Presentación de La Otra-Gaceta 55

José Ángel LeyvaTomas Tranströmer. Premio Nobel 2011. ¿Un premio a la poesía?
José Ángel Leyva

Se ha vuelto un lugar común en los medios de comunicación repetir la frase de que el reciente premio Nobel de la Academia Sueca fue otorgado a la poesía, ante una general ignorancia del personaje y del autor de una obra a la que se destina dicho reconocimiento.

Tomas Tranströmer
Tomas Tranströmer

Yo diría que el mejor premio para una obra literaria es la lectura de su obra, pero no ha sido éste el caso. Su antecesor, Mario Vargas Llosa ha gozado desde joven de los frutos que le reditúa su escritura. Millones de lectores en el mundo hemos contribuido a enriquecer sus arcas y a impulsar su poder político y mediático. Es un hombre polémico y acomodado, popular y políticamente correcto, cuando le conviene.  Los casos de muchos de sus colegas es semejante. No obstante… sus lectores aprecian sus dones literarios y reconocen su valor social. Pero no es el caso de Tranströmer, a quien pocos han leído.  No obstante, él era ya candidato al premio desde hacía varios años.

 

     Nuestra colaboradora, Ángela García y su compañero de vida Lasse Söderberg, otro gran poeta nacido en Suecia, nos envían algunos poemas de este Nobel para irnos familiarizando con su presencia, que en honor a la verdad seguirá siendo mínima comparada con la de personajes como Vargas Llosa, Saramago, García Márquez –por mencionar unos cuantos–e incluso de otros poetas que le antecedieron en el premio, como el propio Octavio Paz. No es un premio a la poesía,  la poesía no recibe premios ni reconocimientos, sino a un poeta conocido en su tierra y en su lengua, pero desconocido fuera de su ámbito.  Es un premio que viene a estimular a los suecos y a su sentido de identidad y pertenencia, sobre todo cuando se trata de un galardón institucionalizado por su propio país, en una lengua de pocos millones de hablantes. Pienso, sí, que el hecho de que se entregue estos premios a poetas de la talla de Tranströmer, llaman la atención sobre la escasez de lectores del género y sobre los numerosos cultivadores de la poesía. Quizás los poetas no hemos aprendido aún a comunicarnos con los lectores, al margen del mercado, pero al centro de la sinceridad y la autenticidad, esperamos tal vez, un nuevo remesón estético y cultural que modifique esos vínculos entre el que escribe y el que lee, que es el mismo y luego, una vez en la editorial, se vuelve un hecho colectivo, plural, público, privado.

Traducción de Ángela García y Lasse Söderberg

 

Tomas Tranströmer
Tomas Tranströmer

Tierra calada

El sol blanco se filtra en el smog.
La luz rezuma, se desliza hacia abajo

Hasta mis ojos inferiores que descansan
profundamente bajo la ciudad y miran a lo alto

viendo la ciudad desde abajo: calles, cimientos
como  fotos  aéreas de una ciudad en guerra

Aunque al contrario – una foto de topo:
silenciosos cuadros en colores apagados.

Ahí se toman las decisiones. Los huesos de los muertos
no se pueden diferenciar de los huesos de los vivos.

La luz del sol aumenta de volumen, chorrea
en las cabinas de avión y las vainas de los guisantes.

 

Nocturno

Conduzco a través de una aldea en la noche, las casas surgen
En la luz de los reflectores –están despiertas, quieren beber.
Casas, graneros, avisos, vehículos sin dueño –es el ahora
se visten de vida. La gente duerme:

unos pueden dormir plácidamente, otros tienen los rasgos tensos
como si estuvieran en duro entrenamiento para la eternidad.
No se atreven a soltar todo aunque su sueño sea pesado.
Descansan como barreras tendidas cuando el misterio pasa.

Fuera del pueblo sigue largo el camino entre los árboles del bosque.
Y los árboles los árboles callándose en mutua concordia.
Tienen el color teatral que hay en el brillo del fuego.
¡Cuán nítidas sus hojas! Me acompañan hasta casa.

Ya acostado voy a dormir, veo imágenes desconocidas
y signos garrapateándose tras los párpados
en la pared de la oscuridad. En el resquicio entre la vigilia y el sueño
una carta grande intenta deslizarse inútilmente.

 

A casa

Una llamada telefónica se escurrió en la noche y centelleó en el campo
         y en los suburbios.
Luego dormí inquieto en la cama de hotel.
Semejante a una aguja en el compás que un corredor de orientación lleva
a través del bosque con el corazón palpitante.


Anémonas azules

¡Dejarse embrujar!- nada más sencillo. Es uno de los trucos más antiguos de la tierra y la primavera: Anémonas azules. De cierto modo son inesperadas. Brotan del pardo crujido del año recién ido en lugares inadvertidos donde de otro modo la mirada nunca se detendría. Alumbran y flotan, si flotan y es a causa del color. Este fervoroso azul violeta ahora no pesa nada. Es el éxtasis pero bajo techo angosto. –“Hacer carrera” –¡no viene al caso! “Poder” y “publicidad” –¡risible! Al parecer organizaron una gran recepción arriba en Nínive, the giordo rusk ok mykit banh. Alto en el techo –sobre todas las cabezas colgaban arañas de cristal como buitres de vidrio. En vez  de un demasiado decorado y alarmante callejón sin salida las anémonas azules abren un camino de arces a la fiesta real, de silencio mortal.

