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Diana Espinal Meza (Honduras), hace un recuento de lo que fue este encuentro organizado por Juan Manz y Mara Romero en Ciudad Obregón, Cajeme, Sonora.

 

 

Bajo El Asedio de los Signos.
Por: Diana Espinal Meza. (Tegucigalpa Honduras.)

 

Diana Espinal
Diana Espinal

I.- Antecedentes:

Bajo el Asedio de los Signos, es el apelativo del Encuentro Internacional de Escritores, que año con año organiza Escritores de Cajeme. El encuentro con la palabra tiene su epicentro en la “Tierra de los Yaquis”, bañada por un ardiente sol, y rodeada por una flora exquisita de Sahuaros, Mezquites, Pitahayas, Sinas, Siviris, Choya, entre otros, que conforman el escenario perfecto para que Poesía y Sociedad se vinculen entre los aires de un vuelo lírico. Bien lo decía Octavio paz: “Una sociedad sin poesía carecería de lenguaje: todos dirían la misma cosa o ninguno hablaría, sociedad trashumana en la que todos serían uno o cada uno sería un todo autosuficiente. Una poesía sin sociedad sería un poema sin autor, sin lector y, en rigor, sin palabras.” Este Asedio, nació en el 2003, para satisfacer la necesidad de crear un foro en donde los escritores de Sonora pudieran dar a conocer sus obras literarias. Coordinado por los escritores Juan Manz Alaníz, Mara Romero, Ismael Serna, Silvia Rouseau, Vilma Edith Pérez y Juan Diego González, lo han ido consolidando al paso de los años. Para el 2006, esta vorágine se extiende a nivel nacional. Un año después se convierte en Iberoamericano. Hoy día, se constituye en un evento de alto prestigio literario, con carácter internacional.

Así el jueves 28 de octubre, el abuelo cuenta cuentos (Daniel Camacho Higueras. Pericos Sinaloa) se presenta en el colegio Niebla, y comparte este hermoso cuento. La niña y el toro: “La niña se llamaba luz, pero todos le decían Lucita. Tenía ojitos de sonrisas de amor para todos y también tenía un amiguito muy especial, tan único era ese amigo suyo, que no podía invitarlos a pasar a su casa porque no cabía  en ella.”

Viernes 29 de octubre, Juan Diego Gonzáles (Guaymas) Comparte “En busca del tesoro perdido” en las instalaciones de ITESCA. (9:00 – 12:00) 

Esteban Domínguez (Sonora) imparte un taller de cuentos para jóvenes, en la Universidad Tecnológica del Sur de Sonora.

Paola Velasco (Xalapa, Veracruz) presenta una magistral conferencia “El múltiple Alfonso Reyes.” En el aula magna ITSON.

En la sede del Museo Sonora de la revolución. Se presenta la primera mesa de lectura conformada por: Alejandro Campos Oliver. (México) “En el cuerpo de mi sombra late el sabor de tus labios.” Mario Meléndez (Linares, Chile) “Una vaca pasta en nuestra memoria / la sangre escapa de las ubres / el paisaje es muerto de un disparo. Daniel Camacho Higueras (el abuelo cuanta cuentos) José Luis Amparo (Villa Juárez, Santiago Ixcuintla. Nayarit) El Desierto: “Es el desierto en cuya grupa el sol desbotona sus pedazos de fuego” Rafael del Castillo (Tunja, Colombia) “No me lean / Siéntanme quizás, quiéranme de pronto, díganme que me ven”

 

INAUGURACIÓN.

