Alessio Brandolini (Roma, 1958)

Alessio BrandoliniAlgunos poemas de su libro Tevere in fiamme (Tíber en llamas), 2008, en italiano y en español. Poeta, traductor y editor, Brandolini. Jorge Boccanera señala que su poesía va de lo social, al misterio que rodea la existencia.

 

 

 

POEMAS de ALESSIO BRANDOLINI

Alessio Brandolini
Alessio Brandolini

Tevere in fiamme
Tíber en llamas
(2008)

La poesía cruza la tierra sola,
apoya su voz en el dolor del mundo
Eugenio Montejo

 

*

Di notte la vita ha frammenti di bellezza
nascosti nelle voci suadenti delle foglie
quando si staccano dai rami e lente
planano sull’asfalto, sui sacchi d’immondizia.

Da qui vedo il paese, in alto sulla destra
lo stesso che ha scolpito questo cuore
fitto d’oscure macchie e pietra grezza
che cede alla polvere i petali della sua pigrizia.

Il fischio vibrante delle canne è spronato
dal vento che trascina con sé le tracce
di fiumi asciutti, o in fiamme,
di territori assetati e sconvolti in questi giorni.

Ora mi lascio sfoltire dall’erba
con gli occhi chiusi poto i ciliegi
ma l’esodo dalle ferite è il frutto che ci afferra
e alimenta la voglia di ripartire dall’inizio
perché la bocca ha le sue aguzze spine
a sigillare i ricordi, i fiori carnosi della savana.

 

*

De noche la vida tiene fragmentos de belleza
escondidos en las voces persuasivas de las hojas
cuando se separan de las ramas y lentas
van cayendo en el asfalto, sobre las bolsas de basura.

Desde aquí veo el pueblo, en alto a la derecha
el mismo que ha esculpido este corazón
lleno de manchas oscuras y piedra bruta
que delega al polvo los pétalos de su pereza.

El silbido vibrante de las cañas lo estimula
el viento, que arrastra consigo indicios
de ríos resecos, o incendiados,
de territorios sedientos y hoy día desgarrados.

Ahora dejo que la hierba me expurgue
con los ojos cerrados podo los cerezos
pero lo que sale de las heridas es el fruto que nos aferra
y alimenta las ganas de volver a empezar
porque la boca tiene sus espinas agudas
que clausuran los recuerdos, y carnosas flores de sabana.

 

*

Mi rivolgo al caldo tropicale per il piacere che ho della luce
con il tiepido sussurro emanato dal sordo che ascolta il sole
la devozione del sarto che a occhi chiusi si cuce le labbra
lo scuotimento dell’animale dalle zampe annodate al collo.
Sulle spalle le spine delle rose, le schegge degli alberi,
le pietre ancora calde di case e palazzi divorati dalle bombe.

Uccelli della notte mettono il becco nella luna dei nostri occhi
lasciano un segno d’ali leggere, di rientri in punta di piedi.
Di ricordi vaporizzati dal sale
di uomini dallo sguardo onesto
del regolare fluire delle stagioni
di nidi di grano e spighe di frutti
di fiori di fumo che salgono dalla legna che arde
del piacere del corpo rivestito con borchie di rame.

Mi ritrovo uno scalpitio di puledri nel petto
un passaggio di piume, una fuga di iene assassine.

*

Me dirijo al calor tropical por el placer que me brinda la luz
con el tibio susurro que emana del sordo que escucha al sol
la devoción del sastre che con los ojos cerrados se cose los labios
la sacudida del animal con las patas anudadas en el cuello.
En los hombros las espinas de las rosas, las astillas de los árboles,
las piedras todavía calientes de casas y edificios devorados por las bombas.

Pájaros nocturnos ponen el pico en la luna de nuestros ojos
dejan una marca de alas ligeras, de retornos en punta de pie.
De recuerdos vaporizados por la sal
de hombres de mirada honesta
de fluido regular de las estaciones
de nidos de trigo y de espigas de frutos
de flores humo que suben desde la leña que arde
del placer del cuerpo cubierto con tachones de ramas.

Siento un pataleo de potrillos en el pecho
un paso de plumas, una fuga de hienas asesinas.

 

*

Dialogo tutto il giorno coi pesci tropicali dagli elettrici colori
stando in ascolto delle stelle da rosicchiare in silenzio
delle cicale rinchiuse in bolle d’aria che fanno tanta tenerezza.

Le branchie slargate
dal prossimo tuo
odiato come te stessa.
Risalgo in verticale
afferro la superficie
esplodo in cerca
di un soffio, con te
chiusa tra vetro e mare
la faccia dilatata
di osservatrice inquieta.

Divido con gli squali di passaggio
la tenera mollica, la crosta dorata
l’uva matura di mio padre
ma solo a te
ho aperto un varco tra le canne
in quel sogno di baci profondi
poi fatto a pezzi dal grido del corvo.

