Adriana Raggi, México, 1970. Violencia de género

adriana-raggiArtista visual, Adriana reflexiona y polemiza sobre los límites de la violencia masculina sobre la femenina y a la inversa, a partir de su propio trabajo creativo.

 

 

La violencia y sus fisuras
Adriana Raggi

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Primera secuencia
En la ciudad de Barcelona, en el año 2008 se llevó a cabo la inauguración de Hangar Obert, en la cual se encontraba una instalación nombrada Good night my love, que su autor, el artista mexico-brasileño Bruno Bresani, describe como "una instalación sonora que reflexiona en torno a la  violencia de género y cómo ésta se desarrolla y destruye en la intimidad, en la oscuridad cotidiana." (1) Durante la inauguración ocurrió este acontecimiento: la policía arrestó a Bresani y lo llevó a la estación. Lo que sucedió es que su ex-novia lo acusó de violencia de género. Lo acusó de haberla golpeado.

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Segunda secuencia
Bruno Bresani es un estudiante de doctorado en la universidad de Barcelona, cuyo trabajo artístico analiza las relaciones de género; él dice que comenzó a hablar de esto porque:

Empecé sin saber pero buscando entender. No me sentí cómodo con el rol social que me asignaba la cultura como hombre-sujeto-masculino, en la cual por definición eres el agresor-sometedor. Estaba iniciando una investigación de las mascaradas de la masculinidad, cuando me tocó vivir la situación inversa en la que fui agredido en una relación.(2)

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Tercera secuencia
Los policías interrogaron a Bresani, y concluyeron, basados en varios factores, que la denuncia era falsa, que por el contrario la violencia fue infligida por su novia sobre él. Pero él no podía acusarla, porque en España la ley fue hecha para prevenir violencia contra mujeres no contra los hombres. Uno de los problemas de las leyes que se utilizan para defender a las mujeres de la violencia es que son solamente un síntoma de un problema más profundo y estructural, la violencia está arraigada profundamente en nuestra sociedad, en la base de nuestra existencia: las reglas de género.

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Secuencia final
Las reglas o las generalidades del género que la sociedad impone en nosotros incluyen la idea  de que la masculinidad es actuada solamente por los hombres, de que la capacidad de violencia ocurre solamente en el cuerpo masculino. Los estudios de la masculinidad tienen problemas graves en su definición; hay varios factores sobre ella que la hacen un problema difícil. Podemos pensar masculinidad desde el punto de vista hegemónico, pero tenemos que darnos cuenta de que no todos los grupos sociales tienen el mismo punto de vista ideológico, hay estereotipos y es muy importante para nunca confundir los diferentes conceptos de masculinidad.
Lo que me interesa resaltar en este artículo es el hecho que más allá de cualquier definición o de una idea hegemónica sobre cómo ser masculino, el concepto de una sociedad dividida en dos géneros crea un mundo violento en el cual todos podemos aplicar las herramientas de la violencia para producir poder a nuestro favor. Las actitudes violentas pueden ser actuadas por todas nosotras, y las consecuencias pueden ser variadas, es importante, desde mi punto de vista, reconocer y trabajar con los diversos procesos que pueden hacernos por una parte, utilizar la violencia o ser el agresor-sometedor, como Bresani lo llama, o por otra parte ser las víctimas, o más exactamente victimizarnos.
¿Si el hombre es el agresor y la mujer la víctima, en dónde está nuestra agencia? Las mujeres tenemos que ser defendidas por ciertas leyes que nos protegen contra una violencia que no somos capaces de evitar o detener. Pero de acuerdo con estas ideas, no somos capaces aplicar la violencia tampoco. Si todo es tan simple, las leyes deberían ser suficiente, pero por supuesto hay mucho más detrás de un sistema violento y desigual:

Creo que cuando se dice violencia machista no se incide tanto en las prácticas de discriminación como en la masculinidad. Como si la masculinidad fuera una violencia en sí misma y que se ejerce contra las mujeres. Se pasa por alto toda una serie de prácticas violentas transversales. Hay violencia dentro de la homosexualidad, de la transexualidad. Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia.(3)

