Tiempos de Murakami. Jussara Teixeira

murakami“Al sur de la frontera, al oeste del sol”, es la novela que da pie a la psicoanalista y artista plástica Jussara Teixeira para hablarnos de la condición humana en la obra del escritor japonés.

 

 

Tiempos de Murakami, tiempos de seres solitarios
Jussara Teixeira

Jussara Teixeira
Jussara Teixeira

 

Murakami despliega con su sello oriental, lo universal de la condición humana, de las pasiones humanas, pocas pero contundentes. De ellas nadie escapa (amores esenciales y contingentes, desamor, vida, ilusión, desilusión, faltas y búsquedas para suplirlas). En realidad nos movemos dentro de muy pocos temas y de posibilidades limitadas y en ellas, lo singular o mejor la subjetividad es lo que ilumina el estilo de cada quien, como este coctel especial, como un arte, que cada uno tiene que descubrir con mas o menos talento, dependiendo de sus recursos. Discurrir sobre la condición humana, pretensión de muchos escritores, algunos atinados y que Murakami logra acertadamente en su obra. A través del texto, libro, novela, “Al sur de la frontera, al oeste del sol”, editado por Tusquets, lo encara haciendo sonar como un enigma vital. Vale la pena subrayar  la referencia a México (al sur de la frontera de México) en la canción y en la obra “como un país con muchos quizás”.

A partir de Hajime (principio, y como las referencia al inicio tiene su costado místico), marcado por padres que vivieron la guerra, hijo único, teje la falta y la condición de seres solitarios, egoístas que se tocan por instantes en despliegues de sensualidad. Shimamaoto, personaje que hace el contrapunto del relato, vive (en una casa) rodeada de un muro de piedra, y aun que, amable, en el mejor sentido de la palabra, la que es objeto de amor, solo por instantes logra dar el paso, cojeando hacia otro mundo, el de las fantasías.

En una época de la vida, a través de músicas y de melodías, productoras de enlaces, emociones y recuerdos dibujan espirales que se desdoblan, donde dos seres se entrelazan, para acceder a un plano distinto del lenguaje, como un conjuro. Mundo desconocido. “Cuando estés triste, finge ser feliz, no es tan difícil”, rezaba la canción memoria, recuerdo, en un mundo de cosas, algunas apenas recuperables, otras inexorablemente perdidas, como el paso del tiempo. En una época, “podían sentir como si el cuerpo absolviera cada nota que escuchaba, cada línea que leía. Se ligan y se estremecen, sin aliento, en una época referida como angustiosa, la de convertirse en “ser humano”.

Y como para la vida humana, no hay un error, sino muchos, cruzando incesantemente, entre encuentros y desencuentros, otros tiempos llegaron con su marca de metamorfosis, donde las cosas van sucediendo mediante escalonadas de vidas, dejando lo que había sido, acompañados y estando solos. Muy solos.
Luego la llamada “adolescencia”, momentos de dolencias, en que el autor ubica las fronteras del mundo real y de la fantasía de forma imprecisa, dejando huellas en la vida, en el mundo indefinido, evidenciando lo que necesitaba y necesita, Hajime transcurre la vida, una parte de la vida en el encierro, sin soledad ni amargura, solo dando chance de abrir la puerta de su deseo al pensar en Shimamoto, la guardiana de algo que suponía, era solo para el.

Aun con la ilusión de crear algo desde cero, repetía inexorablemente la lógica de su historia libidinal al pasar los años. Absorbida hasta el punto de no saber quien asumía la generación del “NO”. Como parte de una generación tragada por la lógica del “neocapitalismo” que devora implacablemente los suspiros de rebeldías posibles (el discurso capitalista variante del discurso del amo, impone una lógica de goces solitarios y yuxtapuestos), Hajime se mueve en distintos planos en una tentativa de des-subjetivación, tratando de eliminar o difuminar ciertos acontecimientos, buscando cubrir la “sombra impresa” en la pared de su piel.

