Jorge Boccanera: Neruda, una marca comercial

El presidente de la Fundación Neruda es acusado, por la familia del poeta, de vulgarizar y utilizar su nombre como marca comercial hasta en vinos y chocolates.

 

 

La familia del poeta Pablo Neruda acusa a la Fundación Neruda de utilizar su nombre como marca comercial

 Jorge Boccanera

El espíritu del poeta chileno Pablo Neruda -premio Nóbel de Letras 1971- habría sido desvirtuado por el abogado Juan Agustín Figueroa, presidente de la Fundación que Neruda, entidad que según la familia del poeta, ha comercializado y vulgarizado su nombre, convertido hoy en una marca de agendas, vinos, chocolates y hasta una cadena de hoteles.

Los herederos del poeta han decidido llevar el caso a los tribunales, entendiendo que la Fundación Neruda se ha extralimitado en sus funciones además de haber traicionado el ideario social de Neruda, al asociar al propio Figueroa con sectores cercanos a la junta militar que derrocó al presidente Salvador Allende, al tiempo que lo responsabilizan de haber impulsado recientemente acciones represivas contra ciudadanos mapuches.

Bernardo Reyes, escritor y sobrino nieto de Neruda, autor de ensayos y libros biográficos sobre el Nobel –como “Álbum de Temuco” y “Viaje a la poesía de Pablo Neruda”- señala: “Figueroa tiene un mandato nuestro para firmar contratos relativos a derechos de autor, pero jamás dijimos que íbamos a renunciar a derechos que son inalienables, como es ser dueños de la marca, actualmente registrada a nuestro nombre”.

Se pregunta Reyes: “qué hubiera pensado Neruda, que su dinero sirviera como inversión para la empresa de un violador de derechos humanos”, en referencia a una suma millonaria derivada de la venta de libros de Neruda que Figueroa habría invertido en una empresa de Ricardo Claro, un personaje de la ultraderecha chilena cuyos barcos –según denuncias- sirvieron como lugares de detención y tortura de opositores al pinochetismo.

Ciertamente, no fue esa la idea que tenía en mente sobre el destino de sus bienes Neruda, quien, según se sabe impulsaba la fundación Cantalao con el objetivo de difundir las letras, artes y ciencias. El directorio de esa fundación debía estar integrado por sus representantes y también por catedráticos, escritores y hasta un dirigente de la central de trabajadores.

Figueroa llega a la Fundación de la mano de su hermana Aída, una antigua amiga de Neruda que dio cobijo al poeta cuando a fines de los años ’40 era un perseguido político. Será varias décadas después y con el arribo de otro régimen represivo –el encabezado por el general Augusto Pinochet- cuando la esposa del poeta, Matilde Urrutia, debió recurrir a una cara legal para organizar la fundación.

Lo que nadie esperaba es que se haya ido desvirtuando el legado del poeta: “Se produce entonces una nueva versión de aquéllos estatutos, la idea original muta en la Fundación Neruda, y si bien la familia queda con participación en los ingresos por derechos de autor, se la excluye del prorrateo proporcional de la administración de las casas museos”.

También poeta, autor de varios libros –entre ellos “Karmazul” y “Grito del solo”- Reyes alega que su familia dio todo tipo de facilidades a los administradores entrantes, pero la relación se tensó: “Cuando Figueroa nos impide ver y estudiar los nuevos contratos, sabiendo que somos legalmente herederos y partícipes de los derechos de autor”.

“Hubo también un gran distanciamiento con el proyecto de Figueroa cuando aplica la ley antiterrorista a un grupo de mapuches, vecinos de un fundo suyo. Esta ley, fue creada por Pinochet, y es tan abusiva que hoy es la propia ultraderecha la que quiere derogarla, luego de la última gran huelga de los mapuches encarcelados ¿Que hubiera pensado Neruda de esta situación?”.

Otro abogado, esta vez el de la familia –Rodolfo Reyez Muñóz, sobrino del poeta- sostiene que existe una intención de Figueroa de adueñarse de Neruda. En esa dirección Bernardo Reyes caracteriza a Figuero, quien: “integra los directorios de las empresas más importantes de Chile” de  “prepotente, advenedizo, oportunista y  manipulador de las leyes;”.
“Ha intentado adueñarse de la marca, como los latifundistas cuando corren los cercos de sus vecinos que disponen de un pequeño terreno aledaño. Claro, hay muchos productos, como vinos de exportación y agendas que lucran desvergonzadamente utilizando una marca comercial que no le pertenece”.

“Como era tan evidente el acto de usurpación los herederos procedimos a registrar la marca a nuestro nombre, cuestión que no recibió ni el más mínimo reparo legal”.

Abundando sobre argucias jurídicas que le habrían permitido al presidente de la Fundación adueñarse de la marca “Neruda” y hacer un uso puramente comercial, Reyes se explaya sobre los hoteles Neruda, que: “Fundamentan la utilización de la marca por una carta simple, sin ningún valor, otorgada por un secretario”.

“Es similar el caso del salón VIP de Lan Chile –salón Neruda- en el aeropuerto”, agrega, en relación al uso del nombre del autor de “Veinte poemas y una canción desesperada”, por parte de una de las empresas en las que fue accionista hasta fecha reciente el actual presidente de Chile, Sebastián Piñera.
La disputa alcanza al premio Iberoamericano de Poesía “Pablo Neruda”, otorgado anualmente por el gobierno chileno a través de su Ministerio de Cultura, en el que también ha cobrado protagonismo Figueroa y que, según expresa Reyes: “No tiene por qué arrogarse la representación de Neruda, pues él no otorga el premio”.

En ese sentido, concluye: “Le hicimos saber a varios ministros de cultura que Figueroa no puede pronunciar discursos a nombre de Neruda. Eso se ha respetado. Pero el premio otorgado por el gobierno ha pretendido estar asociado a Figueroa, amenazamos con demandas legales e incluso retirar nuestra autorización para el uso del nombre”.

 

 

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