Es decir el género crea violencia y pensar que las mujeres somos dominadas por los hombres es algo discutible porque la realidad es que en la palabra Mujer no caben todas estas personas que se supone deben caber, y lo mismo sucede con la palabra Hombre. La complejidad de lazos humanos y jerárquicos es demasiado grande, no podemos decir que toda Mujer actúe "femenina" y todo Hombre actúe "masculino". Judith Halberstam hace un análisis de la masculinidad femenina y plantea, en el trabajo de definir qué es la masculinidad, que:

Si la masculinidad no es la expresión social, cultural ni política de la virilidad”, entonces ¿qué es? No creo tener una respuesta definitiva a esta pregunta, pero tengo algunas propuestas sobre por qué la masculinidad no debe y no puede ser reducida al cuerpo del hombre y a sus efectos. Incluso me atrevería a afirmar que, a pesar de que parece que nos cuesta mucho definir la masculinidad, socialmente tenemos pocos problemas en reconocerla, y de hecho invertimos mucho tiempo y dinero ratificando y consolidando las versiones de la masculinidad que nos gustan y en las que creemos. Muchas de estas «masculinidades heroicas» se basan fundamentalmente en la marginación de las masculinidades alternativas.(4)

La heteronormatividad afirma que tenemos que actuar según ciertas reglas y que somos "naturalmente" femeninos o masculinos y que el tener uno de esos géneros nos conduce necesaria y automáticamente a desear a personas del género opuesto al propio. Esto es un indicador sobre cómo reproducimos el sistema de género. Pero en cómo reproducimos el sexo y el género hay siempre un lugar para cuestionarlo, hay un espacio pequeño donde podemos escapar, al final tenemos la opción de desafiarlo. Hay fisuras que podemos aprovechar.
Good night my love es una instalación de un artista que hace un esfuerzo de cuestionar la manera en que la masculinidad es impuesta en su cuerpo. La manera en que esta obra llama nuestra atención es con sonido y color. Podemos escuchar una grabación, la voz de una mujer que grita una serie de ofensas después de que Bresani dice: ¡buenas noches! Escuchar la voz agresiva de esta mujer es escuchar la violencia en la voz de una mujer, una voz que se supone debe ser femenina, y es según las ideas generales del género: no violento.
Esta voz es directa y completamente agresiva; podemos imaginarnos ese momento, quizá cuando alguien es sujeto de tal agresión no es posible imaginarse nada, es por eso que las luces rojas pertenecen a la voz, dicen violencia y hablan de un estado mental, un momento paralizado, un tiempo en el cual una persona encarna la violencia y por lo tanto personifica al sistema, y la persona que es sujeta a esa violencia representa o encarna al sistema desde la otra cara. Por lo tanto el problema es que el sistema tiene estas divisiones, en las que esta obra está enfocada.
Uno de los primeras puntos de Good night my love es el hecho de que supera la idea de que hay una división entre público y privado. La agresión que el artista está sufriendo se supone debe permanecer en la esfera privada, cuando la voz sale de esta esfera está enunciando el viejo dicho feminista: Lo personal es político. Todo lo que sucede dentro de la casa es parte de todo lo que nos sucede a todos nosotros. El artista dice al respecto: "problematiza y revela cómo la vida privada es en realidad parte de la vida política de quienes conformamos democracias."(5) El binarismo en el que vivimos que nos divide en mente y cuerpo, femenino y masculino o privado y público, entra en cuestión con una obra que nos señala que si queremos cambiar las cosas tenemos que aceptar que todas estas divisiones son falsas, que la violencia está en todos los niveles del sistema y que no es exclusiva de un género o de un sexo.
Hay muchas preguntas, si pensamos que la performatividad del género es un acto de reiteración, al final el género es el efecto de los discursos dominantes que se imponen sobre nuestros cuerpos, en la obra hay un hombre que habla desde una masculinidad alternativa porque si pensamos que este hombre en particular, Bruno Bresani, era en aquel momento un mexico-brasileño viviendo en Barcelona, que era constantemente llamado de una manera discriminatoria sudaca(6), un hombre cuya posición en esa sociedad no era en absoluto privilegiada. Lo que nos lleva al hecho de que Bresani no era este varón dominante porque él venía de una cultura que es fuertemente exotizada, es decir que es una sociedad cuyos cuerpos se ven violentamente "racializados".  Aquí entra una cuestión importante, Bresani vive en España, en México o en Brasil una masculinidad alternativa que está más relacionada con su historia personal, que es una historia política, él es un exiliado de Brasil que creció en México, es un latinoamericano que trabajando en España se encontró con la injuria y el cuestionamiento de ser exótico, de ser masculino-agresor y de ser agredido.
Si Bresani se cuestiona sobre la manera en que se supone debe vivir y actuar las reglas del género, él dice que no se sentía cómodo con "el rol social que me asignaba la cultura como hombre-sujeto-masculino, en la cual por definición eres el agresor-sometedor", esto significa que está en búsqueda de la fisura, intentando cuestionar el sistema, el género, la violencia creada desde el problema en que está parado ante su situación de identidad, de pérdida de país, de pérdida de lugar y de pérdida de identidad de género, porque de ninguna manera él se puede identificar con la masculinidad hegemónica.
La obra nos muestra una fisura en el sistema, la voz violenta de la mujer nos hace cuestionarnos los conceptos inmediatos que tenemos de género, entra en la fisura de ser hombre, exótico, fracturado, masculino, femenino, latinoamericano, sudaca, exiliado, sin hogar, sin identidad. Es como una Latinoamérica, es decir una región marcada por las discriminaciones, por la fracturaciones, los colonialismos, por la mirada de la otredad, por ser siempre la periferia.

