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Emiliano Pérez Cruz. Entrevista de Maya Lima

emiliano-perez-maya-limaPeriodista y escritor mexicano, comparte con nuestra colaboradora su experiencia literaria y nos narra con modestia sincera su aprendizaje diario desde que Gustavo Sáinz lo indujera a tomar la pluma como instrumento de vida.

 

 

Entrevista a Emiliano Pérez Cruz

Maya Lima

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Maya Lima
Tengo una filia especial por Nezayork. Todo aquel que viva en CDMX sabe que desde hace décadas se le dice así a Ciudad Nezahualcoyotl, municipio que se asienta en la porción oriental del valle de México, en lo que fuera el lago de Texcoco. Neza, una de las aglomeraciones urbanas más grandes de la zona metropolitana. ¿Por qué el afecto?, pues porque algún tiempo pertenecí al Colectivo Entrópico capitaneado por el pornócrata mayor Alberto Vargas Iturbe y mi querido amigo el poeta Sergio García Díaz. Y fuí partícipe de publicaciones y eventos del under en las calles de Ciudad Neza y en sus bares y centros culturales como en Casa Maha o en los foros exclusivamente dedicados a la literatura como lo son La Casa del Poeta Las dos Fridas, o La Casa del Poeta Max Rojas o la César Vallejo. En diferentes ocasiones en estos espacios escuché hablar de Emiliano Pérez Cruz como un gran representante y maestro de la narrativa contemporánea mexicana, cronista honorífico de Ciudad Nezahualcóyotl. De esas charlas a conocerlo pasaron un par de años para que una mañana, en el restaurante del hotel San Andrés en Hermosillo, Sonora, coincidiera con Pérez Cruz. Tan serio el maestro, esa fue mi primera impresión. Cotorreando, como siempre sucede con los compañeros que asistían junto con nosotros para leer o actuar en el encuentro de escritores Horas de Junio, Emiliano comentó que era la hora de fumar un tabaquito, y yo que en esos tiempos era igual de fumarola que una verdadera chacuaca, aproveché el momento para echar humo y platicar con él. Poco lo topé durante las actividades del programa del encuentro, pues estaba muy solicitado por sus amistades sonorenses consolidadas desde los tiempos donde fuera jefe de publicaciones de la UNISON (Universidad de Sonora), y no fue sino hasta la clausura que tuve la suerte y el honor de compartir mesa de lecturas para el cierre de dicho evento literario. Desde entonces nuestro acercamiento me provoca dicha, pues además de contar con su amistad, representa para mí un ejemplo de lo que es rifarse por el oficio de escritor. Hoy una entrevista para la Revista La Otra con el generoso maestro de la crónica y el cuento, Emiliano Pérez Cruz.

Emiliano Pérez Cruz nació en la ciudad de México el 8 de agosto de 1955. Narrador. Estudió periodismo y comunicación colectiva en la FCPyS de la UNAM. Ha sido jefe de publicaciones en varias instituciones y ha publicado en diversos periódicos y revistas. Ha sido cronista especial en diario Capital, Unidad de Eventos Especiales, cronista colaborador en Milenio Diario, cronista en Agencia Quadratín, y articulista, articulista colaborador en Excélsior, sección cultural. Es miembro del Consejo Editorial de la revista Cultura Urbana, Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Editor, tallerista, conferenciante; trabajo editorial y de imprenta; guionismo para radio, video e historieta; varios de sus textos aparecen en diferentes antologías. En 1979, la Dirección de Patrimonio Cultural y Artístico del Estado de México lo nombra Cronista Honorífico del municipio de Nezahualcóyotl. Premio Nacional de Testimonio INBA-Gobierno de Chihuahua en 2002 con el libro Si fueras sombra te acordarías.

    ML-Sé que la fascinación por contar historias viene de cuando tu padre te narraba historias de su tierra. ¿Cómo creció en ti la necesidad de decir, de expresar todas aquellas experiencias de vida que te han regalado los personajes naturales que día a día te encuentras, ora sí que sin querer queriendo?
   — Desde la primaria y debido a mi buena redacción, producto de los manazos y jalones de patillas que mi madre me propinaba para que no escribiera con faltas de ortografía, me solicitaban desarrollar algún tema para el periódico el mural o me enviaban a concursar dentro de la zona escolar a la que pertenecíamos.
Lo mismo sucedía en la secundaria, pero fue en el bachillerato que empecé a escribir algunas viñetas calenturientas, producto de mi celibato, mi virginidad. Con una de mis tías, quien me llevaba cuatro años de edad, nos ejercitábamos en el picorete salivón, y llegando a casa pergeñaba textos capturé tan memorable experiencia. Pero con motivo de un concurso en el Colegio de Bachilleres retomé algunos textos para intentar un cuento. Yo no estudiaba ahí, pero uno de mis amigos del barrio sí, me convenció que le diera el texto y lo metió a concursar; si ganábamos compartiríamos el premio: un lote de libros del cual nunca vi un solo ejemplar.