Ora se parlo qualcuno mi ascolta.

 

*

Converso todo el día con peces tropicales de eléctricos colores
mientras escucho estrellas de roer con dulzura en el silencio
y cigarras encerradas en burbujas de aire tan tiernas.

Las branquias ensanchadas
por tu prójimo
tan odiado como a ti misma.
Asciendo en línea vertical
me aferro a la superficie
estallo buscando
un soplido, contigo
encerrada entre vidrio y mar
la cara dilatada
de observadora inquieta.

Comparto con los tiburones que pasan
la miga tierna, la costra dorada
la uva madura de mi padre
pero sólo para ti
he abierto un pasaje entre las cañas
en ese sueño de besos profundos
luego despedazado por el grito del cuervo.

Ahora si hablo alguien me escucha.


 

*

a Eugenio Montejo, in memoria

La città eterna ci rovina addosso, non bastano le palafitte
né il verde profumo della savana. Ai tropici fa freddo
e a volte cade persino la neve.
Sono stato sotto i ponti e ho visto le tenebre
le croci, il fiume tagliato in due dall’oceano dei liquami
il tatuaggio di nuvole sulla pelle strappata alle lucertole.

Crolla addosso la pioggia di settembre
i conflitti sul lavoro con le scimmie ammaestrate
i pugni allo stomaco dati e ricevuti
la manciata di chiodi che segnano il percorso
gli alberi strappati alla terra, le menti telecomandate.

La ripresa del sogno
perso al volo, in salita
bagna il becco nel nero delle strade
nella calma dei buoi che trascinano
le foglie dei platani, degli ulivi
persino dei banani dove sta scritta la vita.

I lampi sinistri del Tevere illuminano gli sfregi sul volto della Terra.
Nel paesaggio saldo e assoluto delle rovine che ci rotolano addosso
oggi trovo un canto e ti vengo incontro (se posso, se me lo permetti)
negli occhi la luce sfibrata ma tenera di Roma
sulle spalle le pietre del fiume. E questa voce che alla tua s’affianca.
                                                                                                       giugno 2008

 

*

para Eugenio Montejo, en memoria

La ciudad eterna se nos cae encima, no alcanzan los palafitos
ni el perfume verde de la sabana. En el trópico hace frío
y a veces hasta cae la nieve.
Estuve bajo los puentes y pude ver las tinieblas
las cruces, el río cortado en dos por el océano de podredumbres
el tatuaje de nubes sobre la piel arrancada de las lagartijas.

Precipita encima la lluvia de septiembre
los problemas en el trabajo con los monos amaestrados
las trompadas en el estómago dadas y recibidas
el puñado de clavos que marcan el recorrido
los árboles arrancados a la tierra, las mentes teleguiadas.

La recuperación del sueño
perdido de volada, en subida
moja el pico en lo negro de las calles
en la calma de los bueyes que arrastran
las hojas de los plátanos, de los olivos
incluso de los bananos donde está escrita la vida.

Los relámpagos siniestros del Tíber iluminan las afrentas en el rostro de la Tierra.
En el paisaje sólido y absoluto de las ruinas que se nos vienen encima
encuentro hoy un canto y me acerco a ti (si puedo, si me lo permites)
con la luz extenuada pero tierna de Roma en los ojos
y en la espalda las piedras del río. Y esta voz que al lado de la tuya se coloca.
                                                                                                       Junio de 2008

Traducción de Martha Canfield
de Tevere in fiamme (Roma 2008, Premio Sandro Penna).

 

NOTICIA BIOGRÁFICA

 

Alessio Brandolini nació en el 1958 en Frascati (Roma) y vivió sus primeros veinte años en Monte Cómpatri. Vive en Roma, donde se licenció en Letras modernas. Ha publicado los libros de poesía: L’alba a piazza Navona (en 7 poeti del Premio Montale, 1992), Divisori orientali (2003, Premio Alfonso Gatto), Poesie della terra (2004, también en español Poemas de la tierra), Il male inconsapevole (2005), Mappe colombiane (2007), Tevere in fiamme (2008, Premio Sandro Penna), Il fiume nel mare (2010, Finalista Premio Camaiore) y Nello sguardo del lupo (2014). En marzo 2013 salió el libro de cuentos Un bosco nel muro. Desde el 2006 coordina «Fili d’aquilone», revista web de “imágenes, ideas y Poesía”. En 2011 ha fundado la editoral «Edizioni fili d’Aquilone».
www.alessiobrandolini.it

 

articolo di Jorge Boccanera
pubblicato sull’agenzia di stampa Télam il 27 giugno 2013

 

Alessio Brandolini en el Festival Latinoamericano de Poesía

 

Ubicado por la crítica entre el intimismo y la crónica de la crisis de la sociedad, la obra de Alessio Brandolini (1958) reconoce entre sus influencias a Dante Alighieri y Francesco Petrarca: “Allí está mi primer amor por la poesía, junto a un nombre menos conocido: Guido Cavalcanti: su extravío y angustia ante la vida dan un tono moderno a sus textos”.

