Tusiata Avia. Nueva Zelanda, 1966

tusiata-aviaPoemas traducidos al español por Rogelio Guedea, quien nos presenta a esta autora descendiente de samoanos. En 2013 se hizo acreedora del prestigioso Janet Frame Literary Trust Award, lo que la consolidó como una de las poetas más importantes de Nueva Zelanda.

 

 

Tusiata Avia / translations by Rogelio Guedea

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Tusiata Avia. Nueva Zelanda, 1966

Tusiata Avia nació en Christchurch (Nueva Zelanda) en 1966, pero es descendiente de samoanos, desde donde se alza también su poesía. Es autora de Wild dogs under my skirt (2004) y Bloodclot (2009). También ha escrito para niños, en Mele and the Fofo (2004) y The song (2002). En 2005 ganó la Fulbright-Creative New Zealand Pacific Writer’s Residency de la Universidad de Hawaii y en 2006 fue finalista del Prize in Modern Letters. En 2013 se hizo acreedora del prestigioso Janet Frame Literary Trust Award, lo que le dio consolidación a su carrera literaria y la convirtió en una de las poetas más importantes de Nueva Zelanda.

 

Cuerpo

Mi cuerpo no es una disculpa
no es un escondite
No es una fortaleza arreglada y artística
Mi cuerpo no es una piscina de agua insípida
Mi cuerpo no está clausurado
no se puede imaginar con otra forma o textura
no para ti, querido.
Mi cuerpo es una cascada de carne
Mi cuerpo es una manada de animales, gordos y gimiendo en el festín de la matanza
es la celebración invadiendo el rostro de los hambrientos
es abundancia y más abundancia
es tuétano y jalea y grasa chisporroteante goteando constante sobre la hoguera.
Mi cuerpo es un bautismo, un confesionario
Mi cuerpo es la promesa de cien mil soldados vírgenes
Mi cuerpo es la guerra que estremece la tierra
Mi cuerpo es el shalom y el salaam
Mi cuerpo es la madre asesinada de súbito en la calle
Mi cuerpo es la madre muriendo lentamente
Mi cuerpo es el niño asustado al que convencieron de salir de debajo del cuerpo de su madre caída
con la promesa de la miel.
Mi cuerpo es la miel ahogando a los ciegos, los cojos, los sordos, los mudos
Mi cuerpo es un hospital
Mi cuerpo es un orfanato
Mi cuerpo es cien helados enfilados como los padres
Mi cuerpo es el alofa y la aroha
Mi cuerpo es el Sinaí, el Mar Rojo, Hawai
Mi cuerpo es una habitación llena de ancestros lanzados a través del agujero de mi pecho
Hine-nui-te-po, Pelé, Nafanua, Isis, Afrodita
sus brazos y piernas y el pelo caliente y húmedo y enmarañado cuando se marchan
Mi cuerpo es la distancia entre nuestro huesos, querido.
Mi cuerpo pierde la cabeza y sus modales
Mi cuerpo está temblando, resbaladizo y enrojecido, como un recién nacido

Mi cuerpo es tu madre
Mi cuerpo es tu medicina
Mi cuerpo es la partera apresurando tu propio nacimiento
jalándote desde el interior de tu mismo vientre
Mi cuerpo es el Corán, la Torá
Mi cuerpo es Cristo
Mi cuerpo es la profetisa, la diosa samoana de la guerra
Mi cuerpo deja el infierno y navega los océanos
Mi cuerpo está mojado por el viaje y asusta a los que corren a encontrarme
Mi cuerpo sabe sólo de sí mismo
que es todo el mundo
y el cielo y la luna
y los planetas girando
Mi cuerpo los atrapa a todos con su red de piel
Mi cuerpo es la morada de mi cuerpo y habita en la tierra entre nosotros.