 

 

“The giordo rusk mykit banh” (cita de las Crónicas de Erik del siglo 14 que describe un ensayo musical)

 

Deshielo de mediodía

El aire matutino distribuyó sus cartas con ígneas estampillas.
La nieve alumbró y todas los fardos se aligeraron –un kilo no pesaba más que 700 gramos.

El sol estaba alto sobre el hielo, volando inmóvil caliente y frío a la vez.
El viento avanzó lentamente como si empujara un coche de niño delante.

Las familias salieron, vieron el cielo abierto por primera vez en mucho tiempo.
Nos encontrábamos en el primer capítulo de un vigoroso relato.

El brillo del sol se atascó en todas las boinas de piel como el polen en los abejorros
Y el brillo del sol se atascó en el nombre invierno y ahí se quedó hasta que el invierno terminara.
Un bodegón de maderos en la nieve me volvió pensativo. Les pregunté:
“ Vamos juntos hasta mi infancia?” Me contestaron “si”.

En los matorrales se oyó un murmullo de palabras en un idioma nuevo:
las vocales eran cielo azul y las consonantes eran ramitas negras y se hablaba muy lentamente   
                                                sobre la nieve.

Pero el avión reactor haciendo venias de sus enaguas de estruendo
logró que el silencio en la tierra aumentara de intensidad.

 

 

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13 comentarios en “Presentación de La Otra-Gaceta 55”

  1. Es difícil traducir a otro idioma un poema; por esto mismo agradezco a Angela García y Lasser Soderberg, el que me hayan hecho sentir el ritmo poético y emotivo
    de un poeta que dibuja con palabras sencillas, la esencia de vida de un silencio,
    de una noche, de momentos tranquilos y finamente dibujados.

  2. Saúdo a José Ángel Leyva pelas suas justas observações sobre os mais recentes escritores favorecidos pelo Prémio Nobel.

  3. Con sólo este “Nocturno” me entero de que Tranströmer es un verdadero poeta, y no un pergeñador de retóricas. Este pequeño grupo de poemas nos ofrecen ya el mundo de un hombre que sabe convertir en versos sustanciales este otro mundo. Si no puedo leerlo en sueco, tengo al menos la posibilidad de ver su sombra en castellano. De acuerdo con José Ángel Leyva: la correcta y conveniente “posición política” de algunos de nuestros Nobel (Vargas Llosa, García Márquez, Saramago) podrá tener más presencia en los países hispánicos, pero la poesía de un hombre como Tranströmer rebasa cualquier posición política, social y hasta literaria. Gracias a Ángela García y a Lasse Söderberg por sus aproximaciones que son proximidades. Y gracias a esa Otra, la poesía, nuestra amada Cenicienta.

  4. Querido José Angel, fijate que a Tomas Tranströmer lo tengo presente, muy presente, desde 1981 que vino al Festival de poesía de Morelia. Una gran presencia de su clara poesía en esta ciudad que para algunos -el Festival al que tambien vinieron Borges, Suamus Heaney, Günter Grass, Elias Nandino, entre otros muchos- se ha vuelto inolvidable. Un saludo y mi afecto.

  5. ¿Por que tanta mezquinda a la hora de valorar lo desconocido? Que diga el crítico: no lo conozco y basta… Pero apelar a todos esos rollos de que es sueco y que no es tan conocido, etc. Hay muchísima, pero muchísima gente que conocía a Tranströmer antes del premio. Modestia aparte, quien suscribe es uno de sus innumerables y viejos lectores. Hay que alegrarse que un poeta gane el premio. Hay que alegrarse de que los suecos hayan inventado un premio. Hay que dejar que los suecos y los chinos y los mozambicanos hagan un coñazo con lo que les de la gana, porque al final son ellos los que han creado sus premios y son los que aportan el dinero, etc. Pienso que artículos como este sólo amplían las zonas de los lugares comunísimos del saber. Esperamos cosas más edificadoras…

      1. Miguel, deberías de leer más despacio y más puntual antes de precipitarte a emitir juicios. La mala lectura genera opiniones ajenas al sentido del texto. Tus comentarios no dicen lo contrario de lo que sostengo en mi texto, es decir, lo que pretendes criticar es lo que el texto manifiesta. Nos alegramos de que le hayan dado el premio a Transtromer, celebramos que La Academia sueca premie a un poeta de su lengua, lamentamos que la poesía no se lea tanto como la novela y que los poetas no sean tan conocidos como los narradores. Pero también celebramos que la poesía no pertenezca al dominio del mercado. Saludos
        José Angel Leyva

  6. La poesía de Transtromer tiene una musicalidad bella y me llama la atención la sencillez con la que escribe sus versos. Puedo sentir las imagenes que describe con claridad. Me parece un poeta merecedor del premio novel de litaratura por su originalidad y puntualidad en sus escritos. Situación poco común en los poetas actuales.

    1. Me encantó la publicación por este medio de la poesía del Novel Trnstromer. Destaca su sencillez, musicalidad e impresionantes imagenes fáciles de atrapar. Magnífica traducción.

  7. Gracias poe permitirnos acceder a esa delicada poesía del Nobel donde lo cotidiano nos transporta y nos hace sentir el sencillo encanto misterioso de lo que no es más cercano. Gracias, gracias.

  8. ¡Muchas gracias por las traducciones! Reciban un saludo fraterno y mi reconocimiento por su labor editorial.

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