Mesa # 2:

Mara Abdalá. Gregorio Patrón (Aután, municipio de San Blas Nayarit) “La atmósfera es el vaso gigantesco donde se encuentran nuestras almas, entidades parecidas al agua” David Cibrián S. (El Venado, municipio de estación  Ruiz Nayarit.) “El día que mataron a la Josca Chuyón me dio la vejiga; tampoco quiso tomarse la sangre que acostumbraba, y yo aborrecí la moronga… y lloré, por una vaca.” Jesús M. Mariscal (Ciudad Obregón) “La bestia lo devoró sin reparo o remordimiento alguno, lamiendo y royendo hasta el último hueso” Cristina Murrieta. (Nácori, Chico) “Yo soy mejicana, Con jota. Como me lo enseñaron mis ancestros. Soy mejicana, así con la jota con que se escribe “jodidos”.

Presentación del Libro: “Matamoros el resplandor de la batalla” por Silvia Molina. Importante aportación de investigación, catalogada como novela histórica.

Al cierre de la noche, los organizadores del encuentro ofrecen un convivio. En el MUSOR. En este espacio se hizo presente la “Banda Marchante” Bellas Artes. Guaymas. Sonora. Quienes ofrecieron una bienvenida de lujo a todos los presentes. Al ritmo de bailables notas, se nos invitó a dar una vuelta a la cuadra alrededor del museo. Para hacer saber a los vecinos y a los transeúntes que Ciudad Obregón “celebra el encuentro de la palabra.” Agentes de tránsito colaboraron con el tráfico, y todo se desarrollo en orden y con alegría carnavalesca.

Sábado 30 de octubre.

El Auditorio “Ana María Olea” de la biblioteca pública municipal, recibe a los escritores y se organizan las nuevas mesas de lecturas.

Mesa # 3. Conformada por: Silvia Rousseau. (Baja California) “Soy de complexión mediana, morenita, ojos grandes, alegre, limpia, trabajadora y leal…” Así rezaba uno de los anuncios de una revista que mi mamá acostumbraba comprar quincenalmente en el puesto de periódicos.” Mar Ruiz (México) “Las verdades al margen de la historia transforman el género de fuego: diosas, olor de venganza en los labios.”  Alba Brenda Méndez. (Caborca, Sonora) “Hay interrogantes que, solamente aclara y responde, la noche.”  Emilio Robles Burgos. (Sonora) “Dos leños de mezquite arden lentos en el fogón. El fuego sube sereno y firme. Las llamas despuntan al golpear contra el comal, recorren el hollín acumulado por años y escapan en delgadas columnas de humo.” Irma Arana Rodríguez. (Quetchehueca, Sonora) “Siempre soñé con ir algún día a Egipto y cada vez que intentaba hacerlo algo se imponía, pero, en fin, ahora doy gracias a Dios que el avión haya despegado.”

Mesa # 4. La mesa de los periodistas. Conformada por: Arturo Soto Munguía. (Cajeme, Sonora) “ahora en casa, doblo nuevamente el papel que la señora puso en mi mano con la esperanza del náufrago que arroja una botella al mar.” Carlos Sánchez. (Sonora) “Doce años preso. Algunos meses más. Toca la guitarra y lee a Luis Spota.” Miguel Ángel Avilés. (La Paz, Baja California.) “Cuando no había gel ni nada de eso, se usaba la mantecosa brillantina Jockey Club, cuya botella  tenía pintada a un cabrón montado en un caballo.” Sylvia Manríquez. (Navojca, Sonora) “La encuesta nacional de lectura, de 2006, muestra que la mayoría de los mexicanos la ve como un acto obligado. Y es que se ha intentado hacernos leer por obligación, cuando en realidad es un acto amoroso que fluye del tocar, oler, mirar, y probar las letras.”  Juan Diego Gonzáles. (Guaymas) “A Katy le regalaron un libro de hadas con la cubierta color rosa. Katy se puso feliz con el regalo. Dio gracias a Dios y sonrió con una gran sonrisa de arcoiris.”

Comida / hotel Valle Grande de Obregón.

