo de la guerra <br />
Ella  recogía esparto <br />
en  estaciones violentas <br />
y yo veía  crecer dos o tres caídos sobre la hondura del agua <br />
La noche  en que durmió el búho cetrero <br />
un  estruendo levantó las tapias <br />
y la  trepadora <br />
que  ascendía hasta los tejados <br />
dejó su  rastro a los pies de las bisagras <br />
Nuestra  casa <br />
una pluma  en la memoria <br />
¿Con qué  adobe está hecha su voz <br />
que aún  se oye <br />
por el  derruido cielo raso? <br />
<strong>II</strong><br />
Es la  lágrima del ángel que se hunde entre las losas <br />
o son los  muslos de la muerte trenzando su sudario <br />
Hay un  latido sordo <br />
un galope  súbito en los azulejos del alma <br />
¿Bajo qué  baldosa ofendida <br />
encontrar  su eco de ceniza y espanto? <br />
<strong>III </strong><br />
Me  enamoré alguna vez de una mujer con los pechos recién ungidos en tiempos de  guerra <br />
Su piel  de araucaria se vino abajo <br />
con los  muros que construimos <br />
Mientras  veía desatarse <br />
el  indómito fuego <br />
y el  falso llanto <br />
del  granizo</p>
<p>Helman Giovanni Pardo L.<br />
Seudónimo Ray Stromo</p>
<p align="center">*****</p>
<p align="center"><strong>MENCIONES</strong></p>
<p># 0296 <br />
<strong>AL FINAL DE LA JORNADA</strong></p>
<p>Casi al  final de la jornada mi padre venía <br />
y se  sentaba a la mesa, <br />
y luego  nos sentábamos nosotros, uno a uno, <br />
en el  verde-olivo de sus ojos. <br />
Y la risa  de mi madre desde la cocina <br />
era como  una canción humeante. <br />
Una  canción que llenaba <br />
los  estrechos corredores de las habitaciones; <br />
que  trepaba por las paredes blancas de la casa <br />
hasta  hacerse con la noche murmullo, <br />
susurro  triste entre los árboles <br />
que  vigilaban el patio. <br />
Recuerdo  por ese breve momento <br />
aquellas  migas de luz, <br />
aquella  paz aligerando el peso <br />
de la  pobreza sobre nuestros hombros. <br />
Y  entonces seguíamos, tan juntos seguíamos, <br />
hasta el  final de la jornada.</p>
<p>Justo Javier Gafaro Montejo<br />
Seudónimo Alejandro Montejo</p>
<p align="center">*****</p>
<p># 0116 <br />
<strong>CUANDO EL POEMA</strong></p>
<p>El mar  que llevo dentro me separa del mar. <br />
Y si la  oscura mirla se posa en la alambrada <br />
otra es  la cerca y otro es aquel pájaro <br />
hechos  enteramente de nostalgia. <br />
La noche  no es la noche, <br />
es miedo,  es embriaguez o pesadilla. <br />
El amor  no es presencia, <br />
él es tan  solo aroma de inestable mañana. <br />
Pero  cuando te nombro, oh mar, en poesía, <br />
cuando  como a horcajadas de cabello salvaje <br />
llega  hasta mí la noche en la palabra noche, <br />
cuando el  amor, el pájaro, la soledad y el árbol, <br />
cuando el  poema, <br />
allí el  mundo me habita <br />
y yo  habito el mundo <br />
como a mi  propia casa.</p>
<p>Luis Alfonso Otálora Bonilla<br />
Seudónimo Lao</p>
<p align="center">*****</p>
<p><strong>Y LA CASA OLVIDÓ LA NOCHE….</strong> <br />
<em>A Lino Hernández</em></p>
<p>Y la casa  olvidó la noche. <br />
La  madrugada llegaba con el aire gris, que limpiaba la sangre de los espejos. <br />
Mientras  que en cada árbol, un pájaro despertaba. <br />
La casa  del pueblo. <br />
Papá,  mamá, hijos, nietos… en un solo olor de madera. <br />
Atrás un  corral, las vacas, y de nuevo la tierra. <br />
La casa. <br />
El viento  que danzaba bajo el sol, jugando con los niños. <br />
El centro  del principio. <br />
El lugar  de todos los lugares. <br />
Más allá  de los caminos, el frío y la lluvia. <br />
No había  gobierno para los caballos de la noche… <br />
La abuela  en la cocina. <br />
Nosotros  escuchando el estrepito de los platos… <br />
La dulce  fuerza de sus manos. <br />
Luego  sentados en la larga mesa, junto a los caballos. <br />
Y un  viento nos sacudía, diciéndonos… <br />
Que la  eternidad… ya había comenzado.</p>
<p>Margareth Ríos Hernández<br />
Seudónimo Roch</p>
<p align="center">*****</p>
<p># 0088 <br />
<strong>CÍRCULO</strong></p>
<p>en cada  espacio de la casa un pedazo de mí <br />
algo <br />
en el  umbral del día <br />
corre  abismado <br />
mientras  me oculto de la noche bajo el techo blanco</p>
<p>María José Losada Vargas<br />
Seudónimo Celeste</p>
<p align="center">***** </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>#0154 <br />
<strong>NIETZSCHE  ERA UN MARIACHI EN CHAPINERO, ACUÉRDESE</strong></p>
<p><em>a mi  padre por supuesto<br />
</em>la poesía perdió prestigio cuando abandonó la casa  de mi padre <br />
la casa de mi padre perdió a la poesía pero de  hecho <br />
ganó en independencia <br />
fue entonces que se sublimizaron las metáforas <br />
atraídas por el olor que alimenta un ajo crudo <br />
y el poema pasó a ser su verdadero espacio <br />
(no la noche en esta sala de recibo) <br />
mi padre era un curador de insanos confundidos <br />
que lavaba su cabello con sábila licuada para que <br />
así renaciera un poco más en luna llena <br />
las materas de helechos eran paso de corte en el  pasillo <br />
dando vuelta en la esquina cuando entraba el verano <br />
el sol hurtaba con malévolo placer las flores  deshojadas <br />
de un patio despejado <br />
después llegaban lluvias en los octubres turbios <br />
en ráfagas de vientos que caían sobre las tejas  blandas <br />
donde lenguas de gatos limpiaban excrementos de  murciélago <br />
el agua resbalaba sin pausa en las cornisas <br />
se entraba en la casa ahora iluminada <br />
por patéticos rayos invisibles <br />
la poesía perdió prestigió cuando abandonó la  habitación <br />
donde dormía mi padre <br />
