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César Silva Márquez. Poemas

cesar-silvaSilva Márquez nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, estudió ingeniería, pero es en las letras donde él ha encontrado su destino, pues ha sido merecedor de importantes premios a su obra narrativa. En esta ocasión dialoga desde la poesía con los lectores de La Otra.

 

 

 

César Silva Márquez

 

viajes

dices phoenix y tu voz avanza
vagones al ocaso
fría molienda de hueso y palomas
vía de 8 horas
donde masas de música hipnotizan
el tac tac del acero
plantas amarillas que saludan
con su aire de correcaminos
juegos para una multitud de corderos a bordo

mientras nombras las cosas
los alambres telefónicos son
circos de palabras:
una ventana es un elefante
y un plato es un semáforo
un cuchillo es un hombre que fuma en un balcón
pero
¿y la esquina del perro
y la rabia de las curvas?

parajes a izquierda y derecha como péndulos
iluminan liebres en las costillas de la arena
estaciones donde la última en subir
es la mujer con ojos de viaje

dice que somos islas
un perro es una isla
una cabina telefónica es una isla
la boca que muerde la arena, el cacto que se inclina también lo son
cartas que concilian dientes guardados en palabras
maletines que guardan charcos mandíbulas
punto y comas para utilizar en casos específicos
; ; ; ; ; ; ; ;

esta mujer que viaja es
una cintura de voces
y en su lengua
van los nombres todos

dice phoenix
y escorpión en lo alto
la saluda

abrir la puerta significa
cruzar la suerte

es año nuevo y el viaje
apenas
comienza

 

hotel lois

el puerto era una flor cortada en nuestras manos
j. c. becerra

 

salgo a la noche y entro en la playa
las arenas reciben mis pies
el fresco viento arrastra
olas hambre
y voces
sobre todo la voz que acaricia
la moneda que es el mar

aquí estuve en 1993
el hotel lois era azul y la ciudad
se construía alrededor

la vida era una pelea constante
pero entonces qué es la vida
cuando con cerveza
cruzas la mitad del país en auto:
a media mañana te despides
del pacífico
y una noche después
el golfo de méxico pesa como una perla en tu mano

no te percatas
de que este puerto es tuyo
una flor como dijo el poeta
una puerta que cierra
para que el sol caliente los huesos
y el aire nos despeine
y enumere olas y pájaros
el brillo en el ojo de la cerveza

en el bar del lois el arpa desgaja notas
parte en dos la música
y la fiesta es el anzuelo
que atrapa una flor de barcos

tampoco sabía que mis amigos
se destrozarían poco a poco
yo que viví el naufragio dulce de la fiesta
cómo lo iba a saber
si las ciudades se arremolinaban
en el licor
y la vida era libros
que pensaba escribir

el júbilo estaba a mis pies
y la pasajera edad
tomaba el sol a sus anchas

en 1993 tenía 19 años
ahora el lois esplendoroso me llama

el bar abre tantas cervezas para recibirme

 

recámara abierta

no hay nada, ni lluvia, ni auto ni la nube en forma de cerebro
ni la rama de árbol en forma de arteria
nada por ejemplo entre las manos o dientes
o para decirlo más directo
nada en medio de la sangre de un gorrión
que ha caído como piedra contra el asfalto
mientras el auto pasa y los niños y los más viejos saben de qué va
caer como piedra contra el asfalto

no hay edad suficiente ni vergüenza para decir
por ejemplo gota
y dibujar un corazón justo en el cuchillo
un mapa al costado de la mujer de ojos grandes
manos para tocar violín, cuello para hincar el golpe
para insultarla y gritarle que no se vaya
y con una mano tocar cada uno de sus espacios
y apretar y dejar huella

por ejemplo nada de luz
fragmento sin brillo que corte

marca de agua en el labio superior
para decir que no
para hablar hacia adentro
cerrar los ojos y saber
que la distancia es un pedazo de cordón al cuello

nada como el tiempo, esa medusa
o la casa hueca porque los niños crecieron, digamos

nada por ejemplo en la niña de boca grande, en el cabello largo y negro
como una ola en un mar sin luz
a media fiesta, contra la roca

nada en la película que juntos, ella y él, han urdido
personajes secundarios listos para cruzar un puente
lluvias que no existen, decir cualquier palabra en inglés
una película que sirva para besar y beber
                  dentro del auto
                  en una esquina a las 3 de la mañana
                  con el asiento hasta abajo sosteniendo los cuerpos
                  a la espera del lobo
                  para al final saber que el lobo son ellos
                  con dientes de mármol y rabia en ojos y pelambre

nada como eso, como gritar corte se queda
y entre el sudor y la respiración
el abismo de lo que están hechos
tapar los ojos con la mano y morder la lengua
promesas como palabras y palomas
como ese gorrión sobre la calle
nada nada nada

 

 

César Silva Márquez nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, el de 10 de julio de 1974. Estudió Ingeniería industrial en el Instituto Tecnológico de Ciudad Juárez, pero alternamente se dedica a la escritura, ha colaborado en diferentes medios nacionales con poemas y cuentos. Silva Márquez recibió el premio Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras en 2005 por Los cuervos, otorgado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Centro Cultural Tijuana y la Secretaría de Relaciones Exteriores; recibió el Premio de Cuento San Luis Potosí en 2011 por Hombres de nieve, otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Gobierno del estado de San Luis Potosí; obtuvo el Premio Nacional de Novela José Rubén Romero en 2013 por La balada de los arcos dorados, otorgado por el INBA y el Gobierno del estado de Michoacán.

 

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