Gonzalo Márquez Cristo (Bógotá, Colombia, 1963)

gonzalo-marquez-cristoUna muestra de su poesía realizada en diversos momentos de su trayectoria y algunos comentarios sobre la calidad y factura de su obra poética, que se suma a otras actividades que desarrolla con semejante pujanza: editor, promotor cultural y periodista.

 

 

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Gonzalo Márquez Cristo
GONZALO MÁRQUEZ CRISTO. Poeta, narrador, ensayista y editor. Nació en Bogotá, Colombia, en 1963. Autor de: Apocalipsis de la rosa(1988); la novela Ritual de títeres (ganadora de Beca Colcultura, 1992); El Tempestario y otros relatos (1998); La palabra liberada (2001) y Oscuro Nacimiento (2005). Además han sido publicadas sus antologías poéticas Liberación del origen (2003), El legado del fuego (2010) y Anticipaciones (2011). 
En 1989 participó en la fundación de la revista cultural Común Presencia(reconocida con Beca Colcultura a mejor publicación cultural del país, 1992), de la cual es su director. Es creador y coordinador de la colección de literatura Los Conjurados. Es Fundador y asesor periodístico del semanario virtual Con-Fabulación.
Obtuvo el Premio Internacional de Ensayo Maurice Blanchot (2007) con su trabajo «La Pregunta del Origen» y el «Premio Literaturas del Bicentenario» (2010), del Ministerio de Cultura de Colombia, con el libro Grandes entrevistas de Común Presencia.

 

3 COMENTARIOS

Apocalipsis de la Rosa me parece un valioso ejemplo de lo que debe ser la poesía… Me atrae especialmente su sentido de los contrastes fundamentales, su pacto con la sorpresa, la contención del lenguaje, la natural osadía para atravesar los límites, la proyección de silencio que hay en sus palabras, el modo de buscar la videncia iluminadora y no el artilugio o el simulacro que sólo deslumbra a los incautos”. Roberto Juarroz

“Es importante decir que La palabra liberada y Oscuro nacimiento se leen con fervor creciente. Son dos bellos libros en los que la palabra reveladora crea un espacio luminoso en torno a su estremecedora gravedad existencial. Celebro la presencia de esta palabra poética.” Antonio Gamoneda

“En todas las frases (¿aforismos, sentencias o conceptos?) de La Palabra Liberada de Gonzalo Márquez Cristo, resalta esta evidencia: todas nacen de un grito de rebeldía, de amor o de angustia; todas surgen de un interrogatorio vehemente, todas viven de los hallazgos del gran poeta que es su autor…” António Ramos Rosa

 

De oscuro nacimiento (2005)
RESTITUCIONES

Pretendo que todo lo perdido se convierta en poema.

Las heridas como los huracanes tienen nombre. Y aunque ignoro por qué a mi alrededor nacen los abismos, desde el origen fui mancillado por la felicidad, por su cima inclemente.

Las invasoras restas del recuerdo. La pugna de la raíz. La antigüedad del silencio…

No pongo flores en el cementerio del sueño, pero continúo a pesar de todas las arenas movedizas del espíritu.

La culpa que no te deja partir es el amor.

Y ahora la niebla, la lluvia, la ausencia…

El desequilibrio llamado belleza, la terrible orfandad de lo sagrado, la rosa ígnea que me guía en la desesperación…

Sé que el camino terminará por encontrarme.

Como todo lo que se hace visible para morir.

 

DESCENSO A LA LUZ

La noche es mi regreso. Transito el museo de la ausencia.

Todo sufrimiento es inútil para quien no persigue la poesía, para quien no alimenta con sus ojos a las águilas.

Ejercito la sed. Amo tan sólo a quienes no pude salvar.

Ya no existe una oscuridad que guíe nuestros sueños ni los fantasmas del deseo inconcluso; sólo el abyecto intercambio que ha remplazado al rito.

Ya no busco, pierdo…

Y ni siquiera encuentro lugar en el asombro.

No puedo olvidar más. Ni pretendo saber las tres respuestas ocultas por la muerte.

Aquí nadie carece del odio necesario para recobrar el paraíso, ni confiesa su ruda caída en el día.

Debo ser sombra o grito. Retorno o nacimiento.

Cada origen decretará la abolición del yo.

Es entonces cuando la respiración será verde.

Y aunque todo se lo deba al dolor… Avanzo: caigo. Elijo los caminos que no tienen final. Las voces que incendian las tinieblas. El poema.

Tú lo sabes, cuerpo estremecido:

No es en el tiempo donde he puesto mis palabras.

 

GÉNESIS

Para sobrevivir nos arriesgamos a la memoria, nos entregamos al vacío.

Ya conocimos el ave de rapiña del viento y la serpiente del agua. El silencio jamás volverá a separarnos. 

Regresamos al sílex, escuchamos la oración del fuego.

Emprendemos el numinoso sobresalto. Vivimos la voracidad de los hallazgos y el juego espectral del deseo.

El único fruto del árbol al que no podemos renunciar es a su sombra. Sufrimos la persecución de la primavera –y fue allí donde la palabra se hizo verde.

Lo que más dura es el instante, lo que más oculta es la luz.

Cuando se interrumpe el tiempo alguien decide nacer.

 

De La palabra liberada (2001)

LAS PALABRAS PERDIDAS

Alguien descifra la escritura de la lluvia y sin embargo no puede escapar.

Un alud de imágenes nos extravía la palabra; acudimos al grito y al llanto, a veces a la indiferencia, pero sabemos que necesitamos de la guerra para ser inocentes.