incólume en su oficio de fabricar palabras  sublevadas <br />
o al menos testimonios <br />
o mínimo arengas maltratadas <br />
la poesía abandonó el segundo piso de la casa de mi  padre <br />
donde detrás de cada puerta <br />
se oficiaba un poema a mano alzada <br />
la casa perdió la poesía pero ganó en poemas menos  raros <br />
pues mi padre escribía sobre teclados tristes <br />
entre fotos del siglo diecinueve <br />
que contemplaban impávidas los dedos de su cara <br />
por eso se secaron las cisternas de los baños  quizás <br />
por estar un poco más que abandonadas <br />
o el piso resbalaba en los dedos de los pies sin  los zapatos <br />
la poesía abandonó el estudio de la casa de mi  padre <br />
donde él había vivido mutilado por textos  trasnochados <br />
mientras expulsaba en sus humos asfixiados <br />
los habanos de cuba <br />
la casa perdió la poesía pero ganó el poema que es  en verdad <br />
su verdadero espacio <br />
la poesía abandonó el cuarto de los huéspedes con  sus malos placeres desolados <br />
donde nadie dormía por temor a morir al día  siguiente después del chocolate <br />
la poesía dejó algunos nombres de ilustres  personajes grabados <br />
en ese anónimo cielorraso envejecido <br />
que se cubría en el patio asediado por los perros <br />
la poesía abandonó la habitación de mis hermanos  donde el odio <br />
era espuma sangrienta por la boca <br />
ellos no se dieron cuenta pues andaban cazando los  ratones <br />
que huían del veneno amanzanado <br />
ingrávido en los estantes de la biblioteca <br />
la casa perdió la poesía pero ganó en volúmenes de  ensayos metafísicos <br />
con un Nietzsche sonámbulo debajo de su sombra en  medio de los libros <br />
abiertos en la herida <br />
(Nietzsche jamás durmió en aquella casa) <br />
la poesía abandonó la sala de recibo de la casa de  mi padre <br />
donde había una escopeta con dos tiros <br />
vertida en las entrañas de un florero para que  nadie escuchara tan de cerca <br />
la música asesina de los pianos de cola <br />
la casa perdió la poesía pero recuperó sin duda los  sueños no dormidos <br />
y el tedio jorobado de mi padre hastiado de  escribir porque el epíteto <br />
lo había convertido en un hombre cotidiano <br />
de modo que ya todo el mundo en esa casa era  escritor de poemas sin poesía <br />
o era la poesía que no necesitaba del poema <br />
la poesía abandonó la esencia de la imagen que se  traga la luz a través de la ventana <br />
donde se abrían los miedos después de medianoche <br />
la poesía abandonó la claraboya del pasillo un día  en que no salió el sol <br />
y fue cuando mi padre empezó a perder la visita sin  fiebres sintomáticas <br />
por tanta ropa sucia atrapada en los armarios <br />
fue entonces que el glaucoma se le rio en la cara <br />
acomodado en el anacrónico ropero <br />
la casa perdió la poesía pero aún así recuperó la  luz de un nuevo día <br />
porque quizás la poesía no necesitaba del poema <br />
la poesía abandonó las camas empotradas de antiguos  coitos genealógicos <br />
la casa perdió la poesía pero se creció en  herencias que mantienen su riqueza en el poema <br />
la poesía abandono la casa de mi padre la noche en  que yo nací con un trauma severo <br />
doliendo el omoplato como un putas <br />
la casa perdió la poesía y se quedó conmigo <br />
para que cada día entronice su desmedida ansia  protagónica <br />
la casa perdió la poesía pero yo me quedé para  siempre en el poema <br />
me quedé con el índice que revuelve este whisky de  mi padre bohemio <br />
en mangas de camisa <br />
sin corbata <br />
yo me quedé con sus libros y su música <br />
con sus habitaciones <br />
con sus medias de lana <br />
su pipa y su pijama <br />
yo me quedé con su almohada <br />
donde noche tras noche anido mi cabeza <br />
y leo sin leer ese inmenso poema que es la casa <br />
para deletrear su nombre Poesía <br />
sólo para que ella se acueste a mi derecha <br />
me ame sin amor <br />
sin palabras de odio <br />
sin sueños criminales.</p>
<p>Raúl Flórez Jaimes<br />
Seudónimo Raúl</p>
<p align="center">*******************************************************</p>
<div id="attachment_2614" class="wp-caption aligncenter" style="width: 158px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/casa-silva-1.jpg" alt="casa-silva" title="casa-silva-1" width="148" height="198" class="size-full wp-image-2614" /><p class="wp-caption-text">Casa Silva de Poesía</p></div>
<div id="attachment_2626" class="wp-caption aligncenter" style="width: 274px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/pedro-alejo.jpg" alt="" title="pedro-alejo" width="264" height="198" class="size-full wp-image-2626" /><p class="wp-caption-text">Pedro Alejo Gómez-director de Casa Silva</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/poemas-ganadores-casa-silva-de-poesia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Medio siglo del Techo de la Ballena. Jorge Boccanera</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/el-techo-de-la-ballena/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/el-techo-de-la-ballena/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 15:52:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2648</guid>
		<description><![CDATA[En los agitados años sesenta surgió El Techo de la Ballena en Venezuela, como una acción renovadora en lo social y lo estético. Nombres como Salvador Garmendia, Carlos Contramaestre, Juan Calzadilla, Francisco Pérez Perdomo, Edmundo Aray, Caupolicán Ovalles, son parte &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/el-techo-de-la-ballena/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/casa-de-la-ballena-100x83.jpg" alt="techo de la ballena" title="casa-de-la-ballena" width="100" height="83" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2612" />En los agitados años sesenta surgió El Techo de la Ballena en Venezuela, como una acción renovadora en lo social y lo estético. Nombres como Salvador Garmendia, Carlos Contramaestre, Juan Calzadilla, Francisco Pérez Perdomo, Edmundo Aray, Caupolicán Ovalles, son parte de esa memoria viva.<br />
