Diego Molina, Perú, 1978

diego-molinaAbogado, con maestría en derecho internacional, Molina es también un poeta con experiencia editorial en la revista Evohé –poesía y crítica literaria– y de la revista Ideele del Instituto de Defensa Legal. Aquí algunos de sus textos líricos.

 

 

diego-molina
Diego Molina
Diego Molina (Arequipa, 1978), perteneció al taller de poesía de la Universidad de Lima. Ha sido editor de la revista Evohé -poesía y crítica literaria- y de la revista Ideele del Instituto de Defensa Legal. En el 2003 publicó el poemario Expresotranceuropeo en el libro Tetramerón, y en el 2007 el libro Homesick; en el 2012 publicó Apocalipsis Ahora: meditaciones sobre la Tierra Baldía como ensayo dentro del libro de T.S. Eliot por Lustra Editores. Este año tiene planeado presentar su tercer poemario: No somos más sabios después del diluvio. También ha publicado poesía y artículos culturales en revistas de Perú, Portugal, Alemania, Canadá y Colombia. Abogado con maestría en Derecho Internacional, ha sido profesor en Georgetown University.

 

 

Distimia

Roja te presentas distimia
en la hora turquesa
de nuestra libertad labrada
en ella duermen las voces incorregibles
de nuestra verdadera ansia
allí donde se arremolinan las nubes
y la decisión se ensombrece
el demonio del mediodía
encuentra victoria
en una secreta escaramuza.

Finales fantásticos
y súbitos
me acompañan
en la muerte
de mis tímidas guerras.

La tarde de la memoria te atraviesa
dulce distimia
tus intensiones veladas
se enroscan en mis tendones
pronuncio rezos helados
pero en la vanidad luminosa
no encuentro vibración
en las palabras.

Enfermedad de cansados monjes
tuyo es el reino en la agonía del Sol
y mi gloria inacabada
roja te presentas
como el origen
como el oxígeno de nuestra combustión
como creíble final
de esta especie
hecha de arrebatos y silencios.

Así, en una cama insatisfecha
yace nuestra
condena:
este es el animal caído
este es el animal que no descansa.

 

 

Trakl

Intento alcanzarte
pero ya te esfumas
en la fría visión de una habitación
desordenada.

El halo naranja se acerca y se aleja
en la tiniebla ultramar
su canto es como una medusa
atravesada por negros oleajes
en su suave e incesante dormidera.

Las palabras, una a una, erigen
sensaciones imposibles
con la clarividencia de quien quiere nacer
y aterrizar en un indomable sueño.

Quiero tocarte
pero en un bosque de fuego
silencioso                        te diluyes.

 

 

Patología de Diógenes

III
Afuera, alguien va hacia algún lado:
una cena, una fiesta, un velorio, una misa.
Yo no voy a ningún sitio.
Si tuviera dónde ir
allí estaría.
Pero no encuentro mejor espacio
mejor compañía
que sobre esta cama
donde como, fumo, bebo, canto, lamo mis heridas y duermo
donde me invade un sueño profundo, sosegado, adorable,
            semejante en todo a la muerte
donde no hago mal a nadie y no le deseo nada

al infinito.

 

 

En Kyoto

divisé un cuerpo en la habitación de al lado
hombre o mujer en igual ecuación bajo el espolón de la sombra
esta ciudad es hecha de madera y papel
y yo tengo napalm ascendiente en mis ojos
todo lo asido aquí no tiene valor

mi columna se derrumbó y con ella toda la Torre
con la voluntad o la inspiración desecadas
solicito aprobación y protección frente a esta fuerza que desborda
            el punto de equilibrio
confundido en los pensamientos rotos
que amarré alrededor tuyo
que no regresarán a mí
y de espaldas a las higueras del shinto
que señalan a mis escombros  
como la piedra angular
de su templo

 

 

[3:05 a.m. se escucha la iluminación súbita del rocío
3:14 penetración azul del aire acondicionado
3:37 luces de la ciudad cruzan mi techo en ardientes paralelos/
3:59 tristes hojas sin clorofila se desprenden de su primera habitación en cascabeleante graznido
4:25 se demuestra la luz más blanca y violenta (huye detrás de la avenida)
5:53 el tímido atravesar de los carros y el neón olvidado.]