También entre sus vecindades figura Giacomo Leopardi: “Un poeta muy importante que está dentro de mi vida y de mi trabajo poético por su poesía perfecta y su pensamiento profundo, su coraje de vivir fuera del contexto social de su familia, de ser libre”.

A sus preferencias añade a Pier Paolo Pasolini “empezando por sus primeros libros en dialecto friulano; una poesía íntima que se acerca a la de Pascoli y luego se vuelve más ideológica. En sus novelas romanas y en su cine da voz a la gente de la calle; lo hace sin retórica, con un lenguaje moderno. Su obra maestra, en este sentido, es la película «Accattone»”.

A su generación la ubica Brandolini en la línea de la poesía de comienzos del siglo XX -“muy buena y vasta” en las voces de Giuseppe Ungaretti, Dino Campana, Eugenio Montale, Salvatore Quasimodo, Umberto Saba, Mario Luzi, Sandro Penna y Amelia Rosselli: “Realizaron un gran trabajo sobre el lenguaje que dejó atrás la poesía retórica de D’Annunzio”. Aunque distingue, además en su misma promoción una relación fuerte con la poesía extranjera, lo que da una apertura al abanico expresivo, y una línea hermética confrontada a una poética de la vida cotidiana.
“A esta última me siento más cercana; me permitió recuperar la voz de un poeta de fines del siglo XIX: Giovanni Pascoli, y su contacto con la naturaleza”, dijo.

Sobre la evocación del mundo campesino -en un verso suyo habla de “refugiarse en los pliegues de la tierra”- señala: “Es el de mi familia, mi trabajo en la infancia, mis raíces. Más que un refugio es un diálogo con la tierra, mi pueblo y mi padre, a quien dediqué el libro Poemas de la tierra.
“El esfuerzo de trabajar la tierra le da un valor humano, conecta al hombre de hoy con el de ayer; es memoria en acción -describe- . La ciudad está abajo, y aunque lejana, puede verse. Es una mirada diferente. También dediqué un libro a Roma -donde resido- Tíber en llamas, donde el campo está lejos, arriba. Una especie de «contracanto» a los poemas de la tierra. Y variando la mirada cambia el ritmo de la poesía”.

Los temas de la poesía de Brandolini, quien obtuvo los Premios de Poesía “Alfonso Gatto” y “Sandro Penna”, van de lo social (la guerra de Irak, en el libro El mal inconsciente), al misterio que rodea la existencia (en textos de su inédito En la mirada del lobo), haciendo pie además en el eje amoroso y la minucia de lo cotidiano.
 Otro de sus libros, El río en el mar, lo dedica: “A los muertos en el Mediterráneo/ en busca de una casa / en busca de un trabajo”: “Es una poesía que desea revisar lo que ocurre en el alma del mundo, adonde vivimos; un sentido de hermandad, de participación en el dolor de los desdichados tratando de quebrar el muro de la indiferencia, de buscar una casa común, al menos en los sentimientos”.

Como traductor Brandolini trabajó sobre textos de varios poetas de América Latina, entre ellos el mexicano José E. Pacheco, el uruguayo Rafael Courtoisie, el venezolano Igor Barreto, al costarricense Jorge Debravo y a la argentina Alfonsina Storni.
“Storni luchó por ser poeta y madre, y en su poesía se refleja esa lucha y su coraje, algo difícil hoy y mucho más en las primeras décadas del siglo pasado. Me gustan sus poemas cortos, con versos simples sí, pero directos, secos, a menudo contundentes. Sus versos de amor y de muerte”.
De esta labor afirma: “Cuanto más se traduce, es más difícil traducir. No se puede evitar el ser ‘traditore’ (traidor); es imposible ser fiel en todo al original. Cada uno tiene su ruta; trato de ser fiel al texto y recrear un buen sonido en la traducción italiana, lo más semejante posible al original”.

Para Brandolini, la poesía que se escribe hoy en Italia está a cargo de las voces de Maria Luisa Spaziani, Elio Pecora, Milo De Angelis, Valerio Magrelli, Patrizia Cavalli y “sobre todo”, de Vittorio Sereni.
Y respecto a versos suyos que destilan anhelos y abrigos –“se vuelve a creer en días (…) arrancar las ortigas que han crecido en los senderos de la casa”, concluye: “Escribir poesía ya es de por sí un acto de coraje, de esperanza, de resistencia a la superficialidad y al cinismo”.

 

 

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