<span id="more-2648"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Cincuenta  años de “El techo de la ballena”</strong></p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/casa-de-la-ballena.jpg" alt="techo de la ballena" title="casa-de-la-ballena" width="600" height="500" class="aligncenter size-full wp-image-2612" /></p>
<p>Jorge Boccanera</p>
<p>Hace exactamente medio siglo que, en los agitados años 60,  artistas plásticos, narradores y poetas formaban en Venezuela el grupo &quot;El  Techo de la Ballena&quot;, considerado por la crítica como la irrupción artístico-literaria  más radical entre las gestualidades iconoclastas dela época.</p>
<p>El grupo, fundado en 1961, estaba integrado, entre otros,  por los poetas Francisco Pérez Perdomo, Juan Calzadilla, Edmundo Aray, Caupolicán  Ovalles, el pintor Carlos Contramaestre y los narradores Adriano González León,  Salvador Garmendia y Efraín Hurtado.</p>
<p>Su aparición va en consonancia con la circunstancia política  local: la caída de la dictadura militar de Marco Pérez Jiménez en 1958 y el posterior  ascenso al poder de Rómulo Betancour y su gobierno represivo que tiraría por la  borda las ilusiones de cambio de los diversos sectores que habían luchado por  la restitución de la democracia. <br />
&quot;El Techo de la Ballena&quot; surgió como desprendimiento  del grupo &quot;Sardio&quot;, de gran actividad entre 1958 y 1961, debido a la  nueva y convulsa situación social que vivía Venezuela en esos años, y la reformulación  de un accionar político que tomará caminos diversos, incluso el de la lucha  armada.</p>
<p>Paralelamente a esta insurgencia, aparece la rebeldía estético-literaria  de &quot;El Techo&#8230;&quot; con una gestualidad de provocación expresada a  través de exposiciones, publicaciones, manifiestos, catálogos y libros.</p>
<p>El poeta argentino Juan Antonio Vasco caracterizó esa  irrupción como &quot;el momento de protesta más activo de América Latina, el  más eficaz, el más arriesgado, el que puso en juego mayor variedad de medios y  el que llevó su acción hasta las consecuencias más extensas dentro del campo en  que se desempeñó, fiel a uno de sus lemas: Cambiar la vida, transformar la  sociedad&quot;.</p>
<p>Domiciliado en Venezuela en esos años e integrante del  grupo, Vasco contaba con antecedentes de peso: haber integrado en Argentina el  grupo surrealista que comandaba el poeta Aldo Pellegrini, junto a las voces de  Enrique Molina, Francisco Madariaga y Carlos Latorre.</p>
<p>El grupo que Vasco veía como algo inédito en los países de  lengua española, con expresiones que buscaban afirmar la vida, el amor y la libertad,  y que rechazaban un arte encuadrado en el realismo socialista, enlaza en sus  escritos al humor negro del Dada con la oralidad de la beat generación.</p>
<p>Experiencias similares se darán en los 60 en otros puntos de  América Latina: la generación &quot;mufada&quot; en Argentina, el nadaísmo  colombiano, los tzánzicos en Ecuador, el grupo &quot;La Espiga Amotinada&quot;  en México; es un tiempo de poetas lanzados a  la lucha política y asesinados: el peruano Javier Heraud, el guatemalteco <br />
Otto René Castillo, el nicaragüense Edwin Castro y el  brasileño Carlos Marighella.</p>
<p>Así es como el grupo &quot;El  Techo&#8230;se inscribe en un cuadro de época marcado por lo insurreccional y la  contracultura; sus poetas participarán en el Congreso Americano de Solidaridad  Poética organizado en México por las revistas locales <em>El Corno Emplumado</em> y <em>El  Pájaro Cascabel</em> y la argentina <em>Eco  contemporáneo</em>.</p>
<p>En Venezuela el gobierno de Betancour  va mostrando su verdadera cara: disuelve a los  partidos políticos, allana periódicos y locales de la oposición; sólo en  octubre de 1960 la represión deja un saldo de 35víctimas fatales y cientos de  heridos y detenidos.</p>
<p>En 1962 el grupo está en su apogeo: Carlos Contramaestre  presenta su exposición &quot;Homenaje a la necrofilia&quot;, Juan Calzadilla  publica su libro &quot;Dictado por la Jauría&quot; y Caupolicán Ovalles,  un abierto alegato contra Betancour.  &quot;¿Duerme usted, señor Presidente?&quot;.</p>
<p>En un tramo del extenso poema de Ovalles,  de lenguaje vociferante, dice: &quot;El  Presidente vive gozando en su palacio,/ come más que todos los nacionales  juntos… es un perro que manda,/ es un perro que obedece a sus amos,/ es un  perro que menea la cola,/ es un perro que lame las botas&quot;. <br />
Las consecuencias serán inmediatas: la persecución policial  a Ovalles y González León (autor del prólogo del libro) los lleva al exilio y  es clausurada la exposición &quot;Homenaje a la necrofilia&quot; de  Contramaestre. <br />
Posteriormente el pintor y escultor ballenero Daniel  González, diagramador de la revista del grupo, será encarcelado y requisadas  las publicaciones balleneras.</p>
<p>Hasta la aparición de &quot;El Techo&#8230;&quot;, las  innovaciones de la vanguardia en Venezuela se habían reducido a una franja  exigua: un número de la revista <em>Válvula</em> en 1928 y, un año después un libro capital de José Antonio Ramos Sucre:  &quot;El cielo de esmalte&quot;.</p>
