Carlos Germán Belli

Carlos Germán Belli
Carlos Germán Belli

Este lunes 8 de diciembre de 2008, a las 19 hs, Laberinto Ediciones invita a una lectura y presentación del libro ¡Salve, Spes!, del poeta peruano Carlos Germán Belli en la Sociedad de Escritores de México (SOGEM)
Aquí presentamos una muestra poética del autor.

 

 

 

 

¡Salve, Spes!
¡Salve, Spes!

¡OH ALIMENTICIO BOLO, MAS DE POLVO…!

¡Oh alimenticio bolo, mas de polvo!,
¿quién os ha formado?
Y todo se remonta
a la tenue relación
entre la muerte y el huracán,
que estriba en que la muerte alisa
el contenido de los cuerpos,
y el huracán los lugares
donde residen los cuerpos,
y que después convierten juntamente
y ensalivan
tanto los cuerpos como los lugares,
en cuán inmenso y raro
alimenticio bolo, mas de polvo.

 

 

EN VEZ DE HUMANOS DULCES

En vez de humanos dulces,
por qué mis mayores no existieron
cual piedra, cual olmo, cual ciervo,
que aparentemente no disciernen
y jamás a uno dicen:
“no dejes este soto,
en donde ya conoces
de dó viene el cierzo, adó va el noto”.

 

 

¡OH HADA CIBERNETICA!…

¡Oh Hada Cibernética!, ya líbranos
con tu eléctrico seso y casto antídoto,
de los oficios hórridos humanos,
que son como tizones infernales
encendidos de tiempo inmemorial
por el crudo secuaz de las hogueras;
amortigua, ¡oh señora!, la presteza
con que el cierzo sañudo y tan frío
bate las nuevas aras en el humo enhiestas,
de nuestro cuerpo ayer, cenizas hoy,
que ni siquiera pizca gozó alguna,
de los amos no ingas privativos
el ocio del amor y la sapiencia.

 

 

EL HI DE AIRE

El inmemorial hi de aire, el hi de aire
desovado fue al alba aun entre notos,
sobre un colchón al aire libre puesto,
de tenues plumas blancas fabricado;
mas cuál cruda ironía y cuál rareza,
que el no hi de perra, no, mas sí de aire,
nunca marchó jamás andando el tiempo
ni en breve tramo del ondoso claustro,
aun a pesar de ser del aquilón
no secuaz sólo, mas encendido hijo.

 

 

EL AUSTRO, QUE ME TRAJO…

El Austro, que me trajo, y el Aura
al orbe, a otro polo, por mi yerro
se fueron hace tiempo raudamente;
y Aquilón, tierno hermano, que feliz
tras de mí llegó, súmenlo en cenizas
por mi yerro, del orbe las hogueras;
y ¡ay!, en fin, filicida yo también,
cual parricida soy, cual fratricida,
pues mi progenie, grácil e inocente,
los eructos humanos, por mi yerro,
sañosos la disuelven raudo en nada.

 

 

PLEXIGLAS

Este cuero, estos huesos, esta carne,
días hay que no sufren por milagro
el tenedor, las hachas, el cuchillo,
que el gerifalte tal un matarife
limpia, agita y afila con primor,
para hincar luego y dividir en trozos
al más avasallado de la tierra;
pues veces hay que por ensalmo mil
el cuerpo que hipa pasto no es del filo,
sino de plexiglás cual res el alma
de la que cortan y pesan y ponen
en el seno de un turbio celofán
el alón de la mente y el filete
no de carne, no, pero sí de aire.

 

 

LAS ABOLLADURAS

Un sinfín a lo largo de los cuerpos
de ilícitas y crudas abolladuras,
que en el seno se cuelan del planeta,
desde antes de los carros y los trenes;
pues a hurtadillas trajo el fiero noto
abolladuras de seso y de tobillo,
que presto descendieron en la noche
no sobre el chasis, mas sí en el cráneo
del piloto que desde la matriz
mal su grado usurpara para siempre
la abolladura y el vil desperfecto
a la armazón ferrosa de los coches.

 

 

AMANUENSE

Ya descuajaringándome, ya hipando
hasta las cachas de cansado ya,
inmensos montes todo el día alzando
de acá para acullá de bofes voy,
fuera cien mil palmos con mi lengua,
cayéndome a pedazos tal mis padres,
aunque en verdad yo por mi seso raso,
y aun por lonjas y levas y mandones,
que a la zaga me van dejando estable,
ya a más hasta el gollete no poder,
al pie de mis hijuelas avergonzado,
cual un pobre amanuense del Perú.

 

 

LOS BOFES

Estos que hoy bofes boto mal mi grado,
tamaños montes cuando me jubile,
como mil dejaré al fin (¡ja, ja, ja!
bofes, ¡ja, ja, ja! bofes nunca más);
y redimido así de bofes ya
hacia la huesa iré con talares alas,
antes que tornen mala vez de nuevo
amos viles a donde mí con priesa,
a llenarme el vacío cuerpo y liso,
para que luego luego, mal mi grado,
bote yo otras mil nuevas asaduras.

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Un comentario en “Carlos Germán Belli”

  1. Tuve el gran placer de conocer a Carlos German en Carmona de la mano de Fco. José Cruz, escucharlo recitar fue todo un deleite.

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