 

No puedo escribir un poema sobre Gaza

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque no puedo comerme un desierto completo.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque no puedo irme a la cama con los pequeños bebés tiesos y los cuerpos de los niños, no hay espacio para los más pequeños miembros perdidos, los brazos desmembrados arrancados como en un hospital de muñecas.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque si alzo la voz por los cuerpos de los bebés, por los niños desmembrados, por las mujeres que se sacan sus propios ojos, me llamarás antisemita y entonces tendré que consentir la sangre de miles para que me absuelvan.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque mi furia y mi dolor se levantarán de mi pecho como un misil apuntado desde una computadora en Tel Aviv, que me va a seguir, me va a localizar y en un arco perfecto, bajará gimiendo del cielo herido, se introducirá en mi cabeza y me explotará dentro.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque Israel tiene derecho de protegerse, porque Israel tiene derecho de protegerse, porque Israel tiene derecho de protegerse, porque Israel tiene derecho de protegerse, porque Israel tiene derecho de protegerse, porque Israel tiene derecho de protegerse, porque Israel tiene derecho de protegerse.

Y Gaza no.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque detrás de cada escudo humano está otro escudo humano y otro escudo humano y otro escudo humano y otro escudo humano y otro escudo humano. Y detrás de ese escudo humano – está un ser humano.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque es complicado, muy complicado, muy muy complicado. Por lo tanto, no puedo escribir un poema sobre Gaza hasta que termine un doctorado en política de Oriente Medio y del holocausto, hasta que renazca judía y viva yo misma bajo la cúpula de hierro.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque Tamar en Tel Aviv tiene que llegar al supermercado y la floristería antes de la próxima sirena. Ella está poniendo plantas en su refugio antibombas y los juguetes y las golosinas favoritas de los niños para evitar que sufran tanto.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque Fátima en la ciudad de Gaza tiene 58 segundos para evacuar su casa con sus bebés antes de los ataques con misiles y la única salida es el mar. Ella ha visto las imágenes en la televisión de bebés que lanzan a las piscinas y que nadan como pueden.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque hay una cúpula de hierro impenetrable que cubre todo el estado. Cubre cada corazón y cada mente, a excepción de los pocos que se alinean y piden que se encarcelen.

No puedo escribir un poema sobre Gaza por mis amigos: Tamar, Shira, Yael, Michal, Noya, David, Yair en Tel Aviv y Nazaret y Beersheva. Porque cada vez que apunto a la sangre fresca los molesto, los ofendo, los hago enojar, los traiciono. Que se vayan.

No puedo escribir un poema sobre Gaza debido a mi amigo Ibrahim y sus 3 hijas y una sobrina bombardeadas con los pedazos de carne regados por toda la sala.

No puedo escribir un poema sobre Gaza porque puedo sacar las cuentas. Si dividir dos mil ciento sesenta y ocho palestinos muertos entre sesenta y nueve israelíes muertos es lo mismo, entonces encuentra el verdadero valor de un palestino.

 

Perros salvajes bajo mi falda

Quiero tatuarme las piernas.
No en azul o en verde,
sino en negro.

Quiero sentarme frente al tatuador
y saber que me hace sufrir.
Quiero que saque su formón
y su martillo
y me pique los muslos
de una punta a la otra
como si caminara alrededor del mundo
como si remara a través de todo el Pacífico
en un tronco
sabiendo que una vez zarpando
subidos los perros a bordo
y ya no hay vuelta atrás, Bingo.

Quiero mis piernas tan filosas como colmillos de perros
los perros salvajes
los perros Samoanos
esos sarnosos que muerden a los extraños.

Quiero mis piernas como pulpos
negros pulpos
que atrapan ratas y se las comen.

Quiero incluso mis piernas como ciempiés
esos negros
que pican y se te hincha por semanas.

Y cuando todo termine
quiero que el tatuador
se siente detrás de mí y sepa que
no son suyas
que nunca lo fueron

quiero amedrentar a mis amantes
dejarlos que se sienten frente a mí
y silbar a través de sus dientes.