ML-¿Qué  es la palabra escrita y qué representa en tu vida?
Es un conjunto de herramientas, como las del carpintero, del albañil, del herrero: practicas, me echas a perder, reintentas, hasta que poco a poco piensas que las dominas, Lo cual es falso: también, como el carpintero, obtienes, padeces heridas, raspones, magulladuras. Pero como decía un viejo editor: el médico entierra sus errores; al que escribe se los publican, e incluso se los exhuman.

    ML-“Al contar se es de otra manera”, dices por ahí. ¿Cómo es Emiliano Pérez Cruz cuando cuenta? ¿Qué trip con el cuento?
Cuando escribo me metamorfoseo, soy el personaje, el autor, el testigo, el que recuerda, evoca. Soy el que más que se enfrasca más en ser verosímil que verdadero. Soy el que ocupa diversos roles dentro del relato sin dejar de ser yo mismo: el que el lucubra, inventa, sufre, llora, padece, ama, egoísta y generoso. Soy el que se transforma y vive las mil y una vidas que elijo.

ML-Lo que te hace sufrir después te hará reír, ¿podría ser un axioma de los temas de tu obra?
   —Gustavo Sáinz, mi maestro en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, decía le escritura nos permitía exorcizar fantasmas. Creo que es lo que hago: desarrollar situaciones que me resultan molestas; que me obsesionan; que me invitan a “vivirlas” al escribirlas, y causan menos daño.

    ML-¿Monsiváis o Poniatowska?
Truman Capote, también Monsi y la Poni y muchos más que descubro y que me falta descubrir.

   ML-Cada que se menciona a Emiliano Pérez Cruz, inevitablemente se menciona también a Gustavo Sáinz. Siempre te preguntan sobre él, sobre el apoyo e impulso que dio a tu carrera literaria. Hoy no es la excepción, por favor háblanos sobre ello.
Conmigo fue sumamente generoso y claro: provienes de un ambiente de pobreza; tienes todas las carencias artísticas y educativas; pero tienes talento. Me envío a realizar entrevistas con pintores, músicos, arquitectos, con toda la fauna de las bellas artes de finales de los años 70 del siglo pasado. Prepara tus entrevistas, documéntate, investiga, plantea preguntas inteligentes y aprenderás mucho de tus entrevistados. Ellos serán tus maestros y cada pregunta te generará muchas dudas, más preguntas, y no dejes de preguntar y buscar las respuestas y así aprenderás. A la fecha pretendo hacerle caso.

    ML-¿De qué forma influyen en tu obra las enseñanzas de Augusto Monterroso?
Tito Monterroso impartía un taller de cuento en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; me inscribí a instancia de Sáinz y en la primera sesión dijo que para escribir un cuento sólo se necesita escribir un cuento. Al principio me sentí defraudado, no comprendí de inmediato que se hace camino al andar. A la fecha es lo que solicito hay quienes aquienes se arriesgan a participar en alguno de los talleres que imparto: para escribir sólo se necesita escribir. Y como en los oficios que mencioné antes: hay que aprender a manejar las herramientas, sufrir menos heridas, machucones; resanar, aspirar a los mejores acabados, como hacen los mejores carpinteros, herreros, albañiles…

   ML-Te han comparado con Rulfo en la narrativa de corte urbano, ¿así te reconoces? 
Quizá se refieran hay que intento recrear, reinventar el habla popular, acorde a mis personajes. Quizá se refieran al desaliento que, pienso, impregna no pocos de mis relatos o materiales periodísticos. Quizá lo dicen para que me la crea y desista de continuar jugando en una cancha que algunos consideran tomé por asalto, siendo que les “pertenece”. Rulfo es un maestro; yo continúo como aprendiz. Aunque debo decir que me aplico.

    ML-Eres uno de los primeros que incorpora el margen, el barrio, el boderline urbano a la literatura.
Creo que Gustavo Sáinz vio en mi a la persona que desde la pobreza podía escribir de la pobreza misma o del ser humano en situaciones socioeconómica y políticas adversas. Fue muy claro: hay quienes que escriben de lo que tú has vivido, sin conocerlo. Hay quienes lo intentan, desde tu misma condición, pero no saben escribir y tú sí: lee mucho, decía, y me regalaba libros, me facilitaba su biblioteca, corregía mis textos iniciales y me orientaba; me dio mi primer empleo periodístico y también lo orientó para que afilar a mi sensibilidad. El teatro, la danza, la música concreta, el arte abstracto, todas esas manifestaciones de la creación que yo ignoraba, me permitieron ver y abordar de otra manera la realidad que me circundaba.

   ML: ¿Qué representó esto en un tiempo donde aún dominaba la escena literaria gente como Benítez, Paz y demás mafias culturales? 
A través de una publicación periódica impulsada por él, La Semana de Bellas Artes, Sáinz aireó el ámbito cultural, lo democratizó, lo amplio, lo destrabo, permitió que muchos jóvenes de entonces participáramos en nuevos proyectos periodísticos y literarios. Creo que todos salimos ganando, Y yo me considero afortunado pues tuve cabida o tengo cabida en prácticamente todos los grupos. Monsiváis y Poniatowska fueron muy generosos. A través de Roberto Diego Ortega compañeros de mi generación tuvimos acceso al grupo Nexos; Las publicaciones universitarias (de la UAM, la UNAM) dieron espacio a nuestros textos, y los diarios de reciente creación en aquella época, finales de los 70 y principios de los 80, también fueron nuestros foros.