<p>Habría que esperar hasta los años 50, precisa, &quot;para  que una voz sustancial como la de Juan Sánchez Peláez iniciara con &quot;Elena  y los elementos&quot; un camino de búsqueda formal cercana al surrealismo. <br />
El crítico uruguayo Ángel Rama, ha subrayado en su ensayo el  &quot;espíritu anárquico&quot; del grupo, &quot;su voluntaria agresividad  pública, haciendo de la provocación `un instrumento de investigación  humana`&quot;. <br />
Su literatura, afirma, &quot;nunca es testimonial y siempre  es combativa, prefiere la poesía o el texto breve en prosa, el manifiesto o el artículo  de circunstancias, unifica las letras y las artes y no se plantea la exigencia  historicista ni la permanencia de sus creaciones, sino su efectividad, su  capacidad de agredir y de soliviantar la estructura cultural vigente.</p>
<p>Tono coloquial, atmósferas oníricas, imágenes fulgurantes,  búsquedas tipográficas y poemas-panfletos son algunos de los elementos con los cuales  los poetas del grupo arman sus collages; asimismo fueron de impacto social sus  exposiciones &quot;Homenaje a la cursilería&quot; y su texto anticlerical  &quot;Para aplastar el infinito&quot;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1176" class="wp-caption aligncenter" style="width: 260px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2009/08/boccanera.jpg" alt="Jorge Boccanera" title="Jorge Boccanera" width="250" height="333" class="size-full wp-image-1176" /><p class="wp-caption-text">Jorge Boccanera</p></div>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/el-techo-de-la-ballena/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Ramón Palomares (Venezuela, 1935)</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/ramon-palomares-venezuela-1935/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/ramon-palomares-venezuela-1935/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 15:39:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2647</guid>
		<description><![CDATA[Integrante de los grupos grupo Sardio y de El techo de la ballena, maestro y especialista en lenguas clásicas, es una figura central de la poesía venezolana. Enrique Hernández- D’Jesús nos presenta una muestra de su obra poética y una &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/ramon-palomares-venezuela-1935/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/catire-100x78.jpg" alt="" title="catire" width="100" height="78" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2615" />Integrante de los grupos grupo Sardio y de El techo de la ballena, maestro y especialista en lenguas clásicas, es una figura central de la poesía venezolana. Enrique Hernández- D’Jesús nos presenta una muestra de su obra poética y una serie fotográfica del personaje.<br />
<span id="more-2647"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ramón PALOMARES</strong></p>
<p><strong>Curandero y  fotografías</strong><br />
Enrique Hernández-D’Jesús</p>
<p><strong>Ramón Palomares </strong>nació en  Escuque, Venezuela, el 7 de mayo de 1935. Uno de las grandes poetas actuales en  lengua castellana. Maestro y especialista en lenguas clásicas. Personaje  central del grupo Sardio y de El techo de la ballena, expresión de la  vanguardia poética en su país. Libros de poemas: <em>El reino</em>, 1958; <em>Paisano</em>,  1964; <em>Honras fúnebres</em>, 1965; <em>Santiago de León de Caracas</em>, 1967; <em>El vientecito suave del amanecer con los  primeros aromas</em>, 1969; <em>Adiós  Escuque </em>(Poemas 1968-1974); <em>Elegía  1830</em>, 1980; <em>El  viento y la piedra</em>, 1984; <em>Mérida, elogio  de sus ríos</em>, 1985; <em>Poesía</em> (Antología), 1985; <em>Alegres provincias</em>,  1988; <em>Lobos y halcones</em>, 1997. Más  recientemente Casa de las Américas editó su antología <em>En el reino de Escuque</em>, 2006. Ha  obtenido diversos reconocimientos, entre ellos, el Premio Nacional de  Literatura, en 1974 y el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora,  2006. Como se afirma en la contrarátula de En el reino de Escuque: “…Existe en  la obra de Ramón Palomares algo más que un intento por recuperar la relación  mágica con el entorno, y que una recreación de la provincia y de los personajes  de la infancia con un sentido mítico, pues, aunque su poesía está definida en  estas claves fundamentales, traslada las angustias, desafíos e interrogantes a  un plano universal, alimentando y rompiendo a la vez su aparente localismo…” Y  nos dice Ramón Palomares: “Estar atento siempre, pendiente de ciertas zonas  sensoriales, del sueño, de todo (…). Tú asumes el pájaro y lo encuentras con un  espíritu de bosque (…). Tú tienes que salirte del poema como lenguaje y entrar  en el poema como la vida, como visión, como sensación, como aire, como piedra,  como roce…” (tomado de  revista <em>Prometeo</em>, Medellín, Colombia)</p>
<p>de <em>PAISANO</em> (1964)</p>
<p><em>&nbsp;</em></p>
<p><em>Juegos de infancia</em></p>
<p>CULEBRA<br />
Echando candela, metiéndose en los oídos, bebiendo sangre<br />
allá está, calladita<br />
dejándose arrastrar<br />
y como vino entre el viento, allá está<br />
en el cuarto donde se come los pájaros<br />
-les comió las plumas y las alas y después las patas<br />
pero la cabeza se le va a atorar<br />
y va a comenzar a cantar a medianoche<br />
y se va a mover por los espejos<br />
y a agarrarse de la cabeza del diablo que está en los rincones<br />
y a decir ay<br />
porque esa culebra tiene muchos diablos<br />
y el sol le cayó encima<br />
y por eso anda por todas partes, mordiendo, mordiendo,<br />
hasta que se lo lleva a uno al infierno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>UN GAVILÁN</p>
<p>Se paró el gavilán y se quedó pegado en las nubes<br />