(Orion at sunrise)

6:01…

 

 

Padre Nuestro
(Homesick)

 

Que estás tras las rejas
Vuelve a la tierra a la que nos volviste
Despiértanos temprano
Estamos entumecidos bajo el peso
De tu olvidadizo amor
Agitados y babeando
Como bueyes de carga
Ven con la iluminación
O ven con la muerte
Son muchos los reveses
Desde tu destierro
No necesitamos visiones en el cielo
Ni babilonias prostitutas ni arcángeles De películas de acción
Todo eso ya lo tenemos
Preferimos un buen masaje
O la gran pastilla
Ven preparado para lo que hemos Hecho en tu nombre
Ven íntimo y cordial
Inmaduro y débil
Para no confundirte con el resto
Como si fuéramos tu único hijo
Tráenos semillas y ropa
Pero no más cruces ni iglesias de hollín
Nosotros las fabricamos
Con alta calidad
Ven Padre
Vestido de luz o de sombras
Para nosotros es igual
No sabemos diferenciarlas.

 

 

Yo Nací el mismo día
que William Borroughs
(Homesick)

 

A las 3 de la tarde
en un carnaval azul
nunca estuve desnudo en un almuerzo
ni juzgué ni fui arbitrario
siempre eólico nunca parecido al fuego.
Me retuerzo de no poder incendiar
las palabras
era un carnaval sin luna y sin rostros
el mío también era confuso y embetunado.
Bajo una corona de hojalata y tomates
recibí mi reino de paradojas
y cruces
Sobre el hombro destrozado
y caminé en romería hasta la superficie.
A la misma hora, el mismo día
Ms. Moore se estiraba en Nueva York
su madre espantaba los cuervos
mientras ella esperaba
a Muhammed Alí
al costado de su virginal lecho.

Ese día, Irlanda perdía
otra independencia
en la cuna de Sir Robert Peel
mientras la matanza en Chechenia Empezaba
y los húngaros planeaban una traición.
Por la noche se amansaban las nubes
entre máscaras góticas y luminosas
que se confiesan
como un rompecabezas
El rey Jorge se declaraba insano
frente a la turba
finalmente agradecida
ante el gran arrabal desnudo
del 5 de febrero.

 

 

París
(Expresotranceuropeo)

 

Por la mañana
el aliento del rey de mayo
se sentía como polen
en las avenidas de una París postmoderna
entre los barrios judíos y homosexuales
los profetas de la creación
ensayan un largo sueño tardío
la extraña pelea ya ha sido vencida
efebos de los veranos
cruzan las calles napoleónicas
rozándose en un aparente sinsentido
así lo que es accidente para algunos
es la sombra triunfal
de los niños de la revolución
que cruzan en invisibles túneles de gusano
rumbo a las tierras del norte
Finlandia, Dinamarca y Suecia
sustantivos y adjetivos de una omilía igualitaria y liberal
donde abisma el frío plano con la diversidad humana
crecen en el cementerio de alces
como los dedos que apuntan a la mente
y al deseo en las viejas canciones de la raza
frente a un gran peñasco finés
que resplandece en el amanecer del Kalebala
donde la hija del aire baja al mar
para ser fecundada por el viento y las olas
en este filo continental
génesis y víspera
de la locura.

 

 

Londres
(Expresotranceuropeo)

 

Desde aquí se escucha el llamado
de Londres
lleva el mismo saco gris
en primavera y en otoño
entre calles cubiertas
por el pánico
Londres cruza entre las iglesias
sin recordar el padre nuestro
Londres se cree sabio
pero no sabe inventar excusas
Londres no diferencia entre el día
y la tarde
flota debajo de las nubes
en la ciudad sin cielo
Londres lleva oro en un bolsillo
y carroña en el otro
su cuerpo es grotesco y espiritual
desde su habitación se ve el mundo
Londres es un triste abuelo
pero no es el padre.

(Desde el alféizar de la ventana lo vi huir de las calles gritando
            Dios
                        ama a sus hijos
                                    ama
                                    a sus hijos).

 

 

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Publicado por

Mexking

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2 comentarios en “Diego Molina, Perú, 1978”

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