     ML-Cuenta la leyenda que fuiste tú quien acuñó aquella nueva forma de nombrar a Ciudad Neza,  Nezayork. ¿Cómo sucedió esto?
Alguien realizó una pinta en una barda de mi vecindario: “Nezayork, la ciudad del rock”. Por ser el municipio un territorio expulsor de migrantes hacia los Estados Unidos, la retomé, pero no de manera circunstancial sino cada que había oportunidad. Así se popularizó Nezayork. Mi mérito fue emplearla en los medios impresos, sin miedo a la discriminación, a la burla, y los chavos banda de los años 80 la amplificaron aún más… y todos salimos ganando.

    ML-¿Qué significado tiene para ti Nezayork, Nezahualcoyotl y lo necense?
Durante mi infancia el territorio que ocupa Nezahualcoyotl respondía al nombre de Colonias del ex Vaso de Texcoco. El nombre de Nezahualcoyotl fue una imposición. La población se lo apropió reduciéndolo a Neza, Mi Neza, Mi Necita, Mi Nezota, incluso hacia auto escarnio con ella: Lomas de Nezyork, Nezahualodo, Nezahualpolvo, Nezahualpillos: territorio en sus inicios poblado por inmigrantes venidos de la regiones más pobres del país, me permitió convivir con acentos, giros, tonalidades, modismos, regionalismos, un español riquísimo por la variedad de los hablantes y por su creatividad para trastocarlo, reinventarlo sin miedo alguno. Agrégale que la población es humana, simplemente humana.

   ML-¿Qué piensas del movimiento literario y artístico que desde hace varias décadas brota en los jóvenes y no tan jóvenes habitantes de tu municipio. Esta identidad cultural que enorgullece a muchos, estos artistas que son a su vez formadores de nuevos artistas, creadores de públicos para la literatura y constructores de espacios de expresión en una ciudad tan grande y complejo como lo es Nezahualcoyotl?
Para bien o para mal, me tocó ser pionero en cuanto a la veta literaria; así como tengo seguidores, abundan los detractores. Lo cual me parece muy bueno. Creo que esta patria chica brindará grandes obras en todos los ámbitos del arte. Atrás va quedando el miedo, la inseguridad, el sentirse menos, o como digo yo: cada vez menos jóvenes muerden el rebozo e incursionan con toda la libertad del mundo en la experimentación dentro de la creación.

ML-¿Cómo se vive del oficio de escritor en estos tiempos aciagos?
Se suda, pero se goza. En nada difiere a la situación aciaga que todo aquel que trabaja padece.

ML-¿La inspiración agarra o agandalla
No creo en la inspiración. Como en cualquier actividad laboral, hay que aprender, investigar, dedicarle tiempo al oficio elegido. Mis hermanos son carpinteros: iniciaron como mandaderos, ganaron el puesto de barrenderos del taller, y así tenían oportunidad de ver cómo se hacían las cosas; se aplicaron para utilizar debidamente las herramientas de acuerdo a la diversidad de materiales; pusieron empeño, dedicación, corrigieron, aumentaron, deshicieron, rearmaron. Punto. Nada distinto a la escritura.

 ML-Siempre estás trabajando, correteando la chuleta. Eres papá soltero y otros encantos más. Ya pasaron algunos años desde la edición de “Ya somos muchos en este zoológico”. ¿Hay tiempo para un nuevo libro? ¿Cuánto debemos esperar?
Estoy retrabajando una selección de textos publicados en revistas y periódicos; calibro si han resistido el paso del tiempo, lo retomo y leo como si no fueran míos, con ojo crítico que espero sea implacable. Cuando considere que tiene unidad y calidad el material, buscaré quien se interese en publicarlo. Si no interesa, nadie se cortará las venas. Ni yo: No muero por parecer escritor. Me identifico con estás líneas de Pessoa: “El mundo es para quien nace para conquistarlo y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón”.

 

Emiliano Pérez Cruz es autor de, entre otros títulos de libros: Tres de ajo (1983); Si camino voy como los ciegos (1987); Borracho no vale (1988); Reencuentros (1993); Noticias de los chavos banda y Pata de perro, ambos de 1994; Me matan si no trabajo y si trabajo me matan, publicados en 1998, Si fuera sombra te acordarías (Premio Testimonio Chihuahua, 2000), y Un gato loco en la oscuridad. Antología personal (2002) y Ya somos muchos en este zoológico (2013).
▪ Es coautor de libros publicados en 2016: El Libro Rojo, tomo IV, FCE; Nadie me sabe dar razón. Tijuana, migración y memoria, Secretaría de Cultura/INBA/El salario del miedo; Cervantes, puente entre lo moderno y lo profano, Fractal, y en la antología México noir, antología de relato criminal, Nitro/Press.
▪ Sus cuentos aparecen en diferentes antologías, entre ellas El cuento hispanoamericano, que le generó y genera envidiosas enemistades.

 

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