y ya no pudo dar más vueltas<br />
y le dijeron:<br />
Ya no podés hacer más hilo, ya no vas a poder tejer el cielo,<br />
entonces todas las flores que estaban se pusieron tristes<br />
y comenzaron a secarse<br />
y entraron caminando en una cueva<br />
y se veía una fila de gladiolas que iban rezando<br />
y cuatro coronas de orquídeas y rosas<br />
y así se estaba quieto el gavilán allá arriba<br />
viendo que las montañas se habían puesto negras<br />
y que los ríos parecían urnas;<br />
cuando llegó un gran viento y dijo a resoplar<br />
y estremecía los árboles como si fueran ropa colgada<br />
y bajaron todas las estrellas y se pusieron a hablar<br />
y salieron volando las nubes y dando vueltas<br />
brincando por las colinas<br />
y las praderas estaban muy contentas y les brillaban<br />
{los dientes de risa.<br />
Entonces se desató el gavilán y se sentó en una silla a beber<br />
y se emborrachó y dijo a cantar<br />
y nombró a todos los que habían venido para ayudarlo<br />
y le parecían las alas como lunas<br />
y los ojos que tenía era el sol que se le había metido en la<br />
{cabeza<br />
y a él se le llamaba el gran tejedor<br />
porque anudó todo lo que había y puso en el cielo un barco<br />
que va nadando, nadando<br />
enseñando todos los sueños.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>EL SOL                            <br />
<em>A Elisa Lerner</em></p>
<p>Andaba el sol muy alto como un gallo<br />
brillando, brillando<br />
y caminado sobre nosotros.<br />
Echaba sus plumas a un lado, mordía con sus espuelas al cielo.<br />
Corrí y estuve con él<br />
allá donde están las cabras, donde está la gran casa.<br />
Yo estaba muy alto entre unas telas rojas<br />
con el sol que hablaba conmigo<br />
y nos estuvimos sobre un río<br />
y con el sol tomé agua mientras andábamos<br />
y veíamos campos y montañas y tierras sembradas<br />
y flores<br />
cantando y riéndonos.<br />
Allí andaba el sol<br />
entre aquellas casas, entre aquellos naranjos,<br />
como una enorme gallina azul, como un gran patio de rosas;<br />
caminado, caminando, saludaba a uno y a otro lado;<br />
hasta que me dijo:<br />
Mi amigo que has venido de tan abajo<br />
vamos a beber<br />
y cayó dulce del cielo, cayó leche hasta la boca del sol.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>PATAS ARRIBA EN EL TECHO<br />
<em>A Adriano González León</em></p>
<p>Yo sé dónde se encuentra<br />
dónde está cantando ahora y comiéndose las hormigas<br />
el pájaro que vuela arriba de las nubes<br />
el que sabe andar por los sueños.<br />
Estaba acostado patas arriba en el techo<br />
murmurando que tenía ganas de matar<br />
y espantando los perros que se le venían del cielo<br />
y escupiendo los tigres<br />
y diciendo:<br />
Yo sí que voy a pegarle a los perros que se me vengan<br />
yo sí que no les tengo nadita de miedo.<br />
Y con las enormes alas azules les daba y les enterraba cuchillos<br />
y me llamaba a mí y me decía:<br />
Ayúdame, ayúdame.<br />
Entonces terminó<br />
y se puso a meterse entre todas las nubes<br />
allá, muy lejos, cerca de una laguna.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ENTRE EL RIO<br />
A Edmundo Aray</p>
<p>Voy a entrar en un río<br />
me quito la ropa y entro y le abro la puerta<br />
y miro adentro de su casa<br />
y voy a estar sentado en las sillas negras<br />
y en los espejos;<br />
cuando hable escucho qué dice y qué quiere<br />
y cómo manda a todos y dice que se va a remolinear<br />
y veré cuando sus patas empiecen a despedazar la ladera.<br />
Tomaré agua de su corazón y me beberé su cuello<br />
y haré gárgaras y escupiré adentro<br />
y en los ojos le pondré piedras y le quitaré los diamantes<br />
{y los pedazos de oro<br />
y de ojos le pondré unos gatos<br />
y veré qué vestidos se pone y cómo hace para correr<br />
y si está durmiendo le escarbaré a ver qué sueña.<br />
Yo vi qué come el río y vi su mesa<br />
y tenía platos como guayabas podridas y ganado muerto<br />
{y casas<br />
y todas las siembras que se llevó<br />
y un hilo verde, muy verde, como un ángel.<br />
Me estuve sentado viendo un gran campo que estaba debajo<br />
y allí cantan todos y se ponían morados<br />
hasta que se oyó una voz durísimo<br />
y salieron iglesias y calles de las nubes<br />
y todos corrieron<br />
y comenzó el río a decir que se iba a morir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>EN EL PATIO<br />
Pues me estuve entre las flores del patio<br />
con las cayenas<br />
gozando con las hojas y los rayos del cielo.<br />
Aquí pongo mi cama y me acuesto<br />
y me doy un baño de flores.<br />
Y después saldré a decirles a las culebras y a las gallinas<br />
y a todos los árboles.<br />
Me estuve sobre las betulias y sobre las tejas de rosas<br />
conversando, cenando, escuchando al viento.<br />
Yo me voy a encontrar un caballo y seremos amigos.<br />
Mañana le digo al sauco que me voy<br />
hasta muy lejos, hasta allá donde están cantando los hombres,<br />
donde corren los muertos y se entierran.<br />
Yo caminaba por unos árboles, por unas hojas doradas<br />
y me comía las estrellas, y me senté<br />
y escuché la hierba alta y vi los ojos de una mujer<br />
que brillaban como un diente<br />
entonces arrojé una gran rama de naranjo<br />
y todo quedó oscuro.<br />
<em>Tierra de nubes</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>EL NOCHE<br />
A Oscar Sambrano Urdaneta</p>
<p>Aquí llega el noche<br />
el que tiene las estrellas en las uñas,<br />
con caminar furioso y perros entre las piernas<br />
alzando los brazos como relámpago<br />
abriendo los cedros<br />
echando las ramas sobre sí,<br />
muy lejos.<br />