 

Bibliografía
Aguilar, Fabiola, ‘Entrevista con Bruno Bresani’ en Mapas de la resistencia, online exhibit, 2011.
Ertürk, Yakin, “Considering the role of men in gender agenda setting: conceptual and policy issues” en Feminist Review, vol.78, 2004, pp. 3-21.
Mateos-Vega, Mónica, “Sin conciencia política no se puede ser hombre, mucho menos artista’” en La jornada, México, 22 de Junio, 2009, Cultura, p.7.
Sánchez-Mellado, Luz, "La sexualidad es como las lenguas. Todos podemos aprender varias. Entrevista con Beatriz Preciado", El País, Madrid, 13 de junio de 2010, consultado el 10 de julio de 2012.

Ficha de la obra:
Bruno Bresani, Good night my love, Instalación sonora, 2008.

 

Adriana Raggi (Ciudad de México, 1970)
http://adrianaraggi.com

Artista visual y doctora en Historia del arte de la UNAM. Actualmente es parte del Colectivo Las Disidentes. Ha realizado once exposiciones individuales Ha participado en más de veinte colectivas. En 2003 realizó una residencia en pintura en Vermont Studio Center, EUA. En el 2003 obtuvo una beca del Programa de Intercambio de Residencias Artísticas del FONCA para una residencia de pintura en el Centro Banff para las Artes en el 2004. Su obra ha sido seleccionada en la Biennale internationale d’art miniature, Salle Augustin-Chénier, Ville-Marie, Quebec, Canadá en los años 2000 y 2002, en el Salón Anual de Mini-Estampa en 1993,en la II Bienal Diego Rivera, Bellas Artes en 1983 y recibió el primer lugar en la Semana con Cuba organizada por la Embajada de la República de Cuba y el Departamento de Difusión Cultural del CCH en 1987 y en el concurso Diciembre en la tradición popular en 1983.

 

NOTAS:

.. 1.- Mónica Mateos-Vega, “Sin conciencia política no se puede ser hombre, mucho menos artista” en La jornada, México,22 de Junio, 2009, Cultura, p.7.
2.- Fabiola Aguilar, “Entrevista a Bruno Bresani” en Mapas de la resistencia, exposición en línea, consultado en noviembre de 2011.
3.- Luz Sánchez-Mellado, "La sexualidad es como las lenguas. Todos podemos aprender varias. Entrevista con Beatriz Preciado", El País, Madrid, 13 de junio de 2010, consultado el 10 de julio de 2012.
4.- Judith Halberstam Masculinidad femenina, trad. Javier Sáez, Barcelona: Egales, 2008, p.23.
5.- Mónica Mateos-Vega, “Sin conciencia política no se puede ser hombre, mucho menos artista”, op.cit., p. 7.
6.- En España la palabra Sudaca es un término despectivo que se refiere a los sudamericanos, en realidad los españoles lo utilizan para referirse a todos los latinoamericanos

 

 

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