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Gerardo Beltrán. Poemas

gerardo-beltranPoeta, traductor y ensayista mexicano afincado en Varsovia, Polonia, desde hace una treintena de años, Beltrán ofrece a nuestros lectores una muestra poética de su libro A la velocidad de la luz.

 

 

 

Gerardo Beltrán

A LA VELOCIDAD DE LA LUZ

 

HIPÓTESIS

Y si esta vez fuera cierto
que lo incierto
tiene límites concretos
y que a fin de cuentas
puede ser
lo que nunca ha sido,

cuánto tú cabría
en mi yo delimitado
por tu ausencia,

cuánto yo quedaría
en ese tú definido
tan solo
por oposición.

El todo no siempre es mayor
que la suma de sus partes:

A veces
puede ser simplemente
distinto,

redondo,

perfecto.

 

COINCIDENCIA

Hay coincidencias
que por las circunstancias en que ocurren
se llaman causas,
efectos
o a veces,
incluso,
destino.

Qué coincidencia
que tú eres tú,
que yo soy yo
y que un día,
que justo resultó ser ese día,
nos encontramos.

Coincide con que así es la vida,
qué le vamos a hacer.

 

CONSTELACIÓN

Y esa constelación sería como un ardiente sexo
en el profundo cuerpo de la noche
Xavier Villaurrutia

Entre la tierna Ío
y el león de Nemea,
la celestial cangreja:

celestial por lo celeste
de sus mares                         
o más bien de sus orillas
ondulantes,

ondulante como la luz,
particular por sus partículas,
terriblemente veloz
–con esa velocidad grave
de las rutas gravitatoriamente equilibradas.

Rojizamente luminosa
y radiante,
lúcidamente especial
y espacialmente nada relativa,

estelar,
brillante
y astro-lógica,

galáctica,
total
y perfectamente trazada.

No hay más constelación
que la que alumbra
la espiral inversa de mi vida
cuando cruzo la noche

con los ojos cerrados.

 

CREPÚSCULO

El mundo
es la sombra
de la luz

Mi sombra
tu luz detenida

que agoniza

 

VACÍO

Hay un vacío
que se llena con tus ojos.
Con tus ojos cerrados.

Es un vacío en la tierra
que se llena

cuando te vas.

 

NO HAY EXTENSIÓN MÁS GRANDE

Hay un dolor
con tu nombre
tu nombre
que se expande

a la velocidad de la luz

 

REVELACIÓN

A esta hora
en que el mundo
está de luto,
estoy de luto.

Sólo me queda la luz de la memoria.

Y el recuerdo
de dos astros parpadeantes
me revela
que hay algo más allá,
que no es eterna la muerte
y que todo
           volverá
                 a su lugar
cuando amanezca.

Si es que amanece.

 

NOSOTROS

Mi vida entera cabe en un pronombre,
su breve luz y su caudal de sombras,
su detención, su juicio, su sentencia:

porque el delito de decir nosotros
me ha condenado a una prisión de espejos
en los que solamente me reflejo yo
y todas las formas posibles
de tu ausencia.

Ya sólo serás real
en mi certeza,
en un dolor agudo que no pasa

y en ese día final
que será mío,
tuyo
        e inevitablemente

nuestro.

 

TAN LEJOS DE AQUÍ, TAN CERCA

A la mitad de la luz
salgo al exilio de ti
y recorro
toda la distancia que cabe
entre tu piel y la mía
cuando tumbada sobre mi vientre
habla sólo el silencio de tus manos,
el de tu cuerpo impasible
que está,
pero que no es mío.

No hay nada para la lejanía
más que el viaje
–y la sabiduría del tiempo:

porque un día sabrás
hasta dónde he vivido,
todo lo que te he amado
y cuánto he muerto por ti
cada minuto.

Entonces hablaremos por fin
el mismo idioma:
el idioma duro
de la piel
cicatrizada

que se abre

de nuevo.

 

PUERTAS CERRADAS

Hay puertas
que sólo se cruzan
en una dirección
y otras que nunca se cruzan.

Ir y venir
no es patrimonio de todos:

Los fantasmas,
casi muertos,
casi vivos,
estamos confinados
en nuestro propio mundo
y sólo nos queda
mirar por el cristal
–cuando lo hay–
e imaginarnos
cómo sería del otro lado,
bajo la luz,
ahí donde hay calor
ahí donde algo sucede.

Lo nuestro son las sombras,
la falta de temperatura
y un presente oprimido
por el pasado y el futuro
de los otros.

Alguien viene
de vez en cuando
a visitarnos,
pero siempre se va.

Nosotros nos quedamos
de este lado de una puerta
que sólo se abre

por fuera.

 

LECCIÓN DE GEOGRAFÍA

Apaga la luz
y muéstrame tus ríos,
tus lagos,
tus montañas.

Muéstrame tus cielos,
tus nubes,
tus relámpagos.

Muéstrame tus urbes
y todos sus rincones.
los más oscuros,
los más iluminados.

Muéstrame el fuego que te guía
y llévame por todos sus caminos.

Y al final,
muéstrateme a ti misma,

abierta,

completa,

total.

 

CÁNCER

Contra tus predicciones,
ese crustáceo
no estaba en tu zodiaco,
poblado únicamente
de signos más vitales.

Era quizá la luna
o tal vez el agua
que ya no hay en la luna
pero que podría haber
si tú quisieras

–igual que podría haber
sombra en el sol,
fragmentos de cielo
en la tierra
y un desierto sembrado
de plantas tropicales–,

porque tú tienes la magia
de todos los cangrejos
que le han dado su color
a tu cabello
y sus mares más lejanos
a tus ojos.

Saca pues la tierra
del fondo del océano
y arrastra los sueños
desde su zona oscura,
ctónica,
uránica,
prohibida.

El horóscopo es claro:

no ha llegado la muerte,
sólo queda vivir.

 

TU MIRADA

Entre la niebla,
tornasolado espectro,
aro de luz.

 

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