Aun las reflexiones sugeridas por el autor, referidas a la muerte, “Hay muchas maneras de vivir. Hay muchas maneras de morir.”). Y la exculpación, “…la vida de alguien es, al fin y al cabo, su vida, …”Tu no podes responsabilizarte de la vida de los demás”, a lo largo del texto, apenas lograba algunas sacudidas y desvinculaciones con los fantasmas que le habitaba y la nostalgia correspondiente.

libro-murakamiEl tiempo marcha sin que Hajime se dé cuenta de que vivimos en un mundo de re-presentaciones, de evocaciones. Llega a uno de los finales, el de la universidad con una estrenada posibilidad de cambiar y pasa a corregir texto de otros, encogiéndose, ahogándose, aniquilándose, desgastándose poco a poco sin darse cuenta.
Luego, por avatares del destino, un matrimonio exitoso, la familia estable y la empresa que le permitía lujos, pantallas que parecían funcionar como blindaje de la vida, la otra vida, una de las vidas. L vida esta en otra parte señala acertadamente Kundera. Fantasmas que sostiene el síntoma. Blindaje que sostuvo hasta el re-encuentro con Shimamoto. Mas allá de la vida, el placer desbordado, ¿posible?, aguardado como un paraíso ( y si es paraíso, esta irremediablemente perdido).

El re-encuentro, acercamiento, distiende la intimidad y la prolonga, una sonrisa, la lluvia hipnótica, olor a frio, sensaciones añejas, volviendo, invadiendo y a la vez separando este mundo de la realidad. Allí comienza la confrontación con el tiempo, y como se lo llevo. El tiempo pasa para todos y corre el riesgo de desvanecerse al instante. Ello, también habla de la fragilidad de la vida humana. Sin embargo el re-encuentro, con sus cuestionamientos, “¿que diablos pasara mañana?”, abre un espacio en el tiempo, deja volar la imaginación, pone a trabajar las fantasías. Crear un lugar e ir dándole forma. Un jardín de ensueños. Lo que todos hacemos en mayor o menor medida, dependiendo de nuestros recursos. Crear cosas que no tiene forma, antes que desaparezca como una experiencia suprema, aunque sea solo una vez.

La invitación al rio por parte de ella, rio que lleva cenizas, que arrastra al mar, que se transforma en lluvia una vida, que lleva al retorno, que acerca distancias, como un principio, un reflejo en la superficie, que tal vez ahora si, alcance su destino, yendo lejos, muy lejos. El deseo aflora encarnado en una ilusión y todo lo demás pierde sentido. Un tiempo lejos de los criterios cronológicos, que únicamente existía en aquel instante y lugar con sus destellos estéticos. Como lo que no puede volver atrás, por mas que lo intentes ya no puedes retroceder y por ello la necesidad de mimarlo.

murakamiTodo parece apuntar que en lo efímero guardamos el tesoro de la sensación de inmensidad.
¿Volver al mundo?, solo con dificultades, de forma provisional, aunque con consciencia, porque la certeza de que lo verdadero esta en otro sitio, en un tiempo, pensado, como perdido y que jamás podría recuperar, daba muestras de la inutilidad de la vida tal cual la llevaba. Rememoraba una y otra vez con fuerza, con la intensidad, la fatalidad de los amantes.

¿Y si un día algo muere dentro de uno? ¿Y si descubrimos que todo es una comedia, donde tenemos y desarrollamos un papel parcialmente predeterminado? Preguntas que apuntan a la condición inevitable de los seres humanos, seres solos, seres de palabras y de memoria que Hajime descubre con dolor. En algún momento lo pasamos. Tarde o temprano, y acabamos en el reconocimiento de la soledad a través del silencio sin resonancia, a través de las tinieblas con palabras sin contornos o pesos. Aplazar las preguntas y las respuestas con balbuceos de palabras que se mueven al compa de la lluvia realimenta los fantasmas que succionan el colorido de las visiones. La memoria, la ficción de la memoria, única posible, tal como señala Braunstein, es el rompecabezas del corazón de nuestra identidad. A través de ella adquirimos consciencia de la construcción de nuestra existencia como seres incompletos y con carencias.

Hajime (principio) plantea el fin, elmorir no es tan difícil ni tan importante y ello no tiene nada que ver con la ética y la moral, lo correcto o incorrecto. En la vida vamos construyendo con ilusiones y desilusiones, con los compas de la muerte. Si, “Aquí es en definitiva dónde he llegado”, ¿tendré que acostumbrarme a ello y entretejer sueños a otros?, pregunta Hajime.

 

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