Mesa # 5. Conformada por: Edmundo Lizardi. (La Paz, Baja California.) “Si mi niña Rufina volviera a enamorarse bajo los tabachines, hijos del aquel amor que vuelve de su entierro a perfumar su boca.”  Miguel Manríquez. (Guaymas, Sonora) “¿Qué luz resuena en el ascenso a estas horas de mercaderes y ciruelos tendidos al pie de las murallas?” Nylsa Martínez. (Mexicali) “Cuando te encontraron conducías por la carretera que lleva a las afueras de la ciudad, preguntaron hacia donde te dirigías.” Diana Espinal Meza. (Tegucigalpa Honduras) “Hay sombreros en cada gesto/ en cada costado olor a violetas entreabiertas sésamo y arroz/ hay turbas callejeras en la carne/ azahares transparentes/ máscaras y mercados en los que se venden interpolaciones en bolsas de una libra.”   Alfonso Orejel. (Los Mochis, Sinaloa) “Nunca puse un barco de papel sobre la piel de un río. No colgué del viento un papelote. Vi pasar el tercer strike con el bat al hombro.”
Presentación de la Revista “Blanco Móvil” (25 aniversario) Eduardo Mosches.

Mesa # 6. Integrada por: Karina V. Balderrábano. (Tijuana) “Esto no es España/ni voy hacia Granada/ ni conozco la Carmona de mi abuelo/ni bailo sevillanas/aquí hay vientos de Santa Ana.”  Ramón Iñiguez. (Guadalajara) “Tenía veintiún años cuando, por primera vez, entre a la oficina del gerente del matutino “El Informador” de Guadalajara. Era un señor moreno, calvo, entrecano y de estatura más bien baja.” Francisco Meza Sánchez. (Culiacán, Sonora) “Uno acumula rostros y frases/ Pero como no existen máquinas del tiempo/ solo atina encender un cigarrillo.” Elia Casillas. (Navojoa, Sonora.) “Disculpe señor, ¿de casualidad conoce a Diego? Un día dejó sus manos en mi y no he vuelto a verlo, no se qué hacer, son muy inquietas. Pero sin él…”  José Terán. Y Sandra Mortis. “Sublime despertar del vuelo/ reflejo evocador de la creación/que recoge múltiples miradas/ primer destello que naufraga en la luz de los senderos.”

Mesa # 7. Con la presencia de: Gloria Barragán. (Pueblo del Yaqui) “Niña coyote/ niña iguana/ niña Yaqui/ en el postmoderno mundo de estructuras/desaparecerá también, quizás la vieja nana que con jugo de Péchitas redobla tu ternura.” Abdul Machi. (Ciudad Obregón.) “Un antiguo violín cansado de vibrar, de cantar, enamorado de las manos de su amo, triste por su reciente abandono, decidió quebrarse, romperse en trozos” Laura Delia Quintero. (Mazatlán, Sinaloa.) “Cómo olvidar/ que de tus manos/ recibí los panes todos cascadas fulgurantes de viviendas” Josefa I. Rojas. Esteban Domínguez. (Sonora) “Se trataba de ser puntuales los tres. Y así los hicimos durante tantos miércoles como nos fue posible. Un año aproximadamente.”

Cierre de la noche. Cena Bailable en los jardines del hotel sede.

Domingo 31 de Octubre.
Nos desplazamos hacia el Museo de Los Yaquis.

Mesa # 8. Conformada por: Inés Martínez de Castro. (Hermosillo, Sonora) “Reverberaba la planicie, el horizonte móvil con olas de calor de encendido naranja, rojizo y en lo alto de la tarde, violeta. Ignacio Moncada. (San Luis, R. C. Sonora) “Las circunstancias en torno a la forma en que encontraron su cuerpo sorprendió a muchos, especialmente a ella que llegó a pensar que él sería su protector para siempre.” Mara Romero. (Obregón, Sonora) “Deslucido me llega tu beso olor a muerte/meciendo engaños. / El tentador gusto a cuerpo escucha el silente sollozo, es el destemplado viento que te anuncia. José Ángel Leyva. (Durango) “Todas las calles son arroyos secos para los hombre de mar/ Todas las aceras son puertos para anclar la muerte en el reloj de un asesino o para ver una mujer nocturna erguida como un faro bajo el sol.”  Vilma Edith Pérez. (Matamoros, Tamaulipas.) “Entre memorias y descuidos oigo el bullicio, los golpes de teclas. Percibo los latigazos que nos serpentearon en la inadvertida celada que nos tendió el destino.” Eduardo Mosches. (Mexicano de origen Argentino.) “Nació una imperceptible sombra de pez/ el temor a puerto y las tormentas de todos los inviernos se llevaron para siempre la posible permanencia del pez.”