Entra como si fuera un hombre a caballo<br />
y pasa por el zaguán<br />
sacudiéndose la tormenta.<br />
Y se desmonta y comienza a averiguar<br />
y hace memoria y extiende los ojos.<br />
Mira los pueblos que están<br />
unos en laderas y otros agachados en los barrancos<br />
y entra en las casas<br />
viendo cómo están las mujeres<br />
y repasa las iglesias por las sacristías y los campanarios<br />
espantando cuando pisa en las escaleras.<br />
Y se sienta sobre las piedras<br />
averiguando sin paz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><embed type="application/x-shockwave-flash" src="https://picasaweb.google.com/s/c/bin/slideshow.swf" width="600" height="400" flashvars="host=picasaweb.google.com&#038;hl=en_US&#038;feat=flashalbum&#038;RGB=0x000000&#038;feed=https%3A%2F%2Fpicasaweb.google.com%2Fdata%2Ffeed%2Fapi%2Fuser%2Fotragaceta%2Falbumid%2F5698241965120228065%3Falt%3Drss%26kind%3Dphoto%26hl%3Den_US" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer"></embed></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/ramon-palomares-venezuela-1935/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Italia que pagan los de siempre. Fabio Avolio</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/la-italia-que-pagan-los-de-siempre-fabio-avolio/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/la-italia-que-pagan-los-de-siempre-fabio-avolio/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 15:32:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2646</guid>
		<description><![CDATA[Luego de permanecer cuatro años en la Venezuela de Chávez, Avolio retorna a Nápoles. Esta es la Italia que encuentra. Su testimonio es parte de la vivencia colectiva, del sueño europeo. &#160; &#160; Italia: los de siempre pagan la crisis &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/la-italia-que-pagan-los-de-siempre-fabio-avolio/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/tutti-uniti-100x75.jpg" alt="" title="tutti-uniti" width="100" height="75" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2631" />Luego de permanecer cuatro años en la Venezuela de Chávez, Avolio retorna a Nápoles. Esta es la Italia que encuentra. Su testimonio es parte de la vivencia colectiva, del sueño europeo.<br />
<span id="more-2646"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Italia: los de siempre pagan la crisis y los impuestos…</strong><br />
Fabio Avolio</p>
<div id="attachment_2618" class="wp-caption aligncenter" style="width: 214px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/fabio-avolio.jpg" alt="fabio-avolio" title="fabio-avolio" width="204" height="198" class="size-full wp-image-2618" /><p class="wp-caption-text">Fabio Avolio</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Italia celebró, en  2011,  los 150 años de la Unidad Nacional  bajo una situación política crítica, ya que importantes medidas económicas  están plasmando una revolución social al revés. Se sigue invertiendo en aviones  militares, se recorta del 90% el gasto en las politicas sociales (<em>welfare</em>) y a la vez son los de siempre a  llenar el presupuesto del Estado: en Italia el 70% del monto de los impuestos  procede del trabajo dependiente, es decir de las trabajadoras y trabajadores  que pagan sus impuestos antes de cobrar el salario; esta situación es  acompañada por una evasión fiscal que supera el 30%. Las tasas de desempleo, de  trabajo precario y de especulación económica están a niveles muy altos.</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/tutti-uniti.jpg" alt="" title="tutti-uniti" width="264" height="198" class="alignleft size-full wp-image-2631" />Con la última Ley de Presupuesto (<em>Manovra Finanziaria</em>) el Gobierno Monti  ha buscado cancelar la deuda pública y salvar a Italia en el contexto  finanziario europeo y mundial. Para lograrlo no ha querido introducir impuestos  sobre los grandes patrimonios, más bien varias medidas fiscales quitarán  alrededor de 2.000 Euros por año a las familias de medianos y bajos recursos.  La actual ministra del trabajo Elsa Fornero ha usado de manera repetida la  metáfora del “médico llamado a salvar al paciente”, ya que ningun médico en el  marco político-institucional de Italia lo había logrado. De hecho, el Gobierno  Monti nació en noviembre de 2011 después de las dimisiones de Berlusconi, que había  aprobado en Parlamento sus últimas medidas económicas con una mayoría muy  reñida. Alegría para los anti-berlusconianos, manifestaciones de jubilo en  muchas plazas italianas; quedaba la pregunta: “Después de Berlusconi, ¿hay que  adelantar las elecciones políticas previstas para 2013?”. Respuesta negativa: después  de nombrarlo Senador vitalicio, el Presidente de la República Giorgio Napolitano  propuso a Mario Monti &#8211;Rector de la Universidad “Bocconi” de Milan&#8211; para que  formara un nuevo gobierno con el respaldo de una mayoría aplastante de  parlamentarios.</p>
<p>Así respondieron en noviembre de 2011 los  partidos políticos que oupan las curules de la <em>Camera dei Deputati</em> y del <em>Senato</em>:  la <em>Lega Nord</em> &#8211;partido de derecha  arraigado en el norte de Italia que había apoyado hasta el final a Berlusconi&#8211;  decidió oponerse a la propuesta del Gobierno Técnico guiado por Monti y pidió  elecciones; todos los demás grupos parlamentarios decidieron apoyar al nuevo  gobierno, para que cuadrara unas medidas financieras en nombre de la salvación  nacional en el contexto de crisis económica. Con el respaldo de una mayoría  bulgara de parlamentarios, el profesor Monti se ha fijado en la carta del Banco  Central Europeo (BCE) enviada a Italia y ha venido contestando a las  preocupaciones de los banqueros, de las agencias de rating y de la alemana  Angela Merkel.</p>