Todo lo ha ofrendado la ceniza.

Desde que desterramos a la noche desaparecieron las más profundas alianzas y nuestros perseguidores pueden encontrarnos.

Una herida siempre recuerda la vida, todo nacimiento procede de su túnel. Un árbol arde en nuestros ojos de agua.

La verdad –es decir lo prohibido–, impone su reino de terror… y hemos decidido habitarlo con las manos entrelazadas.

Creímos que la poesía nos enseñaría a morir…

Persistimos… Con frecuencia hacemos la extraña sonrisa del miedo. Si huimos, la soledad convertirá a alguien en víctima. Por eso la palabra se pasa de mano en mano para construir una morada invisible.

A veces para sobrevivir renunciamos al conocimiento.

Y cuando todos duermen escribimos… Pero un poema es el fósil de un sueño, el cadáver de un dios…

¿Aún podremos salvarnos?

 

EN NOMBRE DEL GRITO

Crees tanto en la sed: en la vida… En lo invisible. Duermes de cara al oriente. Te purificas en el peligro. En los libros delatas al tiempo como a un pájaro disecado.

En el bosque una encina te sigue. La luz te nombra. Cuando eliges el rumbo del dolor alguien te da un sorbo de agua.

Deseas: esperas siempre equivocarte. Asumes la tiranía del ojo llamada viaje y a veces con un rostro logras curar tu frío.

Sabes de un paraíso que nunca será memoria.

Asistes a la mascarada de la sobrevivencia aunque un ecuador lejano y voraz atraiga tu vuelo. Así logras persistir.

Tus palabras caen como puñados de tierra sobre un cuerpo desnudo.

Aquí comienza el instante. ¿Quién clama? ¿Quién responde entre la sangre? ¿Quién descubre su sombra incandescente?

¡Que el grito siempre pueda detener la herida..!

¡Que el lenguaje alcance para no morir!

 

LIBERACIÓN DEL ORIGEN

Invierte el curso de su sangre para ser Adán.

Preparado por el agua retiene sueños; aprende a reducir la distancia que hay en la luz y a dibujar la herida que conduce a su sombra.

Sabe que huye la presencia si todos los temblores pertenecen a la dueña de lo inmóvil o si el ejercicio del deseo instaura un tiempo mayor.

Conoce el retorno de sus ojos y descubre al fin la transparencia, el enigma que nunca se devela…

Y contemplando los rastros de la fuga solar vivirá en el géiser del Instante…

Hasta que inicie el tiempo del espejo liberado.

 

OFICIO DE OLVIDO

Una mujer se besa en el espejo, se oculta con su alma, el agua es su soledad.

Un niño escondido en un armario intenta morir.

Las lágrimas de un hombre caen en su taza de café.

Una adolescente con el índice detiene la manecilla del reloj y se estremece.

En el viento hay un mensaje que no comprenderemos.

Tu sombra se rebela.

Nos preparamos para huir de todo lo que amamos.

Quien no parta será olvidado.

El viento dialoga con el fuego.

Espero mi voz.

Viajar también es lo contrario a la muerte.

Mientras la semilla engañe al pájaro no estaremos perdidos.

Nos amaremos en otros rostros.

Nadie se oculta en la memoria.

¿Vendrá alguien a enterrar nuestros nombres?

 

 

De apocalipsis de la rosa (1988)

RAÍZ DE VUELO

Un intercambio de heridas
puede revelar el enigma:
mi pacto con la sorpresa
aún no ha sido perturbado.

Giro en torno de la noche
oyendo llorar a quienes
han abierto la gran puerta,
y si el cadáver
persiste en su pregunta
sólo el vacío puede detenerme:
inventor del alma feliz…

Mi sueño es único o antiguo
–la historia del fuego
es cantada por el agua–
y como nadie puede despertar
en tu presencia, no soy
rehén de los espejos.

¿Cuál triunfo no me aparta de mí?

Los aletazos del ojo buscan alturas
donde muy rápido nos ofrendamos
como el rayo: pájaro sin alas…
para intentar reconstruir
en tu imagen cambiante
el último rostro de Narciso.

 

CÁRCELES DE LUZ

Cada noche tiene su fuente de fantasmas
o un oasis donde bebe rostros el futuro.

Cuando la respiración se abre despacio
tendido dejo romper a mis ojos
porque el sueño es voz del tú ausente:
el único despertar de los deseos
mientras la canoa del tiempo no naufrague.

 

TESTAMENTO DEL AGUA

A veces una página es la piel de las ausentes
A veces en hojas de carne anoto mis silencios
A veces escribo en los idiomas de la muerte.

 

CHARLES CHAPLIN

Habitante de la aurora, dios sin cielo
¿dime cuántos ojos pusiste en mis heridas?
¿cuántas arañas siembras en la risa?
¿cuánta cárcel existe entre los sueños?
Visionario, víctima de tus alas
¿dime cómo pudiste ser tu propio día?
Flor de ti mismo, raptor de la sed
músico del silencio.

 

 

Publicado por

Mexking

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Un comentario en “Gonzalo Márquez Cristo (Bógotá, Colombia, 1963)”

  1. “Descenso a la luz” revela a un poeta de una luminosidad impecable, transparente y de palabras sabias. Es bueno encontrarse con estas imágenes transcritas para aprender y seguir avanzando en la tarea de vivir, a veces insostenible sólo por la palabras, por el entretejido de las palabras que es la poesía. Felicitaciones al autor y a “La otra” revista, desde aquí.

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