Eduardo Chirinos

Eduardo ChirinosEduardo Chirinos, poeta peruano residente en Montana, Estados Unidos, presenta este lunes 30, a las 19 hs, en el Bar Las Hormigas, de la Casa del Poeta “Ramón López Velarde” su libro: Humo de incendios lejanos,  publicado por Aldus, México.

Aquí un fragmento de dicho poemario.

 

EDUARDO CHRIRINOS

Lima-Perú (1960). Poeta, ensayista, antólogo, traductor y autor de novelas para niños. En poesía sus últimos título son El equilibrista de Bayard Street (1998), Abecedario del Agua (2000), Breve historia de la música (ganador del Premio Casa de América, 2001), Escrito en Missoula (2003) No tengo ruiseñores en el dedo (2006) y el reciente Humo de incendios lejanos, publicado en México por la Editorial Aldus. Actualmente vive en Missoula, donde es profesor de la Universidad de Montana.

 

 

EJERCICIOS PARA BORRAR LA LLUVIA

Until the Moss had reached our lips-
And covered up -our names-

Emily Dickinson

 

[1]

el musgo enturbia mi boca enmudece mis labios cómo
empezar esta historia había una vez un libro recuerdo
apenas ese libro arrancaba sus hojas las veo perderse
rondar de noche tus almohadas hundirse en el enigma
de qué hablas me pregunta hablo de letras y de números
hablo de ejercicios que son tres de dónde vienen adónde
van por qué celebran la misma ceremonia el mismo olor
a frío la misma lluvia que creímos olvidada

 

[2]

es mediodía lo sé porque no hay sombra porque el sol
se ha detenido a contemplarnos su luz hiere mis ojos
enturbia las letras de su nombre no puedo recordar
su nombre se llamaba gauss se llamaba lobachevsky
de joven escribió un tratado de jardinería de viejo
le dijo no a euclides allí aprendimos todo es reducción
la torva mirada de la esfinge la sucia flor del algoritmo
la equis trazada en su piel con una caligrafía oscura

 

[3]

atraer el humo y no dejarse asfixiar he allí el primer
ejercicio ella leyó el poema con desgano noche tras
noche midiendo sus palabras sus mares sus silencios
esperé siglos su respuesta ella prefirió ser enigma
me amarás en sueños dijo olvidarás mi nombre borrarás
mis ojos y cuando todo sea ceniza volverá el poema
su luz ardiendo en mis noches como una bandera roja

 

[4]

no esperaba verla en el museo estaba sola cojeaba de un pie
hace tantos años le dije me dijo es verdad quería verte yo
también nos zambullimos en la alberca golpeamos el cristal
danzamos a orillas de un cielo improbable dos matrimonios
fracasados dos poemas balanceando sus pies en el vacío
cómo adormece el vacío como aviva el dolor la cicatriz
me pregunta qué dolor qué cicatriz

 

[5]

el cielo se apaga el sueño del lenguaje se desploma no hay
lugar para alguien como tú no entiendo qué significa alguien
como yo estamos en casa de mi abuela la perrita cocoa
mordisquea los zapatos señal de que hay visitas es mi tío
lo acompaña su novia desde hace tiempo la esperaba no
sé cómo explicarlo yo sabía su nombre yo veía en sus ojos
por qué no la saludas era un niño las palabras se hundieron
en mi lengua por primera vez me obligaron a cantar

 

[6]

la lluvia cae sobre tu libro cae sobre los techos de un país
lejano mezquitas minaretes medialunas y un turbante rojo
de mayor usaré turbante rojo me dejaré la barba tendré
conmigo un astrolabio ¿algo más? sí una sensación de frío
de okapis perdidos en el zoo de vergüenza por sumar
todavía con los dedos de rayar con la navaja la carpeta
de roble me acuerdo de la carpeta de roble me aburría
en clase inventaba historias yo era el perro cristiano
el infiel que ignoraba los números

 

[7]

invocar el fuego y no dejarse quemar he allí el segundo
ejercicio primero vi sus pies estaba cansado tenía mucho
sueño mentira no estaba cansado no tenía mucho sueño
la fiesta había terminado me alegró tanto ver sus pies
así empezó todo la decisión de besarla de viajar juntos
por europa de tener hijos bailamos hasta el amanecer
le dije tú serás mi poema pero ella no me dijo nada

 

[8]

cerrar con fuerza los ojos y contar gaviotas he allí  el tercer
ejercicio se trata de un asunto serio la lluvia adelgaza la pasión
decrece las manzanas se pudren en el bosque no entiendo
por qué hablas de manzanas por qué hablas del bosque soy
enigma me dice la esposa de tu tío ha muerto cómo sabes
le pregunto por la lluvia por la nieve por los pájaros

 

[9]

los niños apedreaban al cristiano perro le decían hueles mal
el cristiano no entendía se limitaba a sonreír con qué miedo
sonreía con qué miedo cerraba su libro el hombre del turbante
miraba la escena los niños volvían a apedrearlo nunca serás
como nosotros yo entregaba las pruebas en blanco lanzaba
lápices al techo hería cada noche su blancura

 

[10]

con cuánto sigilo me acercaba con cuánto temblor mordía
sus pechos me hundía en un viraje de plumas todo cedía
la suavidad de sus piernas el olor de su sexo el terciopelo
azul de su mirada esta noche huele a frío en berlín huele
a frío en lima en tokyo en nueva york cae la misma lluvia
el mismo enigma ha pasado tanto tiempo me pregunta
soy yo tu poema le digo sí tú eres mi poema

Eduardo Chirinos. De Humo de incendios lejanos (2009)

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