<p>Para entender el nivel de consenso,  apoyaron la constitución del Gobierno Monti: a) el <em>Popolo Delle Libertà</em> (PDL), el partido de Berlusconi que en 2012 irá  a congreso para cambiar nombre; b) el <em>Terzo  Polo</em> – exponentes políticos de Centro-Derecha ex aliados de Berlusconi (<em>Unione di Centro</em> de Casini, por <em>Futuro e Libertà</em> de Fini) y ex aliados  del Centro-Izquierda (<em>Alleanza Per  l’Italia</em> de Rutelli), los cuales apoyan a Monti con mucho entusiamo; c) el <em>Partito Democratico</em> (PD), que siempre se  opuso a Berlusconi y que a la vez apoya con fidelidad a Monti; d) <em>Italia Dei Valori</em> que en un primer  momento apoyó al gobierno por representar éste una buena alternativa a  Berlusconi, y que sin embargo no ha votado la Ley de Presupuesto por la  evidente falta de lucha a la evasión fiscal y por los golpes duros de las medidas  que afectan a la población de bajos recursos.</p>
<p>Entre los extra-parlamentarios de Izquierda  hay una oposición declarada al Gobierno Monti para los desastres causados en lo  social por las medidas tomadas. Se proponen varias alternativas para buscar los  recursos entre los ricos y los enriquecidos para relanzar la economía italiana,  y sobre todo para invertir en otros sectores que no sean el militar y el de las  grandes obras, tales como: los F-35 y las misiones con la OTAN, el puente entre  Calabria y Sicilia y la línea de ferrocarriles de alta velocidad (TAV) entre  Piemonte y Francia. En conclusión, en Italia la distancia entre los medios de  comunicación y la situación real del país nunca ha sido más evidente.  Centenares de millares de puestos de trabajo perdidos o en riesgo han despertado  la protesta de nuevos actores. Los costos de vivienda, energía y salud suben  para toda familia. La inversión en lo social está por el piso en nombre de la  crisis económica y de la lucha al despilfarro público. Y la población empieza a  percibir como nunca la caída del poder de adquisición.</p>
<p>En medio de esta situación hay muchas  hipotesis para las elecciones políticas de 2013, siempre y cuando no haya  adelanto en la fecha por caída del Ejecutivo –Italia es una República  Parlamentaria y el Gobierno nace del consenso de la mayoría de diputados y senadores&#8211;  y dependiendo de la ley electoral, la cual a lo mejor cambiará por medio de un  referendum. Recordemos que, por no haber alcanzado el 4% de los votos en 2008,  hoy no hay parlamentarios de izquierda radical en Italia, el país de la OTAN  donde, en los años ’70, el <em>Partido  Comunista Italiano</em> (PCI) alcanzaba hasta 12 millones de votos (casi el  30%).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/la-italia-que-pagan-los-de-siempre-fabio-avolio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Fernando Aínsa (Palma de Mallorca, España-Montevideo,Uruguay, 1937)</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/fernando-ainsa/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/fernando-ainsa/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 15:28:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2645</guid>
		<description><![CDATA[Alfredo Fressia nos dice que si hay un poeta que encarne mejor el sentido de lo migratorio en las letras uruguayas es Aínsa, hijo del exilio español y montevideano por identidad. &#160; &#160; Click para ver a pantalla completa &#160; &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/fernando-ainsa/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/ainsa-fernando-100x95.jpg" alt="ainsa-fernando" title="ainsa-fernando" width="100" height="95" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2611" />Alfredo Fressia nos dice que si hay un poeta que encarne mejor el sentido de lo migratorio en las letras uruguayas es Aínsa, hijo del exilio español y montevideano por identidad.<br />
<span id="more-2645"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2611" class="wp-caption aligncenter" style="width: 217px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/ainsa-fernando.jpg" alt="ainsa-fernando" title="ainsa-fernando" width="207" height="198" class="size-full wp-image-2611" /><p class="wp-caption-text">Fernando Ainsa</p></div>
<p><strong>Click para ver a pantalla completa</strong></p>
<p><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" style="width:420px;height:611px" id="22bbd72d-ed6c-9e8f-4dd8-e49155eef747" ><param name="movie" value="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;viewMode=singlePage&amp;shareMenuEnabled=false&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120116150202-2636358c7d1143f7b07feacc65f39a96" /><param name="allowfullscreen" value="true"/><param name="menu" value="false"/><param name="wmode" value="transparent"/><embed src="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" menu="false" wmode="transparent" style="width:420px;height:611px" flashvars="mode=mini&amp;viewMode=singlePage&amp;shareMenuEnabled=false&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120116150202-2636358c7d1143f7b07feacc65f39a96" /></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2574" class="wp-caption aligncenter" style="width: 158px"><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2011/12/fressia-alfredo.jpg" alt="fressia-alfredo" title="fressia-alfredo" width="148" height="198" class="size-full wp-image-2574" /><p class="wp-caption-text">Alfredo Fressia</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/fernando-ainsa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>“Llueve sobre la Habana”. ¿Plagio o demasiadas coincidencias sospechosas?</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/llueve-sobre-la-habana/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/llueve-sobre-la-habana/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 15:21:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2644</guid>
