jotamario

Jotamario en Copenhague

jotamario“El amor como la paz no se hacen solos”, hay que poner cada uno su parte, son palabras del nadaísta en la bella capital de Dinamarca.

 

 

 

Copenhague

           A los 10 años de su edad proyecté hacia las estrellas de la poesía a Elizabeth Torres publicándole su primer libro desde la Dirección de Cultura de Cundinamarca, en Colombia. Y como la poesía es agradecida, hoy, desde una de las ciudades estrellas del mundo como es Copenhague, Dinamarca, donde hoy habita, Eli hace posible que se me invite a esta fiesta poética donde se me acaba de conceder la palabra.

           Me traen otros motivos no por personales menos significativos culturalmente. Que el Nadaísmo, mi movimiento literario y antisocial, de matiz insurgente desde sus inicios aunque algunos termináramos de “místicos en estado salvaje” como Rimbaud, tan de vanguardia que se dio el lujo de manifestar que después de él “la vanguardia quedó atrás”, está cumpliendo 60 años de desenfundado, desde cuando el profeta Gonzalo Arango redactara el Primer Manifiesto.

           El nadaísmo nació un año antes de que triunfara la revolución cubana, luego tenemos seis años más que las Farc, esa guerrilla que hace poco firmó la paz, y cuatro más que los Rolling Stones.  Somos, pues, el movimiento de vanguardia más viejo de la historia, lo que parecería un exabrupto, sobre todo teniendo en cuenta que antes del nadaísmo la vanguardia artística no asomó la nariz por Colombia.

           Y Colombia se había dado el lujo, además, de tener el guerrillero más viejo del mundo, el temible Tirofijo, jefe máximo de las Farc, que siguió combatiendo después de la caída del muro de Berlín, del resbalón de Fidel Castro, y de la muerte de las ideologías, muriendo de muerte natural a una edad provecta en su cama de hojas, como los justos de las Escrituras.

           Otra fecha de celebración es el aniversario 40 del despegue de nuestro fundador hacia la otra orilla del ser, la misma fecha del 25 de septiembre en que la poderosa aerolínea me transportara a este lugar.
Y se cumplen los primos 15 días de la desaparición de otro de los fundadores del Nadaísmo, Elmo Valencia, a quien el mundo apodó El monje Loco, como  lo había hecho antes con Rasputín. Tenía 90 años pues había nacido en simultáneas con Fidel Castro, con Néstor Raúl Rossi y con Marilyn Monroe, nuestra diosa del celuloide.

           Y estamos de celebración de la paz de Colombia, al fin lograda después de 60 años de un conflicto macabro. Por el nadaísta Humberto de la Calle, quien hoy aspira justamente a la Presidencia. A pesar de que la paz es la máxima conquista de los países que han padecido el conflicto mayor, todavía quedan en Colombia quienes no quieren ni olerla, porque no les sirve a sus intereses económicos o políticos.

           Mi misión autoimpuesta en este momento, es alertar a través de la poesía, ante los oídos del mundo, porque esa paz tan duramente lograda, no tenga la posibilidad de ser malograda.
A cada colombiano le he dicho, y en este auditorio tan lejano de casa como amable por la atención que me presta, lo repito: La paz, como el amor, no se hace sola. Ponga su parte.

 

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