Constanza Flores Rodríguez

constanza-floresLos versos de Constanza Flores son luciérnagas en la boca que iluminan su metáfora, igual que el crujir de la tarde entre los recuerdos de la infancia. Las imágenes de Constanza imágenes respiran el fuego de la remembranza, se resbalan entre baldosas y despiertan entre vías de tren donde se escucha el olvido mas allá de la nostalgia. Los recuerdos se tapan los ojos y baldíos como los perros se marchan confundidos por el sonido del tren y la garganta.
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Coordinadora de la sección: Stephanie Alcantar


Los invitamos a leer la poesía de la argentina Constanza Flores.

 

El jardín

mis hermanas cuelgan de los árboles
boca abajo con pelos sueltos
atrapan luciérnagas con la boca
iluminándose las caras
con la fogata en el paladar

giran en calesita por el entrecejo
sueltan sueños por hoy
que rebotan en el daño
desnudando miedo de infancia

camino debajo de ellas
los cabellos peinan mi frente
ato lazos entre una y otra
guardando siempre a Melisa

en bostezos caen lento
sostenidas por el viento de mamá y papá
mecen su inocencia frenando la caída
y duermen al final del día
con el crujir de la tarde acurrucándose

 

Los Nogales

Calle de barro
rayos de bicicleta naranja
se hunden en el agua de los charcos

la bici de Andrea

montañas para saltar cables de tren
cloacas para trepar ideas silvestres
sin podar el crepúsculo en las vías

perros y caballos de la calle

grito que no hay más tierra en el pelo
que sigue enredándose con el sueño
grito canciones de leche
y juego con pasto a la escondida

nuestras cabezas de níspero entre durmientes
sacuden las campanadas de trocha angosta
mientras del tren tiran mandarinas para aprovechar

corremos a casa
y por la chimenea del patio
subimos al techo para vengarnos
con ramas en las manos
y pulóveres cocidos

 

Los perros

La tarde trae perros sueltos
se acuestan en la arcilla
y arden

Al frío la plaza se ausenta
y ellos la persiguen
como a una madre

sus hocicos de vidrio aprietan el ladrido
y tragan del mismo seno

Los ojos

rompen con algunas caras
en la plaza

sus gargantas frías exhalan vapor
que dibuja a otros perros, suspendidos
y ellos, también baldíos,
se deshacen

En el fondo de la calle naranja
Veo sombras menudas
Son los niños en el fin de la tarde
Atándose los cordones en la vereda

 

La fogata

La siesta en la ropa
y no sabemos a qué jugar

papá hace una fogata
el pasto seco infla las llamas
que suben por encima de Bettina

Papá es más alto que el Fuego

En torno a la luz
agitando el cuerpo en una danza
sorteamos las llamas con risas de indios
quemamos nuestras bocas en la hoguera
saturando un incendio ya oscuro

el humo llena el aire y enrojece los ojos
endiablándonos con el atardecer

mis hermanas de paja descosen el ardor,
y con cada salto crecen
mostrando el negro de sus sexos

el miedo se desprende del cuerpo
cuando jugamos a morir
y saltamos al fuego con los ojos cerrados

 

Jazmines

Jazmines de Don Nerino
en noviembre
con sapos de lluvia

tiro piedras a las vías
que dan contra las cables de los postes
resuenan en metal agudo
tensando el descampado

pasa la tarde
pasa el tren
y el sol picado de las siete

corro sin caerme
pisando maderos
con rodilleras de cuero
que queman la ropa

solo escondo pasto
de zapatillas

corro sin caerme
abriendo la garganta
que es un túnel seco
donde el viento silba insectos
que se pegan al barro del paladar

 

La modista

La mañana se inflaba con tres mujeres
entre ellas mi madre

decidían el largo del vestido

la mano de la costurera me hacía cosquillas
marcando el ruedo con alfileres en la boca
metal frío con dedos delicados

detrás de la ventana
un limonero marcaba el dorado de la hora

antes de las diez
cuando la luz todavía no quema los ojos
antes de las diez
discos y Grieg con café con leche
antes de las diez
se oye la mañana subir
como silbido fresco de viejo acercándose

 

Esquina

bajo la falda de mamá resueno
tibia todavía por el cordón
junto a una virgen que desata nudos
veo a mi madre sujeta
al cordón de la vereda
que anuda mi brazo en alto
desde la esquina

con la mañana en los ojos
con obreros en la frente
chupo la herida y trago sangre
aprieto un soplo en la boca
y agito la mano
para fijar mi nombre
baldosas abajo

 

constanza-flores

Constanza Flores Rodríguez
Nace en Buenos Aires, Argentina, el 18 de marzo de 1974.
Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona; ha orientado sus estudios en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. En 2007, finalista en el concurso de Poesía Antoni Vilanova organizado por la Universidad de Barcelona. Ha publicado algunos poemas en la revista La Siega. Actualmente reside en Barcelona donde colabora en la revista Pliego Suelto. Ha expuesto su trabajo en galerías de arte de Sitges a través de las instalaciones: Biblioteca Sant Pau y Santa Creu (2003). Sala de Exposiciones Patronat (2004). Sala de Exposiciones Vaixells, Palau Maricel (2005).

 

 

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3 comentarios en “Constanza Flores Rodríguez”

  1. ¡Qué bellísimos poemas! Inspirados en una infancia plagada de inocencia y siestas!
    Gracias Costi por invitarme a pasear de nuevo por nuestra infancia, nuestro barrio, nuestros sueños…
    Qué feliz me pone verte haciendo lo que tanto te apasiona con tanto amor a tus raíces!
    Te quiero amiga!

  2. Ay!!!!
    mi alma-hermana atormentada,
    fuiste a fuerza de destilado amargo-brillo
    el impulso al espiral de las letras ocultas
    era cuestion de tiempo

    un beso grande!!!

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