Mesa # 9. Constituido por: Martha Elsa Durazzo. (Veracruz) “El arpa/ canta / la mujer / danza / el hombre zapatea/ desnuda su cuerpo / Ella tiñe de orgasmos el tálamo. / recoge sus alas / el arpa canta. Nelson Gonzáles. (Montevideo, Uruguay) “Esa noche, como casi todas las noches después de llegar del trabajo, Rubén había salido tarde de su casa en busca de diversión. Flavia Cosma. (Canadiense de origen rumano) “La celestial naranja/ cae ruidosamente por los altos escalones de la roca.” Juan Manz Alanís. (Ciudad Obregón, Sonora) “Aquí al filo de este mar de página/ con la amarra puesta o de amarra suelto permaneceré / solo para ritmar  en lo más alto de su ola y en un febril instante ser cómplice del aire.”  Márgara Russoto. (Venezolana de origen Italiano) “Es breve la hibernación del oso pardo. Con el deshielo de las primeras aguas ya se agita, bosteza y se estira pisoteando los brotes de lavanda. Ruge fuerte y marca con aspaviento de danza su territorio.”  Sergio Valenzuela. (Hermosillo, Sonora) “Valeria recorre animosa la pasarela del Top’s. Va y viene por el puente estrecho como si ejercitara el cuerpo montado en una bicicleta caminera.”

Mesa # 10. Integrado por: Jorge Ochoa. (“En verdad, esta soledad que adoro no me embebe, cierto, pero de ella logro estos ojos que van sangrando los objetos, esta alegría nada rumorosa e imbatible.” Martha Canfield. (Uruguay) “Quisiera cruzar el umbral/ tal vez/ pero todavía no te atreves/ me miras con temor.” Ismael Serna. (Ciudad Obregón.) “Esa mujer se fue a un país de lágrimas/ con arrugas en las despedidas, besé su mano y lancé otro al silencio…” Margarita Oropeza. (Santa Ana, Sonora.) “El rayo cayó tan cerca que el golpe se sintió sobre nuestras cabezas. Un chasquido de cielo, grotesco de tan agudo.”  Eduardo Langagne. (México) “Amaneció mi barrio de cabeza o algún milagro ocurre, de otro modo no entiendo que una muchacha alegre pero fea provoque que los hombres se arrojen al vacío.”  Silvia Molina. (México) “muy estimada doña Josefa y doña Manuela: me ha llevado tiempo tomar la decisión y sentarme a escribir el relato que me solicitan.”

Convivio, exquisito en el patio del museo de los Yaquis. Presentación de un equipo de músicos y un danzante que interpretó magistralmente “La danza del venado”

Lecturas Abiertas: Cristina Sa. Gerardo del Real. Emilia Buitimea. Paco Espinoza. Cristina Rascón. María Buitimea.

Clausura.

Con la certeza de que somos los centinelas de la verdad, del sentimiento, y de la belleza puesta en la palabra, juramos, volvernos a encontrar en otras celebraciones de la Poesía y de la Narrativa, por otras sendas, en otros pueblos, ciudades, condados, repúblicas… Y lo haremos con mayor pasión y entusiasmo del que desbordamos en este “Bajo el Asedio de los Signos.”  Estamos seguros de estar sembrando en buena tierra, algún día llegará la hora de la cosecha.

¡Por el país de los Poetas, volveremos¡

 

 

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