María Teresa Lezcano Izquierdo (Málaga, España). Graforismos

La autora nos adentra en este tipo de juegos verbales que semejan albures y calambures de la gramática, o bien aforismos gráficos.

 

 

María Teresa Lezcano Izquierdo.

 

GRAFORISMOS

 

Mientras caminaba por un apacible circunloquio, he sido abducida por un gentilicio extraterrestre. Después de diseccionar mis monosílabos, me han internado en una locución prepositiva alienígena. Tampoco se está tan mal aquí.

Pareja Leísmo-Laísmo ha gestado una camada de complementos indirectos. Se regalan por no poder atender. Desparasitados y vacunados.

Acaba de atacarme a traición un imperfecto del subjuntivo. No he tenido más remedio que clavarle un imperativo en la garganta. Ahora me temo lo peor.

Locución adverbial fundamentalista agrede con bomba de participios activos a párrafo de sintaxis desordenada. Los daños colaterales han sido evaluados en puntos suspensivos…

Fe de erratas  ingresada con delirium tremens por sobredosis de gazapos. Se recupera favorablemente tras recibir una transfusión de plasma ortográfico.

            Sufijo y prefijo se lían a puñetazos en una plaza léxica por un quítame allá ese núcleo. En la refriega resulta herida una voz activa que deambulaba pasivamente por allí bajo seudónimo.

            Paradoja se enamora locamente de una obviedad, pero ésta ama a un sustantivo abstracto a su vez loco por la mirada de un barbarismo que no quiere ni a su madre…

            Verbo irregular busca complemento indirecto para iniciar relación indeterminada o, en su defecto, adjetivación indefinida. Abstenerse regulares, directos, determinados y definidos.

Anacronismo se corta las venas con el filo de un adverbio de tiempo. Aunque han podido salvarle la vida, ahora está acumulando paréntesis para colgarse de una interrogación.

Oración compuesta aquejada de estrés post-traumático pide traslado a una frase hecha. Al serle denegada la petición, se encadena indefinidamente a un pronombre indefinido.

Verbo pronominal enamorado de su propio reflejo se asoma a un párrafo acuático y acaba devorado por pirañas adverbiales de cantidad. El funeral tendrá lugar en el gentilicio de guardia.

Apócope con complejo de inferioridad amenaza con quemarse a lo bonzo si no le reconocen legalmente su partícula fantasma o, en última instancia, unos puntos y aparte de compensación salarial.

Célula onomatopéyica dormida se activa sin previo aviso y devora sustantivo descuidado. La policía cientifico-esdrújula sigue el rastro hasta un superlativo mortalmente herido.

Anglicismo periodístico ha sido demandado por latinismo bibliológico. La acusación alega intrusismo neologista y la defensa enunciado arcaico. Hasta que se celebre el juicio, el jurado permanecerá confinado en una oración dubitativa.

Verbo auxiliar enfermo de ansiedad inicia huelga de hambre para reivindicar plaza definitiva en soliloquio junto al mar.

Conjunción adversativa resbala sobre número cardinal viscoso. Para salvarle la vida, se precisa sangre del grupo nominal. Se recompensará a los donantes con bocadillo gigante de adverbios de cantidad.

Con el trabajo que me costó salir de una paradoja en la que había caído, ahora va y me secuestra un silogismo.

Adjetivo invariable queda empapado por una lluvia de interjecciones. Aunque se resguardó bajo un acento circunflejo, ha contraído una irreversible variabilidad y delira a todas horas.

Predicado nominativo nostálgico busca idea afín para configurar eventual conjunción copulativa. Abstenerse aumentativos y adverbios de negación.

Dequeísmo y antidequeísmo se aniquilan mutuamente. Para posible adopción, contactar con verbo genérico más cercano.

Grupo de parónimos irreconciliables requiere antónimo terapeuta. Se gratificará con diccionario de sinónimos.

Amotinados dos adverbios y un participio. He tenido que ocultarme dentro de un gerundio camaleónico. Qué vida.

Verbo intransitivo busca contexto transigente en condiciones tolerables. Abstenerse pronombres indefinidos y preguntas indirectas.

Esquivando las comillas de una parábola, tropecé con la arista de un pleonasmo hijo de la gran p…perífrasis, y me torcí un tobillo. Ahora tengo que andar apoyada en una muleta exclamativa. No hay derecho.

Pretérito indefinido se ha insinuado a condicional presente para formar futuro imperfecto.

 

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María Teresa Lezcano Izquierdo

María Teresa Lezcano Izquierdo (Málaga, España) es narradora, traductora, crítica literaria y colaboradora del Diario Sur, de Málaga. Ha publicado dos novelas en Seix Barral: El último sueño (1993) y La vida evidente (1994). Morir leyendo (2003) fue finalista del premio Sur de novela corta y Peatones del alba (2001) obtuvo el premio de novela Ciudad de Barbastro. Memoria de la estupidez (2010) y Crónica del perfecto desequilibro (2011, en prensa) son sus novelas más recientes.

 

 

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2 comentarios sobre “María Teresa Lezcano Izquierdo (Málaga, España). Graforismos”

  1. ¡No me des ideas, Nayib, que las matemáticas también me gustan!
    (es decir: dame ideas, que lo mismo después de las letras me lanzo a las ciencias…)
    Muchas gracias por tus palabras: si yo disfruto escribiendo los graforismos y los lectores disfrutan leyéndolos, ¿Qué más se puede pedir?
    Un abrazo.
    María Teresa

  2. En relación con estos graforismos de María Teresa Lezcano, puedo decir que es de los textos más divertidos que he leído últimamente. Estos graforismos proponen abiertamente que las palabras nos alientan y están fundamentalmente para divertirnos. Este si es un verdadero modo de jugar, nada de estar chillando con poemitas tristes. Qué bueno que hubiera millones y millones de escritores que intentaran preocuparse auténticamente por las palabras, como esta gran autora. Y que bueno poder hacer lo mismo con la matemática, la biología, la ingeniería… Cordialmente, Nayib Camacho O. (nayigula@hotmail.com)

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