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Gilberto Lastra Guerrero. Pandora y el laberinto de lo orgánico

gilberto-lastraSobre la más reciente novela de la escritora duranguense Liliana Blum, Pandora, el poeta y periodista nos advierte: “Apostarle a una novela con pocos personajes en un drama emocional que tiene que ver con lo orgánico, con el cuerpo, hasta Pandora (Tusquets 2015) de Liliana V. Blum, parecía algo fuera de lugar.”

 

 

Pandora y el laberinto de  lo orgánico

Gilberto Lastra Guerrero

Apostarle a una novela con pocos personajes en un drama emocional que tiene que ver con  lo orgánico, con el cuerpo, hasta Pandora (Tusquets 2015) de Liliana V. Blum, parecía algo  fuera de lugar.

Liliana Blum, Pandora
Liliana Blum, Pandora.

Pandora es una mujer obesa que pasea en un mundo lleno de fantasmas que rodean y se burlan de su grueso cuerpo. Blum recrea con una facinerosa facilidad  las carnes, hormonas y humores de la protagonisya. En el momento de narrar no pierde lo que ocurre en el exterior y cómo resuena en el interior el rechazo, el afecto, el amor y la soledad.

El lector puede sentir los flachazos de adrenalina   por los párrafos de la novela: Pandora es un personaje vital, a diferencia de  quienes la rodean por vivir en el mundo moral y socialmente correcto. El sudor, la carnosidad de un cuerpo que engorda y engorda para satisfacer el apetito sexual de un doctor bien parecido, de estabilidad económica envidiable, y una  esposa que cumple con los cánones de la belleza occidental.

Fuera de la retórica y de la narratología, Liliana V. Blum describe un paisaje desolado en el interior de una mujer que podría ser cualquiera; el páramo yermo de las buenas costumbres y la acartonada vida de la clase media mexicana.

Anda Blum entre perfiles enfermizos que se disfrazan en la rutina. La rutina la convierte un ritual clandestino: en una secretaria obsesa que mantiene una relación amorosa con el marido que cualquier mujer podría desear para criar niños y llevar una vida de comodidades y vacíos emocionales o sentimentales.

Ese velo de normalidad en los capítulos hace reaccionar al lector, desde el interior. Hace recordar los momentos de desesperación, angustia o excitación sexual en cualquier momento de la vida, la memoria química de cada individuo. La filia sexual, de cualquier tipo hace explorar quien se ve expuesto  y quien participa de ella. El logro mayor del libro: la comunicación hormonal.

Blum brincó la barrera de la psicología de los personajes, y ahora, para el bien de los lectores, se puede encontrar personajes que se transfiguran en la intimidad de quien pasa los ojos por los párrafos y se encuentra en el pasado y el presente de la protagonista.

Pandora abre la posibilidad de entender qué es lo que pasa en el interior de cada persona en el momento de encontrarse consigo mismo, con sus filias. Inteligentemente,  halla la manera de ir administrando la vida de Pandora, poco a poco  con un ser humano destroza y aparentemente inútil, socialmente sin valor.  Pero, en la clandestinidad, su mundo es real y amoroso. Aunque trágico al final.

Mientras transcurre la novela, el triángulo amoroso donde Pandora y el doctor comenzaron una sexualidad mórbida, que no deja huellas  pero sí sospechas por la conducta infiel de los matrimonios en la actualidad.  Abril, la esposa del doctor, inicia la sigilosa investigación para encontrar contra quien compite; pero nunca se imagina, que es la gorda e invisible secretaria de su marido: la mujer que se esconde en un disfraz de carne colgante y fofa.

En síntesis, Pandora de Liliana V. Blum, se puede considerar de avanzada por la manera de abordar al cuerpo y sus reacciones: narrar las  hormonas y su cambio y mutación. Un libro con un nuevo valor estético sobre el cuerpo.

 

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