		<description><![CDATA[El narrador cubano, Julio Travieso, amigo y colaborador de esta publicación, autor entre muchas novelas de “Llueve sobre la Habana”, publicada en el 2004, afirma que el español José Luis Muñoz ha plagiado su obra, editada con el mismo título &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/llueve-sobre-la-habana/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/julio-travieso-100x100.jpg" alt="julio-travieso" title="julio-travieso" width="100" height="100" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2621" />El narrador cubano, Julio Travieso, amigo y colaborador de esta publicación, autor entre muchas novelas de “Llueve sobre la Habana”, publicada en el 2004, afirma que el español José Luis Muñoz ha plagiado su obra, editada con el mismo título y la misma temática en el 2011. Un fragmento de la obra de Travieso.<br />
<span id="more-2644"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Julio Travieso  Serrano, “Llueve sobre la Habana”, La   Habana, 2004 (dos ediciones), editorial Letras Cubanas. Traducida al  ruso y al portugués y publicada, en el 2008, en Moscú y Sao Paulo. Editada por  la editorial Renacimiento, de Sevilla, España, en el 2009. Traducida al inglés,  en el 2011, y publicada por la editorial José Martí de la Habana. Luego,  “Llueve sobre la Habana”, de José Luis Muñoz, publicada en España, en  el 2011.</p>
<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2012/01/llueve-sobre-la-habana.jpg" alt="" title="llueve-sobre-la-habana" width="185" height="300" class="aligncenter size-full wp-image-2624" /></p>
<p><strong>Click para ver a pantalla completa</strong></p>
<p><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" style="width:420px;height:594px" id="8954d5bd-9ece-f5db-10f9-aa04057b2ae6" ><param name="movie" value="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;viewMode=singlePage&amp;shareMenuEnabled=false&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120117151550-68dde32790ee418bba5e31beafd0686b" /><param name="allowfullscreen" value="true"/><param name="menu" value="false"/><param name="wmode" value="transparent"/><embed src="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" menu="false" wmode="transparent" style="width:420px;height:594px" flashvars="mode=mini&amp;viewMode=singlePage&amp;shareMenuEnabled=false&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120117151550-68dde32790ee418bba5e31beafd0686b" /></object></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/llueve-sobre-la-habana/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Columna Rota. Imágenes de Cris Bierrenbach (Brasil, 1974)</title>
		<link>http://www.laotrarevista.com/2012/01/columna-rota-imagenes-de-cris-bierrenbach/</link>
		<comments>http://www.laotrarevista.com/2012/01/columna-rota-imagenes-de-cris-bierrenbach/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 14:50:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mexking</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columna rota]]></category>
		<category><![CDATA[La otra gaceta]]></category>
		<category><![CDATA[Ojo x ojo lente x lente]]></category>
		<category><![CDATA[gaceta58]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.laotrarevista.com/?p=2643</guid>
		<description><![CDATA[Bruno Bresani nos presenta a la artista visual: “Cuestiona el cuerpo, cuestiona los encajonamientos, las buenas costumbres y las limitantes, nos lleva sin posibilidad a resistirnos a la pregunta ¿Cómo habito mi cuerpo? ¿Cómo me relaciono con él y con &#8230; <a href="http://www.laotrarevista.com/2012/01/columna-rota-imagenes-de-cris-bierrenbach/">Ver más <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.laotrarevista.com/wp-content/uploads/2011/01/bruno-bresani-100x78.jpg" alt="Bruno Bresani" title="bruno-bresani" width="100" height="78" class="alignleft size-thumbnail wp-image-2052" />Bruno Bresani nos presenta a la artista visual: “Cuestiona el cuerpo, cuestiona los encajonamientos, las buenas costumbres y las limitantes, nos lleva sin posibilidad a resistirnos a la pregunta ¿Cómo habito mi cuerpo? ¿Cómo me relaciono con él y con las limitantes que la sociedad intenta imponerle?<br />
<span id="more-2643"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Click para ver a pantalla completa</strong></p>
<p><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" style="width:420px;height:272px" id="b4bba49a-2aca-a9e5-4dd6-9b485c0e793d" ><param name="movie" value="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf?mode=mini&amp;shareMenuEnabled=false&amp;printButtonEnabled=false&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120116145718-aa6d0c349d2b4040b6de6c9cd9ac5ed6" /><param name="allowfullscreen" value="true"/><param name="menu" value="false"/><param name="wmode" value="transparent"/><embed src="http://static.issuu.com/webembed/viewers/style1/v2/IssuuReader.swf" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" menu="false" wmode="transparent" style="width:420px;height:272px" flashvars="mode=mini&amp;shareMenuEnabled=false&amp;printButtonEnabled=false&amp;backgroundColor=%23222222&amp;documentId=120116145718-aa6d0c349d2b4040b6de6c9cd9ac5ed6" /></object></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.laotrarevista.com/2012/01/columna-rota-imagenes-de-cris-bierrenbach/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

